Huyendo de Forks
"Más vale una triste sonrisa que la tristeza de no volver a sonreír"
Bella POV
El resto de la mañana en la escuela: en los salones, en los pasillos y en la cafetería, todos estaban pendientes de mí. Alcancé a escuchar un par de rumores: le había confesado a Jessica que Edward y yo habíamos terminado muy mal y ya no quería saber nada más de él, que lo odiaba a muerte. Lauren dijo que me escuchó llorando en el baño y aseguraba que entraría en una depresión tan grave que habría que internarme en el hospital. Mike estuvo conmigo todo el día ofreciéndome su hombro por si quería desahogarme, apenas dirigió dos palabras a Jessica en todo el día, ella estaba a punto de estallar cuando Mike le dijo que era yo quien lo necesitaba más. Probablemente una de las dos debió abofetearlo.
Regresé a mi casa y recogí un poco, puse música para distraerme, estando alrededor de otros podía mantener la compostura, pero sola tenía que ocupar mi mente en lo que fuera, así que lave ropa, la tendí, la planche, barrí, trapee, hice la cena y todavía me sobraba tiempo. Cuando me dispuse a comenzar con mi tarea sonó mi celular:
—Bianca, ¿qué paso?
—¡Estas aceptada en la Academia Medianoche!
—¡Eres la mejor! Pero aún no le he dicho nada a Charlie, lo hare esta noche en cuanto llegue.
—Bella, ¿estás segura de querer estudiar aquí?
—Quiero alejarme de Forks. Creí que te alegraría que estemos en la misma escuela. — Le contesté desconcertada, siempre habíamos querido pasar más tiempo juntas.
—Este sitio es deprimente.
—No más que Forks.
—Odio las gárgolas.
—¿Hay alguna razón por la que no me quieras ahí? Dímelo, lo comprenderé.
—Me encantará tenerte conmigo, necesito a alguien me comprenda, me siento el bicho raro de Medianoche.
—Yo soy la que siento que no pertenezco a ningún lugar. — Le conteste riéndome, pero no olvidaría que Bianca estaba ocultándome algo, ya tendría tiempo para preocuparme por eso después.
—Te comprendo. — Podía escuchar las carcajadas de Bianca.
—Todavía no me has contado como te ha ido en la escuela.
—El primer día intente fugarme, no resulto. Me tropecé con alguien, regresar a la escuela y fingir que nada había pasado fue lo más lógico.
—Me pondré a pensar en eso de que te fugaste luego, ¿con quién tropezaste?
Vaciló unos momentos.
—¿Bianca?
—Lucas. Aunque en realidad se me echó encima, fue un malentendido, pensó que estábamos en peligro o algo así, pero me asusto muchísimo.
—¿Quién es Lucas?
—Un compañero de la escuela, lo conocí ese día. Fue extraño ¿sabes?, después de que se me pasó el susto hablamos, nunca se me ha dado eso de ser amigable con personas que no conozco, pero con el pude conversar como si lo conociera de toda mi vida.
—¿Son amigos?
—No, no me habla, es como si no me conociera, bueno prácticamente solo sabemos nuestros nombres, pero… me evita.
Bianca sonaba más triste de lo que aceptaría estar, estaba a punto de contestarle algo, cuando llego Charlie.
—Mi papá ya está aquí, te llamo luego para decirte que pasó, adiós. —Colgué antes de que pudiera contestarme.
Yo estaba muy nerviosa, ¿cómo le diría a Charlie que quería irme de Forks? Seguramente lo lastimaría, en el momento en que se fue mi novio se me ocurre la brillante idea de empacar e irme.
—¿Bella?
—Estoy en la cocina papá. —Me apresuré a buscar lo que necesitaba para preparar la cena. Papá entró y se sentó pesadamente la silla más cercana.
—¿Estás bien?, te ves preocupada. —Y yo que esperaba parecer apurada con la comida.
—Sí, es solo que quería decirte algo…— Me giré para encararlo, inspiré hondo y solté las palabras de golpe— Fui aceptada en la Academia Medianoche, es una de las más reconocidas escuelas del país y… yo quiero ir, Bianca estudia ahí. — No podía verlo a la cara mientras decía aquello, finalmente en un susurro pregunté: —¿Me dejaras ir?
