Escrito original por Xesphanite

Traducción por Alondra Scarlett

Corección por RandomTranslations


Acto XV – La Propuesta Parte 2


Tsubasa saludó a la audiencia una vez que su última canción, a dueto con Maria, hubo terminado. Se sentía nostálgico pero igualmente genial, el presentar Seiten Galaxy Cross con Maria una vez más. Súbitamente se sintió emocional, habían pasado siete años desde su primera colaboración juntas e igualmente desde que conoció a Maria. Se sentía tan lejano pero al mismo tiempo tan cercano.

— ¡Gracias a todos! —Exclamó Tsubasa con sinceridad, sus ojos resplandecían mientras que miraba a la audiencia sin notar que Maria había tomado su distancia, dejándola parcialmente sola en el escenario. Entonces su vista captó a todas sus amigas sentados en el palco debajo de ella, haciendo que parpadeara un poco al ver a Kanade y a Serena allí cuando momentos atrás estaban en el escenario con ellas.

Antes de que pudiera preguntarse el porqué, Kanade le guiñó el ojo y sacó un cartel detrás de su espalda junto con las demás en el que Tsubasa pudo leer claramente un «Mira detrás de ti y no te desmayes» por lo que, un poco desconcertada, alzó una de sus cejas inquisitivamente. Aun así, sus amigas continuaron sonriéndole e inclusive la audiencia comenzó a animarle a hacerlo por medio de aplausos. Kanade entonces hizo un movimiento con la mano que Tsubasa interpretó como un "gírate" y así lo hizo.

Lo que vio la hizo jadear e inmediatamente comprendió el «no te desmayes».

Maria estaba en apoyada sobre su rodilla con su vestido creando una cortina alrededor—Han sido siete años desde que nos conocimos Tsubasa, siete años desde que cantamos nuestro primer dueto—Dijo Maria con su voz haciendo eco por la arena puesto que la audiencia se había callado en un suspiro al notar que es lo que estaba pasando.

—Hemos pasado por mucho y me has hecho más feliz de lo que creí posible, me enamoraste de una manera tan inesperada y ahora lo único que quiero es pasar el resto de mi vida contigo—La voz de Maria se notaba realmente emocional y sincera. Tsubasa sentía a las lágrimas naciendo en sus ojos mirando a Maria y tapando con su mano el sollozo que quería salir—Te amo Tsubasa, y si me lo permites, me gustaría estar contigo por y para siempre—Maria tomó una profunda respiración mientras tomaba aquella caja de terciopelo, abriéndola y mostrándole a Tsubasa lo que había su interior.

—Lo que quiero decir es… ¿Te casarías conmigo? —Maria pareció trabarse un poco en medio de su discurso pero igualmente logró formular la pregunta. Tsubasa se sintió abrumada por un momento, como si su respiración se hubiese detenido. La enorme pantalla detrás de la Cadenzavna brilló y mostró a sus amistades sonriendo ampliamente con letreros que le dejaban leer «¡Di que sí!» que, por un segundo hizo que en Tsubasa surgiera el impulso de reír. Aun sin el aliento de sus amigas ya sabía cuál era la única respuesta en su mente.

— ¡Sí! —Saltó Tsubasa envolviendo a Maria en sus brazos, quien se rio devolviendo el abrazo mientras que la arena estallaba en aplausos y porras.

— ¡Beso, beso, beso! —Gritaban todos, entonces Tsubasa escuchó la voz de Kanade sobre las demás. Maria deslizó el anillo por el dedo anular de Tsubasa, y fue entonces que, con una alegre sonrisa, ésta besó a Maria sin ningún temor.


Acto XVI – Preparaciones para la boda


— ¿Están escuchando? ¿Qué color quieren para los manteles de la recepción? —Demando saber Kirika, extendiendo diferentes modelos de manteles en la cara de Maria, quien solo pudo intercambiar una mirada de sufrimiento con Tsubasa. Nunca pensó que se quedaría allí durante todo el día tomando decisiones de las múltiples cosas necesarias para la boda, como el tipo de comida que servirían en la recepción o el diseño para los vestidos de las damas de honor o los colores de los jodidos manteles.

