Hola a todos y bienvenidos al capítulo 3 de mi fanfic.

Este capítulo servirá principalmente para introducir a los protagonistas dentro del universo del rey león y veremos cómo nuestros héroes se adaptaran a este extraño y hermoso lugar.

En fin, ¡comencemos!


Capítulo 3: Los ojos dorados:

Los días trascurrían mientras caminábamos hacia el norte. Mi mente me conducía hacia un destino incierto, y realmente no sabía por cuanto tiempo duraríamos con vida. Pronto comenzamos a darnos cuenta que nuestras provisiones no durarían por mucho tiempo. Solo nos quedaban dos barras de Granola y apenas teníamos agua para nosotros mismos.

La pierna de Alex parecía no mejorar del todo. Intentamos curarla, pero termino infectándose y eso lo puso todavía peor. No solo le impedía caminar bien, sino que eso nos retrasaba cada vez más. Y con el sol de verano africano golpeando cada día que pasaba, me sorprendería que no lo terminara con cáncer de piel antes de que nuestro viaje terminara. ¡Pero, aun así, no lo iba a abandonarlo! Él era lo único que me quedaba y era como mi hermano; por lo que verlo morir frente a mis ojos, ¡Seria horrible y nunca me lo perdonaría! (Ya que a Gwen apenas la conozco y Rachel es una recién llegada, por lo que es básicamente una desconocida).

Alrededor del quinto o sexto día. Estábamos completamente agotados y finalmente, después de días de caminata sin rumbo, Alex y Rachel colapsaron, quedándose atrás de nosotros.

"Vamos Alex"-le dije en una voz ronca-"¡Tienes que levantarte! ¡Aún podemos hacerlo!"-.

-"Chicos, Hemos estado caminado sin rumbo por muchos días y ahora ¡Estamos jodidamente perdidos! No creo poder seguir con esto. ¡¿No podemos simplemente aceptar la realidad y simplemente, no sé, morirnos de una vez?!"-. Alex hablo con desesperación.

Desafortunadamente, vi como Gwen empezó a compartir los mismos sentimientos que Alex. Nos habíamos quedado sin agua y no nos quedaba mucha comida.

Aun así, no pensaba rendirme.

"Vamos amigo, ¡no te rindas aun!"-Le dije mientras lo levantaba y lo cargaba sobre mi hombro. -"¡Lo lograremos! ¡Ya lo puedo sentir!"-.

Y justo antes de que pudiera dar un paso, Rachel ya no pudo más y termino colapsando. Gwen se sentó y tomo a Rachel en brazos.

"¡Eso es todo! ¡Se acabó! "¡Me riendo!"-Gwen exploto repentinamente en un ataque de histeria. -"Gracias a tu estúpida idea, ¡estamos perdidos y vamos a morir si seguimos con esta estupidez! ¡Sería un milagro si alguien nos rescata! Y en caso de que no te hayas dado cuenta de lo que nos está pasando, déjame ponerte al tanto"-.

Gwen comenzó a contar con los dedos. -"Primero, se acabó la comida. Segundo, no tenemos un mapa, mi GPS ya no sirve y no tenemos un celular para llamar a alguien. Tercero, también se acabó el agua, y, por último, Cuarto, hay unos ojos que nos vigilan a través de esos arbustos y ¡Me están volviendo loca!"-.

Alex y yo repentinamente nos pusimos en alerta ante lo último que dijo Gwen.

"Gwen, ¿cuál fue lo último que dijiste?"-pregunto Alex nerviosamente.

"Dije que hay un par de ojos observando...nos"-Gwen hablo lentamente, dándose cuenta de lo que acaba de decir.

Los dos giramos lentamente la cabeza hacia el lugar donde Gwen señalaba, y quedamos en shock al ver que, efectivamente, había un par de ojos dorados que nos observaban desde los arbustos.

Los tres nos levantamos de un salto, retrocediendo lentamente mientras la criatura de aquellos ojos se acercaba a nosotros.

Mierda...

"¡CORRAN!"-grite y acto seguido, los tres comenzamos correr con la intención de escapar de aquella criatura.

