44. "Well that's the second biggest news I've heard all day."
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Yamato yacía en el sofá, con los ojos cerrados, respirando lentamente. Todavía tenía el control remoto de TV en la mano, y Gabumon estaba dormido en su regazo. El reloj en la pared sonó doce veces. Gabumon escuchó el timbre y abrió los ojos, pero no había nada que ver aparte de su cansado compañero músico, que todavía no se había quitado la chaqueta de cuero negro. La televisión seguía mostrando comedias románticas, y Gabumon observó que Yamato aún no había limpiado el rastro de lápiz labial rojo de su mejilla. Gabumon sonrió y no se movió, porque no quería despertar a Yamato de sus felices sueños.
Entonces la puerta se abrió de golpe y una voz áspera gritó. —¡Yamato!
Yamato se despertó sobresaltado y Gabumon suspiró.
—Es solo tu padre.
Yamato parpadeó y rápidamente apagó el romance en la televisión. —Buenas noches, Papá…
—¡Yamato! ¿Estás bien?— Hiroaki dejó su abrigo en el suelo y se inclinó sobre el sofá para ver a su hijo.
—Sí, estoy—
—¡Vi en la televisión que un tiranosaurio rex casi te devoraba! ¡Y fantasmas!— Hiroaki agitó sus brazos como un molino de viento.
—Sí, bueno, estas cosas pasan.
—¡La tienda estaba colapsando! ¡Podrías haber muerto!
—Espera, si me viste en la televisión, ¿significa esto que oíste la canción que escribí después de todo?— Yamato acarició la piel de Gabumon, y Gabumon notó cómo Yamato finalmente sonrió a su padre.
—¡Solo oí a tu banda gritar de terror!
—Oh.— La sonrisa de Yamato desapareció.
—Traté de conducir a casa más rápido, pero hubo muchos accidentes debido a los digimon y había mucho tráfico. Finalmente dejé mi auto, pero el metro no funcionaba. Empecé a caminar, pero discutí con el policía porque no me permitió cruzar a un área restringida. ¡Fue completamente ridículo! ¡Tengo más experiencia con digimon que él!
—¿Ves, Yamato? ¡Tu padre estaba preocupado por ti!— Gabumon lo interrumpió. Hiroaki saltó, como si no hubiera procesado que la gran criatura esponjosa sobre su hijo fuera un digimon.
—Ah sí, ¡Gabumon está en casa!— Yamato sonrió de nuevo y se movió para poder abrazar a su digimon. —Lo siento por no presentarte de nuevo. Aunque, lo recuerdas, ¿verdad?
Hiroaki se inclinó respetuosamente. —Hola Gabumon. Por supuesto que te recuerdo. Gracias por cuidar a mi hijo para que los dinosaurios no lo comieran.
—¡De nada!
—Y gracias por pasar tiempo con mi hijo para Nochebuena cuando yo no estaba aquí.
—De nada— Gabumon se sonrojó.
—Lo que quiero decir es, lo siento por ser un padre tan terrible esta noche. ¿Estás seguro de que estás bien?
—Está bien, papá. Estoy bien.— Murmuró Yamato. —En realidad, estoy...muy, muy, muy feliz.— Yamato se rió en un tono más alto y tocó su mejilla, ocultando la pequeña marca roja.
Hiroaki asintió. —Bueno. Muy bueno.— Palmeó el pelo rubio de Yamato. —Bueno… Estoy cansado y necesito descansar.
—¡Espere!— Gabumon casi gritó. —¡Yamato necesita decirte algo importante!
Hiroaki palideció. —¿En serio? ¿Qué pasó?
Yamato se puso rojo. —No es nada…
—¡¿Qué te pasó, hijo?!
—¡Yamato!
—Es que…— Yamato miró al techo. —Sora me dijo que ella me amaba.— Yamato cerró los ojos y no pudo dejar de sonreír de nuevo.
Hiroaki alzó las cejas. —¿Takenouchi Sora?
—Sí, la única Sora que conozco.
—¿Qué le dijiste a ella?
—Yo... —Aún las orejas de Yamato estaban escarlatas. —Le dije que… Bueno, ¡no es importante lo que dije!
—Son novios ahora.— Gabumon explicó. Yamato se golpeó la cara con una almohada.
Hiroaki asintió. —Entiendo. Bueno, esa es la segunda más grande noticia que he escuchado hoy.
—¡¿La segunda más grande?!— Yamato de repente perdió los estribos.
—¡Bueno, un tiranosaurio intentó comerte, Yamato!
—¡Pero eso es normal! ¡Los tiranosaurios intentaron comerme todo el tiempo! ¡Incluso Taichi tiene uno! Veo dinosaurios y fantasmas e insectos gigantes y aves fénix y hombres lobo todas las semanas. Pero para una persona como Sora - una persona maravillosa, increíble, amable como Sora - para decirme que ella me AMA... ¡Eso no es normal en absoluto!— Yamato se dio cuenta de que estaba gritando y escondió su cara debajo de la almohada.
Hiroaki estuvo en silencio por un minuto, y entonces se rió. —Claro. Tienes razón. Perdóname. Perdí la perspectiva. Esta es una noticia increíble. Sora es mi favorita de tus amigos, además de Gabumon, ¿sabes? Estoy muy feliz.
—Mmffhnngfffmm.— Yamato dijo debajo de la almohada.
—Te dejaré en paz entonces. Buenas noches, Yamato. ¿Espero que puedas tocar tu canción en la guitarra para mí mañana?
Yamato murmuró y Gabumon asintió, así que Hiroaki se rió entre dientes y se fue. Tan pronto como salió de la habitación, Yamato arrojó la almohada y abrazó a Gabumon nuevamente, sonriendo como solo lo hacía cuando no había nadie mirando.
Sora lo amaba.
Sora lo amaba.
