Antes que nada NO PERMITO LA ADAPTACIÓN DE NINGUNO DE MIS FIC´S ASÍ COMO SEAN SUBIDOS EN OTRAS PAGINAS ETC... ETC. PARA ELLO PRIMERO CONSÚLTENLO CONMIGO!
Bueno le parecera algo raro que de nuevo la este escribiendo este fic, pero he decidido editar algunas partes, mejorarlas, y en algunos casos eliminar algunas partes. Asi como mencionaré algunos aspectos que quizas no hayan leido antes. Espero que les guste.
ADVERTENCIAS: escenas 18+, lenguaje obsceno, violencia.
ACLARACIONES: las letras en cursiva son hechos del pasado. Unas que otras que están en cursiva y negrita recuerdos.
Gracias por leer~
~REACCIONES~
Despertó encontrándose, abrazada de la cintura por su prometido quien la tenía fuertemente aferrada a su cuerpo, algo ya común en esa relación que ambos habían comenzado, al principio no sabía si estaba realmente segura de iniciar algo nuevo con alguien que no fuera Sasuke, pero debía darse una oportunidad, debía hacerlo por su bien y el de sus hijos, después de todo, no podría estarlo esperando por siempre. Si bien era cierto que en esos años, mantuvo esa vaga esperanza de que, después del trabajo, llegar a la puerta de su casa encontrándose con el moreno en la entrada de esta, esperando por ella con aquel anillo entre sus manos para cumplir aquella tan hermosa promesa que se hicieron, y sin embargo, tal parecía que era la única que iba en serio, pero todo cambio cuando el hombre que le tomaba con fuerza en esos momentos llego a su vida. Había sido como una luz para sus hijos y para sí misma. Eso había sido literalmente, antes, cuando aún estaba totalmente ligada al moreno, pasaba la mayor parte del tiempo sola, siendo señalada millones de veces, sin que nadie le ayudara con sus hijos. Sin tener la sensación de felicidad que emana desde el interior de su ser extendiéndose a su paso, por todo el cuerpo, hasta sentir que no quedaba más en la vida, que la misma felicidad. Pero no era así, por lo menos no con ella.
Surco una ligera sonrisa, se quedo admirando los detalles masculinos de su pareja, aunque aún mantenía una ligera sensación infantil que le agradaba, acaricio con el dorso de la mano su mejilla, convenciéndose que estar con aquel hombre definitivamente era lo mejor que pudo hacer. Besó delicadamente sus labios, haciendo este sonriera entre el beso, con lentitud, se fue deshaciendo del amarre de su pareja hasta quedar fuera de la cama. Se levanto rápidamente dejando a la vista su cuerpo desnudo, intentando buscar sus prendas que estaban dispersas en aquella habitación, una vez que las encontró con la mirada, se las puso al inmediato, era una blusa de tirantes color roja, no usaba sostén dejando con libertad sus pechos, aunque fueran algo pequeños lograban resaltar bastante bien, sus bragas negras que le daban cierto aire sexy marcando solo lo necesario, su short que marcaba el tono muscular de su trasero del cual se sentía muy orgullosa. Salió de la habitación no antes de mirar una vez más a detalle esta, seguía durmiendo, seguramente había tenido mucho trabajo en la empresa, y encima la acción que efectuaron en la noche después de esa llamada, sus mejillas se encendieron al recordarlo tan vívidamente, cada caricia, cada beso, los gemidos que parecían traspasar la pared, se reprendió a sí misma por lo pervertida que podía llegar a ser, pero… tenía que admitirlo, tener sexo con Uzumaki Naruto era increíble. Bajo las escaleras dirigiéndose a la cocina. Una vez dentro, busco algo que tomar en el refrigerador, escucho un leve sonido, pero no le dio la debía importancia cuando volteo, se sobresalto un poco al ver a la persona que le miraba intensamente desde la mesa.
-Kenosuke-kun, cariño –dijo poniéndose una mano en su pecho, dejando de lado el jugo de manzana que recién se había servido- … me asustaste –concluyo observando al ver a un pequeño niño de unos 8 años. Quien tomaba tranquilamente un vaso de leche. Tan parecido a su progenitor, sus cabellos obscuros que mantenían destellos azulados, delgado con facciones finas, estatura promedio, algo frio y sin mucho tacto en cuanto a su personalidad, era un vivo retrato de él.- buenos días.
-buenos días mamá –saludo el Uchiha.
-¿Por qué te levantaste tan temprano? –se sentó a un costado de donde permanecía el moreno.
