Una Chica Moralmente Incorrecta

Últimamente mi semana no ha sido la mejor, Astrid ha comenzado a ir al gimnasio porque estaba aburrida y sus golpes duelen más que antes, y la universidad se vuelve cada vez más tediosa por los maestros poco capacitados que me han tocado este curso... ¿por qué en vez de tener materias que enseñen de materiales y diseño debo llevar filosofía para terminar peleando con mi maestra acerca de la racionalidad humana? Cada una de sus clases hace retorcer en su tumba a Sócrates, y mis problemas no se remontan solo a mi poca convivencia social, sino también a la que de por sí ya es obligada.

Chapter 3: La lealtad del delincuente

P.O.V Hipo

Después de una larga caminata de la universidad a mi casa, veo a mi padre sentado en la sala de estar, esto nunca presagia nada bueno y siempre que lo veo siento una culpabilidad absurda, nuestra relación no es tan mala, después de que entendiera que no era bueno en ningún deporte exceptuando el ajedrez, me dejo dedicarle tiempo a mi pasión, la construcción de máquinas y prototipos, pero ese no es el problema, el problema es su trabajo...

-Hola Hipo, ¿cómo te ha ido hoy?-

-Bien padre, supongo que ¿ha pasado algo malo en el trabajo?, tu cara dice a gritos que quiere meter a alguien a prisión.

-Pues sí... desde hace un mes han reportado en la comisaria que una chica ha estado haciendo destrozos por todos lados, con decirte que uno de los oficiales llego a la oficina diciendo que robo un auto y escapo dejándolo ahí, cuando lo revisaron no se había llevado nada, como si lo hubiera hecho por diversión-

-Ya veo, eso suena terrible-

-Espero que nunca te relaciones con alguien así Hipo, realmente son personas problemáticas, y esa chica debe ir a la cárcel, de eso estoy seguro-

-Ya veo, espero que lo arreglen rápido, es más, ya me siento más seguro de no topármela solo con saber que tú la buscas- después de eso di media vuelta y a paso veloz me retire de la sala.

Así es, mi padre es Estoico El vasto, jefe de la policía de la ciudad, un hombre que cree en la justicia y la rectitud, una gran persona que persigue a los ladrones de autos, que también buscan peleas en bares y esas cosas que comúnmente mi novia hace.

6:00 p.m –Casa de la chica rubia buscapleitos-

-Astrid, ya llegue- Mi saludo es ignorado, veo a la chica que tantos desvelos me ha causado... y no exactamente por su feminidad, exactamente como me la imaginaba, despeinada, medio vestida con las cortinas cerradas, ella era hermosa ¿acaso no se podía arreglar un poco más?

-¿Qué quieres?-

-Pase a saludar porque hoy no tuve clases en la tarde-

-¿Trajiste cerveza?-

-No-

-¿Ron?-

-No traje ninguna bebida alcohólica si esa es tu pregunta-

-¿Trajiste comida?-

Saco de mi mochila una bolsa de frituras, y rápidamente me la quita como si no hubiera comido antes en su vida.

-Esta marca no me gusta, a la siguiente me traes la otra- Decía mientras se acababa la bolsa.

-¿No te gustaría que fuéramos al parque?-Pregunto esperando una respuesta negativa.

-Mmm... Vamos-

Mi mente se queda en blanco... ella acepto, y sin lacerar mi integridad física o emocional, no sabía qué hacer, pero estaba seguro que debía aprovechar esta oportunidad.

En unos segundos se lavó la cara, se puso unos pantalones y una blusa, no sabía que pensar, realmente se lo estaba tomando enserio.

-Muévete, estorbo-

-Ya te habías tardado- Y ahí vamos de nuevo.

Durante aquella estadía en el parque, no había nada más que niños y el silencio del área tan calmada, los arboles eran frondosos, el ambiente apacible, y yo aun sin decir nada... cada segundo que pasaba la veía sentada sin mover su mirada del cielo, con cara de aburrimiento, es imposible tener una conversación amena cuando ella es así.

-Y... ¿Cómo te ha ido esta semana en el gimnasio?-

-Que te importa-

-Pues si me importa, por eso lo pregunto, quiero tener una plática normal-

-Bien-Dijo con un tono de desacuerdo muy notorio.

