Disclimer: La mayoría de los personajes de este fic, son propiedad de la grandiosa escritora Stephenie Meyer, autora de la saga Crepúsculo. Los demás, si es que hay nuevos, son de mi propiedad.


NOTAS PRINCIPALES:

Bueno, según los reviews recibidos, la mayoría de las lectoras querían saber la historia de la madre de Tanya.

Este capítulo va dedicado a todas las que leyeron el primer capítulo, me hace muy feliz, que les haya gustado, eso me motiva en cantidad a escribir.

Gracias por sus sugerencias, ¡son tan creativas!, estaré interesada en escuchar más... más y más


Niño Inmortal - La historia de la madre del Clan Denali

Tanya POV

Irina se rió de mi pobre chiste, y siguió molestándome con la caza anterior, que fue desastrosa.

-¿Dónde está mi madre? - inquirí cambiando el tema.

- No se Tanya, salió hace días y no la he visto llegar- dijo un poco preocupada.

- Irina, estoy sedienta, ¿vamos a cazar?

-Por supuesto, ya es hora de que cacemos, hace mucho que...

Un fuerte sonido interrumpió nuestra pequeña charla.

-¡Kate abre la puerta! - dijo Irina con indiferencia - pues, como te iba diciendo ya es hora, me pregunto que sería mejor…

Otra vez el sonido.

Esta vez me levante yo y me dirigí a abrir la puerta.

- ¿Buenas noches? - sonreí.

Algo extraño sucedió. Sentí que me golpeaban fuertemente y un chillido de Irina.

Abrí mis ojos y vi a un vampiro muy fuerte y fornido que me tomó por la fuerza.

- ¡¡Suelta a mi hermana!! - gritó Kate que había venido de la sala, al escuchar el alarido de Irina.

-Me parece que no - dijo el vampiro con voz divertida, pero a la vez amenazante.

Después de eso, dos más, tomaron a Kate y a Irina.

Kate trató de lanzar su "corriente eléctrica" pero el otro vampiro le tomó las manos impidiendo que lo tocara con las palmas.

- Arg - refunfuñó Irina al sentirse atrapada - ¡ya déjame!

- Todavía no - susurró el vampiro que me tomaba a mí - Vienen con nosotros - eso sonó como una orden, en vez de una petición.

- ¿A dónde? - vociferé feroz.

- A Volterra - dijo sonriendo el vampiro grande.


- ¡Félix has vuelto! - soltó un vampiro blanco y de cabello largo y negro con voz pausada - y veo que has traído a nuestras amigas - sonrió con hipocresía.

Ese lugar parecía un castillo, finamente adornado con ornamentos de la época.

-Maestro - respondió el vampiro.

-¿Quién es usted y que quiere con nosotras? - le reclamó Kate.

- Verás - le hablo él con serenidad y media sonrisa - Mi nombre es Aro y ellos son mis hermanos - dijo señalando a dos vampiros sentados en un ¿trono? Si, en un trono. Al parecer eran reyes o algo así. - Cayo y Marco. Somos los vulturis.

Ya sabíamos quién era.

-¿Y eso a mí qué me importa? - preguntó Irina con frialdad.

El semblante de Aro se endureció mostrando enfado - Saben perfectamente la razón por la que se encuentran aquí.

-¿Qué? - inquirí.

- ¡Dejen de hacerse las desentendidas! - gritó uno de los hermanos de Aro repentinamente furioso. - ¡Aro! ¡Quémalas Ya!

Sentí un escalofrió ¿Quemarnos? ¿Por qué razón?

- ¿Qué les sucede? ¿Suéltennos ya!- dijo Kate.

- Kate, Kate… querida - sonrió Aro - me temo que no es posible. Comprende, cuando se comete una falta se tiene que pagar. Y ustedes han roto las reglas. Lamentable. Por lo tanto, deben pagar su crimen.

-¿Cuál crimen?¡¡No tenemos idea de lo que están hablando!! - refunfuñó Irina casi que encendida.

El vampiro rubio que había ordenado quemarnos perdió la paciencia - ¿Les parece poco esto? - gritó e inmediatamente los otros vampiros trajeron a mi ¡madre!

-¡¡Suéltenla!! - dijo instintivamente Kate.

- ¿Qué le hicieron a mi madre! - les grité con toda mis fuerzas.

Mi madre tenía algo escondido entre sus brazos, como protegiendo alguna cosa. Nos miraba aterrada, con notable angustia en su cara.

- Mamá ¿qué sucede?- Le preguntó Irina entre sollozos.

Ella no pudo hablar, solamente bajó la cabeza y contrajo el rostro de dolor.

Aro suspiró profundamente - Sasha por favor muestra a Vasilii-

Mi mamá negó con la cabeza y aferró sus brazos con más fuerza.

- Félix - ordenó Aro.

- ¡No! - rogué, el vampiro fuerte me soltó y otro vampiro tomó su lugar.

Félix sonrió y se dispuso a despojar a mi madre de "la cosa" dejando expuesto a un increíblemente hermoso niño rubio y ojos borgoña que miraba para todos los lados, con temor.

- ¡¡Ah!!- solté un grito ahogado.

- ¿Qué es eso? ¿Es un bebé vampiro? - inquirió Irina a gritos con voz aterrada.

El niño se soltó de los brazos de mi madre, y se echó a correr por la estancia, frenéticamente. Buscando... Sangre. Sacudía la cabecita en forma rabiosa y enojona.

Luego, se puso a chillar y a pegar gritos.

- Shh... Vasilii… mi pequeño, no lo hagas. - susurraba mi madre.

¿Mi pequeño?

El niño hizo caso omiso, y comenzó a pegar saltitos en el piso de mármol.

