CAPITULO 03(POV REGINA)

—La tormenta causó inundaciones en el lado sur y cubrió el puente del río Suhanna . Necesitará ser reparado de inmediato, lo más pronto posible. También hay que ocuparse de los árboles y señales de tráfico. —Tragué en seco, pestañando varias veces al sentir una breve oleada de nausea.

—Los Hermanos necesitaran ayuda con las reparaciones —comentó uno de los hombres sentados alrededor de la mesa.

—Mmm —No me atreví a decir ni una sola palabra. Solo quería agarrar el vaso de agua enfrente de mí.

—Es muy peligroso para los ciudadanos. Aún estamos en alerta y no ha dejado de llover. Ya los residentes que viven al lado del río han evacuado.

Apenas escuchaba sus voces; no eran más que un molestoso ruido de fondo.

Quiero dormir. Recostarme en mi cama con las luces apagadas y cerrar los ojos sin que nadie me moleste. ¿Es eso tanto pedir?

"¿Desde cuándo me ha molestado mis responsabilidades?"

—Regina.

Seguían hablando. Cuando extendí mis dedos hacía el vaso noté que me temblaban ¿He olvidado desayunar? No. No tenía mucho apetito, pero recuerdo vívidamente haber tomado un café, el cual no estaba haciendo mucho efecto últimamente, y un bagel. No era mucho pero siempre había sido suficiente. Me apresuré a sostener el vaso con fuerza, notando la mirada fija y preocupada de Kathryn sobre mi mano temblorosa. En ese momento caí en cuenta que ella era la que había dicho mi nombre.

Bebí toda el agua y cerré los ojos degustándola, sintiendo como mi mente se aclaraba un poco. Necesito comer algo, al menos creo que es eso lo que mi cuerpo me pide. No tengo fuerzas. Me ha costado hasta levantar el vaso. No creo que sea capaz de ponerme de pie, tampoco creo que sea normal.

—¿Qué opinas, Regina? —me preguntó Jeff.

No hago más que mirarlo con una expresión vacía. No tengo idea de cuándo dejé de escucharlos.

—Ocuparnos de las ramas caídas y proveer electricidad —resumió Kathryn.

—Perfecto. Aún no tengo electricidad en mi calle, pero asegúrense de ocuparse del sur primero, ellos lo necesitan más.

Todos se quedaron perplejos ante mis palabras y, honestamente, no tengo ni las fuerzas ni el interés para deducir el por qué.

—Eso es todo —digo, acompañado por un gesto de mi mano, excusándolos— "lárguense" pienso, tensando la mandíbula al ver que no se mueven—. ¿No escucharon?

Varias gargantas carraspearon y los presentes recogieron sus cosas antes de salir del salón. Todos menos ella.

—Tú también —le dije con tono molesto.

—Estás muy irritante. Más de lo usual. ¿Regina? —Me llamó cuando no le presté atención.

—Me iré a casa —decidí entonces.

—¿!Qué!? Pero si apenas ha empezado el día y no tienes electricidad.

—No la necesito—repuse.

—¡Ese no es el problema! No puedes estar encerrada todo el día en tu habitación.

—Oh, sí que puedo —le dejé saber a la vez que me pongo de pie al hervirme la sangre ¿Desde cuándo tengo que darle explicaciones?

—Estás pálida.

La miro por un instante con la mente en blanco.

—No es nada —intenté asegurar, pero me flaquearon las piernas. Me sostuve con tanta fuerza del borde de la mesa que mis nudillos comenzaban a blanquear.

—Al menos permíteme llevarte.

Asentí sin fuerzas para negarme ni permanecer de pie, aferrada al borde de esa mesa como si de ella dependiera mi vida. Kathryn recogió sus cosas y dio unos pasos hacia la salida antes de detenerse y mirarme por encima del hombro. Lo ha notado. Estoy segura que lo ha hecho y comienzo a sentirme inútil… débil. He estado débil, eso ya no lo puedo negar ni siquiera se lo puedo ocultar… pero ahora bajo esa turbada mirada es la primera vez que me siento así de frágil.