-mamá, son las 11 de la mañana –la mujer miro el reloj de la cocina mientras se sonrojaba, había dormido más de la cuenta, causando una leve risa por parte de su pequeño hijo- no te preocupes mamá Aino todavía no se ha levantado, sigue dormida, al parecer se canso mucho después de haber jugado con los sobrinos de Ino-obasan –Aino era el nombre de su hermana, que al igual que él tenia sus cabellos azabaches, era bajita a comparación de este, por ser dos años menor y había sacado el color de ojos de su madre, un bello color jade- por cierto… ¿Cómo esta papá… escuche que hablaste con el anoche no? –bajo la cabeza por un instante ideando una respuesta, sonrió inconscientemente.
-sí, Sasuke-kun dijo que…
-no me refería a Sasuke, mamá… -interrumpió el moreno, frunciendo el entrejo con fuerza- me refiero a… bueno… - sus mejillas se tiñeron- …de papá, tu novio.
-ooh –su sonrisa se amplió al ver que le llamaba así su prometido, tal vez al principio se resistió a aquella relación, pero finalmente la había aceptado, no solo él, sino también su hija, la mayoría de sus amigos, familia, incluso los Uchihas quienes objetaron, pero no tuvieron otro remedio más que aceptar que Sakura se había cansado de esperar a su progenitor.- bien, está durmiendo en estos momentos en mi cuarto, también… -suspiro por unos momentos, lo que haría podría ser algo inusual para su hijo, pero necesario que supiera lo que se acontecería en esos días- cariño, Sasuke-kun vendrá a la boda… yo le llame anoche y quedo que llegaría hoy en la tarde, hijo sé que… -este se paró en seco mirando a su madre.
-¿Por qué vendrá? ¡No lo ha hecho en 2 años! ¿Qué te hace pensar que lo hará ahora? -grito con cierto resentimiento en su voz.
-Kenosuke-kun, independientemente de lo que paso entre tu padre y yo, es alguien muy importante para mí –le miro retadoramente su hijo, tan parecido a él pensó la pelirrosa ante la actitud de su hija-, y un buen amigo…
-Sí, claro –respondió irónico a la respuesta de su madre-, un buen amigo… un buen padre, por favor mamá, no es más que un patán, mira que escoger meterse con mujerzuelas, preferir llevar ese tipo de vida a estar contigo, con nosotros.
-¡Kenosuke!- le interrumpió-, basta hijo, es tu padre y merece tu respeto. No lo entiendo, hace años no sentías nada de esto por él y ahora…
-eso es… porque no sabía cuál era su naturaleza. Le perdí todo el respeto y admiración que sentía por él desde hace años –se levanto de su asiento dejándola sola en la habitación, la pelirrosa le miro marcharse. Sus manos se volvieron puños, apretándolos con fuerza, era verdad todas aquellas acusaciones que le hacia su hijo. Pero ¿Qué podía hacer? Ya no podía hacer nada, no lo hizo en su momento, cuando aun sostenían su relación. ¿Por qué habría de hacerlo ahora? cuando solo tenía que ver hacia adelante, continuar con su vida alado del hombre con el que contraería nupcias en cuestión de días. Se casaría… lo haría después de tantos años. Sus manos se suavizaron y buscaron el anillo en el dedo anular, jugando lentamente con este. Mantuvo una expresión neutra en su rostro. Tratando de hacer frente a la situación.
-Sakura-chan –la voz masculina de aquel hombre le hizo despertar de su concentración, estaba recargado en el marco de la pared, analizándola con la mirada, se acerco con lentitud a hacia la chica quien desvió su rostro al inmediato de estar frente a él, con las mejillas sonrojadas, solo llevaba puesto su short con el dorso descubierto. Dejando a la vista su perfecta piel bronceada, sus ojos azules que brillaban de una manera tan fascinante, contrastando con su piel y su cabellera rubia alborotada dándole un aspecto despreocupada, tenía unas líneas a sus costados de su rostro, con una sonrisa que transmitía calor y ternura, le tomo del mentón encarándola.- ¿Estás bien princesa? –pregunto claramente preocupado. Había escuchado toda la conversación. Pero no podía entrar simplemente así como así, debía ser oportuno.
-Naruto-kun –se levanto de su asiento abrazándolo con fuerza, este hundió su rostro en su cuello, aspirando su natural aroma a cerezas. Dejo escapar un suspiro, soltando todas sus frustraciones en el acto-, sí… es solo, que me gustaría saber, ¿Por qué todos están en contra de que venga Sasuke-kun? ¿Tan malo es querer que mi amigo venga? –no obtuvo respuesta inmediata por parte del rubio, se separo un momento de su pareja. Observando a detalle la expresión neutra de su rostro. No había ninguna emoción en ella.- ¿no quieres que venga cierto?
-… -quedaron sumidos en el silencio una vez más.- no quiero que te lastime, Sakura-chan
-no me lastimará, yo… solo quiero dar vuelta a la siguiente página.
