Gracias a todos los que habeis leido este capitulo, espero que os haya gustado! Y gracias también a los que lo haveis seguido! Espero que os guste la segunda parte!
La verdad es que el chico que había al otro lado del cristal era mono, jeje. Cuando se dio cuenta ya lo tenía allí en la mesa y Lanie la miraba alucinada, ¿porque la miraría así?
Lanie – ¿Se puede saber que mirabas? Parecías ida
Kate – ¿Yo? ¿Por qué?
Lanie – Porque te estoy hablando y no me estas escuchando.
Kate – Perdona, dime cariño.
Lanie – Pues mira, este es Javier, el chico del que te hablaba.
Kate (dándole dos besos al chico) –Encantada de conocerte, Lanie me ha dicho maravillas de ti.
Javier –Igualmente, por las dos cosas, también me ha hablado muy bien de ti.
Kate – jeje, no esperaba menos, jeje
Javier –Jeje, yo tampoco.
Los dos seguían riendo cuando…
Lanie – ¡Hola! Me parece bien que os llevéis y todo eso, pero estoy aquí ¡eh!
Kate –Perdona guapa (le da un beso) ¡que celosilla mi chica! Bueno yo me voy y os dejo solitos, que me tengo que ir al pueblo. Nos vemos después de vacaciones, aunque si queréis venir a rescatarme no os voy a decir que no...
Lanie –Si, a lo mejor sí que vamos. ¡Te voy a echar mucho de menos cariño! (Besos)
Kate –Yo también (más besos y abrazos)
Javier – A ver si ahora me voy a poner yo celoso ¡eh! (riéndose)
Kate (separándose de su amiga y dándole dos besos al chico) –Bueno, pues yo sí que me voy ya. Adiós pareja.
Los dos – ¡Adiós!
Kate llega a casa con su coche, y coge la maleta que ya tenía preparada. Sube al coche de nuevo, se pone música, y empieza el camino. Le había dicho a su madre que saldría de casa por la noche, pero ya no tenía nada que hacer y aunque llegara unas horas antes tampoco pasaría nada.
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Una idea no demasiado absurda para ser suya. Solo llegar la chica le llevaría un regalo, no para ella, sino para toda la casa, por las molestias de tener a su madre mientras Roy estaba en su casa. Así estaría un rato allí en su casa, y hablaría con ella. Claro que si, la idea le pareció genial. Y después de pensar en todo eso, se dejo caer otra vez en la cama, lo necesitaba.
"La chica iba a protestar cuando los dos volvieron a oír ruidos fuera, en el pasillo, una vez más el cerrojo se descorría. Ambos miraron la puerta aterrorizados, él se puso delante de la chica, aunque no iba a servir para mucho si era quiénes pensaban, la puerta se abrió lentamente"
Rick se incorporó en la cama, se había despertado sobresaltado, acababa de tener un sueño muy raro, había soñado que ese chico era él, y la chica que iba a visitarlo era ella, era "su chica". Cuando reaccionó vio que una cara rara lo miraba desde el pasillo. Era Roy y parecía intrigado.
Roy – Chico, ¿que estabas soñando? Decías cosas muy extrañas, y me has dejado intrigado.
Rick –Era algo muy raro, diferente a mis sueños normales. Pero antes vamos a desayunar. ¿Qué has traído?
Roy –Unos churritos para ver si te cambiaba la cara, aunque ahora los necesitas más aun, pero cuenta cuenta...
Rick empezó a contarle el sueño a su amigo...
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Llevaba horas conduciendo, ni ella misma sabía cuantas. Pero ya estaba allí, entrando en su pueblo, sabía que en cuanto llegara a la entrada de verdad, donde están las casas, todo el mundo la iba a conocer. Ella allí no era Kate, y eso era lo que más le gustaba, ella allí era la hija de... la nieta de... la amiga de... o incluso esa niña mona que... pero así ella se sentía libre, sentía que a nadie le importaba, que no era esa chica nueva, que acababa de terminar la carrera y estaba allí de prueba, y que todos miraban para decirle todo lo que hacía mal, allí ella se sentía natural, allí era la Kate que quería ser.
Llego a su casa, nadie sabía que iba a llegar tan pronto y tampoco le preocupaba, nunca le habían gustado ni las fiestas, ni las bienvenidas, y las despedidas menos aun. Así que tampoco le preocupaba que nadie lo supiera, no lo sabía ni Victoria, su mejor amiga.
Abrió la puerta de la entrada...
Kate – ¡Buenas a todos! ¡Una forastera acaba de llegar!
... – ¡Hija! ¿Cómo no nos has dicho que ibas a llegar tan pronto? ¡Te esperaba después de cenar!
Kate – Mujer si quieres me voy y vuelvo luego.
,,,,,,,,, –La chica tiene razón, como la recibes así mami.
Kate – ¡Jim! No te esperaba aquí, ¿cómo está el chico mas guapo del mundo?
Jim – El chico más guapo del mundo no lo sé, ¡pero yo estoy genial!
Kate –¡Ven aquí y abraza a tu hermana!