Era un alivio que todas sus amigas estuvieran ayudándoles con eso, enfocándose cada quien de una cosa. Kirika y Shirabe se encargaban de la recepción, Kanade y Serena de los vestidos y la lista de invitados, Hibiki y Miku de las decoraciones para el lugar de la boda y el entretenimiento, y por último, Chris ayudaba en donde se le solicitara, casi siempre era con Kirika y Shirabe; y si bien sus amigas se encargaban de un área en específico, bien era cierto que necesitaban la aprobación de Maria y Tsubasa, por lo que estas se la habían gastado en sus días libres tomando decisiones.

—Yo creo que el tradicional blanco queda bien, Akatsuki—Decidió Tsubasa y Kirika asintió.

— ¿Qué hay de los arreglos de flores sobre las mesas? —Esta vez fue Shirabe quien relució la pregunta mostrándoles diferentes ejemplos a la pareja. Maria gimió ligeramente sintiéndose exhausta por el dia que llevaba, se sorprendió ligeramente cuando Tsubasa le cogió de la mano por debajo de la mesa y la apretó en confidencia.

Maria no pudo evitar sonreír débilmente, sintiéndose renovada por la poca energía que se acto le transmitió para examinar las flores.

— ¡Que sea este entonces! —Dijo de manera decisiva.


Acto XVII – La Novia Escapa


Un escalofrío nació en la espalda de Tsubasa una vez que miró su reflejo obviando por completo el impecable maquillaje y aquel hermoso vestido para centrarse en su ansioso estado frente al espejo. Estaba a punto de casarse… Maria estaba por convertirse en su esposa, se volvería parte de su familia, y, honestamente, Tsubasa estaba aterrada.

¿Estaba haciendo lo correcto? Amaba a Maria más que nada en la vida, pero ¿sería ella lo suficientemente buena para Maria? ¿Sería su familia lo suficientemente buena para ella? Maria sabía que tan jodida estaba la familia de los Kazanari, ¿Sería Maria capaz de no arrepentirse de estar con ella? ¿De verdad Tsubasa sería suficiente para ella?

Tsubasa sintió su cuerpo paralizarse por el temor y como se le dificultaba respirar. Miró la puerta y con atisbo de duda, la abrió para después desaparecer por ella.


Acto XVIII – La Novia Escapa Parte 2


Maria estaba emocionada y nerviosa, resistiendo lo mejor posible la necesidad de jugar con su cabello, pues sabía que Serena le reñiría de la peor manera si se atrevía a arruinar su meticuloso peinado.

— ¡Te ves muy hermosa, Maria! —Exclamó Kirika una vez que entró junto con Shirabe.

—Gracias—Agradeció Maria con modestia, sonrojándose ligeramente.

—Tsubasa quedará fuera de combate cuando te vea—Comentó Serena con orgullo sonriendo a Maria mirándola a través del espejo frente a ellas. Maria le devolvió la sonrisa a su hermana antes de mirar de frente a sus dos hermanas adoptivas.

—Estamos muy contentas por ustedes, Maria—Dijo Serena de manera sincera a lo que Maria sintió un tirón al verlas tan felices como ella. Finalmente estaba por casarse con el amor de su vida, y después de todo lo que habían pasado, el gran día por fin había llegado.

—Ah, perdonen la intromisión pero, ¿podría hablar contigo afuera, Serena? —Toda su atención se centró en Kanade, quien repentinamente apareció de manera poco ceremoniosa en la puerta—Oh, y con ustedes dos también—Dijo refiriéndose a Kirika y Shirabe.

—Claro—Asintió Serena con Kirika y Shirabe siguiéndola.

Maria simplemente tarareo sin preocuparse de nada.

