Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer... yo sólo juego con ellos con mucha ilusión y sin ánimo de lucro... mi único pago son vuestros comentarios

Summary: Emily escribe una especie de Diario para que sirva de guía a los nuevos miembros de la manada y sus parejas de imprimación. Historia paralela a Eclipse, pero contada desde el punto de vista de Emily en forma de diario.


~ Emily ~

{ Eclipse }

Capítulo 3: 'Entrenamientos'

Por la mañana al volver a casa para desayunar y comentar todo lo acaecido durante la noche, los chicos no podían dejar de hablar de todo lo que habían observado en el claro. La forma en que analizaban los movimientos de los Cullen hacía pensar que se preparaban para luchar contra ellos y no contra los neófitos que pronto vendrían a hacernos una visita. Se habían enterado de todos los detalles de la amenaza contra Bella cuando Jacob acudió a la fiesta que daban los Cullen en su casa en honor de la graduación de ésta. Bella lo había invitado antes de que se pelearan por no sé qué asunto de un beso robado y Jacob había insistido en ir de todas maneras. Jacob parecía incapaz de aceptar un NO por respuesta y había arrastrado a la fiesta en pleno cuartel enemigo a Quil y Embry, sus compinches habituales. Quizás el motivo fundamental fuera molestar a los Cullen metiéndose en su casa con la escusa perfecta, pero los chicos estaban algo inquietos y no iban a dejar a Jacob ir solo, por si acaso. Al final el ir a la fiesta fue todo para bien, porque una vez allí se enteraron de los planes de Victoria y los vampiros neófitos y establecieron la colaboración con los Cullen para deshacerse de ellos.

Como parte de esa colaboración, Jasper estaba dando un curso intensivo de lucha contra vampiros neófitos al resto de los Cullen y habían invitado a la manada a observar y participar en los entrenamientos si así lo deseaban. La noche pasada la manada acudió puntual al sitio señalado para las prácticas, pero no participaron en nada. Se mantuvieron alejados, en los límites entre el bosque y el claro donde los Cullen seguían atentamente las indicaciones de Jasper. Los chicos contaban cómo uno tras otro fueron atacándose entre ellos o se defendieron de los ataques, siguiendo las indicaciones del atento instructor. Estaban tan emocionados hablando que se iban terminando las frases unos a otros. Al parecer, la forma de moverse de cada uno de ellos era muy distinta, por lo que cada uno interpretaba un papel distinto en las explicaciones de cómo luchar contra los neófitos. Las vampiras demostraron ser rápidas y diestras, unas más preparadas que otras para la lucha, pero los vampiros parecían que se hubieran dedicado a ello toda su existencia. Aun así los chicos estaban muy emocionados, porque se veían con ventaja a la hora de enfrentarse a ellos, ni que decir tiene a la hora de enfrentarse a los desconocidos.

Estaban demasiado ansiosos de luchar para mi gusto, no les preocupaba salir heridos o incluso muertos, solo les importaba luchar y el exceso de confianza nunca es un buen compañero en la lucha. Llevaban todo este tiempo tan solo realizando rondas de vigilancia para controlar que los Cullen no traspasaran los límites del tratado y estaban un poco cansados de estar confinados y no poder estirar las piernas con una buena carrera. Antes, cuando los Cullen no estaban, los chicos podían ir allá donde quisieran como lobos, pero al volver tras la reconciliación de Edward y Bella volvían a estar vigentes las fronteras establecidas por el tratado y los lobos se tenían que limitar a dar vueltas dentro de La Push exclusivamente. Ni que decir tiene que esta situación podía llegar a desquiciarlos un poco, pues como lobisones aun tienen un exceso de energías difícil de desahogar sin que surgieran enfrentamientos entre ellos. Ahora, con la incorporación de Seth y Leah a la manada, eran más lobos para repartirse las guardias y tenían menos territorio que cubrir, por lo que todos tenían más tiempo libre para descansar o para dedicarlo a los estudios, sus familias o a sus parejas.