Jim (abrazándola) –¡Ay! ¡Mi chica!
... –Bueno cuando hayáis acabado me la dejas un poquito ¿vale?
Kate – ¡Ay mami! ¡Como te he echado de menos!
... – ¡Yo a ti también!
,,,,,,,, - Johanna, ¿qué pasa?
Johanna –Aaa! Mira ven Martha, esta es Kate, mi hija. Kate esta es Martha, la amiga de la que te hable, que va a estar aquí unos días.
Kate –Encantada, espero que se sienta a gusto aquí.
Martha –Igualmente, espero no causar molestias.
Kate –Molestia ninguna, bueno me voy a mi cuarto, a ver si me arreglo todo esto un poco.
Kate subió por las escaleras cara a su habitación, y su hermano la seguía ayudándola a subir cosas.
Jim pensaba en cómo darle la noticia a su hermana, sabía que ella se lo tomaría bien, pero no sabía cómo decírselo.
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Roy cada vez estaba más sorprendido, no se podía creer lo que le contaba su amigo, había soñado con ella sin conocerla. No osaba decir nada, Rick estaba impaciente, porque su amigo no hacia ni un gesto, y de repente sonó un teléfono. Era el móvil de Roy, solo en ese momento su amigo despertó de su asombro y contesto el teléfono. Era su madre, que le decía que su padre estaba peor del corazón y que debía ir ya hacia su casa.
Solo colgar el teléfono Roy le comunico la noticia a Rick, al cual se le escaparon un par de lagrimas de los ojos, porque sabía lo mal que lo estaba pasando su amigo. Roy fue a su habitación cogió un par de prendas de ropa, y subió el coche, rumbo a su casa, para ver cómo estaba su padre y apoyar a su madre.
Rick no sabía qué hacer en ese momento, su mejor amigo, al único que se lo podía contar todo, se acababa de marchar. Solo le quedaba un amigo en el pueblo, el cual hacía mucho tiempo que no veía, y hacia una semana que había vuelto, pero no era lo mismo, este ni siquiera sabía de quien estaba él enamorado, como lo iba a saber si era su hermana... Después de dejarse caer en el sofá y comerse los churros que su amigo había llevado para almorzar, se dio una ducha. Se había quedado como nuevo, y se decidió a ir a casa de "su chica" para decirle a su madre que Roy ya no estaba en casa, y que ya podía ir allí, y, depuso, ver a su amigo y quedar con él para dar una vuelta.
Se vistió, se puso su mejor perfume, y salió por la parta todo decidido a comerse el mundo, o por lo menos una parte de él. Andaba por las calles del pueblo, pensando en su sonrisa, una sonrisa perfecta, con los dientes blanquísimos, cuando de repente, y sin esperarlo choco con alguien, él ni tan solo se había dado cuenta de quién era, cuando una voz proveniente de la persona con la cual había chocado le dijo...
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Al final el chico se decidió.
Jim –Nana, tengo algo que contarte.
Kate –Ya echaba de menos a mi chico llamándome nana.
Jim – Va enserio, ya me cuesta bastante contarte las cosas para que encima bromees.
Kate –Vale, lo siento. Usted dirá.
Jim (con tono de cansado) – ¡Kate!
Kate – Vale, perdona.
Jim –Bueno, pues mira. ¿Te acuerdas de Madison? La hija del compañero de papa, que ibais juntas siempre cuando tú estabas aquí.
Kate –Si, la que quería estudiar derecho, que estaba saliendo con Ryan.
Jim – Esa misma, pues ya no está saliendo con Ryan.
Kate –Aaaa, pues me alegro porque el chico ese...
Jim (cortando a su hermana) –Está saliendo conmigo.
Kate (alucinada por la noticia de su hermano) – ¿Cómo? Pero tú no estabas enamorado de la chica esta que trabaja contigo... como se llamaba... Jenny.
Jim –Si, o por lo menos eso era lo que yo pensaba, pero la vida da muchas vueltas. Además hemos hecho intercambio de parejas, ahora Ryan y Jenny están juntos. Jeje. Incluso se han casado y están pensando en tener hijos…
Kate –A, pues si que estoy yo mal informada, la verdad es que no tenía ni idea. ¿Y no me invitan a la boda?
Jim – Fue todo muy repentino, éramos muy pocos invitados…
Kate – Pues la verdad me parece muy bien, sabes que siempre me ha caído muy bien Madison.
Jim –Bueno, pues ahora que te lo he dicho, y me he quitado ese peso de encima, me voy a recogerla, que me está esperando. Nos vemos esta noche en la cena Nana, ¡te quiero!
Kate –Yo también te quiero (besos). Tráela a cenar, así tengo una conversación con ella.
Jim (desde las escaleras) –La pensaba traer. ¡Chao!
Kate analizaba todo lo que le había contado su hermano. Le había caído todo de sorpresa, pero la verdad es que no era tan raro. Jenny y Jim nunca habían hecho buena pareja, y ella y Ryan siempre se habían llevado muy bien. Empezó a poner toda su ropa en el armario, y se hecho un rato en la cama, el viaje la había dejado destrozada.
