Hola a todoos! =) lo primero de todo es agradecer que leais y los RRs!
beautifly92: hola! graciaas por leer! lo del summary estaba claro que no podía star asi durante mucho tiempo xD, en verdad ya había pensado en ponerlo bien, ni siquiera se porque lo escribi mal en su momento. Por lo demas...gracias también por el consejo! Intento poner un poco las frases sueltas para que no se haga tedioso... aun asi lo tendre en cuenta!^^Gracias!un beso!
maring : hola!!! me alegro haberte hecho reir!!=D Lo de que no t hayas leido aun una novela...no me lo puedo ni creer xD. Ni una? jajaja, bueno, no sabría recomendarte porque no se tus gustos! U.U pero eso se soluciona con un rr! un besoo y gracias por leer!
Y aqui va un nuevo capi! =)
Como la odiaba… la detestaba. Por su culpa, tendría que actuar. Por su culpa, llevaba soportando comentarios lastimosos con todo el que se cruzaba. Por su culpa, la visión que tenían de él estaba en un hilo. Por su condenada culpa, iba a hacer el ridículo. Por culpa de Granger, deseara que ese ensayo de teatro no llegara nunca.
Miró a ambos lados del corredor desierto y frío, apoyado en la pared relajadamente.
Ahora su único consuelo parecía ser Blaise, quien en vez de compadecerle se había reído de él abiertamente, sin esconderse en una súbita pena dirigida a su desgracia.
-Draco, conseguido.
Zabini apareció con dos cajas de Whisky de fuego en cada mano.
-Sabía que Bole no me mentía cuando me dijo de la reserva de whisky en la Sala de los Menestres.
Draco sonrió. Al fin alguna buena fiesta en la cual poderse olvidar todo.
-Mmm… Draco… ¿tu talento interpretativo no tenía que aflorar en ese club de teatro dentro de cinco minutos?
-¡Maldición! – dijo este mientras corría por el pasillo hacia el aula del tercer piso.
Cuando llegó todo el mundo le miró con curiosidad. Al parecer, no había mas de tres personas como voluntarias, los demás eran forzosos, casi todos por algún castigo.
La castaña esta sentada en una de las sillas que formaban un círculo, en el cual su profesora de interpretación, la profesora William, era el centro. Se apresuró a sentarse lejos de ella.
Linda William era una mujer de piel tostada, con manchas propias de la edad. Su cara destilaba dulzura y una determinación de hierro. Su pelo era castaño oscuro, con canas pronunciadas, y sus ojos eran de un verde oscuro.
-¡Buenas tardes muchachos! – exclamó alegremente-. Es un verdadero placer encontrar mentes dispuestas para la interpretación. Ahora os señalaré y me diréis vuestros nombres.
La clase continuó, con un montón de explicaciones.
Aquello era idiota. No podía creer que la profesora William les pidiera cantar. Según decía, el reparto de papeles así se lo pedía, y por lo tanto, tenían que ensayar una canción cada uno para el siguiente viernes.
Lo que mas rabia le daba era que sólo lo tenían que hacer las chicas. Los chicos, según la profesora, eran constantemente escrutados.
Cuando la clase acabó, a Hermione le faltó tiempo para marcharse.
No se fijó en que alguien la seguía hasta en la quinta planta, de vuelta a su sala común.
Decidida a no darle importancia, siguió andando hasta que una mano la agarro un brazo e hizo que se volteara bruscamente.
Los ojos de Malfoy se clavaron en los suyos.
-Vas a pagar esto, sangre sucia.
-¿El tener que ir a ese estúpido club? ¡eso lo has provocado tú! Ahora suéltame.
-Te soltaré cuando yo lo decida. ¿Qué canción vas a cantar, Granger? – preguntó con una sonrisa burlona, mientras Hermione le fulminaba con la mirada-. Espero que sea algo decente, no quiero arrepentirme de poseer el sentido del oído.
Hermione fue a darle una bofetada, pero él paró su mano sujetándole ahora las dos muñecas. Hermione forcejeó.
