N/T: Hey! Quería disculparme porque voy a empezar a subir un capítulo por semana, tengo que elaborar un trabajo importante y no voy a tener tanto tiempo para traducir.
Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. Todo es gracias a N. Blackman y J.K Rowling.
Después de que el sol se pone y las luces muggle se encienden, Nymphadora Tonks se encuentra patrullando las calles. Odia y ama este particular momento del día, tan pronto como el sol se oculta, las cortinas se cierran y el tráfico se convierte en un apagado murmullo, sus párpados comienzan a cerrarse. La lentitud de la noche es un problema que estará obligada a enfrentar en sus rondas nocturnas. Sin embargo, no se hace falsas ilusiones, tiene que caminar cuidadosamente, sabe que esta es la hora en que la escoria sale a jugar, donde las sombras cobran vida y un movimiento en falso podría significar su fin.
Dejando la luz artificial, atraviesa el portal hacia el Mundo Mágico, donde las llamas parpadean y el rugido de las risas provenientes de los bares llenan el aire. Se siente más tranquila cuando está rodeada de otros seres mágicos, nunca confiando del todo en el mundo muggle. Su padre es el único que comprende la paranoia que le tiene a la comunidad muggle, donde es más probable que la gente sea violenta, más probable que usen sus manos en vez de armas. Ha visto la maldad de los muggles, a través de los ojos de una querida amiga. No, ella no pertenece allí, siente el zumbido de la magia en su sangre llamándola mientras camina por las transitadas calles de su ciudad natal. A pesar de la grieta existente entre su madre y sus tías, su vida ha sido generalmente agradable si ignora el sufrimiento que aguantó por parte de la Profesora Black en Hogwarts. Nunca ha confiado en su tía, la admira, pero no confía en ella y se asegura de mantener una amplia distancia cada vez que se ven obligadas a estar en la presencia de la otra. Narcissa Malfoy, sin embargo, ni le agrada ni confía en ella. Algo sobre esa mujer hace que se le ponga la piel de gallina, cualquiera de los Malfoy logra que su sangre se congele, no puede entender cómo, en ocasiones, su mamá habla con cariño acerca de sus distanciadas hermanas.
Saludando a un Auror desde lejos, toma uno de los callejones, consciente de la poca claridad y de la más eminente oscuridad acechando en cada esquina. Camina con la confianza de un oficial y con los aires de alguien que tiene mucho que probar. Todavía está en el proceso de convertirse en Auror, no será oficial hasta que dirija su propia redada más adelante. El hecho de que sea una mujer no tiene nada que ver. Es torpe, descuidada y le dio a su mentor varios ataques al corazón, pero también es minuciosa y se aseguró de que el trabajo estuviera hecho.
Un estruendo detrás de ella la hace detener, al mismo tiempo que un gato cruza la calle con otro persiguiéndolo. Escucha el siseo y los gemidos de dolor provenientes de una batalla territorial entre dos machos alfa, otro ruido suena cuando uno de ellos huye. Tragando, sacude sus hombros para deshacerse de los nudos de tensión formándose, su corazón palpita, listo para la acción. Meneando la cabeza, mira al imponente reloj en la distancia dándose cuenta de que todavía le quedan algunas horas antes de que su turno termine. Tendrá unos pocos días libres y no puede esperar para salir de fiesta.
Una huesuda mano estruja su hombro, tirando de ella hacia una entrada escondida. Aprieta la varita mientras la apunta directamente a lo que cree que es la garganta de la persona.
"Si quieres vivir, te sugiero que me sueltes" le advierte, tratando de sacudir la, sorprendentemente, fuerte mano de su brazo.
"Tonks ¿verdad?" el olor a cigarrillo viejo y sudor le provoca arcadas, debido a la proximidad no tiene otra cosa que respirar aparte del agrio aire que la rodea.
El empuja una carpeta contra sus manos, aflojando el potente apretón y ella tropieza contra la pared detrás. La luz de la vela muestra su arrugado y cansado rostro que está demacrado hasta el punto de inanición, ojos rojos le dan la apariencia de un hombre desquiciado. Mirando hacia el documento en sus manos se da cuenta de que está desarmado.
"¿Qué…"
"Te he estado observando" el exclama precipitadamente, ojos grises recorren su cuerpo. Al parecer quiere morir, a pesar de haberse aturdido un momento, vuelve a apuntarle rápidamente con la varita, el no retrocede. "Eres diferente. Puedo confiar en ti, sé que puedo"
No está segura de si está hablando con ella o tratando de convencerse a sí mismo. El asiente distraídamente, sin perder de vista las sombras, moviéndose nerviosamente como un conejo que quiere escapar de un zorro. Ella alcanza la carpeta lentamente, evitando asustarlo con movimientos bruscos, para luego abrirla. Una fría y pegajosa palma la cierra de golpe, fijando su mano a la superficie.
"Aquí no" el susurra, voz ronca debido a tantos años de fumar. "Las calles tienen ojos y oídos por todas partes"
"¡¿De qué demonios estás hablando?!" grita ella, quitando su mano de la de él.
"Ellos vienen por mí. Sé demasiado…demasiado. No dejes que nadie la vea o vendrán por ti también"
"Si estás en peligro te puedo proteger" Tonks ofrece, evaluando que tanto de lo que el viejo está diciendo es verdad y que tanto está en su mente.