-Me sacaron después de las dos semanas por pelearme con los demás miembros, pero ellos tenían la culpa diciendo estupideces acerca de rutinas y disciplinas, yo solo iba a perder el tiempo y sacar energía.-

El silencio entre los dos volvió aún más incómodo, no sabía que decir, no es que fuera algo poco común, solo que hoy estaba demasiado cooperativa.

La profundidad de la mente es un misterio, y si duda alguna la mente de Astrid debe de tener al menos 200 niveles hacia abajo donde resguarda los pensamientos que tiene sobre mí, con esto en mente tenía el tema de conversación perfecto, pero antes de decir algo escuche una voz a lo lejos.

-Hipo, perdón que te interrumpa cuando estas acompañado, pero dejaste las llaves de la casa en la mesa y no volveré hoy, así que llevo dos o tres horas buscándote-

-¿Padre?- Mi mente sé quedo en blanco por unos segundos hasta que alguien rompió el silencio.

-¿No nos vas a presentar?- Astrid hablo.

-Papá, ella es Astrid, es...-

-Soy su novia, mucho gusto-

-Yo soy Estoico, Su padre, que gusto que mi hijo pretenda una joven tan bella, por favor tenle paciencia-

Astrid solo mostro una cálida sonrisa y respondió.

-Muchas gracias señor, al contrario, él siempre me apoya en todo-

-Bueno hijo, nos vemos en dos días, que al parecer debo ir a la ciudad vecina, te cuento por teléfono más tarde-

Mi mirada quedo atónita... ¿Astrid siendo amable? No tenía idea de que había pasado pero solo había dos opciones en mi cabeza, quizás tres, la primera era que ella no era Astrid y en realidad era una impostora, o su hermana gemela, otra opción era que está fingiendo para después golpear a mi padre por la espalda y secuestrarlo, o quizá...¿ le gusta mi papá?.

Al irse mi padre, Astrid me arrastro a los baños de hombres y nos encerró en un cubículo.

-Vaya mierda, ya estoy hasta el culo de cursilerías-

-Yo también estoy sorprendido de ti, ¿te gusta mi papá?-

-¿eres estúpido verdad?, obviamente no puedo darle una mala impresión a tu padre, eso son puntos menos-

-y ¿porque te has comportado así todo el día?-

-Pues, ayer me entere de dos cosas, primero, el cantinero me dijo que debía ser empática contigo o algo así y como recordé que eres una señorita me contuve de maldecirte, golpearte y hasta te acompañe al parque, pero enserio que estoy harta de tanta mierda.-

-¿y la segunda cosa?-

-Mañana empieza la ley seca, necesito comprar alcohol urgente-

-Bueno, al menos eso me tranquiliza-

-¿Pensabas que era una desconsiderada o qué?, si tu padre cree que huelo a rosas y viajo en arcoíris es mejor para ti ¿no?-

-Bueno, entonces hagamos algo que te guste a ti-

-Vamos a tu casa, a pasar esos dos días que tu padre menciono-

-¡Dioses!-

Extra 1: Oficina de Policía.

Estoico se encontraba buscando los documentos que le habían pedido para la junta regional, cuando uno de sus mejores amigos llego.

-Oye, Estoico... ¿Encontraste a tu hijo?-

-Si Bocón, estaba en un parque por la 2da avenida, y a que no adivinas a que encontré-

- Hipo estaba armando algo en el parque-

-No-

-Hablando de sus cosas nerds con niños-

-No-

-¿Se quedó dormido en una banca? ¿De nuevo?-

-Estaba con una chica, y ella acepto ser novia del muchacho-

-Wow, y yo que pensaba que tu hijo era de los que les gustaba jugar con muñecas-

-¡BOCON!-

-Estoy jugando, pero no me esperaba que alguien fuera tan valiente como para aceptar abiertamente que tuviera algo serio con tu hijo, él es un tanto...-

-Hipo-

-Exacto, él va a su ritmo, ¿me entiendes?-

-¿Y no deberías de tener cuidado de dejar la casa sola desde ahora?-

-No lo creo bocón, es mi hijo, y no tiene las pelotas para eso, o al menos eso espero.-