-es solo, que me preguntaba que harás cuando lo vuelvas a ver
-¿Qué hare? Solo actuare como siempre lo hago, Naruto-kun por favor, esto es importante para mí, necesito saber que me apoyas.-el Uzumaki beso su frente, acariciando su mejilla delicadamente. Sonrió apenas.
-sabes que siempre lo hare –la estrujo contra él, separándose al poco tiempo- hablare con Kenosuke, estate más tranquila.
-pero –le sonrió dándole aquella paz que siempre le embargaba cuando estaba con él, siempre que lo hacia se sentía segura y protegida como a su tiempo lo estuvo con Sasuke.- está bien, gracias.- asintió el rubio subiendo las escaleras y esta se dejaba caer sentada en la silla de nueva cuenta.
Golpeo con fuerza la puerta trasmitiendo la ira que sentía de su interior ¿Era una broma cierto? Si conocía bien a su padre, y lo conocía, vendría con el único motivo de detener la boda y hacer que su madre regresara con él. Todo lo que había vivido con Naruto se iría a la basura. Todos aquellos momentos donde fueron felices como familia habrían acabado. ¿Por qué ahora? ¿Por qué ahora…? Se dejo recargar en una de las paredes de la habitación dejándose caer al piso. Sintió una mirada en él, buscando aquella persona, se encontró con un par de ojos color jade que le miraban soñolientamente, dejo escapar un leve bosteza, señal de no estar lista aun de despertar completamente. Su hermano frunció el entrejo al instante de verla. ¿Qué se suponía que hiciera en su cuarto?
-Kenosuke-chan –le llamo la pequeña morena parándose de su lugar- ¿Qué sucede? –se bajo de la cama acercándose al Uchiha mayor poniéndose a su estatura.
-papá regresara hoy
-pero ¿Qué no supone que ya regreso y esta con mamá en su cuarto? –pregunto incrédula ante la inesperada respuesta de su hermano.
-no Naruto tonta –la azabache le fulmino con la mirada, odiaba cuando este le ponía sobrenombres-, lo siento… había olvidado que no conoces a nuestro padre
-¿No lo conozco? -ladeo su rostro preguntando con curiosidad. Desbordando la inocencia que llevaba de acorde a su edad.
-Eras muy pequeña en aquel entonces –se levanto de su lugar dirigiéndose a uno de los burot de su habitación, tomo entre sus manos una fotografía que tenía entre sus cosas, se acerco a la pequeña, mostrándosela en el acto- es él –señalo a un azabache de unos 23 años aproximadamente quien abrazaba a una pelirrosa de la misma edad solo que su vientre estaba algo abultado, mostrando su desarrollado embarazo, mientras un pequeño moreno se abrazaba de las piernas de ésta.
-¿Mi papá es Itachi-ojisan?
-¡¿Aino eres tonta o te haces?! –formo un puchero, logrando que su hermano suspirara algo fastidiado.
-Oji-san Itachi es su hermano mayor, él es Sasuke. Nuestro padre –giro su rostro para observar a la ojijade, quien iba a replicar algo, pero estaban ya sus ojos cristalizaron, sus mejillas se tornaron color carmín, mientras intentaba contenerse. Pero era casi imposible, varias lagrimas ya surcaban sus mejillas sin intención de detenerse.
-Mientes, Kenosuke-chan miente... –dijo gimiendo entrecortada dejándose llevar por sus emociones- Mi papá es Uzumaki Naruto. No ese tal Sasuke
-Aino –le tomo de ambos hombros sacudiéndola de estos con fuerza- ¡Es la verdad! ¿Acaso no ves? ¡Nuestro apellido es Uchiha! ¡No Uzumaki! –empujo a su hermano, quien tambaleo al dar el paso hacia atrás, giro su rostro al escuchar que la puerta era abierta y se adentraba a su alcoba un rubio que miraba la escena algo molesto.
-Aino-chan ¿Qué te pasa? –se puso a la altura de la pequeña, la morena se acerba a este abrazándolo por el cuello, aferrándose con fuerza, desvió su rostro al moreno mayor quien observaba en silencio aquello- Kenosuke ¿Qué fue lo que paso? –noto cierto enojo en su tono de voz.
-Simplemente le dije que vendría nuestro verdadero padre, no entiendo por qué lo toma a mal –menciono Kenosuke con el entrejo fruncido.
-eso es mentira ¿Verdad? ¿Verdad que tu eres mi papá? –sus ojos brillaban con fuerza debido a las lagrimas, se separo un poco del rubio le sonrío un poco. Suspirando en el acto. Era tan complicada aquella situación.
-Aino-chan, Kenosuke. Quiero que entiendan una cosa –menciono el rubio lentamente tratando de encontrar las palabras adecuadas para que la pequeña comprendiera la delicada situación- puede no lleven mi sangre o mi apellido, pero los quiero como si fueran míos...