"¡No puedes protegerme de ti misma!" el sisea, causando que ella de un paso atrás. "Hay sangre en esta ciudad, sangre que ha sido dividida…Tienes que verlo personalmente, no se detendrán…Nunca se detendrán a menos de que gobiernen, ¿entiendes? Nadie está preparado, la muerte se aproxima y nadie está preparado. La suciedad correrá como un río por estas calles, se mezclara con toda la sangre a menos que…a menos que alguien lo detenga. Nadie está a salvo. No me crees pero muy pronto lo harás…Cuando mi vida acabe entenderás exactamente a lo que me refiero"
"Cuando dices que…" pero se ha ido, no hay nada más que humo delante de sus ojos cuando el desaparece.
Suspirando, apoya la cabeza contra el muro, no esperaba que esto sucediera cuando su turno comenzó. Echándole un vistazo a la carpeta usada en sus manos, la tentación de mirar se vuelve demasiado grande, por lo que remueve la portada. Pasos en la distancia la hacen sobresaltar, cerrando el documento rápidamente. Lo encoge antes de meterlo en el bolsillo de la chaqueta que lleva por debajo de la túnica. Saliendo del callejón nota la silueta de su compañero.
"¡Tonks! Me preguntaba a dónde te habías ido, ¡no te vi en nuestra reunión!" dice él con entusiasmo, acortando la distancia entre ellos.
"Si, discúlpame por eso…me tropecé en las escaleras tratando de quitarme vómito de los zapatos" la mentira sale fácilmente de sus labios, es creíble, todo el mundo la conoce por ser torpe. "¿Te preocupaste por mí Pats? ¿Querías ser un héroe?" bromea, golpeando su hombro.
"Nah, conociéndote pensé que te encontraría hecha una pila en el suelo. ¡No estuve tan lejos!" el ríe, pero ella no ignora la forma en que sus ojos miran fijamente al callejón para ver si hay otra persona con ellos.
"Aprecio eso" dice suavemente, sabiendo que su colega está cuidando de ella. "Eres un buen hombre"
Tal vez sean las sombras gastándole una broma, quizás es la luz de las velas siendo cruel, pero algo atraviesa los ojos de Pats, algo muy parecido a la culpa. Después de un segundo se esfuma, haciendo que se pregunte si solamente está nerviosa y ha empezado a ver cosas.
"Ven, vamos a terminar nuestra ronda, no quiero escuchar a Shacklebolt quejándose de que llegamos tarde" dice Pats, regresándose por el camino en que llegó.
Asintiendo, Tonks lo sigue, la carpeta quemándole el bolsillo. No pretendía mentir, solamente se le escapó, ni siquiera está segura sí el encuentro realmente sucedió o todo fue parte de su imaginación, pero aun así mantiene el secreto cerca de su pecho. Es incapaz de sacudir el sentimiento de pavor que se extiende por su cuerpo. No tiene motivos para desconfiar de Pats, fue reclutado al mismo tiempo que ella, trabajaron y entrenaron juntos. Y aun así, está escondiendo información importante de él. Porque no quieres verte como una imbécil escuchando a un viejo loco, no porque no confíes en él. Suspira, feliz con la explicación. Está exagerando, probablemente no sean más que cartas chifladas: nada interesante.
Incluso cuando se acerca a los demás Aurores, todos reunidos por el turno final, ansiosos por compartir sus historias sobre la noche. Juzgando por sus caras cansadas la mayoría tuvo un patrullaje tranquilo, compartirán una bebida y luego se irán a casa. No puede quitarse de encima el sentimiento de que la están observando, la manera en que sus compañeros la miran, analizándola. ¿Estarán buscando algo? ¿Lo sabrán?
No puedes protegerme de ti misma…Las palabras resuenan como una campana en su cabeza y ahora, mientras está rodeada por Aurores, las comprende. Él no se refería a que ella no podría protegerlo, sino que los Aurores para los que trabaja son las personas de las cuales estaba escapando. Parada en medio de Aurores sonrientes, nunca se había sentido tan claustrofóbica en toda su vida.
Las calles tienen ojos y oídos por todas partes. Ellos son los ojos y oídos. Está siendo paranoica, se convence a sí misma, ¿la locura es infecciosa? No está segura pero siente como si se hubiera contagiado. Necesita alejarse de las calles por un rato, se postulará para vigilar el Torneo Riddle, un cambio de escenario le vendría bien.
- Fracturas -
El gran comedor está repleto de conversaciones, los estudiantes charlan animadamente, algunos tensos debido al miedo, y otros llenos de esperanza y alegría. La Copa Riddle reposa encima de una plataforma, vibrando silenciosamente, el calmante resplandor azul ilumina las caras de los alumnos de primer año mientras la contemplan con asombro. Los Profesores siguen normalmente con sus rutinas pero nadie puede pasar por alto el hecho de que están vestidos para impresionar, cada uno con trajes perfectamente limpios y sus mejores zapatos. Incluso la Profesora Black ha hecho un esfuerzo para parecer más civilizada, su usual corsé negro reemplazado por uno nuevo, más ajustado alrededor de las curvas. Causando que algunos chicos y chicas lo bastantemente valientes, la miren embelesados. La varita está en su cabeza, manteniendo al montón de rizos en su lugar mientras habla en voz baja con Snape, quién, según dicen, ha lavado su cabello.
Hermione nota que incluso el gran comedor ha recibido algún tipo de limpieza, observando el ligero matiz más verde de la habitación. Todo el mundo sabe quién entrará por las puertas en breve, el mismísimo Ministro de Magia anunciará a los participantes elegidos.
