Capitulo III

No entiendo

-Necesito hablar contigo, Naya—Le dijo rápidamente la rubia

-Hola a ti también, Dianna—Dianna rojo los ojos y tomó a Naya de la mano y la arrastro hasta su camerino.

-Bien, aquí estaremos a salvo—Naya miraba a Dianna, actuaba raro.

-Estas actuando raro, más raro de lo normal. Estas tan rara que creo que llamare a Extra normal para que investiguen que está pasando contigo, a la mejor te poseyó algo en estos días—La rubia le dio una mirada asesina

-¿De qué carajos hablas? –Naya encogió los hombros.

-Andas muy rara, rubia. ¿Qué te pasa?—La rubia se sentó en una pequeña silla

-Aparte de Lea eres la única que sabe esto—Naya la miro confundida

-¿Qué es lo que se?—La rubia se paró y tomo a Naya de los hombros.

-Estoy saliendo con Marissa Von Bleicken—Naya sonrió— ¿Por qué no estas gritándome? ¿No me aventaras un peluche, verdad?—La latina quito las manos pálidas de su bronceada piel.

-Ok, Di, te quiero, pero creo que debes entras a rehabilitación. Creo que tantos productos veganos están afectándote—La rubia la miro seriamente.

-Es serio, Naya, estoy saliendo con una chica—La latina se sentó

-¿Desde cuándo estas saliendo con la pelirroja que es probable que trabaje en la serie? Dios Dianna, de tantas mujeres en el mundo, tienes que ligarte a una que muchos conocen y más aparte, es probable que trabaje donde tú misma trabajas.

-Desde que Lea y yo tratamos de mantenernos alejadas. Tú sabes, solo la miraba en el trabajo, porque fuera de él, no podía dado que su novio creía que ella y yo teníamos algo.

-Entonces solo sales con esta chica por qué ¿no puedes estar con Lea?—Naya puso una cara graciosa, la cual denotaba confusión

-No, quiero decir, no se—Dianna se sentó junto a Naya

-Ok, rubia. Tienes que poner las cosas en claro ¿sabías que soy una muy buena psicóloga?

-¿Me cobraras?—Le pregunto la rubia en tono de broma

-Pero no con tus servicios lésbicos mi querida Di. Con un café me conformo—La rubia golpeo ligeramente el brazo de la morena.

-Bueno, el día que el novio de Lea se fue a Nueva York, ella me invito a comer, yo le dije que estaba saliendo con alguien, en cuanto le dije que era Marissa, se puso como loca, con decirte que me aventó un peluche cuando entre a su casa—Naya soltó una risa

-¡Dios!

-Y eso no es todo, después que las cosas se calmaron, ella me dijo que tenía miedo de que yo la reemplazara con Marissa. Pero tú sabes que no, ella es mi otra mitad. Por Alá, ella es mi mejor amiga—Naya negó con la cabeza

-Di, tu y yo sabemos que entre ustedes dos hay una fuerza sexual inexplicable—La rubia la miro

-¿De qué demonios estás hablando, Rivera?—Ahora Naya tomaba a Dianna por los hombros.

-¿Por qué precisamente en "Somebody to Love" ambas se tomaban de las manos, ella te cantaba al oído, se abrazaban? Eso no es de amigas, bueno tal vez sí, pero ustedes se ven tan gay haciendo eso. Incluso se ven más gay que el beso entre Madonna y Britney—La rubia se sonrojo

-Cuando estoy con ella, no importa nada, solo ella y yo. Es como si estuviera un una dimensión paralela a la realidad—La morena la miro

-Te transportas a Lealandia—Dijo Naya con una gran sonrisa en su rostro.

-Es que no entiendo, Naya. Ella es mi mejor amiga, no puedo sentir nada por ella, bueno si puedo—La morena la miro

-Te niegas las cosas pero al mismo tiempo las aceptas. Creo que un verdadero psicólogo, terminaría loco al escuchar tus cosas, Dianna.

