La maldición de un sueño
Disclaimer: Este fic usa los personajes del mundo creado por Fujimaki Tadatoshi
Parejas: Aomine X Kise, Kagami X Kuroko, Akashi X Furihata, Midorima X Takao, Murasakibara X Himuro
Gracias por leer :)
Día 3. Habitación 1
El incesante ruido lo estaba molestando, sus ojos se abrieron con desgana, quería seguir durmiendo; vio al rubio a su lado aun durmiendo, poco tardo en reconocer que era la alarma de un celular.
–Kise, tu alarma–
–mh– fue toda la respuesta
–Rayos– se estiro sobre el contrario y tomo el celular apagando la molestia –¿no vas salir a correr?– recupero su posición en la cama dejando el aparato de su lado
–Tengo sueño– escucho decir mientras lo veía acomodarse en su pecho
–Ok– la idea le encanto, siempre le gusto acurrucarse con su novio en las mañanas, ambos abrazados, pero obviamente no lo reconocería.
Y desafortunadamente para él, el gusto no le duro mucho, pues varios toques se escucharon en la puerta, cerró los ojos dispuesto a ignorarlos.
Los toques continuaron
–Largo– grito fastidiado
–Aomine– reconocía esa voz, mejor levantarse
–Hasta que abres– dos personas en la puerta
–Estaba dormido–
–La gente dormida no habla– explico Akashi recibiendo un gruñido como respuesta –venimos a ver a Kise– entro a la habitación sin permiso
–Kise ¿tu herida ya sano?– el peliverde fue el primero en acercarse –¿sigue dormido?–
–Hola Midorimachi– abrió los ojos con mucha pereza –¿Qué paso?–
–Vengo a ver tu herida–
Con lentitud se incorporo para terminar sentado en la cama –bueno–
Al terminar de quitar las vendas y tener más contacto con la piel del rubio –tienes algo de fiebre– puso la mano en la frente de Ryouta, volteando a ver a los otros dos –no es alta, pero quizás debamos ir con un medico, puede que se haya infectado– menciono al ver que aun no cerraba la herida.
–¿habrá un medico en el pueblo? –
–si hay– el peliverde al recordar que cuando fue a comprar las cosas, pasaron frente a un consultorio
–debemos pedir que venga–
–no es necesario– dijo el rubio bostezando –voy a dormir un poco más, y después voy al pueblo–
–no creo que sea bueno que camines hasta allá–
–no es lejos, he caminado más que eso– sonrió tranquilamente –además mis hermanas me hicieron prometer que les traería algo de aquí, así que quiero pasar a comprar algo–
–aun no estoy seguro–
–no tengo mucha fiebre, y la verdad no me siento mal, solo cansado–
–y no irá solo– agrego el moreno con sonrisa de autosuficiencia
–Está bien– con resignación el pelirrojo –saldremos a correr, cualquier cosa nos avisas Aomine–
–si–
Ambos visitantes salieron.
Aomine no tardo en cerrar la puerta; seria el novio más desconsiderado y antiromance del mundo, pero había cosas que deseaba hacer con su novio. Se acostó en la cama, el ojidorado ya estaba dormido otra vez, lo abrazo pegándolo a su cuerpo, el rubio termino con la cabeza entre el pecho del moreno y su cabeza; suspiro el dulce aroma de su novio, y se relajo, mientras acariciaba la tersa piel de su brazo.
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Planta baja
Kagami cocinaba con ayuda de Himuro y Akashi, era el turno de Kise pero este aun no bajaba.
–quizás debamos subir a ver si está bien– pregunto Takao preocupado, ya le habían informado a los demás
–Buenos días chicos– entro el rubio con su alegre ánimo de siempre
–hey– el saludo del moreno que venía junto
–¿estás bien Kise-kun?– pregunto preocupado el peliceleste, y hasta un poco culpable, pues el rubio se había lastimado por salvarlo
–estoy bien, solo necesitaba descansar un poco– ambos recién llegado se sentaron en una de las mesas
–¿a ver? – Akashi se acerco –aun tienes fiebre–
–Pero es poca– recibieron su plato de comida –y de todos modos iré al pueblo, pasare a ver al médico–
–Ok–
Poco después de comer un grupo se formo para ir al pueblo: Kise, Aomine, Takao, Midorima, Himuro y Murasakibara
–¿está bien que camines hasta el pueblo? – pregunto Himuro, todos estaban en el patio andando a la salida de la propiedad, ésta estaba limitada por un enrejado bajo, y un amplio arco en la entrada.
-claro que si– tras cruzar el arco el rubio se detuvo tomándose la cabeza, un fuerte de dolor le sobrevino –mgh– exclamo ante el dolor
–¿Kise estas bien?– Daiki se apresuro a sujetarlo –es mejor que no vayamos–
–…estoy bien– el dolor desapareció por completo –además tengo muchas cosas que comprar– le sonrió con su gesto tranquilo –tengo que llevarle regalos a mi familia, a los del salón– empezó a contar con los dedos –a los del trabajo, al equipo de básquet, ah también…–
–ya, ya– resignado
–y no he subido fotos a mis redes, seguro mis admiradoras han de estar extrañadas–
–ya volvió el fastidio–el grupo ya iba bajando la cresta.
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Salón Principal
Akashi y Furihata estaban en una de las mesas del comedor, el pelirrojo seguía revisando los documentos del baúl, Kagami y Kuroko estaban encestando canastas… Kagami estaba encestando canastas.
–¿Has estado muy distraído?– hubo un momento en que el pelirrojo se dio cuenta que la mente del castaño parecía estar en otra parte.
