Nota de la traductora: Todos los creditos a lilinas, por dejarme traducir esta hermosa historia.


Acto III: Beneficios

"Espere," Kurt llamó al señor Dixon mientras se alejaba.

El viejo hombre se giró con una sonrisa.

"Creo que lo miraré, si no le importa."

El señor Dixon asintió y se colocó detrás del mostrador con un gran manojo de llaves. Tomó fácilmente la que caía justo en la abertura. Sin ninguna palabra levantó el vidrio, tomó el cojín negro, y se lo tendió a Kurt.

Kurt tomó el anillo y lo puso en la palma de su mano, rodeando el borde con la punta de sus dedos. Fuera de la barrera del vidrio era mucho más hermoso, las estrellas negras creaban una clase de negativo reflejo contra el plata de fondo. Era inesperado y desafiante en una manera que capturaba a Sebastian perfectamente.

"Es único en su clase," El señor Dixon dijo. "Mi hija lo encontró. El diseñador trabaja como herrero en ferias renacentistas, si puedes creerlo. Compré todo lo que tenía, pero este era el único anillo para hombres."

"¡Señor Dixon!" El tono engañosamente dulce de Rachel invocó al viejo a través del cuarto; estaba sosteniendo un par de aros que había estado probándose. El señor Dixon asintió hacia ella y le sonrió a Kurt otra vez.

"Tomate el tiempo que necesites," dijo mientras iba hacia Rachel.

Kurt cerró sus dedos alrededor del anillo y lo levantó, solo sosteniéndolo, mientras el metal se calentaba bajo la temperatura de su piel.


"¡Mierda!"

Kurt se dejó caer atrás hacía la cama y dejó que el libro que había estado tratando de leer se deslizara hacia el suelo en un sonido sordo. Necesitaba estar bien. Estaba a seis meses desde la graduación y necesitaba enfocarse, mientras se acercaba al fin de su carrera académica y, con suerte, el comienza de la real. Necesitaba dejar de pensar en Thierry.

Había esperado que trabajar en el ensayo de su obra dramática sería capaz de quitar de su mente su ruptura por lo menos por un rato, pero la complejidad de los espejos entre espejos de Six Characters in Search of an Author solo hacían que su cabeza diera vueltas y su cerebro pareciera querer aferrarse a cualquier tragedia para recuperar el equilibrio. Desafortunadamente, todos sus pensamientos trágicos eran sobre su ex.

Se acercó al borde de su cama y tomó el libro con un suspiró. Le guste o no, tiene que hacer que su mente se concentre en esta estúpida obra antes del lunes. Pero no había alcanzado a avanzar en más de seis palabras cuando tres golpes secos sonaron en su puerta. Era Sebastian, por supuesto. Incluso su manera de golpear una puerta sonaba auto confidente.

"Vístete, vamos a salir," Sebastian dijo al segundo que abrió la puerta.

"'Hola Kurt. ¿Cómo lo estás llevando?' 'Oh tu sabes, días buenos y días malos...'"

Sebastian lo ignoró y entró en la habitación. "Tengo que ir a este estúpido show de arte para mi clase de visión contemporánea y no puedo sobrevivir a ella sin alguien que me ayude a burlarme de todas esas pretensiones inútiles. Así que ponte el traje para las pretensiones inútiles y vamos."

Kurt cerró la puerta y afirmó la espalda contra ella mirando a Sebastian. "No voy a salir contigo. Acaban de terminar conmigo, en caso que lo hayas olvidado. Si dejas de pensar en ti mismo por un segundo te darás cuenta que reírse sobre estúpidas fotos no es lo que necesito ahora."

Sebastian se sentó sobre la silla del escritorio de Kurt y se giró hacia la puerta. "Terminaste hace tres semanas atrás. Es tiempo de superarlo. Y reirse de estúpidas fotografías es exactamente lo que necesitas ahora. ¿Nunca has oído hablar de distracción?"

"Estoy demasiado deprimido," Kurt dijo, cayendo en su cama y recogiendo la copia de Six Characters.

