Hola a todos, espero que estén disfrutando mi pequeño y malvado fic, aún hay muchas sorpresas por delante y tendrán la primera en este capítulo. El incluir a los personajes coreanos tiene un motivo que iré explicando más adelante, daré detalles conforme avance la historia, al igual que algunas de las peculiaridades de su modo de hacer negocios. La mayor parte de estas explicaciones las conocerán al mismo tiempo que Danny, algunas otras las dejaré en las notas. Hay muchas cosas que harán convergencia pronto; gracias a todos por leer y por los reviews.
Disclaimer: Hawaii five – 0 no me pertenecen
Capítulo 3
Danny miró con atención a Alexander, no había cambiado casi nada; sólo había perdido el bronceado que tenía cuando vivía en Hawái. Sus ojos azules resaltaban enmarcados por su piel más clara y su cabellera negra. No pudo evitar sentir nostalgia, pero pronto recordó porque estaba ahí y se mordió el labio esperando lo peor. Estaba listo para dejar todo atrás, contento de saber que era un precio pequeño en pago por todas las vidas que se habían salvado, debía ser valiente y enfrentar a Alexander, necesitaba saber si podría despedirse de sus hijos
—Alexander…¿Cuando…?— dijo con un nudo en la garganta —Puedo despedirme de mis hijos antes de irme—
— ¡Oh querido Daniel!, pero sí no iras a ninguna parte—
Danny mantenía la vista fija en la pantalla, no podía creer las palabras de hombre al otro lado de la cámara
—No lo entiendo, pensé que…—
— ¿Por qué tendría que alejarte de tu vida, de tus amigos, de tus hijos? Ya prometiste estar conmigo, hacer lo que yo quisiera el resto de tus días. Lo juraste por lo que más quieres en el mundo, así que no dudo que cumplirás tu palabra—
El rubio estaba confundido, no entendía que es lo que Alexander pretendía
— ¿Entonces? ¿Qué esperas de mi?—
—Sabes lo importante que eres, quiero que seas feliz, no puedo quitarte las cosas que te hacen sonreír, encerrarte en una jaula y verte marchitarte no es una opción. Pero quiero que quede claro que tendrás que venir a mi cuando lo pida, estas destinado a ser mi amante en toda la extensión de la palabra—
El aire pareció escapar de sus pulmones ante la forma en que Alexander había dicho amante; aunque ya había renunciado a su vida, el no tener que dejar a su hijo le dio una esperanza de que su nueva vida no fuera tan terrible como pensaba.
—Sólo sigue mis órdenes y todo estará bien. Por favor Daniel quítate la camisa—
— ¿qué?—
Dijo si aliento
—Dije que te quites la camisa, ¿no pretendes desobedecerme?—
No entendía en lo absoluto la mente retorcida de Alexander pero terminó obedeciendo, desabrochó su camisa, sintió como la quitaban de su cuerpo, no se giró para ver a Park hacerlo, pero se estremeció al sentirse expuesto.
—Eres perfecto, justo como lo recordaba— el moreno observo el cuerpo de Danny de arriba abajo sin recato —Afloja tu cinturón y abre el botón de tu pantalón, después recuéstate en la cama boca abajo—
El rubio volvió a obedecer, se recostó como le ordenó, todos sus músculos estaban tensos, no tenía ni idea de que es lo que Krushnik y su compinche tenían planeado para él; cerró los ojos esperando lo peor, sintió las manos del otro en su ropa y se estremeció. Cuando la tela de su pantalón y ropa interior fueron removidas de sus caderas, pudo sentir que el otro hombre estaba usando guantes; se detuvo cerca del hueso de su cadera, entonces sintió que limpiaban su piel con un liquido frío y después un dolor punzante. Pudo sentir una aguja entrar y salir de su cuerpo, luego el ardor, un poco de dolor y después se colocó algo sobre la herida. El hombre coreano después de desinfectar y cubrir la herida se dirigió al otro lado del cuarto y se sentó esperando a que esta reunión terminara.
—Puedes levantarte Daniel, eso me permitirá saber en dónde estás en cualquier momento, quiero estar seguro de poder protegerte de ser necesario. Quiero verte personalmente, pide un par de días de descanso, prepara tu pasaporte. Cuando estés listo informa al Sr. Park o a su secretario de la fecha que has elegido, él preparará todo para nuestra reunión. Te veré pronto. —
La imagen desapareció de la pantalla, Park le pasó la camisa al rubio y después cerro la laptop; el hombre coreano se dirigió a la puerta, al abrir el secretario Kim dejó el paso libre para su jefe, quien regresó a su escritorio; para el SEAL que seguía sentado en la salita, la imagen que vio en la habitación lo dejó preocupado, Danny estaba cerrándose la camisa, cuando terminó se reunió con James.
