Capitulo 2
Un paso
Hacia un excelente clima cálido en la región de Kanto. Los Pokémon del tipo volador planeaban por el inmenso cielo, disfrutando de la agradable brisa que se creaba. En el Pueblo rural de la región. En una de las casas estilo campo que en ellas había, estaba un muchacho de 18 años. El cual felizmente observaba el cielo azulado. El joven poso su mirada en un roedor amarillo sobre su hombro y le regalo una sonrisa. A lo cual aquel Pokémon le devolvió el gesto de igual forma.
— Sera un día agradable ¿No, Pikachu? — espero la opinión de su compañero quien asintió felizmente y respondió en su dialecto.
— ¡Hijo! — aquel grito agudo capto la atención del muchacho. Este se giro observando una mujer de cabellera castaña y larga, sonriéndole mientras parecía limpiar sus manos con un delantal que poseía — ¿Puedes ir a comprar los ingredientes para el guisado? — le pidió amablemente.
— Claro, mamá — respondió sonriente. La mujer igualmente y le otorgo una larga lista — ¡¿Eh?! ¡¿Necesitas todo esto?! — pregunto el joven observando ingredientes que no conseguiría en el pueblo.
— Si, no es un guisado cualquiera, es el especial de mamá, por lo tanto necesito ingredientes especiales — explico su madre sin perder su amable sonrisa.
— Tendré que ir en Charizard, bueno al menos anotaste las ciudades donde encontraría los ingredientes, aunque aun me parece algo…ilógico — su método de observación había mejorado con el tiempo, y conocía perfectamente a la mujer que le crio. Le era extraño que pidiera tales cosas.
— Bu-bueno, quiero que mi hijo posea una cena especial, después de todo conseguiste cumplir tu anhelado sueño — se defendió la mujer. El menor sonrío al oír aquellas palabras. Miro al cielo recordando la sensación de haber ganado aquel titulo de campeón en su región natal.
— Lo sé… — dijo este simplemente sabiendo el duro camino, los fracasos y esfuerzo que puso para llegar a la cúspide de su meta. Aunque claro, aun faltaban unas cosas más. Nuevamente ojeo la lista de compras y miro a su madre — Entendido, volveré casi al anochecer — tomo aquella Pokeball de su cintura y la arrojo al aire. La esfera arrojo aquel brillo rojo característico y libero al Pokémon que poseía en el interior.
— ¡Chaaaaaaard! — rugido el Pokémon alado. Pikachu se acerco a este y le saludo, recibiendo un gesto igual por parte del tipo fuego. Ash explico lo que iban a realizar y este acepto servir como transporte. Fácilmente subió al lomo de su Pokémon, con Pikachu en su hombro. El tipo volador alzo el vuelo para empezar alejarse.
— ¡Volveré luego, mamá! — grito el entrenador despidiéndose.
— ¡Ten mucho cuidado hijo! — grito la madre despidiéndose igual. Luego de unos segundos, ya el Pokémon volador con su hijo habían desaparecido entre las nubes, demostrando su alta velocidad. Aquella mujer de cabellera larga se adentro en su casa, directo a la pc donde realizaba vídeo llamadas. Marco un número y espero pacientemente a que alguien contestara. Finalmente en la pantalla apareció un hombre de edad mayor de cabellera canosa, seguramente por la edad.
— Oh, Delia ¿Ya se fue el muchacho? — pregunto el hombre con bata de científico.
— Si, le di una amplia lista, aunque se fue en su Charizard y dudo que duren mucho, así que debemos preparar la fiesta ahora — sonrió la madre revelando sus verdaderas intenciones.
— Entendido, llamare a los demás para que vengan, están cercanos a Pueblo Paleta — explico el hombre.
— Está bien, quiero que mi hijo tenga una fiesta que jamás olvide, le costó mucho llegar a ser el campeón de Kanto, y quiero que sepa que yo…estoy muy orgullosa —unas lágrimas surgían de sus ojos, lagrimas de orgullo por su retoño.
— Ya le dirás lo orgullosa que estas de él, como yo y todo sus amigos, arriba el ánimo, tenemos una fiesta que hacer — intento animarle el hombre. La mujer de nombre Delia asintió recuperando su ánimo.
No era momento de estar sentimental, no ahora. Con la ayuda de los amigos de su hijo, le harían una gran fiesta para que él sepa lo orgulloso que ella y los demás están de él. Observo un cuadro donde aparecía ella junto con su pequeño hijo. Ambos felizmente sonriendo. Parecía que fuese ayer cuando ese pequeño, ahora un hombre, gritaba que sería un maestro Pokémon. Y finalmente, había logrado conseguir un título importante. El sentimentalismo le iba a volver a ganar, pero retomo fuerzas y se dijo que lloraría de alegría cuando este junto con su retoño en la fiesta. Eso haría.
— Ash… — la mujer de cabellera castaña soltaba sangre por su boca, con heridas fuertes en su cuerpo, sus ropajes desgarrados dejándole casi al desnudo. La mujer observaba la espalda de su amado retoño intentando protegerle — Ash… — otro casi inaudible llamado escapo de sus labios, intentando mantenerse con más segundos de vida para otorgar unas palabras a su retoño — Estoy…orgullosa…de ti…mi…querido…hijo — con cada palabra que soltaba, una cantidad de sangre escupía.
El joven le observo, aquella mujer le regalo la sonrisa más dulce que él jamás haya visto. La sonrisa de una madre que seguiría a su lado incluso si la muerte les separaba. El muchacho corrió al cuerpo de su madre, sujetándolo y llenando sus manos con la sangre de su primogénita. La mujer ya no escuchaba, aunque observaba débilmente la boca de su hijo abrirse rápida y ampliamente. Su mano viajo al rostro de su retoño.
— Ash… — sus lagrimas se combinaban con la sangre de su cuerpo por la profunda herida en su cabeza — Te amo…hi…jo… — su mano descendió al suelo golpeándolo.
Sus ojos perdieron todo el brillo de vida. Ya no oía, ya no veía, ya no hablaba, ya no sentía. Ya no respiraba. Su hijo, fue alejado por su compañero volador. Mientras una jauría de Pokémon se acercaba al inerte cuerpo de la mujer, listos para darse un festín. Ante la mirada atenta de su retoño.
