Kuroko no basket no me pretenece es de Tadatoshi Fujimaki, hay errores ortografícos y chicoxchico
Siento no haber actualizado antes no internet no ordinador y no he podido antes U.u
Suspiré mientras intentaba concentrarme, trabajar los domingos ya me costaba, pero con lo que pasó el día anterior era peor. La cafetería estaba vacía y las palabras de Kise me venían a la mente a cada segundo.
"-Kasamatsu-san- Una voz llorosa me había abordado solo pulsar el botón verde, suspiré, ¿estaba borracho? Iba a gritarle, me había despertado, pero no lo hice, y no por que no tuviera ganas, sino que me cortó antes de reaccionar- Te quierooo, siempre te he querido, no sé qué pasó cuando te fuiste a la universidad, pero nunca he conseguido olvidarte. Sabes, me gustas, puede que más que antes, estos años separados me han hecho dar cuenta de lo que lo hacía, así que ¿Darías otra oportunidad a este imbécil?
- No es momento de discutir esto idiota, estas borracho y es tarde.
- Si es por Kaya-chan ella es adorable no me importa.- Suspiré
- Déjalo, si te acuerdas de esto mañana te daré una oportunidad, pero un vuelvas a llamar tan tarde o no llamarás nunca más.
Colgué y apagué el móvil pasé la noche sin dormir. A las siete me levanté a dejar a Kaya con mi madre antes de ir a trabajar. "
Suspiré y le envié un mensaje, estaba realmente cabreado y el sueño no es muy buen consejero .
Cuando mi turno acabó y mi compañero entró salí corriendo, la niña me esperaba. Al abrir la puerta de casa de mis padres un pequeño terremoto moreno se tiro a mis brazos:
-¡Papiii!- la cogí al aire.
-Kaya, ¿has comido?- la niña asintió y me contestó con una sonrisa
-Abu ha hecho macarrones.- Le acaricié la cabeza y le besé la mejilla.
-Que bien- le dije mientras sonreía de vuelta- voy a hablar con ella ¿vale?- le volví a dar un beso en la mejilla. Cuando la solté entré a la cocina - ¿ha comido bien?
-¿Has comido tú?- Me devolvió la pregunta.
-Mamá he preguntado yo antes…- Me miró con esa mirada de madre que viene a decir que si no me contestas estás muerto.- Vale, no he comido nada, pero pillaré algo por ahí.- Intenté cambiar de tema- ¿Está papá?
-No cariño, pero tendríais que solucionarlo, me duele que no os habléis. Por cierto han sobrado macarrones- Sonreí
-Vale ponme un plato, te conozco y no pararás hasta que coma algo…- La mujer sonrió complacida.- ¿Y ahora me contestarás a la pregunta?
-Claro que sí, amor- me besó en la frente-Kaya ha sido muy buena, pero me ha costado que comiera la carne, y mira que era un filete empanado, no hay niño que se resista a uno.- la forma en que lo dijo, en parte indignada y en parte orgullosa, me izo soltar una risita y a ella también.
-Ya… desde que su madre se largó con Yasu no come nada de carne ni pescado… -suspiré –dice que la de mamá era la mejor o que no le gusta y no se que hacer con ella – volví a suspirar
-Ya se le pasará, es solo que esta preocupada por que hace mucho que su mami no para por casa y su papi trabaja todo el santo día. ¡Hasta en domingo! – Me riñó- Hijo hazte mirar el horario que solo tienen esta edad una vez. Entre el grupo y los trabajos apenas la ves- Suspiré otra vez volvía a sacar el mismo tema de siempre
-Mamá otra vez lo mismo no por favor- le supliqué mientras ella me servía la comida, unos macarrones con tomate y queso, mucho queso, y un poco de pollo a la plancha- te dije que no hacía falta que cocinaras nada mamá- suspiré
- No seas desagradecido hijo- se quejo y me revolvió el cabello como cuando era pequeño, mientras empezaba a comer. Luego una cabellera morena apareció por la puerta:
-Papi...- la niña entro a la cocina- pooofi... ¿podríamos ir luego al paque?
Le sonreí mientras tragaba y luego le respondí:
- Claro, acabo esto y nos vamos, ¿Vale?- complacida por la respuesta salió de la sala.
-Voy a ver que hace, que aproveche.
