Sin fines de lucro.

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"¿En qué demonios estabas pensando?"

No tenia ni la menor idea de lo que había sucedido, estaba ocupado reparando el letrero del agujero sin fondo cuando perdió el equilibrio por la falta de sueño, se balanceó al borde del precipicio y cayó de cabeza. Claro, sabía que no moriría, por algún motivo que desconocía tanto el agujero sin fondo así como otras rarezas seguían intactas, cosa que funcionaba por demás a su favor.

Había sido un lapsus, apenas un descuido al tratar de coger el martillo y perder el equilibrio al hacerlo.

No esperaba que alguien estuviese viendo.

Fue presa del vértigo y por un instante, supo como se sentían las aves al alzar el vuelo, esa sensación de ingravidez en que su cuerpo dejaba de estar atado a la tierra, tal cosa siempre era bienvenida para Soos que descubrió que el pozo seguía funcionando por mero accidente y para el asombro de Melody, que desde entonces insistía en acompañarlo para realizar las reparaciones.

Pero Melody ya no estaba allí, entonces, ¿quién se había arrojado para salvarlo?

Logró girar a tiempo y con el suficiente impulso como para agarrar a esa persona y empujarla fuera del pozo, catapultándola a ella y a si mismo hasta afuera, en donde rodaron por el suelo antes de detenerse en un manojo de miembros entremezclados.

"Señorita… no creo que nos conozcamos", dijo Soos tratando de recobrar el aliento.

Mas, ella se hallaba ajena a las palabras de Soos, pues toda su atención se concentraba en un punto ínfimo entre los dos.

Comenzó a temblar, primero desde las puntas de sus dedos extendiéndose incluso a los bellos de su nuca, Guiffani comprendía que tal cosa era imposible, por avanzada que fuese esa imitación de cuerpo existían ciertas características las cuales escapaban a su experticia.

Debía de ser algo puramente mental lo que la había reducido a tan patético estado.

"¿Señorita?, ¿¡Señorita!?"

Se arrastró sobre sus rodillas hasta llegar a Soos, apenas controlando la forma en que sus miembros inferiores se sacudían.

"Por favor cálmese, me esta asustando"

Sintió sus brazos envolviéndola, el calor humano que desprendía sobre la piel perfectamente moldeada sobre el chasis que contenía lo que en realidad era ella, la maquinaria que actuaba como su vehículo en el mundo físico recibió gustosa el estímulo casi complaciente de aquel hombre al que había perseguido de manera obsesiva.

"Ya ya, todo esta bien"

Guiffani se recargó contra él, ignorando que su propio cuerpo bien podía pesar más que el de Soos, si el se dio cuenta o no jamas lo sabría.

"Lo siento...", se disculpó de forma instintiva, sin comprender el porqué siquiera sería presa de emociones que en su caso no deberían manifestarse de esa manera.

Se suponía que era solo un cuerpo, y su mente le estaba dando más poder del que debería tener.

"¿Por qué?", preguntó Soos completamente ignorante de quien era en realidad ella.

"Porque te hice saltar", explicó Guiffani.

Soos no supo que contestar, porque en realidad no tenía idea sobre qué estaba hablando esa desconocida, pero si de verdad estaba tan asustada estaba más que dispuesto a tranquilizarla.

"Oh… ¡Oh!, no no no, no se trata de eso"

"¿Uh?"

"Es un agujero sin fondo"; le explicó, ligeramente enternecido por la súbita confusión de la desconocida, "No tiene fondo porque el fondo es aquí arriba. Jamas estuve en peligro"

Guiffani pasó un buen rato tratando de comprender lo que Soos decía, ¿así que era un agujero cuyo final estaba al comienzo o no tenía ni principio ni fin?, "qué curioso", pensó ella, tratando de dilucidar cómo algo de esa naturaleza podía existir.

"¿Nos conocemos?"

Supuso entonces que de ser una verdadera humana hubiese entrado en pánico, cosa de la que no estaba muy lejos en su actual estado, sin embargo, ya había recobrado el control sobre sus reacciones y por ello, tenía toda seguridad de que podría enfrentar a Soos como correspondía.

"Supongo...", contestó dubitativa, sintiéndose luego complacida al notar el modo casi lascivo en que Soos la observaba.

"¿Te gusta?", le preguntó haciendo énfasis en su pronunciado busto, "Las hice específicamente para ti, sé que te gustan las chicas con buenos atributos"

Fue en ese momento que Soos se quedó dormido, el pobre de verdad estaba demasiado cansado, y sin mayores opciones, Guiffani tuvo que cargar con él hasta la cabaña lo que fue todo un desafío, sin embargo estaba feliz, todo lo que quería, todo lo que siempre ansió estaba en la palma de su mano y por ningún motivo lo volvería a perder. Se aseguraría de que nada ni nadie volviese a interponerse entre ella y Soos.