El atardecer había llegado, y por el cielo de Pueblo Paleta aparecía la silueta alada de un Pokémon. El muchacho regresaba de las compras con una cantidad buena de bolsas. Agradecía que su compañero era bastante poderoso y poseía fuerza para aguantar todo ese peso. Finalmente divisaron su hogar y el Pokémon descendió hasta este.
Al tocar suelo, el joven noto algo curioso el silencio del poblado. Las casas poseían sus luces encendidas, pero no había personas alrededor. Era curioso. Aunque igual no le tomo mayor importancia y decidió entrar. Tomo todas las bolsas que pudo, incluidos Pikachu y Charizard le ayudaron con ellas. Logro como pudo abrir la puerta para ingresar a la casa.
— ¡Mamá ya llegue! — grito el chico. Repentinamente las luces antes apagadas se encendieron de golpe asustando a los tres quienes soltaron las bolsas.
— ¡Sorpresa! — gritaron una multitud considerable de personas. El muchacho abrió sus ojos de forma amplia ante tal impacto.
— ¡¿Eh?! — expreso únicamente causando risas en todos. Su madre se le acerco observándole — ¿Planeaste todo esto? — la mujer asintió.
— Quería darte un regalo por tu duro esfuerzo y ser un gran hijo — respondió sin perder su sonrisa.
El joven le observo y sus ojos se humedecieron, froto su antebrazo con ellos intentando evitar que las lágrimas salieran. Aunque eso no impidió que abrazara con fuerza a su querida madre. La mujer correspondió el abrazo de su retoño, todo ante la mirada de los invitados que observaban ese amor paternal.
— Oye — aquel llamado capto la atención de madre e hijo. El ultimo observo a su primera compañera de viaje, quien sonriendo y con un hermoso pastel en manos expreso — Felicidades, campeón — dijo con alegría.
La fiesta inicio con aquellos que pudieron ser capaces de asistir. El joven entrenador hablaba felizmente con muchos de sus amigos que conoció en su larga aventura. Todos sus Pokémon estaban en la zona trasera, donde las personas también estaban debido al amplio lugar. El muchacho de pelo negro no podría estar más feliz de todo este ambiente animado y festivo, con personas y Pokémon en los que depositaba su total confianza.
— Ash — ese llamado le capto su atención observando a su madre, la cual le hacia un ademan con la mano para que fuese donde su persona. El entrenador se alejo de su primer compañero de viaje, y de dos rivales que conoció para acercarse donde su madre — Tienes una llamada — dijo ella sonriente. El muchacho asintió yendo al video llamado.
Este observo asombrado a una mujer de cabellera rubia, con un mechón amplio cubriendo una zona de su rostro. Aquella mujer de edad mayor le sonrio y saludo con su mano. Ash contesto el saludo de la misma forma.
— Hola campeón, me alegra ver que lo pasas bien — expreso ella sonriente aun.
— Cynthia, me alegra verte, aunque…no de esta forma — sonrió algo triste.
— Lo siento, realmente quería ir a tu fiesta, pero mis obligaciones de campeona me ataron, a veces odio este puesto, ya lo comprenderás — respondió la mujer su ausencia en la celebración — En todo caso, apenas me desocupe iré para allá y te invitare un almuerzo — otorgándole una suave sonrisa al joven entrenador quien le correspondió dicho acto.
— Lo estaré esperando, eso y nuestro combate — como siempre, su células de entrenador surgían a flote, cosa que hizo reír a la campeona.
— Claro, aun tenemos la revancha pendiente — acepto la hermosa rubia — Ya me están solicitando por acá, muchas felicidades Ash, hablaremos en otro instante —finalizo la llamada con una despedida de manos.
— Tienes una linda amiga — su madre le miraba desde una corta distancia mientras sonreía.
— Si, y bastante fuerte, es una entrenadora habilidosa — Delia soltó un pequeño suspiro, parece que su pequeño solo tenía mentalidad para los combates.
— Volvamos a la celebración, después de todo, eres la causa de este — sugirió su madre, a lo que Ash asintió para caminar junto con su primogénita a la fiesta.
Ambos salieron al patio trasero para proseguir nuevamente con la divertida fiesta que se llevaba a cabo. Donde Ash sentía que sus duro trabajo, esfuerzo y dedicación junto con la de sus queridos Pokémon y el apoyo de sus seres cercanos, le ayudaron a llegar al punto que deseaba. Aunque el camino era bastante largo, aun le faltaba mucho para llegar a ser el maestro Pokémon que anhelaba. Y junto con sus Pokémon, amigos y familiares, cumpliría esa meta.
Sinnoh, Ciudad Vetusta.
Las imágenes que la cámara grababa eran intensas. El paisaje de la cual fue Ciudad Vetusta ahora solo era un paisaje lleno de dolor y sufrimiento, personas lloraban amargamente sobre los cuerpos de sus difuntos familiares, niños soltaban lágrimas y preguntaban sobre el cuerpo de su madre muerta "¿Por qué no despiertas?" Los equipos de rescates hacían lo imposible para salvar tanto a humanos como Pokémon que también quedaron bajo escombros o atrapados en el abrazador fuego que sin piedad quemaba todo lo que estuviera a su alrededor.
Terribles chillidos se podían oír por todos lados de las pequeñas criaturas que morían lentamente bajo una enorme piedra o quedándose sin aire. Algunos Pokémon tuvieron la "suerte" de morir rápidamente, aunque sus cuerpo quedaron brutalmente aplastados dejando partes ya sean intentar o externas de su ser por todos lados, la sangre se podía oler y ver en cada lugar de lo que fue Ciudad Vetusta. Los bomberos apagaban las ultimas llamas de hogares solo para ver personas casi carbonizadas o incluso esqueletos de los cuales aun podrían apreciarse la carne negra que le quedaba, algunos tenían aun sus ojos con una sola expresión en ellos la cual podría descifrarse como ¿Qué paso?
Después de todo aquella tragedia había ocurrido la noche anterior, por mala fortuna nadie se entero de aquello si no a la mañana siguiente cuando el sol alumbraba la ahora casi desaparecida ciudad. Nadie sabe que ocurrió, nadie sabe lo que paso y lo más importante, nadie sabe quien lo causo.