EL secretario Kim se acercó seguido del otro hombre que estaba sentado en la mesa de conferencias y una de las mujeres.
—Permítame presentarle al Sr. Robert Kang y la señorita Rebeca Lee, si necesita algo Detective Williams puede pedírselo a ellos, son el enlace permanente de nuestra empresa en la isla, le explicaran cualquier duda que tenga— tanto la mujer como el hombre coreanos hicieron una reverencia y le ofrecieron sus tarjetas de presentación, mismas que el rubio recibió.
—Agradecemos su visita Detective Williams— dijo el secretario Kim acompañándolos a la puerta. Park se encontraba en su escritorio nuevamente sumido en su trabajo, no les prestó atención a los dos hombres blancos que dejaron el pent-house.
—El chofer los llevará de regreso a su hogar Detective— Les dijo frente a la limusina que los esperaba, les hizo una leve reverencia y se despidió de ellos. Danny entró a la limusina seguido de James. Permaneció en silencio, pensando en lo extraño de la situación; Alexander lo estaba tratando con cierto grado de respeto, como lo había hecho antes, eso lo confundía porque no correspondía con el criminal despiadado que su expediente criminal decía que era.
— ¿Estás bien Danny?— le dijo el SEAL que le acompañaba
—Si, es cansancio, han sido unos días difíciles—
— ¿Qué fue lo que pasó en esa habitación?—
El rubio se giró a verlo sorprendido, seguramente lo había visto acomodarse la ropa
—Nada, no fue nada importante, sólo olvídalo—
No dijo nada más, James trato de obtener algo más pero no pudo, cuando bajó de la limusina fue directamente a su casa, solo se despidió de sus guardianes con un movimiento de la mano y después desapareció en el interior. Estaba tan exhausto que simplemente se dejó caer en la cama, se quedó profundamente dormido.
EL cuerpo de Danny por fin tuvo descanso, ahora que sabía que no debía irse, el agotamiento lo golpeo de llenó. Ni siquiera pudo cambiarse de ropa, como llegó a la cama así se quedó. Lo despertó el estruendo en la puerta de su casa que casi hace que se le saliera el corazón. Estaba apenas abriendo los ojos cuando el rostro preocupado de Steve se apareció frente a él.
— ¿Estás bien Danny?—
Después de parpadear un par de veces le grito al moreno
— ¿QUE TE PASA ANIMAL?—
Se levantó de golpe y empezó a moverse de un lado a otro de la habitación demostrando su enojo
—Pensé que algo te había pasado, no contestabas el teléfono, toqué y no respondías—
—Será que no contestó el teléfono porque me lo quitaste, neandertal, y ahora tengo que reparar mi puerta también—
Danny pasó sus manos por su cabellera tratando de encontrar la manera de controlarse
— ¿Te sientes bien?— preguntó el SEAL
—Me provocaste migraña, sabes qué… voy a bañarme y vayamos a trabajar, más te vale que busques a alguien para que venga a arreglar mi puerta—
Se dio la vuelta para ir a su baño, se tomó su tiempo para tratar de relajarse, pero no pudo evitar pasar su mano por el pequeño bulto en su cadera, nadie lo notaría a menos que lo tocara directamente sobre la piel. Suspiró, trató de olvidarlo, después de todo había sido su propia decisión entregar su vida por otros.
Una vez que llegaron a la oficina, cada uno fue a hacer los reportes retrasados. Danny empezó a escribir, pero pronto notó que Steve lo miraba insistentemente desde su propia oficina; después de un rato, el rubio no pudo aguantar más, salió de su oficina y fue directamente a reclamarle a su jefe.
—Quieres parar de una buena vez, me estás volviendo loco, simplemente dilo para que pueda seguir con mi trabajo—
Se cruzó de brazos justo frente a Steve que permanecía sentado
—¿Dime qué fue lo que pasó ayer?—
— ¿me dirás que tus chismosos profesionales no te dijeron nada?, fui a ver a alguien a un pent-house, intercambie un par de palabras con él y asunto terminado, además es algo privado, no necesitas saber todo lo que hago—
—Vamos Danno, no te pongas así, solo estoy preocupado –
Danny no sabía qué hacer, quería decirle la verdad, pero aún no estaba listo; necesitaba un poco de más tiempo para saber en dónde estaba parado.
—No es nada Steven, sólo un tipo ofreciendo trabajo— mintió tratando de que su compañero se tranquilizara un poco —Pero sabes que… no quiero hablar de eso ahora— fue lo último que dijo antes de darse la vuelta y regresar a su oficina
—Sabes que no pararé hasta que sepa los detalles— le gritó Steve, el rubio solo levantó los brazos exasperado. Regresó a su oficina, trato de hacer su trabajo, pero empezó una guerra de miradas entre ellos, hasta que al final Steve terminó ganando al poner la sonrisa más boba de su repertorio, haciendo que su compañero se rindiera.