Hoy podía ver a Sam más relajado que anoche. El rostro de Sam expresaba toda su desaprobación a los chicos por haber acudido a la fiesta en casa de los Cullen sin habérselo comentado previamente. Cuando aparecieron Jacob, Quil y Embry con las novedades y comentando acerca de la colaboración propuesta para la lucha, la necesidad de emprender acciones rápidas pudo con todos ellos. Estaban más que dispuestos a acercarse para espiar a los Cullen, observarles entrenar sería toda una preparación para un posible y probable futuro enfrentamiento con ellos. La cuestión de la futura conversión de Bella y el consiguiente quebrantamiento del tratado flotaba en el ambiente, pues en ese caso la manada no podría elegir, tendrían que enfrentarse a ellos para defender la vida humana, aunque fuera la de una vida entregada voluntariamente al cambio. El tratado no contemplaba excepciones.

A su manera, Jacob hacía todo lo posible para que eso no fuera necesario. Sus motivos no dejaban de ser egoístas, pues quería a Bella para sí, pero las consecuencias para la manada serían muy distintas si él tenía éxito en su conquista. Por lo que conocía a Bella, ésta no iba a dejarse convencer tan fácilmente. Estaba completamente obnubilada por su querido vampiro, pero a su manera se dejaba querer por Jacob. Estaba tan bien integrada en la vida de la manada que cualquiera habría pensado que era una de las parejas de los lobos. Ciertamente yo contaba con su apoyo mutuo y los demás la trataban como si fuera uno más. La influencia de los sentimientos de Jacob hacia ella mientras estaba en forma lobuna hacían mella en todos, incluyendo a Sam. Además, esa chica se hacía querer. Había estado controlando los entrenamiento al lado de su vampiro y me daba un punto de confianza saber que ella había intervenido con su presencia para evitar cualquier tipo de enfrentamiento entre ambos grupos. Si algo tenían en común los lobos y los vampiros era su interés por ver a Bella fuera de peligro. Defenderla seguía siendo su máxima prioridad, sobretodo con semejante amenaza rondándola y por consiguiente rondando a toda la población de La Push y de Forks.

En estos momento, en el interior de Sam se libraba una batalla y yo tan sólo podía observarla desde fuera sin aportar nada. La responsabilidad del mando es un peso que hay que llevarlo en solitario, pero él sabía que yo siempre estaría ahí aunque solo fuera para ofrecerle un remanso de paz en la tormenta. La aprehensión natural de Sam a la hora de confiar en los vampiros, sus enemigos naturales, luchaba contra la necesidad de dotar a la manada de las mayores posibilidades en la lucha. La alianza no prometía ser otra cosa que muy puntual y la desconfianza mutua sería el pan de cada día, pero estando la seguridad de toda la zona en entredicho Sam no tenía elección: Deberían trabajar codo con codo con los Cullen. Al menos la experiencia de esta noche pasada había servido para establecer una base de buena voluntad al haber discurrido sin incidentes y con buena actitud por parte de todos los implicados. Por lo tanto, al entrenamiento de esta próxima noche sólo irían Jacob y otros dos lobos para poder observarlo todo desde distintos ángulos, pero ya no iría el conjunto de la manada como la noche anterior. La necesidad de protegerse de una emboscada había desaparecido de la mente de Sam y empezaba a estar más confiado en que todo esto podía salir bien.

A los entrenamientos de la siguiente noche, Sam no podía enviar a otro que no fuera a Jacob, entre otras cosas por ser el que más tranquilo cuando estaba cerca de los Cullen. Su experiencia compartiendo las vigilancias alrededor de la casa de Bella y todas las veces que se encontraba con Edward también por causa de ella, lo habían insensibilizado a la hora de reaccionar exageradamente frente a cualquier comportamiento de estos vampiros. El resto de la manada lo había pasado peor durante el primer entrenamiento al ver a los Cullen desde tan cerca. Su instinto era atacar y destruir a su enemigo natural, los vampiros. La forma de arrugar la nariz, incluso ahora mientras contaban sus experiencias de esa noche, no dejaba lugar a dudas. La orden de Sam de acercarse aun más a ellos no había caído demasiado bien a los demás. La idea era personalizar sus olores y así diferenciarlos de los vampiros a los que se iban a enfrentar en unos días. Era mejor soportar 'ese olorcillo' intensamente ahora que cometer un error de identificación durante la lucha, porque eso iniciaría una guerra abierta con los Cullen. Sam temía por la familia y yo no podía ser menos: Una guerra con los Cullen debía evitarse a toda costa. Nos conocían demasiado bien y podían atacarnos en nuestras casas o a nuestras familias. Era un riesgo que no se podía correr.

