La Señora Lovett abrió la sucia y vieja puerta que daba al apartamento arriba de su tienda de pasteles, con Sweeney Todd detrás de sí. Entró al cuarto, éste también se había vuelto oscuro y tenebroso como su antiguo dueño. Sweeney estaba parado en la puerta. La Señora Lovett de pronto reaccionó.
"Adelante, amor. No hay nada que temer."
"…" Después de vacilar por unos instantes, Sweeney entró en el apartamento, dirigiéndose directamente hacia una polvorienta cuna que una vez había pertenecido a su hija, Johanna.
"¿Qué fue de mi hija?"Preguntó susurrando.
"Él la tiene…la adoptó como propia."
"¡Ése piadoso CERDO!" gruñó Sweeney Todd, cerrando de golpe sus puños en el suelo. Se derrumbó delante de la cuna, temblando con furia.
"He pasado quince años pudriéndome en el infierno, Señora Lovett… ¡quince años, he estado soñando con volver a casa, a ver a mi hija y a mi esposa…! Ahora, ellas están perdidas…" La señora Lovett se acercó a él para reconfortarlo.
"No las has perdido, Ben…"
"No me diga…no me llame así…"
"Señor Todd, ellas no están perdidas", le susurró. Sweeney se dio vuelta y miró a la pastelera a los ojos.
"Mi esposa está demente…y mi hija no es consciente de quienes son sus verdaderos padres. ¡Encima de todo esto , mi propia sangre y mi propia carne están siendo provocadas por el cerdo que arruinó mi vida y mi familia!
"Entonces sí, Señora Lovett. Ellas están perdidas".Sweeney se volvió hacia la cuna, tapándose la cara con las manos. La Señora Lovett se sintió horrible por él, y deseó reconfortarlo. De repente, recordó la razón por la que había subido con él al apartamento. Se dirigió a toda prisa hacia la otra punta del cuarto, llamando la atención de Sweeney Todd. Él la miraba mientras ella sacaba una de las tablas del polvoriento piso, desenterrando algo. Él se levantó, y dando grandes zancadas fue hacia donde estaba la Señora Lovett y se arrodilló frente a ella, quien sacaba una lujosa caja de una bolsa.
"Cuando vinieron por la niña, las escondí" le dijo ella, al mismo tiempo que abría la caja, dejando al descubierto un juego de navajas de afeitar muy caras.
"sabía que si usted volvía, le gustaría reencontrarse con éstas."
"…"Sweeney no dijo nada, tan solo recogió una de las navajas haciéndola brillar con la luz que entraba desde la gran ventana.
"…mi amiga…he vuelto a casa…"susurró. La señora Lovett lo miraba con curiosidad, mientras que él acercaba más y más la navaja hacia sí, acariciándola como si estuviera viva.
"Gotearán rubíes muy pronto…"
"¿Sr Todd?"La señora Lovett habló con timidez. Él la miró.
"Necesito su ayuda", le dijo él rotundamente, guardando la navaja en su chaleco.
"Por supuesto", le respondió ella. Sweeney miró a través de la ventana del apartamento, jugueteando con la caja que contenía a sus "amigas".
"Voy a desafiar al barbero local. Usted me llevará donde él."
"Muy bien. Estará en el mercado hasta esta tarde desde el jueves."
"Bien…"susurró Sweeney. Los dos estuvieron en silencio hasta que Sweeney se percató de que la Señora Lovett aún estaba allí. Giró su cabeza lentamente.
"Déjeme", le dijo de manera muy suave. La Señora Lovett dio media vuelta y abandonó la habitación .Sweeney miró por la gran ventana una vez más, asiendo su navaja oculta.
Haré que todos paguen, Lucy…
El mercado estaba lleno, como siempre. La señora Lovett guiaba a Sweeney hacia donde Adolfo Pirelli, el barbero local, montaba su espectáculo.
"Viene todos los jueves. El farsante está arrasando en Londres estos días…"murmuró la Señora Lovett cuando llegaron a destino. Estaban en medio de la multitud, rodeando un pequeño escenario. En éste había un niño ataviado con ropas carcomidas por las ratas. La Señora Lovett leyó los carteles colgados en el escenario.