Dumbledore camina hasta el podio, su presencia siempre demandando atención. Los saluda a todos suavemente, palabras sabias son pronunciadas mientras sus ojos escanean a la multitud, buscando algo fuera de lo común. Después de diez minutos, finalmente va al grano, echándole un vistazo al Cáliz para luego volver a mirar a los estudiantes al tiempo que Filch entra por la puerta de los Profesores. El Ministro llegó.
"Ahora para el anuncio final, aquellos con el coraje suficiente para haber depositado su nombre en la Copa tendrán la oportunidad de ser escogidos. Dos equipos serán seleccionados por Lord Riddle"
Ellos miran como Dumbledore desciende del podio, para luego esperar ansiosamente por alguna señal del Ministro. Las velas parpadean sobre sus cabezas a medida que un aire extraño colma la sala. Ante sus ojos; aparece Lord Riddle en una nube de humo negro con una capa ondeando tras él. Ojos endurecidos miran hacia abajo y la mayoría se retuerce nerviosamente ante la examinadora mirada. Siendo un hombre alto al que se debe tomar en cuenta, la habitación late con autoridad cuando sus manos agarran el podio, dedos largos aferrándose a la madera. Ladea la cabeza, como una serpiente evaluando a su presa antes de enroscarse y atacar.
"Buenos días" su voz suena cálida pero extrañamente desinteresada, se escucha un murmullo de "Buenos días" de parte de los alumnos, sin saber si debían responder o no. "¡Bienvenidos al Torneo Riddle! Ya están al tanto de las reglas dentro de esta competencia, fraude, apuestas ilegales y saboteo de niveles no serán tolerados. El que lo haga enfrentará terribles consecuencias. Cualquier hechizo usado para darles ventaja sobre sus oponentes resultará en la descalificación del equipo"
Sus ojos recorren la multitud otra vez, asegurándose de que entiendan las reglas completamente, antes de hacer un ademán para que revelen la Copa. El Cáliz se encuentra en el centro y con un movimiento de su varita los primeros nombres flotan en el aire para luego depositarse en su mano.
Hay una pausa, y ellos esperan a que sus labios lean los temidos nombres. Hermione aguarda con el corazón palpitándole fuertemente, escalofríos corriendo sin parar por su cuerpo. Todo el mundo está mirando fijamente ese pedazo de papel. Los ojos del Ministro conectan con los de ella, paralizándola. Por favor que no sea yo. ¡Por favor que no sea yo! Le ruega a cualquier Dios que la esté escuchando, ella no quería este estrés adicional.
"Harry…" su corazón deja de latir. "¡Harry Lonsdale, Peter Fascit, Angelina Boss y Fredric Pumpskin!" el lee.
Un rugido estalla en la mesa de Hufflepuff a la vez que cuatro estudiantes brincan de emoción, la mesa se enciende con conversaciones. Los Profesores se inclinan para hablar entre sí, incluso el Ministro se detiene para intercambiar algunas palabras con Dumbledore antes de dirigirse de nuevo al podio. Hermione se relaja, creyó que eran ellos, cuando escuchó el nombre 'Harry' juró que iban a ser ellos. El Ministro deja que el parloteo continúe por unos minutos antes de pedir silencio. Chispas rojas emergen de la Copa disparando un trozo de papel hacia las manos de Dumbledore. Un grupo descalificado por hacer trampa y ahora los nombres están en posesión del Director, Hermione no quisiera estar en su lugar.
"Imprudentes…" exclama en desaprobación el Ministro mientras gesticula para que salga el próximo equipo.
El papel aterriza en su mano, levanta una ceja y una leve mirada de sorpresa se refleja en su rostro. "Weasley, Potter, Granger y Longbottom"
El estupor dura hasta que Harry y Ron comienzan a saltar y celebrar. La mesa de Gryffindor los sigue rápidamente, y el comedor se llena de leones rugiendo. El terror consume su cuerpo y Hermione mira fijamente a Neville, quién está entretenido mirando a Harry y a Ron.
Debajo de todo el ruido, Hermione le reclama a Neville. "¿Tú hiciste esto?"
Neville se encoge de hombros, consiguiendo que Hermione se queje y voltee a mirar a los dos imbéciles danzando de alegría al lado suyo. Iban a entrar sin ningún tipo de preparación y con muy pocas probabilidades de pasar el primer nivel, Harry y Ron no son del tipo que hace planes así que dependerá de ella. Echándole un vistazo a la mesa de los Profesores, ve que esta está repleta de actividad, Riddle ha ido a hablar con ellos. La única que no forma parte de la discusión es Bellatrix Black, sus ojos están fijos sobre el primer equipo. Se pone de pie rápidamente, causando que algunos se sobresalten, le dirige algunas palabras al Ministro por las cuales recibe un asentimiento de cabeza para luego desaparecer.
"¡Silencio!" resuena la voz de Riddle, destrozando la felicidad y obligándolos a sentarse en sus sillas. "Los dos grupos serán invitados a la iniciación, se presentarán clases ligeramente reducidas para aquellos que se han ganado el derecho de participar en los juegos. Vincit qui se vincit" anuncia él, antes de abandonar el podio.
"¡Vincit qui se vincit!" responden los alumnos.
Dumbledore les da permiso para irse y una gran cantidad de estudiantes sale del comedor. Lentamente, Hermione se levanta para caminar junto a sus amigos, preguntándose si tomó la decisión correcta. Continúa con esta línea de pensamientos mientras McGonagall los aparta hacia un salón vacío. Una felicitación sale de los labios de la Profesora.