-entonces… no eres mi padre –bajo la cabeza un momento.
-No de sangre, pero cuando me case con su mamá, me volveré su padre... Y serán mis hijos.
-¿En serio? –menciono emocionada- ¿Kenosuke-chan? –el moreno solo asintió pues sabía que si no lo hacia Naruto se molestaría con él, aunque de cierta forma agradecía ese gesto, respiro hondamente no debió haberle hecho a hermana, pero era inevitable sentirse de esa manera. La pequeña morena se tranquilizo, abrazando a su casi "padre" mientras accedía gustoso ante la muestra de cariño que sentía su "hija"
-será mejor que se cambien Sakura-chan quiere que estén listos a la 1, al parecer va a ver una reunión familiar –los Uchiha asintieron mientras salían de la habitación, pero solo cuando Aino desapareció por el pasillo se levanto de su lugar-, Kenosuke. Espera… -paró en seco, miro de reojo al rubio que mantenía una fría expresión en su rostro, cerró la puerta y giro sobre sí mismo. Quedando de frente con el rubio- quiero que me digas ¿por qué le dijiste lo de tu padre a Aino-chan?
-De todos modos se enterara o ¿No? –trato de mantenerse sereno sin darle mucha importancia.
-Kenosuke... -suspiro-, se que te molesta que tu papá se alejara de Sakura-chan... Y que no haya estado contigo en estos 2 años, Pero no debiste hacerlo, Aino-chan aun es muy pequeña, ella no entiende nada de esto, y…
-... Mi hermana debería saber que la vida no es de color rosa –el Uzumaki frunció el entrejo- Además es un asunto que no te concierne
-Es verdad, se de antemano que ese tema es delicado... Kenosuke ¿Estas así por que lo veras de nueva cuenta no? –sintió una punzada en su pecho, ladeo su rostro, cubriendo con una mano este para que no mirara que sus mejillas se habían pintado de un color carmín.
-yo... Yo no tengo por qué contestar a esa pregunta
-Kenosuke. Está bien, puedes hablar de ello conmigo –le acaricio la cabeza, mientras este seguía manteniendo su vista en un punto perdido de la habitación.
-no es justo... –levanto finalmente su rostro encontrándose con aquellos ojos azul eléctrico- ... No me parece justo que mamá le haya dicho de esto
-¿por qué?
-porque conozco como es mi papá... él siempre fue muy posesivo con mamá... Entiendo que la quería solo para él... Pero... - sintió una lagrima debatiéndose por salir-, pero él podía estar con cuanta mujer quería, y mamá no le decía nada, Nunca supo valorarla ¡Nunca! Solo quiere venir a intentar quitártela, lo sé estoy muy seguro de ello
-sabes muy bien que no dejaría que me robaran a tu madre... Me costó mucho que me aceptaras –el moreno sonrío irónico ante el comentario del Uzumaki.-Kenosuke, no me dejare vencer, quiero a Sakura-chan, y quiero que sea mi esposa…y espero poder ser un buen padre para ti, será mejor que te apresures o llegaremos tarde. A tu madre no le gusta nada la impuntualidad... –salió no sin antes dedicar una sonrisa amplia a su futuro hijo mostrando la hilera de blanquizcos dientes, una vez solo miro con melancolía el lugar que hasta hacia nada había estado el hombre antes de que partiera.
-... Tú has sabido ser mas padre que el que tengo... - miro detenidamente el techo, ante la afirmación tan dolorosa que llegaba a ser si analizaba el verdadero significado de ellas, uno que odiaba admitir sobre cualquier cosa.
FLASH BACK
Miraba la ventana con dirección a la calle ya desesperado, tenía su mano recargada contra la mejilla derecha de su rostro. Giro su rostro buscando el reloj que yacía sobre la pared adornada de miles de fotografías, las ocho de la noche y no había rastros de él, dejo escapar un minucioso suspiro del cual transmitía sus frustraciones, era un fastidio tener que seguir esperando a esas alturas escuchaba el murmuro de las personas a su alrededor, pero simplemente no podía pensar en otra cosa que no fuera su padre quien hacía mucha falta en ese lugar en esos momentos. Era tedioso tener que cuidar que nadie se le acercara a su madre con negras intenciones en esos momentos ¿El motivo para hicieran eso? La fiesta de cumpleaños de su madre, volvió su rostro hacia ella quien se limitaba a sonreír y a dar monosílabos como respuesta, estaba claro que se sentía incomoda rodeada de aquellos hombres que eran compañeros de su trabajo ¿es que acaso no comprendían esos bastardos con solo mirarle su rostro? Frunció el pequeño Uchiha notablemente su entrejo al cerciorarse de ello, aunque tampoco la vestimenta de esta favorecía que los no deseados se apartaran de ella como los buitres al acecho que eran.