—Bella, creí que te gustaba vivir en Forks.
—Sí me gusta, pero esa escuela es muy exclusiva, tiene excelentes profesores y creo que sería mejor para mí, ya sabes, para la solicitud a cualquier universidad. Además es un honor ser aceptada en Medianoche.
Charlie se quedo pensativo durante toda la cena, no me dijo nada más. Cuando ya iba a subir a dormir, Charlie me llamó.
—Bells.
—¿Si papá?
—Creo que es una gran oportunidad, si crees que debes hacerlo no te detendré. — Charlie trataba de mostrarse calmado, sin embargo podía percibir la tristeza en su voz.
—Gracias papá, te prometo que te hablare tan seguido como me sea posible.
—¿Cuándo tienes que estar allá?, las clases ya comenzaron.
—Cierto, creo que entre más pronto mejor, llamare a Bianca por la mañana.
Charlie volvió a sentarse frente a la televisión, yo subí a mi habitación.
Me quede dormida rápidamente. Comencé a soñar que estaba caminado por el bosque, acababa de oscurecer y cada vez me ponía más ansiosa, empecé a correr desesperadamente buscando algo, no sabía que era, sólo que tenía que encontrarlo, como si mi vida dependiera de eso.
Desperté de golpe, estaba empapada en sudor e intentaba acompasar mi respiración. Tomé las fotografías que había guardado en mi mesita de noche, me senté en el suelo y las observe con más cuidado, Edward me veía de un modo tan… intenso, se podría decir que con adoración y yo tenía una enorme sonrisa, era la viva imagen de la euforia, si mi sonrisa hubiera estado un poco más ancha sería idéntica a la del gato rizón, ese pensamiento hizo que me sonrojara.
Yo sabía que Edward seguía amándome, ¿cómo podía no hacerlo de un día para otro? No obstante debía reconocer -un poco decepcionada conmigo misma- que mi sentido común siempre me dijo que Edward creía que estaría mejor sin él, la única razón por la que no se había ido antes era porque me necesitaba tanto como yo a él, no por la convicción de que debíamos estar juntos, pero mi corazón nunca lo quiso aceptar. Cada día que lo escuchaba decirme cuanto me amaba sentía que estaba viviendo en un sueño, que él se desvanecería en el aire, era sólo cuestión de tiempo para que decidiera irse.
Mientras observaba las fotografías, un dolor imposible de describir se fue esparciendo lentamente dentro de mí, comenzó en mi corazón y continúo avanzando, provocando que me fuera case imposible respirar. Tenía unos espasmos sobrecogedores, de pronto comencé a sollozar, sin lágrimas nuevamente. Si seguía así la agonía me hundiría en la depresión, jamás imagine que eso podría pasar, no a mí. Yo no me creía capaz de llegar al extremo de preferir la muerte a seguir viviendo, pero el dolor era inevitable, incontenible, una verdadera tortura. Me negaba a aceptar en voz alta que mi corazón estaba destrozado, suena un poco melodramático, pero así se sentía, como si algo dentro de mi estuviera siendo desgarrado al ir aceptando que Edward prefirió irse que luchar por que pudiera existir un nosotros.
Me sentía decepcionada, dolida y por sobre todo sola, horriblemente sola. Edward sabía como alejar mis temores, me hacia olvidar mis inseguridades, me daba paz, me contenía cuando llegaban mis desplantes de coraje, me hacía sentir plena. Con su partida se llevo consigo todo eso, estaba asustada y confundida, por dentro me sentía vacía. Creo que tenía ganas de gritarle que era un tonto, por la pura impotencia de no poder retenerlo a mi lado, lo que en realidad quería era arrojarme a sus brazos y llorar hasta empapar su camisa, mientras él me consolara, me asegurara que me amaba y que se quedaría conmigo.
Los recuerdos me hacían añorarlo aún más y las fantasías me provocaban ganas de gritar, así que tome mi reproductor de música y mis audífonos, traté de concentrarme en las letras de las canciones, igual que lo había hecho a noche anterior. Por fin la mañana llego, tomé mi celular apenas me di cuenta que ya era una hora razonable para llamar a alguien.
—¡Bianca, mi padre dijo que sí!