— ¡Sigan moviendo esas rocas, debemos buscar la manera de rescatar a esos niños! — gritaba uno de los bomberos dándole indicaciones a unos Machamp para quitar enormes piedras que habían caído sobre uno de los tantos edificios, lo malo es que en ese edificio había una cantidad de 20 niños por una excursión que se había dado.
— Esto es una basura ¿Cómo pudo pasar esto? — se preguntaba uno de los oficiales ayudando a una mujer a la cual le faltaba una pierda con una seria herida abierta en su cabeza.
— ¡¿Ya movieron las rocas?! — llego una bombero mirando a los Machamp mover la ultima roca, cuando se acercaron a mirar no encontraron nada, afortunadamente parece que los niños no estaban ahí.
— ¡Jefa! — llego gritando uno de los bomberos, la mujer se giro y miro a su compañero y reciente bombero quien estaba muy agitado y con una cara pálida.
— Tranquilo, respire y dígame que ocurre — intento calmarlo la mujer, el otro respiro y se enderezo con una mirada seria en sus ojos.
— En-encontramos algo…que debe ver…— expreso el bombero, la jefa asintió y dejo unas órdenes para luego seguir al novato.
El bombero llevo a su jefa a un paramo que estaba por la zona, al ser Ciudad Vetusta una lugar donde la minería o explotación de minerales ocurre, era raro ver un sitio con hierba o algo similar, por fortuna había un lugar donde se le prohibió la excavación o explotación para mantener al menos un área verde. Cuando la jefa llego miraron un enorme cráter, eso termino sorprendiéndola. Ambos se acercaron al borde de este y lo que vio la mujer hizo que cayera en shock.
Un cráter normal no sería problema, si no hubiera lo que parecieran cuerpos despezados sin piedad alguna, brazos, piernas, ojos, sangre, órganos eran las imágenes dentro de aquel cráter. Los cuerpos no parecían ser de personas adultas, lo que causo un malestar horrible en la mujer, no quería imaginarlo.
— ¿Estos son…los 20 niños que no estaban en el edificio?…— pregunto la mujer temerosa que su pregunta tuviera un amargo si como respuesta.
No hubo respuesta, pero al ver como aquel chico no respondía y agachaba la mirada le daba a entender que si eran ellos, la mujer simplemente se giro y se fue de aquel sitio con lágrimas en sus ojos con una pregunta en mente ¿Quien fue el que hizo tal desgracia? Aunque si se hubiera detenido solo un momento y mirado mejor, hubiera notado una especie de lapida que yacía sobre la aplastada cabeza de una niña cuyas palabras eran.
"Apenas iniciamos"
Hoenn, Pirámide de Batalla.
— Estas son las últimas imágenes de la catástrofe que inundo Ciudad Vetusta, como pueden ver a mi espalda la ciudad está completamente destruida, no parece que haya más de 20 sobrevivientes, aunque su estado de salud es crítico y posiblemente no pasen la noche — explicaba uno de los reporteros mientras daban las imágenes — Y como si eso no fuera poco se encontró un gran cráter en la zona verde de la ciudad, cuando nos acercamos a mirar lo que vimos fue terrible, les recomendamos a nuestro televidentes que tengan cuidado con lo que verán y alejen a niños del televisor — siguió explicando para que la cámara tomara imágenes del cráter y se vieran los mutilados cuerpo de los infantes — lo que vieron fueron los mutilados cuerpos, supuesta mente, de 20 niños que estaban de excursión por la ciudad, no tenemos reportes que nos digan o nos certifiquen esta hipótesis — el reportero siguió hablando.
Los ex campeones y campeones de las regiones, exceptuando a una, miraban las escenas que daban la pantalla, hace no mucho se enteraron de otro ataque que ocurrió ahora en Sinnoh, en Ciudad Vetusta. La noticia los tomo de sorpresa pues solo hace cuatro días que ocurrieron las tragedias de Pueblo Paleta e Isla Shamouti, que otra desgracia pasara ahora en Sinnoh los ponían mas paranoicos y más que nada aterrados de saber que otra ciudad caería ante las aves, principales culpables de todas las tragedias recientes.
Cynthia al enterarse de la noticia no dudo en ir y arreglar su equipaje, sin siquiera ver las actuales y terribles imágenes del cráter, para irse rumbo a Sinnoh. Pero Scott le aconsejo que lo mejor fuera que permaneciera en la pirámide y los ayudara a evitar más tragedias. Aunque la campeona dudo y tomo como unas dos horas convencerla, opto por quedarse, aunque no quiso salir del cuarto donde estaba por el resto del día.
— Esto ya es demasiado, debemos ir y detener a Lugia y las tres aves — explico molesto Mirto deseando partir rápido y evitar que otra desgracia ocurriera.
— Entiendo tu malestar Mirto, pero actuar precipitadamente puede hacernos perder la batalla contra quien sea el enemigo — expreso seriamente Lance.
— Esto es una mierda, debemos actuar rápido — ahora hablo Tristana quien al enterarse de la noticia no le importo mucho, pero si causo una alerta en su mente, pues su región podría correr peligro — El enemigo son esas malditas aves, detengámoslas y ya — expreso con enojo.
— ¿Y como sabemos que fueron ellas? — pregunto Maximo.
— Pues es obvio, causaron la desgracia de la Isla Shamouti y Pueblo Paleta — hablo ahora Diantha.
— Aun no sabemos si ellas causaron la tragedia en Kanto — respondió Lance — Y no sé porque siento que ellas no causaron lo de Ciudad Vetusta — volvió a decir, si algo era respetable en Lance era su experiencia y años conociendo el mundo Pokemon, solo Scott y el desaparecido Profesor Oak eran los únicos capaces de combatir con en esa sabiduría y experiencia.
— ¿Entonces qué? ¿Nos quedamos aquí como perfectos imbéciles a esperar que causen más bajas humanas? — expreso la campeona de Hoenn.
— Mira niña, me tienes harta, será mejor que te calles si no tienes nada que decir ¿Entendido? — le respondió Diantha cansada de la actitud de esa mocosa. La campeona observo de mala forma a la mujer, quien le regreso la mirada.
— Diantha cálmate, Tristana respetamos tu pensar pero si no tienes ideas u dar mejore opiniones por favor no digas nada, estamos en momentos críticos y el estrés nos está matando — respondió amablemente Scott quien se mantuvo sereno y callado escuchando las ideas e hipótesis de cada uno. Lo que menos deseaba era una pelea interna.