–ah no– contesto por la repentina pregunta
–¿te pasa algo? –
–Bueno– suspiro, no tenia caso fingir demencia con él –tuve un sueño muy raro–
–Tomando en cuenta, que en cuanto te acostaste caíste dormido–
–perdón por eso– un leve sonrojo en su rostro, esos gestos de timidez le encantaban
–y bueno, ¿Qué soñaste? –
–una chica– soltó de pronto –entraba a la habitación…–
–espera, ¿me estas contando cómo me fuiste infiel en un sueño?–
–¿qué?– completamente sorprendido –no es eso–
–lo sé, solo quería provocarte– una amplia sonrisa de parte del ojicarmin
–¿Cómo haces eso? – tapo su rostro con ambas manos, sabía que estaba completamente rojo
–oh vamos, no es para tanto–
–Akashi-kun no estés molestando a Furihata-kun– los otros dos huéspedes que quedaban entraron
–Eres muy osado Kuroko– viendo que se sentaba donde ellos
–¿de qué hablaban? – Taiga fue a la cocina para llenar una jarra con agua, llevándola junto con dos vasos donde los demás
–le contaba a Seijuro-san un sueño raro que tuve–
–yo quiero escuchar– interesado el peliceleste
–Bueno, ¿se acuerdan que ayer encontré un relicario? ahí mostraba una pareja y a una chica, y bueno, soñé a esa chica–
–¿Puedo ver el relicario?– le paso la joyería a su compañero
–Soñé a esta chica, no se distinguía bien pero creo que tenía el cabello rubio, más claro que el de Kise, y sus ojos eran rosas, vi como ella entraba a nuestra habitación y me decía "váyanse" – suspiro pesadamente –y ya no recuerdo más–
–es una foto muy antigua, casi no se ven detalles– le paso el objeto al más alto
–No parece japonesa–
Lo entrego al de Rakuzan –Creo haberla visto antes– saco algunas fotos de entre los papeles que tenia –¿recuerdas las fotos que volaron del dosel de la cama?–
–sí, las recuerdo–
–Había una de ella– paso las fotos –aquí– en la foto se veía una pareja con la joven chica en medio de ellos, de fondo la fachada del hotel –atrás tiene escrito XIII-IX-MDCCCXCII– paso otra foto –aquí hay otras–
Paso la primera para que rondara entre ellos –si es ella– el castaño la reconoció
–creo que ya se lo que está escrito atrás–
–¿todas esas letras? –
–la fecha escrito en número romano–
–¿y qué fecha es? – curioso Kagami
–13 de septiembre del 1892, y si mal no me equivoco, la fotos más antigua de todas estas–
–eso podría significar que ellos son los primeros dueños de este lugar
–Las persona que mandaron a construir este lugar– corrigió prontamente –aquí hay una con los sirvientes– los tres miembros de la familia sentados en sillas, 15 personas de distintas razas y edades, en fila detrás de ellos.
–Según la historia de Takao-kun, algunos eran esclavos–
–Tomando en cuenta las costumbres de ese tiempo, es posible que estos fueron esclavos– destacando su color de piel y vestimenta
–¿Saben?– comento curioso Kouki –aun no encuentro relación entre los esclavos asesinados y las tres muertes misteriosas–
–Creo haber leído algo al respecto– de entre las carpetas de los recortes de periódico –aquí– coloco la amarillenta hoja en la mesa
–Única hija de los Saravia muerta por desconocida enfermedad– Kuroko leyó el encabezado, girando la hoja hacía su lado para leerla mejor –dice que sospechan de los padres por negligencia–
–¿A los padres?– curioso el pelirrojo más alto
–Al parecer la chica llevaba mucho tiempo enferma, y no le dieron atención médica adecuada–
–sobre esa familia, hay otra noticia– Akashi saco otra hoja y la puso en la mesa
–Danilo Saravia comete suicidio tras haber asesinado a su esposa– continuo la lectura –¡además mato a todos los criados!...– una cara de estupor
-¿Qué pasa Kuroko?– el as de seirin al ver que callaba de pronto
–Encontraron a los criados muertos dentro de jaulas–
–¡Oh shit!– mirada de regaño de todos –lo siento–
–las jaulas las usaban para guardar gallinas; tras la muerte de la hija, la familia cayó en desgracia y los animales comenzaron a morir misteriosamente– volteo la hoja buscando mas lectura–ya no dice mas–
–Ahí está la explicación de las tres muertes, aunque aquí es primero la muerte por enfermedad–
–quizás no siempre sea en ese orden– agrego el castaño
–es siempre el mismo orden– saco varios paquetes de hojas –ya había ordenado estas noticias– las coloco en el centro –según este reportaje de 1979, que fue el segundo año en que el hotel abrió, un hombre mato a su esposa, después su hija muere por una gripe mala tendida y al final se menciona que el esposo se suicida–
–oh vaya–
–Este de 1985, es muy parecido, pero son dos hermanas y el novio de una de ellas– señalaba con el dedo las partes más importantes de cada párrafo –otra vez en 1986, 1992 y 1998; y ahí fue cuando el hotel cerro–
–eso es… es… Ok no sé qué decir–
–Tenebroso– sugirió Kouki a Taiga
– Pero hay algo que me preocupa– saco uno de los libros de los registros –Kuroko, ¿fue Kise quien te salvo de ser aplastado por el librero?–
Una cara confundida –si, el librero caía hacia mí, después del temblor–
–¿Cuál temblor? –
–No me gusta cómo va esta conversación– el de ojos cafés
–lo sentimos ayer en la mañana, cuando estábamos limpiando las bodegas–
–Nosotros no sentimos nada–
–Pero fue muy fuerte, tanto que movió ese pesado mueble–
–esta propiedad esta en roca solida, si tiembla apenas se sentiría–
Celeste y carmín se encontraron, viéndose con confusión –eso fue lo que paso–
–dejemos eso por el momento, pregunto, porque todos los huéspedes que murieron– los miro a todos antes de continuar –se hospedaban en la habitación 1–
–Eso no…– titubeo el castaño –Kise-san tenía fiebre–
–Causada por la herida–
–Si la maldición ya empezó, tenemos que hacer algo– dijo nervioso Taiga
–Nos estamos apresurando al suponer que la maldición existe– agrego el peliceleste –el librero iba a aplastarme, y yo estoy en la habitación 5, solo que Kise reacciono rápido y logro evitarlo–
–Kuroko yo… –Taiga trago saliva –si he visto cosas muy extrañas como para no creer que algo está mal–
–la chica fantasma dijo que nos fuéramos–
Una femenina mano se coloco en el marco de la puerta, del vacío de sus ojos emanaban tristeza. Nadie la vio, pero Kouki se abrazo a sí mismo al sentir un escalofrió –no me gusta esto– la presencia intentaba hablarle.
Akashi lo medito un poco –comentémoslo con los demás cuando lleguen… menos a Kise– con tono serio –seguiré revisando esto, por si necesitamos descubrir lo que paso–
–te ayudare, algo me hace suponer que hubo otra muerte antes de lo que dicen los recortes– el peliceleste
Tiempo después se escucharon varias voces acercarse.
