Los personajes son de la gran Stephanie Meyer, no me enojo si me deja a Edward. La historia es producto de mi loca cabeza. Espero disfruten leyendo la historia como yo lo hago imaginando locas situaciones con nuestra pareja consentida Edward y Bella.
Capitulo 2
"PRIMER DÍA"
Mis ojos quedaron fijos al frente, mirando ahora con claridad los cinco hombres los invitados de James no eran otros que los nuevos directivos del hospital, el ropero gigante, recordé fue nombrado el nuevo administrador, el médico que atendió a Vanesa, Whitlock si recordaba bien, y el sexi, que en ese momento bebía lo que parecía un whiskey, James se acerco de nuevo a mi dejando a su pareja Laurent y amigos aun en los sofás pero note la vista de sexi clavada…
—Voy a cambiarme— dije al fin cuando encontré mi voz y la movilidad de mi cuerpo.
—Te esperaremos con ganas baby— escuche decir a James cuando salía de la cabina, en mi mente estaban grabados los penetrantes ojos verdes de sexy…
— ¿Te sientes bien cariño?— pregunto Charlie y parpadee para ubicarme
— Si pa es solo el desvelo, anoche no dormí y sabes cómo me va con eso— ni tu sola te la creíste me recrimine.
— Entonces ve a descansar de seguro que James entiende— me motivó Charlie, pero una vena que no pensé tener, esa que te hace sentir a gusto con la mirada de un hombre me motivo a seguir, quería bailar para él, que me viera…diablos me estoy perdiendo.
Con la ayuda de Charlie y Renee estuve lista en un parpadeo, con un vestido de gasa, que enseñaba y a la vez no, de esos modelos que dejan con ganas de ver más, me coloqué mis tacones y antifaz, pero esta vez no repetí mi mantra, entre a la cabina y fije mis ojos en él, por lo menos en la sombra que sabía era sexy, cerré los ojos unos segundos en lo que Xavier enfocaba la luz y la música fluyera, bailé como nunca lo había hecho realmente sentí la seducción en el baile, sentí cada movimiento, y disfrute como nunca, la adrenalina de saber que sexy me miraba y no sabía quién soy fue un aliciente que… mierda ya me perdí definitivamente.
La música termino, y James se acerco aplaudiendo al igual que los otros, casi, sexi no lo hacía.
— Wow baby me has dejado sin palabras, cada vez te superas tu misma y mira que parece imposible…
— No seas barbero baby que no necesito de tus halagos, ahora si me permites iré a ponerme ropa de verdad…
— No hagas eso baby, mejor ven y tomate una copa con nosotros, los chicos han quedado encantados contigo, creo que a Edward hasta se le escurrió la baba, no parpadeo siquiera en todo el baile…
No pude detener el sonrojo, gracias al cielo traía el antifaz puesto y lo pude ocultar
— No exageres baby, mejor vuelve a atender a tus amigos, yo me iré a cambiar para volver a casa, no es bueno para Vanesa estar despierta tan tarde.
— ¡Cielos mi babywow está aquí! ¿Dónde? Quiero llenar de besos esas sonrojadas mejillas igualitas a las de su madre— James volteaba hacia todos lados buscando a mi hija.
— Pues será después, si quieres puedes ir a casa mañana y podrás hacerlo por ahora nos vamos nosotras que debemos madrugar, al colegio y al trabajo.
— No seas aguafiestas baby, que a mi babywow no le pasara nada por desvelarse un poco.
— Sabes que no es eso James, no me gusta que ella este en este ambiente. — suspire si en un lugar "normal" se corren peligros aquí se multiplican por mil.
— Te dejo pues ya me llamaste James y eso significa que te has enojado y nada me pone triste que tenerte enojada baby.
— Gracias, como te dije puedes ir a verla cuando quieras. — le sonreí para que viera que no estaba enojada.
— ¿Me dejaras decirle que soy su padre? — esa era una "pelea" que teníamos siempre pues el aseguraba ser el padre de Vanesa porque tienen el mismo tono rubio de cabello.
— En todo caso sería madre y ya tiene una baby— reí saliendo de la cabina para ir a mi camerino.
