Capítulo 3: Surf y motos. Salvamento marino.

(Voz de Jacob)

"¡Guao!" Dijo Nessy cuando se calló otro surfistas mientras paseábamos por la playa con Quil, Claire, Embry y Seth. "¡Que guay!"

"Nessy, no está bien reírse de los que se caen." Dijo Claire.

"Jo, que pena no saber hacer surf ¿no?" Dije yo. "Hay buenas olas."

"Sí, y bastante fuertes." Dijo Quil. "Está habiendo bastantes caídas."

"Sí, hoy está habiendo unos trastazos bastante fuertes." Dijo Embry.

"¿Y por qué parece que estás buscando algo?" Le dije.

"Embry está imprentado de..." Comenzó a contarme Quil para que le tapase él la boca.

"¿Embry?" Le dije.

"No es nada." Me dijo. "La médico dijo que solo era enamoramiento, amor a primera vista. ¿Te lo imaginas?"

"¿Amor o impronta?" Le pregunté.

"¡Ey, niña perdida junto a la orilla!" Dijo de pronto una voz.

"¡Nessy!" Le grité yo para cogerla corriendo.

"Ey, doc." Le dijo Quil. "¿De trabajo?"

"Pensaba venirme de hobby pero... va a ser que aquí nunca hay descanso." Le dijo suavemente. "En fin... voy a ver si hago algo de provecho. ¡Eh, chico!" Gritó a uno de los niños bien que iban allí con motos de agua. "Necesito eso." Afirmó sacándose los pantalones y revelando una especie de parte de debajo de bañador pero un poco tipo tanga de tira rojo, por atrás.

"¡Eh, es mi moto!" Dijo el chico.

"Mira." Le dijo ella sacándose la camiseta que llevaba y pasándonosla con un tiro de pecho supongo que para no mojarla y revelando un bañador rojo sin tirantes. "¿Ves a aquella gente? Pues el tío se acaba de meter un golpe en la cabeza con la tabla al caerse y como no mueva el culo se va a ahogar. Así que te pedía la moto solo por cortesía." Afirmó girando a fondo el acelerador y saliendo pitando al agua donde la vimos saltar olas que daba miedo verla.

"¿Alguien sabía que conducía motos de agua?" Les pregunté silbando cuando la vimos hacer un quiebro y agacharse para sacar a uno de los surfistas y cargarlo en la moto antes de volver a salir volando sobre las olas. No se metió un tortazo contra la orilla de chiripa, eso sí, se bajó y descargó al chico accidentado antes de medio tirarse sobre él para hacerle el boca a boca y lo de apretarle en el pecho entre beso y beso (masaje cardiaco) hasta que el tío tosió.

"Voy a por el resto." Afirmó antes de salir corriendo, coger una mangera con la que estaban jugando unos y volver a montarse en la barca con la manguera cruzada sobre un hombro a bajo el brazo contrario varias veces. "Encargaros de darle agua dulce al chico."

"Quil ¿en tu tienda no tenéis agua dulce?" Le pregunté.

"Ahora mismo voy." Afirmó para ponerse a correr.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Embry)

La verdad es que lo pasé mal cuando, tras salir del asombro de ver cómo era la médico bajo toda esa ropa y vestida con un bañador rojo, me di cuenta de lo arriesgado de la operación que estaba llevando a cabo. Montada en una moto de agua con el oleaje tan feo que había que incluso había hecho caerse a algunos surfistas.

Sin embargo ella parecía dominar bien la máquina hasta el punto de poder parar entre una ola y otra y desenrollarse la manguera vieja que había llevado y tirar un cabo al mar tras desenrollarla del todo.

"¡A ver, por favor!" Gritó a los surfistas. "¡Los que aún estáis sobre las tablas por favor, saliros del agua ya, esto no es seguro!. ¡A los que estáis en el agua, voy a pasar con esta manguera arrastrando por el agua, quiero que os cojáis con fuerza a ella!" Añadió pasando de las quejas de los surfistas que aún seguían en las tablas.

"¿Quién eres tú para prohibirnos el baño?" Le gritó uno cabreado.

Me hubiese encantado meterme y enseñarle a aquel tío a contestar así a esa mujer, pero en su lugar, ella pareció defenderse sola.

"¡Mira, niñato, yo soy el equipo de salvamento, así que si no quieres que te alcance y te meta una somanta que no vas a poder reanimarte ni con respiración asistida ya estás remando hasta la orilla. Hoy es peligroso bañarse!" Le gritó ella.. "¡Listos los caídos!"