Mientras lo hacíamos, sentí que tropezamos con algo y caímos bruscamente contra el suelo, dejando inconscientes a Alex y a Gwen. Yo era el único que estaba despierto.

-"! Alex!, Gwen ¡"- dije débilmente, tratando de hacer que reaccionaran-"! Chicos, despierten ¡"-.

Pero no hubo respuesta, por lo que solo quede yo. Estaba exhausto y no podía arrastrarme ni un metro más, por lo que finalmente me sentí listo para desmayarme y sabía que esta vez, ninguno de nosotros despertaría. Estaría con mis padres en unos momentos...

No se cuento tiempo estuve despierto. Pero lo último que recuerdo antes de finalmente desmayarme, fue escuchar una suave y relajante voz que hablada desde arriba. No pude entender lo que decía aquella voz y con un suspiro. Me desmayé sintiéndome listo para morir de una vez y ya no supe más.


-"Mi cabeza... ¿qué paso?"-murmure mientras intentaba recuperar la sensación del cuerpo.

Abrí mis ojos y me encontré con una superficie fría y gris muy por encima de mí con una pequeña grieta que estaba fluyendo con luz desde el exterior. A juzgar por la forma del lugar, asumí que estaba en una especie de cueva.

Cuando pude moverme nuevamente, lo primero que se me vino a la mente fue saber dónde estaban mis compañeros y lo más importante, saber si estaban bien. Con eso en mente, trate de levantarme y antes de que pudiera hacerlo, sentí una gran mano que me empujo suavemente hacia el suelo.

"Tranquilo"-profunda voz masculina estaba hablando cerca de mí. -"No querrás lastimarte de nuevo"-.

No pude reconocer aquella voz. Tenía poder y fuerza, pero no sonaba amenazante. Cuando finalmente abrí mis ojos y lo que vi casi me hizo perder la razón.

Sentado frente a mí no era humano, sino un león adulto con una espesa melena castaña y ojos dorados con la mirada más poderosa que había visto en mi vida.

En cuestión de segundos, retrocedí hasta una pared a unos metros detrás de mí.

-"¡Re- retrocede! ¡Tengo un cuchillo y se cómo usarlo!"-.

De hecho, no lo traía conmigo, pero no quería que el león se me acercara. Solo lo dije para que retrocediera. Sin embargo y por increíble que parezca, él no estaba intimidado. De hecho, parecía estar...preocupado.

"No te muevas, por favor". -el león caminaba lentamente hacia mí, mi corazón latía a mil por hora. -"Aun no estás bien. Estamos tratamos de ayudarlo"-.

De repente, deje de retroceder y me quede inmóvil como una piedra. Estaba completamente perplejo. ¿Ese león hablo? ¿Literalmente hablo? Esto era imposible y desafió toda lógica. Tenía voz y no solo eso, podía hablar español perfectamente.

-"¡T- tu, di- dijiste algo!"-dije perplejo.

"Si"-. El león inclino la cabeza confundió -"Lo hice"-.

"¿Cómo lo hiciste?"- pregunte perplejo. Estaba más confundido que asustado en ese momento.

El león parpadeo. -"¿De que estas hablando? Siempre he sido capaz de hablar, desde que era un cachorro"-.

"Pero puedo entenderte... ¿cómo es que puedo?"

"No lo sé."- dijo lentamente. -"¿Entender qué?"-.

Esa última pregunta era sarcástica. Como si esto fuera una situación normal para él.

"Los humanos y los animales no pueden entenderse mutuamente ¿sabes?"- respondí, comenzando a molestarme de que me tratara como idiota. -"Ya en serio ¿cómo estás haciendo eso?"-.

"Honestamente, no creo que eso sea un problema"- dijo el león con un gesto resuelto. -"Al fin y al cabo, debo asegurarme de que estés bien. Es decir, que no sufras ningún daño, así que: porque no mejor te relajas y me dices si tienes algún otro dolor"-.