Sebastian dejó escapar un suspiro ofendido y dejó caer su cabeza contra el respaldo de la silla. "Okay," dijo, mirando el techo. "¿Cuanto tiempo te va a tomar esta vez?"

"No tengo idea de que estas hablando."

Los ojos de Kurt estaban en una página, pero pudo oír las ruedas de la silla rodar por el piso y Sebastian apareciendo en su visión.

"Te he cuidado durante tres rupturas este último año," Sebastian dijo, "y creo que es perfectamente razonable pedirte una fecha para saber cuando volverás a ser divertido."

Kurt dejó la página el tiempo suficiente como para enfrentar a Sebastian. "Siento mucho que mis tragedias románticas interfieran con tu diversión. Y solo han sido dos rupturas."

"Matthew," Sebastian contó con los dedos, "el chico de florida con el pelo extraño, y Thierry." Exageró la pronunciación en el último nombre con su perfecto acento francés.

"Chad no cuenta. Solo salimos por un par de semanas."

"Entonces ¿Porqué tuve que pasar un mes escuchando tus lloriqueos de como nadie te hará sentir como él te hizo sentir?"

Kurt se rindió al pretender que leía y miró a Sebastian en tono de reproche. "Nada de esto me esta ayudando a sentirme mejor, para que lo sepas."

"Lo siento," Sebastian dijo con preocupación fingida, "pareces estar bajo la errónea impresión de que estoy en esto por tu beneficio. Esto es por mi, cariño. Tu trabajo es mantenerme entretenido. Y estas fallando completamente en el trabajo."

Pero Kurt no lo estaba escuchando. No con el zumbido de la voz Sebastian mostrándole la lista larga de exes. Matthew, el hombre perfecto, dulce, ardiente (todos eran bastante ardientes, Kurt finalmente aceptó que John tenía razón sobre lo deseable que era), quien parecía tener un suministro mágico de flores y siempre traía algo precioso, sin importar si los planes surgieran a última hora. Chad, el engreído músico al cual Rachel lo arrastró a ver una noche, quién lo señaló en mitad de su espectáculo y le dedicó una canción al 'deslumbrante chico de la esquina con quien me voy a ir a casa esta noche,' luego lo invitó a cenar y terminó siendo un completo caballero. Y Thierry. Thierry quien le hizo perder la cabeza como solo un francés podría hacer. Todos ellos parecían ser, en cada turno, como si fueran 'el correcto'. Y todos ellos, tarde o temprano, lo habían dejado, con acusaciones similares de egocentrismo y falta de esfuerzo.

"¿Que mierda esta mal conmigo?" La pregunta era retórica, pero él sabía que Sebastian respondería.

"Te lo vengo diciendo desde John..."

Kurt se levantó de la cama. "No quiero escucharlo, Glinda. Estoy cansado de tu 'tienes que darte cuenta tú solo'. Si no vas a ser de ayuda entonces saca tu trasero de mi silla y busca a alguien que te ayude a destripar el trabajo de artistas inocentes."

Sebastian colocó sus dedos bajo su barbilla y miró a Kurt sombríamente. "Okay, haré un trato contigo. Si te digo exactamente que estas haciendo mal ¿Te desharías de ese bajón y me ayudarías a sobrevivir a esta cosa de arte?"

Kurt lo consideró. "No es que crea que de verdad tienes una idea, pero si."

"Publicidad engañosa," Sebastian dijo inmediatamente.

"¿Que?"

"Publicidad engañosa," repitió. "Te vendes a estos chicos como un gran romántico cuando realmente, eres tan romántico como yo."

"Sabía que era pura mierda," Kurt se jactó. "Mejor andate ahora si quieres encontrar a otro que salga contigo."

"Hablo en serio, Kurt." Y, Kurt a regañadientes admitió a sí mismo, que lo estaba haciendo. Cuando Sebastian esta siendo sarcástico nunca trata de ocultarlo.

"Todos saben que me gusta el romance."

"Te gusta el romance. Amas cuando los chicos te hacen sentir que eres el centro de atención. Amas los regalos y las flores y las cenas, te ilumina como una puta vela romana."