Entonces recordó las palabras de Alexander, el hombre quería verlo en un par de días, debía pedir unos días libres. Le preocupaba ese encuentro, pero también estaba enojado con Steve por todo lo que estaba haciendo; entendía que siendo un maniático del control, no deseaba dejar nada al azar pero eso lo estaba volviendo loco y se quería vengar.
Un sentimiento muy infantil dada su situación, pero estaba al borde de sus nervios, su mente trataba de defenderse de esa tensión, no fue la idea más sensata por parte del policía. Pero quería vengarse de McGarrett, aún no lo perdonaba por haberse ido tras Wo Fat a Japón dejando solo una nota y ahora tenía su oportunidad.
Si Steve McGarrett se había ido a perseguir a un maniático asesino, ¿por qué él no podía hacer lo mismo? Estaba cansado de la sobreprotección de Steve, no importaba que eso significara irse a enfrentar a asesino, solo. El destino pareció estar de su lado en su pequeña travesura, Rebeca Lee entró a la oficina de Danny, hizo una reverencia y le entregó una tarjeta doblada por la mitad.
El rubio la abrió, sólo había una palabra en su interior "¿Cuándo?", tomó su pluma y escribió bajo la elegante caligrafía su respuesta "mañana". La devolvió la nota a la joven, quien después de otra reverencia salió de la oficina.
El SEAL se levantó como si su silla tuviera un resorte y entró de golpe en la oficina de Danny
— ¿Qué fue eso?—
—Puedes parar Steven— entornó los ojos
— ¿Quién es esa chica, qué decía la nota?—
Danny suspiró —Para…—
—Danno…—
—Tengo una cita con una mujer casada, ¿feliz?—
Steve frunció el ceño
—No es cierto—
—Entonces para que me preguntas sí no me vas a creer— el rubio cruzó los brazos sobre su pecho y se recargó en su silla, sintiéndose poderoso
—Porque sé que me amas y si tuvieras una aventura me lo dirías—
—Me rindo— dejó caer su cabeza sobre el respaldo de la silla, aunque se sentía algo culpable por lo que estaba a punto de hacer, pero no lo suficiente como para rendirse.
El resto del día fue una constante presión para el policía de Jersey, porque Steve simplemente no quería retroceder; el resto del equipo estaba atrapado en el fuego cruzado sin saber qué hacer, porque aunque Steve tenía un buen punto, estaba exagerando con la forma que trataba a Danny.
Lo peor es su comandante trataba de convencerlos de que lo apoyaran en su cruzada por meter a Danno en una caja de cristal, al final del día todos se habían escapado de su jefe. Al final del día, todos trataban de esquivarlo; el constante acoso de su jefe hacía Danny, los estaba poniendo ansiosos a ellos también.
El rubio terminó por escaparse temprano a casa para poder descansar de un Steve en modo espía. Además tenía mucho que hacer si es que quería planear su escape de un SEAL y sus perros de guerra. Si la situación fuera otra, ese escape sería gracioso, pero estaba teniendo una lucha interna.
Había hecho un trato con un criminal, tenía que cumplir lo que había prometido. Valoró la posibilidad de no hacerlo, pero era hacer enojar a un criminal con más de 20 muertes, ¿Qué podría hacerle a su familia si no obedecía?, además le había ayudado a salvar a sus hijo, esa era una deuda demasiado grande como para dejarla pasar.
Intentó dormir, pero a las 4 de la mañana estaba seguro que no lo conseguiría, se rindió, era imposible dormir. Se levantó de la cama y se dio un largo baño. Se vistió, empezó a buscar su pasaporte como le habían dicho y se sentó a planear como se libraría de los hombres fuera de su casa. Decidió tratar por un acercamiento civilizado, llamó al hotel Hakala para que le pasaran un mensaje al secretario Kim y después hizo que los SEAL entraran a tomar un poco de café como a las 7 de la mañana.
Los hombres aceptaron, a las 8 estaban profundamente dormidos, Danny había mezclado pastillas para dormir en el café. Los SEAL eran los mejores en combate cuerpo a cuerpo, estrategia militar, pero eran demasiado confiados al tratarse del café mañanero con un amigo. Dejó una nota sobre la mesa que decía "Lo siento chicos, recibiré el regaño de Steve cuando regrese"
Fue al palacio Iolani, subió a la oficina de Steve y dejó su nota de revancha que decía
"Steve, voy a irme unos días a descansar en donde no haya playa, ni arena, ni sol y donde no estés cerca insistiendo en que te diga hasta que color de bóxer estoy usando. Lamento no estar ahí para decírtelo en persona, pero si lo hiciera estarías detrás de mi hasta que te dijera si la cama en la que voy a dormir es ortopédica o no. Estaré en contacto. Y yo si voy a estar en contacto."