Usaba un lindo vestido blanco de tirantes con pequeños bordes de flores de cerezo brotando de tonos suaves, un especial cuidado en la parte de su pecho, cuidando de no mostrar demás pero dejaba lo suficiente a la vista, le llegaba por arriba de sus rodillas, enmarcando la maravillosa figura que poseía a pesar de haber traído al mundo a dos pequeños, con su cabello recogido con una peineta de plata, y unas zapatillas blancas no muy altas, se veía sencillamente espectacular, aun cuando no llevaba maquillaje. Haruno Sakura era una mujer preciosa. Cualquiera en esa habitación no se hubiera negado a tener una conversación con la festejada, incluso su voz era hermosa, suave y con vida. Pero en esos momentos se escucha distante de lo que era en realidad. A pesar de estar tan bellamente vestida, parecía sin vida. Como si no le importara en lo más minimo estar en su propia fiesta. Apareció un hombre de cabellos negros y un traje del mismo color. Con solo una mirada hizo que aquellos hombres que parecían hostigar a la mujer desaparecían en el acto.
-¿estás bien? –se giro la pelirrosa encontrándose con un par de ojos negros.
-Itachi-kun –suspiro aliviada- gracias, no sabía cómo quitármelos de encima
-bueno eso es porque no pierden su tiempo cuando se trata de ti, yo en su lugar también aprovecharía que no se encuentra Sasuke contigo –sonrió nerviosa.
-¡Itachi-kun! –le reprendió.
-jajaja, lo siento, pero sabes que tengo razón –su semblante cambio drásticamente en cuanto vio al pequeño moreno cerca de la ventana.- Sasuke debería estar ya aquí ¿Por qué no ha llegado? –la pelirrosa bajo su rostro tratando de buscar una buena excusa ante la pregunta de su amigo, pero solo movió su cabeza intentando sobrellevar la densa atmosfera que había creado el Uchiha. Sonrió de lado para avanzar hasta donde estaba su sobrino quien parecía bastante decaído al verse solo en aquella absurda "convivencia" como le llamaba su madre Mitoko.
-¿Sucede algo Kenosuke? –levanto su rostro, puesto que el niño era mucho más bajo que el Uchiha mayor, sino fuera que tenía el cabello largo y esas extrañas marcas a costados de sus pómulos o el tono de su voz seguramente lo confundiría con su padre. Su padre. Bajo la mirada un momento tratando de no quebrantarse ante aquel sentimiento que sentía en su pecho.
-es solo... que –inconscientemente busco a su madre con la mirada quien estaba conversando esta vez con una de sus amigas, con una rubia de nombre Yamanaka Ino, le veía un poco mejor a comparación de cómo estaba haces unos momentos rodeada de tantos hombres.
-Si quieres podemos ir a buscar a tu padre –devolvió su mirada hacia el moreno quien percibió un pequeño brillo en sus ojos, definitivamente le gustaba esa idea.
-¿podemos Itachi-ojisan? –sonrió al verlo de esa manera, de cierta forma, le recordaba a Sakura cuando le conoció.
-claro que si, de seguro ha de estar en la oficina, arreglando algunos papeles, solo ve y dile a tu madre –asintió con la cabeza y corrió a encontrarse con su madre, quien dejo la conversación que tenia con su amiga para atender a su pequeño.
-mamá
-¿sucede algo mi amor?
-bueno... –titubeo un poco antes de continuar- ¿puedo ir con Itachi-ojisan por papá? –la Haruno levanto su rostro encontrándose con la mirada de Itachi, quien le sonrió burlonamente, ese debió haber sido su plan desde el inicio que fue a verla, suspiro levemente para asentir finalmente, su hijo le demostró una amplia y cordial sonrisa ante el permiso, permitiéndose correr despavorido hacia su tío, salieron por la puerta principal, y miraron a su alrededor miles de autos aparcados cerca de la acera. Se acercaron en uno en especial, un auto último modelo de color azul eléctrico, con aspecto deportivo. Abrió la puerta del copiloto adentrándose el Uchiha menor y luego él frente al volante. Arrancando al instante.
-¿crees que encontremos a papá?
-claro que si... Tu padre es un obsesionado por el trabajo lo encontraremos pronto.
-tío
-¿sí?
-gracias
-¿Por qué me das las gracias? –pregunto curioso ante lo recién dicho por Kenosuke.
-bueno, mamá y papá… -desvió su mirada a la ventanilla-, no se han visto desde… mi cumpleaños. Y eso fue hace 7 meses, aunque todos me lo nieguen, yo se que a mamá le duele, y le molesta cuando quiere mi abuela Tsunade que salga con otros
-¿Cómo sabes eso?