Me deje caer en la silla frente al tocador, tome varias inhalaciones profundas, había bailado frente al único hombre que hacia reaccionar mi cuerpo como el de una mujer.
En el espejo estaba pegada una nota
Cariño:
Vanesa quería verte bailar
y sabes que con ese puchero
no se le puede negar nada
la dejamos en el privado morado
dijo que tú ya lo sabías.
estaremos en el despacho.
Besitos
Charlie.
Sonreí tomando el desmaquillador y las toallitas, talle mi rostro quitando todo rastro, recordé a mi amiga y "pareja" en la universidad, en este momento estaba de vacaciones, ella me defendió y protegió en todo momento, llego al grado de aparentar ser mi pareja, si bien es cierto que ella es bisexual, yo jamás he sentido atracción por nadie, ni de mi mismo sexo ni del opuesto, una vez ella misma me dijo que el trauma que me habían dejado esos malnacidos me provoco una aversión sexual tan grande que tal vez podía ser asexual ósea que ni para acá ni para allá, Ta fue mi salvavidas en medio del caos que conlleva la escuela, los chicos querían acercarse y tocarme con cualquier pretexto cosa que no tolero, jamás he permitido que me toque un hombre ni siquiera en un saludo, los únicos que lo hacen son pa, ma y mi baby ¿será porque son gay?, es lo más seguro.
Me recogí el cabello en una cola alta y me puse unos jeans desgastados con una polera sin manga negra con el logo del Fantasy en la parte del frente y "Swan" en la parte de atrás, ese era el uniforme de los empleados de barra o meseras, la poca ropa y escotes se limitaban a las chicas del escenario, no era el típico antro de mala muerte donde se compra y vende sexo, es un lugar donde se expone la belleza femenina y su sensualidad…palabras textuales de Charlie y Renee Swan.
Salí del camerino rumbo al privado morado donde debía estarme esperando Vanesa, digo debía porque estaba completamente vacio, me Salí de allí y fui a la oficina de Ángela, que conectaba por un pasillo interno con los privados, pero estaba sola.
— Angie no has visto a Vanesa de casualidad — pregunté lo más tranquila posible
— Estuvo aquí hace un momento pero me dijo que iría con su tía Rose— afirmó y siguió contestando llamadas
— ¿No han visto a Vanesa? — pregunté con angustia.
—Gracias Angie— Salí de allí sin esperar respuesta por los pasillos internos fui hasta el despacho donde estaban rose y Jacob con una montaña de papeles pero no había señal de Vanesa.
— ¿No han visto a Vanesa? — pregunté con angustia.
— No ha venido por aquí Bella ¿Qué pasa? — preguntó asustada Rosalie.
— La dejé en el privado morado mientras yo estaba en el show y después fui a cambiarme cuando volví no estaba y Ángela me dijo que venía hacia acá— -me apresure a decir con mi estomago contraído de los nervios.
— Tranquila hermana debe andar por allí— susurro Rosalie en tono condescendiente.
— ¡¿Pero dónde?! — grité desesperada haciendo entrar a Charlie y Renee asustados.
— ¿Qué pasa Bell? — preguntó Charlie al ver mi rostro ya surcado por las lagrimas.
— Vanesa no está pa, no la encuentro— dije desesperada, sentía que me estaba asfixiando de la angustia.
— Vamos al cuarto de Stefan, las cámaras deben saber dónde anda mi diablilla— me abrazó Renee, un abrazo tan maternal como el que necesitaba en ese momento.
Me dejé guiar, Stefan Stravinski un ruso genio en tecnología era nuestro operador, su baja estatura le causo muchas molestias en su niñez y juventud, cosa que lo obligo a encerrarse en su mundo tecnológico, a sus veintiún años puede ser la envidia del mejor operador de la nasa, con su metro cincuenta de estatura, le sobra ingenio.
— Buenas noches Stefan, podrías por favor mostrarnos las ultimas horas del privado morado— dijo rápidamente pa mientras que ma se sentaba en una silla conmigo en su regazo, mis piernas no tenían fuerza, absolutamente nada de energía.
— por supuesto Charlie, ¿Podría saber que buscamos? — preguntó mientras tecleaba mil garabatos en la computadora.