Fue curioso, nunca se me hubiese ocurrido intentar salvar a la gente con una manguera vieja y tirando de ellos con una moto de agua, sin embargo, allí estaba esa mujer, arriesgándose también y siendo sepultada a veces por las olas que les caían encima, los hundían y al segundo les veíamos calados y tosiendo pero sujetos a la manguera de coma que se estiraba que daba gusto como si les fuese la vida en seguir sujetos.

Perdió a un par de ellos por el camino, así que dejó a los que iban en donde pudieron hacer pie y volvió a por los que había perdido.

"Por aquí." Les dijimos nosotros mientras no podíamos estar preocupados por aquella mujer que se estaba arriesgando el cuello en el agua.

"Creo que ya están todos." Dijo jadeando cuando trajo a los últimos.

"¡Johny no ha salido aún!"Gritó una chica asustada.

"Por favor, que no cunda el pánico." Le dijo ella. "Chicos, encargaros de las histerias, intentar calmarles un poco. Chica, va, calmate. Dónde has visto por última vez a Jhony."

"Estaba allí." Dijo uno. "Su tabla está allí." Afirmó señalando a una tabla que flotaba a la deriva movida por las olas.

"Quil, Embry, ocuparos del agua; Seth, tú mira a ver si necesita alguno alguna atención especial. Er… Jake o Jacob o como sea, supongo que la niña es tuya pero por favor, encárgate de las histerias. Hay que hablarles calmadamente para que se tranquilicen." Se puso a decir la médico mientras parecía estirar las piernas y los brazos.

"Un momento ¿qué vas a hacer?" Le dije yo preocupado porque aquello no me daba buena espina.

"Voy a buscar al chico." Afirmó antes de ponerse a correr hacia el agua. "¡Que todos los que hayan tragado agua del mar beban agua dulce!"

"¡Eh, no te metas, es peligroso!" Le gritamos.

Sin embargo fue inútil, en cuanto el agua le llegó al muslo dejó de dar zancadas y con un salto grácil se sumergió para salir poco después nadando con estilo.

Aunque estuviésemos haciendo lo que nos había dicho, mientras yo daba agua a los accidentados y hacíamos lo que podíamos por mantener a curiosos y nuevos surfistas recién llegados a la playa lejos del agua, no pude evitar mirarla.

Con cada ola se sumergía para, al parecer, pasar por debajo de las olas y luego seguir nadando deprisa hasta que llegó a la tabla. Allí la vemos desaparecer y reaparecer varias veces antes de desaparecer más tiempo. Pasaba el tiempo y no parecía reaparecer, eso me puso nervioso y acabé dejando la botella de agua caer para levantarme.

"¿A dónde vas?" Me dijo Quil.

"¡Voy a buscarla!" Afirmé mientras me descalzaba como podía. "¡Hace rato que no sale, debería haber salido ya!" Añadí tropezando mientras me sacaba la camiseta.

"Embry, no seas loco." Me dijo Jacob sujetándome con fuerza para impedirme entrar en el agua. "No puedes entrar ahí, es muy peligroso."

"¡Ahí está!" Gritó Seth que parecía también preocupado al extremo.

Seguí su dedo y vi una cabeza apoyada en la tabla y luego otra más que parecía estar bajo su axila.

Suspiré más tranquilo cuando la vi coger mejor a la cabeza y ponerse a nadar como podía hacia la orilla.

Creo que fue unánime, cuando la vimos suficientemente cerca todos nos metimos en el mar para ir a coger al chico entre Jacob y Quil y a ella entre Seth y yo.

Me hubiese gustado poder cogerla yo solo, pero tal y como estaban las cosas era mejor dejarlo pasar y sacarla fuera.

Allí se soltó y fue a hacerle la reanimación al chico que tras un ratito que hasta ella pareció desesperar mientras como podíamos manteníamos a la gente desquiciada alejados para que no interfiriesen, le oímos toser y nos giramos para ver al chico tosiendo, pálido y medio agitándose en convulsiones mientras tosía.

"Gracias a dios…" Dijo la médico antes de caerse extenuada a la arena con la mano sobre los ojos y rodando hasta ponerse de espaldas.

"Apartaros, por favor." Decía Jacob. "Necesitan aire."

"Agua, por favor." Pidió la médico con voz ronca.

Quil le dio al chico y yo me las apañé para ponerme su cabeza en el regazo y sostenerle la botella de agua contra la boca mojándole un poco.

Tosió un poco y sonrió.

"Puff, esta vez ha sido difícil…" Dijo mientras llegaban los refuerzos.

"¿Cómo están?" Dijo Sam cerca solo que a mí me pareció un kilómetro.

