¡Hola!
Lo sé, deberían matarme y con justificada razón. Ofrezco una disculpa por la tardanza y por este inconcluso capítulo. Yo les mencioné que serían tres, y que debían ser publicados antes de que terminara mayo; sin embargo, como se habrán dado cuenta, esto no ocurrió. Sería muy 'latoso' para ustedes decirles detalle a detalle los motivos por el cual no sucedió dicha publicación, pero tengan la certeza que jamás me desentendí ni perdí el interés de concluir esta mini-historia.
OFRECIMIENTO:
Este capítulo se lo dedico a 7 personas en especial: Liliana, Laura, Teorak, Malú, kony, Caro (Anilorac) y Rosy por el apoyo que me ofrecieron en los momentos más oscuros.
¡Ahora si, los dejo leer!
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Disclaimer: Bleach y todos sus personajes pertenecen a Tite Kubo & Cía. La historia la hago sin fines lucrativos.
Simbología convencional:
- Diálogos.
"Pensamientos"
-Acontecimientos que sucedieron tiempo atrás, es decir, un FLASH BACK.
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Capítulo 3: Incertidumbres.
Andaba por una ronda desconocida; la actual sensación no era común, es más, era la primera vez que experimenta algo así. Acorralada entre la pared y el cuerpo masculino no ayudaba en nada al uso de su raciocinio que, en una situación 'normal', le indicaría que lo acontecido en ese instante era incorrecto; sin embargo, 'un algo' en su interior le gritaba que quería más de esas caricias y besos en su cuerpo. Un tacto más frenético en la parte externa de su muslo derecho causó que abriera los ojos.
La visión más extraña, ese hombre si que le era desconocido.
Disgustos, reclamos, apoyo 'fraterno'; todo aquello se encontraba alejado de lo que estaba viviendo en ese momento; ¿era posible que su mente le estuviera haciendo alguna clase de jugarreta y le hiciera creer que Ichigo Kurosaki estuviera proporcionando todos esos mimos?
"Es real…"
Una suspiro más; no había error, aunque fuera un gigai, ahora fungía como un cuerpo que le transmitía esas caricias. Eso no debía de estar sucediendo, a largo plazo, arrastraría un problema mayor, ¿cuál?, aún no lo podía vislumbrar. Tenía que interrumpirlo, era necesario detener aquello, no obstante, una cosa era el 'deber' y otra muy diferente el 'querer'.
- Ichi… - ya no terminó de pronunciar el nombre, pues el joven deslizó una de sus manos por encima de su intimidad que aún era cubierta por la pantaleta.
Quedó totalmente petrificada, sus ojos se abrieron desmesuradamente; su respiración se agitó más. No estaba entendiendo estos sucesos, ignoraba que pasaba por la mente de Ichigo, y lo más grave es que no comprendía muy bien el por qué su cuerpo estaba respondiendo a la conducta del muchacho.
"Esto no…"
Innumerables sensaciones lo anegaban, ninguna palabra que lograra describirlas. Tener a una mujer de esa manera, era fascinante; la piel que tenía a su disposición era exquisita en toda la extensión de la palabra; sus inquietas manos paseaban por el cuerpo de la shinigami sin ningún sentimiento de pudor y restricción tanto que sin medida pudo estrujar el pecho izquierdo de la chica; no había un comparativo que asemejara esas naciente emociones; ¿por qué nunca había hecho eso antes?
Siempre procuró mantener una buena reputación, algo muy sabido por muchos. Su comportamiento fue dirigido a una meta: ser considerado una persona digna y respetable, pero para ello, debía tener una actitud dentro de la moralidad, aspecto con el cual no había ningún problema. Si exigía respeto, pues primero tenía que respetar él a los demás y bajo esa condición, ¿por qué actuaba de esa manera?, ¿acaso lo que hacía en esos momentos no era todo lo contrario a lo que pregonaba?
Sin embargo, ella, Rukia Kuchiki no objetaba esa actitud y estaba completamente seguro de ese hecho, puesto que la chica no emitía ningún vocablo, ni siquiera un insulto o reclamo, ¿qué persona en uso de su juicio permitiría algo en su contra y que fuera de su desagrado? El que calla, otorga. Y lo que reafirmaba el consentimiento, era ese sutil masaje que recibía en su cabellera naranja.
La shinigami lo estaba aceptando.
Y él no se detendría.