–Volvimos– advirtió Takao –deberían de ver la de cosas que compro Kise-chan– en gesto de asombro
–Ni fueron tantos–
–tú no lo sentiste porque Atsushi y Aomine tuvieron que cargar con todo– el otro pelinegro
–Maldición Kise, nos convertiste en tus mulas de carga– el moreno enojado
–Deberían de ayudar a un pobre chico enfermo– dramatizando
–el Doctor dijo que estas bien, no exageres– el pelinegro más bajo
–yo quiero dulces, Se-chan me debes muchos dulces–
–Tengo varias cajas de chocolates en casa, que me dieron de regalo, te daré todas en cuanto regresemos–
–está bien–
–¿Cómo les fue? – pregunto Kouki
–A parte de que Kise vacio las tiendas, nos fue bien– contesto Aomine
–¿Qué te dijo el doctor Kise? – Akashi en gesto serio
–Que no es grave– las compras las dejaron frente a las escaleras –me dio antibióticos, analgésico por si lo necesitaba, y algunas vitaminas; dice que el ambiente húmedo puede provocar que la herida no sane tan rápido– todos las noches había estado lloviendo
–Midorima– quiso corroborar
–esa fue la indicación del Medico– se sentó en uno de los sillones del salón –se tomo la primera dosis en el consultorio y le toca la siguiente antes de dormir, también nos sugirió sueros bebibles por la deshidrataron–
–Bien– miro el montón de bolsas
–algunas cosas son para ustedes– comento de pronto el rubio
–Gracias– lo miro con gesto serio –puesto que provocaste este incremento de cosas, lo conveniente es que tu lo guardes–
–¿eh? –
–los demás descansaran mientras subes todos eso, no podemos estar obstruyendo las escaleras–
–pero no todo es mío–
–bueno, la mayoría si, así que de favor sube todo y ponlo en el cuarto correspondiente–
–Gracias Kise-chan– también se sentó
–Takao ni te confíes, que tu y Midorima tienen que ayudarme a cocinar, se tardaron muchísimo–
–yo quería descansar– con fastidio
–vamos todos al comedor. Kise mejor apúrate–
–siii– desganado mientras tomaba las bolsas
–Aomine tengo que hablar contigo– escucho mientras subía, ya no tenía esperanza de que su novio le ayudara a subir las cosas.
Reunidos todos en el comedor, Akashi les explico lo que habían estado descifrando.
El moreno subió al segundo piso, aun pensativo con lo que había escuchado; él no creía en esas cosas, vaya, ni siquiera le interesaba los temas de muertos y esas cosas; pero saber que su rubio podría morir, definitivamente tenía que hacer algo.
-Hey…– iba a llamarlo, pero la imagen que se le presentaba era hermosa; Kise sentado en el marco de la ventana lateral, el cielo despejado dejando entrar la luz del sol que permitirá resplandecer el dorado cabello del chico, una mirada profunda dirigida al exterior mostrando el perfil perfecto.
Si, definitivamente por eso era modelo, combinaba perfectamente con el ambiente.
Tomo su celular y sin pensarlo le tomo una foto, el ruido llamo la atención del otro chico.
–Aominechi no me tomes fotos sin avisar– volteo a verlo con una gran sonrisa –podría posar para ti–
–al natural es mejor– dijo en voz baja
–¿qué? – no lo escucho
–Nada– se puso a su lado, sacando medio torso por la ventana
–es un lugar muy hermoso–
–si, quien lo diría– pensando en lo que recién le contaron
–¿Mm?– recostó su cabeza en el costado del moreno, se sentía realmente a gusto así
Varios minutos después –bajemos, la comida ya esta lista–
–Ok, deja me lavo las mano–
Aun tenía el celular en la mano y vio la foto recién tomada, con temor vio que había algo ahí que no debía estar.
–Vamos Aominechi–
–si, vamos– aun con estupor
Cuando se sentaron a comer, el ojiazul aprovecho para mandar la foto a Akashi y a Kuroko, ambos mostraron el mismo rostro de terror al verla.
–por cierto Kise– ya se había compuesto el pelirrojo –como no estabas, te informo ahora–
–¿Qué pasa Akashichi? –
–se adelanto la mudanza, los camiones vendrán esta noche, probablemente hoy mismo tengamos que irnos–
–Qué pena– mirada triste –es un lugar hermoso, y nos hemos divertido, aunque tuvimos que trabajar–
–lo siento por eso–
–no te preocupe–
Todos quedaron callados sin saber que decir, pues Seijuro les había indicado que tenían hasta la noche para decidirlo.
Con discreción, Kuroko mando la foto a los demás; en ella el rubio sentado en la ventana, la luz llegaba directo, pero aun así había una sombra con forma humana que parecía estar abrazándolo; dónde irían los ojos, rojo.
En un momento, voltearon a ver al ojidorado, se comportaba como siempre.
Terminada la comida, Akashi hizo la llamada para que fueran a recogerlos.
Y fueron los ánimos inagotables del rubio que quito la preocupación de los demás y fueran a la playa a divertirse, y como no, si era estar afuera del hotel.
Casi al anochecer, nubes negras de tormenta se acercaban, los chico tuvieron que regresar, ahora estaba en el salón principal contando anécdotas, todas las ventanas cerradas pues el viento comenzaba a azotarlas.
El sonido de un celular se escucho, el de rakuzan saco el aparato para contestar.
–bueno… ¡bueno!– repitió al no escuchar respuesta
–¿Quién es? – Furihata pregunto
–Son los de la mudanza– viendo el celular comprobando que la llamada aun no se cortaba
–¿bueno? – Llamada terminada, volvió a sonar –saldré a ver si tengo mejor señal– fue a la entrada con la intención de ir al pórtico, pero no pudo salir, la fuerte lluvia lo recibió en cuanto abrió la puerta –¿bueno? – insistía
Todos estaban al pendiente.
–la tormenta ha de estar interrumpiendo la señal, quizás debas subir– sugirió Midorima, pero después se arrepintió, no le gustaban las cercanías del mirador.
Una mirada pensativa –lo intentare– tomo rumbo a la escalera
–Te acompaño– no quería dejar solo a su novio
–Voy con Akashin– tampoco quería que ellos estuvieran solo
Mientras subían, el pelirrojo confirmo que la puerta del cuarto principal seguía sellada, la del ático también estaba cerrada. En cuanto llegaron al cuarto piso se impresionaron al ver la intensidad de la lluvia, no podía verse nada, el fuerte viento ocultaba cualquier otro ruido, el piso del mirador estaba inundado, lo único que impedía que entrara al agua era el alto escalón.
–Llamare desde aquí– dijo en voz alta para ser escuchado; aunque el lugar estaba techado, podían sentir que varias gotas llegaban hasta ellos –la llamada no entra–
Vio la luz de alerta de entrada de un mensaje.
Una silueta de un hombre los miraba desde el mirador, traslucido, su boca se abrió enormemente en un aullido; Atsushi miro hacia ese lugar, pero el clima no permitió distinguir su aparición.
–Bajemos– decidió una vez visto el mensaje, ya en el tercer piso y seguros de la lluvia –hubo deslaves en la carretera, no pueden pasar–
–¿nos quedaremos aquí esta noche?–
–¿Se-chan estará bien?–
–sí, supongo que sí–
Bajaron y les informaron a los demás.
–Hagamos una pijamada– agrego alegremente el rubio, todos estuvieron de acuerdo, mejor no separase.
Algunos subieron por las cobijas y las almohadas, y pronto todos estaban en círculo en el piso del salón.
