Ha sido buen tiempo desde la última vez, perdón por la tardanza.
Naruto ni sus personajes me pertenecen, sino a su respectivo autor.
.
.
.
-Pequeño, anda dímelo– Shido mantenía una expresión iracunda, tan serio que cualquiera pensaría que se trataba de una cuestión importante.
- ¡Deje de atosigarlo! – Dios, como era posible que ese pervertido estuviese perdiendo el tiempo en esas cosas.
- Calma Homura – Rápidamente se movilizo a gran velocidad y abrazo a su primer pupilo – Vamos Gaara que no te de vergüenza, nosotros somos todos unos machos – Hinata frunció el ceño, quería golpearse contra un árbol.
- ¿Es necesario responder? - Gaara era ingenuo en algunos asuntos eso ya lo sabían.
- Es de suma importancia – Asevero Shido.
- ¡Claro que no! – Hinata se deshizo del abrazo – Gaara no tienes que responder, Shido es un pervertido, no lo tomes en serio.
- No seas aguafiestas, también debemos saber el tipo de gustos que tiene Gaara con respecto a las mujeres.
- Solo cállese y vaya a cazar algo – Su maestro podía llegar a ser exasperante cuando se lo proponía.
- Es verdad – Él se fue para nada contento, perdiéndose entre los árboles.
- Bien preparemos algo – Hinata y Gaara se pusieron manos a la obra - Sabes, me impresiona tu destreza con la espada.
- Creo que hacerme fuerte es necesario.
- ¿Eh?
- Ya ha pasado bastante desde que me uní a este grupo – Sus ojos aguamarina se clavaron en ella – Ya son cuatro años, me alegra haberlos conocido, para mí es como si fuese mi familia, me quiero hacer mucho más fuerte para proteger, para no perder estos lazos.
- Gaara – Para ella también significaba mucho ellos, sin embargo ella tenía un objetivo más, su venganza seguía en pie, su corazón no podía simplemente alejarse de ese camino.
- Homura – Esa voz cambio de un momento a otro, era obvio que algo se acercaba.
- Claro Gaara, no hay problema – Ellos habían mejorado mucho en cuanto a las batallas, Shido era un buen maestro, siempre debían estar alerta a cualquier emboscada, no paso minuto antes de que un hombre se acercara rápidamente intentando cortar la cabeza de Hinata, Gaara reacciono ágilmente hiriéndolo en el pecho.
- Son 7 – Ella se puso alerta, una flecha se dirigió a su cabeza más lo esquivo girando en su propio eje – Ella tomo dos flechas a la vez y le dio de lleno a dos de ellos, el resto apareció para combatir a los dos niños, mas sin embargo poco a poco sus fuerzas iban mermando, hasta que no les quedo de otra que huir.
- Salteadores de caminos – Gaara guardo su espada en la funda que llevaba en la espalda.
- Pretendían quedarse con lo que trajésemos – Ella se acercó a los cuatro cuerpos inertes, en especial a uno de ellos procediendo a cerrar sus ojos –Matar es matar, lo hacemos por sobrevivir.
- Lo sé – Recordó a la primera persona que mato, no fue fácil de superar, pero eras tú o ellos, agradecía que fuesen bandidos – A propósito, al final decidiste que el arco seria tu arma principal.
- Quería manejar la espada como tú, pero prefiero el arco ahora, se amolda más a mí.
- Wow, ¿Así que una emboscada? – Shido volvía con dos conejos para el almuerzo.