"Aquí es donde tendrá lugar la tertulia, los espero a las cinco en punto. Ahora, vayan a clase" les ordena McGonagall.
- Fracturas -
Sentándose, Hermione ojea el reloj, llegó diez minutos antes a la reunión. Hay solo una persona más en la habitación y nunca antes lo había visto, asume que es uno de los asistentes del Ministro. Acomodándose en la silla, busca dentro de su mochila el libro sobre el Campeonato Riddle. Observa que solo hay ocho sillas en la sala, cuatro para cada grupo. Una mesa se encuentra delante de ella y dos sillas más reposan a su lado. Todavía no se le pasa el asombro, pero sabe que cuando eventualmente lo haga, será reemplazado por pánico. Los hijos de muggle nunca han ganado las competencias. ¿Acaso quiere ganar?
Una mano agarra su hombro haciéndola saltar, maldiciendo en voz baja, cabello morado se hace evidente al momento en que su amiga se agacha junto a ella.
"Tonks…" Hermione resopla. "¿Qué demonios haces aquí?"
"Caramba 'Mione, también me alegra verte" bromea la bruja.
"Me alegra verte, pero ¿qué haces aquí?"
"Soy parte de la seguridad" Tonks responde mientras se apoya contra la silla y mira alrededor de la habitación. "Necesito hablar contigo"
"Estamos hablando" Hermione señala de manera obvia.
"No, en privado, es muy importante, ¿podemos vernos más tarde en el lugar de siempre?" Tonks pregunta, sus ojos nunca dejan de evaluar el salón.
"Nymph, ¿qué ocurre?" interroga Hermione, notando la inquietud en el rostro de su amiga.
"No puedo hablar aquí. Después" la Auror insiste.
Estudiando a su amiga, Hermione percibe las líneas de preocupación, la sombra de la duda en sus ojos. La postura usualmente relajada se encuentra un poco precavida, duda que alguien más se dé cuenta. Tonks es buena ocultando sus problemas, para convertirse en Auror tuvo que aprender a camuflar sus sentimientos. Hermione la ayudó a aprender a controlar su cabello, investigando libros sobre cómo manejar las emociones que la tomaran por sorpresa.
"Claro que podemos" promete Hermione. "A las nueve, ¿okay?"
"Vale" Tonks sonríe antes de golpear el brazo de Hermione.
"¡Ow! ¿Y eso por qué fue?" bufa Hermione, sosteniendo su brazo.
"Por entrar al Torneo, idiota" responde Tonks enojada. "¡¿Qué diablos estabas pensando?!" le reclama, pero antes de que Hermione le pueda responder, la bruja comienza a menear su cabeza. "Oh, ni se te ocurra contarme esa patética historia sobre cómo lo hiciste por Potter y Weasley, se supone que eres lista 'Mione"
"Mira, si estás aquí para sermonearme, puedes hacer fila" responde Hermione molesta, alejándose de su amiga.
"Okay…okay, lo siento, pero sigue siendo malditamente estúpido de tu parte" es la más calmada respuesta. "Iba a ofrecerme para ser tu mentora…"
Cuando solo quedan diez participantes en la competencia, estos tienen permitido solicitar un mentor. A cada concursante se le asigna un instructor de su elección. Pero hay una condición, la persona tiene que haberse postulado para ser parte del Campeonato. Los mentores pueden ser tanto Voluntarios que han entrado para asistir en los juegos como Profesores, y, en situaciones extremas, el Ministro, Director o el jefe del departamento de Aurores. Otros estudiantes tienen permitido ofrecer asesoramiento pero no pueden convertirse en tutores. En caso de que un participante no tenga un instructor determinado, se le asignará un Voluntario. Estas personas nunca duran mucho. La situación menos frecuente de todas es cuando el Profesor de DCAO decide ofrecerse como mentor, de llegar a ocurrir esto el competidor no puede negarse ya que solo puede ser revocado por el Ministro de Magia. Las reglas son simples, y los consejos aún más: impresiona a la multitud para tener una extensa selección de tutores, no hacerlo resultará en una pérdida. Ningún concursante ha ganado sin tener al menos siete candidatos ofreciendo sus servicios. La Profesora Black es la excepción, teniendo de instructor al mismísimo Ministro.
"No puedes ser mi mentora" Hermione dice suavemente, conmovida porque su amiga piensa que es capaz de avanzar tanto en el Campeonato.
"Lo sé, soy parte del equipo de seguridad, no una Voluntaria. No estoy autorizada para ser tu tutora. Aunque si puedo asesorarte" Tonks dice alegremente. "Pero no fue por eso que toqué el tema. Tienes otras ofertas"
"Tonks, puede que ni siquiera llegue lejos" protesta Hermione. "Apenas acaban de seleccionar mi nombre, ¿Cómo sucedió esto tan rápido?"
