"¿De verdad te gustan mis gatos?"

Japón miró a un lado, estaba sentado en su cama, se había cambiado de ropa, llevaba ya unas dos horas encerrado en su habitación, llevaba todo el rato reflexionando, ahora era la hora de cenar, pero no quería ir, tenía mucha hambre, pero pensar que tenía que ver a personas, le hacía cambiar de opinión.

-Que hambre tengo…-Susurró mirando al suelo, y suspiró cansando. Se tumbó en su cama, para ver si se le podía pasar el hambre mezclándolo con un poco de sueño…

Mientras, en el comedor…

Todos estaban en una gran mesa, cenando, Grecia estaba solo, no hablaba, y no comía casi nada, entonces apareció Turquía.

-¡Eh, si eres Grecia!

Grecia giró su cabeza y le miró con poco interés, no dijo nada.

-No me respondes ¿eh?-Le giró la cabeza para que le mire a los ojos-¿Aún no has visto a Japón?

-Yo…Si, le he visto-Dijo lentamente, y en bajo.

-¿Por qué estás tan desanimado?

-Tengo sueño-Se limitó a decir.

-Lo que digas…Por cierto, ¿qué tal vas? Económicamente me refiero…

-¿Acaso te importa?-Le respondió de mala manera.

-¿Perdona?¿Por qué me hablas así?

-¿Por qué tengo que responderte?-Grecia se enfadó, frunció el ceño, y le empujó con fuerza. Turquía se dio contra la mesa fuertemente, y miró con una mirada asesina a Grecia.

-Ven aquí, te vas a enterar…

Grecia salió corriendo, y detrás suya Turquía, muy furioso. La habitación de Grecia estaba lejos, nadie estaba en sus habitaciones... Y antes le habría pillado Turquía. No, había alguien que estaba en su habitación.

Japón.

Grecia despistó a Turquía yéndose a otro pasillo, no tardaría mucho en alcanzarle, asi que fue corriendo hacia la puerta de la habitación. Una vez delante de ella, empezó a pegar puñetazos, desesperado, para que le abra.

Japón abrió los ojos como platos por lo puñetazos, saltó de la cama y fue corriendo hacia la puerta. Al abrirla, Grecia se cayó al suelo de plancha, debido a que estaba pegada a ella.

-¿¡G-Gec…?!

Grecia se levantó rápidamente, y cerró la puerta, se sentó en el suelo, apoyando la espalda en la puerta. Apoyó su cabeza en sus rodillas, temblando.

-¿Grecia?-Se arrodilló a su lado-¿Qué te pasa?

Grecia levantó su cabeza, que estaba llena de lágrimas, Japón se sorprendió por su comportamiento, se sentó a su lado.

-¿Qué te pasa?-Le susurró-De verdad, me preocupo por ti…

-¿De verdad?-Susurró también Grecia, sin sollozar, giró su cabeza y le miró a los ojos.

-Venga, dímelo…

-Pues es que yo… Me siento mal, he bajado mucho económicamente, si mi madre me viera…Me mataría, gracias a Dios que no está aquí para verme… He intentado buscar protección en alguien, pero no, todos me evitan, y ayer la pifié contigo, pensé que… Podría estar contigo porque si, pero tienes ese problema de contacto físico, y me quedaré solo. Acabo de huir de Turquía, que me iba a pegar una paliza, ya que nos peleamos y le empujé, sino fuera porque estás aquí, ahora tendría los ojos morados. Bueno, me v-voy…

-No por favor-Dijo Japón acercándose más hacia él-L-Lo superaré, de verdad… Además, yo… También te evitaba un poco…

-¿Y eso?

-Pues verás…-Movió la cabeza a un lado. Se mordió el labio-Es que verás… Es muy difícil de explicar… Como dije en su día, soy un novato.

Grecia movió la cabeza a un lado, extrañado.

-¿Japón?

-Em... ¿Qué?

Entrecerró un poco los ojos, e hizo que le mirara a los ojos.

-¿Estoy pensando lo mismo?

-Esto…¡No!-Se puso totalmente rojo.-¡G-Grecia, no me mires así!¡Para!

-¡Lo sabía!-Y sonrió-¡Lalala~!

-¡Déjame en paz!-Y apartó su cabeza, y miró al suelo.

-No te sientas mal…-Le dijo para que no se ponga así-¿Sabes? Lo decía porque no me esperaba eso de ti…

-¿En serio?-Levantó su cabeza y le miró.

-No seas tonto, a todos nos pasa, sentimos cosas extrañas.

-Espera-Se quedó con cara de asombro-¿De verdad me entiendes?

-Me encanta este tipo de cosas ¿sabes?

-¿El-l qué?-preguntó Japón un poco perdido.

-Estas…charlas acerca de los sentimientos.-Sonrió un poco de lado, tras decir esto. Japón seguía perdido, se le veía en la mirada, Grecia rió un poco y las puntas de sus narices se tocaron.-¿Me sigues?-Japón negó ligeramente con la cabeza, Grecia volvió a sonreír al ver su mirada inocente y perdida.-¿Quieres saber de una vez lo que digo?-Japón asintió ligeramente, Grecia volvió a sonreír, al ver su mirada más perdida e inocente.

Se adelantó un poco, ya no se tocabas las puntas de sus narices, Grecia cerró los ojos… Y le besó.

Japón abrió los ojos como platos, se quedó quieto como una estatua, mientras Grecia estaba tranquilo, con los ojos cerrados, disfrutando el momento.

Japón ya lo entendía todo perfectamente: El por qué derribó la puerta, por qué le agarró el brazo, por qué estaba tan extraño con él y a la vez tan cerca de él.

Una vez acabado el beso, Grecia abrió los ojos, y vio como Japón estaba totalmente rojo, Grecia se rió un poco.

-¿Ya lo entiendes?

Japón asintió lentamente, ahora estaba pálido.

-¡Venga, di algo, me está matando la paciencia!-Dijo Grecia, realmente le estaba matando la paciencia, necesitaba su opinión respecto el tema-Dime, ¿qué has sentido ahora?

-Pues verás…-Dijo Japón lentamente-No lo sé. No sé describirlo con palabras.

-Que mono eres~ Mira…-Sonrió y sacó algo de su chaqueta-Cierra los ojos, sino no tiene gracias.

Japón cerró los ojos vacilante, apretó los dientes y los ojos. Grecia le colocó algo en su pelo.

-Ya puedes abrirlos-Japón los abrió, vio a Grecia con las orejas de gato que le había puesto hace tiempo, y no pudo evitar sonreír. Entonces tocó su cabeza, y resulta que él tenía también unas orejas de gatito.

-¿Grecia?

-¿Si…?

Japón se adelantó y le abrazó, aún seguían sentados en el suelo, y se apoyó en su pecho. Grecia correspondió al abrazo, y apoyó su cabeza en su hombro.

-¿Estás bien?¿No te sientes…mal?-Le preguntó Grecia.

Japón cogió un poco de aire.

-T-Tranquilo…Haré lo que sea para superarlo.

-No hace falta que te esfuerces.

-Sí que hace falta-Levantó la cabeza y le miró a los ojos-¿De verdad quieres una relación seria…conmigo?

Grecia no daba crédito a sus palabras.

-Si, por favor.-Sonrió, y le abrazó más fuerte, cerrando los ojos y disfrutando el momento.