"Estas haciendo el punto por mi," Kurt dijo, pero algo en el tono de Sebastian lo hacía sentirse incómodo y se levantó de su cama para colocar el libro en su estantería, tratando de poner distancia entre él y Sebastian en la pequeña habitación.

Sebastian giró la silla, manteniéndose orientado hacia Kurt mientras éste jugueteaba con sus libros. "Querer que sean romanticos contigo no te hace un romántico, Kurt. Solo te hace narcisista."

"¿Que mierda se supone que significa eso?" Kurt se giró a enfrentar a Sebastian otra vez, tratando de mantener su fachada despectiva, pero fallando, sabía, porque las palabras de Sebastian golpeaban peligrosamente cerca de las acusaciones que sus exes le habían lanzado a él cuando sus relaciones terminaban.

"A los chicos a quienes les gusta hacer esas cosas tienden a esperar algo de vuelta."

Kurt se dio cuenta que no le gustaba este nuevo Sebastian. El sarcasmo lo podía soportar. La verdad dolorosa era mucho más incómoda. "Yo correspondía esos gestos." insistió.

Sebastian levantó una ceja. "¿De verdad? ¿Como?"

"Le envié flores a Thierry cuando fue aceptado en la escuela de postgrado."

Sebastian se rió, haciendo que Kurt deseara no haber dicho nada. "¿Y que hizo Thierry por ti cuando ganaste el premio Danzer?"

Sebastian sabía muy bien lo que Thierry había hecho. Kurt había alardeado de eso por lo menos una semana. Había reservado una plataforma de observación en la azotea del edificio de astronomía y había colocado los seis telescopios con las estrellas más cerca así Kurt podrían ver 'quien tendrían de compañía,' Había traído un picnic de pan y paté y champagne. Incluso había contratado un violinista del departamento de música para que les tocará canciones de amor italianas mientras bailaban. Luego llevó a Kurt a su dormitorio y lo adoro, lentamente, bajo la luz de las velas, mientras Kurt flotaba en una nube de champagne y sentimientos de sentirse completamente amado.

"Thierry," La voz de Sebastian trajo de vuelta a Kurt de su sueño en un golpe, "en tus propias palabras, hizo que 'todos tus sueños se hicieran realidad' mientras tu copiabas el número de tu tarjeta de crédito en una página web.

"Okay, esta bien," Kurt levantó las manos en rendición, "Apesto. Soy egocéntrico y poco preocupado y... lo que sea que dijiste antes..."

"Narcisista," Sebastian lo ayudó amablemente.

"Narcisista. Perfecto. Así que ahora que destruiste mi última pizca de autoestima eres libre de ir a iluminar la vida de otra persona con tu 'amistad'." Abrió la puerta en una obvia invitación pero Sebastian solo se recostó en la silla, estirando sus largas piernas frente a él.

"No has escuchado mi solución aún."

Kurt cerró la puerta con un suspiro resignado. "Se que voy a amar esto," dijo.

"Tienes que parar. Renuncia a toda esa cosa del romance y relájate. Y no te mataría divertirte un poco. Encuentra a un chico que su unica idea de reciprocidad sea yo-te-la-chupo-tu-me-la-chupas y follatelo."

Kurt estaba demasiado desmoralizado como para sorprenderse. "¿Así que tu gran solución es convertirme en ti?

"¿Por qué no?" Sebastian se encogió de hombros.

"Porque, llámame loco pero no creo que tener sexo sin sentido con un extraño va a hacerme sentir mejor conmigo mismo."

Sebastian quedó mirando a Kurt por un largo rato, de una manera que hacía sentir a Kurt incómodo como un insecto bajo un cristal. "No necesariamente tendría que ser un extraño," dijo finalmente.

"A quien más voy a..." Lo entendió entonces, sorprendente como un balde de agua fría en el rostro. Lo que Sebastian estaba diciendo sin decirlo. Lo que al parecer era el punto al cual quería llegar. "¿¡Tu?!"

"¿Por qué no?" Sebastian dijo con indiferencia, pero giró la silla y comenzó a jugar con los cachivaches de la estantería junto al escritorio de Kurt.