"Ha estado en la mesa desde que ingresaste al sorteo. Mamá quiere ser tu mentora"
"¿Qué? ¿Andy? No puede, ella es…"
"Una Voluntaria" interrumpe Tonks. "Se ofreció para ayudar a Pomfrey, tiene permitido entrenarte. Pero eso no es todo, Lupin me mando una lechuza diciendo que le gustaría ayudarte, también es Voluntario, estará encargado de instalar los niveles"
"Esto es ridículo" Hermione sacude su cabeza. "Aún no ha empezado"
"Todos creemos que puedes hacerlo. Mira, pueden ocurrir dos cosas, te liquidan y te conviertes en una mártir. Se filtrara la noticia, en todos los periódicos saldrá como te sacrificaron para participar y decidiste quedarte para ayudar a tus amigos. Te eliminan del Torneo, eres una buena chica, diste tu mejor intento, nadie salió herido. Sin embargo…si ganas, eres la minoría, ¿tienes idea de lo que significaría? Una hija de muggles ganando la competencia. Incluso si solo llegas a las semifinales, serias la primera en lograrlo"
"No puedes estar hablando en serio" Hermione susurra incrédulamente, al tiempo que llega el Profesor Snape junto con dos Hufflepuffs. Reciben una mirada extrañada por parte del Profesor, pero este continúa caminando hacia la mesa.
"La seriedad se fue por la ventana cuando no te retiraste, y ahora aquí estamos. Es tiempo de ser realistas" Tonks insiste, ignorando a las demás personas en el cuarto. "Vas a ir a la guerra, ya tienes a un equipo cubriéndote la espalda, mamá y Lupin acordaron que te van a preparar juntos, el hecho de que no esté permitido tener dos mentores no significa que tu instructor no pueda pedir la opinión de otro con respecto a tu entrenamiento. Voy a ayudarte al principio, Lupin me enseñará un par de cosas y yo te las enseñaré a ti"
"¿Eso es legal?"
"¿A quién le importa?, tú eres la que tiene el reglamento, pero si Lupin lo sugirió voy a arriesgarme a decir que sí, es legal"
"¿Por qué haces esto Nymph?" no puede evitar preguntar.
Hay un momento de vacilación, pero Tonks finalmente responde. "Porque eres como una hermana para mí"
"¡Tonks!" la voz hace que las dos se sobresalten, Hermione gira rápidamente para toparse con la mirada de desaprobación de la Profesora Black fija en ella.
Tonks se levanta rápidamente, enfrentándose a la enojada mirada de su tía. Hermione observa, indecisa entre quedarse o escapar. Todo el mundo conoce la historia de las Black, como las tres hermanas se dividieron debido al status y su nombre fue arrastrado por la 'suciedad'. Andrómeda, la hermana del medio, huyó con un nacido de muggles cuando tenía dieciséis años, la familia no tuvo ningún tipo de relación con ella hasta que Nymphadora Tonks, la única hija de Andrómeda, entró a Hogwarts. Todavía existe resentimiento entre las hermanas, aunque Hermione está segura de que es unilateral, sabe que el odio proviene de Narcissa Malfoy y Bellatrix Black porque visita regularmente a Andy. Todavía tiene fotos de sus hermanas en la casa, no, ella no guarda rencor, solo esperanza. Viendo a los furiosos ojos penetrar a su amiga, Hermione está convencida de que Black le hizo la vida de cuadritos a Tonks cuando era una estudiante. Ahora, sin embargo, la Auror no tiene nada que perder. Mira lentamente como Tonks cae en cuenta de que la bruja no puede hacerle nada, no sin formar un escándalo.
"Profesora Black" es la respuesta casual.
"¿Quisieras explicarme que hace alguien como tú aquí en la escuela, hablándole a una de mis alumnas?" reclama la Profesora Black.
"Soy parte de la seguridad Profesora, habría jurado que ya sabía" Tonks responde, pinchando ligeramente el orgullo de la bruja.
"Oh sí sabía, solo que pensé que me estaban tomando el pelo. Me siento tan protegida" contesta sarcásticamente. "¿Por qué estás hablando con Granger?"
"¿Tengo prohibido platicar con mis amigos?"
La Profesora Black suelta una risotada mientras se recuesta contra la mesa. "¿No tienes ninguno de tu edad?"
En vez de ofenderse, Tonks solo se encoge de hombros. "Ninguno tan inteligente como Hermione"
Hermione se sonroja ante el halago, entretanto la metamorfomaga ignora a la visiblemente irritada Profesora para volver a agacharse. Tonks le dice que no le preste atención a la mirada fulminante que les dirige la bruja, Hermione se esfuerza por hacerlo. Sabe que probablemente va a pagar por conversar con ella, la Profesora Black odia cualquier mención sobre la familia de su desheredada hermana.
Después de algunas palabras, la antigua Hufflepuff se levanta al tiempo que Harry, Neville y Ron entran a la sala, sentándose rápidamente. Cada uno saludando a Tonks quién responde con un movimiento de cabeza.
"Te veo luego 'Mione" se despídela Auror, abandonando el salón de clases, los furiosos ojos de cierta Profesora siguen cada uno de sus pasos.
"¿Qué está haciendo Tonks aquí?" Ron pregunta, tomando asiento antes de inclinarse para ver más allá de Harry, el cual está sentado al lado de ella.
"Es parte del escuadrón de seguridad, quería desearnos suerte" contesta Hermione mientras deja que Harry le eche un vistazo a su libro.
"Tiene ganas de morir, yo me alejaría 'Mione, Black te va a descuartizar solo por haberle hablado" aconseja Ron, sabe que tiene buenas intenciones, pero le parece absurdo que le esté advirtiendo, ella ya conoce las consecuencias.