—Fue más fácil de lo que creí. Mis padres dijeron que iríamos a recogerte cuando llegaras al aeropuerto.
—Tomare el avión mañana por la mañana.
—De acuerdo, nos vemos entonces.
Guardé mi celular y me metí a bañar. Cuando estuve lista para la escuela bajé a la cocina, Charlie todavía no terminaba de desayunar.
—Papá, los padres de Bianca irán por mí mañana al aeropuerto.
Charlie se limitó a asentir con la cabeza, me deseo un buen día en la escuela y se marcho. Lo había lastimado, pero no quería que me viera deprimida todo el día por tiempo indefinido.
Cuando llegué a la escuela no pude contener la enorme sonrisa que tenía por haber logrado salirme con la mía.
—¡Bella! — Ángela me saludó en el estacionamiento y nos dirigimos a clase. —Te notas de muy buen humor hoy, ayer apenas y te escuché hablar. — No era un reproche, sino alegría por verme mejor.
—Antes de entrar a la escuela hay algo que quiero decirte. —Nos detuvimos y le solté la noticia con una sonrisa: —Me iré de Forks, entrare a un internado, mañana me voy.
—Pero Bella es el último año— Ángela era mi amiga y sonaba triste, de inmediato me sentí culpable otra vez.
—Lo sé, te prometo que seguiremos en contacto, pero tengo que irme, es lo mejor para mí. — Ángela no tardo en comprender que estaba tratando de alejarme del recuerdo de Edward.
—Espero que te vaya muy bien. — Me dijo sinceramente.
—Gracias Ángela, significa mucho. ¿Podrías guardar el secreto por hoy? No quiero despedidas ni tener que dar explicaciones.
—Seguro. —Ángela me abrazo y le devolví el abrazo con ganas. Realmente la iba a extrañar.
El resto del día pasó sin pena ni gloria, regresé a mi casa e hice mis maletas. Le escribí un correo electrónico a René explicándole todo, tal vez se enojaría un poco por mi decisión de irme a un internado en lugar de regresar con ella, pero le explique qué Edward y yo habíamos terminado, no le di detalles, sin embargo le deje en claro que quería estar sola.
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Bianca POV
Estaba en mi habitación, me quedé sentada en mi cama después de cerrar mi celular. Ya era oficial, Bella vendría a estudiar a Medianoche. Patrice estaba pintándose las uñas, pensé que no me estaba prestando atención, pero de repente me miro muy seria.
—¿Qué es lo que te preocupa?
—Nada me preocupa. —No pude ocultar el nerviosismo en mi voz.
—¿Por qué será que no te creo? —Canturreó con su vocecilla condescendiente.
—Una amiga mía viene a estudiar aquí. —Apesadumbrada, tuve que admitir.
—¿Y cuál es el problema?
—Ella es como los nuevos estudiantes en Medianoche.
—Nada más es cuestión de mantener el secreto y listo.
—No quiero tener que mentirle.
—Lo más probable es que no note nada extraño, te preocupas innecesariamente. — Me respondió con suficiencia.
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Alice POV.
Estaba acomodando la ropa en los armarios -había aprovechado para comprar ropa nueva después de mudarnos de Forks- acababa de salir de la habitación de Esme y Carlisle, y ya había comenzado a acomodar los vestidos de Rosalie cuando vi a Emmett recargado en el marco de la puerta de su habitación, me miró con ese semblante triste que no había abandonado su rostro desde que nos fuimos de Forks, camino lentamente, hasta para un humano, y se sentó en la cama que sólo era parte de la decoración.
—¿Cómo estas hoy Emmett?
—Todo es muy aburrido sin mis hermanos, me divertía hacer sonrojar a Bella. —Intentó sonreír, se formaron sus tiernos hoyuelos pero no fue lo mismo.
—Edward se alejo de nosotros para que no intentáramos convencerlo de regresar con Bella ¿Cómo se le ocurre dejarla sola? ¡Y me prohibió tener visiones sobre ella! ¿Qué tal si le pasa algo?
—Edward cree que el único peligro para ella éramos nosotros. —Mi hermano mayor se encogió de hombros. Con voz precavida agregó: —¿Cómo está Jasper?