Prácticamente su blusa estaba perdiendo su lugar original; ya le daba poca importancia si entendía o no la situación; Ichigo Kurosaki la orillaba a consentir las circunstancias. Él jamás había sido tan 'cariñoso' con ella. Reconocía, que no siempre eran peleas entre ellos, pero esto, nunca lo entrevió. La novedosa actitud del shinigami sustituto la enredaba emocionalmente, pero no negaba que le gustaba y más que el pelinaranja fuera la persona que la mantenía en esa tormenta intrigante.
Sólo había hecho una pregunta, y a su concebir, no implicaba mucho embrollo. Su curiosidad fue el motivo inicial, y era muy justificable que tratara de disipar esas dudas y que mejor que con alguien de confianza, no obstante, ¿eso era suficiente como para permitir que el muchacho la estuviera despojando de sus ropas?
¿Cómo fue que ambos terminaron así?
Era un inexperto con la certeza de que él era el primero en conocer esa piel blanca y tersa del pecho femenino; con sus manos jugueteaba, con su boca saboreaba; su instinto retozaba un papel preponderante para determinar su condición tan comprometedora, no sólo con ella, sino que también con él mismo.
- ¡Eso es! – Rezongó Rin-rin - ¡Ahí de pie, quietos, uno a lado del otro!
Ambos shinigamis la miraron asombrados.
- ¡Es tan estúpido! Ni siquiera son amantes…
¿Cómo un recuerdo tan sencillo recobraba ahora una gran importancia?
Con movimientos escrupulosos, el muchacho fue deslizando la prenda que cubría la anatomía superior femenina; la notó nerviosa pues ella tenía un fino temblor producto del miedo a lo desconocido. Ambos se encontraban bajo las mismas condiciones, pero si los dos ya habían entrado a un terreno extraño, los dos tendrían que salir.
"Eso no es verdad…"
No estaban bajo las mis mas condiciones, él mínimo tenía la noción de lo que sucedería en ese lugar si se seguían prologando aquella situación; mientras que ella seguramente estaba caminando a un acto al que después se arrepentiría ¿Acaso eso era justo para Rukia?
"¡¡¡Mierda!!!"
Como deseaba en esos momentos echar a la basura aquellos pensamientos y sólo actuar impetuosamente.
Estaba comportándose mal, lo supo desde un principio y aún así, se dejó llevar por sus instintos; ¿pero qué podía hacer ante tal oportunidad que se le presentó? No era un ser vegetativo como para no responder al estímulo indirecto que le ofreció su compañera de múltiples batallas. Tenía todo para satisfacer su propia curiosidad y la de Rukia, saciar esa 'repentina' necesidad que, como hombre, le gritaba que la shinigami era aquella mujer con la que podría experimentar una nueva faceta en su vida; ¿qué habría de malo en que él y ella consumaran un acto de placer?
Sin embargo, esos atroces pensamientos reducían a Rukia aun simple objeto.
Y era lo que menos deseaba.
Sus labios dejaron de tener aquel contacto con la piel femenina; separándose un poco, logró distinguir una pequeña mancha roja en el hombro desnudo de la chica. Debía acabar con ese comportamiento lleno de irracionalidad; no debía abusar de la ingenuidad de la shinigami.
- No debo… - apenas habló – esto no está bien… - terminó por distanciarse más de la pelinegra.
Ichigo la observó directamente a los ojos; era conciente de que ahora tenía forzosamente que enfrentar los cuestionamientos de parte de la muchacha.
- Perdóname… Rukia… - se avergonzó y desvió su mirada.
¿Por qué tendría que perdonarlo? ¿Qué era lo que no estaba bien? La chica no lograba a alcanzar a comprender porque Ichigo se había detenido; ¿perdonarlo?, pero él no le estaba haciendo ninguna clase de daño, por el contrario, le gustó la forma en que la estaba tratando. Además, ella ya había aceptado esa clase de comportamientos, tanto el de ella como el de él; incluso superó toda clase de recato para permitir que Ichigo la comenzara a desvestir.
- ¿Por qué? – Emitió una pasmada Rukia.
Ahí estaba la primera pregunta, ahora su problema era responderla.
- No es… - titubeó - …no es correcto… - cubrió la semidesnudez de la chica – lo que hice fue… muy impulsivo…
No entendía en nada las palabras del muchacho, cada vez la desconcertaba más; la sensación de sentirse rechazada volvió a su ser, ¿qué inconveniente había para no proseguir?
- Ichigo… - vio cómo éste dio dos pasos hacia atrás – pero…
- ¡Es mejor que olvidemos todo esto! – Interrumpió a la pelinegra.
- ¡¿Qué?! – Miró fijamente al varón, ¿qué rayos le pasaba a ese idiota? – Tú dijiste que querías hacer algo que deseabas y no necesitas estar completamente estúpido como para no darte cuenta que yo también quiero… - guardó silencio repentinamente.