— ¿Cynthia aun no sale? — pregunto preocupado Mirto por la salud mental de la rubia.
— Debemos darle tiempo, esta con su ánimo delicado con lo ocurrido en su región, se siente culpable al no estar presente y evitar lo que paso — respondió Scott sabiendo el estado actual de Cynthia.
— ¿Qué propones hacer? — pregunto Lance buscando la sabiduría de Scott.
— Sinceramente mi buen amigo, no sé, aunque intento buscar una solución, aun quedan muchas dudas en el aire — respondió sinceramente el creador del frente de batalla — Además, no sé porque siento que esto que está pasando tiene que ver con una persona — volvió a decir Scott, llamando la atención de los presentes.
— ¿Con quién? — hablo Anabel que todo este tiempo se mantuvo pensante sobre lo ocurrido, la noche anterior no pudo conciliar el sueño por las horribles imágenes del vídeo y fotos. Por eso unas ojeras eran levemente notorias en su rostro.
— Es solo una corazonada, no sé quien exactamente…pero siento que una persona es causante indirectamente de lo que ocurre — respondió Scott sorprendiendo a los demás ante tal idea.
¿Cómo era posible que una persona estuviera causando esto indirectamente? Aunque una cosa era segura, las corazonadas de Scott eran de temer pues la mayoría o todas resultan ser muy ciertas, y que el sienta que una persona causa esto sin saberlo, es algo que pone la atención de todos en un mismo punto ¿Quién es esa persona?
Kanto, lugar desconocido.
Cuatro días, cuatros días desde que estaban en esa cueva, lúgubre, húmeda y oscura. El Pokémon de fuego empezaba a creer que lo mejor era salir y llevar al entrenador a un Centro Pokemon, su cuerpo flaco y cara levemente pálida y mejillas igual de flacas eran un síntoma claro de hambruna total, su estomago seguro estaba auto digiriéndose para tener algo que comer, ya ni sudaba por la falta de líquidos que sufría. Charizard consciente que su amigo no se movería para nada, traía agua en hojas lo suficientemente dobladas para que el azabache bebiera un sorbo, lo malo es que solo tomaba como una cucharadita solamente y la demás se perdía en el suelo.
— Ash amigo, debes comer, vamos — Charizard insistía en darle de comer al joven entrenador, quien nuevamente yacía en el suelo sin moverse.
El Pokemon volador no sabía qué hacer, tenía miedo de fallarle a Pikachu y que Ash muriera por causa de la depresión. Tal vez la mejor opción era llevarlo al Centro Pokemon, al menos ahí lo atenderían y le darían de comer, pero sentía miedo porque algo malo le pasase al entrenador mientras estuviera en aquel sitio. Tenía miedo que los causantes de la desgracia del joven volverían para culminar su vida. Después de todo Ash conocía a todas las enfermeras de cada Centro Pokemon y no sonaría estúpido o descabellado que alguna de ellas o quizás todas también fueran sido compradas por Giovanni, quien tal vez supuso que Ash buscaría refugio en alguno de esos sitios y al estar ahí una de ellas lo matase.
Charizard no sabía qué hacer, por un lado estaba seguir ocultos y esperar más tiempo, por otro lado estaba que si seguían esperando Ash no llegue a pasar al día siguiente, cosa que aterraba más al tipo fuego. Decidió salir un momento para poder respirar tranquilo, tomo asiento en una roca cercana y pensó ¿Qué pasaría si Ash muriera? ¿Acaso él sería capaz de suicidarse para seguir a su amigo? Una leve sonrisa surco el rostro reptil de Charizard, si sería capaz de ello. No sería capaz de seguir viviendo en este mundo sabiendo que su mejor amigo y los demás estaban en un mejor lugar, se iría con ellos sin pensarlo dos veces.
— Nos iremos juntos, Ash — expreso con dolor el volador mirando al cielo.
Unos sonidos cercanos causaron que Charizard se pusiera alerta, se coloco de pie y tomo pose defensiva, arrugo su cara y mostró sus afilados colmillos listos para morder y despedazar lo que anduviera por ahí cerca, el tipo volador miro como algo se movía entre la maleza, estaba a punto de lanzar un poderoso Lanzallamas que un Pokemon de nivel bajo al recibirlo terminaría hecho cenizas, cuando su hocico empezó a soltar leves flamas, lo que salió del arbusto hizo detener su ataque.
Dos pequeñas Teddiursas salieron de la maleza, corriendo una detrás de la otra, la de adelante iba corriendo mirando a la de atrás y la de atrás no prestaba atención a lo que tuvieran adelante. Solo se dieron cuenta del poderoso tipo fuego cuando la pequeña de adelante choco contra Charizard. La otra se detuvo de golpe, las dos miraron arriba para ver la intimidante y seria mirada de Charizard, su boca seguía soltando leves flamas como preparando un ataque. Las dos osas se asustaron mucho que salieron corriendo de ahí perdiéndose en la maleza. Charizard se relajo y se giro para tomar camino a la cueva y ver como seguía Ash.
Pero un poderoso grito o rugido se escucho, Charizard se giro para ver una molesta Ursaring con las dos pequeñas Teddiursas llorando en sus patas. Charizard supuso que ella seria la madre de esas pequeñas, no le dio importancia pero su mirada noto como la Ursaring estaba con una expresión enojada. Cosa que realmente no pintaba nada bien.
— ¡¿Qué le hiciste a mis crías?! — rugió furiosa la madre.
— No les hice nada — respondió Charizard tranquilamente, aunque esa Ursaring parecía fuerte, la experiencia en batalla de Charizard la superaba en toda la palabra.
— ¡Mentiroso! — grito ella lanzándose al ataque contra el tipo volador.
Charizard reacciono a tiempo y esquivo sin mucho problemas el ataque de garra que uso la Pokemon. Pero la madre no desistió y volvió a lanzar zarpazos para intentar darle a Charizard quien esquivaba perfectamente cada ataque de esta. Los ataques de Ursaring no parecían tener ningún efecto ante un habilidoso Charizard quien no parecía esforzarse demasiado. La Ursaring lanzo una cuchillada que rozo al volador levemente.
