No apto para menores. Escenas violentas.


La voz del Vocal del Jurado le devolvió a la realidad. Sasuke Uchiha se preparó mentalmente para recibir el primer golpe.

- ¡Uno! - gritó el funcionario y el primer latigazo estalló con fuerza en la espalda del condenado dejándole una marca roja en la piel.

La gente guardaba silencio absoluto esperando oír un lamento por parte del Uchiha. Sin embargo, no escucharon nada.

- ¡Dos!

Sasuke Uchiha recibió los primeros golpes como si la cosa no fuera con él. En el tejado, Sakura sostenía la mano de Naruto tan fuerte que el rubio pensó que iba a romperle todos los huesos.

- ¡Cinco!

Nada. Sasuke Uchiha no decía nada, aunque ya tenía varios verdugones en la espalda. Ni siquiera sudaba.

- ¡Quince!

Nada. Naruto casi se reía al ver la desesperación de la gente buscando un gesto de dolor en la cara de su amigo.

- ¡Veintitrés!

Nada. Cada vez que los ojos de Sasuke pasaban por delante del tejado, Sakura intentaba leerlos, sin conseguirlo.

- ¡Treinta!

Nada. La gente empezó a aburrirse. El Uchiha no daba señales de sufrimiento. Alguno incitó al verdugo a pegar más fuerte.

- ¡Treinta y siete!

Nada. El verdugo se enfureció. Habitualmente, los condenados chillaban como ratas en el quinto azote y en el treinta habían perdido el sentido, pero ese maldito Uchiha parecía que estaba tomando el té con su tía.

- ¡Cuarenta!

El verdugo aumentó la fuerza y la intensidad del golpe. Por un momento, sintió cómo el reo se estremecía. El sicario sonrió. Por fin una reacción humana del bastardo traidor.

- ¡Cuarenta y tres!

El sicario ponía todo su empeño en hacer bien su trabajo. Sakura comprobó que Sasuke tenía la piel levantada en algunas zonas.

- ¡Cincuenta!

Un leve gemido salió de los labios del Uchiha. La multitud congregada en la plaza guardaba un silencio impresionado ante el aguante del condenado.

El sicario estaba furioso. Con cincuenta latigazos y sólo había conseguido hacerle gemir levemente una sola vez… Pero el verdugo tenía carta blanca a la hora de aplicar la fuerza en sus golpes, los consejeros de Konoha habían sido muy claros al respecto. No les importaba si el chico moría a causa de la paliza. En ese caso, el verdugo recibiría una gratificación extra.

El siguiente golpe lo propinó con una fuerza bestial.

Y Sasuke gritó por primera vez. Fue un grito ahogado y rabioso, medio contenido. La sangre empezó a brotar.

El sicario sonrió. Llegados a ese punto, ya no habría marcha atrás. Sasuke Uchiha había empezado a "cantar". La multitud de la plaza empezó a chillar y a aplaudir. Ya era hora…

- Sakura… Vete a casa… - Naruto miró preocupado a su amiga - Por favor… Después iré a verte…

- No. Es a partir de ahora cuando nos va a necesitar… - murmuró la chica con un hilo de voz.

Naruto no dijo nada más.

- ¡Sesenta!

Los gemidos contenidos de Sasuke se escuchaban en toda la plaza. La gente gritaba "¡olé!", cada vez que el Uchiha gritaba. La Quinta Hokage se obligaba a mirar el lamentable espectáculo que presidia, intentando que las lágrimas no se desbordaran de sus ojos.

- ¡Setenta!

El cuerpo de Sasuke estaba cubierto de sudor y algunos golpes le habían alcanzado en los antebrazos y en las piernas.

Kakashi charlaba animadamente con el Feudal del País del Fuego sobre la educación primaria de los ninjas de Konoha, sin dirigir una sola mirada a su antiguo alumno.

- ¡Ochenta!

Sasuke levantó la vista. Sentía cómo su sangre brotaba, resbalando desde su espalda hasta sus pantorrillas. El dolor era tan intenso que parecía que le estaban clavando alfileres al rojo vivo.

- ¡Cien!

Sasuke cabeceó. La multitud rugía. El Uchiha estaba a punto de perder la conciencia.

El verdugo se tomó un pequeño descanso y el Vocal del Jurado le ofreció un vaso de té frío. El sudor resbalaba por su cuerpo igual que la sangre por el del Uchiha. Uno de los golpes había alcanzado la ropa interior del muchacho, desgarrándosela. El sicario se percató de ello y se la arrancó de cuajo, dejando a Sasuke desnudo delante de toda la plaza.