"Elixir milagroso de Pirelli…vaya ridiculez…"murmuró. Se dio vuelta para decirle algo a Sweeney, pero notó que su atención estaba dirigida hacia alguien más en la multitud. Ese alguien era el Bedel Bamford, un desagradable hombre quien era uno de los tantos responsables de la caída de Benjamin Barker. Sweeney buscó en el interior de su chaleco la navaja y fue donde el Bedel, en el instante que la Señora Lovett lo agarró del brazo, trayéndolo hacia ella.
"Ya lo tendrá muy pronto, pero no aquí", le dijo ella suavemente. Sweeney Todd consideró sus palabras y guardó la navaja en su saco, sin quitar la vista del Bedel. De repente, el niño que estaba sobre el escenario comenzó a tocar un tambor haciendo un gran estruendo; lo que captó la atención de Sweeney Todd y la Señora Lovett.
"Damas y caballeros… ¿podrían darme su atención por favor?" gritó el chico, haciendo que la multitud calle.
"¿Se levantan todas las mañanas avergonzados y desesperados al descubrir en su almohada pelo que no debería estar allí?" el niño hablaba con ritmo, sus palabras sonaban alegres pero él lucía muy triste.
"Bueno, damas y caballeros, ¡ahora podrán despertar tranquilos! Ya nunca más tendrán alguna preocupación o pena. ¡Yo les mostraré una maravilla milagrosa y estupenda!"La gente se acercó más al niño, obviamente comprados por sus palabras.
"Es amarillo y están por ver algo salido de la muerte—"el niño se sacó el sombrero que llevaba puesto para revelar una larga y rubia cabellera-"En la punta de mi cabeza". Una vez más, Sweeney Todd y la Señora Lovett intercambiaron miradas.
"¡Fue el milagroso elixir de Pirelli! ¡Eso fue lo que hizo el truco, Señores! Verdadero, Señores, verdadero."
"¿Qué tan rápido fue, chico?" gritó un hombre de la multitud.
"Lo hizo en un segundo, Señor. ¡Como un elixir debe hacerlo! ¿Qué tal una botella, señor? ¡Sólo cuesta un centavo, garantizado!"El niño abrió una botella del elixir y comenzó a frotar un poco de su contenido en la cabeza de un hombre calvo.
"Frote por un minuto… ¿estimulante, verdad? ¡Pronto tendrá que cortarlo una vez por semana!"Sweeney Todd miró a la Señora Lovett, haciéndole un guiño.
"Disculpe, Señora ¿Qué es ese horrible hedor?"
"¿Estamos parados cerca de una alcantarilla?"Le respondió ella, siguiéndole el juego.
"¡Adquieran el elixir milagroso de Pirelli! ¡A lo que era liso, rizos le sacó!" Vociferó el niño, arrojando botellas a la gente. Sweeney atrapó una y la abrió.
"¡Pruebe el elixir! ¡Cuando vea lo poblada que está su cabellera, podrá elegir entre las chicas! Desea comprar una botella, Señor—"
"¿Qué es esto?" le interrumpió Sweeney, mirando la botella que sostenía en su mano con desagrado.
"¿Qué es eso?" Chilló Eleanor , quitándole la botella a Sweeney.
"Huele a orina"
"¿¡Huele a qué!?—EHH" la muchedumbre comenzó a olfatear sus propias botellas al oír aquello.
"¡Él tiene razón! ¡Huele a orina!" gritó un hombre.
"Se ve como orina. Esto es orina, orina con tinta" declaró Sweeney al mismo tiempo en que otras personas tiraban las botellas al suelo con asco. El chico sobre el escenario comenzó a entrar en pánico.
"Pirelli activará sus raíces"
"Aléjelo de sus zapatos, se los quemará"
"¡Sí, compren el elixir ¡ ¡Usen una botella! ¡Les encanta a las damas!"
"¡Y a las moscas también!"Gritó la Señora Lovett, causando carcajadas en el público presente. Hasta Sweeney le dio una sonrisa frágil. De la nada, un hombre irrumpió detrás de las cortinas en el escenario. Era Pirelli, cuyo rostro estaba rojo como un tomate.
"¡Soy Adolfo Pirelli, rey de los barberos!" Gruñó, silenciando a la multitud.
"¡Deseo saber quién tuvo el atrevimiento de decir que MI ELIXIR ES ORINA! ¿Quién dice esa estupidez?"Después de un momento, alguien rompió el silencio.
"Yo lo digo" dijo Sweeney simplemente. Pirelli lo miraba acercarse.