Pero Charizard había recibido peores ataques y esa cuchillada no la sintió para nada, era momento de culminar esa batalla innecesaria, ataco a la osa con un Lanzallamas, no tan fuerte para no causar heridas de gravedad, pero si lo suficiente para que no molestara. La madre Pokemon miro el ataque venir a ella y con rapidez logro esquivar por poco el abrazador fuego, aunque su pata salió herida. Charizard pensó que con eso ella se calmaría, pero eso cambio cuando miro como la Ursaring lanzo golpes por doquier, y el volador no quería lastimar mas a la osa, con un fuerte ataque de su ala logro tumbarla y le apunto con su hocico para realizar un fuerte Lanzallamas y dejarla fuera de combate, pero se detuvo cuando miro a las dos Teddiursar colocarse delante de su madre, ambas temblorosas pero con determinación de proteger a su primogénita.
Charizard miro aquello y recordó al Gible de Ash, quien se puso frente al azabache quien ese momento estaba intentando salvar a su madre, el Pokemon dragón asustado y temblando hizo frente a un Gyarados, pero no se aparto y se mantuvo firme, aunque claro no soporto mucho y termino siendo desintegrado por un Hiperrayo del Pokemon tipo agua. Recordar aquello le causo un gran dolor ah Charizard.
El volador deshizo su ataque y miro como la Ursaring se levantaba con dificultad, cosa que preocupo a las pequeñas quienes intentaban ayudarla a ponerse de pie. Charizard miro al cielo y noto que ya se haría de noche, suspiro levemente y se acerco ante la atenta mirada de la osa y sus crías, la primera en alerta y colocando a sus dos pequeñas detrás para protegerlas.
— Escucha, no quise asustar a tus crías, solamente me tomaron por sorpresa — respondió el tipo fuego mirándola seriamente — Estas herida y lo siento, pero no me dejaste opción, si gustas pueden pasar la noche en mi cueva para que tus heridas sanen — termino de decir el volador.
La Ursaring no sabía si confiar o no en sus palabras, pero si aquel feroz y fuerte Pokemon lo hubiera deseado, ella estaría muerta ahora, pues la fuerza y nivel entre ambos estaban con una notable diferencia. Ella podría ser una Ursaring con experiencia de sobrevivir en el bosque o criar, pero en batalla no lo era tanto pues muchas veces solo huía para no poner en riesgo sus pequeñas. La osa asintió y con ayuda de Charizard se puso de pie y fueron dentro de la cueva, las dos pequeñas crías seguían de cerca a su madre.
Hoenn, Pirámide de Batalla.
El día parecía irse cada vez más rápido, al no llegar a una conclusión, todos decidieron retirarse para buscar más información. Lance quería averiguar si su fiel informante había descubierto algo, Mirto llamaría a Iris para saber si todo iba bien, Diantha tenía que insultar a sus representantes quienes insistían en que debía volver para termina la película. Tristana y Maximo fueron a dar una vuelta para calmar el ánimo de la primera. Anabel y Scott fueron con los restantes cerebros de la frontera para trazar ideas y capaz estrategias por si Hoenn sufría un ataque.
Cynthia era la única que permanecía en su cuarto, la mencionada no quiso salir en todo el día por el simple hecho de que no quería hablar con nadie, claro que si había alguien con quien deseaba hablar, pero su llamada seguía sin ser respondida por aquella persona. Soltó un suspiro pesado y miro a la ventana que daba fuera de la pirámide para ver el ambiente tranquilo, como aquella estructura podía moverse libremente, estaban en una zona boscosa pero cerca de Ciudad Portual. Y en la posición donde yacían se notaba perfectamente el mar.
La campeona pensó en tomar un baño y dar una vuelta para calmar sus ánimos y bajar el estrés que tenia más la preocupación. Se acerco a su maleta y la abrió sacando una foto que se había tomado hace un tiempo, en dicha imagen estaba ella con un sonriente entrenador con zetas en las mejillas quien sostenía la copa del campeón de Kanto, en la foto también estaban la mayoría de los amigos de Ash, y había otra foto donde estaban solo ella y ese chico de cabellera negra, la campeona le daba un tierno beso en la mejilla al chico quien sonrojado sostenía una especie de titulo que tenia "Campeón de Kanto" escrito.
Conocer al joven Ash parecía complicado al principio, un chico tan interesante como misterioso era aquel muchacho. Simplemente intentar hablar con él era algo complicado ya que nunca se estaba en un sitio por mucho tiempo, le tomo bastante saber donde estaba y se alegro al saber que podía hablar con él. Luego de dos días ella conocía algunas cosas del joven Ash y sus locas pero emocionantes aventuras, mas que nada para conocer de ese chico quien le llamo la atención por su pasión y su corazón noble y amable, además del hecho de que nunca se rendía.
Saber que ese joven quien vivió muchas aventuras con sus amigos, Pokémon e incluso legendarios, había desaparecido le pareció realmente preocupante, desde que escucho la noticia ah intentando incansablemente contactarse con Ash, pero nunca respondía y eso le preocupada. Incluso ninguno de sus amigos le respondían o hablaban. Los pocos que tomaban la llamada solo decían "Estamos ocupados" y colgaban, ella en serio estaba extrañada por eso pues ellos siendo amigos de Ash deberían estar preocupados por él. Aunque no le tomo importancia.
— Solo espero estés bien, Ash — se dijo así misma con otro suspiro pesado, sabiendo que la ultima vez que hablaron fue en la llamada que hizo a su fiesta. Leves pero audibles golpes se oyeron tras la puerta del cuarto donde estaba, ella recordaba haberle pedido a Scott que avisara a los demás que no quería que la molestaran, otros golpes se oyeron que sacaron un bufido molesto en la campeona.
La mujer con leve molestia se fue abrir la puerta para saber quien no acato la orden que Scott les había dado, abrió la puerta y miro a Mirto. El sujeto sonreía levemente con una especie de bolsa en vano. La campeona se sorprendió levemente de verlo.
— Hola, no te vi en todo el día y sé que no saliste, debes tener hambre, traje algo de comer — hablo el Ex campeón de Unova con una sonrisa.
— Aprecio tu preocupación Mirto, pero no estoy de humor — respondió Cynthia con una leve sonrisa. Si bien estaba malhumorada, no quería tratar a un viejo colega de mala forma.