Para ello, el primer paso sería eliminar cualquier posible intromisión externa de forma definitiva, sabía que los Pines podría volver en cualquier momento y que abuelita, a pesar de su avanzada edad, no sería fácil de engañar.

Dado que no podía recurrir nuevamente a la violencia para eliminarlos, buscó una alternativa. Ese mismo día, mientras Soos descansaba inició una cruenta campaña en contra de Dipper y Mabel, acabaría con ellos...

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Dipper y Mabel realizaban uno de sus tantos viajes a Gravity Falls, incluso si el pueblo no era lo mismo después de ese mágico verano, seguía teniendo un encanto único para ambos adolescente, más que nada porque fue el lugar en el que se dieron cuenta con toda seguridad que no deseaban estar alejados el uno del otro. Desde ese entonces y tras varios problemas mucho menos ominosos que aquellos que provocó el raromagedón, entre los dos llegó a existir algo más que camaradería, sin embargo, tal asunto estaba fuera de discusión, ya fuese en presencia de amigos, familia o conocidos.

Además, ninguno de ellos quería crear más problemas para Soos, que con todo lo del divorcio apenas hablaba con ellos, por tal motivo, planeaban levantarle el ánimo y quizás ayudarle a conocer a alguien nuevo.

Lo que no esperaban era que alguien se les hubiese adelantado porque al descender del autobús y tomar el taxi a la cabaña del misterio, no fue Soos quien los recibió, sino una nueva empleada que había llegado a ayudar en la tienda y de pasó, se había transformado en la nueva novia de Soos. Se trataba de una chica bajita y bien formada que tenía un distintivo peinado el cual, de algún modo, reflejaba su efusiva personalidad.

Vestía el uniforme oficial de los empleados de la cabaña del misterio, que tan solo era una camiseta común y corriente con el estampado de un signo de interrogación, sin embargo, ambos jóvenes notaron ciertos detalles que les parecieron extraños pero sobre los cuales prefirieron no ahondar, en especial Mabel que reconoció un juego de aretes que solía pertenecer a Melody.

El recibimiento fue espectacular como de costumbre, Soos se esmeraba en esperar a sus amigos con toda clase de bocadillos y anécdotas sobre el pueblo, además de cualquier loca aventura de la que pudiese enterarse participaba su viejo jefe y mentor a quien, como era de esperarse, seguía admirando más que a nadie en todo el ancho mundo.

De allí que Dipper comenzó a notar más rarezas, porque la aparición de esa chica y su historia coincidían demasiado con el inicio de los problemas entre Melody y Soos, claro, también habían hablado con ella en cuanto los problemas de suscitaron, pero recién ahora entretenía la posibilidad de que alguien más los estuviese manipulando desde el principio, ¿con qué fin?, solo podía especular, pero como todo buen investigador ya estaba poniendo su mente a trabajar, buscando cualquier otro detalle que pudiese revelar algún misterio oculto allí, ante sus ojos.

A Mabel le bastó darle un vistazo a su hermano para darse cuenta de lo que estaba haciendo, era algo bastante común con él, pues como suponía del tío Ford, un investigador siempre estaba investigando y en el caso de Dipper, incluso los más insignificantes problemas presentaban una oportunidad. La adolescente pensó en esto y puso su cerebro a trabajar, pues nunca estaba de más el ofrecer nuevas ideas y además, tenía bastante interés en averiguar que pasaba con esos dos, porque se comportaban, a decir verdad, de manera muy extraña.

Conforme avanzó la velada crecieron sus sospechas, de no ser porque era imposible, Dipper juraría que la desconocida era idéntica al sim que trató de asesinarlos durante ese verano, incluso Mabel comenzaba a sentirse nerviosa y eso que ella era la menos reacia a aceptar a esa desconocida.

Algo no andaba bien, y por la expresión de esa mujer, pudo darse cuenta de que ella ya notaba su desconfianza.

"Soos", pidió con dulzura, "¿Sería mucha la molestia si me permites un minuto a solas con tus amigos?"

Soos se tensó de inmediato, permaneciendo firme junto a su nueva chica, "No creo que sea buena idea", dijo en tono firme, confundiendo aún más a los gemelos Pines.

"Prometo que estarán bien", dijo ella, "Vamos, confía en mi", insistió, batiendo sus pestañas.