Kurt no estaba seguro de que decir. Sintió como si le hubieran hecho dar un paseo sin darse cuenta a un campo minado y no sabía que había ahí. ¿Sebastian quería follarlo? ¿Sebastian quería follarlo tanto que se estaba comportando extrañamente incomodo? ¿Sebastian queria follarlo?

Kurt se recostó sobre la puerta en busca de apoyo y se lamió los repentinamente secos labios. "Um," buscó la respuesta correcta, "¿porque somos amigos? ¿porque el sexo arruina la amistad?

Sebastian se giró ante eso, con un gesto burlón firme en su rostro. Verlo hizo a Kurt sentirse más seguro. "El sexo arruina la amistad entre hombres y mujeres. La última vez que revise ninguno de los dos es una mujer, aunque en tu caso puede ser solo una diferencia de semántica."

"¿De eso se trataba todo esto?" Kurt aún seguía intentando que sus pulmones funcionaran correctamente. "¿Quieres tener sexo conmigo?"

Sebastian se encogió de hombros. "De verdad necesitas algo de sexo casual. No quieres que sea con un extraño. Y no estoy follando con nadie en estos momentos..."

"¿Que sacas tu de todo esto?" Kurt preguntó.

"Como dije, no estoy follando con nadie en estos momentos. Siempre es mejor estar follando que no estar follando. Y tu sabes que no me voy a volver loco cuando tu no declares tu amor eterno hacía mi, o que espere algo que no eres. Vivimos en el mismo edificio - no puedes negar el factor conveniente..."

"Pero tu no te sientes atraído hacia mi."

Las cejas de Sebastian se juntaron en una genuina perplejidad. "¿Cuando dije eso?"

Kurt se quedó con la boca abierta. No pudo evitarlo. Todo lo que siempre Sebastian hacía era burlarse de su feminidad. Hablando estrictamente, nunca había dicho que no sentía atraído a esas cualidades, pero era una de las leyes fundamentales de Kurt que Sebastian disfrutaba de su mente y sólo toleraba lo demás. Kurt no podía negar que habían momentos en que, quizás más de los que estaba dispuesto a admitir, cuando había fantaseado con las piernas de Sebastian a su alrededor, o con sus dedos ágiles acariciando su piel, pero hubiera apostado todo su futuro en el hecho de que Sebastian apenas lo pensaba como hombre, mucho menos como objeto de deseo.

Tenía que ser una broma. Por supuesto que lo era. Solo era una manera de tratar de sacarlo de su depresión así podría obtener lo que de verdad quería - la compañía de Kurt para destrozar a quienes tratan de estar a la moda babeando sobre arte indiferente.

Se río, o trató de hacerlo; lo que salió sonó más que nada a una imitación de júbilo. "Esta bien, tu ganas. Iré contigo. Si estas tan desesperado como para inventar algo tan ridículo lo menos que puedo hacer es ayudarte."

"¿Ridículo?" Sebastian pareció darse cuenta que había enganchado a Kurt. Su molestia se había ido, y en su lugar estaba esa mirada que Kurt había visto en el rostro de Sebastian cientos de veces. Pero que nunca había sido dirigida a él.

"Vamos, Sebastian, esto es de locos. Yo no te gusto. No tenemos química. Iré contigo así que déjalo y podemos cenar y burlarnos de la gente toda la noche si quieres."

Pero Sebastian se puso de pie ahora, acercándose a donde Kurt estaba presionado contra la puerta, aplastandolo con una mirada depredadora la cual Kurt conocía muy bien. Era un juego para Sebastian, lo sabía, solo un juego, pero también sabía en un lugar secreto del cual jamás admitiría, todas las veces que había observado a Sebastian ir a la casa de un chico, había anhelado esto. Anhelado ser quien Sebastian quería.

El sexo casual estaba empezando a sonar bastante bien.

Sebastian estaba ahora frente a él, y el aliento de Kurt quedó atrapado en su garganta mientras esos ojos verdes se veían cada vez más cerca y un largo dedo deliberadamente recorrió su mandíbula, enviando deseo a través del vientre de Kurt, descansando, suave como una pluma, en la hendidura de su barbilla. No colocó presión, pero Kurt levantó su rostro de todos modos mientras Sebastian se inclinaba.