— A Vanesa— respondió pa rápidamente.
— Ahora que hizo esa diablilla, no me digan desapareció de donde la dejaste Bell— sonrió con ternura negando con la cabeza.
— Exacto— dije ahogada.
— Tranquila será mas fácil de lo que crees, ¿Trae con ella los aretes que le regale en su cumpleaños? — preguntó con una ceja arqueada.
— Claro como tú le dijiste no se los quita por nada del mundo— asegure.
— Entonces déjame decirte que esa diablilla está en el VIP donde acabas de hacer tu show— aseguró, no dije gracias, no dije nada sino Salí corriendo del lugar.
Entré como tornado en el lugar y me quede estática a la mitad del mismo, mi hija estaba sentada en un pufs, que por cierto no estaba allí cuando bailé, en una charla cerrada con el grupo...
— Mamita, mira mi babywow— gritó señalando a James.
— Ya sé que es James hija ¿Podrías decirme porque no me esperaste donde te dije? — le pregunté con los dientes apretados.
— Perdón mami lo que pasa es que mire a baby wow y quise venir a darle un beso pero el me presento a sus amigos— señalo a sexy y a los demás.
— Pero eso no es razón para escapar, me hubieras esperado y yo te traigo con el mira que me has dado un susto de muerte Vanesa— la regañe con mi voz quebrada.
— Lo siento mamita— me miró con ese puchero que sabía bien derretía mi corazón— ¿Me perdonas?
— Sabes que si bebé pero por favor no vuelvas a asustarme así, anda despídete de baby wow y de sus amigos para irnos es noche y mañana tienes colegio— le apresuré cosa que no le agradó.
— Pero mamita yo quiero estar otro ratito con baby wow— insistió mi hija pero yo no podía estar allí, sexy me ponía los cabellos de punto y otras partes de mi cuerpo.
— Lo siento cariño James puede ir a verte a casa mañana después del colegio pero en este instante nos vamos nosotras que ya es hora de dormir— le aseguré ganándome de nuevo un puchero de su parte.
— Pero tú tienes que trabajar mamita y yo puedo estar mientras con baby wow— afirmó la tramposa de mi hija.
— Lo siento cariño pero sabes que solo vine por un trabajo en especial y ya está hecho; mis días de trabajo siguen siendo los fines de semana— le aclaré para que dejara el asunto por la paz.
— Bien pues…— se cruzo de brazos— deja me despido— camino hacia los sofás— oh mamita mira que no te he presentado y tú dices que eso es falta de educación— sonrió triunfal.
— No hace falta que lo hagas conozco a Laurent, a James y los otros tres son mis nuevos jefes en el hospital sin mencionar que el joven rubio es el mismo doctor que te atendió en ayer. — ella me miró fijamente como no creyendo lo que le dije.
— Bien deja me despido ahora sipirilipi— se acerco a James primero y le dio un sonoro beso en la mejilla— nos vemos babywow estaré esperando mi regalo mañana.
— Por supuesto que allí estaré mi babywow— sonrió respondiendo el beso.
Caminó hacia Laurent— Chocolatito recuérdale a baby wow que lo estaré esperando.
— No tienes que pedirlo chocolatito blanco— sonrió Laurent haciendo que sus ojos se cerraran.
— Nos vemos peluchoso— ¿Qué? Mi hija no dejaba nadie vivo con eso de sus sobrenombres— Cuídate y trata mi mamita bien en si trabajo.
— Claro que si peluchosa— sonrió el licenciado Macarty acariciando la cabellera de mi hija.
— Gatito, cuida mucho a tus enfermos y no los inyectes mucho mira que duele— le dijo al doctor Whitlock señalándolo con un dedo.
— Te prometo que solo dejaré que los inyecten cuando sea muy necesario— respondió este con una sonrisa.
— Leoncito, por favor no vayas a cortarte o peinarte ese pelo que hace que te veas muy shik es mas diría que te ves sexy pero esa palabra solo la pueden decir los grandes— mierda mi hija está en mi misma sintonía así que mi nuevo jefe es un leoncito sexi.
— Veré que hago Vanesa— se despidió cortés al parecer no iba mucho con los juegos
— Con su permiso— me despedí.