— Oye, se que estas preocupada y eso, yo también, temo que pase lo mismo en Unova, llame a Iris pero no me contesta y me preocupa eso, pensé en comer contigo para calmar los ánimos, ya sabes cómo los viejos tiempos — explico su idea deseando un afirmativo de parte de la rubia.
Cynthia simplemente quería estar sola, tomar un baño y salir a respirar aire fresco luego, pero no quería hablar con nadie o siquiera intentar hacer contacto visual con alguna persona, aunque pensó que tal vez hablar un rato con Mirto no era mala idea, ella entendía que todos los que estaban ahí tenían sus preocupaciones y estrés. No podía ser egoísta y pensar en sí misma. Al final asintió y dejo entrar al hombre.
La noche ya había caído en Hoenn, las luces de la ciudad cercana a la pirámide de batalla ya estaban encendidas desde hace rato, en una habitación de aquella singular estructura, estaban dos de los entrenadores más fuertes en sus respectivas regiones: Cynthia escuchaba hablar al animado Mirto sobre sus aventuras y como entreno levemente a Iris para que fuera la actual campeona. Aunque Cynthia escuchaba lo que Mirto decía, su mente no estaba atenta a nada de ello y solo pensaba en Ash y si estaría bien, además de su región y las ganas de volver para evitar otra tragedia.
— ¿Cynthia? — llamo Mirto a la mujer quien pareció volver en sí, el Ex campeón noto como la mirada de la mujer estaba ida.
— Perdón, Mirto, es solo que…mi mente está en otras señales — respondió Cynthia con una leve sonrisa otorgando un masaje a su hombro.
— Tal vez necesitas un masaje — expreso Mirto con una sonrisa para colocarse sin aviso detrás de Cynthia — Se dar buenos masajes, tu relájate — hablo nuevamente.
La campeona estuvo a punto de negarse a tal cosa, pero Mirto hizo el acto de empezar a tocar sus hombros apretándolos suavemente, Cynthia no quería negar que necesitaba un masaje y las manos fuertes y firmes de Mirto podrían servir para que su estrés se vaya y se relaje, pero aquellas manos no eran las de Ash, quien una vez le realizo un masaje a Cynthia, ese día ella sintió una calidez que nunca sintió, incluso recordó relajarse tanto que se quedo dormida mientras el joven otorgaba el masaje a la campeona. Pero esa calidez no se sentía ahora. Aun así decidió que el hombre realizara aquel acto para por lo menos relajarse un poco.
— ¿Recuerdas el día que nos conocimos? — pregunto repentinamente Mirto sacando de balance a Cynthia.
— Eras un idiota sin remedio, como ahora — expreso con una sonrisa leve la mujer.
— Pero así te agradaba — rió leve Mirto cambiado la zona, ahora dando el masaje en la espalda de la mujer.
El masaje continuo levemente, las manos de Mirto empezaron a calmar a Cynthia quien si bien no sentía la calidez que sintió con el entrenador de Kanto, debía admitir que el hombre sabia calmar los músculos. La manos de Mirto siguieron tocando la delicada piel de la reina o diosa de Sinnoh, sinceramente lo del masaje fue una vaga excusa para tocar la piel de la mujer. El Ex campeón miro como la mujer empezaba a "disfrutar" el masaje, tal vez podía hacer más para calmarle. Se acerco a su oído y empezó a susurrarle.
La campeona sintió los susurro de Mirto, se sorprendió mucho al tener la boca del hombre cerca de su oreja ¿Qué estaba haciendo? Se pregunto Cynthia escuchando como Mirto le decía que todo estará bien, que él cuidaría de ella y que no dejaría que nadie la lastime. Aquellas palabras tomaron por sorpresa a la hermosa mujer quien empezó a sentir besos que bajaban por su cuello. Las manos del hombre dejaron sus hombros y bajaron hasta sus caderas, los besos siguieron presentes en el cuello de la chica quien no parecía gustarle aquello. El Ex campeón subió lentamente sus manos dejándolos bajo los firmes y grandes senos de Cynthia, cuando ella sintió eso se alejo rápidamente del hombre.
— ¡¿Qué demonios estás haciendo?! — pregunto Cynthia con notorio enojo.
— Yo…lo siento Cynthia no se qué paso…me deje llevar…— intento excusarse Mirto, miro como la mujer se acerco a la puerta y la abrió de golpe.
— Lárgate…— expreso la rubia con su mirada baja y con una terrible seriedad y frialdad en su voz, Mirto se acerco a ella para explicarle lo que ocurrió, pero la mujer levanto su mirada observándolo con ojos fríos — ¡QUE TE LARGUES AHORA! — grito con notable ira.
El grito de Cynthia se escucho por el pasillo. Mirto solo agacho la mirada y salió del cuarto, la puerta se cerro de un fuerte golpe cuando este culmino su salida. El ex campeón estaba en el pasillo con cara arrepentida, dio un fuerte golpe a la pared delante de él. Giro a un lado y miro a Scott, el creador simplemente negó y paso de largo perdiéndose en una esquina. Scott había ido a ver como seguía Cynthia, y saber si estaba mejor o no. Escucho una discusión y se acerco rápidamente escuchando el grito de Cynthia y luego miro a Mirto salir, solo supuso algo obvio, el hombre metió a fondo la pata.
Con la mujer, esta se había despojado de sus ropas y se fue a duchar pasando el jabón por su hermoso cuerpo, debajo de sus bellos senos, limpiando sus hombros, pasando con fuerza el jabón donde aquel hombre la había tocado y beso. Al principio acepto hablar con él y pasar un rato agradable, luego vino el masaje y bueno no estaba mal, pero todo se fue a la mierda cuando ese sujeto tuvo las bolas de besarle y tocar sus senos. Eso jamás se lo perdonaría.
Apretó sus brazos a su alrededor haciendo presión sobre aquellas senos que todo hombre estaría gustoso de probar, ella se sentía levemente sucia, muchos hombres quisieron estar con ella y aprovecharse de su pureza, pero la campeona era una fiera oculta tras esa cara de gata sumisa, hacerla enojar era terrible, muchos hombres acabaron golpeados por causa de ella. La chica nunca había tenido sexo, es mas ningún hombre la había visto desnuda. Suspiro ligeramente y dejo que el agua lavara la suciedad de su cuerpo. Tal vez podría darle su pureza a cierta persona, tal vez. Negó rápidamente a eso, su mente estaba jugándole malas pasadas, seguro sería malo después de todo ella era años mayor que él. Aunque existía el dicho "Para el amor no existe edad".