Los dos se quedaron callados, uno con la expectativa de saber la conclusión de la chica y, ésta última, por no saber como terminar su frase.
- ¿Qué es lo que quieres… Rukia? – No era su intención cambiar los papeles, pero era importante para él conocer el sentir y los deseos de la shinigami.
- (…)
- (…)
- ¿Rukia?
¡Ese hombre como le colmaba la paciencia!
- ¡Ya te dije que es lo que quiero! – Exclamó mientras se abrochaba la blusa.
- (…)
Nuevamente una mirada hacia la muchacha, cada vez confirmaba la ignorancia de la mujer.
- ¡No sabes lo que me estás pidiendo! – Bufó.
- ¡Claro que lo sé! – Si quería conseguir algo, debía proyectar seguridad, aunque esta fuera falsa.
- ¿De verdad? Entonces dime, ¿qué es hacer el amor? – Al pronunciar la últimas palabras se sonrojó un poco, pero no abandonó ese aire inquisidor y hasta un tanto retador que ya tenía sobre la shinigami.
Ella lo vio con perturbación, ya sea por orgullo o por vergüenza, jamás aceptaría su total desconocimiento sobre el tema. No quería sentirse más humillada.
- No perderé mi tiempo contigo… - cruzó los brazos – prefiero hablar con un loro que goza de mayor inteligencia que tú…
Si el objetivo de Rukia era ridiculizarlo y llevarlo al punto de la exasperación, en esta ocasión, no lo conseguiría.
- ¿Por qué no eres más humilde y reconoces que no sabes nada de lo que pides? – Cuestionó el chico.
Dos orgullos se estaban batiendo, ninguno deseaba ceder ante el otro. Ichigo encontró la manera de salir de aquel 'problema' que en un principio pudo haber controlado; sin embargo, por 'alguna extraña razón' se dejó llevar por las circunstancias. Rukia por su parte, cada vez se hallaba más acorralada en aquella encrucijada.
- No eres capaz… - decepcionado, se fue al rincón donde se encontraban sus cosas.
La joven miró con detenimiento los movimientos de su compañero, sabía muy bien que nunca se presentaría una oportunidad como esa, y si en dado caso que si se presentara, quizá ella misma la rehuiría ¿Verdaderamente estaba dispuesta a quedarse con sus dudas?
- ¡De acuerdo! – Con tal de obtener lo que deseaba, estaba dispuesta a conceder por esta ocasión – Pero no saldremos de aquí hasta que hayamos terminado de hablar – manifestó con determinación la shinigami.
¿Ese 'de acuerdo' que significaba? ¿Qué ella aceptaba su carencia de conocimientos, o qué? Lo extraordinario del asunto es que de cualquier manera, por primera vez en su vida, superó a la mujer que observaba. Fue inevitable que esbozara una ligera sonrisa llena de victoria.
- Acepto… - nuevamente dejó sus cosas en el suelo.
El Clan Kuchiki le transmitió mucho de la sabiduría que resguardó por mucho tiempo; entre esos conocimientos, le hablaron de la 'humildad', algo increíble; sin embargo esa fue la palabra que empleó Ichigo instantes atrás, ¿por qué no poner en práctica aquellas enseñanzas? Nunca es tarde para iniciar.
- Ichigo… - suavizó la expresión de su rostro, más no perdió la seriedad necesaria - …no sé… - como le iba a significar mencionarlo siquiera -…no sé que es… hacer… - titubeó - …el amor… - a duras penas concluyó.
Con esa declaración ratificó su triunfo.
- ¿Te das cuenta? No fue tan difícil aceptarlo – expresó calmadamente el muchacho.
Rukia observó directamente al shinigami sustituto, con un leve rubor en sus mejillas finalizaba su confesión ¡Cuánto trabajo le costo ser 'humilde'! Aunque prefería mil veces explotar esa cualidad con Ichigo que con otra persona.
- Y bien…- reforzó el tono y volumen de su voz – te toca a ti explicarme… - los iris violáceos se denotaron más.
Fue en ese entonces que cayó en cuenta del gran lío en el que se había metido; su corta victoria se vio opacada con la actual actitud de la chica; pues lograba ver en ella una exigencia firme; ahora le tocaba su turno de hablar. Bajo estas circunstancias, era preferible haber perdido una vez más con la joven de estatura baja.
- Bueno… - los nervios comenzaron a surcar todo su cuerpo – hacer… yo… - el balbuceo se advertía con mayor claridad al paso de los segundos.