"Soy Sweeney Todd, da la calle Fleet. He abierto una botella del elixir milagroso de Pirelli. Y le digo que esto no más que un fraude preparado con orina y tinta." En la medida en que soltaba las palabras, la muchedumbre echaba gritos, y Pirelli intensificaba su mirada.
"Es más, Signor; no he servido a reyes. Sin embargo, le apuesto que puedo afeitar una mejilla con una destreza diez veces mayor que la de un charlatán callejero. ¿Ven estas navajas?" Sweeney se puso de frente a la muchedumbre, sacando dos de sus amigas.
"Las apuesto por cinco libras. O acepta mi reto," dijo, mientras se ponía de frente a Pirelli otra vez "O se da a conocer como un impostor". Pirelli, después de echar una mirada a las navajas, sonrió a la multitud.
"¿Escuchan a este necio hombre? ¡Ahora verán cómo se arrepentirá de su necedad!" Pirelli se quitó la capa que llevaba puesta con un gesto dramático.
"¡Toby!" Gritó. El niño corrió al escenario. Sweeney sonrió y enfrentó a la multitud.
"¿Quién quiere una afeitada gratuita?" preguntó. Dos hombres se ofrecieron de voluntarios. Sweeney señaló al Bedel en la muchedumbre.
"¿Será el Bedel Bamford el jurado?"
"Encantado, como siempre, de complacer a mis amigos y vecinos…" dijo burlonamente el Bedel, a medida que se acercaba al escenario. Sweeney se contuvo de lanzarse hacia el cuello del Bedel al ver que la Señora Lovett lo miraba intensamente, mientras le alcanzaba sus materiales. Una vez que los dos barberos tuvieron sus elementos de trabajo y sus clientes listos ,el Bedel silbó para dar
comienzo al concurso. Mientras Pirelli alardeaba, Sweeney se ocupaba de hacer lo suyo. Cuando terminó de aplicar la espuma, estudió la cara del caballero que estaba por afeitar. Con gran velocidad y gracia, Sweeney afeitó el rostro en menos de diez segundos.
"¡El ganador es Todd!"Gritó el Bedel, con sorpresa. Pirelli miró boquiabierto el trabajo de Sweeney, completamente impresionado. Cuando recuperó la compostura, se aproximó a Sweeney Todd, con la más falsa de las sonrisas en el rostro.
"Me inclino ante un habilidad muy superior a la mía", dijo con desprecio.
"Las cinco libras" dijo Sweeney fríamente, extendiendo las manos. Con enfado, Pirelli metió la mano en su monedero y le alcanzó el dinero a Sweeney.
"Que el Señor le sonría…hasta que no volvamos a encontrar" Le dijo apretando los dientes.
"¡Ven, Toby!"Dijo Pirelli, dándose vuelta con enojo y abofeteando a Toby en la cara. Éste se escurrió detrás de las cortinas con un enfadado Pirelli siguiéndolo. La Señora Lovett estaba notablemente disgustada cuando oyó a Pirelli golpear al niño.
"Pobre muchacho…tener que aguantarse a ése..."murmuró. Sweeney estaba por decir algo cuando vio al Bedel Bamford aproximarse a ellos.
"Sweeney Todd, ¿Cierto?"
"Sí, señor".
"¿Dónde dijo que estaba su local?" Preguntó el Bedel con su asquerosa voz .Al ver que Sweeney no contestaba, la Señora Lovett se le adelantó.
"Él abrirá su local arriba de mi tienda de pasteles en la calle Fleet en unos días."Dijo mientras le ponía el saco a Sweeney .Él cabeceó, con los ojos fijos en el Bedel.
"Me acabo de mudar, señor."
"Bueno, me verá antes del final de la semana. Así que asegúrese de abrir antes," le respondió el Bedel mostrándole una sonrisa dientuda.
"Sí, me aseguraré…ah, ¿Bamford, cierto?
"¿Si?"
"Le garantizo que tendrá la afeitada más al ras que jamás haya tenido sin cobrarle un solo centavo…" Le dijo Sweeney suavemente, con cierto dejo de gruñido en su voz. El Bedel inclinó su sombrero y se fue.
"Vamos, amor" Le dijo la Señora Lovett a Sweeney tomándolo de la manga. El continuó mirando al Bedel hasta que se perdió de vista.Después de unos minutos, Sweeney Todd siguió a la Señora Lovett a la calle Fleet para acomodar su tienda.