Estaba satisfecho, aunque se podía decir que iba a una misión suicida, por lo menos esta pequeña revancha la quería tener. Regresó a su auto y manejó al hotel Hakala, donde lo esperaban el secretario Kim y la señorita Lee. Dejó una nota en la recepción, donde explicaba que nadie lo había secuestrado y que solo se quería alejar de él, solo por si acaso Steve intentaba llegar pateando puertas. Cuando Danny subió a la limusina sintió sentimientos encontrados, por un lado había logrado con éxito su pequeño escape pero por otro, se dirigía sin duda a una trampa.
Steve llegó al trabajo a la hora de siempre, había encontrado a Kono hablando con Lou en su oficina, que estaban hablando de que les extrañaba que Danny aun no hubiera llegado. Cuando el SEAL entró a su oficina vio la carta sobre su escritorio, la leyó y frunció el ceño entre molesto y preocupado
—Lou, Kono, han visto a Danny, dejo diciendo que se ha ido—
—No— dijo la asiática, el otro policía negó con la cabeza, al tiempo que los dos SEAL encargados de cuidar al rubio entraron
— ¿Dónde está Danny?— dijo Steve, los otros dos hombres se veían avergonzados
—Lo siento, se nos escapo—
—Cómo es posible que se escapara— dijo sacando su teléfono listo para llamar a todos sus contactos. Fue el ex policía de Chicago el que se acercó al su líder
—Steve, cálmate, hay que admitir que nuestro muchacho lo ha hecho bien. Se les escapo a dos SEAL entrenados—
—No es gracioso Lou—
—Claro que no lo es, lo has acosado tanto que termino escapándose como un colegial. Vamos Steve, dale un respiro, si no se comunica, lo buscaremos hasta debajo de las rocas—
Steve no estaba muy conforme con eso, pero había leído la carta; el hecho de que usara sus propias palabras en su contra era muy significativo, sabía que se estaba desquitando. No le hacía gracia y se lo haría saber tan pronto estuviera de regreso.
Danny veía pasar las nubes desde la ventana del jet privado que lo llevaba quien sabe a dónde. El señor Park permanecía en silencio leyendo una gran cantidad de documentos que tenía sobre la pequeña mesa frente a él.
— ¿A dónde vamos?— preguntó el rubio, el señor Park no se molestó en levantar la vista de sus documentos
—A San Francisco, al parecer, Moriarty encuentra agradable el clima—
— ¿Moriarty?—
—Uno de los tantos nombres con los que le gusta que le llamen, aunque otros lo llaman Chthulu, el destructor, prizrak, shabh; lo conocen con muchos nombres, pero al parecer encuentra encantador el nombre del enemigo de Sherlock Holmes, tal vez porque tú eres policía. Pero tenemos asuntos importantes que discutir ahora que tenemos tiempo—
Revisó unas hojas más, firmas un par de documentos, para después ver a los ojos a Danny
—El señor Kang y la Señorita Lee fueron contratados para ayudarle con cualquier cosa que necesite, ellos se hospedan en una casa en Honolulu; puedes localizarlos ahí en cualquier momento, ellos son tu contacto conmigo, aunque siempre puedes intentar contactarme directamente, pero la mayor parte del tiempo me encuentro en corea—
El rubio levanto una ceja
—Wow yo no necesito nada de ustedes, sin ofender—
El coreano sonrió
—Aún no lo entiendes detective. No tiene opción, ellos se adaptaran a sus necesidades, pero no es negociable el que estén cerca, aunque le aseguro que mientras no los necesites serán invisibles. Cuando lleguemos a nuestro destino seguramente podrás despejar todas las dudas que tengas directamente—
El americano suspiró
—Está bien— dijo resignado y volvió su atención a las nubes afuera. Reflexionaba sobre cómo había traicionado a Steve de muchas formas y ahora lo sabía. Se sentía terriblemente mal por él, por los dos; había dejado que esto se saliera de control y ahora se sentía completamente perdido.
Pudo admirar el golden gate mientras se preparaban para aterrizar, se seguía sorprendiendo de cómo se movían las cosas alrededor de este hombre coreano de gran estatura, sus empleados parecían saber de antemano que es lo que necesitaba; cumplían con una eficiencia que le daba escalofríos. Park seguía inmerso en los papeles, así que hablaba solo lo necesario, al parecer a ninguno de sus empleados les parecía extraño recibir ese trato.