El hecho de que Jacob sea el segundo al mando era un punto más a favor de mandarlo a él a los entrenamientos. Entre otras cosas lo de ser el macho beta le viene a Jacob como derecho de nacimiento. Está por encima de todos los demás lobos y tan sólo su decisión de no arrebatarle el mando a Sam lo colocaba por debajo de éste. Asumir el mando era lo más natural para él, pero no se creía preparado para ello. Llegado un determinado momento podía actuar en representación de Sam si hubiera que hacer cualquier pacto con los Cullen, como en el momento de la fiesta, cuando incluyó a la manada en la colaboración contra los vampiros que nos amenazan. A veces podía mostrarse un poco rebelde y le gustaba hacer las cosas a su manera, pero respetaba a Sam. Además, es un buen chico y tan sólo se mostraba tozudo y cabezón con el tema de Bella. El que tan sólo deseara su felicidad y que siguiera siendo humana era algo con lo que todos estábamos de acuerdo, por lo que le apoyábamos completamente. Dado Jacob, Quil y Embry estaban allí como lobos, los demás podían compartir la experiencia sin estar allí físicamente y podían aprovechar para hacer sus propios entrenamientos, preparándose para la inminente lucha.

Jacob es el que mejor conoce a los Cullen y el más preparado físicamente para la lucha. Lo envió junto con Quil y Embry, sus lugartenientes habituales, para poder verlo todo desde distintos ángulos y también para que éstos controlaran a Jacob en lo posible para que no se metiera en líos por causa de Bella. Dada su obsesión por esa chica, no era de extrañar que hiciera algo que Edward pudiera considerar ofensivo, como volver a robarle un beso a Bella, no sé… Me quedé más tranquila porque fueron en forma de lobos, lo que facilitaría toda la situación. El autocontrol de los chicos cerca de los Cullen estaba demostrado después de la primera práctica. Sam estaba tranquilo por esa parte, el problema podía ser por exceso de confianza de Jacob respecto a la tolerancia de Edward con su comportamiento hacia Bella. El hecho de ir como lobos los debería haber mantenido a una distancia segura de las prácticas y de Bella. Al menos esa era la teoría, pero al día siguiente me llevé la sorpresa del siglo cuando nos contaban qué tal habían ido las prácticas. ¡Al parecer Jacob había estado todo el tiempo junto a Bella en su forma lobuna! Por suerte no había ocurrido ningún incidente, pero mis miedos seguían ahí.

Quiero muchísimo a Sam y a todos estos chicazos, son mi familia en más sentidos de lo que jamás podría haber pensado, pero cuando llegaban a casa no lo hacían como lobos. Ni siquiera Sam. Un solo descuido había sido suficiente para concienciar a todos de que debían tener cuidado en su trato con el resto de personas. Quizás ese único aviso había hecho posible que Jacob como lobo se comportase de ese modo tan tranquilo cerca de Bella. La primera vez que se encontraron todos con Bella como lobos, cuando Laurent estaba acosándola para matarla, Sam tuvo que llamar la atención a Jacob. Al volver a casa aun le estaba recriminando el hecho de haberla puesto en peligro. Tan sólo del susto de ver aparecer a esos lobos tan enormes cerca de ella debería haberle dado un patatús. Y sin embargo anoche parece que estaba tan tranquila acomodada en el suelo al costado de Jacob. Quil y Embry aun estaban alucinando con ella. La naturalidad con la que trataba a los chicos en forma de lobo debería calarme a mí. Ya no sé si es por mi parte, que me mantengo alejada, o es por la suya, que evitan acercarse a la casa como lobos. Quizás es un poco de las dos, pero el resultado es el mismo: tan sólo he visto a un lobo y el resultado no fue nada halagüeño.


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Espero que os haya gustado este capítulo… Nos vemos el próximo Martes con el Capítulo 4: "Las Nuevas Incorporaciones" Muchos besos a todos