Ninguno hacía por perder el contacto visual que sostenían, por un lado estaba Rukia que ya había cumplido con su parte después de haber cedido, ahora merecía aclarar sus dudas; y por el otro, Ichigo no podía moverse, cada músculo se negaba a obedecer su mente, estaba completamente pasmado.
- ¿Qué es hacer el amor… Ichigo? – Dio dos pasos hacia el pelinaranja.
¡¿Por qué esa mujer no inició con esa pregunta?! Hubiera sido más fácil batallar con eso ¿¡Por qué tuvo que ser tan directa?! Esa ingenuidad femenina causó un comportamiento totalmente descabellado, no obstante, ¡¿por qué él no pudo actuar razonablemente?!
"¡Mierda!"
- ¿Ichigo? – Insistió.
"¡¡¡Mierda!!!"
- Hacer el amor… - vaciló, y claramente pudo sentir como una gota de sudor inició su recorrido desde su sien derecha hasta la parte lateral de su mentón – hacer el amor es… - el aire se agotaba – es cuando…
- ¿Si? – Acortó más la distancia entre ellos.
- Es cuando… un hombre y una mujer… - respiró hondamente – cuando un hombre y una mujer… se unen… -dijo en un suspiro.
Rukia arqueó su ceja, reflejando de esta forma una mayor intriga nacida de la respuesta que recibió.
- ¿Un hombre y una mujer… se unen? – Esa contestación en nada satisfacía su curiosidad - Pero, ¿cómo se unen?
¡Esto era una maldición! ¿Era indispensable detallar todo el 'proceso'?
- Pues... – miró hacia la parte inferior del vientre de Rukia – 'eso' y… - vio todo sonrojado su propia pelvis – y 'esto'… - su temor aumentaba potencialmente – ¡'eso' y 'esto' se juntan! – Terminó entrecruzando los dedos de sus manos.
Definitivamente no, esa explicación carecía de todo sentido y para nada era reveladora. Haciendo uso de su temple, debía conseguir una respuesta decente.
- Ichigo… ¡¿qué clase de explicación es… - se contuvo – esa?!
¿Por qué le sucedía esto a él?
- Es lo que… querías saber, ¿no? – Escondió su rostro.
- Ichigo – bufó - ¿sería mucho pedir que me explicaras qué es 'eso' y 'esto'?
La situación se complicaba más, ahora comprendía el difícil papel de los padres, a excepción del suyo, en cuanto a la educación sexual de los hijos. Para su desafortunada suerte, ahora tenía que lidiar con el temperamento de la shinigami que no se conformaría fácilmente.
- ¡Estamos perdiendo el tiempo! – Gruñó el chico - ¡Vámonos!
- ¡Te dije que no nos iremos de aquí hasta aclarar todo! – Señaló imperiosamente la chica.
¿Era su idea o Rukia sonó más temperamental de lo acostumbrado?
- ¡Deja de martirizarme enana! – La desesperación había llegado hasta el tope.
- ¡Tú aceptaste darme una explicación y es lo que estoy esperando, así que cumple con tu palabra!
"¡Puta suerte!"
- ¡¿Nunca te explicaron en la maldita mierda Sociedad de Almas como es que se hacen los bebés?!
La fémina comenzó a parpadear constantemente, era obvio que Ichigo quería liberarse de ella, pero que manera tan idiota lo intentaba hacer ¡Y por supuesto que si sabía como se hacían los bebés! En toda la sociedad de almas era poco común que se presentaran nacimientos y era por ello que aquel 'fenómeno' era conocido por todos, sin embargo, era una información que se manejaba con una total discreción y otro tanto de pudor.
- ¡¿Y eso que tiene que ver?! – Ya más alterada - ¡No le veo relación alguna con lo que estamos discutiendo!
- ¡Claro que si! – Enfatizó – Según tú, ¿cómo es que se hacen los bebés?!
- ¡Pues que un hombre y una mujer…! – Estaba dispuesta a responder, sin embargo…
"Un momento…"
Algo ya no cuadraba, ¿acaso se referían a lo 'mismo'?
- (…)
- (…)
- Si Rukia… - se adelantó a la reacción de la ojivioleta – ¡para tener un bebé hay que hacer el amor!
Eso si que no estaba dentro de sus cálculos; sus ojos destellaban el impacto de la afirmación de Ichigo, sus piernas perdieron fuerza que un instante quedó sentada en el margen de la cama ¡Eso debía ser una broma, ella no pudo haber pedido 'algo' tan disparatado!, pero tampoco le veía mucho sentido que Ichigo pretendiera jugar con un asunto serio donde finalmente él también saldría perjudicado. Ahora podía hilar el comportamiento del varón, sus caricias, sus besos, palabras y el posterior arrepentimiento.