Kurt se las arregló para tomar un pequeño aliento antes que sus narices se rozaran, luego respirar ya no fue una opción cuando los labios de Sebastian se posaron, en un casi toque, en la esquina de su boca. Sebastian no estaba teniendo ningún problema para respirar. Kurt podía sentir el cálido aleteo en su mejilla. Intentaba no moverse, pero los labios de Sebastian solo se posaron ahí, tan jodidamente cerca de donde los quería, solo esperando, y no había opción, sólo girar su cabeza y pedir por mas. Pudo sentir más que oír una pequeña risa en el pecho de Sebastian; sus bocas se deslizaron juntas, abiertas, tentadoramente suaves y gentiles, la lengua de Sebastian rozo juguetonamente el labio inferior de Kurt. La propia lengua de Kurt fue tras ella, pero se había ido tan rápido como había aparecido, luego los labios de Sebastian se estaban alejando y Kurt tuvo que ahogar un gemido de protesta.

"Tienes razón," Sebastian dijo casualmente (aunque Kurt estaba seguro que podía oír un temblor en su voz), "nada de química. Creo que deberíamos ir a cenar como dijiste."

Casi se había apartado antes que su cerebro se encontrará con el resto de su cuerpo. Sin ninguna conciencia de su parte, un brazo salió disparado para atrapar a Sebastian alrededor de su cintura, colocándolo con fuerza de nuevo contra su cuerpo, y el otro brazo se encontró detrás de su cabeza y lo uso para aprovechar de levantarse y capturar los labios de Sebastian en un apropiado beso. Su lengua estaba en la boca de Sebastian casi al mismo tiempo que sus labios se juntaron y el sabor, el sabor era todo lo que había imaginado (y era solo ahora cuando admitía lo mucho que lo había imaginado): caliente y masculino y oscuro de una manera que Kurt sabía que jamás sería capaz de explicar.

Sebastian se congeló por un momento, y Kurt tenía la clara sensación y satisfacción de que lo había tomado por sorpresa ante la pasión del beso. pero él era Sebastian Smythe así que por supuesto se recuperó rápidamente, inclinándose, atrapando a Kurt contra la puerta y tomando el control del beso, su propia lengua empujaba la boca de Kurt como si estuviera tan deseoso de probar como lo estaba Kurt. Presionado contra la puerta, la única cosa que Kurt podía mover eran sus manos, la que estaba en el cuello de Sebastian seguía tratando de acercarlo más y la que estaba alrededor de su cintura recorría la interminable columna vertebral de arriba hacia abajo hasta tomar su trasero. Y mientras sus pelvis se presionaban juntas Sebastian gimió y Kurt lo sintió, el pene de Sebastian, grueso contra su entrepierna.

Sebastian estaba excitado. Por él.

El propio pene de Kurt respondió instantáneamente y sus presiones tomaron una nueva dimensión mientras sus bocas pelliscaban y chupaban sus manos agarraban y buscaban a tientas. Sebastian se perdió entre los botones de la camisa de Kurt, tratando de sacarla sin separarse de él, y Kurt frenéticamente tiro de la de Sebastian desabotonándolos, sacándola de sus pantalones así poder deslizar su manos bajo ella, hacía sus hombros para quitarla de sus mangas.

Las manos de Kurt sobre la piel desnuda parecieron llenar a Sebastian de una urgencia renovada y se alejo de Kurt lo suficiente como para sacar su camiseta sobre su cabeza mientras Kurt atacaba sus pantalones. La ropa voló rápida y furiosa; estuvieron desnudos en segundos y Sebastian rodeó sus brazos en la cintura de Kurt y lo levantó hacía la estrecha cama, cayendo encima de él para volver a su boca como si su vida dependiera de ello.

Ambos eran experimentados, ambos habían estado con suficiente gente como para haber aprendido toda clase de trucos y técnicas para crear placer, pero el cerebro de Kurt daba vueltas por lo repentino de todo y se sentía demasiado bien, presionado contra la cama bajo el peso del cuerpo de Sebastian, sus penes se deslizaban contra el otro, se besaban frenéticamente como adolescentes esperando ser interrumpidos. Kurt sintió el placer comenzar a llegar a su punto máximo demasiado pronto y realmente espero que Sebastian estuviera cerca también porque no había manera de detenerlo. La boca de Sebastian dejó un mordisco en el cuello de Kurt y las punzadas de dolor/placer no hicieron nada para ayudar a mantener a raya su orgasmo.