Mire al león, desconcertado y sin saber qué hacer. Llegando a este punto, me detuve e hice una pausa...porque, en serio, ¿quién en su sano juicio no huiría de un león que habla? He pasado por muchas cosas en estos últimos días, ¿y ahora debía creer que los leones pueden hablar? La idea de que me volví loco era más razonable y todavía...

Este león parecía preocuparse por mi bienestar. Lo cual, de cierta manera, era confuso. Pero también tenía sentido, porque si este león me hubiera querido muerto, ya me habría matado desde hace mucho tiempo, por lo que estaría bien... por ahora.

Queriendo acabar de esto, suspire y dije: -"Me duele un poco la cabeza y estoy un poco mareado. Pero dejando eso de lado, todo en orden"-.

"Perfecto."-el león me sonrió. -"Permíteme presentarme. Mi nombre es Mufasa, el rey y gobernante de las Tierras de Reino"-.

¿Tierras del reino?, pensé confundido.

Musafa camino hacia mí y me ayudo a levantarme. -"Sígueme."-

Una vez de pie, él y yo caminamos hacia la salida de la salida de la cueva.

"Entonces."-dijo Mufasa dirigiéndose a mí. -"¿Cuál es tu nombre?"-.

-"Kevin, Kevin Goldstar"-.

"Un Placer, Kevin"-Mufasa con una sonrisa.

Asentí con la cabeza, devolviendo el gesto.

Al salir de la cueva. Mis ojos se agrandaron cuando una hermosa vista se extendió ante de mí. Estábamos parados en la base de una larga roca que se extendía hacia el este a unos quince metros de un ligero ángulo ascendente. La cueva detrás de mí solo era parte de una gran roca que sobresalía en el cielo.

Era hermoso, pero las tierras que lo rodeaban, lo eran aún más (y que apenas tenía palabras para describirla). Estábamos rodeados de un inmenso mar de hierba verde y larga. Cada aquí y allá había un árbol de acacia o baobab de pie de forma independiente. El cielo estaba cubierto de estrellas y podía sentirse una sensación de paz en el aire.

"¡WOW!"- dije asombrado. -"¡Este lugar es increíble!"-.

Mufasa me miro. -"Esto es la Roca del Rey, ubicado en el corazón de este reino y lo que toca la luz del sol. -"

"- ¿Roca del Rey?"- pregunte con curiosidad.

"Así es"-Mufasa sonrió brillantemente mientras observa la roca. -"Este ha sido nuestro hogar por generaciones. -"

"Um, majestad, me preguntaba: ¿cómo fue que llegue aquí?"- le pregunte a Mufasa, queriendo saber cómo es que termine de este lugar.

Mufasa levanto la mirada hacia mí y me respondió: -"Bueno, Resulta que mi compañera, la Reina Sarabi, había salido a cazar por la tarde, al este de aquí y mientras lo hacía, se topó con usted y otros 3 humanos más, aparentemente escondidos bajo la hierba. Debo decir que su presencia fue inesperada. Ya que me dijo que trato de verlos de cerca. Sin embargo, todos se habían alarmado y trataron de escapar"-.

De pronto, recordé que no había visto señales de Alex o las chicas desde la última vez que los vi y comencé a preocuparme.

"Pero ¿qué paso con los tres que iban conmigo?"-pregunte, claramente preocupado.

"No te preocupes, Kevin. Ellos están bien"-dijo Mufasa de forma calmada. -"Sarabi y su grupo de caza los trajeron hasta aquí cuando te desmayaste. Le pedimos a Rafiki que se encargada de tratar tus heridas y las de tus amigos mientras estaban inconscientes."-

Di un suspiro de alivio. Pero realmente necesitaba saber dónde estaban.

-"Bueno, realmente aprecio su cuidado, pero necesito saber dónde están mis amigos"-le pregunte nervioso, casi a punto de perder la calma.

Mufasa estaba a punto de responder cuando escuchamos sonidos de pasos provenientes de la cueva donde había despertado. Me di la vuelta y pude ver como Alex, Gwen y Rachel salían lentamente de la cueva, obviamente sin haber visto el lugar en el que estaban. Sabía que sería cuestión de tiempo antes de que recordaran y, entraran en pánico, a excepción de Rachel, ya que ella se había desmayado antes de que nosotros.