-Gracias, eso mejoro mucho más las cosas, Naya—La rubia se sentó y tomo su cara entre sus manos.

-Mira, Dianna solo tú puedes entender que es lo que pasa en tu corazón—La rubia la interrumpió

-Ayer la bese—Naya estaba tomando un sorbo de agua y al escuchar eso, escupió todo el líquido que tenía en su boca.

-¿Cómo dices que dijiste? ¡Oh Dios! Eso no me lo veía venir—La rubia miro a la morena

-Bueno, fue accidental. Ella ya se iba, típico beso en la mejilla, pero me gire un poco y nuestros labios se juntaron—Naya rodo sus ojos

-¡Es un beso tan de película! "Ay si, accidentalmente gire mi cabeza y ella me beso" Por favor.

-Creo que Marissa lo vio—Naya abrió la boca

-Tú me quieres matar a mí, ¿verdad? Dianna, no puedes decirme todas esas cosas en un minuto—La rubia miro a Naya, en verdad se miraba confundida.

-No sé qué hacer, Naya. No entiendo por qué Lea reacciono así, no sé por qué me siento de esta manera.

-¿Hablaste con Lea?

-Sí y lo que me dijo fue eso que te acabo de decir. Además, Lea no puede sentir cosas por mí, quiero decir, esta con Theo. Ya son dos años de relación, ¿tú crees que tiraría algo así por experimentar algo conmigo?

-Tal vez de eso está celosa Lea—Dianna la miro rápidamente -Vamos, Lea es de Nueva York, es una actriz de Broadway. Muchas actrices de ese ámbito, tienen sus deslices con chicas. Tal vez Lea esta celosa de que ella no es tu "desliz"—Dianna rio ante lo dicho por Naya

-Ahora si te volví loca. Marissa no es un "desliz", me gusta—La morena la miro

-A quién tratas de convencer, ¿a ti o a mí?—La rubia la miro seriamente y después bajo su mirada al sueño.

-Ya no sé qué demonios hacer. ¿Por qué me pasan las cosas a mí? Digo, hay millones de chicas en este mundo—La morena rio

-Eres la chica gay más heterosexual que conozco—Dianna sonrió y después se puso sería.

-Ni siquiera sé si soy gay—Naya le dio unas palmaditas en la espalda a la rubia

-Solo hay una cosa de saber eso—La rubia miro a la morena la cual tenía una mirada picara en su rostro.

-¿Qué es lo que tengo que hacer?—Le dijo la rubia

-¡Tener sexo con una mujer! —Naya lo dijo tan fuerte que a Dianna casi le da un infarto. En eso se escucha que alguien comienza a tocar la puerta del camerino de Dianna. La rubia estaba muy sonrojada, Naya se burló de ella y fue a abrir la puerta, para dejar ver a Lea.

-Hola—Dijo la morena

-Hola, Lea, pasa—Naya se abrió un poco y Lea pasó

-Te estuve buscando como por media hora—Le dijo Lea a Dianna

-Lo siento, pero es que Naya me arrastro hasta aquí—Lea rápidamente miro a Naya, la cual internamente estaba maldiciendo a Dianna.

-Sí, bueno, quería algunos consejos de cómo coquetear con las personas. Ya sabes, Di fue la que más coqueteo en el tour con los fans—Dianna miro a Naya, la rubia estaba sonrojada y con la mirada le decía a Naya que se callara.

-Parece que interrumpí una productiva charla—El tono de Lea era disgustado. Dianna ahora temía por su vida.

-Ah, para nada, yo ya me iba. Tengo llamado en cinco minutos. Nos vemos, chicas—Dianna sintió un gran alivio al ver como Naya se alejaba de ellas. La puerta se cerró y solo quedaron las dos chicas.

-Ah sí que, ¿consejos para coquetear?—Lea le dijo a Dianna. La rubia solo se sonrojo.

-¡No! Tú sabes cómo es Naya de graciosa—La rubia estaba nerviosa. ¿Tener sexo con una chica? La idea paso por su mente y la rubia se sonrojo al máximo.