–Contemos historia de terror– imito su voz como de espanto el rubio
–¡NO! – gritaron algunos
–Ok, no– se podría decir que asustado por la reacción obtenida
–Mejor cantemos o contemos cuentos de hadas– Takao con una sonrisa
–los cuentos de hadas tienen brujas, o monstruos, y algunos mueren– agrego Murasakibara
–cuentos de hadas descartados–
–Vayamos planeando a dónde iremos después de aquí– agrego Kuroko –quizás otro hotel en la playa, pero que este en servicio y no tenga fantasmas–
–Que no vamos a hablar de fantasmas– un enojado Kagami
–Lo siento–
–Hablemos del futuro– agrego serio Aomine mirando el techo
–no sabías que eras tan serio como para pensar en el futuro– burlón Taiga
–soy serio, y me imagino a mi ganando la NBA–
–eso no es pensar en el futuro, es soñar– rieron ante el comentario, todos se tranquilizaron
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Día 4. Salón principal
La luz del sol ya alumbraba el lugar, todos los chicos dormidos en el salón.
Himuro noto al despertar, que Akashi y Midorima se veían desconcertados, al incorporarse se dio cuenta del porque.
–Atsushi– lo sacudió –despierta–
–¿Qué pasa Muro-chin? – Tallándose los ojos
–vamos– vio que se sentaba –mira–
Poco a poco los demás despertaban.
El salón estaba decorado, las pinturas puestas en su lugar, los floreros colocados, las figuras adornando vitrinas y muebles, las fundas y cojines de los sillones puestos, los juegos de cortinas colocadas. Faltaba una pared con cuadro, pero Akashi recordó que esa se la había llevado el grupo de Sato.
–¿Quién puso de nuevo todas las cosas?– pregunto confundido Takao
–Recuerdo que mi padre dijo– el pelirrojo comenzó hablar –que el cuarto día Sato-san le marco diciéndole que tuvo un inconveniente, que quiso explicarle lo que paso, pero que dijo muchas cosa sin sentido, creyó que estaba borracho por eso me envió a vigilarlo–
–Kise no está– Aomine se levanto con rapidez –¡KISE!– grito esperando respuesta
–sepárense, vamos a buscarlo–
–Aomine-kun, vamos a tu cuarto, quizás subió a bañarse–
–Nosotros a la playa, si se sintió mejor, quizás fue a correr– agrego Midorima –no nos preocupemos sin saber antes–
–Atsushi y yo iremos al sótano–
–Nosotros al patio– el pelirrojo al castaño
Antes de que todos se alejaran, se escucho un tarareo, una voz masculina; Kuroko ya había escuchado la melodía, y se acerco a la ventana que daba al patio trasero, este estaba emparejado. Al abrirlo –¿Kise-kun?–
El moreno se hizo paso y se apresuro a acercarse, se detuvo de pronto, poco antes de llegar a su lado, algo no encajaba.
–Kise– estaba sentado de lado, una de sus piernas alzada, mirando el horizonte, cantaba una canción en un idioma que no conocía –¿Kise? –
–buenos días Enam– volteo a ver al moreno
–¿Cómo me llamaste? – por un momento vio como sus pupilas cambiaban, de esmeralda a oro.
–Aominechi, ¿Por qué? Siempre te he llamado así–
–ah sí, cierto, solo me confundí– se le acerco, y lo tomo de la mano –¿Por qué no mejor entramos? Hace frio– la blanca mano se sentía helada
–pero el clima es cálido–
–el viento esta frio, y tenias fiebre ¿te acuerdas? –
–ok, entremos–
–Buenos días chicos– todos lo miraban confundido, el aura del rubio siempre era alegre, dinámica; pero ahora se sentía relajada, acogedora.
–¿ya tomaste tu medicamento? – el peliverde, tras un extraño silencio
–no, deje la medicina arriba–
–Te acompaño– el peliazul aun no le soltaba la mano –también hay que cambiar la venda– ambos subieron
Silencio durante varios minutos, algo se les hacia extraño.
–Por un momento pensé que era otra persona– comento Himuro
–Había algo en el color de sus ojos– Furihata que estaba cerca noto algo que le hizo pensar.
–¿Cómo llamo a Aomine-kun?– Kuroko hacia memoria
–¿Nam?, ¿Enem?, ¿Eram?–
–Enam– agrego Akashi –ese nombre estaba escrito en un viejo programa de actividades, se encargaba de darle de comer a las gallinas– un gesto aun más serio –hijo de unos esclavos y tenía la misma edad que la hija del matrimonio–
–¿Entonces Se-chan ha sido poseído?– se escucho el miedo en su voz
–si es así, Kise-kun morirá, tenemos que hacer algo–
–Estoy de acuerdo con Kuroko-chan, tenemos que sacarlo de aquí– se oían angustiados
–llamare a los de la mudanza, por el momento cálmense, Kise aun está bien, y está tomando el medicamento– cuando termino de decir eso tomo su celular y se alejo para tener más privacidad
–¿la medicina sirve contra una maldición? – agrego confuso Kagami
El ojiverde suspiro –ya escucharon a Akashi, Kise está bien, si empezamos a alterarnos podríamos empeorar las cosas–
–más lento Kise– se escucho de la escaleras –si me caigo, me desquitare contigo–
–no seas aguafiestas– un golpe seco –solo estamos jugando– había empujado al moreno a la pared en el descanso de la escalera, y lo aprisionaba con su propio cuerpo.
–si sigues así no me voy a aguantar, anoche no lo hicimos y te tengo unas ganas– sus manos en los glúteos del contrario, mientras lo besaba
–yo también, y aun no lo hemos hecho en la playa–
–oh sí, hay que…–
–mhhm chicos– llamo el de lente, todos los veían desde abajo, se relajaron al verlos como siempre.
–ah… oh… Hola– bajo rápidamente los escalones faltantes, recuperándose de la sorpresa
–Que no corras en las escaleras–
–No seas amargado Aominechi– con su alegre rostro, todos notaron que tenia de nueva esa chispa – ¿a quién le toca la cocina? Tengo hambre–
–a Furihata-kun y a mi– contesto con su gesto estoico de siempre
–pero la otra vez te saltaste tu turno– Kagami con gesto enojado –como se que ya sabes cocinar, tomaras mi lugar–
–¿Qué? ¿yo? noooooo– gesto exagerado
–¿y si su comida nos mata? – un sonriente Daiki
–caerá sobre su conciencia, pero de todos modo supervisare–
–Bien, espero sobrevivir– Takao se unió a la broma
–¿Qué pasa aquí? – Seijuro regreso
–Kagami puso a Kise-san como responsable del desayuno–
–¿esa es buena idea? – con una sonrisa, había escuchado parte de la conversación
–¿también dudas de mis habilidades en la cocina?–
–solo quiero asegurarme–
–verán que quedara muy bien, vamos Kurokochi, Furihatachi–
–qué fácil es convérselo de hacer algo–
–¿Qué paso con la mudanza? – el peliverde se acerco
–la carretera aun está bloqueada, posiblemente lleguen en la noche– tras un asentamiento de cabeza, alcanzaron a los demás.
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Comedor
–¿y? ¿Qué tal quedo?–
–No está mal–
–aunque de hecho solo seguimos indicaciones– agrego Kuroko, todo estaban sentados en las mesas
–Mo, Kurokochi, así es como se empieza–
–Tiene buen sabor–
–verdad que si Aominechi–
–si– pero al ver al rubio que se tardaba en probar bocado –¿a ti no te gusto tu comida? –
–si me gusto, pero… no tengo hambre–
–Hey– llamo la atención, lo que provoco que el ojidorado volteara a verlo, giro que aprovecho para tomar el rostro del rubio entre sus manos –si me sales con que eres un jodido anoréxico todo por tu estúpido trabajo de modelo, a parte de la paliza que te daré, te hare tragar la comida-
–n~o s~oy ano~ore~xico– logro decir con la mejillas aplastadas –y mi trabajo no es estúpido– ya habían soltado su rostro –solo que siento malestar en mi estomago–
–es por la medicina, el Doctor ya lo había advertido– agrego Midorima
–¿ves? –
–Pero igual comete todo, eso también dijo el Doctor, que tenias que comer bien–
–sí, sí, ya pareces mamá–
–si fuera tu madre, ni me hubieras discutido–
–No– al recordar los temibles regaños de su progenitora –mi mamichi es… mi…–la actitud del rubio volvía cambiar –mi madre– pronuncio lentamente –ella… no… quería–
Las ventanas comenzaron a sacudirse, los cristales de los candelabros chocaban entre ellos, el ventanal abierto del solar se azotaba con fuerza, pareciera que en cualquier momento se rompería.
–esta temblando–
Frio, todo comenzó a enfriarse rápidamente, el vaho salía de sus agitado aliento.
Una figura alta apareció en el ventanal que había dejo de moverse repentinamente, aquella presencia estaba de pie mirando al frente, hacia la sala.
Kise con la cabeza gacha, sujetándosela con ambas manos.
Todos miraban a aquel ente, en un rápido movimiento cruzo el comedor, pasando entre Kuroko y Takao; estupefactos, solo escucharon como una puerta se cerraba con fuerza.
–¡Enam! – Llamo de repente el rubio –¡Enam! – se levanto de la silla y corrió hacia donde se había ido la sombra.
–Kise– Daiki reacciono rápido para alcanzarlo
–No– el rubio cayó sobre sus rodillas, sus brazos en su estomago –duele– termino devolviendo el estomago
El moreno se hinco a su lado, acariciando su espalda. Todos se levantaron por inercia, asustados por lo inexplicable que se volvió todo.
Pero había dos chicos permanecían en la mesa, con la mirada perdida.
–¿Kuroko? –
–¿Takao?–
Llamaron sus parejas al verlos con la mirada perdida.
–Tenemos que hacer algo– el peliceleste se levanto rápidamente, se le veía firme
–sí, hay que hacer algo– Takao lo imito, ambos voltearon a ver al rubio, y rápidamente se le acercaron
–Kise-chan tienes que salir de aquí– se coloco a un lado, ayudándolo a levantarse
–Vamos Kise-kun– quito al moreno, y también le dio apoyo al rubio para incorporarse, quien estaba demasiado mareado, notándose en su torpe andar
–Estoy bien chicos– decía mientras era jalado a la salida por el solar, demasiado cansado para detenerlos
Los demás tardaron en reaccionar, su actitud era confusa; Aomine fue el primero en salir detrás de ellos.
–chicos esperen, Kise está muy débil para caminar– estando cerca, el peliceleste se le puso enfrente –¿Tetsu? – confundido al ver la mirada del más bajo, se veía… apagada.
–no dejaremos que sigas corrompiéndolos– la voz sonaba en eco
–¿de qué hablas? – los demás miraban de cerca
–Esta vez, los protegeremos– se apresuro a alcanzar a Takao que ya casi llegaban a la entrada de la propiedad
–Su mirada– comento Aomine cuando Kagami se puso a su lado
Faltaba poco para cruzar el arco.
–Esperen chicos– Kise logro zafarse –estoy bien– quedando unos pasos atrás
–No, tienes que recibir atención– volvieron a sujetar sus brazos
En eso un fuerte crujido se escucho, uno de los árboles secos caía en dirección hacia ellos.
Kise reacciono rápido y empujo a ambos chicos.
El árbol se desplomó levantando algo de polvo provocándoles una ligera tos a los tres chicos que cayeron al piso.
–Kurokochi, Takaochi– ambos nombrados se miraban confundido; habían caído fuera de la propiedad –¿chicos?– el rubio que cayo dentro, se levanto rápidamente preocupado por sus amigos, cuando se disponía a brincar el tronco, su cuerpo fue envuelto con una escalofriante sombras que salía del centro del arco, y lo lanzo varios metros tirandolo pesadamente.
–¡KISE!– grito el moreno al verlo inmóvil –Kise– llamo de nuevo al ver que éste intentaba levantarse, corrió hacia su lado.
Mientras Kagami y Midorima se apresuraron a ayudar a sus parejas.
–¿Qué paso? – pregunto confundido el pelinegro
–¿Por qué estamos aquí? – los dos ases se miraron confundidos ante las preguntas de sus parejas
–Tómalo con calma– le decía Daiki al rubio –¿Qué pasa? – de pronto fue abrazado, sintió el cuerpo del mas bajo temblar –¿te duele algo? ¿Qué tienes? – Sentía como apretaba el abrazo al igual que los temblores incrementaban –Kise ¿Qué tienes? – decía desesperado, estrechaba mas el cuerpo, sin sabe que hacer –por favor– abatido.
Repentinamente el rubio se alejo colocando ambas manos en los hombros del moreno, aun lo tenía abrazado –no dejare que intervengan– sus dorados ojos se veían ahora verdes –no permitas que todo se acabe otra vez– sus ojos volvieron a ser dorados, y cayo inconsciente en los brazos del moreno.
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Salón
Kise estaba dormido en el amplio sofá, lugar donde los demás chicos estaban sentados cerca intentando entender que había pasado.
Kuroko y Takao aun seguían confundidos, no recordaban haber hecho lo que decían los demás.
–Solo recuerdo la sombra– hacia memoria el ojiceleste –que estaba parada en la entrada– estiro su brazo para tocarse el hombro derecho –al mismo tiempo sentí un… ¿dolor helado?– se pregunto a sí mismo –como si alguien me sujetara el hombro con mucha fuerza, y quisiera aplastarme– sacudió sus hombros recordando la sensación.
–Sentí algo parecido– agrego Kazunari –y cuando esa sombra paso entre nosotros, sentí un jalón, más bien como…– volteo a ver a Kuroko –se sujetara de nosotros para no ser jalado, después de eso… nada, no recuerdo nada–
–yo tampoco–
–si esa cosa, sea lo que sea, puede poseer a cualquiera, todos somos potencialmente candidatos para ser el homicida, el asesinado y el suicida– agrego Midorima con sospecha –y no permitirá que Kise salga–
Un movimiento en el sofá –¿Qué…?– el rubio intento levantarse –auch– el cuerpo le dolía
–no te levantes– el moreno que estaba sentado acerca –fue una fuerte caída–
–es cierto– dijo preocupado –¿Kurokochi y Takaochi?– los busco con la mirada –¿están bien?–
–¡Maldición Kise-kun!– Exclamo mientras se ponía de pie –podrías dejar de preocuparte por otros, y empezar a preocuparte por ti mismo– todos quedaron callados ante la repentina explosión –yo…-– al darse cuenta de lo que había pasado, salió del salón hasta la entrada del comedor
–¿Kuroko estas bien? – el as de seirin lo siguió –¿Qué fue eso? –
–No lo sé– lo miro con confusión –realmente no lo sé, si estoy preocupado por Kise-kun pero, yo no soy así–
–quizás… no se… aun tengas residuo de la posesión, hace rato los dos parecían desesperados por sacar a Kise de aquí
–De hecho Kagami-kun– hizo memoria –ahora mismo sentí, no, más bien escuche a alguien en mi cabeza diciéndome que debía rescatarla, a ella–
–¿Te refieres a la hija de los dueños?–
–si ella–
–Ilena– una voz los hizo girar –Ilena Saravia– Kise estaba parado a unos pasos
–¿Kise-kun qué haces aquí? – pregunto mas por la sorpresa
–Quería saber si estabas bien– lo miraba preocupado
–es solo que me siento estresado, perdóname–
–¿Cómo sabes de ella?– Akashi con los demás se habían acercado
–Bueno…– se veía nervioso –la he visto varias veces–
–¿y desde cuando no te espantan los fantasmas?–
–Bueno Aominechi, tampoco me la pasó viendo fantasmas– dijo con una sonrisa –y desde que la vi sentí, lo que sentí fue tristeza–
–¿te conto lo que le paso? ¿Cómo murió?– curioso Furihata
–No– una amplia sonrisa –solo me contaba los momentos felices de cuando estaba viva– mirando al ojiazul –de lo enamorada que estaba– lo abrazo –de que era correspondida–
–ah cierto– correspondió el abrazo –eres un cursi romántico–
–¿Por qué no nos contaste antes? –
–bueno– un suspiro –se cuando hay cosas que realmente no les interesa escuchar de mi– su mirada triste –y sobre todo ahora, que evitaban hablar de fantasmas, así que no encontré oportunidad para hacerlo–
–Espera– agrego rompiendo el abrazo –he estado contigo todo momento–
–No del todo–
–ahora seria buen momento para contarlo– agrego Himuro, quería conocer la historia
–¿Recuerdas el segundo día, cuando subí a bañarme?– viendo a su novio
–Si–
–ahí la vi la primera vez, al principio me espante, pero la escuche llorar, y me quede ahí parado sin sabe que hacer–
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Flash back
Se miraba una vez más en el espejo para ver si su cabello estaba bien arreglado, cuando salió del baño vio una silueta blanca en el balcón, al principio no le dio importancia, pero en un segundo vistazo, la distinguió.
Iba salir corriendo cuando escucho un llanto, la silueta de la chica, de rasgos finos, tez blanca, cabello ondulado rubio claro; aunque no podía ver su cara completa podría percibir la tristeza en ella.
–No deberías estar aquí– escucho decir con una dulce voz –te lastimara–
Esas palabras le llenaron de miedo, y cuando se disponía a correr escucho que de nuevo lloraba –¿Por qué lloras? – no estaba muy seguro del porque le pregunto
Ella volteo a verlo –tu novio, es distinto a ti–
–¿distinto? – Pregunto confundido –todos dicen que tenemos distintas personalidades, sobre todo estos últimos años, pero de hecho, me encanta su actitud altanera–
Ella sonrió, continuaba en el balcón –lloro por el hombre que amo– sus ojos esmeraldas se abrieron de la emoción.
–¿qué paso? –
–Lo perdí– le pareció ver una lagrima recorrer su mejilla –nosotros éramos distintos, nuestros padres jamás lo aceptarían, sobre todo mi madre que hace mucho que dejo de sonreír–
–Es difícil– quería decir algo mas, pero aun estaba nervioso
–No dejes que te lo quiten– tras esas palabras ella desapareció
Fin flash back
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–Dijo lo último con tanta tristeza que me conmoví de ella–
–lo que dijo sobre sus padres, suponiendo que el novio era Enam, y considerando la época, era fácil saber el porqué no los aceptaban–
–Akashichi, Enam si es el novio– en ese momento coloco ambos brazos en su estomago, junto con un quejido de dolor
–Kise– Aomine lo sujeto con rapidez
–estoy bien, solo sentí un poco de dolor–
–tu fiebre también regreso, vamos a sentarnos–
–Vamos al comedor, tampoco has comido– agrego Shintaro –falta poco para la hora de la comida–
–está bien–
Todos entraron al comedor; Kagami, Akashi y Himuro fueron a la cocina.
–¿Cuándo la viste por segunda vez? – continuo Kuroko
–ayer cuando Akashichi me mando a subir las cosas–
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Flash back
El rubio salía del cuarto de Kuroko y Kagami, les había comprado varios regalos y no había tenido oportunidad de decirles así que esperaba que fuera una gran sorpresa cuando los vieran en su cama.
Se escucharon varios murmullos en la sala de al lado, apenas se oían, se acerco para poder escuchar mejor, se asomo, podría ver completamente la sala, los murmullos se convirtieron en gritos.
Se oculto con temor, dos personas se gritaban, no parecían japoneses; veía todo detrás del arco y se dio cuenta que ahí estaba la chica, lloraba en uno de los sillones.
–¿Cómo puedes permitir esta… infamia? – la señora de cabellera rubia, corta, ojos azul turquesa gritaba furiosa, movía los brazos como si quisiera golpear a alguien.
–Cálmate mujer– no parecía que le quedara mucha paciencia al señor –aun podemos arreglarlo– el hombre de castaño cabello y ojos verdes, ambos de tez muy blanca.
–La vergüenza ¿Cómo vamos a superar esta vergüenza?– mirando hacia la chica –¿Cómo pudiste hacernos esto? ¿Dónde quedo la decencia? –
–lo siento– decía Ilena entre gemidos –lo siento–
–Se tiene que ir, rayos, tiene que irse– repetía tallándose las manos con desesperación
–claro que se irá– dijo el hombre –pero tenemos que ser discretos–
–no papá yo lo amo– la joven se levanto
–Como te atreves– la mujer le dio una cachetada que le hizo girar el rostro –tú no tienes ya derecho de opinar–
La joven la miro con furia, y salió corriendo de ahí, Kise la siguió hasta su habitación. La vio arrodillase frente a la ventana lateral, lloraba desconsoladamente.
El rubio se quedo a mitad del cuarto, sin saber que decir o hacer, el llanto de repente ceso.
–mi madre nunca me ha apoyado– dijo de pronto levantándose y recargándose en el marco de la ventana –y mi padre siempre hace lo que mi madre dice–
–¿Qué fue lo que paso? –
–se enteraron que amo a Enam–
–¿Qué tiene de malo? –
Ella volteo a verlo, y después giro su rostro hacia el paisaje –Enam y yo somos amigos desde niños, siempre fue mi apoyo y confidente, la persona que mejor me entendía; y por eso– volvió a mirar a Kise –me enamore de él–
–eso es genial–
–Pero mis padres solos ven en él, el esclavo–
–Oh vaya– recordaba bien las historias de cómo trataban a la gente que llamaban esclavos –por eso decías que son distintos–
–Él me ama– dijo de pronto con convicción –escaparemos de aquí y seremos felices– pudo ver de nuevo la tristeza en su rostro –pero no pudimos hacerlo–
De forma inconsciente, Ryouta se acerco, sentándose a lado de ella en la ventana.
–lo perdiste– recordando lo que le dijera anteriormente
–Mi madre jamás permitiría que me fuera, no sería aceptado por la sociedad– su gesto cambio a uno alegre –pero sabes– Kise puso toda su atención –antes de que mi madre descubriera nuestra relación, Enam y yo solíamos pasar mucho tiempo juntos, nadie sospechaba pues sabían que éramos amigos, pero de juego en juego, nuestra relación avanzo–
–el amor es un sentimiento hermoso–
–es verdad– le dedico una sonrisa, lo que termino de relajarlo –solíamos escondernos en la playa, o en las cabañas cuando todos estaban trabajando–
–¿cabañas? – no había visto ninguna
–si– giro y viendo al exterior –ahí estaban– señalo la glorieta –cuando todos trabajaban en los gallineros el lugar estaba vacío, como a mis padres no les importaba saber donde estaba, nos era fácil encontrar momentos para estar juntos, aunque– nuevamente ese gesto de tristeza – también ese fue el problema, nos confiamos y terminaron descubriéndonos–
Un frio aire entro a la habitación.
–primero fueron sus padres, lo azotaron varias veces, sabían que si lo descubrían le iría aun peor, y me suplicaron que lo dejara– unas lágrimas corrían por su mejilla –pero ya no podía vivir sin él–
–¿Cómo se enteraron tus padres? –
Volteo a mirarlo –nos encontraron juntos un día– se veía asustada –fue mi madre, ella le dijo a mi padre, mi madre lo culpo de todo, vivía llena de rencor–
Se levanto de la ventana, su gesto cambio de pronto –mi nombre es Ilena– el drástico cambio de tema le confundió – Ilena Saravia, me dijeron que siempre debía portar mi nombre con orgullo, pero no lo estoy, de lo que estoy orgullosa es de haber amado sinceramente, pero si me arrepiento de no haber sido lo suficientemente fuerte para salir adelante– de nuevo esa mirada triste –me arrepiento de no haberlos protegido– su manos en su vientre –¿Cuál es tu nombre? –
–Ryouta Kise–
–Ryouta lucha por lo que quieres– y volvió a desaparecer.
Fin flash back
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–En ese momento entraste tu Aominechi– volteo a verlo; la comida ya estaba servida –creo que sintió que llegabas, por eso el cambio de tema–
–quizás–
–hay algo en lo que nos contaste Kise-kun–
–también lo notaste– Akashi opino
–Así es– viendo al rubio –ella dijo "no haberlos protegido" en plural–
–sí, así es–
–¿a quienes se refería?–
–a su bebe– el tono triste los conmovió –Ilena estaba embarazada, me lo acaba de decir–
–¿acaba de decir? –
–si mientras dormía–
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Flash back
Era un extraño sueño, se veía a sí mismo pero se sentía diferente, como si realmente no estuviera allí. La casa se veía muy animada, el fuego de los faros de la calle se sacudían con el viento que entraba de entre los cristales que los protegían.
–Guárdenlos allí– escucho la voz de un hombre con acento, varios hombres cargaban las jaulas llenas de gallinas y las llevaban al gallinero, donde ahora era parte del estacionamiento, una vieja carroza se acercaba –bienvenidas– de ahí salió una mujer –¿Cómo les fue en el viaje Helder? – tras la mujer, una niña.
–Horrible– su rostro enojado –lleno de polvo, agitado y caluroso, ¿es que este país es tan caliente?
–lo siento mi amor, pero aquí se me presento esta oportunidad, no podía desaprovecharla–
–Solos son gallinas– la chica veía curiosa, mientras varios mozos bajaban las maletas
– Además lo abolicionistas se había vuelto un problema y aquí se presento la oportunidad de ganar mucho dinero–
–mira, mira– grito la chica –vivimos cerca del mar–
–¿Verdad que es hermoso?– camino hasta la barandilla de la escalera –la playa es muy blanca, después iremos a nadar ¿te parece? –
–si–
–¿tu también Helder? –
–tengo cosas que hacer en la casa– creció en una gran ciudad, y estaba acostumbrada a los lugares con multitudes, al glamur de la sociedad; así que ir a vivir en medio de la nada a un país que consideraba primitivo y cuyo idioma no conocía, no era algo que quisiera; pero como buena esposa tenía que ir con su marido.
–¿quieres que ayude en algo padre? –
–no hija, mejor ve a ayudar a tu madre, los esclavos no tardan en llegar, y hay que construir sus cabañas–
–está bien padre– la chica corrió al pórtico, con fuerza logro abrir el pesado portón; y dejo que el asombro la invadiera cuando vio el interior, algunas velas encendidas le permitían ver lo enorme que era.
Al buscar a su madre vio que seguía con gesto enfadado.
–Ilena, sube y escoge una habitación–
–si madre– cuando subió la escaleras se recargo en el barandal que permitía ver la entrada, después giro y abrió una de las puertas, no había muebles, fue a otro y también estaba vacío, llego así hasta la de la esquina, estaba muy iluminada, corrió al balcón y la abrió rápidamente, podía ver el mar; abrió la otra ventana, el suave viento sacudía los arboles; vio como varios hombre descaraban madera y otras cosas de ese lado. Le encanto el cuarto, ese sería el suyo.
Corrió de nuevo bajando las escaleras.
–Madre ya escogí cuarto, pero no tiene muebles–
–Llegaran después, mientras ayúdame a subir estas maletas al tercer piso–
–si madre–
–ese será el cuarto de tu padre y el mío, no queremos que nos estés molestando, por eso esta aparte–
–si madre– las ultimas palabas la pusieron triste, amaba a sus padres, pero siempre deseo que su madre fuera tan cariñosa como las otras mamás.