"Hola chicos ¿cómo se sienten?"- pregunte nerviosamente, esperando cómo reaccionarían.

"Bueno, mi pierna aún sigue rota, pero ya no me duele tanto como antes"- respondió Alex, cojeando hacia mí.

"Y a mí me duele la cabeza, pero dejando eso de lado, me siento genial"-gruño Gwen, frotándose la cabeza.

Ambos abrieron sus ojos y al ver a Mufasa, hicieron la reacción que esperaba. Dejando escapar un agudo grito, Gwen se desplomo en el suelo, comenzando a retroceder, seguido por Alex, quien se resbalo y también retrocedió. Ambos estaban en el suelo, temblando de miedo. Rachel, por alguna extraña razón, se quedó en su lugar, parada en donde estaba, mirando a Mufasa de una manera curiosa e infantil. Cosa que me sorprendió y, de hecho, fue la única de nuestro grupo que no se asustó al ver a Mufasa.

"Tranquilos, chicos"-. Les dije a Alex y a Gwen, tratando de calmarlos. -"No hace nada"-.

"¡Kevin, ¿estás loco?!"-grito Alex de repente. -"¡Aléjate de él! -.

"Relájense. Todo está bien."-y luego agregue en una mezcla de apoyo y emoción: -"No lo van a creer, pero estos leones nos trajeron aquí cuando nos desmayamos y, por si no fuera poco, ¡También pueden hablar!"-.

"¿En serio?"-pregunto Rachel, manteniendo esa mirada de interés infantil.

Gwen soltó una carcajada y respondió: -"Kevin, por favor, eso es imposible. Los leones no pueden hablar, y obviamente no ayudan a otras criaturas. Ellos las matan"-.

"¡TIENE RAZÓN!"-agrego Alex. -"¡seguramente nos trajeron aquí para comernos!"-.

Miré a los dos y abrí la boca para responder, pero Mufasa se adelantó.

-"Aunque parezca difícil de creer para usted, Puedo hablar. Además, si quisiera devorarla, ya lo habría hecho. Les aseguro que no tienen nada que temer. No deseo lastimarlos"-.

Tanto Gwen como Alex se quedaron completamente paralizados, agrandando sus ojos como platos. Era evidente, si ellos pudieron escuchar a Mufasa hablando tan claramente como el día, simplemente se quedaron sin palabras.

"¡HABLO!"-grito Alex, sin apartar su vista de Mufasa. -"¡ESE LEÓN HABLO!"-.

"Les dije"-. Respondí cruzando los brazos.

Gwen me miraba con incredulidad y miedo. En cuanto a Alex, el comenzó a buscar en sus bolsillos y de estos, saco una especie de libreta y sacando una pluma del otro bolsillo; comenzó a escribir sobre ella. Supuse que él tenía una razón, pero no le pregunte. No iba a preguntar lo que probablemente sería una pregunta retórica y tomando en cuenta que su Papa era un investigador; ya resulta obvio que la Zoología y la investigación estaba en sus venas (creyéndose un sabihondo). Recuerdo que Alex solía ser el más listo de la clase, Siempre sacando buenas notas y echándome la mano en ocasiones con los trabajos y tareas. Y ahora que estaba cara a cara frente a un león adulto que habla nuestro idioma a la perfección. Alex no iba a perder la oportunidad de apuntarlo todo. Cosa que era un tanto innecesaria, viendo nuestra situación actual; Pero sus razones tendrán.

Rachel, quien fue la más "calmada" de nosotros, comenzó a caminar hacia donde estábamos Yo y Mufasa. La curiosidad pura e inocente brillaba en sus ojos. Eso aligero un poco mi humor.

"Así que... ¿fue usted quien nos trajo hasta aquí?"-pregunto Rachel, claramente confundida.

