Gui: Buenos días en esta hermosa mañana de domingo (miento, tengo la luz encendida y el sol salió hace ya tiempo. La intensidad lumínica de esta ciudad es para echarse a llorar). Aquí vengo con otro cap. He de confesar que me encantaría poder ponerle una imagen a cada capítulo, porque hay unas ilustraciones geniales, entre el fanmade y las imágenes de The World of Ice and Fire, hay dibujos para aburrir. Y me he enamorado de un fanmade de Luke Velaryon. En fin.

Gracias por los reviews a Miky y a Thinker90, que se ha propuesto traducir el primer capítulo al inglés.

He decidido llevar un contador de batallas y puñaladas traperas en la guerra, lo veréis abajo.

Mi fuente principal es el precioso manuscrito del Archimaestre Gyldayn de la Ciudadela de Antigua, la Historia de las Causas, Orígenes, Batallas y Traiciones de la Más Trágica de las Masacres, Conocida como la Danza de Dragones, recogida por un ser humano servicial llamado George Martin, en una antología llamada Mujeres Peligrosas (Dangerous Women, en su título en inglés).

Disclaimer: Los hechos y dichos recogidos en esta historia salen expresamente de la cabeza de nuestro querido grrrr George Martin.


Dragones Bailando
o la Más Humana de las Tragedias: la Guerra Testaruda


Borros, El Que Tomó Partido

Ser un gran señor tiene muchas ventajas. Eres conocido en todo lo largo y ancho de los Siete Reinos, y hasta en Braavos han oído hablar de ti, de tu temible castillo, de tu impresionante flota. Tienes muchos vasallos leales que van a la guerra por ti, que te pagan impuestos, y que te lamen las botas. Además, tu corte es un lugar de refinado gusto e intrigas amorosas deliciosas. Borros Baratheon, sin embargo, daría todas esas disfrutables ventajas al mismo Desconocido con tal de no estar en la situación en la que estaba.

Era tremendamente halagador que los dos pretendientes a rey hubiesen acudido a él, cada uno mandando un príncipe de sangre real a lomos de un dragón majestuoso. No podía quejarse del trato. Aemond Targaryen, hermano del ¿rey? Aegon, había llegado primero, a lomos de la majestuosa Vaghar, la legendaria montura de Visenya. Un joven impetuoso y seductor, de apenas diecinueve años y un ojo menos de lo normal, que había perdido luchando de niño contra el segundo visitante. Lucerys Velaryon, hijo de la ¿reina? Rhaenyra, tenía dieciséis años y vino montando a Arrax, un dragón más joven y más pequeño que Vaghar, pero no menos capaz de incendiar todas sus tierras de un soplido.

Estaba toda la corte reunida en el salón principal de Bastión de Tormentas cuando entró Luke Velaryon empapado por la lluvia. Afuera, los dos dragones se habían olido, y no parecía del todo amistoso. Asimismo, los dos príncipes no debían de llevarse muy bien. Era de esperar, cuando Aemond Ojo-Único se había impuesto como montura de Vaghar, con su ímpetu rabioso, robándoselo por así decirlo al hermano de Luke. Por otro lado, de Luke había sido la mano que sostenía el cuchillo que le quitó el ojo a Aemond. Una pequeña tensión se instaló en la sala y en la garganta de Borros. ¿A quién prestaría fidelidad?

Tener un ojo menos no había impedido a Aemond, sin embargo, llegar con la fresca brisa marina a lomos de un dragón gigante, antes siquiera de que la muerte del rey Viserys se hubiese anunciado a Poniente, para proponerse cortejar a alguna de sus hijas. Y ¿quién no quiere casar a su hija con un Targaryen? Cierto era que Borros Baratheon recordaba el juramento que le había hecho a Rhaenyra cuando Viserys I la nombró su heredera… Pero, ¿traía su hijo promesa de matrimonio?

En eso había radicado la elección. Entre la espada y la otra espada, entre dos dragones que no era capaz de controlar ni de matar, Borros Baratheon había tenido que elegir, de manera bastante explícita, a qué rey brindaría su apoyo. Y a Borros Baratheon le daba igual, honestamente, quién sentase sus regias posaderas en los aceros de los enemigos de Aegon el Conquistador. Lo que él quería, era estar en el bando ganador. Y casar a una de sus hijas con un Targaryen.

Luke Velaryon (que, con su pelo oscuro, apoyaba más que negaba los rumores que lo tildaban de bastardo), al parecer, estaba prometido con su prima. La elección no fue tan difícil, después de todo. Y un yerno tuerto no era tan problemático cuando en la cuenca vacía llevaba un zafiro...


Cómo argumentar el engañarse a sí mismo de forma magistral, by Borros Baratheon el que estaba jodido.

Verdes (Aegon, Alicent, Desembarco del Rey): 1
Negros (Rhaenyra, Rocadragón): 0

Si le añadimos que los Verdes son los que han iniciado el jaleo quitándole a Rhaenyra el Trono, y que Rhaenyra los ha acusado de bebecidio (asesinato de un bebé) y traición y se ha negado a rendirse, la cosa queda en:

Verdes: 2
Negros: 1

Los reviews hacen la vida bella.

Gui
SdlN