—No —susurro y me sirvo un poco más de agua. El agua parece ayudar, aunque sea momentáneamente. —No tienes que esperarme —digo en voz baja.

—Ujum

Recojo mi carpeta y lapicero antes de beberme el resto del agua.

—Necesitaré comprar algunas velas —le aviso y sonrió ante lo fácil que se ha sentido dar los primeros pasos. —Baterías también para… —Siento que se me traba la lengua y mis piernas flaquean otra vez, solo que ahora no me da tiempo a sostenerme de la mesa. Una de las sillas fue lo más cercano, pero con el peso de mi cuerpo rodó sobre el piso de madera y me golpeé la cabeza con el borde de la mesa. Creo que estoy en el piso, está frío. Veo negro y blanco y tengo una fuerte punzada en la cabeza. Me toco la cien con la mano y siento algo húmedo. Mi pelo está mojado. Entre el parpadear y las luces cegadoras creo haber divisado carmesí entre mis dedos. ¿Sangre?

—¡Regina!

Fue lo último que escuché antes de que todo se volviera oscuro.


Kathryn caminaba de un lado a otro en el pasillo del hospital, esperando a que le actualizaron con el estado de Regina. Era absurdo ¿Por qué se demoraban tanto? Regina había estado bien, aparte de seguir durmiendo más de lo normal desde que habían regresado de Nueva York. ¿Le había estado mintiendo? Ahora que lo pensaba más detenidamente, es precisamente lo que Regina haría.

—Qué estúpida soy —pensó en voz baja, apoyándose en la pared, frotándose la frente con los dedos. Sacó el celular de su bolsillo y buscó en sus contactos hasta dar con "Diagnóstico". Había estado pensando en cómo convencer a Regina para regresar a Nueva York. Necesitaba encontrar alguna forma y pronto. Estaba segura que la mataría cuando se enterara de lo que estaba a punto de hacer.

Su dedo rozó el nombre del contacto y comenzó la llamada sin cuestionárselo un segundo más.

—Señorita Nolan.

—¡Doctor Whale! —exclamó como si la acabaran de sorprender haciendo algo indebido. Terminó la llamada antes de que fuera contestada y volvió a guardar el celular, prestando toda su atención al hombre a su lado.

—Perdoné, no quise asustarla.

—¿Cómo está Regina? —preguntó, ignorando lo que había dicho.

—No le puedo decir.

—¿Perdón?

—No es familiar. Solo puedo decirle que está bien.

Kathryn lo miró boquiabierta aun procesando el simple hecho de que ese hombre tuviera la audacia de decirle lo que acababa de escuchar.

—Sabes muy bien que Regina no tiene familia aquí, Whale. Su padre está en Europa y yo soy la única amiga que tiene.

—Señorita Nolan…

—No me vengas con pólizas. Todos en este maldito pueblo somos familia. Tú me conoces.

El hombre permaneció en silencio.

—¿Puedo verla al menos?

—En unos minutos. La enfermera le dirá cuándo.

Kathryn apretó la mandíbula con tanta fuerza que comenzó a ser doloroso. ¿Qué le pasaba al Dr. Whale? Esperó con más impaciencia que antes hasta que una enfermera se acercó a ella y la guio hasta la camilla donde se encontraba Regina.

—¿Por qué no está en una habitación? —le preguntó a la enfermera.

—No hay espacio. Hubo varios accidentes por la tormenta.

—Gracias —dijo una vez que llegaron al medio del caos y bullicio que era Emergencias. Al menos una cortina le ofrecía algo de privacidad a su amiga.

—Regina, ¿Cómo estás? El doctor Whale no me quiso decir nada —terminó diciendo con un suspiro, callándose al ver la leve sonrisa en los labios de la morena—. Tú… No me digas que lo amenazaste… ¡Regina!

—Es lo que tiene que hacer. Yo solo se lo recordé.

—Esto no es un juego —dijo seriamente, pero Regina mantuvo la mirada sobre ella sin dejar de sonreír.

— ¿"Esto"?

