En el depósito...

- - No vienes a hablar sobre el caso, ¿verdad? -

- - No. Lo cierto es que vengo a hablarte de otra cosa, pero me gustaría que fuese en privado.

- - Está bien. Por tu mirada deduzco que es importante.

Caminamos hasta la zona de descanso para los que trabajaban en esa planta. Entramos y yo cerré la puesta.

- - Muy bien, Kate. ¿A qué viene tanto secretismo?

- - Lannie, no se como responderte a esa pregunta. Tampoco sé como te lo vas a tomar. Es que me lo acaban de comunicar, y me ha invadido un sentimiento terrible y…

Las lágrimas empezaron a surcar mi rostro en cuestión de segundos.

- - Tranquila, Kate. Soy tu amiga, y siempre lo seré. Sabes que me puedes contar cualquier cosa. Siempre podrás contar conmigo para lo que sea. Yo nunca te dejaría tirada en un momento crítico.

- - Lannie yo… -dije con voz ahogada por llorar-. Tengo miedo… Mi mundo está a punto de cambiar para siempre y todo se derrumba a mi alrededor… No se como sobrellevar esto y…

- No hace falta que digas más, Kate. Ya se lo que te pasa… Tu cara de preocupación y angustia cuando entraste por la puerta dice que es algo grave o importante. Cuéntamelo.

Mas lágrimas empezaron a resbalar por mi cara. Lannie me tendió una caja de pañuelos. Cogí uno y me sequé la cara.

Al ver que yo no respondía, ella misma respondió por mí.

- - Estas embarazada, ¿verdad?

Asentí. No podía articular palabra. Lannie se acercó a mi y me abrazó.

- - Yo siempre estaré ahí para lo que sea. ¿Se lo has contado a Castle?

Negué con la cabeza.

- - Kate, no cometas mas errores y cuéntaselo. Si no se lo cuentas, vas a acabar huyendo del país para siempre dejando a tu verdadero amor plantado -dijo en tono sarcástico-.

Noté que lo dijo a posta para dibujarme una pequeña sonrisa. Funcionó.

- - ¿Ya sabes si es niño o niña?

- - He preferido esperar y darme una sorpresa–dije yo-.

- - ¿De cuanto estás?

- - Tres meses.

- - Pues date prisa en contárselo, porque dentro de muy poco tu aspecto te delatará y Castle se enfadará por no habérselo contado.

- - Creo que debería esperar a tenerlo asimilado -tercí yo-.

- - Haz lo que tu creas que es mejor para ti y para el o ella.

- - Gracias por ayudarme y siempre estar ahí para apoyarme. Ahora, ¿me puedes dar las novedades del caso, para que no sospechen nada Ryan, Expósito y Castle?

- - Por supuesto.

Volvimos a al gran nevera y Lannie me dio los datos que tenía que llevar a arriba para el caso.

En la comisaría...

Cuando volví a arriba, los dos detectives y Castle estaban mirando la pizarra blanca que me encantaba mirar. En la pizarra estaban colgados los datos de la victima.

- Hola Beckett –dijo Expo-.

- Oye, ¿cómo es que ahora no puedes participar en las persecuciones? Gates no nos ha dicho nada más.

- Yo no soy la que ha elegido eso, Ryan.

Pensé: "No puedo contártelo. Lo haré, pero cuando llegue el momento de decirlo, no ahora."

- Estás un poco extraña hoy, Beckett – dijo Expo-.

- Lo que pasa es que soy humana. Estoy cansada, y atareada – dije a la defensiva –.

- Vale.

Mientras tanto Castle se había quedado callado. Creo que sospechaba algo.