-¡Vete a las cocinas a beber leche y crece de una vez, estúpido! – gritó ella a la vez que lanzaba su rodilla hacia su entrepierna. El gimió de dolor y se dobló, soltándola. Ella aprovechó para correr hacia la sala común.
Llegó con el corazón latiéndole con fuerza y la respiración agitada. Aguardo unos momentos para serenarse. Dentro Harry y Ron hacían sus deberes.
-¡Hola Herm! – dijeron ambos mirándola.
-Hola… - respondió ella con una sonrisa cansada-, ¿qué hacéis?
-Deberes… - murmuró Harry con resignación- es como si la redacción de pociones no tuviera fin… aunque por suerte ya estoy acabando.
-¡Yo no! Me faltan 10cm de pergamino y ya no se que poner- dijo Ron consternado.
-¿Cómo te ha ido en el club ese?- preguntó Harry con una sonrisa.
- Me ha ido… bien, podría decirse. No ha sido demasiado horrible – contestó esta-. Déjame ver esa redacción Ron, seguro que puedo ayudarte.
Al cabo de un rato, Ginny apareció bajando las escaleras de su cuarto.
-Hermione, voy a las cocinas con Luna, ¿quieres venir?
-Pero… ¿por qué no esperas a la cena?
-Hermione, llevas unos días en el país de las piruletas. La hora de la cena paso hace ya un tiempo.
Hermione se llevó una mano a la cabeza.
-Vaya… no se donde tengo la cabeza últimamente.
- Entonces que me dices, ¿vienes?
-Esta bien, tengo algo de hambre.
Se reunieron con Luna en el pasillo, al lado del cuadro de la señora gorda.
-¡Hola Hermione! Últimamente te veo muy poco. ¿Tú por que no has ido a la cena?
-Tengo que asistir obligatoriamente al club de teatro.
-Oh…. Entiendo- murmuró ella mientras asentía con la cabeza-. Por el asunto de Malfoy, supongo.
«¿Asunto de Malfoy?» Sólo el escuchar el nombre ya aceleraba su ritmo cardiaco. Estaba claro que desde su brillante idea de pegarle en la entrepierna, evitaría a toda costa verle.
-Si, bueno…- dijo Luna interpretando su silencio como de sorpresa-, parece que la gente no tiene otra cosa mejor que hacer que ir contando cotilleos.
Las tres chicas seguían andando por los oscuros corredores.
-¡Cuidado!-susurró Ginny mientras las tres se pegaban a la pared, ocultándose en las sombras.
La señora Norris pasó por su lado sin percatarse de nada.
Ginny suspiró –se nos olvidó pedirle el mapa a Harry.
Pronto llegaron al cuadro de la fruta que llevaba a las cocinas. Pero justamente alguien salía en ese momento.
Draco Malfoy y Theodore Nott salieron con pastelillos en las manos.
-¿Y ustedes que hacen aquí?- dijo Ginny con el entrecejo fruncido.
-Beber leche…- dijo Draco mirando a la castaña, mientras le lanzaba una media sonrisa encantadora.
Hermione, sin poder contenerse, sonrió también.
Draco, en su solitaria habitación, rememoraba la sonrisa de Hermione sin saber porqué. Era la primera sonrisa verdadera que le dirigía a él, sin ninguna clase de burla o ironía. Y por alguna extraña razón, aquello le reconfortaba.
Había pasado la tarde maquinando posibles venganzas por el doloroso golpe que había sufrido. Y sin embargo, aquel simple gesto, tan simple como una sonrisa, le había calmado.
«Algo preocupante» pensó mientras se tumbaba en la cama mirando hacia el techo.
Pero Draco no iba a consentir que aquella castaña saliera siempre impune de todos los golpes que le daba. Ya la dejó que se librara en tercero. Esta vez, sería diferente. La pequeña castaña iba a aprender a no meterse con él.
Con una sonrisa maliciosa, se levantó de la cama, se vistió de forma informal y salió en busca de alguna muchacha dispuesta a divertirse con él.
Espero que os haya gustado! Un abrazoo!