—Tu condición. Algo te está pasando. Te abriste la cabeza —dijo y se acercó examinando la herida ahora cerrada por tiritas. ¿Qué más real quieres que sea?

—Será real cuando tenga un diagnóstico.

—A veces eres tan… —Regina enarcó una de sus cejas, esperando a que terminara la frase— Insufrible.

—Solo tuve un bajón de azúcar.

—¿Eso te dijo Whale?

—Whale no tiene ni la más mínima idea de lo que me está pasando. No puede siquiera disimularlo.

—Regresemos a Nueva York.

—¡Ni hablarlo! Esos tampoco saben qué está pasando.

—No les diste tiempo suficiente.

—¿Para qué? ¿Para hacerme más pruebas? —cerró los ojos instintivamente al sentir una punzada en la cabeza.

—Tienes una concusión ¿Verdad? Te golpeaste muy duro. No deberías conducir por un tiempo.

—Puedo caminar.

—Aparentemente ni eso puedes —suspiró, sintiendo el celular con la mano dentro del bolsillo, recordándole de las intenciones que antes tenía. Que aún tenía—. ¿Entonces, concusión?

—Parece que sí.

—No puedes hacer tu trabajo en estas condiciones —Regina apartó la mirada, enfocándose en el techo— Sabes que tengo razón. Entre más rápido te atiendan, más rápido podrás regresar a ser tú.

—Soy consciente de todo lo que dices. Sé que Whale no tiene idea de lo que tengo… que mi mejor opción está en Nueva York. Pero no puedo irme otra vez, Kathryn. No ahora con todo lo que hay que atender —En el fondo tampoco deseaba ir por mucho que quisiera recuperarse. Detestaba las pruebas, especialmente las que no llevaban a ningún lado y no ayudaban para nada.

—¿Confías en mí, Regina? Para hacer todo lo que sea necesario para que te recuperes.

Regina la miró a los ojos y tomó una decisión. Una decisión de la cual se arrepentiría. Eso lo tenía claro.

—Haz lo que sea necesario, pero tenlo muy claro: No iré a Nueva York. Me aseguraré de que tengas acceso a mi historial médico, si es que ya no lo tienes.

—Claro que no. No completo.

—Eso imaginé. Ahora déjame dormir. La cabeza se me está rompiendo en dos.

Kathryn asintió en silencio antes de retirarse y cerrar la cortina detrás de ella. Ya lo había decidido desde que vio a Regina en el suelo con la cara ensangrentada, pero tener su consentimiento la dejaba más tranquila.

Volvió a sacar el celular del bolsillo y marcó el último número añadido en su lista.

—Hola. Habla Kathryn Nolan, me gustaría hablar con la Dra. Swan…


—No —tiró la carpeta sobre la mesa, insatisfecha.

—Tenemos que conseguir un caso. No podemos estar sin hacer nada.

—Cuddy nos pondrá en clínica.

—¿Eso es lo que te preocupa?

—¿Esa pregunta viniendo de ti, Swan? Tu odias las horas de clínica más que nadie en todo el hospital.

—Necesitamos un caso que… —El timbre del teléfono sobre el centro de la mesa ovalada la interrumpió. Emma cruzó los brazos, observando como Chase contestaba.

—Es para ti, Swan.

—¿No me digas que es Cuddy, otra vez?

—No, una tal Kathryn Nolan.

Por un instante no reconoció el nombre. Aceptó el recibidor y le dijo a la recepcionista que podía transferir la llamada.

—Dra. Swan —dijo y escuchó atentamente, sintiendo las miradas de los otros doctores—. Ujum. No. No puedo hacer nada. No haré nada —corrigió— con un historial incompleto. Oh —Su expresión cambió a una de interés y miró el reloj en la pared, asintiendo antes de hablar.

—Puedo, pero será breve. Muy bien. —terminó y devolvió el recibidor— Estaré en mi oficina. Que nadie me moleste —avisó antes de girarse sobre los talones y encaminarse a su oficina.

Ninguno del equipo se atrevió a preguntar de qué se trataba la llamada.