Llegaron al Ritz, nuevamente se quedó impresionado por el lujo que rodeaba a este hombre, que quería hacerse pasar por un hombre de negocios, no podía creer que todo ese dinero gastado pudiera venir de ningún lugar honesto. Entraron en una de las suites más lujosas del hotel, era enorme y con varias habitaciones, esta sería la habitación que compartiría con el señor Park, los otros 4 miembros de su sequito, tendrían las habitaciones contiguas.
—Detective esta será su habitación— le mostró la habitación principal, el rubio entró observando alrededor, no se dio cuenta cuando Park dejó la habitación, sino hasta que oyó una voz conocida cerca de él
—Hola Daniel, es un placer verte de nuevo—
Se giró para encontrarse con el moreno que se acercaba a él, sintió como las manos fuertes del otro le tomaban el rostro, su cuerpo recordaba aquel toque y respondió inconscientemente inclinándose para obtener todo el calor de aquella palma. Le tomó un momento reaccionar y dar un paso atrás alejándose del otro hombre en la habitación.
—Vamos cariño— la voz suave lo calmaba, comprendió entonces que hacía dos años atrás había cometido un error de cálculo, confío demasiado en un hombre que apenas conocía y cayó en una telaraña que había sido construida a su alrededor sin que se diera cuenta, ahora estaba completamente atrapado en ella.
—Déjame ir— dijo en un susurro, su cuerpo no respondía y su mente sabía lo que pasaría en esa habitación
—Pero tu decidiste, tú me llamaste— el más alto se acercó de nuevo, pasando el dorso de la mano sobre el rostro del detective, luego bajó hasta la camisa y desabrocho un botón
—Yo… estaba desesperado, necesitaba ayuda— un paso más atrás y su huida fue detenida por la orilla de la cama
—Y yo te la di, para proteger a Steve y a tus hijos, y tú aceptaste darme algo a cambio—
Fue despojado de su camisa sintiendo la suave brisa en su piel
—Lo sé, pero…— dijo quedándose sin argumentos
—Es un pequeño precio por haber salvado la vida de la gente que amas y las de miles de personas más en Hawái—
Fue inevitable que Grace, Charlie, Steve y el resto del equipo vinieran a su mente, se había sacrificado por ellos, pero su determinación estaba empezando a flaquear. Las manos de Alexander recorrieron sus costados, su cuerpo reaccionó de nuevo al contacto, buscando ese calor y esas caricias
—Además, quiero que seas feliz, así que protegeré a tu familia, los mantendré a salvo mientras estés a mi lado—
Danny tragó saliva, no sabía cómo tomar esas palabras, ¿era una promesa o una advertencia? No importaba ya, había entrado en la boca del lobo por su propia voluntad, ahora sentía los filosos dientes cerrándose sobre su garganta.
Alexander fue gentil, recorría el cuerpo del rubio con adoración, bajo sus dedos pudo descubrir que el cuerpo de Danny recordaba sus manos y respondía ante ellas. El policía se rindió, por su familia, por sus amigos, por Steve; dejó que el otro lo dominara, que hiciera con él lo que quisiera.
El moreno era posesivo, así que marcó su dominio sobre el rubio desde que lo tuvo cerca, lo tomó por la nuca y lo recostó en la cama. Danny cerró los ojos, quería desconectarse de ese momento, no pensaba resistirse, pero tampoco estaba dispuesto a colaborar; pero cuando el otro hombre lo besó, sus labios lo traicionaron dejándolo entrar a su a su boca. La invasión fue dominante, la lengua de Alexander exploraba con avidez cada rincón, extasiado al fin de saborear al hombre que nublaba sus sentidos.
Danny sintió que lo dejaban sólo en la cama, pero aún así se negó a abrir los ojos, fue hasta que sintió que unas manos se deslizaban por su cintura que dejó escapar un gritito de sorpresa. Pronto fue despojado de toda su ropa, pudo sentir la suave tela de las sabanas bajo su cuerpo desnudo.
Alexander era dulce, no era sólo poseer al rubio, cada caricia estaba siendo dada con amor, con dulzura; sus labios recorrían aquella piel con suave bello dorado que cubría cada centímetro. Estaba memorizando el sabor de esa piel, el calor, el contacto, cada pequeño detalle.
—Eres perfecto— susurró el moreno, su voz dejó que acariciara el más profundo ser del rubio, se relajó aun más, no se resistió cuando fue colocado boca abajo. Para Danny se estremeció, las manos de Alexander eran hábiles, estaba aprovechando todo el dominio que había adquirido sobre el cuerpo del rubio. Sabía dónde y cómo tocarlo para obtener la mayor sumisión del hombre. En cuanto a su mente, el rubio sabía que su cuerpo respondía a lo que consideraba bueno, aunque su mente le decía que esto no era algo correcto.