En silencio me acabé la comida y me levanté, deje los cubiertos y los platos en el fregadero y salí. Kaya y mamá estaban jugando con las muñecas de la niña. La pequeña al verme salió corriendo a recoger sus cosas, mientras que mi madre se acercó a mí
-Sabes, te ha tocado la lotería, es una niña demasiado buena.
-Lo se…- Suspiré y luego añadí.- Por suerte…
Con sus cosas recogidas vino la niña.
-Papiiii- sonreí ante la suplica de la niña que tenía ambas manos ocupadas, en una la chaqueta y en la otra la mochila le recogí la mochilla de las manos. Ella me miró fijamente y volvió a hablar- Vamos al paque ¿verdad?
Le sonreí y asentí mientras la miraba como se intentaba poner la chaqueta y se peleaba con la cremallera. Ella me miró casi llorando, cosa que me hizo reír mientras me agachaba y se la abrochaba. Cuando me levanté le besé en la frente.
-Ya está cariño no hace falta que te preocupes- le tendí la mano- ¿vamos?
La niña me dio la mano para salir.
-Gracias mamá- le besé en la mejilla.
- Al parque, al parque nos vamos al parque- cantaba la niña mientras salíamos, luego se dio cuenta de la situación y dijo- Adiós abu.
Llegamos a un enorme parque con muchos árboles y unas caravanas a la lejanía.
-Kaya no te alejes mucho cariño.-la niña asintió y luego preguntó.
-¿papi podemos ir ahí?- La niña señaló la multitud.
-Claro- al irnos acercando escuchamos comentarios como
"No es justo que en el mundo hayan tipos así"
"Dios como estaba la tía, suerte que no la ha visto el baboso de mi novio"
"buah, es mas sexy en persona"
Y otros comentarios que denotaban envidia, por fin llegamos al centro de todo el revuelo y ahí lo vi, Kise estaba perfecto con aquella ropa escogida exclusivamente para él, mierda, ¿porque querría alguien como él a alguien como yo? Esa duda llevaba en mi mente desde el instituto. Cuando me di cuenta estaba siendo llevado por una niña de 4 años en la parte "divertida" del parque por que se aburría de esos señores que solo estaban delante de una cámara y que si no le hacían las fotos a ella eso no era divertido.
Llegamos a una pequeña zona infantil, y fue corriendo al arenero donde me llamó para hacer un castillo de arena.
-Ha de ser un castillo enorme, ¿vale?- y así empezó a apilar arena y arena mientras yo hacía lo mismo. En seguida la niña se cansó de la arena y decidió ir al tobogán mientras me reclamaba que mirara como se tiraba.-¡Papi mira, mira!
Mientras miraba a la niña ir y venir de los sitios me senté en un banco.
-Sabes- he estado pensando- dijo una voz a mis espaldas que reconocí de inmediato.
-¿Pensar tu? Ahora entiendo el olor a quemado- La frase salió de mi sin querer pero la persona a mí espalda, lejos de enfadarse soltó una risita – perdona, ¿qué es lo que pensabas?
-En un principio, en tu mensaje ¿ sabes lo deprimente que es despertarse con esas palabras?- no pude contestarle rápidamente añadió mientras se sentaba a mi lado- luego, no te mentiré, de preguntar a Aominecchi y a Kurokocchi, que por cierto aún no se porque los considero amigos, he entendido el motivo. Luego, cuando me acordé, en tus palabras. ¿Quieres hablar de ello? Después de todo fue una promesa a un borracho- Su cara era de un rojo brillante, y supongo que la mía también.
-¡Kise podrías venir, la sesión de fotos va a continuar!
-Esta vez te llamaré sobrio- y se fue sonriendo de forma estúpida dejándome ahí mirando a la nada
-...pi, ¡papá!- la vocecilla preocupada de Kaya me sacó de la ensoñación
-Eh... um... ¿que querías peque?
-Columpios- Fue clara, señalaba esas sillas colgantes que se mueven hacia delante y atrás . Suspiré y le recordé las palabras mágicas
-¿Como se piden las cosas?
-Por favor papi-añadió enseguida. Sonreí
- Claro, ahora te empujo, pero corre que te quitarán el sitio.