Ahora comprendía cómo se debía haber sentido Jacob cuando Bella 'la vampira' por poco se ahogó siendo humana aún.

Yo no podía dejar de sostener a esa chica que debía ser de nuestra edad con la cabeza en mi regazo mientras parecía respirar con dificultad.

"¿Puedes moverte?" Le dijo Paul ofreciéndole la mano suavemente.

"Sí." Asintió tras hacerlo con la cabeza. "Es solo… que es… estoy ex…tenuada... Estoy… bien." Consiguió decir entrecortadamente.

"Jared, cógela y vamos a llevarla a la reserva." Le dijo Sam.

Entonces ella se revolvió y le dio un manotazo suave para negar y mirar a los rescatados.

"Soy el médico… tengo que… ayudar a… los acci… dentados." Dijo intentando levantarse.

"Deberías descansar." Le dije antes que el resto que iban a decirle, yo apostaría, lo mismo.

Entonces ella negó con la cabeza de nuevo y se sentó.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Sam)

"Este era el último." Dijo la médico suavemente tras examinar al último surfista accidentado al que le puso una tirita en un corte en la ceja que se había hecho al golpearse con la tabla al caerse.

"Deberías descansar." Le dijeron los jóvenes 'lobos'.

Seth y Embry parecían muy preocupados. Y la verdad es que no era para menos, la chica estaba pálida y comenzaba a ponerse un poco azul en los labios. Le puse una manta por encima y le volvía pasar el agua que Quil había puesto de la tienda de sus padres que habían venido también a ver qué había pasado con el accidente.

"Gracias." Me dijo ella.

La verdad es que cuando me enteré que habían avisado de que había surfistas en la playa los padres de Quil y que la médico había salido para allí para hacer las veces de cruz roja en la playa, me preocupó, más aún cuando Paul que pasó por un punto donde se veía la playa nos informó de lo del salvamento y para cuando llegamos ya era tarde, todo estaba hecho.

Me había encontrado a el médico que al final resultó ser la médico, tirada en la arena con Embry como almohada mientras este la ayudaba a beber agua de una botella.

Antes me había parecido una mujer hasta cierto punto con un estilo un poco… masculino, o al menos unisex, pero al verla allí, con el pelo que le tapaba media cara pegado a esta por el agua, pálida y con un bañador pero con claros signos de hipotermia por el agua tan fría contra la piel desnuda dado que a diferencia de los rescatados, ella llevaba las piernas y los brazos desnudos y por tanto, aunque hubiese nadado el frío debía haberle hecho estragos.

"¿Eres consciente que has salvado unas cuantas vidas?" Le dije. "¿Qué podrías haber muerto por meterte en ese agua?"

"Me da igual." Afirmó suavemente entre trago y trago. "Me recuperaré, y he ayudado a salvar unas vidas…"

Eso me hizo no menos que sonreír.

"Esta gente te debe mucho." Afirmé.

"Me consideraré pagada si ponéis a alguien aquí como vigilante y socorrista cuando haya surfistas." Afirmó ella suavemente.

"Nunca se había dado una situación como esta." Afirmó Paul. "Normalmente alguno está por aquí por si acaso."

"Ya veo." Dijo ella.

"Ten." Le dijo Embry pasándole otra botella ya que había acabado la que tenía.

Ella simplemente asintió con suavidad antes de volver a beber agua. Bebía con avidez, claro que tras tragar litros de agua del mar cualquiera encontraba algo de consuelo a la quemazón del agua marina en la garganta y la nariz.

"Será mejor que vayas a casa." Le dije yo. "Después de convertirte en la heroína del mes deberías descansar."

"¿Y qué pasa con las consultas de la tarde-noche?" Me dijo.

"Correremos la voz de que hoy no puedes." Afirmó Jared intentando levantarla pero siendo adelantado por Embry y Seth que la cogieron suavemente por un brazo cada uno.

"Va, apóyate en mi…" Le dijo Seth suavemente.

"Deberías dejarnos llevarte." Añadió Embry.

"Puedo sola." Afirmó ella. "No es la primera vez que hago esto ¿sabéis?"

"Embry, Seth, acompañarla pero dejarla hacer lo que quiera." Les dije.

Lo de Embry era lógico, se había imprentado de ella, pero lo de Seth ya era demasiado afán por ayudar.

Estuvimos allí hasta que la gente se fue, y entonces fuimos al aparcamiento y pusimos un cartel de que no se podía bañar ni hacer surf porque el mar estaba revuelto, por si acaso Paul se quedó allí para avisar a posibles visitantes y el resto nos volvimos para la reserva.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jared)

Toc toc.