El moreno se tomó su tiempo, besó, acarició cada centímetro de piel a su alcance, la preparación del cuerpo del rubio para recibirlo fue cuidadosa, se esmeró en que su experiencia fuera lo más placentera posible. Danny mordió su labio para no emitir sonido al sentir la invasión de un dedo en su cuerpo, poco a poco fue siendo dilatado y su mente empezó a ser consciente de que el otro hombre pronto lo reclamaría como suyo. Sus manos se cerraron sobre las sabanas, tratando de buscar algo a que aferrarse.
El momento llegó después de un juego paciente de ternura, la invasión por parte del otro hombre a la parte más intima de su ser. La voz suave de su pareja en la cama, relajaba su cuerpo que se estaba permitiendo disfrutar de tan hábiles atenciones, el dolor fue inevitable, la virilidad de Alexander se abrió paso inclemente en su interior, le tomo unos minutos acostumbrarse a aquella intrusión, pero el moreno hacía todo lo posible por ser gentil con el hombre bajo su cuerpo.
Alexander se movió rítmicamente, haciendo que el cuerpo del rubio se moviera al mismo ritmo, haciendo que un estupor de placer lo rodeara mientras su cuerpo era manejado por el otro hombre, cuando todo terminó pudo sentir la simiente cálida moviéndose en su interior y no pudo evitar sentir repugnancia de sí mismo por permitir que esto pasara.
La noche fue larga para él, porque Alexander le hizo el amor una y otra vez, parecía que no tuviera saciedad por el cuerpo que ahora había conquistado, por el cuerpo que parecía responder con facilidad a su contacto, a sus caricias. El hombre sabía que aunque había conquistado al cuerpo, la mente sería un reto aun mayor, pero tenía la vida entera para hacerlo, y el esfuerzo valdría la pena.
En algún punto de la noche Danny tuvo que enfrentarse a la mirada de Alexander, al hacerlo se sintió aún más confundido; esperaba encontrarse con una mirada de lujuria y perversión, en su lugar encontró una expresión de absoluto amor y devoción. Esa mirada le dio mucho más temor que si hubiera podido ver sólo excitación en esos profundos ojos azules.
Horas pasaron antes que todo acabara, Danny estaba demasiado sobrecogido por los acontecimientos, su mente había entrado en un estado de letargo. Todo parecía ocurrir entre una neblina, todo tan vivido y al mismo tiempo parecía que le ocurría a alguien más; así que cuando todo se detuvo, simplemente su cuerpo y mente se rindieron al cansancio, en pocos minutos se había quedado dormido. El moreno sonrió al verlo dormirse tan profundamente, lo abrazó por la espalda, atrayéndolo a su cuerpo para dormir con su preciada presa en sus manos.
El rubio despertó con los primeros rayos de luz de la mañana, se movió perezosamente para darse cuenta que le dolían el cuerpo, pudo notar que estaba solo en la cama, eso le daba un poco de paz a su angustiada mente. Se levantó de la cama notando de inmediato el dolor en sus músculos y el más patente era de la parte baja de su espalda. Fue al baño, se tomó tiempo para dejar que el agua caliente le diera algo de alivio a sus músculos adoloridos, también para eliminar el rastro de Alexander de su cuerpo. Al terminar se colocó una toalla en la cintura y salió para encontrarse al moreno sentado en el sillón leyendo el periódico.
—Buenos días amor—
Danny se quedó quieto mirando al otro hombre e inconscientemente tratando de cubrir su semi desnudes, se sentía expuesto de muchas maneras, se sentía vulnerable y lo único que quería era regresar a casa. El moreno dejó el periódico sobre el sillón, se levantó para ir su lado, levantó su mano para tocarlo y disfrutar de la humedad de aquella piel, segundos después estaba siendo besado tiernamente, su cuerpo se estremeció en aceptación a aquellas caricias, su mente expresaba el conflicto de haber hecho algo en contra de su naturaleza y haber sido traicionado por cada musculo de su cuerpo.
—Alexander — dijo apenas con fuerza, había ido ahí por su voluntad, pero ahora que la realidad lo había alcanzado, que sabía que su cuerpo había sido profanado y lo más terrorífico de todo, aquella mirada que llenaba su corazón, su mente de miedo y desasosiego. Las implicaciones de aquella mirada podían ser infinitas y con un hombre como Alexander, podían ser impredecibles.
—Dime Daniel, ¿Qué quieres decirme?—
Su voz se quebró, pero no le importaba —quiero regresar a casa— suponía que el moreno se negaría, que lo tomaría nuevamente o que explotaría y lo mantendría a la fuerza en aquella habitación, pero lo que hizo lo dejó aún más confuso.