—Culpándose. —Suspiré. —Y la tristeza de todos nosotros lo hace sentir peor.
—No fue su culpa, le pudo haber pasado a cualquiera de nosotros.
—La preocupación de Esme, el silencio de Carlisle, el enojo de Rosalie y la ausencia de tus carcajadas retumbando en las paredes lo abruman.
—Esme sigue marcando al celular de Edward para saber cómo esta. —Musitó Emmett con la vista desenfocada tal como si estuviera viendo a nuestra madre hacer eso justamente.
—Sí, pero he visto que se rendirá pronto. Él no le contesta, no puedo imaginar como lo ha de estar pasando.
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Edward POV.
Estaba en un almacén, o eso creo que era, no tenía importancia donde me encontrara si no era al lado de Bella. Todo me había dejado de importar. Había invertido toda mi fuerza para marcharme de su lado, para hacerla creer que ya no la amaba. Aún tenía el recuerdo de su rostro al aceptar la mentira, me creyó tan fácilmente, unas cuantas palabras quebraron su fe en mí, en un instante olvido todas las veces que le dije cuanto la amaba, cuanto la necesitaba…
No podía evitar preguntarme que estaría haciendo ella, ¿estaría pensando en mí? Era egoísta de mi parte desear eso, había renunciado al derecho de esperarlo. Seguramente Mike, o cualquier otro, ya estaría a su lado intentando conquistarla; no importaba a quien me imaginara al lado de mi Bella, me hacía enfurecer de celos. Volví a pensar en Bella con un vestido blanco, su rostro radiante por la alegría y a su padre llevándola al altar. Cualquier humano ordinario no podría merecerla; ella es tan leal, valiente, bondadosa y compasiva: perfecta.
La idea de regresar a Forks y entrar a hurtadillas a su cuarto, tan solo para verla dormir y asegurarme de que estuviera a salvo, era despiadadamente tentadora. Continué dejando a mi imaginación vagar, como desearía tener a mi Bella entre mis brazos escuchándola decir mi nombre en sueños. Reconocía que no podía permitirme seguir fantaseando de esa manera o acabaría regresando a Forks, para disculparme con ella y rogarle que me dejara regresar a su lado, todo este esfuerzo sería en vano. Bella merecía la oportunidad de tener una vida normal, estudiar una carrera, casarse, formar una familia, envejecer. ¡Tantas cosas que yo no podía brindarle!
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Bianca POV.
Ya habían terminado las clases del día, así que fui dar un paseo por el bosque, tenía muchas cosas en que pensar. El viento mecía las ramas de los árboles, el aroma de las hojas cubiertas de rocío me recordaba a Lucas. Iba caminando, disfrutaba del intermitente canto de los pájaros que volaban sobre las copas de los pinos. Sin embargo, no podía quitarme de la cabeza ciertas cosas sobre el internado que nada tenían que ver con el libro de Bram Stoker que la directora nos hacía leer. Primero, mis padres me habían obligado a estudiar en la Academia Medianoche, era –quizás- el lugar más deprimente que había visto en mi vida. La mayoría de los estudiantes "prototipo" de Medianoche eran pedantes y vanidosos, incluso mi compañera de cuarto Patrice, el único que se salvaba era Balthazar. El resto de los estudiantes que no eran los "verdaderos" alumnos en Medianoche parecían estar tan incómodos como yo, sobre todo la chica de pelo corto, Raquel, a la que Courtney y Erich se la pasaban criticando. El único humano más o menos relajado era el de las camisas hawaianas, Vic.
Pero, parecía que los que no encajaban con el prototipo Medianoche creían que yo era una de ellos, nada más porque Patrice era mi compañera de cuarto y tenía que hablar con ella, y Courtney y Erich siempre la seguían a todos lados. Así que estaba atrapada en el medio, yo sola. Ya que Lucas, mi protector del bosque, se negaba a si quiera saludarme.
Oí que alguien corría en mi dirección, no obstante, la persona no venía del internado veía de los laberintos de arbustos y ramas. Por un segundo presentí que me toparía de nuevo con Lucas, pero me encontré con la llamativa sonrisa de Archana.
—¡Bianca! Saliendo a dar una vuelta, ¿eh? —Estaba realmente animada, sus mejillas tenían un leve tono rosado.