_mas tarde_
-Kaya, es tarde está oscureciendo- dije ya harto del parque, la niña hizo un puchero para convencerme de que no era tarde.-¿Quieres quedarte sola? Te prometo que el domingo que viene vendremos otra vez , no ves que ya no hay nadie.
La niña poco convencida del trato me hizo caso y me dio la mano para irnos al coche.
-¡Kasamatsu-san!- me giré sorprendido.
-No grites Kise-dije dándole un golpe bajo las costillas cuando se acercó.
-Sigues siendo igual de malo- Añadió mientras soltaba una lagrimilla.
-Bueno, tu igual de ruidoso.
-Papi no es malo, mi papá es el mejor del mundo- dijo Kaya mientras le sacaba la lengua.
-Lo se, era broma, tu papá es el mejor- dijo Ryouta mientras mi cara subía d temperatura a un ritmo alarmante.
-Qu...¿qué querías Kise?- pude pronunciar mientras miraba a otro lado para que no viera mi cara, la cual sentía que estaba a punto de estallar.
-Bueno... esto... pues... que quería invitaros a cenar y así hablamos de eso que tu sabes.
-Papi, papi quiero ir.
-Bueno, ganáis dos contra un, respecto a eso no hay nada de que hablar. Una promesa es una promesa por mucho que pensase que no te acordarías- La sonrisa del rubio era deslumbrante, cosa que no ayudo a que la rojez de mí cara bajase.- ah ¿espera que día es hoy? Ah, hoy no puede ser... tengo cosas que hablar con Nate y los de Trid
-Pero papi yo quero ir...
-Pero el tío Nate vendrá, y no habrá nadie, ¿por que no invitas a Kise-san a que venga a casa y vamos la próxima vez vamos a cenar fuera? – Ella asintió poco convencida
-K...Kise-san q..queres venir a casa a cenar, papi dice que puedes- El nombrado sonrió y agachándose abrazó a la niña
-Vengo por que Kaya-chan me lo pide- Sonreí ante aquella imagen que me llenaba solo al verla. Cuando vi que Kaya se estaba volviendo azul golpeé al rubio, que se quejó, como siempre, por aquel maltrato. Mientras se quejaba la niña y yo nos alejábamos, cuando me giré hacia él y vi que no se dignaba a avanzar le llamé:
-¿Vienes, tengo el coche por aquí?- Entonces sonrió y nos alcanzó en seguida.
De camino al coche el modelo y Kaya hablaban animadamente:
-hubo una vez que tu papá me golpeó tan fuerte que tuve su pié marcado en la espalda una semana, pero yo me cobré mi venganza de otra manera- Sonrió con un aura maligna, y yo me acordé de ello, estuvo lloriqueando una semana entera hasta que le dije que haría lo que él quisiera si me dejaba en paz. Me disfracé de cosas que no quiero ni recordar y luego lo hicimos en varios sitios de la casa de mis padres en las que sigo sin poder entrar sin sonrojarme.
-¿cómo? ¿cómo?-Preguntó la niña, yo me acerqué a la oreja de Ryouta y le susurré
-Como le digas algo de aquello a Kaya te voy a hacer imposible tener hijos propios.- él asintió y le dijo a la niña que era un secreto entre risas. Y así llegamos al coche y luego a casa. Abrí la puerta y subimos al piso:
-No esta muy ordenado...- recogí uno de los juguetes de la niña.- Kaya guarda tus juguetes por favor.- le dije a la niña- pasa... el salón esta aquí mismo.- dije llegando a la cocina.
-¿Quieres que te ayude?- noté su cabeza al lado de la mía.
N..no hace falta, gracias- dije sonrojándome mientras cogía un cuchillo para empezar a cortar los ingredientes.
-Sabes... me gustaría besarte, me muero de ganas desde que te vi en el escenario- mierda...-estabas tan perfecto que no pude reaccionar hasta el final del concierto.
-s...si...tantas ganas tienes de ayudar ¿cortarás tu los tomates? Voy a ver como va Kaya con los juguetes- le aparté iba a salir de la habitación, pero antes de hacerlo, en un impulso le besé en la mejilla- a mi me ha pasado lo mismo con la sesión de fotos- y huí de ahí.
Fin
Espero que os haya gustado y que no me mateis por tardar tanto en actualizar, aparte de lo de internet tuve un bloqueo mental U.u