Di un suspiro de alivio. Al menos, ella se mantuvo calmada y no se asustó en ningún momento. No entendía el porqué, pero estaba calmada y eso era lo importa

Mufasa simplemente asintió con la cabeza, respondiéndole. -"En realidad, no fui yo. Sarabi, mi compañera, los encontró en las llanuras y junto a su grupo de caza los trajo aquí. Hicimos que nuestro curandero Rafiki tratara con las heridas que tenían"-.

"Bueno, eso explica lo de mi pierna."-dijo Alex mientras doblaba la parte derecha de su pantalón. Dejando ver que tenía hojas que actuaban como vendas alrededor de esta.

Después de pensarlo un poco, cerró su libreta y lo miro, confuso. - "Entonces... esos ojos que vimos en los arbustos, ¿era esa tal Sarabi?"-.

Mufasa asintió.

"Antes de que me vuelva loca, me gustaría saber: ¿Quién es usted?"- Pregunto Gwen de repente (algo desesperada).

Él sonrió de nuevo y le respondió, casi de inmediato.

"Bueno, Soy Mufasa, el Rey de las Tierras del Reino, mi reino". -dijo firmemente, Sorprendiendo tanto a ella como a Alex, para después dirigirse a mí -"Ahora que conocen mi nombre, me gustaría saber cuáles son los nombres de tus amigos, Kevin"-.

-"¡Yo...lo siento! ¡No...No sabía que eras un rey! Soy Alex Griffin y estoy para servirle mi señor..., digo, Majestad"- tartamudeo Alex, mientras se levantaba sobre su pierna y, torpemente, se arrodillo ante él.

"Por favor, no hacen faltan las formalidades, Solo llámame Mufasa". - respondió Mufasa riéndose de una buena manera. Yo tampoco pude evitar reírme por eso también.

"Y en cuanto a mí."- Gwen hablo, poniéndose de pie y tratando de sonar respetuosa. -"Me llamo Gwendolyn Drake, pero prefiero que me llamen Gwen"-.

"Y yo soy... Rachel, señor". -respondió Rachel tímidamente.

"Un placer". -Mufasa dijo con una sonrisa. Pero luego se puso serio y me miro. -"Ahora, Kevin, déjenme preguntarles: ¿cuál es su motivo o cómo es que llegaron a las Tierras del Reino?"-.

Y de pronto, se me dificulto mirarlo a los ojos. Alex comenzó a temblar de dolor y pena. Gwen y Rachel bajaron sus cabezas con tristeza. Había hecho la pregunta que ninguno de nosotros esperaba ni quería contestar de ninguna manera. No sabíamos cómo ni cuanto terminamos aquí y sabíamos que sería algo difícil de explicar.

"Es...una larga historia"- respondí. - "y no es del todo bonita"-.

"Realmente necesito saberlo, pero si no quieren decírmelo, está bien..."-nos dijo Mufasa, con una mirada de preocupación en sus ojos.

"No, no, no...Está bien"- le respondí. Inhalando y exhalando profundamente, tratando de calmar su mente del estrés, el dolor y la tristeza.

Alex dio un paso al frente y decido comenzar por mí.

"Estábamos de paso. Mi amigo y yo vinimos a África hacia un campamento de verano con nuestros padres. Y fue hace unos días que..."-Alex se calló de repente y comenzó a temblar. Giro su cabeza para ocultar sus lágrimas.

"...Murieron"-. Dije rápidamente, terminando la frase por Alex. La palabra me desgarraba por dentro cuando salió -"En un horrible accidente y solo nosotros sobrevivimos. Después conocimos a Gwen y también a..", - Mire a Rachel; quien estaba a punto de romper a llorar-"Y hemos estado vagando desde entonces. No sabemos dónde estamos o hacia donde iremos. De no ser por ustedes, Ya habríamos muerto."-

Cuando terminé, Sentí lágrimas cayendo por mi cara y empecé a llorar.

"¿Qué crees que haces, IDIOTA?... ¡no seas un bebe! ¡Deja de llorar!" pensé, tratando de detenerme. Me sentí incómodo. Me jure a mí mismo que no me iba a desahogar de esta manera. ¡Y mucho menos en frente al rey! Sin embargo, miré a mis amigos y vi que no era el único.

