3. El destino de un doncel
Los guardias buscaban en los rincones de la mazmorra y al notar la acelerada respiración del menor sonrieron burlones, entre los dos forcejearon con el menor, pues con las pocas fuerzas que le quedaban protegía a su hermano sin soltarlo. Un golpe en el estomago lo hizo caer sin aire y con la vista borrosa, solo así lo pudieron separar de Shori, uno de ellos lo cargo en el hombro como costal de papas y el otro -para tranquilidad de Yuuri- cargo con el cuerpo maltrecho de su hermano mayor; con la vista casi nula y peleando con el cansancio el menor veía a su alrededor buscando una salida por si tenían la oportunidad de escapar, las mazmorras eran túneles cual laberinto y escasamente iluminadas por una pocas antorchas; los lamentos de los prisioneros torturados o pidiendo piedad hacia mas lúgubre el lugar, al ascender por una escaleras el paisaje se aclaraba un poco y cuando cruzaron un ancho portón de madera saliendo a lo que parecía un gran patio de tierra, Yuuri tuvo que cerrar los ojos un momento para acostumbrase a la claridad, cuando los abrió de nuevo miro con cierta aprensión que había muchos guardias apostados alrededor de la construcción, que a pesar de no ser tan grande imponía temor; no se levantaba mas de tres metros sobre el suelo siendo todo subterráneo -razono el moreno-, el portón como única salida y sobre ella la solana con sus respectivas torres con vigía, para contrastar todos los guardias parecían mas bandidos que representantes de justicia; el sonido de cascos de caballos le revelo que un carruaje se acercaba y las voces de los guardias se lo confirmaron.
— ¡Vaya! Lord Saralegui debe de estar muy interesado en este, que ha mandado a Beryes por él -el guardia que lo traía al hombro lo dejo en el suelo y Yuuri con trabajo se mantuvo en pie, el carruaje paro cerca de ellos y un hombre se bajo de el, los guardias se inclinaron con reverencia.
—Lord Beryes es un honor.
—Deja ya las zalamerías Rahman ¡¿por que esta golpeado? ¡Sus órdenes eran no tocarlo! ¡Estúpidos! Saben que Lady Alazor no acepta la desobediencia.
—Los sentimos mi Lord, es que el muchacho se defendió como fiera y su hermano es peor.
— ¡¿Y por eso casi los matan a golpes? Rueguen por que esos rasguños no se adviertan cuando lo preparen para Lord Saralegui, por que si el lo nota yo no daría ni un penique por sus vidas, súbanlos al carruaje y ¡con cuidado bestias!
Los hombres obedecieron serviles las ordenes de Beries pues además de ser el mejor espadachín de Pequeño Simaron era Familia del Lord y por si no fuera suficiente su porte amedrentaba a muchos: Alto, de cabello rubio y largo atado en una coleta, con dos espadas una de cada lado, mirada de águila anticipando cualquier peligro a su alrededor y enemigo de las injusticias -pero atado de manos por la lealtad a sus señores-.
Yuuri no dejo salir sonido alguno temiendo la reacción de ese caballero; sin embargo ¿debía sentirse fuera de peligro?... Eso no lo consideraba una opción, no cuando sabía adonde lo llevaban, con quien y por que.
El recorrido no fue lo largo que Yuuri deseaba y en menos de lo que esperaba, estaba a la vista su destino, se levantaba sobre una colina el imponente castillo de Lord Saralegui, de estructura austera y con pocos adornos, dos torres inmensas y varios balcones pero de aspecto gris, separado del camino por un foso de aproximadamente diez metros de ancho y demasiados hacia el fondo, como única conexión con el camino, un puente de madera con guardias apostados a lo largo de el. El portón de metal y el escudo de la familia tallado en madera en el centro de este; cuando llegaron, vio como era subido por dos hombres corpulentos, cuando fue cerrado, tras del carruaje. Yuuri sintió que lo volvían en encarcelar, su corazón se estrujo y las lagrimas se agolpaban en sus ojos negros, el leve movimiento de Shori evito que las gotas salinas cayeran, se acerco a su hermano y lo abrazo buscando y dando consuelo.