-¿En qué estás pensando, Di? Estas más roja que un tomate—Lea le sonrió

-No, en nada, alergia tal vez. ¿Cómo ha estado tu mañana?—Dijo la rubia para cambiar el tema

-Bien, eso si quitamos el hecho que esta mañana tuve una pelea con Theo—La morena se sentó y la rubia la imito.

-¿Y ahora por qué?—Lea solo paso sus manos por su cara y miro a Dianna—Oh

-Le dije que había ido a cenar contigo a tu casa y se puso como loco—Lea puso su mano derecha en su frente

-Sigo sin entender los celos de tu novio, él está contigo, es un estúpido—Lea la miro—Lo siento—Ahora dijo sonrojada

-Yo pienso lo mismo. No sé de donde a sacado esa idea. Sus celos me están matando, antes no era así—Dianna no miraba a Lea, el estar tan cerca de la morena, hacía que su corazón latiera muy rápido.

-Bueno es parte de las relaciones, estoy segura que lo van a solucionar—La rubia se paró y fue a tomar un poco de agua.

-¿Estas bien?—Lea siguió a Dianna

-Sí, ¿Por qué?—La rubia miro rápidamente a la morena y le sonrió.

-Estás algo rara, como nerviosa, ¿peleaste con Marissa?—Dianna negó con la cabeza

-Estoy bien, no te preocupes. Y no, no pelee con Marissa. Está en Nueva York y se quedara allí por un buen tiempo—Dianna miro a la nada y Lea tomo las manos de la rubia.

-Todo va a estar bien—Le dijo la morena y después beso la mejilla de la rubia.

-No sé si todo pueda estar bien después de que haga esto—La rubia se miraba nerviosa y estaba fría, fría como un vampiro.

-¿De hacer que?—Pero la rubia no contesto y lentamente se acercó a Lea, tomo entre sus manos la cara de la pequeña actriz y sin pensarlo dos veces, Dianna comenzó a besar a Lea.

Lea no sabía qué hacer, estaba en shock ante semejante acto que Dianna estaba haciendo. No sabía el por qué se de ese beso, quería despegarse, pero no podía, sentía que ninguno de sus sentidos respondía a sus órdenes de alejarse de la rubia, Dianna había actuado por impulso, la adrenalina se apodero de su cuerpo, su cerebro le decía que lo que estaba haciendo estaba mal, pero no podía despegarse de los labios de Lea.

El beso se estaba tornando algo pasional, las manos ahora querían participar. Dianna recorrió ambos costados de la pequeña diva. Lea se estremecía ante el contacto de su piel con la de Dianna, la sensación era inigualable. Sentía que en cualquier momento explotaría, la pasión se estaba apoderando de ambas chicas. Lentamente Dianna recostó a Lea en el pequeño sillón y ella se puso sobre la morena, Lea actuó por impulso y enrollo sus piernas alrededor de la cadera de la rubia, ambas sabían que la situación se estaba saliendo de control, pero las sensaciones que ambas sentían en esos momentos, era algo que jamás había sentido.

Las manos de Dianna comenzaron a tocar los muslos de la morena, era tan suave y lisa esa piel, era como la misma seda, ambas seguían besándose hasta que la falta de aire hizo que se separaran. Ambas seguían con los ojos cerrados. Lea llevo su mano derecho y toco sus labios, aun sentía como los labios de Dianna se movían a la par de los de ella.

-¡Esto no pudo haber pasado! —Lea acomodo su ropa y dio una rápida mirada a Dianna, la cual seguía en Lealandia, Lea no sabía que decir, así que tomo sus cosas y salió rápidamente del camerino de Dianna, la rubia salió de su estado y cuando reacciono ya era tarde, la morena ya había desaparecido de su vista.

-Acabo de besar a mi mejor amiga y me gusto. ¡Oh, Dios estoy muy jodida! —Dianna escondió su cara entre sus manos para después tocar sus labios. El sabor de los labios seguía en ella.