EL PROFETA

11 de noviembre

Capítulo III

Lucius Malfoy se sincera: "Le llamábamos Señor Tenebroso porque no tenía muchas luces"

Nota del Editor.-

Estimados lectores de este nuestro periódico:

El consejo de accionistas de El Profeta, tras una larga aunque productiva reunión, sobre todo gracias al fantástico cáterin de madame Rosmerta (¡gracias, maja!), ha decidido por unanimidad no despedir a Rita Skeeter y dejarla continuar con sus reportajes. Más que nada porque parece que los cotilleos venden, y no vea lo que han subido las ventas desde que estamos publicando la cosa ésta, oiga…

¡Hola, corazones! Con los oídos aún pitándome por culpa de los lloros del fallecido profesor Severus Snape y los insultos vertidos hacia mi persona por el profesor Albus Dumbledore (está visto que a según qué personas no se les pueden hacer comentarios sobre cómo combinar calcetines a rayas), salí de Hogwarts dispuesta a seguir mi investigación. Necesitaba más información sobre Quien-ustedes-saben, y como había quedado claro que ni Dumbledore ni Snape iban a contarme nada más, me exprimí los sesos en busca de ideas. La verdad, no tardé mucho…

Decidí volver sobre mis pasos y regresar a 12, Grimmauld Place para volver a interrog…entrevistar, quiero decir, a Harry Potter. No me hizo retroceder el cartel pegado en la verja que rezaba "Aquí no damos aguinaldo", no. Fue el puñetero elfo del demonio, que en cuanto me vio se lió a estacazos con el paragüero de pata de troll. Doy fe de que hace mucha pupa, oigan…

Entonces me di cuenta de que me estaba empezando a quedar de verdad sin alternativas. Y después de fracasar estrepitosamente con los Weasley y agotar las fuentes de información de Hogwarts, ¿qué me quedaba? Pues ponerme en contacto con el otro bando. Que además, era el que mejor podía contestar a mis preguntas sobre Quien-ustedes-saben…

Así que allí estaba, en la puerta de Malfoy Manor, atravesando los jardines y huyendo de los pavos reales blancos, que no veas la mala lecha que se gastan, y dispuesta a entrevistar al mismísimo Lucius Malfoy.

Rita Skeeter: Buenas tardes, señor Malfoy.

Lucius Malfoy: Buenas tardes, Rita. Por favor, llámame Lucius.

Rita Skeeter: Oigh..Lo que tú quieras, guapetón…Primera pregunta: ¿está la señora Malfoy en casa?

Lucius Malfoy: Pues no, ha salido con Draco a comprar unos trapitos y eso. ¿Por qué lo preguntas?

Rita Skeeter: Uy, no, por nada, hombre, por nada…

Lucius Malfoy: ¿Te puedo ofrecer algo? ¿Un té? ¿Una cocacola?

Rita Skeeter: Prefiero un Lucius…¡Ooopps! Quise decir una limonada, jeje, qué tontería…En fins, empecemos la entrevista de una vez. Lo que se estarán preguntando todos los lectores es ¿por qué no estás en Azkaban?

Lucius Malfoy: ¡Hombre, pues claramente porque soy más inocente que Clarita la de Heidi! A mí me tenían engañao, me hicieron un Imperius de los gordos y me obligaron a hacerle la pelota al Señor Tenebroso. Es lo que tiene ser rico, que todo kiski quiere chupar del bote…

Rita Skeeter: Pero esa excusa ya la usaste durante la primera guerra. ¿Tan fácil es dominar tu mente y tu cuerpo serrano? Porque si la respuesta es sí, dime cómo que lo pongo en práctica echando leches..

Lucius Malfoy: ¿Me estás llamando calzonazos? Que sepas que en mi casa quien lleva los pantalones es Cissy…quiero decir, ¡YO! Eso, yo soy el que manda…cuando ella no está en casa, claro… esteee, que no, que vamos, que yo doy las órdenes aquí. Eso.

Rita Skeeter: Si tú lo dices….Mis fuentes me informan de que esta casa fue durante un tiempo el cuartel general de Quien-tú-sabes y sus mortífagos. ¿Cómo fue compartir residencia con un megalómano y sus secuaces?