La puerta se abre y el Ministro ingresa a la habitación, esperan en silencio mientras él toma asiento en la punta de la mesa, Black y Snape se posicionan a su lado, cumpliendo el papel de asesores. Harry se menea nerviosamente junto a Hermione, logrando que esta lo mire de reojo, puede ver su inquietud debido a la manera en que se retuerce. Lo ignora, prefiriendo concentrar su atención en el Ministro. Es un hombre alto, con cabello negro azabache y agudos ojos verdes, no obstante, algo no le agrada. No puede entender que es, se mueve elegantemente, es poderoso y simpático, pero hay algo engañoso con respecto a él.
"Ah competidores de Hogwarts" declara orgullosamente. "Cada uno de ustedes será puesto a prueba hasta el límite de sus capacidades, el primer nivel del Campeonato comenzará el lunes, tienen una semana para prepararse. Se les realizará un examen médico con el fin de garantizar que están listos físicamente para lo que viene, si alguno falla el análisis, su equipo todavía competirá. Serán monitoreados a lo largo del Torneo, esto no es nada nuevo, simplemente le permite saber al resto del Mundo Mágico que tal lo hacen. Algo parecido a lo que los muggle llaman Televisión. Pueden hablar con cualquier Profesor si creen que alguien está jugando sucio, tienen dudas o quieren retirarse de los juegos. Rendirse no tiene nada de malo". Deja que los concursantes registren sus palabras mientras toma un sorbo de agua y examina sus rostros con la mirada.
"La Profesora Black los entrenara mental y físicamente, además, se encargará de mejorar sus habilidades con la varita hasta que reciban un mentor. Les aconsejo que la escuchen, sus oportunidades de ganar depende de ello. Está semana tendrán lugar las evaluaciones médicas, practiquen y les sugiero que aprendan a trabajar en equipo" voltea a ver a sus asesores. "¿Algo más?"
"Traten de no hacer el ridículo, Hogwarts todavía tiene una reputación que mantener" añade la Profesora Black.
"Si eso es todo, procedamos a comer" anuncia el Ministro, poniéndose de pie para guiarlos hacia el salón contiguo.
Ambos Profesores les indican que lo sigan, una mesa redonda reposa en el centro de la habitación. Cada estudiante toma asiento, dejando dos sillas libres al lado del Ministro para que los Profesores las ocupen. Hermione se encuentra en medio de Neville y Harry, quedando, incómodamente, frente al Ministro y la Profesora Black.
Se sirven de la comida ofrecida, Ron llena un plato hasta el tope y comienza a aspirarlo, agradece que Harry los este separando. El Ministro se vuelve el centro de atención a medida que los estudiantes se turnan para hacerle preguntas. El responde humildemente, indagando sobre sus familias y calificaciones. Es un anfitrión estupendo, la Profesora Black ofrece uno que otro comentario e incluso el Profesor Snape contesta con su habitual voz arrastrada. Pero lo que les falta como anfitriones el Ministro Riddle lo compensa con su carisma.
Terminando su pudín, Hermione se recuesta en el asiento escuchando a Harry hacer preguntas, sabe que considera al Ministro como un modelo a seguir, al igual que a su padre y a Dumbledore. Neville come poco otra vez, y su mente regresa a como el mago estaba seguro de que los iban a escoger. ¿Saboteó el sorteo? Si lo hizo, ¿Por qué no los atraparon? Estaba tan distraída que se perdió el cambio en la conversación.
"¿Qué hay de usted señorita Granger?" la voz del Ministro rompe su ensimismamiento y se da cuenta de que todo el mundo la está mirando. "¿Qué quiere hacer después de Hogwarts?" pregunta Riddle.
Echa un vistazo hacia donde están Harry y Ron, sabiendo que los dos quieren ser Aurores. "Todavía no estoy segura" responde honestamente.
El Ministro asiente pensativamente para luego inclinarse sobre la mesa. "Aunque no es por falta de ideas, he escuchado que tiene a la mayoría del Ministerio solicitándola"
"He tenido un par de ofertas" Hermione concuerda, no le ha comentado esto a sus amigos, aún no está lista para hablar de su futuro.
"Invitaciones de los Departamentos de Seguridad Mágica y Regulación y Control de Criaturas Mágicas, el Wizengamot también está muy interesado en tenerla, el Departamento de Cooperación Mágica Internacional y, mi favorito, el Departamento de Misterios. ¿Continúo?" pregunta el Ministro levantando una ceja.
"¡Diablos Hermione!" grita Ron mirándola. "Nunca dijiste nada"
"Nunca preguntaste" responde Hermione, indignada.
"Pero yo sí" interrumpe Riddle. "Debe haber pensado en algo"
"Nada que ustedes aprueben" Hermione susurra.
"¿Granger?" advierte la Profesora Black, causando que Hermione alce la vista y se encuentre con su mirada. "¿Qué fue eso?"
"Dije 'nada que ustedes aprueben'" las palabras son para el Ministro, pero siente que están dirigidas a su Profesora.
"Bien, veamos" Lord Riddle alienta.
No quiere decirles, sabiendo que nada bueno va a pasar si comparte sus pensamientos. Con todos los ojos puestos en ella y sin ganas de rechazar al Ministro sus labios se mueven por sí solos.
"Estoy pensando en ir a la Universidad"
"Buena elección…" coincide Lord Riddle.
Puede sentir como los demás voltean sus ojos y Harry sonríe, pero antes de que el Ministro pueda continuar ella interrumpe. "A una Universidad muggle". Aclara, está dispuesta a abandonar el Mundo Mágico por el Mundo muggle.