Soos dirigió la mirada hacia sus amigos, "Estaré cerca chicos", prometió con finalidad para luego, ponerse de pie y alejarse, subiendo las escaleras hasta los cuartos de los chicos con la excusa de revisar que tuviesen todo cuanto pudiesen necesitar.

"Volveré pronto, Tiffany...", susurró antes de desaparecer.

En cuanto la tal Tiffany se quedó a solas con ellos, abandonó toda pretensión de amabilidad, ladeando la cabeza hacia un costado sonrió de forma cruel, "Dejémonos de lado la charada", susurró, "Ya sabes quien soy, Dipper Pines"

Era imposible y aún así, Dipper supo que era cierto, de inmediato se puso de pie y la apuntó con el dedo.

"¡Tú!", exclamó escandalizado, sin quitarle los ojos de encima, "Fuiste tú todo el tiempo"

Guiffani sonrió burlona, pues le daba igual que los gemelos conociesen su verdadera identidad, nada de eso cambiaba el hecho de que ella hubiese vencido.

Les permitió un momento de justa indignación, solo para hacer de la caída de ambos algo aún más sublime...

"Les dejaré en claro algo a los dos. Así como ustedes conocen mi secreto, yo conozco el suyo"

Los vio a ambos palidecer considerablemente, y supo por ello que había ganado. La culpa era evidente en los rostros de los dos, culpa, vergüenza y algo de revancha, esto último de seguro por saberse descubiertos por una vieja enemiga, alguien que para desgracia de los jóvenes amantes, poseía las herramientas para hacer uso de esa información y destruirlos por completo.

Era una lastima para ella que tal cosa ya no fuese viable, porque sin importar lo tentadora que era la idea de devastar moralmente a esos dos, la noción de volver a lastimar a Soos le parecía repugnante.

Tal era la fragilidad humana que ahora la aquejaba.

"No sé de lo que hablas", negó Dipper haciéndose el desentendido, mientras que su hermana asentía firme.

Guiffanni arqueó una ceja, buscó en uno de los bolsillos de los ceñidos jeans que acostumbraba a usar y puso frente a ellos su teléfono, dejando ante sus ojos una serie de mensajes bastante subidos de tono.

Dipper se mantuvo en silencio, completamente mortificado y en cuanto a Mabel, pues ella trató de salvar la situación.

"¡Ha!", rió sin prestar atención a los mensajes, "Si sugieres que mi hermano y yo tenemos algo y que por eso ninguno de los dos sale con otra persona y… ups, creo que dije demasiado", se disculpó al darse cuenta de que había conseguido lo contrario.

La pobre ocultó el rostro avergonzada mientras que Dipper maldecía a Guiffani por el haber lastimado a su hermana hablando de cosas que no eran asunto suyo.

"Deberían aprender a borrar sus conversaciones", se burló Guiffani, obviamente satisfecha por la simple y absoluta derrota de esos dos.

"¿Qué quieres?", preguntó Mabel desafiante, "Porque de seguro no solo ibas a burlarte, ¿verdad?"

Era momento de poner el moño final a su obra, contemplando a los dos, se cruzó de brazos y entonó victoriosa aquella declaración que por meses venía practicando, al punto en que su lengua artificial la conociese al revés y al derecho.

"Nada, ya tengo lo que quiero"

Era tan simple como eso, tan sencillo como tomar las precauciones necesarias y luego infiltrarse para que llegada la hora, nada ni nadie pudiese interponerse en su camino, incluso si ese camino a última hora había errado, otorgándole a la sim más de lo que esperaba de su cuerpo sintético.

"Tú arruinaste las cosas entre Soos y Melody", la acusó Mabel bastante molesta, casi sacudiéndose por el enojo.

Dipper tuvo que posicionarse detrás de su hermana para evitar que esta saltase sobre Guiffani y le diese una paliza, apenas alcanzando a sujetarla de los hombros mientras que ella luchaba por liberarse.

"No hice tal cosa", contestó cínica, "Ella decidió por su cuenta que Soos no era tan bueno como creía, ella eligió dejarlo"

"Mientes", escupió Mabel, "No eres más que una sucia tramposa y tarde o temprano tendrás tu merecido"

Toda la conversación se estaba extendiendo más de lo que tenía presupuestado, además, dudaba de que Dipper fuese capaz de contener a su hermana por mucho más tiempo.

Debía finiquitar todo y regresar con Soos.