-porque lo he escuchado, no hay que ser un genio para interpretar la reacción de Tsunade oba-chan cuando no está mi papá.- el Uchiha solo soltó un simple monosílabo como respuesta. Al parecer, ya estaban haciendo movimientos para que la Haruno olvidara a su hermano, mantuvo en su rostro su típica sonrisa burlona, sería interesante, ver a la pelirrosa con otro sin que su estúpido hermano menor se enterara. Aunque a largo plazo, también llegaría a ser bastante problemático sobre todo con respecto a sus sobrinos.
No tardaron en llegar al gran edificio donde trabajaba su padre, un imponente y gran edificio de aspecto sombrío, salieron del auto con rumbo al ascensor, movía sus manos de manera nerviosa ¿Por qué se sentía así? Era normal ver a su padre ¿No? Debería sentirse un poco más tranquilo, pero de alguna manera no se sentía a gusto en esos momentos. No es que fuera la primera vez que viera a su padre en Tokio, ya lo había llevado muchas otras veces su madre, aunque esas veces fueron igual de incomodas como se sentía en esos momentos, aquellas veces que escuchan sin querer las personas a su alrededor murmuras cosas agrias y hasta cierto punto molestas. O las miradas de los demás sobre su madre, quien solo agachaba la cabeza o sonreía nerviosamente. De alguna forma, no le gustaba nada estar allí, aun a sabiendas que no debía sentirse así. Llegaron al piso indicado mientras Itachi hablaba con una conocida de la empresa al momento del salir del elevador. Por parte de Kenosuke, quien ya estaba algo desesperado por ir por su padre, se adelanto dejando a este atrás, no había necesidad de esperar a su tío conocía perfectamente el piso donde estaba la oficina de Sasuke, doblo en la esquina, encontrando la puerta de este pero… había algo raro, le pareció extraño no ver a ninguna mujer en la recepción, si no mal recordaba había una mujer que se encargaba de administrar las visitas a su padre, una pelirroja que le había parecido demasiado insulsa la primera vez que la vio, no le hubiera tachado de una cualquiera sino fuera el hecho que en cuanto miro a su madre, su tacto fue tan horrible y la manera en que se dirigió a esta le hizo comprender que no le gustaba absolutamente nada. Sin nada mas que le obstaculizara ver a su progenitor se dirigió con paso seguro hasta quedar frente la puerta. Respiro hondamente preparándose mentalmente para encontrarse con este, ya con la perilla entre sus manos y con menuda intención de abrir la puerta. Paró en seco al escuchar un ensordecedor sonido.
aaaahh...Sasuke... –era un grito… de una mujer. Su mente se volvió en blanco, apenas y pudo procesar con calma aquel sonido. Que parecía sonar más a un gemido… su entrejo se frunció con fuerza, no supo de sí mismo por unos vagos segundos, ni que fue lo que le impulso a abrir solo un poco la puerta, para cerciorarse de lo que tenía en su cabeza. Inspecciono el lugar a conciencia con la mirada, no había nada fuera de lugar, todo en orden… hasta que vio a una mujer de cabello rojizo que estaba encima del escritorio bajarse con lentitud al igual que su respiración se veía entrecortada, le faltaba el aire e intentaba regularizar su respiración, una vez abajo intento acomodar lo mejor que pudo su ropa, manteniendo esa maldita y lasciva sonrisa, una persona estaba a su espaldas, se estaba poniendo en orden su ropa al igual que la minuciosa mujer, ¡Cómo le hubiera gustado no saber de quién se trataba! Pero no podía mentirse. Ya no podía hacerlo. Era su padre. El moreno se acerco al cesto de basura más cercano y por ende arrojo un objeto alargado que contenía algo pesado puesto que se veía que contenía algo en su interior. Sigilosamente aquella asquerosa mujer se acerco de nueva cuenta al Uchiha, tomándolo del cuello, presionando su pecho contra el dorso del este. Pero no conto que la apartara de él, con tanta naturaleza y simpleza que hizo que le hirviera la sangre al pequeño moreno.
-Esto no se repetirá ¿Entiendes Tayuya? –dijo el moreno lo más serio posible, quien volvió su mirada hacia el monitor que tenía enfrente suyo.
-mmm… -gimio la mujer acercándose de nuevamente al ver el frio tacto del moreno-, Pero Sasuke-kun, yo todavía puedo hacer que te diviertas más de lo piensas.- dijo esta en un vano intento de seducirlo mostrando su exagerado escote.
-No me gusta repetir –se alejo de este con una ceja levantada.
