"¡Feliz cumpleaños Jareth!"


Resumen: Jareth va a estar de cumpleaños y sus sirvientes le preparan una fiesta sorpresa, pero aparte de eso Jareth tendrá otra sorpresa…

Disclaimer: Los personajes de Labyrinth no me pertenecen… ¡Créanme!, si fuesen míos yo estaría al lado de mi hermoso rey Goblin.


Notas de autora: Pues… este es un regalo de cumpleaños para David Bowie, como Jareth no tiene fecha de cumpleaños hay que aprovechar el cumpleaños de Bowie, que es uno de mis grandes amores ^///^


Capitulo 3: Un rey deprimido.

Fecha: 7 de Enero.

Lugar: Castillo en centro del laberinto. Aposentos personales del rey.

Un hombre estaba recostado sobre la gran cama de doseles.

Estaba vestido únicamente con unos pantalones de seda verde obscuros. Su pálida piel contrastaba con el cobertor negro. Su rubia cabellera se veía opacada y ya no era tan desordenada como antes. Sus extraños ojos bicolores, tristes y melancólicos, estaban ensombrecidos por grandes círculos negros. La parte inferior de su faz estaba una barba de hace al menos unos cinco días. Su figura estaba más delgada de lo usual.

Nadie diría que ese hombre, de mirada perdida en algún punto de la habitación, fuese el temido rey Goblin, soberano del Underground.

¿En que se había convertido?... en un hombre deprimido y solitario. Ya casi no salía de sus aposentos y ya ni siquiera le preocupaba su apariencia física. ¿La causa?... todo por una muchacha de ojos esmeraldas… A esa que le había ofrecido su corazón. Que le habría dado todo con tal de que lo amase… pero… ¿Qué hizo ella? Desprecio su amor y se fue con su hermanito a su mundo. Dejándolo a él con el corazón destrozado.

Su mano fue a sus ojos y los tapo… Sintió como golpeaban a la puerta, pero no quiso ni siquiera decir un "adelante", ni siquiera tenía la fuerza para decir aquello.

-Jareth… ¿Estás bien?...-Esa era la voz de su madre. La mujer no se había ido de su lado desde lo de Sarah. Había dejado a su padre solo, únicamente para estar con él… Entonces… ¿Por qué se sentía tan solo y miserable?...

Sintió como la puerta se abría y se cerraba. Escucho los pasos firmes que iban hacia su cama. Sintió como su madre se sentó al otro lado de la gran cama.

-Hijo…-La voz de su madre era preocupada.-Debes salir… Afuera hace un día precioso. ¿Tal vez podríamos tomar la merienda afuera?.

-No madre… gracias…-Dijo con su voz sin emoción.-No tengo hambre… sólo quiero dormir un poco más… prometo que mañana tomaremos la merienda afuera…-Intento que su voz sonara convincente. Hace días que le venía diciendo eso a su madre, para después fingir estar dormido cuando ella lo llamaba.

-Promesa de rey.-Dijo su madre. Con su mano comenzó a acariciar el cabello de su hijo. Vio como ese cabello que antes parecía platinado ahora era opaco, sin vida, como su hijo.

-Promesa de rey.-Dijo Jareth dándose vuelta y dándole la espalda a su madre. No deseaba nada, ni siquiera los mimos que su madre le daba. Esos mimos que tantas veces lo calmaron de pequeño.-Ahora quiero dormir madre… adiós…

-Está bien hijo…-La mujer dio un suspiro y comenzó a caminar hacia la puerta de la habitación.-Mañana no quiero escusas. Si no te levantas yo misma te sacare de la cama…-Espero una respuesta que nunca llego… Jareth fingía estar dormido nuevamente. La mujer salió a paso lento de la habitación de su hijo. Deseando con todo el corazón que aquella muchacha le devolviera la felicidad a su hijo.

Por su parte el rey quedo solo en su habitación. Un sollozo escapo de sus labios. Se sentía patético… él, que había sido el gran rey Goblin, ahora no era más que un hombre deprimido y sin ganas de vivir. Él cual no recordaba que el día siguiente era su cumpleaños y tampoco esperaba cierto regalo que le iba a llegar.

TBC.


Gracias a todos los que leen este fic y dejan comentarios. Acepto críticas.