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El castillo von Bielefeld y sus habitantes se despertaban con lo primeros rayos de sol, en los establos los caballos eran alimentados por Dorcas quien a pesar de ser siervo de confianza hacia esta tarea pues ellos eran su adoración, Ao el pura sangra árabe regalo de su hermano Conrad para Lord Wolfram era a quien mas mimaba Dorcas , esperaba que el animal no sintiera el abandono de su amo con los cuidados que le prodigaba. Al verlo el caballo relincho gustoso, Dorcas se acerco y lo acaricio, el animal respondió el gesto con un lametón en la mano. Al Amo no le gustaba montarlo por parecerle demasiado dócil, el relincho molesto de Ai el pura sangre español de Lord Bielefeld le recordó sus deberes y comenzó a llenar de paja y heno los establos, en las cocina Efie –ese temporada la pasaba en Bielefeld- y Sangria preparaban el desayuno, mientras en el castillo Lady Cate -ama de llaves- se aseguraba que la servidumbre dejara impecable el interior, de las flores se encargaba Guy jardinero que había traído Lady Cecile para que cuidara sus flores mas preciadas, `hermoso Wolfram´, `Conrad esta en la tierra´ y `Secreto de Gwendal´ , en los múltiples balcones las ventanas eran abiertas para que los rayos de sol y la caricia del viento entrara a perfumar Bielefeld, en el comedor el servicio para el joven Lord y sus mas allegados caballeros se preparaba. En las habitaciones del Lord este ya se levantaba para tomar su baño matutino - costumbre oriental que adopto Cecile- terminado su arreglo personal Wolfram bajo al comedor donde sus caballeros ya lo esperaban, «¿casualidad que desde que llego Efie ellos no se perdieran las horas de alimentos en el castillo? » pensó Wolfram y una sonrisa condescendiente adorno sus hermosa facciones si, él también amaba como cocinaba Efie.
Esa tarde llegaría la paloma mensajera de su hermano Gwendal ya que la cita con su alteza Shinou era a mediodía, ya lo esperaba con ansia y la cara de congoja de Kane no ayudaba -ya que el hombre se quedo en Bielefeld desde que llego con su petición, esperando una respuesta-. Las esperanzas de Wolfram residían en que El rey Janus esposo de Shinou era doncel y esperaba al príncipe o princesa heredera y tal vez esto inclinaría la balanza a favor de los sobrinos del herrero , el rubio rogaba estuvieran a tiempo antes de que ya no se pudiera hacer nada.
La paloma llego y el mensaje a pesar de escueto era preciso `el rey autorizaba que intercedieran en el asunto pero solo Lord von Bielefeld ya que el pariente de los chicos era su siervo y por supuesto sin violencia de por medio bajo ningún motivo, se le solicitaría a Lady Alazor que pusiera al chico en consideración para otros candidatos de la nobleza como la ley lo indicaba´.
En cuanto a Conrad; Lord von Grantz aceptaba la dote y la disculpa no sin antes solicitar una doncella noble como esposa, de alguno de los tres feudos, Gisela von Christ Sobrina de Gunter fue la sacrificada, Wolfram rio con alegría al entender la verdadera razón de todo eso, eso es lo que buscaban desde un principio esos cuatro, conociendo las estrategias de Conrad seguramente el lo planeo todo; pues Adelberto y Susana Julia amaban a otras personas y el compromiso entre ellos, los ataba de manos.
Con ese animo se dirigió a la herrería donde Yozak conversaba con Kane, entro y los dos hombre se inclinaron ante el.
—Prepara tus cosas partimos en una hora a Pequeño Simaron y tu también Yozak iras conmigo.
—Si mi Lord
— ¡Gracias mi Lord! ¡Muchas gracias! –agradecía Kane.
—Aun no lo agradezcas primero veremos si llegamos a tiempo de poder ayudarlos, Yozak llama a los demás que empaquen ligero -pero bien armados- no creo que seamos recibidos con los brazos abiertos en pequeño Simaron.
Yozak caballero y herrero trabajo para los Weller desde que era pequeño, sin embargo por petición de su amigo y Lord se mudo con Wolfram -ya que los hermanos mayores solo le confiaban la seguridad del `pequeño príncipe´ a el-.
Esa tarde del castillo von Bielefeld un grupo de hombres y su Señor dejaban la seguridad de sus tierras en busca de un poco de justicia.
Continuara…
