Chapter 3:
Después de la pesadilla no pude conciliar el sueño de nuevo, por lo que el resto del viaje me dediqué a jugar en mi teléfono, y de ese modo pasó una hora aproximadamente.
Cuando desvié la vista del teléfono la fijé en la azafata que pasaba cada media hora con el carrito de comida, fijándome en no molestar a la señora que se sentaba junto a mí que se encontraba durmiendo profundamente, tomé un par de bolsas de maní y me las comí mientras miraba una película en la pantalla personal que teníamos.
Una vez acabó la película apagué la pantalla y volví a fijar mi vista en la ventana, estaba amaneciendo donde sea que estuviésemos, rememoré la conversación que había tenido con Liv el día anterior:
-¿En serio tienes que irte? Te voy a extrañar a horrores -Liv me abrazó por los hombros, todos los demás acababan de irse después de despedirse finalmente, Liv había organizado una despedida sorpresa para mí y las horas que habíamos pasado juntos eran invaluables.
-Yo también los extrañaré, pero saber que no puedo seguir aquí, no por un tiempo -le respondí.
-Entiendo Reed, y te apoyo completamente, pero de todos modos es difícil, ¿Cuándo encontraremos tiempo para hablar y todo? -
-Nos las arreglaremos -le sonreí -No los dejaré de lado, eso te lo puedo jurar -caminamos por la calle camino a nuestras casas, Liv de un momento a otro dio un salto, haciendo que me sobresaltara, Liv aplaudió:
-¡Se me había olvidado! ¿Sabes? Hablé con mis padres, y para las vacaciones, ¡Me dejarán ir unos cuántos días a Burgess! -
Chillé de emoción y la abracé: -¿En serio? ¡Dios, Liv! -
Ella rió: -Bueno, ya sabes que tendrás que reservar unos días para mí en un par de meses -
Llegamos frente a mi casa, Liv me abrazó y yo la apreté fuertemente: -Cuídate ¿Bien? -murmuró en mi hombro, asentí:
-Tú igual, y contesta el teléfono -
¿Cuánto faltaba? Le había prometido a Liv que le llamaría en cuánto llegáramos. Bostecé y me acomodé en el asiento, de mi bolso saqué el libro que estaba leyendo: 22/11/63 de Stephen King, a él lo leía más que nada porque es el autor favorito de mi padre.
"Era"
Suspiré, abrí el libro donde me había quedado y me sumergí en la historia.
No sabía cuánto había pasado cuando la voz del capitán se escuchó a través de los altavoces:
-Queridos pasajeros, estamos llegando a Burgess, les pedimos que por favor abrochen todos sus cinturones -
Abrocho mi cinturón y guardo el libro en mi mochila de nuevo. El avión comienza a descender, por la ventana veo aparecer los edificios entre las nubes.
El avión llega a la pista y aterriza sin contratiempos:
-Acabamos de llegar a Burgess, les pedimos que se aseguren de sacar del avión todas sus pertenencias, les deseamos un buen día -
Esperé a que la mujer junto a mí saliera para luego levantarme y sacar mi bolso de mano del maletero.
-¿Vamos? -me pregunta mi tío, asiento y camino hacia la entrada.
Pasamos por la entrada y después de recoger nuestras maletas nos subimos a uno de los taxis que esperan junto al aeropuerto.
Me dediqué a mirar la ciudad por la ventanilla, se encuentra llena de nieve, igual que la última vez que estuve aquí: debía de tener unos 9 años, recuerdo que el día de noche buena Jamie y yo jugamos en la nieve hasta que oscureció.
El taxi se detiene frente a la casa de mis tíos, nos bajamos y sacamos nuestras maletas.
-¡Reed! -es Sophie que ha salido corriendo de la casa hacia mí, la atrapo en un abrazo -¡Es tan genial que vayas a quedarte! -
-¿Estás más alta? -le preguntó sonriendo también.
-Sipi -responde achinando los ojos mientras sonríe abiertamente.
-Bueno, ¿Sólo hay abrazo para Reed? -le pregunta mi tío a Sophie, actuando como si estuviese indignado.
-Claro que no papá -responde Sophie abrazándolo a él y a mi tía al mismo tiempo.
-¿Y Jamie? -le pregunto a Sophie.
-Adentro -
Entro en la casa y con ayuda de mi tío subo las maletas al cuarto que me pertenecía cuando veníamos por las vacaciones.
-¡Reed! -me dice Jamie entrando en la cocina media hora después.
-Hola enano -digo con una sonrisa -¿Dónde estabas? -
-Con unos amigos, y ya no soy enano, mido 1,64 -me dice orgulloso por su altura.
-No importa si mides dos metros, para mí seguirás siendo un enano.
-¡Reed! ¿Quieres ir al parque conmigo? ¡Quiero jugar en la nieve! Pero mamá me dice que tengo que ir con un adulto -Sophie corrió hacia mí, diciéndolo todo tan rápido que me costó entender todo.
-¿Y porqué no me preguntas a mí? -le dijo Jamie altamente ofendido.
-Porque mamá dijo un adulto, y tú no eres un adulto -le respondió Sophie como si fuera obvio, reí un poco al ver la cara de Jamie:
-¡Pero Reed tampoco lo es! -
-Oye alto ahí, tengo 18 así que legalmente soy una adulta -le saqué la lengua.
-Entonces, ¿Podemos ir? -me pregunta Sophie, asiento sonriendo y ella comienza a tirar de mi mano hacia afuera.
-¿No vienes Jamie? -le pregunto sobre mi hombro.
Jamie asiente y se acerca a nosotros, Sophie le toma de la mano también y los tres salimos camino al parque.
Besosoososos