Horas más tarde los tres dormían plácidamente, eso hasta que unas perlas se abrieron en medio de la oscuridad, arriba la luna llena se alzaba majestuosa, permitiendo ver a sus compañeros de viaje dormitar. Sonrió, si, ellos eran muy importantes para ella, eran su familia, hasta ahora ninguno descubrió que era una mujer, fue un tedio y demasiado difícil seguir ocultando esto, mas no se sentía como una, por mucho tiempo permaneció como un niño, tanto que sentía que era uno, no se sentía como Hinata, aunque aún recordaba ese nombre con cariño, después de todo sus padres la eligieron, hace cuanto que no la llamaban por ese nombre, ahora era Homura, era un chico ante los ojos de Shido y Gaara, pero ello se complicaba cada vez más, el tiempo probablemente fuera su peor enemigo, tarde o temprano su anatomía cambiaria aún más de lo que ya cambió, agradecía la ropa que llevaba, era holgada, sus pechos estaban vendados, eso le permitía pasar desapercibido, aunque su complexión era delgada y su rostro más fino, su cabello desordenada le daba ese toque un tanto masculino, la voz era mucho más ronca, debido a que siempre la forzó a ser más gruesa, simplemente se acostumbró a ese timbre que producía su voz. Simplemente se sentía un chico más que una chica, ojala y su secreto permaneciese para siempre oculto, si se descubriese, eso la preocupaba, en realidad no quería que nada cambiase, esa confianza que Shido, Gaara y ella tenían, era algo que no quería que fuese diferente, ser una chica, mientras ellos lo supiesen tal vez cambiaria esa relación.
.
.
.
- ¡Sasuke! – Se oyó la voz de alguien quien precipitado le trataba de dar alcance a un chico pelinegro.
- Medio palacio va escucharte –Detuvo su avance molesto - ¡Deja de gritar!
- Que horrible carácter – Naruto achico sus ojos – No tienes que estar molesto.
- Cierra el maldito pico – Bufo, si su instructor le oyese seguro que le daba un infarto, le recalcaría que un príncipe no tiene que decir tales palabras, que el protocolo y todas esa cosas de etiqueta, pero estaba molesto, porque se lo negaba, se lo había pedido tantas veces pero siempre recibía negativas.
- Déjame solo – Sasuke menciono con la cabeza gacha, un aura de depresión, furia, impotencia le cubría.
- Soy tu protector dattebayo – Solo eso basto para que el pequeño príncipe levantara la mirada, con solo 12 años, el pelirrubio pasó a ser su protector, fue su amigo desde la infancia, no podían verse muy a menudo mas era suficiente. De eso hace más de dos años, en este tiempo Naruto se había encargado de protegerlo, siempre estaba con él, ese era su deber, como príncipe sabía que su vida corría muchos riesgos, sin embargo el chico pelirrubio era alguien temido, próximo líder a una de las casas nobles más importantes de una región del reino.
- ¿Por qué no puedo usar armas?
- Su majestad ama la paz, odia la guerra – Ah decir verdad ni el entendía por que el rey no quería que su pequeño hermano no tuviese nada que ver con las armas.
- ¡Pero Itachi si las usa y entonces porque a mí no me permite aprender a luchar! – No lo entendía, llevaba pidiéndoselo por 6 años, desde que tenía ocho, lo intento de todo, nada dio resultado.
"Pídeme lo que quieras y te lo daré, mas no puedo cumplirte ese pedido tuyo"
Se dijo a si mismo que esta sería la última vez que se lo pidiese a Itachi, a pasar de todo lo que el argumentó, su respuesta fue un rotundo no, es más su hermano le dijo que esta sería la última vez que tocasen ese tema.
Era momento de resignarse tal vez, no se lo volvería pedir, a fin de cuentas nada convencería a su hermano.
"Las batallas no lo solucionan todo"
Tal vez él tenía razón.
- Naruto – Clavo esos ojos ónix en su amigo – Muévete, nos vamos a mis aposentos – Comenzó a caminar, volteo la mirada al no notar que su compañero le siguiese.
- ¿Qué esperas? – Pero que le pasaba, retorno molesto, observo esa cara de embobado, un poco más y las moscas se meterían en su boca, siguió la mirada del ojiazul topándose con la visión de una chica de la misma edad que ellos, esta cumplía con sus labores como sirviente del palacio.
- Sakura-chan es hermosísima – Si, esa chica de pelo rosa era quien traía loco a su amigo.
- Solo es una chica
- No es solo una chica Sasuke baka – El pelinegro frunció el ceño ante la falta de respeto hacia su persona – Sakura-chan es como una diosa, esos ojos jade son perfectos, ella es como un ángel.
- Tarado - Enserio, no quería seguir escuchando las boberías de Naruto, mejor alejarse de allí, tanta miel derrochándose no le agradaba para nada.
.
.
.
- ¡Gaara a tu derecha! – Hinata alerto a su amigo, ella permanecía en lo alto de una especie de torre mientras disparaba flechas certeras a sus adversarios.