La muchedumbre estalló en vítores y risas, a la vez que Sakura estalló en llanto.

- Sasuke-kun…

- ¡No! ¡Sakura-chan, no llores! ¡Que no te vea llorar! - gritó Naruto - ¡Rómpeme los huesos de la mano si quieres, pero no llores!

Sakura asintió y con la mano libre se limpió los ojos con furia. Sasuke no aguantaría otra paliza como esa. Ni siquiera llevaban la mitad del castigo y el chico estaba a punto de desmayarse.

Como si la oyera, Sasuke levantó la mirada hacia un punto indefinido. Tenía la vista entelada, como si estuviera drogado. El dolor debía ser insoportable.

"¿Dónde está el maldito Dobe? No le veo ¿Por qué no me saca de aquí?"

El verdugo le dio una cachetada en el trasero, haciendo que la gente congregada en la plaza prorrumpiera en carcajadas, aplausos y vítores.

La Quinta Hokage se puso en pie, mirando con furia al verdugo. Eso no era en absoluto necesario. El sicario sintió la ira de la Godaime y se encogió un poco sobre sí mismo, mirándola con pavor.

- ¿Princesa Tsunade, qué mal hay en que la gente se divierta? - preguntó el Feudal del País del Fuego sonriente - La guerra ha sido terrible… Deja que rían un poco…

- Pero no a costa de ese muchacho… Él está recibiendo su "castigo"… - Tsunade pronunció la palabra "castigo" con sarcasmo - No hace falta humillarle…

- Um… Esos condenados Uchiha siempre han sido la causa de todos los problemas de Konoha… Hay que ponerles en su sitio de una vez por todas - el Feudal del Fuego buscó apoyo - ¿Verdad, Kakashi?

- Sí... Yo no le enseñé a Sasuke a traicionar a su pueblo… Ahora, debe aprender que todo tiene un precio.

- Ahá… - asintió el Feudal del País del Fuego aprobando las palabras de Kakashi.

"Espantapájaros… Maldito lameculos", pensó Tsunade.

- Sí, Kakashi, pero te recuerdo que Sasuke ha salido absuelto del cargo de traición… - dijo Tsunade con un tono que no admitía réplica.

- Ku, ku, ku… Eso también es cierto, Kakashi… - el Feudal del Fuego aplaudió las palabras de Tsunade.

Kakashi hizo una reverencia ante el Feudal y no dijo nada más. La Quinta volvió a sentarse.

El verdugo retomó su tarea con menos vigor que antes, quizá la mirada de odio de la Godaime había tenido algo que ver.

- ¡Ciento diez! - cantó el Vocal del Jurado.

Sasuke gemía como un animal herido. Tenía el Sharingan activado y el pelo, largo hasta los hombros, le caía por encima de la cara.

- ¡Mierda Suigetsu, le van a matar! - berreó Karin a su compañero.

Karin y Suigetsu se ocultaban en uno de los portalones que circundaban la plaza. Karin se tiraba del pelo con una mano, mientras que con la otra estrujaba los dedos del Hôzuki.

- ¿Y qué coño quieres que haga yo, Karin? - Suigetsu estaba desesperado - ¡Un tercio de los ANBU de Konoha están en la plaza, por no hablar de los putos Cinco Kages y todos los Clanes Menores de esta mierda de Villa!

- ¡Van a matar a Sasuke! - gritaba la chica angustiada - ¿Por qué se ha dejado atrapar ese imbécil?

- Te recuerdo que se entregó voluntariamente… - dijo Suigetsu - Así que no quiero ni imaginarme lo que le hubieran hecho en otro caso…

- Sasuke… Idiota… - Karin sintió que los ojos le ardían y las gafas se le empañaban. Ella, igual que Naruto y Sakura, no había declarado en el juicio en contra del Uchiha. Suigetsu la miró y la abrazó por los hombros, atrayéndola hacia él. Quizá fue la primera vez que Karin se dejó confortar por el muchacho.

- Mira, Naruto y Sakura están allí arriba… - Suigetsu intentó calmar a su amiga - Y ellos tampoco pueden hacer nada…

Karin miró hacia el tejado que le señalaba su compañero. Desde donde estaba podía ver la cara crispada del Uzumaki y el pálido rostro dolorido de la Haruno.

- Sakura… - murmuró la pelirroja.


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CAM