Antes de entrar a la casa de la médico decidimos llamar, más que nada porque al parecer no era muy seguro asustarla o pillarla por sorpresa. Entramos hasta el salón y allí vimos a Seth y Embry que estaban viendo la tele con un volumen relativamente bajo mientras la médico dormía envuelta con un jersey que le caía, debo admitirlo, con gracia sobre el hombro izquierdo y con una especie de camiseta de tirante ancho pero escote debajo del jersey, con la cabeza apoyada sobre el hombro de Embry y abrazada a un cojín apolillado de los que había antes en la casa y que entre Emily y otras mujeres se habían encargado de lavar para la puesta a punto de la casa.

"¿Qué tal está?" Les dije.

"Se ha quedado dormida hace unos minutos." Afirmó Seth susurrando.

"Parece que se ha recuperado bien." Añadió Embry suavemente también. "Aunque está ronca."

"Ha debido tragar bastante agua del mar." Les dijo Sam mientras yo me movía y cogía lo que parecía el saco de dormir que debía haber usado la noche anterior según Quil y Embry cuando volvieron de vigilarla como 'perros de raza grande' y se lo echaba por encima.

"¿Cómo se os ocurre dejarla a medio vestir?" Les riñó él susurrando.

"Perdona, se ha vestido sola." Le dijo Embry molesto.

"Lleva unos pantalones debajo también, y dijo que no necesitaba calcetines." Le dijo Seth susurrando. "Por cierto, cuando se despierte han dicho Quil y Billie que fuese a cenar con ellos. Y seguro que mi madre porque aún no se ha enterado… iba a pasar la tarde con Charlie…"

Entonces la oímos medio gemir en sueños y nos dimos cuenta que comenzaba a despertarse, se estiró y nos miró un poco desconcertada.

"Sentimos irrumpir en tu casa pero nos habíamos pasado a ver cómo estabas." Le dije.

"Ah, bien." Afirmó. "Vaya, lo siento Embry… me he quedado dormida."

"Ah, no te preocupes, puedes seguir usándome como almohada o lo que quieras." Le dijo él sonriendo.

"¿Cómo te encuentras?" Le pregunté.

"Bien." Dijo para tocarse la frente. "Sí, no tengo ni fiebre, ya no me duele respirar… aunque sigue picándome un poco la garganta." Afirmó carraspeando para que al instante Seth le diese un vaso de agua.

"Lo siento, no merezco tantas atenciones." Dijo ella. "En serio, solo he cumplido con mi trabajo."

"Has hecho una tarea de rescate." Le dijo Sam. "Eso no entraba dentro de tu labor como médico."

"Te equivocas." Afirmó tragando el agua. "Independientemente que sea médico y socorrista tierra-agua, en condiciones de necesidad extrema cualquier persona capaz de salvar una vida debe hacerlo."

"Lo que digas." Le dijimos.

"Por cierto." Le dijo Seth dejando el agua aparte. "Billie y Quil se han pasado a invitarte a cenar. Sabemos todos que aún no tienes la casa montada y por tanto no puedes cocinar."

"Pensaba pedir pizza." Dijo ella.

"¿Sabes lo que cuesta que te la traigan aquí?" Le dijo Embry. "Es caro y siempre te la traen fría."

"Embry suele preferir comer donde le inviten." Dijo Jacob. "Que normalmente es en casa de alguno de nosotros."

"No te he oído entrar." Le dijo ella. "¿Has venido con ellos?"

"Acabo de llegar, pero creo que… estabais demasiado entretenidos aquí como para prestarme atención." Dijo sonriendo y mirándome a mí en busca de aprobación. "Mi padre se pregunta si vendrás a cenar."

"En casa de Quil también le han invitado." Le dije yo sonriendo divertido ante el dilema de las dos invitaciones.

"Pero no veo a Quil aquí para acompañarla." Dijo Jacob levantando un dedo divertido y sonriendo con ironía. "Además, somos vecinos, y los vecinos estamos para cualquier cosa."

"Y le había prometido a tu padre pasarme…" Dijo ella. "Me temo que voy a tener que decepcionar a Quil."

"Ve mañana a comer allí." Le dije yo.

"¿Sin invitación?" Me dijo ella. "Lo siento, pero por ser quien soy no quiere decir que sea una maleducada aprovechada que va por ahí…"

"Vale, vale…" Le dijo Jacob levantando las manos. "Si mi padre ya te había dicho que vinieras cuando quieras, que somos vecinos."

"Ya, pero… no os lo toméis a mal pero aún soy nueva por aquí y me… me cuesta un poco." Afirmó ella suavemente.