- Es un… un… ¡niño inmortal! - dijo Kate con espanto.

- Exactamente - respondió Aro a la pregunta no formulada de Kate - y es su responsabilidad.

- Aro ¡por favor! Ya te dije que mis hijas no tienen nada que ver con Vasilii. - rogó mi madre que tomó de nuevo al precioso, pero molesto bebé en sus brazos.

- Sasha, lo siento mucho ¿Cómo creerte?

- Toca sus manos - sugirió mi madre esperanzada- haz eso, que tú haces, que lees la mente. -rogó.

Aro accedió - Tanya - me llamó - acércate.

Quise soltarme de los brazos del vampiro que me tomaba y forcejeé con él.

- Santiago - le llamó Aro - por favor suéltala para que se acerque a mí.

Instantáneamente me vi libre de sus brazos musculosos y me puse frente a Aro.

- Dame tu mano - susurró.

Se la di y la tomo entre sus palmas, no sé qué exactamente hizo pero me tuvo por un lapso de tiempo allí tocándome.

Vi en su expresión un trozo de confusión.

- Irina.

Ella suspiró, se acercó y le hizo lo mismo. Otra vez la expresión confusa.

Aro se aclaro la garganta y miró a Kate - así que eres tú la que nos falta - le señaló indicándole culpabilidad.

- No tengo nada que ocultar. -soltó ella.

- Aro tocó su mano. - Es increíble - se dijo a sí mismo.

- ¿Qué es lo que ves, Aro? - dijo impaciente el vampiro rubio.

-¡Sasha tiene razón!, ellas no saben nada. ¡No tenían idea del niño!

- ¿Y qué? - impuso el vampiro.

- ¿Cómo?

- Y eso que tiene que ver. - continuó el vampiro rubio y malvado.

- Pues, que son inocentes Cayo. No han incumplido ninguna ley - nos sonrió complacido.

- Eso no tiene importancia, son culpables por asociación, quémalas junto a su infractora madre.

- No Cayo.

Cayo siseó entre dientes.

Aro prosiguió -No somos crueles, recuerda que castigamos solo a los que no respetan la ley.

El otro "rey" estaba monótono, observando la conversación sin prestarle mucha importancia, como si fuera algo cotidiano.

- Pueden irse - concluyó Aro.

-¿Y mi madre? - inquirió Kate con recelo.

Aro cambio su expresión mostrando desconsuelo y a la vez petulancia- Ella si incumplió las leyes.

A las tres se nos pusieron los ojos desorbitados.

Cayo sonrió malévolamente - Aro, permíteles quedarse para que observen como se castiga a los que no siguen las reglas.

- ¡No! ¡¡Madre!! - intenté soltarme, y tomarla, escapar con ella. El vampiro que me sostenía, el tal Santiago me tomó con aún más fuerza.

- ¡¡Suéltenla!! - repitió Kate.

- ¡¡¡No!!! - Irina lanzó un alarido.

- Félix, Jane, Demetri, Santiago, Aftón. - ordenó Aro.

Lo siguiente fue… espeluznante.

Todas intentamos soltarnos, ¡en vano!

Me mataba la impotencia, esto era lo peor que había podido sucederme.

Mi madre estaba allí, pero pronto dejaría de existir, y yo no podía hacer nada por ella.

- ¿Por qué madre? ¿Por qué lo hiciste? - dijo Kate chillando.

- Era necesario, cariño tuve que hacerlo. Sin mí, el niño moriría, yo no podía…además su sangre… ¡su sangre!…

- ¡Basta de parloteo! - ordenó Cayo.

Un sonido agudísimo llenó la habitación.

Cerré mis ojos con fuerza, y si mis ojos pudieran derramar lágrimas seguramente ya se habría inundado la habitación. Oí los gritos de mi madre y del niño gimotéante. Luego, ¡los otros horribles sonidos de desmembración! Y El olor.

La bocanada de ese olor morado que desagradable y triste se esparcía.

¡Esto era horrible! ¡Mi pobre madre!

Durante todo el transcurso, nosotras no parábamos de renegar, gimotear, llorar.

Después de que terminó Cayo tuvo el descaro de hablarnos - Pueden retirarse.

Los vampiros nos soltaron, Irina y yo nos abrazamos y nos tiramos al piso a "llorar", mientras que Kate se abalanzó sobre Cayo.

No tuvo tiempo de llegar hasta él, hasta que algo la detuvo.

Un fuerte chillido proveniente de Kate resonó en la estancia, Jane la miraba con una placentera mirada sádica, mientras mi pobre hermana se retorcía en el piso.

- Jane, querida. -dijo Aro.

- Lo siento maestro - se disculpó con el - era necesario.

- ¡Largaos de aquí! - anunció Cayo furioso - si no quieren tener la misma suerte que su madre.

Un vampiro nos guió hasta la salida de ese maldito lugar y después nos dirigimos hacia nuestra casa, con un dolor imborrable en el corazón.

Y todo por ese niño inmortal.


NOTAS FINALES

¿Qué les pareció?, ¿les gusto?, ¿que hubieran querido agregar?

Sus opiniones, por favor, háganmelas saber, ya saben que me interesan mucho. Para dejarme un review, o comentario dándole un click al botón verde que se encuentra en la parte de abajo.

Prometo responder todos y cada uno de los reviews.

La pregunta final es ¿Cuál historia les gustaría que fuera la siguiente?

Tal vez, ¿la historia de Dydime?, o ¿Bree?, cual te llama más la atención. ¿Alguna otra?

¡Gracias por las sugerencias y sus críticas constructivas!

Agradezco de igual forma su tiempo y dedicación en las cosas que escribo con mucho gusto para ustedes.

Bye. Mariita Cullen Swansea.