— ¡¿Qué quieres decir con "no puedo encontrarla"?!—Maria rápidamente puso atención a eso cuando escuchó el grito de Kirika detrás de la puerta junto con un subsecuente "Shh" por parte de Kanade para mantenerla callada, pero eso fue suficiente para crear un hueco en su estómago y hacerle levantarse abruptamente en dirección a la puerta y espiar la conversación del otro lado.

—…Tsubasa no se encuentra en ninguna de las habitaciones ni en ningún otro lugar—Maria escucho a Kanade decir eso de manera silenciosa, pero igualmente audible, a lo que jadeo abriendo la puerta con la cara pálida y sus manos temblando.

— ¿Tsubasa se fue? —Preguntó y Kanade le miró con culpabilidad antes de asentir.


Acto XIX – Palabras de papá


Tsubasa no sabía cómo se las había arreglado para llegar hasta dónde estaba, pero ya estaba hecho. Sus pies dolían un poco gracias a los tacos que vestía, pero ignorando esto, deslizó la puerta de su vieja habitación de la mansión Kazanari. Era en cierta manera reconfortante ver como el desastre que había hecho años atrás estaba perfectamente conservado casi como si fuera una cápsula de tiempo. Se sentía demasiado extraño estar parada allí, en su habitación vistiendo un vestido de novia.

No se dio cuenta del tiempo que estuvo allí parada, sobre todo reuniendo todos sus recuerdos en aquel lugar antes de que la puerta se abriera. No le preocupó, de todas maneras había solo una persona que le buscaría allí.

— ¿Qué haces, Tsubasa? —La inconfundible voz de su padre, Yatsuhiro Kazanari fue quien preguntó aquello. Tsubasa no contestó, simplemente alzó la mirada viéndose como un cachorro perdido. Yatsuhiro le devolvió una mirada de acero que pareció suavizarse—Tu futura esposa te está esperando—Dijo despues de un rato.

Tsubasa permaneció en silencio sin idea de que decir aunque a él no pareció importarle y continuó hablando.

—Escogiste bien, Tsubasa. Ella es bastante adecuada para ti. —Tsubasa parpadeó sorprendida por la aprobación de Yatsuhiro, era cierto que nadie presentó ninguna protesta cuando Maria se le propuso y ella respondió que sí, pero no esperaba que Yatsuhiro lo aprobara tan abiertamente.

—Es una mujer bastante fuerte y valiente quien te hace feliz, incluso me pidió tu mano como padre para casarse contigo—Esta vez la mandíbula de Tsubasa se abrió ante aquella revelación así como sus ojos se tornaron como platos.

— ¿María hizo eso? —La voz de Tsubasa flaqueó al preguntarlo, ¡No tenía idea de que Maria hubiera hecho tal cosa!

—Estaba dispuesta a luchar por ti y a hacer cualquier cosa. Como su futura esposa deberías hacer lo mismo, Tsubasa—Comentó Yatsuhiro antes de darle la espalda—Si no estás dispuesta entonces adelante, dímelo y cancelamos esta boda. —Y con eso dicho se alejó.

Tsubasa se vio aturdida por un momento antes de correr tras su padre, sentía como si todas sus dudas desaparecieran. Estaba haciendo esperar a su futura esposa después de todo y debía compensarlo.


Acto XX – Aquí llega la novia


Maria apenas estaba recuperándose esperando a que Tsubasa regresara. Tenía la mano de Serena apresada de manera casi mortal como si esto fuera lo único que le impidiera ponerse a llorar. Ambas permanecían de pie frente al altar mientras que Kirika y Shirabe estaban cerca de ellas con la mirada llena de determinación en dirección a la puerta. Kanade y Chris se encontraban fuera buscando cualquier señal de la misma mientras que Hibiki y Miku esperaban en el órgano de la iglesia.

Habían pasado dos horas desde que Tsubasa desapareció y que le esperaba con ansias junto con los pequeños susurros de los invitados que aún no dejaban el lugar. Honestamente, Maria estaba por darse por vencida cuando escuchó que Tsubasa se había ido, pero Serena y las demás no la habían dejado.