"Pues vete acostumbrándote." Le dijo Embry. "Otra cosa no pero aquí somos todos como una enorme familia."

"Aquí con una vez que te inviten ya hazte a la idea que vas a ser bienvenida siempre a las casas." Añadió Sam. "Por eso las puertas están abiertas siempre." Añadió como para recalcarle ese hecho.

"Ya, si me lo imaginaba." Afirmó frotándose el lado derecho de la cara. "En fin… ¿Os importa si subo a ver si encuentro algo más para ponerme? Por no presentarme en ningún lado vestida con… bueno, así."

"Así también estás bien." Le dijo Jacob. "Aunque… parece que no llevas pantalones."

"Por eso mismo." Afirmó ella. "Dios… necesito mis cajas de mudanza." Dijo medio lloriqueando cuando llegó arriba.

"¿A quién le toca vigilancia esta noche?" Pregunté yo.

"Yo voy a quedarme." Dijo Embry.

"Y yo avisaré a mi madre y me puedo quedar también." Dijo Quil. "Si le explico por qué hay que quedarse seguro que me deja."

"Bueno, pues ya está." Dijo Sam. "Mañana Jared y Paul. Jacob ¿pondréis la oreja en tu casa por si acaso?"

"Claro." Dijo él. "Nessy es como radio macuto, no se le escapa ni una cucaracha caminando en un radio de 3 kilómetros a la redonda."

"Sigue sin hacerme mucha gracia tener a alguien que bebe sangre por aquí." Dijo Sam.

"Ya, Paul dice lo mismo." Afirmó Jacob para añadir divertido. "Se mantiene alejado de casa…"

"¿Os apetece ver a una mujer enfadada?" Les dije bromeando.

"¡No, Jared, no!" Me dijeron Seth y Embry mientras yo le gritaba a la chica en voz alta.

"Señorita, creo que deberías salir ya, la cena se le va a enfriar si te pones a retocarte tanto."

De arriba me llegó una respuesta en un tono no muy amistoso, y desde luego en ningún idioma que conociésemos nosotros.

"Eh, antes de hablar mira a ver lo que dices." Me dijo segundos más tarde apareciendo ante nosotros.

"Vaya, qué rapidez y qué sigilo." Le dijimos.

"Sí, demasiado sigilo." Afirmó Sam con un ligero gesto que indicaba que comenzaba a olerle algo a podrido.

"Supongo que me viene de familia." Dijo. "¿Nos vamos?"

"Te ha costado poco cambiarte." Le dijo Seth mirándola de arriba abajo pero con una mirada como si fuese casi un ángel; y la verdad es que algo así sí que parecía.

Se había cambiado el jersey de lana por una especie de camiseta de manga larga con un cuello que le caía ampliamente por un hombro mostrándolo bastante y que le cubría la mano salvo las puntas de los dedos; en lo que respectaba a largura le cubría hasta el trasero pero tenía una abertura en un lateral hasta la cintura, bajo lo cual llevaba unos vaqueros un poco acampanados de vestir y por último, unas sandalias con algo de tacón pero más tirando a plataforma.

Viéndola así, había que admitir el por qué Embry parecía haberse imprentado de ella, era guapa, solidaria, sabía vestir… y encima se dedicaba a salvar vidas por lo que se había convertido en la heroína del día.

"¿Creéis que voy bien para una cena?" Nos preguntó mirándose un poco las ropas. "No sé, es lo primero que he encontrado en el macuto que traía conmigo que pudiese servirme para una ocasión así…"

"A ver, si aquí cenamos como nos viene." Le dijo Quil.

"Y demasiado arreglada vas para una cena en familia." Le dijo Jacob. "Yo pensaba ir así mismo… Ahora voy a tener que ponerme algo mejor."

"Ya, es que la mayoría de mi ropa creo que se ha perdido en la mudanza, apenas me ha llegado nada…"

"¿Se ha perdido de verdad?" Le preguntó Seth preocupado.

"Hombre debería haber llegado hoy pero como es viernes… mañana dudo mucho que haya reparto hasta aquí, el domingo es festivo… así que hasta el lunes no puedo hacer nada más que poner la queja que ya he puesto. En fin… tendré que apañármelas con estos vaqueros, esta camiseta, los zapatos estos, las deportivas, los shorts, la camiseta de deporte, la ropa de pasar consulta, una muda y el bañador todo el fin de semana." Dijo medio suspirando.

"¿Y cómo duermes?" Le dije dándome cuenta que 'pijama' no estaba entre la lista de ropas que tenía.

"Con esto y en bragas." Afirmó. "Por suerte, lo lavé esta mañana y ahora estaba ya seco."