Veinte minutos más tarde, Emma tamboreaba los dedos sobre el escritorio, con la mirada fija en la pantalla de la portátil. Se largaría si demoraba tres minutos más de la hora en la que habían quedado. A las 4:30PM en punto, una llamada apareció anunciada en la pantalla. No esperaba menos de Kathryn; imaginaba que para ser amiga y asistente de esa mujer tan insufrible, había que ser buena. Al menos una excelente asistente.

—Hola Dra. Swan.

—Señorita Nolan. Me dijo que tenía algo muy importante que decirme…

—Es sobre "el caso".

¿Fueron ideas suyas o había puesto los ojos en blanco al decir eso?

—Regina —aclaró por si las dudas. Ahora estaba segura que la rubia no había olvidado sus palabras, las cuales seguían siendo ciertas: solo le importaba el caso.

—Había entendido. —Las dos se miraron por varios segundos hasta que Kathryn volvió a hablar.

—Regina necesita regresar a Nueva York. Necesita tratamiento ahora.

—¿No se encuentra bien? —preguntó con un ligero tono de interés. Solo por el caso, claro.

—Está en el hospital.

Emma tomó un instante para observas más de cerca lo que había detrás de la rubia. ¿Acaso estaba en la capilla?

—Es el único lugar tranquilo en el hospital —explicó al darse cuenta de la mirada oscilante de la doctora.

—Um. Me dijo que Rea estaba en el hospital.

—¿Rea?

—Prefiero llamarle así —aunque le dejaba un mal sabor en la boca. No era elegante como Regina, después de todo, "Regina" significaba "Reina" —No quiero cometer el error de decir su verdadero nombre delante de mis compañeros.

—Me parece bien. Reg…Rea es una persona muy… privada. Y sí, está en el hospital. Se cayó y se golpeó la cabeza con el borde de una mesa. Le dieron cuatro puntos en la sien.

—¿Sus síntomas no han mejorado?

—Está un poco irritable. Más de lo normal.

Emma enarcó una de sus cejas.

—Hay varias cosas que atender; hemos tenido una tormenta que arrasó con la ciudad y aún estamos en alerta. Eso la estresa y mucho más el no poder hacer todo lo que desea. Se siente limitada. Lo cual me lleva de regreso a su pregunta: No, no ha mejorado. Está durmiendo mucho más y…

—¿Cuántas horas? —la interrumpió.

—Creo que catorce o más.

—¿Ha tenido fiebre?

—No sé. No me diría y tampoco lo aparenta. Solo parece abatida y lo noto porque la he conocido desde que somos niñas.

—No podemos hacer nada sin su historial médico completo, señorita Nolan. Ha de entender la limitación que me presenta el no tenerlo.

—Y justo por eso la he llamado. Me gustaría enviarle los resultados de las pruebas que le han hecho hoy… y si aún le interesa, entonces puede ponerse en contacto conmigo

—¿Sin su historial completo?

Kathryn asintió. Emma consideró la propuesta por varios segundos. Era perfecto; podría trabajar en el caso sin tener que lidiar con la insufrible morena y Cuddy tampoco la molestaría.

—Acepto.

—Perfecto. Le enviaré la información lo más pronto que pueda.

Emma asintió en silencio.

—Espero su llamada, Dra. Swan —sonrió de oreja a oreja y terminó la llamada.

Emma cerró la portátil y soltó un largo suspiro, recostándose en la silla a la vez que cerraba los ojos. ¿Qué estaba haciendo?


A/N: Gracias a todos por sus comentarios y follows :) Para aquell s preocupados por lo de House, no deben preocuparse! Les prometo que aparte de Lisa Cuddy y Chase "White". No hay mucho más que eso. Emma es un poco más...despreocupada, diría yo, pero como les digo... no hay que preocuparse por ello.

Será un poco "slow burn" al principio, pero la espera valdrá la pena. Promise.

PD: Para los que preguntas por el fic de Rizzles, estará pronto. Solo que SQ lo he tenido escrito hace un tiempo.

Saludos!

Isles