¡Había sido una completa imbécil!
- Eso significa que… - con la mirada desconcertada – Ichigo, tú… - no pudo continuar.
- (…)
- (…)
¡Por fin, esa mujer se había percatado del gravísimo error que tuvo al hacer aquella simple pregunta que los arrojó a esa situación!
- Ichigo… tú… - estupefacta – tú… ¡¡¡tú quieres tener un hijo conmigo!!! –Gritó acusadoramente., mientras que su rostro mostraba un color rojizo muy intenso.
"¡¡¡…!!!"
- ¡¡¡No!!! – Esto iba de mal en peor, en lugar de mejorar con el 'entendimiento' de la chica, ésta sólo enturbió la verdad.
- ¡Pero estabas dispuesto a… - llena de temor, señaló a la entrepierna de Ichigo – a meterme tu…!
- ¡¡¡Cállate!!! – Se jaló los cabellos naranjas de los costados de su cabeza - ¡Si lo iba a hacer, pero no seas tan explicita!
- (…)
-(…)
- ¡Entonces tengo razón!
- ¡No! – Exclamó – Hacer… - dudó – 'eso' no es necesariamente para tener un hijo…
- ¡No quieras burlarte! ¡Eso es necesario para conservar el linaje de un clan! – Expresó muy indignada.
- ¡Mi menor intención es burlarme de ti! – Pensó nuevamente que era indispensable calmarse – y no sólo es para conservar una estirpe, también lo es para conseguir placer y demostrar los sentimientos que hay en una pareja – se sentó a un lado de la shinigami.
Al ver la cercanía que tenía con el joven, Rukia quiso alejarse, pero aún no contaba con la fuerza necesaria para alejarse de él y la poca que tenía la utilizó para cerrar las piernas en una acción meramente instintiva.
Ni siquiera podía articular alguna palabra.
Si ya había comenzado a hablar, su deber era hacerlo por completo; procurando no equivocarse, disiparía las dudas de la muchacha, aunque conllevara serias y vergonzosas consecuencias. Era el momento de asumir sus responsabilidades.
- Cuando una pareja dice amarse… muchas de las ocasiones las palabras no son suficientes como para expresar su sentir… - con mucha voluntad actuaba de la manera más acordé, los hechos lo ameritaban.
- (…)
- Por esa causa una de las maneras de manifestar sus sentimientos… es… así… - observó un pequeño adorno que se encontraba en una pequeña mesa.
- (…)
- Pero no niego que es también para obtener solamente placer cuando las personas se atraen… satisfacer un instinto.
- (…)
- Sin la necesidad de compromisos.
- (…)
¿Habría dicho las palabras correctas o agravó más el problema con lo que dijo? El pobre Ichigo, no sabía que hacer.
La muchacha prestó atención a lo enunciado por el pelinaranja, sabía a la perfección que él estaba siendo completamente honesto, no en balde lo conocía muy bien, o eso creía.
- Rukia…- la observó y a la vez pronunció con la mayor mesura posible – te pido perdón y prometo que esto jamás volverá a ocurrir.
- (…)
- De ahora en adelante mi comportamiento contigo será de sumo respeto.
¿Acaso estaba intentando resarcir su falta con aquella promesa que estaba haciendo en ese momento? Interiormente se afirmaba que así lo era.
Mientras tanto, Rukia no sabía que actitud adoptar; ¿debía reclamar?, ¿debía ofrecer disculpas? Desgraciadamente desconocía las respuestas.
La gente pasaba a su lado, ¿cuánto tiempo llevaba de pie en ese lugar?; lo suficiente como para preguntarse en repetidas ocasiones si fue verdadera la imagen que vio o si tan sólo había sido un espejismo, pero al cuestionarse una y otra vez, siempre relucía la misma respuesta, pues su sentido de visión jamás lo engañaría.
Con toda tranquilidad que siempre lo caracterizaba, acomodó sus lentes; y después de meditar mucho 'aquella' idea, llegó a una conclusión: tarde que temprano sucedería, era algo inevitable. Hasta cierto punto era razonable que 'esos dos' terminaran de forma peculiar; todo el ambiente que los rodeaba indicaba la excelsa comunicación innegable entre ambos, la preocupación de uno hacia el otro acentuaba mucho más su unión y las constantes batallas a las que fueron sometidos reforzaron silenciosamente ese sentimiento que era evidente para terceras personas.
Que 'ellos' fueran unos ciegos y tercos era otro asunto.