—¿Fuiste por un bocadillo al bosque? —Inquirí un poco incomoda, yo no mataba a nada, mi comida la sacaba del horno de microondas.
Ella asintió con su filosa y pulcra sonrisa.
—Pero, a mí me parece que no soy la persona que querías ver.
—¿Qué? —Sentí mi rostro arder. —Me alegra que seas tú y no Erich.
—Sí, es un tonto. —Archana se sentó sobre la hojarasca y yo la seguí. —De cualquier modo, yo pienso que no te hubiera importado si te hubieras encontrado con cierto chico problemático y enemigo número uno de Erich.
—¿Lucas? No lo creo.
—Bianca, linda, ¡eres pésima mintiendo!
—¡Oye!
—Eres demasiado inocente para tratar de engañar a una vampira. —Guardamos silencio un momento, fue una afonía cómplice. Yo veía las hojas secas frente a mí, pero levanté la mirada cuando agregó: —Sé que te gusta. —No respondí. —Te la pasas observándolo en las clases que tenemos juntos. —Prosiguió, ella había escogido ignorar mi bochorno. —No te angusties, él tampoco te quita los ojos de encima. —Una involuntaria sonrisita se formó en las comisuras de mis labios. —¿De dónde lo conoces?
—El día de la bienvenida, muy temprano cuando intentaba fugarme (bueno sólo quería hacerles entender a mis padres cuanto odio Medianoche) —Me justifiqué ante su delgada ceja levantada de forma inquisitiva. —Cuando iba corriendo, Lucas se lanzó sobre mí para protegerme, creyó que estaba huyendo de alguien; pero me dio un susto de muerte. Después de eso, cuando se disculpo y se explicó, me pareció que nos entendimos, hable con él igual que con un amigo, -a pesar de que normalmente tartamudeo y me duele el estomago cada vez que conozco a alguien, con Lucas no fue así-. —Sus profundos ojos verdes me deslumbraron, pensé para mí. —A pesar de eso, el primer día de clases Lucas prácticamente me ignoró, aunque lo llamé, a penas y me saludó como a una conocida cualquiera.
Todavía no conocía muy bien a Archana, pero no parecía ser indiscreta y de verdad quería desahogarme.
—Wow, nunca te había oído decir tantas palabras juntas. De verdad debe gustarte este chico. No te desanimes, seguramente nada más está intimidado porque tus padres son los profesores. Tengo que irme ya a mi clase de esgrima, pero hablaremos más este sábado en la fiesta, ¿vale?
Sin esperar respuesta se levantó y se fue con su grácil trote. Sí, Courtney me había invitado a la fiesta el sábado junto al río, sólo porque mi madre era la profesora de historia o porque Patrice era mi compañera, de cualquier modo, no me negué porque no tuve las agallas.
Genial, Archana calculaba que no todo estaba perdido entre Lucas y yo. Sin embargo, hasta ahora la mayor de mis preocupaciones era que Bella vendría al internado Medianoche. Ella era mi mejor amiga pero era humana. Aunque tal vez Patrice tenía razón y me estaba preocupando por algo que no iba a pasar ¿cómo, Bella, podría darse cuenta de que los estudiantes prototipo de Medianoche son vampiros? Aunque sean bien parecidos, tengan gracia en cada movimiento y sean más engreídos que nadie, sólo la intimidarían como a cualquier otro humano, incluso como me intimidan a mí. O quizás notaría que mis padres no han cambiado en absoluto desde que los conoció hace diez años. Son expertos en engañar a los humanos, no obstante, no quería tener que colaborar con su historia. A Bella le contaba todo, excepto el insignificante hecho de que aparte de desayunar cereal y leche también tomaba un gran vaso de sangre.
¿Qué puedo mejorar? ¿Cuáles son los puntos flojos de la historia? ¿Qué cosas les parecen que sobran o faltan? ¿Están bien logrados los personajes? ¿Son creíbles las reacciones? ¿Qué es lo que más les gusta? ¿Qué es lo que no? ¿Qué cambiarían, y por qué?
Aunque dejen review sólo diciendo que les gustó lo que leyeron significa mucho para mí.
¡Gracias por leer!
21 Enero 2012
crazy-shy-izel
