Konichi waaa~ ^^

¿Como están? ¡Espero que bien n.n quiero desearles una FELIZ NAVIDAD!:3

Aquí les dejo el segundo capitulo, espero que les guste^^


Capitulo 2

- Analizando sus habilidades y por lo que he visto este poco tiempo que ha estado aquí he decidido que trabajara con el grupo de Sasori y Deidara.

Miré a Deidara y él me dedico una bonita sonrisa. Sasori mostraba su rostro indiferente. Me alegraba estar con esos dos, al menos ya los conocía y parecían bastante amables.

- ¿Y la misión? – Pregunto el pelirrojo haciéndome volver a la realidad.

- Ah si… - Continuó Pein. – La misión consiste en ir a la villa oculta de la hoja y traer unos documentos. Se encuentran en la biblioteca principal, en la sección prohibida (N/A Me recuerda mucho a Harry Potter xDD), tendrán que buscarlos en secreto. – Nos explicó y nadie parecía interesado.

- Volver a Konoha seria un riesgo. – Se excusó… ¿Itachi? Y con él su compañero.

- Yo no pienso ir a esa gilipollez. – Dijo el malhablado de pelo plateado.

- Conmigo tampoco cuentes. – Continuó Kakuzu.

- A mi se me vería demasiado… - Dijo el planta. – No, iré yo, así podré comerme los libros. – Dijo otra vez pero de mala forma.

- ¿Buscar documentos? Que pérdida de tiempo. – Habló esta vez Sasori.

- ¡Dejadlo ya! – Se cansó el líder. – Sasori, Deidara y Ayame, iréis vosotros. Al ser tres tal vez lo encontréis antes.

- ¡Pero…! – Intentó quejarse Deidara pero Pein lo fulmino con la mirada y los tres asentimos.

Los demás se fueron y Pein nos explicó cual era el documento necesario.

Resignados nos dirigimos a nuestras habitaciones para coger todo lo necesario. Guardé mi material y volví al salón. Fui la primera en llegar así que espere a mis dos compañeros.

- Buena suerte. – Me dijo con una sonrisa la otra chica de la organización.

- Gra… gracias. – Dije no muy convencida de a que venia.

- La vas a necesitar con esos dos. – Continuó, sentándose a mi lado.

- ¿Por qué? – Me interesé.

- Cuando se ponen a discutir sobre el arte son insoportables. – Me explicó.

- ¿Son artistas? – Dije algo alegre y ella asintió. – Entonces nos llevaremos bien. – Dije por lo bajo y creo que no me escucho.

Sasori fue el segundo en salir. Me dirigió una mirada inexpresiva y se acercó a mi, pero se quedo de pie.

- Al menos tu no haces esperar, me alegro. – Dijo dirigiendo la mirada hacia mi.

- En el vocabulario de Sasori no existe la palabra paciencia. – Me explicó mi compañera.

- Tsk… Simplemente no me gusta perder el tiempo. – Se excusó Sasori. - ¡Deidara, vienes o tengo que mandar a Hiruko a buscarte!

- No danna, ya voy…

Vimos la melena rubia de Deidara asomarse por el fondo del pasillo. Andaba con dificultad y pronto vimos por que.

- ¡Suéltame de una vez! ¡Sasori se enfadara conmigo, hum! – Le gritó zarandeando la pierna.

- ¡No te vayas sempai! ¡Tobi se pondrá triste!

Por fin Deidara llego a donde nosotros, con Tobi agarrado de su pierna y siendo arrastrado por el suelo.

La verdad es que me sorprendió bastante eso pero no pude evitar soltar una risa. ¿Esto son criminales de rango S?

- ¡Tobi basta! – Le dijo el rubio ya harto. - ¡Danna no es culpa mía! – Se excusó y miro a Sasori mostrando un: Ayúdame.

- Tobi suéltale, tenemos que irnos. – Ordenó el pelirrojo muy calmado.

- ¡No quiero! ¡Quiero que sempai se quede a jugar conmigo a los papas y las mamas! – Lloriqueó el enmascarado.

- ¡Juro que nunca hemos ni jugaremos a eso! – Dijo algo rojo y yo no pude evitar reírme.

- Vámonos anda… - Finalizó Sasori empezando a andar.

Me despedí de Atsuko y seguí al impaciente. Deidara no tardo en deshacerse de Tobi y se puso a nuestra altura.

Dejamos la cueva y empezamos el camino. Sería un día y medio, depende el paso también, mejor empezar con tranquilidad ya que Sasori parecía un poco harto de Deidara.

¿Llevaríamos media hora tal vez? Quizás más. Más de media hora en silencio. Parece que Sasori no es de hablar. Deidara parecía cansado del silencio así que se atrevió a dirigirle la palabra.

- ¿Por qué no vas en Hiruko danna?

- La estoy arreglando. – Dijo sin más y sin mirarle.

Sasori iba delante de todo y yo al lado de Deidara. Mire a Deidara sin quererlo la verdad. Dejé la vista en su único ojo visible mientras me perdía por mis pensamientos.

- ¿Pasa algo, hum? – Me dijo al darse cuenta.

- Eh, no nada, solo pensaba… - Contesté girando la vista al frente.