—Creamos en Tsubasa-san—Le dijo Serena de manera firme y eso hizo, se aferró a ello, a creer y rezar porque Tsubasa volviera.

Repentinamente, tras un rechinido, las puertas de la iglesia se abrieron en su totalidad. El alivio regresó a Maria al ver a Tsubasa radiante y hermosa en ese vestido de novia. A un lado de ella estaba su intimidante padre vistiendo un traje negro de corte con Tsubasa aferrándose a su brazo. Inmediatamente todos se pusieron de pie al tiempo que Miku comenzó a tocar una nueva versión de Gyakkou no Flugel que Maria y Tsubasa hicieron específicamente para la boda.

Toda la incertidumbre y angustia que Maria sintió anteriormente, desapareció en cuanto vio la sonrisa de Tsubasa mirándola únicamente a ella mientras caminaba hacia el altar. Serena apretó su mano una vez más antes de finalmente soltarla.

Yatsuhiro miró a Maria de manera penetrante mientras le ofrecía a Tsubasa antes de asentir y finalmente dejarlas. La mano de Tsubasa era cálida en la suya, y ya después de un par de pasos el ministro les sonrió aliviado.

—Lo siento—Dijo Tsubasa de manera suave una vez que ambas miraban al frente, Maria devolvió la mirada a su casi esposa comprendiendo el motivo de su desaparición; de cualquier manera, lo importante era que se encontraba allí, eso era todo lo que le importaba a Maria, así que apretó ligeramente su mano antes de dejarla ir.

—Queridos hermanos, estamos aquí reunidos para…


Acto XXI – De ahora en adelante


Tsubasa no encontraba la razón por la que dudó de Maria en primer lugar. Una vez escuchados los votos de la misma, sus ojos amenazaban con ponerse a llorar, pues ya se encontraban llenos de lágrimas apenas reteniéndose con su voz quebrándose ligeramente al recitar ella sus propios votos.

Cuando fue el turno de Tsubasa le tomó unos momentos antes de que pudiera siquiera comenzar ya que en todo lo que podía pensar era en lo hermosa que se veía Maria frente a ella; su cabeza había martillado por días, practicando con Kanade y frente al espejo para poder recitarlo hasta dormida. Afortunadamente recitó todo sin problemas y con toda la emoción del mundo. Entonces Maria realmente comenzó a llorar haciendo vacilar a Tsubasa, temiendo haber hecho algo mal hasta que se dio cuenta que sus lágrimas eran de felicidad, lo que le tomó un momento para poder continuar, sintiéndose algo emocional.

— ¿Aceptas Kazanari Tsubasa a Maria Cadenzavna Eve como tu legítima esposa? —Preguntó el ministro.

—Acepto—Respondió con seguridad.

— ¿Y tú, Maria Cadenzavna Eve? ¿Aceptas a Kazanari Tsubasa como tu legítima esposa?

—Acepto—Su voz se cortó un poco gracias al llanto, pero igualmente, nunca se había visto tan determinada y sincera en su vida.

Intercambiaron los anillos y firmaron el documento que aprobaba su unión siendo asistidas por sus amigas quienes igualmente estaban emocionadas y se veían luchando por detener sus lágrimas.

—Por el poder concebido en mí, las declaro esposa y esposa. Pueden besar a la novia. —Tsubasa retiró su velo con entusiasmo, y antes de que el ministro pudiera terminar de decir sus palabras, capturó los labios de Maria en un beso.

Los aplausos y los vitoreos surgieron de la audiencia, particularmente de sus amigas mientras Kanade gritaba más y más fuerte. Kirika y Shirabe se sostenían de la otra, llorando y riendo alegremente mientras parecían orgullosas. Hibiki estaba soplándose la nariz en el pañuelo de Miku, ambas sonriendo alegremente. Serena le estaba entregando pañuelos a Chris que insistía en que estaba bien, antes de que ambas aplaudieran también.

Maria era ahora la esposa de Tsubasa y no podía sentirse más feliz en la vida.