Un par de minutos más, no sabía si debía agradecer a su suerte por haberlo puesto en ese lugar y el momento ideal. Después de salir de las clases, decidió ir a comprar unos hilos que necesitaba para concluir unas manualidades que tenía pendientes; y por azares del destino su caminó se atravesó a otro que pertenecía a un par de tontos shinigamis. Si bien era cierto que esperaba un acontecimiento como el que presenció, no dejaba de sorprenderse por lo sucedido.
¿Quién iba a imaginar que Ichigo y Rukia tenían sus 'aventuras' en un hotel como lo haría cualquier pareja?
Sabía que no eran unas personas ordinarias; sin embargo, hubiera esperado que actuaran con cierta discreción y mucho mayor privacidad y no mostrarse tan abiertamente ante los demás, pues cualquiera podría ser testigo de su relación. Y ese último pensamiento lo conducía a otra pregunta.
¿Desde cuándo eran pareja?
Ya era entrometerse excesivamente en algo que no le concernía; viró su vista, ya era hora de seguir su recorrido y dejar atrás el hotel que estaba del otro lado de la calle.
A final de cuentas, Uryu Ishida, no se equivocó.
Dos jóvenes bajo un ambiente de lo más insípido; ambos sentados en el borde de la cama; las dudas iniciales se habían aclarado, pero al hacerlo, otras interrogantes invadieron la mente de cada uno. La conmoción de saber exactamente lo que significaba 'hacer el amor', no fue impedimento suficiente como para razonar lo que estuvo a punto de suceder entre ella y el shinigami sustituto.
¿Tenía derecho de reclamar algo al chico que se encontraba a su lado? Después de todo, ella fue la que inició con todo ese lío.
¿Cómo tratar este problema? Si es que esto se le consideraba un 'problema'.
¿Por qué tenía la sensación que después de esa noche nada sería igual? Un retroceso, y de los peores que se presentaba siendo shinigami; y más que un retroceso, una pérdida y de una persona muy importante para ella; pero su agobio mayor se debía a la duda que poseía en ese momento; ¿cómo lo recuperaría?, ¿había alguna manera de recobrar esa confianza y familiaridad que hasta ese instante conservaba?
No se atrevía siquiera a mirarla por temor y vergüenza; seguramente la shinigami ya tenía nuevos pensamientos acerca de él que, finalmente, la alejarían de su persona; ¿qué tan dispuesto estaría en aceptar ese acontecer? Después de la forma en que se comportó, él mismo se había negado el derecho de cuestionar las acciones que tomara Rukia; había sido un ruin, lo peor. Sin embargo, se confesaba a sí mismo que de haber continuado esas caricias y besos, hubiera consumado aquel acto que era guiado no sólo por mero instinto, sino también por algo mucho más profundo.
De una manera inesperada y patética, se percató que Rukia Kuchiki, significaba algo más que únicamente una camarada, más o una simple amiga. Su proceder lleno de estupidez, hizo que la perdiera antes de haberla ganado.
La resignación, ¿era lo mejor que podrían utilizar?
Tal vez no lo mejor, pero si lo más prudente.
Una cobardía que los libraba de cualquier compromiso.
No obstante, ¿qué respondería si Rukia le preguntara las causas de su comportamiento?, ¿qué tan 'benéfico' sería contestar con sinceridad? Para su mala suerte, no era bueno para hablar, su torpeza no se lo permitiría.
Decir que lo hizo porque tenía 'ganas' de experimentar con ella; sería la peor respuesta, más no una total mentira.
Mencionar que lo hizo porque se dio cuenta que la amaba, tampoco sería lo ideal, pues ni él mismo entendía toda la revuelta sentimental que se asentaba en su interior.
Entonces, ¿qué demonios iba a responder?
Un silencio trémulo y frustrante apresaba a los shinigamis; a cada minuto que pasaba, los dos se hundían en una tensión asfixiante, por más que cada uno deseara apaciguar ese ambiente incomodo, no lograban descifrar la manera de hacerlo. Las dos sombras que se proyectaban en el piso se encontraban estáticas, pues los dueños de éstas, no hacían un leve movimiento; aquella quietud sólo era el reflejo del shock emocional que tenían; ¿cuánto tiempo iban a continuar así?
No todo era malo a su perspectiva, con lo acaecido entre Ichigo y ella, por fin pudo darse cuenta del significado de la palabra 'atracción'; no es que fuera una tonta como para ignorar completamente el concepto, pero saber que el joven era una especie de imán para ella, simbolizaba la aceptación de algo antes negado. Escandalizarse por ese nuevo conocimiento no tendría caso, sólo ganaría más aturdimiento del que ya tenía.