- ¿Puedo hacerte una pregunta? ¿Hum? – Me miró esta vez el rubio.

- Si, claro.

- ¿Qué opinas sobre el arte? – Me preguntó y con eso confirmé que era un artista.

Vi a Sasori hacer un gesto conforme estaba escuchando y atento a mi respuesta.

- Creo que hay muchas formas de verlo. – Dije yo.

- ¿Pero crees que es efímero… - Fue interrumpido.

- …o eterno? – Continuó el pelirrojo que esta vez se giró a vernos.

- Creo que el arte es la combinación de ambas. – Respondí.

- ¿Cómo? – Se extraño Deidara. – Eso no puede ser.

- Veras… Es el saber apreciar eternamente algo que dura instantes, a la vez que es entender en segundos algo que permanecerá para siempre.

- Tienes una opinión del arte muy peculiar. – Intervino Sasori.

- Si, hum. – Le apoyó el rubio.

- Es sencillo. Es… - Dije pensado algún ejemplo. – Como la lluvia, es un arte que puede durar días y consigo traer relámpagos tan artísticos como efímeros. Juntos hacen la combinación de mi arte. En el que yo creo y por el que yo vivo. - Terminé de explicar.

Pasó el día, lento y aburrido. Dormimos en una pequeña casa abandonada que encontramos por suerte. Hicimos turnos para vigilar, nada del otro mundo. Aun que yo más que vigilar observaba esos dos dormir placidamente.

A la mañana siguiente seguimos el camino. Llegamos a la villa oculta de la hoja cuando serian las cuatro de la tarde tal vez. Esperamos a que anocheciera, perdiendo el tiempo sin hacer nada. Hablamos un poco, más bien Deidara y yo por que Sasori no daba mucha conversación.

Una vez localizamos la biblioteca infiltrarse fue algo bastante sencillo. No había nadie así que buscamos la sección prohibida. Había un sello, un sello que no nos costó demasiado romper.

Empezamos a buscar entre todos los libros. Oí un ruido, giré mi vista y me pareció ver a alguien. Un chico, con gafas redondas de pelo corto y negro. (N/A Sí, me refiero a Harry Potter xDD)

- ¿Has visto algo, hum? – Me dijo Deidara.

- No… Es solo que me ha parecido ver… - Dije no muy segura ya que tal vez había sido mi imaginación.

- ¿Qué pasa tienes miedo? – Me dijo con una risa.

- Por supuesto que no. – Le dije seriamente.

- Tranquila que yo te protejo, si. – Me dijo al oído de forma seductora.

- Deidara sigue buscando. – Le dijo Sasori con todo harto.

La sección era muy grande así que decidimos sepáranos. Me toco la parte este. Pasamos un buen rato y aun me quedaban un montón de libros. Me quedaba por mirar toda la parte de arriba, cogí una escalera y empecé a buscar. Tuve suerte ya que no tarde demasiado en encontrarlo. Bajé de las escaleras y me dirigí hacia donde estaba Sasori.

- Lo he encontrado. – Le dije y dejó de buscar para mirarme.

- Bien, avisemos a Deidara.

Cuando llegamos a la sección que miraba Deidara no le vimos por ningún sitio.

- ¿Se puede saber donde se ha metido este baka? – Susurró Sasori.

Empezamos a recorrer el pasillo en busca de Deidara. Estaba oscuro ya que no habíamos encendido todas las luces, solo las necesarias para ver los libros. Aun así se veía la intensidad del color de los mechones de Sasori, que iba delante de mi.

- Oye ten cuidado hay libros por… - Se giró a hablarme pero no me di cuenta. – el suelo… - Terminó la frase pero era tarde.

Había tropezado y me encontraba encima de Sasori.

- Lo siento… - Dije algo aturdida con los ojos cerrados.

- No pasa nada. – Me dijo de forma no tan seria como de costumbre. – Deidara es un desastre… - Suspiro como excusándose, su pongo que por ser su "danna".

- Ya lo veo ya… - Dije abriendo los ojos y fijándome en Sasori, del cual estaba creo que demasiado cerca.

Miré los ojos de Sasori, nunca había visto que eran de un marrón frío, distante. Que reflejaban tristeza y soledad. Aún así eran bonitos, no sabría como describirlo.

- ¿Qué hacéis, hum? – Me distrajo una voz que sonaba molesta y me quité de encima de Sasori al instante, quedando sentada en el suelo.

- Na... nada. – Contesté.

- Ya… ¿Y que se supone que hacías uno encima del otro, hum? – Repitió buscando una explicación el rubio.

- Se ha caído por tu culpa, si no dejaras los libros tirados por el suelo. – Explicó Sasori levantándose.

- Pero cuando te caes encima de alguien te levantas, no te quedas ahí. ¿no? – Repitió Deidara molesto.

- Déjalo ya Deidara, esto es culpa tuya así que vámonos que ya tenemos el documento. No perdamos más tiempo.

CONTINUARA...


Espero que les haya gustado, si^^

- Onihime200 gracias por comentar n.n Si, me sacaste una sonrisa:3

Cuídense y como ya dije al principio FELICES FIESTAS^^