— Que le vaya bien señorita Swan— se despidieron a la vez mis jefes, gracias al cielo James no me tocó o se despidió de mano porque tendría que hacerlo con los demás.
— Gracias— susurré sin saber si me escuchaban o no. Salimos en silencio tomando el pasillo interno, directo al estacionamiento privado, allí junto a mi auto estaban Charlie y Renee con los brazos abiertos a los que no dudamos en entrar Vanesa y yo.
— Que susto nos has dado pequeña, por favor no lo vuelvas a hacer si no quieres quedarte sin titos— le susurro Charlie con voz ronca de seguro conteniendo las lagrimas
— Por supuesto que no tito, a mi no me gusta que mi mamita y ustedes estén tristes por mi culpa— susurró jalando los bigotes negros y gruesos de Charlie
— Anda ve con tu madre es hora de descansar no quiero que mi nieta hermosa se duerma en clases— le sonrió Renee besando sus cabellos.
— Claro tita y no te olvides que falta poco para que acabe el ciclo escolar y me van a entregar un reconocimiento por mis calificaciones y quiero que vayan— mi niña era la que tenia mejor promedio en su salón, era demasiado astuta y sabia aprovecharlo para bien.
— Besitos pa, ma, nos veos en casa— me despedí de ellos abriendo la puerta para que subiera Vanesa y colocarle el cinturón.
— Descansa cariño, nos vemos mañana en el desayuno— aseguro Charlie lanzándome un beso volado.
Asentí y prendí el auto, maneje como lo hacía siempre que me acompaña mi hija, dentro de los límites de velocidad, para cuando llevábamos cinco minutos en carretera Vanesa ya estaba dormida.
La bajé del auto y la recosté en su cama, le quité la ropa y le puse su pijama de piolín, yo me quité la ropa y me puse una camiseta vieja de los Marlines de Florida que le robe a Charlie, hacia ya bastante tiempo atrás. Con eso y mis braguitas me acosté teniendo un sueño plagado de leones sexis.
Esa fue la primera vez que soñé sin las pesadillas de siempre, solo unos inquietantes ojos verdes que me perseguían y me atormentaban.
Me levanté temprano como siempre, me duché y puse la alarma para Vanesa, bajé y me puse a preparar el desayuno, para mi hija le encantaba que le preparara fruta con yogurt y cereal, así que partí de varias frutas, las coloque en un tazón grande para que hubiera suficiente para todos, Charlie fue quien inicio con la tradición de este desayuno, aunque en un principio ni Renee ni las chicas ni yo lo aceptamos muy bien, cuando Vanesa llego a la edad de decidir por si misma exige ese desayuno diario.
También hice unas tostadas y jugo de naranja natural para Renee, puse la cafetera para que estuviera listo para Charlie.
Cuando deje todo listo volví a mi cuarto para ponerme mi ropa y revisar como iba Vanesa con sus cosas.
— Buenos días mami— saludó encanto entre por la puerta.
— Buenos días mi amor— sonreí al ver que ya estaba duchada y con el uniforme puesto, ahora estaba pasando un cepillo por su cabello. — ¿Te ayudo con eso? — pregunté y ella asintió rápidamente.
— Mami tus nuevos jefes están yumi yumi— me dijo haciendo que se me cayera el cepillo de las manos.
— Esas no son cosa que debe decir una niña de tu edad Vanesa— la reprendí aunque por lo menos león sexy si lo era estaba bastante yumi yumi.
— Porque mamita, mis compañeras del colegio llevan fotos de chicos guapos y dicen que están yumi y tus jefes son muy guapos sobre todo leoncito así todo serio se ve muy yumi yumi— rio mi hija no se qué haré con ella si así es ahorita no quiero ni imaginármela en plena adolescencia.
— Deja de decir eso Vanesa y vamos a desayunar que no queremos llegar tarde ni al colegio ni al trabajo— Terminé de trenzarle el cabello y le coloque un broche de piolín hecho de piedritas brillantes que le regalo Alice.
— Vamos mamita que mi anaconda quiere devorarse ese desayuno— aseguró sobándose la tripa
— ¿Tu anaconda? — pregunté riendo.
— