Habían pasado ya casi 2 semanas desde que Miku se había ido a vivir con los gemelos Kagamine, quienes parecían más felices que ella con la idea. En la academia aún nadie sabía de su embarazo además de sus amigos y Kaito, quien solía evitarla, y es que pese a tener poco más de tres meses, seguía teniendo el mismo físico, como si su bebe no tuviera la mínima intención de crecer.
Estaba quitándose el uniforme cuando sintió los golpes de Rin en la puerta, anunciándole que iba a comprar con Len por si quería algo, a lo que Miku solo hizo un sonido en señal de negación. Saco sus cuadernos y empezó a hacer sus tareas, hasta que un mensaje la sacó de su concentrado momento.
"Miku, me voy del país con mi padre,
Si eres inteligente no trates de comunicarte conmigo.
Espero no volver a saber nunca más de ti,
ni del bebe que esperas.
Besos, Kaito"
Era un verdadero cobarde, de eso no había dudas. Pero en cierto modo tenerlo lejos era lo mejor que podía pasarle. Ni ella ni su bebe lo necesitaban. Aún así no pudo evitar que una lágrima se escapara de sus ojos cuando pensó en su futuro. Dentro de poco todos sabrían de su embarazo, lo cual la volvería el principal centro de atención en su curso. ¿Qué diría cuando se burlarán de ella por creer que Kaito se haría responsable? Su bebe nacería y ella no tendría que ofrecerle, ni un padre, ni abuelos, ni siquiera un techo seguro. ¿y si resultaba una mala madre?
-¿otra vez llorando? –la pregunta la tomó por sorpresa, se suponía que estaba sola, pero ahí estaba Len, parado en la puerta de su habitación -¿tan mal la estas pasando con nosotros?
-pensé que habías ido con Rin… -murmuró la peli turquesa secándose las lágrimas.
-me dijo que mejor me quedara contigo, ¿Por qué estas llorando? –Miku le enseño el mensaje que Kaito le había enviado –ese maldito cobarde… no me digas que estas llorando porque no lo verás mas –no sabía porque, pero le molestaba pensar que ella lloraba porque aun estaba enamorada de ese idiota –Miku, tu… ¿aun estas enamorada de él?
-¿Cómo crees eso? Ni estoy enamorada de él ni estoy llorando porque se va –de pronto el comentario la hizo enfadar, le extrañaba que Len pensara que era tan tonta –lo mejor que puede hacer es irse muy lejos y no volver nunca –Len sonrió, acercándose a ella –solo me puse a pensar, ¿Qué diablos le puedo ofrecer a mi bebe? No tiene un padre, ni abuelos, ni siquiera tengo un techo que ofrecerle
-no te preocupes por eso, nos tienes a nosotros y sabes que puedes quedarte en esta casa el tiempo que sea necesario –le recordó mientras la abrazaba.
-no quiero abusar de su amistad –susurró la joven sin soltarlo. Por un par de minutos se sintió protegida de todo. Los brazos de Len la rodeaban con ternura, dándole algo de calor.
-a tu bebe nunca le faltará nada, tendrá a la mejor madre del mundo y siempre me tendrás a tu lado para protegerte –los ojos de Miku se abrieron como platos al escuchar tales palabras. ¿Le había leído la mente o qué?
Luego de eso ninguno de los dos se refirió al tema. Len bajó para preparar algo de comer y Miku siguió dedicada a su tarea. Rin llego cerca de 2 horas después, contando historias interminables sobre su aventura en el supermercado, las que por cierto no dejaban de ser aburridísimas para su hermano.
El día siguiente comenzó igual que siempre. Los jóvenes se levantaron temprano, tomaron su desayuno y se fueron a la academia, no sin antes pasar a buscar a Mikuo a su casa. Al llegar fueron directo a su salón y comenzaron a conversar sobre temas sin importancia, como siempre.
-Miku, ¿te encuentras bien? –le preguntó Rin notando lo pálida que se había puesto su amiga. Ella negó, llevándose una mano a la boca: tenía nauseas. La rubia la tomó de la mano y la tironeo hasta llegar al baño, donde Miku vomito todo su desayuno –yo tenía entendido que las nauseas y esas cosas eran solo durante el primer mes
-pues ya ves que no es así –murmuró Miku lavándose la cara
-pues, viéndote no me dan deseos de tener un hijo nunca
-ya volvamos, los chicos deben de estar buscándonos –dijo la peli turquesa saliendo seguida de su amiga, sin notar que no se encontraban solas en ese momento.
Al volver a clases se toparon frente a frente con los gemelos Akita, Neru y Nero, los encargados de hacerles la vida imposible en la academia. La rubia solo sonrió con maldad, haciéndoles entender que algo planeaba. Aun así ninguno le dio mucha importancia, tratando de evitarlos.
-¡fíjate tarada! –exclamó Miku luego de que su némesis pasara a su lado dándole un empujón
-seré tarada, pero no una zorra como tu –dijo Neru, notando que el grupo retomaba su camino, ignorándola –que quedas embarazada del primero que se te cruce –los 4 jóvenes se detuvieron en seco, al igual que las personas que habían a su alrededor.
-perra –se oyó murmurar a Rin antes de darse vuelta y pegarle un puñetazo en la nariz. Luego se volvió hacia su amiga con cara de "discúlpame", y no era para menos, con lo que había hecho solo confirmaba que las palabras de la rubia eran ciertas.
-no golpees a mi hermana solo por decir la verdad –hablo Nero, parándose frente a ella, volteando luego hacia Miku –tú y tu amiguita solo son unas zorras –esta vez fueron Len y Mikuo quienes lo golpearon con todas sus fuerzas
-dime Miku, ¿acaso fuiste tan tonta como para embarazarte de Kaito? –las personas comenzaron a reír por lo bajo –que ilusa, ir a quedar embarazada de ese
-¡no es de él! –gritó Rin mientras separaba a Len y Mikuo de Nero – ¡está esperando un hijo de mi hermano!
Fin de la pelea entre los chicos, fin de los insultos entre las chicas, fin de los murmullos entre los que observaban la escena. Todos se habían convertido en estatuas de piedra, no literalmente, Neru abrió la boca para decir algo, pero las palabras no le salieron. Poco a poco todos fueron volviendo en sí. Miku observaba a Rin con un aura asesina a su alrededor, al igual que Len. Mikuo por su parte, como buen novio que era, comenzó a pensar en los preparativos para el funeral de su novia, ¡y pensar que la había amado tanto!
-¡que estupidez más grande! –Gritó de pronto Neru, recuperando su ánimo normal –eso no es cierto
-sí lo es –afirmo Len, tomándolos a todos por sorpresa –el bebe que Miku espera es mío
-Len, ¿Qué haces? –le susurro Miku, el solo sonrió, pasándole un brazo por sus hombros
-así que no quiero que vuelvas a hablar mal de ella o di mi hijo ¿entendiste Akita? –los 4 jóvenes se alejaron rápidamente, sentándose en sus respectivos puestos. Fue solo cosa de minutos antes de que llegara el profesor y enviara a los 6 involucrados a la oficina del director, ya que se había enterado de la discusión que habían tenido en los pasillos.
El director se sorprendió de encontrárselos de nuevo, aunque esta vez sí les dio un castigo. Luego envió a los hermanos Akita de vuelta al salón, para poder conversar en confianza con los 4 jóvenes.
-señorita Hatsune, lo de su embarazo, ¿es verdad?
-si… lo es –murmuró Miku bajando la mirada –de seguro que tendré que abandonar la academia ¿no?
-¡por dios no! –Exclamo el director sonriéndole –no eres ni la primera ni la ultima alumna en ese estado, solo es porque necesitaremos todos los antecedentes de tus controles médicos y esas cosas para poder darte las licencias médicas que correspondan
-¿ya ves Miku? Estarás bien –la tranquilizó Rin con una sonrisa
-disculpa pero, el padre… ¿es alumno de esta academia? –los jóvenes se miraron en completo silencio
-yo soy el padre –habló Len, sujetando la mano de Miku, quien no supo cómo reaccionar, ni porque de pronto su cara comenzó a arder por el contacto de sus manos.
-perfecto, señorita Hatsune, necesitamos cuanto antes esos antecedentes, hable con su médico ¿sí?, en caso de presentar algún problema el señor Kagamine tendrá derecho a una licencia para acompañarla, así funciona en esta academia, ahora creo que deberían volver a su salón de clases.
-muchas gracias director –se despidió Rin, abrazando a su amiga, quien se encontraba en un evidente estado de confusión ante la actitud de Len.
Al salir de clases Rin y Mikuo se fueron a celebrar su aniversario, por lo que el auto de Len se sentía mucho más vacio. Miku iba mirando por la ventana en lo que él se concentraba en llegar luego a su casa, había sido un día muy extraño, además que la peliturquesa no le había dirigido la palabra en ningún momento.
Al llegar cada uno se encerró en su cuarto, con la excusa de que tenían muchas cosas que hacer. Luego de varios minutos Len bajo a ver televisión y comer algo.
-Len, ¿puedo hablar contigo? –pregunto de pronto Miku, colocándose entre él y el televisor. El rubio asintió, mirándola al fin a los ojos -¿Por qué dijiste que era tuyo? –por fin había preguntado, Len pensaba que no le había dado importancia al tema.
-te dije que los protegería –comenzó a decir con total naturalidad –Neru quería humillarte, a ti y a tu bebe, y yo no sabía cómo ayudarte, y cuando Rin dijo que yo era el padre me pareció una buena idea, de esa forma nadie podría ofenderte, no quiero volver a verte llorar, porque no estás sola, nos tienes a nosotros, me tienes a mí para lo que necesites
-pero Len, decir que tu eres el padre es mucho compromiso, tus padres pueden enterarse, y eso te meterá en problemas.
-Miku… eso no debe importarte, yo decidí apoyar la idea de mi hermana, y no me harás cambiar de opinión
-sigo pensando que no es buena idea –dijo Miku con resignación, haciendo que Len sonriera. Que bello se veía cuando sonreía. -¿en qué estoy pensando?
-¿de qué hablas?
-¿eh? N-no, de nada, solo pensaba en voz alta –explico algo nerviosa. Len fue hasta la cocina, donde comenzó a prepararse un sándwich
-cambiando de tema, debemos ver cuando te harás los exámenes que te pidió el director, conozco a alguien que puede atenderte
-¿quién? –el rubio se encogió de hombros con cierto desinterés
-una amiga… oye, ahora que seré el padre de tu bebe ¿no crees que deberíamos de ser novios?
-¿n-novios? –tartamudeo la peliturquesa sonrojándose. –eso no es necesario, d-de verdad que no lo es
-lo es para mí –murmuró Len acercándose a ella y tomándole una mano –de esa forma nadie se atreverá a hacerte llorar nunca más, además, podemos fingir que somos novios
-de verdad Len, te estás involucrando demasiado en esto – "y estás involucrando también a mis sentimientos" pensó mientras observaba sonreír al rubio delante de ella, con esos ojos azules que ahora, de la nada, la hacían sonrojar, por dios, llevaba apenas 2 semanas viviendo con él y ya le provocaba esas cosas, no creía posible que pudiera enamorarse tan rápido, sin saber que Len sentía lo mismo por ella, aunque él sabía disimular mucho mejor.
-eso no importa, solo importas tú y mi bebe –en ese momento ambos se miraron sorprendidos, ¿Cómo le había dicho? –d-digo, tú bebe, ay que torpe soy –Miku se sonrió, tranquilizándolo. No podían negar que a ambos le había gustado como sonaron esas palabras en los labios de Len, "mi bebe", repitió mentalmente el joven, desde ahora será MI BEBE, NUESTRO BEBE.