-si no te gusta repetir... ¿Entonces por qué estas con la pelo de chicle? –Sasuke, quien para entonces ya estaba cabreado dejo de ver los documentos que tenía entre sus manos, la miro despectivamente como si fuera un insecto al que debía de matar ¿Cómo se atrevía a hablar de esa manera de la Haruno? Sabía que la relación que sostenía con la Haruno, estaba en boca de todos, criticando, hablando tonterías sin sentido, desacreditándola y muchas veces hasta rompiendo con la buena reputación de la pobre, ¿Por qué seguían hablando de ella de esa manera? ¿de lo que sentía por ella como si fuera un simple juego? Claro que a él no le afectaba, simplemente ignoraba de lleno todas esas frivolidades… pero a Sakura si le afectaba... Aunque lo negara
-No te vuelvas a referir a Sakura de esa manera –mantuvo su entrejo severamente fruncido.
-¿Por qué habría de hacerlo? Se metió contigo más de una vez, y hasta tienes 2 hijos con ella...
-…Sakura nunca ha intentado de "atraparme" como las mujeres como tú
-ajajaja -rio irónicamente- "mujeres como yo"… -dijo mientras mostraba cierta burla en su rostro y miro con desdén al moreno-... Sera mujeres como ella. Quieras o no te atrapo. Ella se metió contigo. Tuvo unos bastardos. No es más que una perra... Una mujerzuela...
-basta... –dijo al borde de su paciencia.
-es una put...
-¡CALLATE! –Dio un fuerte golpe en su escritorio, haciendo que la pelirroja se sobresaltara y quedara estática, Sasuke le miro con asco- no tengo por qué darte explicaciones. Ahora largarte y no vuelvas a poner un pie en la empresa, si lo haces, puedes estar segura no encontrar trabajo en esta ciudad ni en ninguna otra, ahora fuera de mi vista –la mujer asintió con la cabeza se dirigió a la salida mientras Kenosuke se apartaba de la puerta y se alojaba lo más lejos posible de de ellos. Hasta quedar en uno de los muebles sentado. Con una neutra expresión en su rostro. Itachi llego hasta donde estaba su sobrino con una vaga mirada que le dedico a este, entendió que algo había sucedido. Entro sin vacilar a la oficina de su hermano quien estaba tomando un vaso de vodka bien cargado intentando calmarse, el Uchiha mayor miro a su hermano, sin darse cuenta dejo abierta la puerta lo suficiente para que se viera al interior de esta. No conto que su primogénito nuevamente se pusiera atrás de la puerta.
-no me digas nada –suspiro hastiado el moreno.
-¿Te volviste a meter con otra –no respondió- Sasuke ¿Qué mierda pasa contigo? ¿Por qué siempre te metes con mujeres que no valen la pena? –continuo callado.- En lugar de estar con esas tipas. Deberías estar al tanto de la fiesta de Sakura, ¿Sabes lo mal que se siente porque tal parece no quieres aparecer?
-… -levanto su mirada mientras le fulminándola con esta.
-Si estuvieras al tanto de ella, en lugar de meterte con ese tipo de mujeres... Sabrías por lo menos que hay como diez tipos en la fiesta que la están cortejando
-no los dejare... no me la quitaran –Sasuke se levanto bruscamente de su asiento mientras miraba a Itachi cruzarse de brazos.
-Sasuke. No seas egoísta –este le miro serio- se dé que prometieron no esperar nada de esta rara "relación" o como quieras llamarle, pero no crees que ya es hora que haga su vida, ella merece por lo menos tener una relación, en dado caso de que no cumplas dicha promesa ¿No te parece?
-es mi mujer –aseguro con voz firme y grave mientras trataba de ignorar el hecho de que su hermano, no estaba tan seguro que al final de cuentas ella lo esperaría. Pero no importaba por qué si lo esperaría, siempre lo había hecho y siempre sería así, lo cual era una lástima, porque Sakura era una mujer bastante codiciada.
-si fuera tu mujer como dices, ya te habrías casado con ella. Habrías sentado cabeza, estarías con ella en su fiesta, mostrándote agradecido de que aun acceda a estar contigo... y no con cuanta mujer de dudosa procedencia.
-ya te he dicho que este tipo de vida no lo voy a cambiar, Sakura era consciente de ello, y no me negó estar a su lado... Ni tu ni nadie me hará cambiar a estas alturas de opinión -el pequeño moreno que aun seguía oyendo a través de la madera de la puerta, no dijo nada, inclusive cuando "accidentalmente" los hermanos Uchiha se retiraban de la oficina y se encontraron con este a una distancia prudente de la puerta no se atrevió a decir nada su padre. Ni cuando este le saludo y respondió con un simple "mph". Algo estaba pasando con su hijo, pero… no debía de que preocuparse. Se fueron del edificio en el auto de su tio con rumbo a la fiesta, dentro del auto se mantuvo callado observando a su padre en silencio. Acto que no fue desapercibido por su tío, pero no dijo nada. Solo se dedico a suspirar pesadamente.