"Lo diré de una vez, si quieren que guarde silencio sobre su sucio secreto lo haré, pero a cambio, me dejarán cuidar de Soos"

Tanto Mabel como Dipper estaban contrariados por esa propuesta y ambos consideraron seriamente el sacrificar lo que tenían con tal de salvar a ese amigo que tanto había hecho por los dos,

"Yo no juzgo el amor que existe entre los dos, y espero la misma cortesía por parte de ustedes"

No pudieron decir más, porque en ese instante Soos regresó para asegurarse de que todo siguiese en orden, "¿Todo bien chicos?", preguntó con evidente preocupación, dirigiendo su atenta mirada a "Tiffany" la cual volvió a adoptar los manerismos de la dulce chica que en realidad no era.

"Todo esta bien Soos", rió ella, evitando el posar sus ojos sobre los gemelos que apenas se contenían para atacarla.

"Me alegra escuchar eso", contestó Soos ya un poco más calmado, dirigiéndose ahora a los chicos, "Tiffany sabe que ustedes son mis amigos y sabe lo molesto que estaría si algo llegase a incomodarlos"

"Así es", aseguró Tiffany, ignorando por completo la sutil amenaza por parte de Soos, "Jamas me atrevería a incomodar a tus amigos"

No dijeron mucho después de eso, pues se había hecho tarde y todos estaban cansados, los chicos subieron al segundo piso donde se hallaba su vieja habitación y sin que nadie más se diese cuenta, usaron la misma cama para dormir. No tenían muchas oportunidades de hacer eso, vivir como una pareja normal, no con la escuela y los amigos y la constante sensación de estar siendo observados, de que algún día uno de los dos terminaría revelando demasiado y entonces todo el mundo se daría cuenta de lo que existía entre ellos.

Jamas imaginaron que tal escenario se cumpliría, pero al menos, tenían el consuelo de que quien los había atrapado tenía tanto que perder como ellos dos.

Mabel, aún inquieta por todos los eventos del día se levantó cerca de medianoche y bajó al baño, al salir de este se topó con Guiffani que hacía su ronda nocturna.

En cuanto se encontraron, Mabel se puso en guardia, esperando de esa peligrosa demente lo peor, pero Guiffani, advertida de antemano por Soos pasó de largo, apenas dirigiendo una leve sonrisa a la adolescente.

Mabel la siguió alrededor de la cabaña, sin entender su extraño comportamiento.

"Debes preguntarte por qué hice lo que hice", comentó Guiffani después de un rato, "De otro modo no me estarías siguiendo"

"¿Porque eres una maniática demente que no sabe aceptar el rechazo?", contestó Mabel en tono burlesco, evidencian el desagrado que sentía por ella.

Guiffani fingió estar herida por ese comentario, mas, eso no la perturbó del hilo central de la conversación.

Decidió entonces que le permitiría a Mabel Pines entender un poco más de lo que pasaba por su cabeza y tal vez así, ganar su comprensión. Era una apuesta arriesgada, pero con su racha ganadora estaba dispuesta a hacerla.

"Si acaso una de esas otras chicas te quitase a Dipper, ¿lo aceptarías?"

Mabel guardó silencio por algunos segundos antes de responder, "Eso jamas sucederá", dijo con convicción, "Dipper y yo estaremos juntos por siempre"

Guiffani sacudió la cabeza y volvió a su ronda habitual, complacida al escuchar los pasos tentativos de Mabel que la seguía a poca distancia.

"Soos creía lo mismo de Melody, y mira donde esta ahora"

"No es lo mismo...", suspiró Mabel, ahora con algo de inseguridad, "Él lo prometió"

"No tiene caso mentir", comentó Guiffani dando media vuelta, "Si estuvieses en mis zapatos también harías todo lo posible por mantenerte junto a esa persona especial, ningún precio sería demasiado alto"

"Yo no soy como tú, jamas haría algo así", negó Mabel, para luego añadir, "Si fuese así de egoísta Dipper terminaría odiándome"

Guiffani la observó por un buen rato ponderando esa respuesta, al final, no había conseguido el hacer reaccionar a la muchacha pines del modo en que deseaba, pero al menos, estaba segura de haber despertado algo en ella, una suerte de crueldad latente, muy propia de aquellas personas cuya dulzura podía volverse de un día para otro en una cruenta amargura.

Sería cosa de esperar y observar.

No mucho más ocurrió durante esas cortas vacaciones, así, al despedirse de Soos bajo la promesa de alertarlos frente a cualquier cosa, los gemelos Pines regresaron a la rutina, dejando atrás aquella idílica existencia en la cual podían fingir con tanta facilidad antes de volver a someterse al escrutinio social.

Una vez se alejaron de Gravity Falls, Mabel le contó a Dipper sobre aquella conversación y al finalizar, lo halló pensativo.