"Dios, mierda, me voy a venir, lo siento," Kurt dijo sin aliento, empujándose con fuerza contra Sebastian, con los dedos aferrados en su trasero.

"Jesus, Kurt," Sebastian gimió contra su piel y eso fue todo - la voz ronca de Sebastian invocando su nombre envió a Kurt al borde, cayendo en éxtasis que solo se intensificó cuando escucho el grito ahogado que tenía que ser Sebastian viniéndose.

Kurt mantuvo sus ojos cerrados cuando el peso de Sebastian finalmente cayó, relajado sobre él. Aún había una pequeña parte de él que pensaba que quizás esto era alguna clase de broma creada para él, que Sebastian iba a dejar caer un chiste y lo iba a abandonar ahí.

"Suenas mejor cuando te vienes de lo que pensé."

Sus ojos se abrieron. Sebastian ni siquiera lo estaba mirando, estaba mirando alrededor de la habitación, buscando algo. "¿No tienes ningún pañuelo de papel?" preguntó, saliendo cuidadosamente de encima de Kurt, para recostarse sobre su espalda con un suspiró.

"En el cajón de abajo," Kurt dijo, apuntando, y Sebastian lo alcanzó para sacarlos. Le entregó algunos a Kurt, y luego casualmente limpió el semen mezclado de los dos de su estómago.

Kurt sabía que debería haberlo dejado pasar, pero no pudo. "¿Habías pensado en como sonaba cuando me vengo?"

Sebastian se giró y la sonrisa traviesa estaba de vuelta, pero había un reto conocido en ella, llena de placer, la cuál era la clásica cara bromista de Sebastian. "Bueno con esa voz soprano que tienes pensé que quizás podría sentir lo que se siente follar con una mujer," su mano se deslizó por su pecho y el estomago plano de Sebastian, deteniéndose apenas en el borde de su pene ya blando. "Pero vaya."

Kurt sabía que debería responder la broma, probarle que no estaba tan afectado por Sebastian a como lo estaba, pero su cerebro seguía atascado en el hecho de que Sebastian había pensado en él.

"Entonces, ¿Qué piensas del sexo casual?" Sebastian le preguntó cuando estaba claro que Kurt no iba a decir nada.

"Creo," Kurt dijo lentamente, "que la próxima vez debería haber sexo casual en el sexo casual."

La sonrisa traviesa de Sebastian se transformó en una sonrisa completamente abierta de felicidad.

"¿Por qué te emociona tanto esto?" Kurt no pudo evitar preguntar.

"Te lo dije, no estoy follando con nadie. Así que ahora en vez de tener que vestirme y salir a buscar a un tipo dispuesto, solo tengo que venir aquí." Envolvió sus brazos alrededor de Kurt y lo atrajo a él. "Y follarte."

"No soy un cuerpo que puedes usar, Smythe."

"Uh, lo eres. Y yo soy el tuyo. Te guste o no somos oficialmente follamigos."

Kurt hizo una mueca. "Si vas a llamarlo así, no lo somos."

"Oh, disculpeme por ofender su delicada sensibilidad. ¿Como le gustaría llamarlo?"

Kurt trató de pensar, pero los dedos de Sebastian estaban acariciando su brazo de arriba hacía abajo y la sensación le hacía difícil pensar. "Amigos que follan," dijo finalmente.

La mano de Sebastian se detuvo. "¿Qué tiene eso de distinto con follamigos?" preguntó.

"Es diferente para mi. Quizás es la aliteración," Kurt dijo y, tirando por la borda cualquier precaución al viento, se inclinó para besar los labios de Sebastian. Realmente quería el sabor de la boca de Sebastian otra vez.

"Aliteración mis bolas," Sebastian se alejó para burlarse. "Es solo que siempre quieres tener la última palabra."