—Claro amor, les diré que preparen todo para tu regreso, podemos continuar esto en otro momento, después de todo tenemos toda una vida para hacerlo—
Alexander lo besó suavemente en la frente, lo sostenía firmemente por la cintura, podía sentir la suave piel de aquella área bajo sus dedos y lo extasiaba. Le habló al oído —Estuviste perfecto anoche, no olvides que has sido mío y siempre lo serás. No perturbaré tu vida más de lo necesario, una visita como esta cada tanto será más que suficiente para mí. — lo tomó por la nuca para atraerlo y besarlo apasionadamente. —Tu cuerpo se acostumbrará a mi pronto y no dolerá tanto—
Cuando se apartó por fin, acarició la mejilla del rubio antes de darle un beso casto y dirigirse a la salida. —El secretario Kang se reunirá contigo en 20 minutos, sugiero que estés listo para ir al aeropuerto, ten un buen viaje Daniel, nos veremos pronto— desapareció sin decir nada más.
Danny entonces busco su ropa, estaba perfectamente doblada sobre uno de los sillones, se vistió con rapidez, aunque su cuerpo adolorido era un constante recordatorio de lo que había pasado en ese cuarto y la vida que había escogido para proteger a su familia, para proteger a Steve.
Se mantuvo en silencio todo el camino de regreso a Hawái, era obvio que les habían ordenado no molestarlo, porque nadie lo presiono para hablar, simplemente lo dejaron estar tranquilo. Trataba de procesar todo, entender lo incomprensible de la situación; había tratado con una infinidad de criminales, por qué Alexander se comportaba de esa manera tan extraña, tan impropia de un asesino a sangre fría.
Cuando bajó del avión le ofrecieron llevarlo a casa, pero la verdad quería alejarse de todo aquello por ahora, quería poder respirar nuevamente tranquilo lejos de todo lo que Alexander hubiera tocado, aunque tuvo que permitir que le llamaran un taxi ejecutivo que lo llevará a donde quisiera.
Fue directamente al cuartel de 5-0, todos estaban reunidos y se alegraron de verlo
—Sólo me fui un día y ya me extrañaron— entró con una gran sonrisa en el rostro, Steve estaba en su oficina. Debía decirle todo, tomó aire y se encaminó hacia donde su superior se encontraba detrás del escritorio. Cuando el moreno lo vio salió detrás del mueble para encontrarse de frente con su compañero cuando entró a su oficina
—Steve—
—Crees que es divertido que te vayas y solo me dejes una nota, en que demonios estabas pensando Danny—
El rubio se encontró con los ojos de color almendrado de su jefe y de inmediato bajó su mirada al suelo incapaz de sostenerla, Steve frunció el ceño sabiendo que algo malo había pasado
—Danno, ¿qué pasa?—
—Lo siento Steve—
—Todo está bien buddy, pero no debiste irte de esa manera—
—No, no es por eso… yo siento… perdóname por no haber confiado en ti, pero… tenía que hacer algo para proteger a mis hijos. Siento mucho haberte mentido por tanto tiempo—
Steve se acercó y lo tomó del brazo
—¿de qué estás hablando?—
Danny siguió con la mirada en el suelo
—Hace dos años te engañe y al doctor también, estaba muy mal, no podía estar cerca de ti sin sentirme terrible, cada que te oía hablar sentía pánico, quería que todo fuera como antes y… Alexander me dijo que lo haría por mi… me ayudo a recuperarme más rápido, sin él habría tomado años y cuando se fue… pensé que todo había terminado, que él no regresaría y podríamos olvidar todo, porque yo ya estaba bien…— trago saliva tratando de encontrar las palabras para seguir —El fue el que me dio la dirección de Joshua Keawe y consiguió al que desactivó las bombas—
—En que estabas pensando— Aúnque Steve sospechaba eso, confirmarlo sólo logro que se enfureciera, así que le gritó aún sosteniéndolo del brazo, todos afuera de la oficina se giraron para ver lo que pasaba
—No teníamos pistas, él me ofreció una salida; cuando encontramos las bombas… estaba desesperado, Grace, Charlie, tú, el equipo, todos corríamos peligro, la isla entera. Tu sabes que él es un genio, el podría hacerlo con los ojos cerrados y nosotros no teníamos tiempo—
Steve lo soltó solo para tomar lo primero que tenía a la mano y lanzarlo contra el cristal que se rompió en mil pedazos
—Cómo pudiste hacer algo tan estúpido Danny—
El moreno empezó a dar vueltas en la oficina como animal enjaulado mientras todos veían a su comandante sorprendidos y preocupados, se acercaron aunque permanecieron en silencio intentando entender que pasaba
—Debemos mantenerte seguro, cada uno de nosotros tomará turnos, Kono se asegurará que Grace y Charlie estén a salvo…—
—Detente Steve, el no vendrá por mi—
Se detuvo para tomarlo por los hombros y obligarlo a verle a los ojos
—No puedes estar seguro de eso, y no me arriesgaré—
—Puedo estarlo, el no vendrá por mi… porque ya obtuvo lo que quería—
El corazón de Steve se rompió al ver dolor, vergüenza reflejada en los ojos azules de su compañero, sostuvo el aliento entendiendo la profundidad de las palabras que le estaban diciendo, toda su furia desapareció para dejar paso su sentido de protección
—Oh Danno—
—Lo siento Steve—
Los poderosos brazos del SEAL se cerraron alrededor del cuerpo del rubio, lo único que quería hacer era protegerlo, confortarlo y ante todo haría lo necesario para que eso no volviera a pasar, aunque eso significara encerrarse con él en un sótano y no salir de ahí hasta que encontraran al bastardo de Alexander y encerrarlo en prisión de por vida.