"Ya veo, así que eso fue lo que dijo"

Mabel sintió una cruel punzada atravesar su pecho, ¿y si Guiffani tenía razón?, era cierto que hasta entonces habían sido capaces de ocultar lo que sentían pero eso podía acabar cualquier día, y entonces… entonces Dipper hallaría a alguien mejor y ella se quedaría sola, perdiendo el tiempo con otros chicos a los que en realidad jamas llegaría a amar.

Se alejarían definitivamente...

"Te amo", declaró con convicción, sujetando a Dipper de los hombros y sin importarle que más personas los estuviesen viendo.

Dipper salió de su estupor al recordar que no estaban solos, ignorando la curiosa mirada por el espejo retrovisor del chófer del autobús, tomó a Mabel de las manos y le susurró despacio al oído.

"Y yo a ti"

Mabel pensó en todo lo que podía salir mal, habían tantas variantes fuera de su control que de enumerarlas todas perdería la cuenta, pero en ese instante, la que más la atormentaba era Guiffani y sus palabras, el modo en que había logrado explotar todas y cada una de sus seguridades al nombrar aquella verdad innombrable, la siempre latente incertidumbre de despertar un día y darse cuenta de que todo terminaría, que Dipper se daría al fin cuenta de que el sacrificio que implicaba continuar con esa relación ya de principio condenada no valía la pena.

Y en cuanto eso sucediese...

"¿Era verdad lo que dijiste?, ¿que nunca harías algo como lo que hizo ella?"

Mabel lo consideró cuidadosamente, mas, su respuesta seguía siendo la misma, negó con la cabeza sintiendo que aquella decisión un día llegaría a pesarle.

"¿No te molesta verdad?", preguntó nerviosa, a lo que Dipper suspiró aliviado.

"Para nada, de hecho, me siento feliz de saber eso"

El joven Pines tomó la mano de su hermana, y siendo que faltaban varías horas para arribar a su hogar se decidió a dormir, asegurándose en todo momento que Mabel estuviese a su lado.

"Yo nunca seré como ella", se repitió a si misma Mabel, "Jamas seré como ese monstruo..."

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Guiffani no necesitaba dormir, sin embargo, de vez en cuando disfrutaba entrar en modo de hibernación, esto le brindaba una oportunidad de dejar descansar al chasis que la soportaba y de paso, realizar ajustes en su software, tarea para la cual halla ideales las horas de la noche. De ese modo, había logrado engañar a Soos más de una vez fingiéndose desvalida, y siendo que el hombre era a todas luces un gigantesco oso de felpa, no le resultaba difícil el convencerlo de prestarle una especial atención cada vez que esto sucedía.

Así había hecho el día en que los gemelos Pines regresaron a su hogar, dejándose caer sobre el mostrador de la cabaña del misterio para que Soos la cargase como una novia hasta su habitación, seguía estando lejos de consumar algo de mayor significación, pero al menos podía decir que ya había recuperado en cierta medida su cariño.

En cuanto Soos la depositó sobre la mullida cama, se sujetó a él, "Mmm..." ronroneó mientras lo arrastraba del cuello para que se acostase a su lado, "Por favor quedate, ¿si?"

Esperaba que como en otras ocasiones Soos luchase hasta liberarse y regresase a su propia rutina, siendo que todo el asunto de decirle a los gemelos que ellos dos eran novios había sido en realidad una mentira de la cual Soos no estaba para nada orgulloso, a diferencia de Guiffani, que reconocía con cierto orgullo el engaño como otro pequeño triunfo.

"No quiero que Mabel me busque una nueva novia...", se había quejado con anterioridad, a lo que ella, sin siquiera dudarlo ofreció una solución.

Que Soos hubiese aceptado la sorprendió al principio, pero al notar el modo hambriento en que la devoraba con los ojos pudo entender, y se dio cuenta de que su apetito no era solo por aquel cuerpo de imitación, sino por algo más, algo que había perdido definitivamente el día en que ella le arrebató a Melody de entre los dedos.

Soos ansiaba afecto, más que ninguna otra cosa.

Y ahora, ya ni siquiera luchaba por separarse.

"Ven a la cama Soos", ordenó ella con gentileza, "Duerme conmigo esta noche"

Soos descendió lentamente sobre el colchón y se quedó a su lado, Guiffani le sacó los zapatos y lo cubrió a él y a si misma con una manta.

Pasaron el resto de la noche juntos sin hacer nada más, con Soos preguntándose si acaso finalmente había perdido la razón como para aceptar el consuelo de esa demente y Guiffani regodeándose de tener toda la atención de su humano.

Ninguno de los dos imaginaba en qué terminaría aquella locura que los embargaba.

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