Hay una pausa, un silencio incómodo se expande mientras todos la miran. No puede descifrar el rostro de la Profesora Black, ni mucho menos la expresión del Ministro. Se pregunta si los asombro tanto hasta el punto de dejarlos mudos. Espera que la regañen, que la difamen. Y sucede, pero de parte de alguien inesperado.
"¡¿Qué?!" Ron protesta, sus ojos cazando los suyos. "¿Por qué demonios quieres ir a una Universidad muggle?"
"¡Ron!" no puede evitar el enojo en su voz.
"¡Ron!" Harry advierte cuando Ron se levanta.
"Porque es lo que deseo hacer" Hermione explica, es lo que esperan de ella.
"Eres una bruja 'Mione. ¿Por qué una Universidad muggle?"
"¿Qué tan diferente puede ser de una mágica?" demanda Hermione poniéndose de pie.
"¡Ellos no tienen magia!" Ron exclama como si fuera la cosa más obvia del mundo.
Harry se para, conteniendo a sus dos amigos, pero la pelea se detiene abruptamente cuando Ron se va enojado. Puertas cerrándose con fuerza detrás de él, dejando una sala aturdida y amigos decepcionados. Hermione considera ir a buscarlo, sin embargo, Harry la toma del hombro.
"Ignora al idiota, creo que es una excelente idea. Mamá quería ir a Cambridge" Harry sonríe entusiastamente, escoltándola de regreso a su asiento.
Sentándose de nuevo, Hermione echa un vistazo a la puerta por la cual acaba de irse su amigo.
"Es admirable" concuerda el Ministro. "¿Puedo preguntar qué carrera quiere estudiar?"
"No he decidido todavía" responde Hermione distraídamente. "Probablemente ciencias sociales o alguna otra cosa que tenga que ver con la ciencia"
"¿Ciencia?" pregunta Peter Fascit.
Hermione se detiene, por supuesto que no saben nada sobre muggles. "Magia muggle si quieres decirle así. Como no pueden usar magia, usan la ciencia, tecnología que hace las cosas por ellos, desde crear un avión que vuele en el cielo hasta encontrar la cura de una enfermedad, la ciencia es su magia"
"¿Pueden volar?"
Compartiendo una mirada inquietante con Harry, Hermione suspira. "Entre otras cosas"
"¿Y qué harías con ese logro?" Riddle pregunta, regresándolos al tema.
"Probablemente nada" Hermione responde, notando las expresiones de confusión decide explicar detalladamente. "Cuando completas la Universidad te vas con un título, independientemente de que seas un abogado, un profesor o un doctor. No importa qué estudie, siempre y cuando tenga un título con mi nombre"
"¿Por qué?" pregunta curiosamente la Profesora Black.
"Sin una licenciatura todo habría sido en vano"
"Las tradiciones familiares son importantes" el Ministro disuade su opinión sobre las costumbres. "Es bueno que las mantengas"
Sonriendo mientras el desvía su atención a la siguiente persona, se inclina hacia atrás en su silla llamando la atención de Neville.
"Son como un grano en el culo" susurra.
Neville ríe, trata de disimularlo y termina teniendo un ataque de tos. Le da palmadas en la espalda al tiempo que alcanza su bebida y se la entrega. Se ganan miradas de parte del resto, pero estos pierden el interés rápidamente cuando ven que se encuentra bien, aunque un poco morado. Neville le dedica una mirada fulminante y ella le responde con una sonrisa. Ninguno de los dos nota a la Profesora Black observando el intercambio.
- Fracturas -
Deambula por los corredores, alejándose de la reunión. Dejó que Harry y Neville se le adelantaran, sabiendo que Harry va a hablar con Ron. Se siente traicionada, dolida y ligeramente perdida. Ron es su mejor amigo, nunca pensó que, de todas las personas en esa sala, fuera él el que reaccionara tan mal. Ser hija de muggles es bastante difícil de por sí, ¿no se dio cuenta que con eso no la estaba ayudando?
También está consciente de lo mal que luce la situación, su amistad se ha fracturado, ¿Cuánto durara su equipo antes de separarse? ¿Pueden confiar uno en el otro? Sabe que cuenta con Harry, él lo es todo para ella, su amigo, su hermano. ¿Elegirá a Ron?, todos son muy cercanos. Ron y Harry discutieron en cuarto año, pero al final lograron resolver sus diferencias. Esto es un desastre. Los juegos ni siquiera han empezado y ya están teniendo problemas. Ojeando su reloj, se da cuenta de que le quedan un par de horas antes de tener que ir a ver que quiere Tonks. Con tal y no no sea otra de sus locas ideas, la última vez que tuvo una de esas Hermione se despertó en una bañera, con resaca y un patito de hule en su cabeza. Encontró a Tonks con medio cuerpo fuera de la cama y un sostén en la cara, transformada en un tigre. Hasta el día de hoy Hermione se rehúsa a salir de fiesta con ella.
Alguien se aferra a su uniforme y la arrastra al otro lado del pasillo. Golpea la pared, las piedras del muro clavándose dolorosamente en su espalda. Intenta defenderse cuando una mano sostiene firmemente su muñeca y la otra presiona una varita contra su garganta. Ella mira a los furiosos ojos de la Profesora Black y traga. Nunca, en el tiempo que lleva en Hogwarts, ha visto a la bruja ser violenta. Esto es algo completamente nuevo, Hermione se queda inmóvil en el agarre de Black al tiempo que busca desesperadamente a alguien que la ayude.