Su mente recordó la sonrisa de aquel muchacho. No sabia su paradero y era la principal preocupación de su mente, aunque ahora estaba lo ocurrido en su región. El agua seguía golpeando el cuerpo de la campeona, quien se abrazo, deseando que esos brazos cálidos le apresaran y calmaran su angustia. El agua que descendía por su rostro caía junto con sus lagrimas desesperadas. Duro un rato en la ducha, hasta salir y acostarse solamente. Abrazando la almohada con fuerza.
Kanton, lugar desconocido.
Charizard en este momento estaba afuera hablando con una Ursaring quien se había recuperado de sus heridas, la Pokemon al entrar en la cueva se sorprendió de ver a un humano casi muerto ahí tendido, ella pensó que Charizard lo había raptado para luego comerse a ese humano, pero se calmo al explicarle que era su entrenador, ella curiosa pregunto la razón de que el volador y su entrenador estuvieran en esa cueva.
Charizard le explico todo lo que había pasado, tenía confianza en esa Ursaring, a pesar de que uno de la misma especie de la osa haya matado a uno de sus amigos fríamente, el confiaba en ella, o tal vez, solo deseaba soltar todo lo que poseía. La madre Pokemon se sorprendió y se preguntaba ¿Cómo un humano podía soportar eso? Charizard pensaba que tarde o temprano su entrenador pasaría a mejor vida. Después de todo no quería comer o beber algo y eso causaría que muriera por falta de nutrientes.
— Eso puede resolverse ¿sabes? — hablo la osa sorprendiendo al tipo fuego.
— ¿Cómo? — pregunto Charizard esperanzado de que pueda hacer que su amigo coma.
— Cuando la cría no quiere comer solo debes motivarlo a hacerlo y darle a entender que si no come morirá — respondió la Pokemon normal.
— Ya lo eh intentando, le eh dicho que coma o morirá, pero no me escucha — expreso Charizard con tristeza.
— Eres un pokemon, él no te entiende — dijo esta — debes hacerlo directamente, es más, es hora de cenar — expreso la madre con una sonrisa para entrar a la cueva seguida de Charizard.
Ambos entraron y miraron a dos pequeñas pegadas del joven Ash, las dos pequeñas intentaban hacer que el joven reaccionara y jugara con ellas. Pero nada de lo que hacían resultaba. La madre osa les dijo a sus niñas que era hora de comer, las dos pequeñas asintieron y esperaron que su madre les diera comida, aquella Pokemon tomo dos bayas y les dio una a cada una para que comieran.
Charizard al ser carnívoro debía comer carne, aunque eso no era necesario cuando Ash lo alimentaba pues la comida Pokemon podía ser consumida por cualquier tipo y los llenaría, lamentablemente el Pokemon volador no tenia de eso y comer solo bayas, por respeto al azabache, no lo llenaba como quería. Así que atrapo a unos Magikarps y los mato rápidamente para poder comerlos y ellos no sintieran dolor. Era normal en la línea alimenticia eso lo sabia el tipo fuego, pero siempre pedía disculpas y agradecía el sacrificio de los Pokemon de agua.
La Ursaring tomo unas bayas y empezó a morderlas y masticarlas, pero no parecía tragar, en un movimiento que sorprendió a Charizard, la tipo normal giro al entrenador dejándolo boca arriba. El tipo volador miro eso y esperaba que la Pokemon no hiciera lo que él pensaba que haría. La Ursaring abrió la boca de Ash y sin previo aviso acerco la suya para tapar con su boca la del joven y soltar la comida masticada de su boca a la del humano.
Charizard escupió un hueso de Magikarp y miro aquella escena impactado, a eso se refería con hacerlo directamente. Era sabido que muchas aves realizaban dicho apto para alimentar a sus crías, pero ver aquello por parte de un Pokemon terrestre le sorprendió. Aquel acto causo que Ash volviera en sí y miro como un Pokemon se acercaba peligrosamente a su cara, el joven intento oponerse pero su falta de fuerza le impedía moverse causando que otra comida masticada entrara a su boca y para no ahogarse tenía que tragarla.
Luego de hacer eso cuatro veces, la Pokemon normal dejo al azabache quien simplemente se paro rápidamente para toser fuerte luego de haber recibido aquello. La osa alzo su garra en victoria a un sorprendido Charizard, que si bien se alegro de ver al entrenador sentado y levemente mas recuperado, la forma en que la Pokrmon hizo que comiera fue muy ortodoxa.
Ash muy sorprendido seguía tosiendo, luego de recomponerse miro a su Charizard y a un Ursaring, al ver esa pokemon su sangre se heló al recordar como uno de esos osos mato a uno de sus pokemon, o más de uno. El joven intento retroceder pero sus fuerzas eran muy pocas. De pronto dos bayas cayeron frente a él, miro eso extrañamente, luego miro a la tipo normal quien con mirada seria le indicaba que se las comiera, el joven miro a su amigo de fuego quien asintió indicando que no era mala. Ash tomo las bayas y dio leves mordiscos. Sinceramente no sabía que estaba pasando, aun no encontraba asimilar el hecho de que sus Pokemon, madre y demás cercanos seres murieran terriblemente. Sus ojos de miel seguían perdidos en la nada. Incluso ni sabia porque le hizo caso a ese Pokemon. Tal vez porque su compañero alado le dijo.
El joven daba pequeños mordiscos a la baya, si bien no tenias ánimos de eso, su estomago parecía gritarle que no se detuviera y siguiera, por fortuna las bayas tenían jugo en su interior así que no solo se alimentaba, si no que también se hidrataba, luego de acabar las dos bayas, Ash se acostó nuevamente. Charizard pensó que su amigo no comería de nuevo, pero la Ursaring negó y le dijo al Pokemon de fuego que se acercara. Charizard se acerco y quedo en medio de la mirada de Ash mirándole.