Lucius Malfoy: Chica, no me lo recuerdes…Qué cruz…Bellatrix quejándose todo el rato de que su cuarto no estaba lo suficientemente cerca del de el Señor Tenebroso, Rodolphus quejándose de que su churri no le hacía caso, Colagusano protestando porque no le dábamos suficientes galletas, Greyback afilándose las uñas en la tapicería del sofá, Narcissa volviéndome loco para que le hiciera más caso a la cuñada, y encima las botellas del minibar volaban que daba gusto. ¡Que me desapareció el rioja en dos días! ¡Y cuando les eché la bronca me lo encontré lleno de tetrabricks de Don Simón! Bueno, y aún tengo que hablar con mi mujer sobre esas escapaditas que hacían Severus y ella cada dos por tres a la biblioteca .Igual es que la estaban redecorando, porque luego me la encontraba patas arriba y con las cosas del escritorio en el suelo…

Rita Skeeter: Ya, ya, redecorando…Y dime, Lucius, ¿cómo es en persona Quien-tú-sabes? ¿Es realmente la mayor mente criminal del siglo XXI, o es un completo imbécil como dicen por ahí?

Lucius Malfoy: La mayor mente criminal del siglo XXI es el que fundó la SGAE, que lo sepas.

Rita Skeeter: Ahí le has dao. ¿Pero qué hay del Señor Tenebroso?

Lucius Malfoy: ¿Tú sabes por qué le pusimos ese apodo? Porque muchas luces no tenía, el chaval. ¿Tú te diste cuenta de toda la parafernalia que montó el desgraciao cuando lo del Torneo de los Tres Magos?

Rita Skeeter: ¡Pero eso fue un plan brillante! ¡Engañó al mismísimo Dumbledore!

Lucius Malfoy: ¿Y no era más fácil robarle los calzoncillos a Potter y convertirlos en un traslador? Al primer día de ir el chaval a Hogwarts le habríamos trincado. Bueno, teniendo en cuenta que es un adolescente, y un chico, igual había tardado una semana en cambiarse de gayumbos, pero vamos, que de ahí a montar la que montó el tío…

Rita Skeeter: Hombre, visto así…

Lucius Malfoy: Y luego todo el rollo del asedio a Hogwarts. Tiene atrapados a los enemigos, y ¿qué hace? El muy lerdo les da una hora libre. ¡Una hora para que se reagrupen, para que Potter le patee el culo, y para que Longbottom se convierta en el Cid Campeador! Si es que de donde no hay no se puede sacar…Sólo tienes que ver que cuando volvió confiaba ciegamente en Pettigrew. Si parecían el Gordo y el Flaco…

Rita Skeeter: Y entonces si era tan panoli, ¿por qué le seguía la gente?

Lucius Malfoy: Por las galletas.

Rita Skeeter: ¿Perdón? ¿Has dicho galletas?

Lucius Malfoy: Eso he dicho. El tío era un hacha en la cocina, menudas galletas hacía. Ricas ricas y con fundamento. Te daba una y ya no podías decirle que no a nada. Claro que después de unos años algunos se empachaban y querían dejarlo, pero entonces él se mosqueaba y se los cargaba. Decía que nadie le iba a dejar quedar mal en la sección de restaurantes de la guía Campsa…

Rita Skeeter: ¿Eso fue lo que le pasó a Igor Karkaroff?

Lucius Malfoy: Si. Decía que se había cansado de las galletas de turrón, y el Señor Tenebroso no se lo tomó muy bien.

Rita Skeeter: ¿Tiene algo que ver con esto la desaparición de Florean Fortescue?

Lucius Malfoy: ¡Anda, claro! ¡No veas lo ricas que están las galletas con helado!

Mientras intento imaginarme el sabor de una galleta de chocolate con helado de fresa, oigo la voz de Narcissa y Draco Malfoy, que al parecer ya han terminado de arrasar las boutiques del callejón Diagón. Me despido de mi amable y guapísimo anfitrión (groargh) y hago mutis por el foro, entre los berridos del joven heredero de los Malfoy ("¡Mamaaaaaaa, no encuentro los Leviiiiiii's!") y los de su madre ("¿Has mirado en la bolsa de los calzoncillos?").