Una vez dentro del hogar de su familia, Sasuke encontró que Itachi no mentía, Sakura estaba rodeada de varios tipos, unos cuantos le miraban desde diferentes lugares y otros murmuraban cosas a relación de esta. Pero la Haruno parecía que se la estaba pasando de lo peor, su vista algo perdida, se le veía incomoda, molesta. Era cierto que no estaba a gusto en esa posición, el moreno se lamento por leve instante el verla así, volteo por un instante encontrándose con Sasuke, quien acerco con paso sigiloso a "su mujer".- Sasuke-kun –murmuro la pelirrosa mostrando una hermosa sonrisa, sin duda alguna su humor había cambiado drásticamente al momento de ver a su "pareja". El hombre le acaricio la mejilla con su mano, sintiendo una especie de corriente eléctrica tan vigorizante y adictiva, la atrajo contra su cuerpo aprisionándola, beso sus finos labios con cierto salvajismo que le pareció tan fascinante y posesivo a la vez, cerro por instinto sus ojos dejándose llevar por el momento, mientras este con los ojos aun abiertos miro a su alrededor, todos le miraban escéptico y algunos con furia, sonrió de lado aun en el beso, estaba dejando en claro que era solo suya y de nadie más, era un acto egocéntrico. Pero no dejaría que nadie le quitara aquella mujer.- me alegra que llegaras.
-¿Dudabas? –comento entre el beso el moreno.
-para ser sincera un poco –sonrió nerviosa al separarse de su amado.
-jamás me perdería la oportunidad de estar contigo, además –hizo que se volteara la pelirrosa, de su saco extrajo una exquisita caja negra, la abrió al inmediato, la saco de está y lo puso alrededor del cuello de la mujer. Sorprendiéndose de tal bello objeto. Una fina gargantilla con una piedra jade en el cetro, se volvió a su lado agradeciéndole al moreno con un beso en los labios.
Lo que nadie vio, fue el hecho, que Kenosuke miraba con resentimiento a su padre, un nuevo sentimiento se instalo en el moreno, finalmente habría entendido por qué su padre ponía mil y un excusas para no estar con su madre, Uchiha Sasuke a quien siempre había considerado como alguien grande, alguien con gallardía, con orgullo y desprendía una dignidad como nadie podría desprender... Sería un miserable idiota. Comprendió solo una cosa, no podía permitir que estuviera a lado de su madre. No lo permitiría.
FIN DEL FLASH BACK
-... -¿Qué podría perder a esas alturas? Quizás nada, quizás todo. Pero no quería arriesgarse, se encargaría que su padre no le pusiera una mano encima a su madre. No dejaría que llorara nuevamente por él. No lo haría. El moreno se levanto de su lugar, se cambio poniéndose un short que le quedaba por debajo de las rodillas color crema, peino sus rebeldes cabellos negros aun quedando varios mechones resaltando, opto por ponerse una con una camisa azul eléctrico de rayas de igual color pero un poco más suave, por calzado uso unos tenis negros. Su rostro seguía mostrándose un poco cohibido por lo recién suscitado. Bajos las escaleras con lentitud, miro a su hermana sentada en el gran sofá que estaba en el sala, usaba un vestido de tono rosa pálido con unas sandalias blancas, y su cabello recogido con 2 coletas a los costados. A un costado de esta se encontraba el Uzumaki, quien muy absorto a la televisión con su hermana. Usaba un traje sastre de color beige, una camisa de color melón, haciendo un lindo contraste con unos zapatos marrones, mientras que su cabello seguía rebelde como siempre.
Suspiro molesto, no había importado cuanto mal le hubiera tratado, nunca cedió como los otros que intentaron acercarse a su madre y que fallaron en el proceso. Sonrió de lado al recordar cada mala jugada que le hacía al rubio y al final siempre obtenía un buen resultado. Pero cambio el moreno… cambio cuando se dio cuenta de sus intenciones, cuando supo que en verdad amaba a la pelirrosa, la primera vez que vio un brillo especial en los hermosos orbes jade que poseía la Haruno que estuvieron opacados durante mucho tiempo, fue cuando entendió finalmente decidió que Uzumaki Naruto era lo que buscaba para la pelirrosa, un brillo que no mostraba hacía muchos años, y que no había visto más que con una persona… porque esa era la verdad que había tenido que afrontar, porque no dejaría que su madre fuera lastimada de nueva cuenta. No se dejaría llevar esa vez por sus emociones. Y dejaría en claro una cosa… que estaban mejor sin él.
bien hasta aquí el capitulo por esta vez, espero que les haya gustado! Nos vemos!
¿Reviews? los quiere y adora: CiinDii :)