—Todo estará bien, lo resolveremos—
Danny se aferró a la camiseta de Steve, estar así con él, apoyándolo le daba cierto sentido de seguridad, porque su compañero siempre lo respaldaría no importaba que pasara. Se quedaron así por algunos minutos, el equipo tampoco interrumpió esos momentos, sabían que ellos necesitaban reafirmar su vínculo.
Le dieron un poco de tiempo para que Danny pudiera ordenar sus ideas y contarles a los demás lo que había pasado en general.
— ¿Crees que Alexander tuvo algo que ver con el ataque a Hawái?— preguntó Chin
—No lo creo, me dijo que era su competencia quien habían hecho eso—
Steve estaba caminando de un lado a otro pensando en cómo atrapar a Alexander, aunque seguía prestando atención a las cosas que el resto del equipo le preguntaban a Danny. EL rubio estaba por hablar acerca de los hombres de Alexander cuando entraron un grupo de hombres vestidos de negro a la oficina.
— ¿Danny Williams?—
—Soy yo— dijo el rubio dando un paso adelante, sin aviso, uno de los hombres lo tomó por la muñeca y antes de que pudiera hacer algo fue esposado por la espalda
—Queda arrestado por conspiración en un acto criminal, amenaza terrorista y nexos con la mafia—
Steve se apresuró a enfrentar a los hombres que ahora estaban guiando a su compañero a la puerta
—No pueden llevárselo, Danny es un oficial condecorado, deben estar dementes, ¿Quiénes son ustedes?—
Un hombre rubio y alto de unos 50 años se enfrentó al comandante de 5-0, le mostró su identificación que decía claramente que pertenecía a la CIA
—Si puedo comandante, Agente especial Rogers de la CIA, tengo completa jurisdicción en este caso y el permiso del gobernador para hacer lo necesario para encontrar a los culpables del ataque terrorista que casi destruye la isla, y me temó que tenemos pruebas suficientes de que su compañero traicionó la confianza que se puso en él, si no quiere terminar en la celda de junto por complicidad, le sugiero que no se interponga y coopere con esta investigación—
Danny ya había pasado por esto una vez, era mejor permanecer callado hasta que supiera que era lo que estaba pasando, además estaba cansado, no podía ordenar sus ideas correctamente. Todo lo que había pasado, todo lo que estaba pasando, era demasiado, solo quería descansar, así que se dejó llevar.
Steve estaba por enfrentarse a los agentes que se estaban llevando a su compañero cuando Lou lo sostuvo por el brazo, el ex policía de Chicago le habló al oído
—Steve calma, debemos pensar con mente fría, si nos arrestan también no podremos ayudar a nuestro muchacho—
El agente de la CIA sonrió satisfecho, cuando nadie más hizo el intento de detenerlo
—Agradecemos su cooperación— el hombre sacó un sobre azul que le entregó a Steve y después otros de los agentes entraron a la oficina de Danny y empezaron a empacar sus cosas en cajas —Aquí tiene la orden de registro e incautación de las pertenencias del detective Williams, le sugiero que si tiene alguna pregunta lo haga por los medios oficiales adecuados—
Todos estaban en Shock, hacía apenas unos minutos estaba todos juntos preparándose para enfrentar a Alexander y ahora la CIA tenía a Danny por unos cargos que eran inverisímiles, como es posible que de la noche a la mañana todo se hubiera convertido en una pesadilla.
—Debemos encontrar una forma para ayudar a Danny, debemos ir a la sede de la CIA y exigir respuestas—
Lou fue el primero en responder
—Steve, no creo que nos tengamos que enfrentar a la CIA así, por lo que vimos no creo que sean muy receptivos con nosotros, tal vez sea tiempo de llames a tu madre—
El comandante de 5-0 suspiró, en algo tenía razón el otro hombre, nadie mejor que Doris para ayudarlo a enfrentarse a la CIA.