Este estiró su mano y acaricio el hocico del tipo fuego, Ash pareció entender lo que su amigo intentaba decirle todo este tiempo, que comiera o moriría, sonrió muy levemente y se dispuso a dormir, aunque no sin antes prometer a su amigo que comería de ahora en adelante.
Charizard sonrió por ello y agradeció a la Pokemon quien solo asintió. Al menos su amigo se recompuso levemente, al menos.
Ya eran altas horas de la noche, como las 3 am más o menos, Charizard dormía tranquilamente, igualmente la osa y sus crías descansaban. Ash dormía sin problemas. Hasta que algo lo hizo despertarse, como si alguien lo estuviera llamando, como si alguien lo estuviera incitando a que abriera los ojos.
El entrenador abrió sus pesados y cansados ojos, se giro con poca fuerza y miro algo increíble, en la entrada de la cueva que era apenas iluminada por la llama de Charizard y la luna, estaba una figura que él reconocía bien, una figura que siempre estuvo a su lado y que siempre lo cuido.
— ¿Mamá? — pregunto Ash apoyándose en sus débiles brazos.
Efectivamente frente a la cueva estaba la imagen de Delia Ketchum, la mujer vestida con sus normales ropajes miraba a su retoño con una delicada pero acogedora sonrisa. Esta asintió levemente ante la pregunta de su hijo.
— Ash…— la voz dulce y delicada de la mujer llamo al mencionado que se empezó arrastrar.
— Ma…má…— decía levemente Ash, su voz baja no lograba despertar a los Pokemon dormidos a su alrededor.
— Ven…Ash…— dijo su madre empezando alejarse.
— No, mamá…espera…— como pudo el joven se puso de pie y empezó caminar.
El joven Ketchum empezó a seguir a la imagen de su madre quien solo le daba la espalda, el chico llamaba a la mujer a cada rato pero ella no respondía, él simplemente seguía a la mujer sin ver por donde caminaba tropezándose y cayendo a cada momento, pero se ponía de pie y seguía adelante, deseaba estar con la mujer, deseaba sentir los cálidos brazos de su madre, sentir su calor.
La mujer "camino" y se detuvo en un sitio, ella se giro y con una sonrisa miraba al muchacho. Ash se detuvo y miro a su amada madre quien le sonreía. De pronto algo extraño pasó, detrás de la mujer aparecieron todos sus Pokemon, incluso el profesor Oak estaba ahí, entre ellos su amigo Brock. Ash miro esto y una sonrisa se mostró en su cansado y flaco rostro.
— Aquí estamos todos, mi bebe — hablo la mujer con una sonrisa — Ven con nosotros Ash…mi amado hijo…— la mujer abrió sus brazos esperando que su hijo corriera a ellos.
Ash estaba a punto de ir corriendo donde su madre, la abrazaría fuerte, muy fuerte, pero se acordó de Charizard, debía decirle, su madre y amigos seguían vivos, debía decirle eso con una gran sonrisa. Le pidió paciencia a su madre para ir por el tipo fuego. Pero miro a una sonriente Bayleef quien con látigo cepa "tomo" los hombros de Ash. La Pokemon empezó a "jalar" al azabache quien "sintió" la fuerza de la tipo planta que estaba feliz de verlo. Eso pensaba él.
— El puede esperar, Ash, ven con nosotros….ven…— seguía diciendo su madre mientras la tipo planta seguía "atrayendo" al Ketchum.
Ash asintió y pensó en decirle a Charizard luego de abrazar a su madre, empezó a caminar lentamente pues sus fuerzas ya no estaban para correr o caminar rápido, cada paso lo acercaba a su apreciada madre, la mujer seguía con los brazos abiertos esperando a su hijo y Ash estaba deseando abrazar a su madre como nunca.
De forma inesperada, unas fuertes extremidades lo tomaron de sorpresa y lo pegaron al cuerpo de algo. El Ketchum sintió eso y noto su espalda chocar con algo blando pero a la vez robusto, giro levemente su rostro para ver a su amigo de fuego abrazarlo a su ser. Ash se alegro de verlo y tal vez pensó que ese fuerte agarre era que estaba feliz de ver a sus amigos. Ash intento zafarse pero Charizard se lo impedía.
— Charizard, amigo, suéltame y vamos con los demás — expreso Ash con una sonrisa a su amigo quien estaba muy serio — Vamos Charizard suéltame — volvió a decir Ash intentando nuevamente zafarse.
Charizard parecía una estatua que no se movía para nada. El Pokemon de fuego no reaccionaba a las quejas de su entrenador o al forcejo, obvio que la fuerza entre ambos era notoria. Mas con un Ash que no tenía nada de fuerza.
— Ash…— el entrenador escucho la voz de su madre y la miro, esta sonreía tristemente — Cuídate mucho…mi bebe…Siempre estaré contigo — la mujer se giro y le dio la espalda a su retoño. Bayleef soltó su "agarre" y con cara triste siguió a la dama. Los demás que estaban detrás tambien le dieron la espalda y empezaron a irse alejándose de la vista de Ash.
— ¡NO! — grito Ash intentando hacer más esfuerzo por zafarse — ¡DEJAME IR CHARIZARD! — gritaba con fuerza causando que la tranquilidad de la noche se fuera por los gritos de una persona — ¡DEJAME IR CON ELLA, CHARIZARD, DEJAME IR CON MI MAMÁ! — seguía gritando Ash, pero sus gritos no afectaban a su Pokemon de fuego quien apretó sus dientes y con lagrimas a punto de salir empezó a soltar fuertes rugidos que en conjunto con los gritos de Ash realizaban una melodía triste y sufrida — ¡MAMÁ, MAMÁ, MAMÁ! ¡MAMAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! — grito mas fuerte mientras que Charizard rugía con fuerza e intenso dolor.
La oscuridad de la noche y su tranquilidad fueron destruidas por gritos de dolor provenientes de aquel débil chico y su fiel amigo pokemon, ambos soltando gritos de sufrimiento que solo ellos podían sentir. La luna que momentáneamente se había ocultado salió nuevamente, su brillo causo que se viera aquello cegado por la oscuridad
A un solo paso, a un mísero y doloroso paso estaba un acantilado sin fondo por la negruzca capa que cubría su caída interminable. A un solo paso Ash estaba de reunirse con su amada madre y amigos. Solo bastaba uno.
Un solo pasó.
Continuara
Fin del capitulo 2