- Ichigo… - las palabras siguientes sería la máxima expresión de su valentía - ¿esta es la primera vez que intentas…'esto' o ya lo habías experimentado? – No comprendió como fue que logró plantear ese cuestionamiento.
- (…)
- (…)
Otro suplicio iniciaba, sólo esperaba salir bien librado.
- La primera vez… - contestó fatigosamente – tú ibas a ser la….primera… - confesó.
- (…)
¡Cómo les costaba trabajo respirar!
- (…)
- ¿Por qué yo y no otra mujer? – Desvió su mirada.
- (…)
¡Pero que estúpida había sido al formular esa pregunta! Eran obvias las causas ¡Prácticamente se le había ofrecido al chico! ¿Y quién en su sano juicio iba a dejar ir una oportunidad así? Esperar una respuesta por parte del muchacho sería una pérdida de tiempo. Había pedido demasiado y sabía que no ganaría nada.
- (…)
- Porque… - estaba conciente que en algún punto de su vida trataría el tema de las mujeres con seriedad y dejar a un lado su carácter de adolescente irreverente y hasta prejuicioso, sólo que no esperaba que fuera de esta manera tan inesperada – porque… tú eres… especial…
De acuerdo, se equivocó, no esperaba una contestación y más ese tipo de respuesta, la pregunta era ahora, ¿qué tan 'especial' era para el shinigami sustituto? No obstante, en esta ocasión, no conseguía reunir el valor para hacerla. Además, aún no lograba asimilar muchas cosas que agitaban un sin fin de pensamientos.
Rukia observó como Ichigo se puso de pie, tal parecía que el muchacho estaba dispuesto a retirarse del lugar; ¿debía hacer algo para aclarar y arreglar la situación entre ellos en ese momento, o quedarse callada y hacer de cuenta que nada había pasado? Cualquiera de las dos opciones acarrearía múltiples consecuencias en la 'nueva relación que llevaran'.
- ¡Espera Ichigo! – La mujer sujetó fuertemente la mano derecha del pelinaranjo – tú y yo… - dudó – no hemos terminado de hablar… - un ligero rubor se asomó en la mejillas femeninas.
La retención de la shinigami lo obligó a verla de reojo; ¿qué más podían hablar?, ¿resaltar sus acciones impulsivas y tontas? Eso representaría en aumento de su aflicción.
- Rukia… - trató de hablar – yo… lo mejor será que…
- ¡Me gustó la forma en que me tocaste! – Interrumpió al varón. Esas palabras ni en sueños las hubiera planeado mencionar – y también… la manera de mirarme… - esa revelación causó que se intensificara el sonrojo de su rostro y lejos de ocultar su expresión, se mantuvo firme al encarar a su compañero.
- (…)
- (…)
Quedó estupefacto, sus ojos se encontraban bien abiertos por la inesperada declaración; Rukia Kuchiki siempre hallaba la forma de sorprenderlo, pero en esta ocasión, superaba todo y en especial, esa noche. Esperaba cualquier cosa, desde un rechazo, hasta una brusca separación, pero esto, era inconcebible.
- Ru… - se preguntaba si había escuchado bien – me estás… - pronunció con nerviosismo – queriendo decir… que…
El muchacho frente a sus ojos se quedó observándola dejando a la mitad la frase que iba a pronunciar. Se sentía una tonta, apenas recapacitaba lo que había dicho; sin embargo, siendo objetiva, ella debía pagar con la misma moneda. Ichigo le dijo o trató de explicar lo que era 'hacer el amor', muy a su manera, pero lo hizo. Éste no siguió por el camino que ambos ya habían tomado, prefirió ser honesto y aceptar las posibles consecuencias. Entonces, ¿por qué ella no debía ser sincera con él?
- Olvídalo… - el rostro resignado de Ichigo se manifestó - fue un completo…
- ¡No sé si te ame Ichigo! – Volvió a detener las palabras del aludido – pero de lo que si estoy segura… - declaró – que de hacer… - titubeó – de hacer…'eso'… - hizo una pausa que en nada mitigó el rubor de su rostro – sólo lo haría contigo… – lo dijo con demasiada convicción.
- (…)
- (…)
Un afónico lapso de tiempo; los dos se veían directamente a los ojos; ¿esa confesión debía generarles más incertidumbre o darles seguridad y confianza? Difícilmente habría una respuesta donde sólo hubiera palabras, al menos en el caso de Ichigo y Rukia.
Dudaba que aquello que estaba sucediendo fuera realidad; Rukia, la mujer con el mayor temple y orgullo que hasta ese momento conocía, ahora parecía una simple chica que su única finalidad era mostrar su verdadero sentir, dejando atrás su deber de shinigami. La franqueza de la pelinegra superaba todo margen 'amistoso' que hubiera entre ellos; ¿qué tenía hacer ahora?
…sólo lo haría contigo…
A oídos de cualquier hombre, incluido él, sería la firme invitación a continuar con lo que había interrumpido; ¿qué tan atinado sería darle seguimiento a ello?
- O de verdad… - la voz de Rukia se escuchó tenuemente - … ¿sólo querías satisfacer… - le daba miedo saber la respuesta, pero era necesario hacer la pregunta - …tus instintos?
Todo menos eso, su compañera debía saber que no era un objeto para él.
- ¡¡¡No!!! – El muchacho respondió rápidamente a la vez que se hincaba ante la joven para quedar frente a frente - ¡¡¡Yo nunca te utilizaría!!!
- (…)
El ceño estriado del pelinaranjo no mostraba enojo, más bien enseñaba la seguridad que tuvo al responder.
- (…)
- Entonces… - claramente podía percibir un nudo en su garganta, pues sabía que iría más allá de lo 'congruente' - …demuéstrame que tan especial soy para ti…
- (…)
¿De verdad estaba pasando todo aquello? Esa noche Rukia le estaba demostrando una careta totalmente desconocida, más no desagradable. Su grado de asombro aumentó cuando percibió como la pelinegra acercaba su rostro al suyo, todo parecía indicar una sola cosa. Ya la había besado, pero que en este momento ella tuviera la iniciativa, hacía una radical diferencia.
Sus alientos se mezclaban de nuevo, quizá en esta ocasión, si habría una oportunidad ideal para tener un contacto mucho más profundo…
Continuará...
Nota de la autora: "¿Contacto más profundo?", ¿a qué me habré referido?....... jajajajajajajajajajajajajaja
¿Esperaban lemon en este capítulo?
Y ustedes dirán: "tanto esperar para esta cochinada?" ¡¡¡LO SIENTO!!! El lemon se los dejo para el siguiente capítulo y el quinto que sea de pura risa…jajajajajajajajajajaja.
¿Me extrañaron? Quizá hasta se hayan olvidado de mí… T_T
Pues… de verdad ni sé que decirles… estoy totalmente avergonzada por el más horrible de los retrasos que tuve, prácticamente fueron 5 meses.
En cuanto a los retribuciones, comienzo dando las gracias a:
A.C. Akasuna, Anais Ariadna, Euphrasie Elessar, RukiaxUchiha, Maryta, Yuna Lockheart, Ulquiorra´wife, Ossalia, JANY-UCHIHA, Emuma-chan, Rav-Malakhim, Kao_M, Naoko Tendo, metitus, Sanguito1987, ***Pepino en dulce***, Hakufu neko chan xP, karenangel, Flerasgard, Rosita no fresita, Sonia de Ichijo, chappyxrukia, Tsukishirohime-chan, aLeKuchiki-zr, JaNy, Anita509, Anna Haruno, blackbird02, Anilorac, kuchiki goddess, Raven2Granger, Kuchiki Hanako, Sandra casi desangrandose, Spuffyregine, yui makino, Nelira, Lillytownparis, Nora, Laura 'la de siempre', Alchemi_nina, Marian LM, tsubaki-nee-chan, MiStErY MaYu-ChAn, Kumiko kusajishi, licha-chan, gaby, Mariel, ONah-KuroiO, kunemashi-ro, -Another life, akitha, Diana, CieloRosa, Shiro-Chappy, Blanquecina, clawedblackNEKO, Ruichi-chan, Laura V, tokiro-goi, AnNadOnO, SumSum R.L., miyuki Kurosaki y a TODAS LAS PERSONAS QUE LEYERON ESTE FIC Y QUE TUVIERON LA PACIENCIA DE ESPERARME.
Quiero expresar mi total agradecimiento (que repetitiva soy, pero es que ustedes se lo merecen!) por todos sus review, yo me quedé pasmada al ver la respuesta de parte de ustedes y… y… (no sé que decir O_O) les juro que nunca imaginé tener un gran apoyo para los dos capítulos anteriores y deseo que este también lo tenga, ya que significaría mucho para mí después de todo lo que tuve que pasar estos dos meses anteriores que han sido los más pesados de mi vida. También quiero agradecer, a todas las chicas que me enviaron mensajes privados preguntando por mí (me hizo sentir bien, lo digo de verdad…T_T) y que también fueron el aliciente para continuar en este negocio de los fics.
Creo que ya los terminé de fastidiar con todo el embrollo anterior…
¡¡¡MIL GRACIAS!!!
¡Hasta pronto!