- ¡Homura! – Shido vio que uno de esos tipos se encontraba a escasos metros de la espalda de la peliazul, mas Hinata le hirió con su arco sin siquiera mirarle, su arma principal estaba implementado con dos pequeñas cuchillas justamente para situaciones como esta, Shido suspiro aliviado, creo que se preocupó por nada.
- Shido-sensei – Gaara se colocó a su espalda, ambos con la mirada al frente, sus adversarios era de temer, pero esto era el pan de cada día, ellos eran mercenarios, como tal fueron contratados por una aldea para derrotar a un grupo de ladrones que aterrorizaban a los aldeanos.
Gaara se lanzó al ataque dando cortes limpios, Shido también se unió, aunque este último usaba cuchillas, del tamaño de una daga en cada mano, la ojiperla no se quedó atrás, tres flechas derribaron a tres de los adversarios, hasta que ella apareció en pleno campo de batalla sumándose a la ofensiva.
- Era el último – Shido se sentó el suelo, miro a los dos niños, dentro de poco serian jóvenes en un mundo hostil, se sentía aliviado, les había enseñado un montón de cosas, estaba seguro que ellos podían sobrevivir incluso sin él, empero, mientras el permaneciera en este mundo no los dejaría solos, se sentía más como un padre que un maestro.
- Shido-sensei – Gaara le llamo repetidas veces hasta que su maestro pareció volver a la realidad.
- La senectud esta en las puertas de la esquina – Bromeo Hinata.
- ¡No soy un anciano! – Vocifero ofendido – Solo tengo 35 años.
- Hai – Hinata sonrió, le encantaba esas reacciones en su maestro.
- Todavía soy muy guapo y joven – Alardeo.
- Su ego esta por las nubes – Gaara suspiro, su maestro no tenía remedio.
- A propósito ustedes podrían pedir uno que otro favorcillo de una joven damisela por aquí
- Pervertido – Mencionaron ambos, antes de dirigirse a donde se encontraban los aldeanos, pasarían la noche en esta aldea, empezaba a hacer frio, su ropa estaba llena de sangre, apestaban a sudor y además aun debían cobrar la mitad de la recompensa.
- Homura-sama – Una chica de unos 18 años yacía parada en la puerta, por alguna razón a la ojiperla le recorrió un escalofrió por esa voz, era su imaginación o estaba coqueteando con su persona.
- Dime – Menciono algo seria.
- Su comida, la prepare especialmente yo – Argumento esta con voz cantarina, mientras se movía sensualmente a cada paso que daba.
- Gra-gra-gracias – Esto olía a problemas.
- Homura- sama es un chico muy guapo – La chica puso su cabeza sobre su hombro, sorprendiendo de paso a Hinata.
- E-e-esto, yo debo comer – Trato de excusarse, creyendo así que se la quitaría de encima, que equivocada estaba, a ciencia cierta no sabía que pretendía la señorita.
- Ah sí - ella tomo un poco de comida del plato – Di ah
- ¿Eh? – Hinata parpadeo varias veces seguidas.
A unos pasos de esa habitación Shido y Gaara se acercaban a la habitación, esta permanecía cerrada, ambos confundidos hasta que escucharon un "Ah" parecido a un gemido, ambos se miraron impresionados, eso era imposible, esa habitación fue asignada a ellos por esta noche, es imposible que esa fuese la voz de una mujer.
- Sería mejor que te fueras – Hinata ya lo había intentado de todo, la mujer no se inmutaba ante nada, así que la tomo de la mano, tal vez un poco fuerte, porque ella se quejó, ante eso inmediatamente la soltó.
- ¿Te lastime? – Pregunto la ojiperla, enserio que no quería, solo le asustaba las acciones de esa mujer, como si estuviese buscando algo.
- No te preocupes, Homura-sama puede hacer lo que quiera de mi – Ahí estaba otra vez, fue tan rápido, la chica tomo la mano de Hinata para colocarla entre sus pechos, hasta ese punto la ojiperla casi se desmaya, no podía ser, como no se dio cuenta, esta mujer quería seducirlo, pero que no se daba cuenta que el apenas era un niño o al menos aparentaba ser un niño, bueno acababa de cumplir 14 años, pero esto era inaudito.