Kise estaba en medio de la sala del segundo piso, cuando una sensación le hizo girar –viví aquí tres años, al cumplir los 15 descubrí lo que sentí por Enam– una Ilena mas grande apareció a su lado –y 16 cuando todo empezó–
Una alta construcción de madera en forma de domo estaba de pronto frente a él.
–por aquí Enam– la rubia apareció en una de las esquinas con el chico de tez oscura de la mano –aquí nadie nos vera–
–Deberíamos ser más cuidadosos señorita–
–te he dicho que me llames por mi nombre–
–¿pero si nos descubren?–
–nunca lo harán, sabes que mis padres viven ocupados, y ocupando a todos a su lado–
–¿y su tutora? –
–se la pasa coqueteando al asistente de mi padre, si no llego ella será más feliz– puso sus manos alrededor del cuello del chico –y yo soy más feliz contigo–
–yo también– tomo la estrecha cintura con sus brazos –Ilena– unieron sus labios en dulces besos
–Recuerdas cuando te dije que sus padres nos encontraron– la Ilena mas pálida apareció de nuevo a su lado
–Si–
–Yo empecé a sentirme mal– se vio a si misma saliendo de la casa –Tiaret, su madre era curandera antes de ser esclavizada, así que use eso como pretexto para verlo, aun no sanaba de sus heridas de cuando fue castigado y quería saber cómo estaba– la otra Ilena entro a la cabañas, adentro estaba la alta mujer de piel oscura pero más clara que la de su hijo, curando las heridas del joven.
–¿Qué hace aquí señorita? – volteo a verla
–¿Cómo está Enam? –
–Está bien– mirándola de frente –por favor señorita, aléjese de él, no quiero que me quiten a mi hijo–
Cerca de la cabecera de la cama donde estaban, vio unas hierbas quemándose –pero yo amo a Enam y…– no terminó de hablar pues fuertes nauseas la invadieron
–señorita ¿Qué tiene? – la chica se doblo del asco
–Ilena– el joven se incorporo rápidamente –¿Qué tienes? –
–me he sentido rara desde hace días–
–¿Qué otra cosa ha sentido? – pregunto la mujer acercándosele
–yo pues…– se sintió nerviosa, no era algo que quisiera compartir, aun menos con Enam ahí –todo me da asco, me siento cansada– la mujer puso su mano en el vientre de la joven.
–no puede ser– se levanto asustada –lleva un bebe dentro–
–¿Qué? No, no puede ser– en ese momento se dio cuenta de los problemas que vendrían, de lo maravilloso y terrible que sería todo a partir de ahora.
–Tiaret intento que abortara– la fantasma de Ilena comenzó a hablar –pero yo tenía mucho miedo, y tarde mucho en decidirlo, tanto que incluso podía escuchar el latido del corazón de mi bebe en mis sueños–
Kise la escuchaba con atención, el mundo onírico donde se encontraba comenzó a mostrar escena de los enamorados en sus momentos felices.
–y aunque tenía miedo de lo que iba a pasar, también estaba feliz de tener un bebe de la persona que amaba, tener a mi bebe y amarlo de la forma en que mi madre nunca lo hizo, mi mayor sueño se convirtió en ser la mejor madre y esposa para Enam, pero ya sabía que ese sueño jamás sucedería, pero no por eso deje de desearlo–
Su mirada se lleno de tristeza, y un par de lágrimas brotaron de sus ojos esmeraldas.
–así que cuando me arrebataron a Enam y a mi bebe; solo desee soñar y no volver a despertar; vivir en mi sueño eternamente–
–Quisiera poder ayudarte– giro para ver como ella miraba hacia el horizonte con las manos en su vientre
–¿sabes? Mi padre y mi madre aun siguen aquí– mirando al rubio –padre intento que tus amigos te sacaran de aquí, él vio lo que tú hiciste por ellos, sabía que ellos deseaban ayudarte–
–¿el fue? – confundido
–no quiere que te pase lo que a mí– su mirada nuevamente en el horizonte –hubo un tiempo en que ellos me querían, como tus amigos te quieren a ti–
Todas as manhãs meu motor você acende ,
Mil relógios não marcam as horas como você, oh!
Deve ser que me pediu um dia uma canção,
Que fora do coração, ai vai,
Vamos correr um pouco que tem tempo apenas,
Tem tempo apenas, todo o tempo.
La canción lo conmovió, aunque desconocía el significado.
–mi madre solía cantármelo–
Todas as manhãs meu motor você acende ,
Mil relógios não marcam as horas como você, oh!
Deve ser que me pediu um dia uma canção,
Que fora do coração, ai vai,
Vamos correr um pouco que tem tempo apenas,
Tem tempo apenas, todo o tempo.
–si tan solo– dijo Ilena –ellos estuvieran conmigo–
Vamos beijar a neve e vamos voar,
Vamos beijar, este céu,
Nada, nada, nunca nada vai nos separar,
Somos uma chama no inverno.
Pedi ao senhor
Que me desse um amor
Nunca pensei que seria tão profundo.
–¿Por qué no pueden estar aquí conmigo?–
Fin flash back
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–Ahí fue donde desperté– picoteaba la comida, apenas había probado alimento
Un fuerte suspiro –parece que las cosas no son como parece– Takao se balanceo en su silla
–Así que para desaparecer la maldición debemos conocer la verdadera historia– agrego Akashi pensativo
–y la ubicación de Enam– agrego el peliceleste ya con una teoría –y sospecho que es el homicidio que inicia la secuencia–
–¿Por qué lo piensas así? – cuestiono Kagami
–si él hubiera escapado, la fantasma diría que él se fue, no que se lo quitaron–
–ella a de haber visto lo que paso– dirigiéndose a Kise –si la vuelves a ver tienes que preguntarle que le paso a Enam y que hicieron con el bebe– un emocionado Takao –y reunirlos ¿Cómo se hará eso? –
–Ni idea–
Un trueno sonó desde el exterior, la tarde comenzaba a oscurecerse, la lluvia ya empapaba la tierra.
–Tienes que comer– regañaba el peliazul
–Me duele la cabeza– la mirada del rubio se veía cansada –y siento molestias en el estomago– se recargo en el hombro de Daiki
–Quizás ya debas tomar los analgésico– mirando a los demás –no los había necesitado–
–bien ¿donde están? –
–En nuestro cuarto– se levanto –vamos Kise– un asentamiento de cabeza
Todos notaron como el rubio le costó levantarse, y sus pasos se veían titubeantes, los siguieron para pasarse al salón, así que los vieron llegar a las escaleras.
De pronto, las luces de todas las lámparas se encendieron, tintineaban, todos miraban expectantes.
–¡no subas! – gritaron dos personas en el momento en que el rubio colocaba una de sus manos en el barandal
La puerta de la entrada se abrió de pronto con fuerza, azotándose, una figura masculina entro, la puerta se cerró tras de él de su boca emitió un gemido de horror.
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