"Granger" saluda la Profesora, casi agradablemente. "¿Por qué no platicamos un rato?"
"Profesora…" Hermione jadea, sin saber cómo lidiar con la bruja psicótica. "Por favor suélteme". Trata de ser amable, esperando que funcione.
No lo hace. "Lo haré, pero primero me dirás por qué mi sobrina habla contigo"
"Somos amigas"
"¿Amigas? ¿Cómo se conocieron?" demanda Black, no refuerza su agarre ni le causa dolor y Hermione siente alivio por eso.
No puede responderle la pregunta. Si le dice, todo su esfuerzo habrá sido para nada. Todo por lo que ha trabajado, escondiendo su vida personal. No, no lo revelará, mucho menos en frente de esa bruja.
"A través de Harry, cuando me quedé en su casa" miente.
Sin embargo, Black le cree. "¿Qué quería?"
"¿Por qué le importa tanto?"
"¡Responde la pregunta!" Black gruñe, ojos brillando peligrosamente.
"Quería ser mi mentora…" responde Hermione, sin ganas de enfurecer más a la bruja. Su corazón está latiendo incontrolablemente y ella ignora el hormigueo que recorre su cuerpo.
"No puede…" una luz las ilumina, distrayendo a Black.
"Bellatrix…" es la monótona voz de Snape. "¿Amenazando estudiantes a mitad de la noche?"
"¡Vete al diablo, Snivellus!" advierte la Profesora. "Ella está bien"
"¿Señorita Granger?" pregunta el Profesor Snape, ignorando a la bruja oscura que está acorralando a Hermione contra la pared.
Hermione mira a la Profesora reteniéndola, quiere que el Profesor de pociones la saque de ahí, no obstante, también quiere saber qué es lo que pretende Black. "Estoy bien"
"Muy bien" asiente Snape, bajando su varita. "Regresaré en cinco minutos, si todavía sigues aquí Bellatrix, yo mismo te reportaré"
Black no responde, simplemente mira al mago alejarse antes de regresar su atención a Hermione. "Incluso si llegas a ese nivel, Tonks no podrá ser tu instructora"
"Lo sé, estaba ofreciéndome la propuesta de otra persona"
Black se aparta levemente, entrecerrando sus ojos, preparada para escuchar el nombre que está por venir. "¿Quién?"
"Andy…" es el silencioso susurro.
Hermione brinca cuando el puño de Black azota la pared junto a ella con un horrible crujido. Tropieza hacia adelante cuando la Profesora se aleja en un ataque de rabia. Observa alterada como la bruja murmura en voz baja para luego mirarla fijamente. Presiona la varita contra su yugular, ella retrocede hasta chocar con la pared detrás. Echándole un vistazo a la curvada madera, sus ojos se posan momentáneamente en labios rojos para luego conectar con iris negros. Dios es bellísima... Se da una cachetada mentalmente, ahora no es el momento de dejar que su libido tome el control.
"Podría maldecirte por decir ese nombre. ¿Eso es todo lo que necesito saber por ahora?"
"Lupin…"
"Dime Granger, ¿Cómo es posible que ya tengas dos tutores listos? La competencia apenas ha comenzado"
"Si lo supiera tendría un dolor de cabeza menos"
Ojos negros la analizan brevemente, para luego bajar la varita e irse. Acariciando su clavícula, Hermione observa a la bruja retirarse antes de mirar la hora. Decidiendo que probablemente es más seguro si espera a Tonks en la Torre, comienza a caminar, su cabeza dándole vueltas debido a la confusión. Reza por el bienestar de Andy mientras se reprende a sí misma por haberse calentado con su Profesora. Solo es un crush de colegiala…supéralo.
- Fracturas -
Tomando un trago, Andrómeda Tonks se relaja en su sillón. Culminando un día estresante junto al fuego, la radio y un buen vino añejo. Odia admitir que quizás heredó el gusto por los licores finos, pero todo el mundo tiene un placer culpable y el de ella es el vino. Sorbiendo inocentemente, se pregunta que estará haciendo su hija y cuando regresará su esposo del viaje. Disfrutando de la paz mientras dura.
Un toque en la puerta la hace suspirar, habló demasiado pronto. Poniéndose de pie, lleva su vaso con ella a la entrada. Nota la lluvia golpeando la ventana. Gira el pestillo. La puerta se abre de par en par mientras una figura negra atraviesa el pórtico, para luego oprimir una varita contra su cuello. Andy ni parpadea, en cambio, continúa bebiendo su vino tranquilamente al tiempo que mira fijamente a los ojos negros.
"Bellatrix" saluda. "¿Quieres una copa?"
"¡Debería matarte!" es la respuesta.
"Y sin embargo, aquí estoy"
"Aquí estás"
Se examinan mutuamente, dos hermanas casi idénticas en apariencia pero completamente diferentes en personalidad. Andy espera pacientemente a que su hermana mayor baje la varita, a que la furia se le pase y la curiosidad le gane.
"¿Tienes Whiskey de Fuego?"
Sonriendo, Andy se hace un lado para dejar que entre. Viéndola moverse con elegancia nunca perdida y arrogancia forjada permanentemente. Cerrando la puerta tras ella, Andrómeda señala los asientos.
"Veré que puedo hacer, ponte cómoda"
N/T: No quise traducir Snivellus porque en español pierde la gracias. Es un juego de palabras entre "Sniveller" y "Severus", vendría siendo algo así como "llorón" o "quejica"