Vi que Alex aún seguía sollozando violenta y silenciosamente. Rachel corrió hacia Gwen y rompió a llorar. Gwen puso sus brazos sobre ella, mientras le susurraba consuelo al oído. Me percate que Gwen, a pesar de estar triste, no había derramado ni una sola lágrima, cosa que me está haciendo pensar 2 cosas de ella: o está fingiendo estar triste o simplemente no era tan expresiva.

Sin embargo, cuando empecé a imaginarme la mirada de incredulidad de Mufasa antes este grupo de chicos huérfanos. Sentí que algo me abrazaba. Levanté la mirada y, para mi sorpresa, vi una que había compasión en los ojos de Mufasa mientras me abrazaba. Él realmente se sentía mal por nuestra situación y quería mejorar las cosas.

"Lo siento."-Me reí mientras me limpiaba las lágrimas. Y en el momento en el que Mufasa me soltó, me sentí mucho mejor y hasta tenía una leve sonrisa. -"Yo no sé lo que me paso; me sentía triste y me deje llevar..."-

"Está bien."- dijo una voz detrás de mí. -"No hay necesidad de lamentarlo por llorar"-.

Vi como Gwen y Rachel comenzaban a retroceder, y al darme la vuelta, vi a una leona poderosamente construida de pelaje moreno oscuro y unos penetrantes ojos naranja dorado. Eran los mismos ojos que vimos en la pradera antes de desmayarnos.

"Llegas justo a tiempo, Sarabi" -le dijo Mufasa.

"Tuve algunos asuntos que atender". -dijo Sarabi

"¿Así tú eras la que estaba escondida en esos arbustos? ¿La que nos trajo hasta aquí?". -pregunto Alex.

"Así es". - Sarabi se nos quedó viendo. -"Y también lo escuche todo y debo decir que se cómo se sienten. Se lo duro que es perder a un ser querido"-.

Vimos a Mufasa y a Sarabi mirarse durante un periodo de tiempo. Parecían tener una especie de... charla visual o algo por el estilo. No sabía el porqué, pero Mufasa se me acerco y dijo:

"Kevin ¿nos disculpan un segundo? Necesito discutir algo con Sarabi". -Pregunto. Asentí y se alejaron, discutiendo quien sabe qué cosa...

Mientras tanto, me acerque hacia Alex y lo abrace. Él se me quedo viendo.

-"Oye ¿estás bien?"-.

"si... creo que si"-dijo acomodándose sus lentes. -"Ya me siento mejor. -"

"-Que bueno"-.

Observamos nuestro entorno. El profundo cielo violeta, brillante con la luz de luz de las estrellas, rodeando por la luna llena. Vi como Gwen se acercó a nosotros.

"Linda vista"- dijo Gwen.

Los dos la miramos.

"Tienes razón"-Respondió Alex-"Este lugar es increíble"-.

Luego de eso, Gwen se dirigió hasta mí y me pregunto: -"¿y ahora qué?"-.

"No lo sé"- dije simplemente, encogiéndome de hombros-"ya se me acabaron todas las ideas"-.

Alex me dio un codazo. -"Aquí vienen"-.

Mufasa y Sarabi se acercaron hacia donde estábamos, se pararon frente a nosotros y se sonrió el uno al otro.

"Chicos". - Mufasa comenzó a hablar. -"Sarabi y yo estuvimos hablando y les tenemos una propuesta. Tengan en cuenta que es su decisión y la respetaremos como tal"-.

"De acuerdo ¿que nos proponen?"-pregunte con curiosidad.

Los ojos de Sarabi brillaban. -"Nos preguntábamos, ¿Les gustaría unirse a nuestra manada?"-.


Gracias por Leer este capítulo, Espero que lo hayan disfrutado.

La historia continuara en el siguiente capítulo. Me gustaría poder escuchar sus opiniones al respecto.

Nos vemos en el próximo capítulo.

Adiós.