Por otro lado Shido y Gaara pegaron sus orejas a la puerta, ambos con el rostro rojo, Gaara estaba contrariado, tal vez no era lo que creía, ambos solo eran niños, solo debía ser un malentendido. Por otro lado Shido puso una sonrisa zorruna, acaso su no tan pequeño pupilo ya estaba experimentando y dando rienda suelta a sus instintos, y eso que empezaba a pensar que Homura se parecía un tanto a una chica, que olía como una chica, incluso se hizo más ideas locas sobre eso, desecharía esas ideas para siempre, el chico era un hombre en toda la dimensión de la palabra según él.
Dentro de la habitación, Hinata aparto su mano rápidamente, pero que le pasaba a esta chica.
- No seas tímido, a mí me gustan los hombres un tanto jóvenes – Explico con un sonrojo pero no de vergüenza, su mirada transmitía lujuria, seguidamente procedió a abrir su kimono exponiendo lo que Hinata ya conocía, por lo tanto a ella no le afectaba, dado que era una chica.
Abrió la boca de la impresión, no podía creer que una mujer fuese tan atrevida, empezaba a hiperventilar, hizo nota mental de no alejarse de Shido o Gaara mientras se hallara en un poblado, solo a ella le pasan cosas como estas. Volteo rápidamente dispuesta a marcharse pero por la situación se golpeó fuertemente en la rodilla, eso la hizo gruñir por el dolor.
Ahora sí, sus rostros estaban más rojos por el reciente gruñido que escucharon, Gaara se hizo las mismas ideas que su mentor, se preguntó que parte de la historia se había perdido, que recordara Homura no era de ese tipo, incluso muchas veces parecía estar enfadado por la actitud pervertida de Shido.
Dentro la chica se movilizo rápidamente, Hinata al verla, por un acto reflejo la alejo de ella con un empujón de su mano, tarde se dio cuenta que ella caería sobre una silla que seguramente la lastimaría, hizo toda la maniobra posible para alejar el objeto, más la mujer la tomo de la mano haciendo que ambas cayeran al suelo, Hinata sobre ella, provocando de paso bastante ruido.
- ¡Que salvaje! – Menciono Shido con sangre escurriéndole por la nariz, imaginándose la escena de adentro.
Gaara tenía el rostro incendiado, tanto que su cabello se quedaba corto, un momento, Homura no haría eso, no lo aguantaba, todo eso solo era un malentendido, no lo soportaba más, así que abrió la puerta, seguramente nada estaría sucediendo.
- Ho-Ho-Homura – Gaara estaba atónito.
Shido sonrió perversamente ante la visión, su aprendiz estaba en la estancia, nada más y nada menos que sobre una hermosa mujer que bordeaba los 18 años, que por cierto tenía el kimono abierto dejando a la vista esos pechos blanquecinos, ah si cabe mencionar que también una de las manos de su pequeño acompañante apretaba uno de esos montes.
- N-n-no es lo que creen – Se levantó de encima de la chica como un resorte, la mujer por otro lado se arregló el kimono precipitadamente, solo se levantó y huyo a paso veloz.
- Los jóvenes de ahora crecen tan rápido – El mayor añadió con esa sonrisa que aún no se le quitaba – Lamentamos interrumpirte chico.
- ¿Eh? – No puede ser, su sensei y su amigo estaban pensando cosas que no eran, lo peor de todo es que no sabía cómo explicarlo.
- Yo lo siento, de verdad que no espere eso de ti y por eso abrí la puerta – Gaara se disculpaba con la mirada gacha y el rojo de su rostro aun lo acompañaba.
- ¡No! – Respiro agitadamente – No sucedió nada, no es lo que están pensando.
- No sucedió nada, porque Gaara no te dejo terminar – Contraataco su mentor – Te atrapamos con las manos en la masa.
- ¡Esperen es un malentendido! – Por mucho que se explicara la escena que vislumbraron su compañeros de viaje daba otra perspectiva.
- Estoy muy orgulloso – Shido lo abrazo mientras lloriqueaba – A este paso dejaras de ser virgen pronto, o tal vez ya no lo eres – Ahora procedió a abrazar a Gaara también, teniendo a los dos en su abrazo.
- ¡Gaara no te quedes atrás!
CONTINUARA….
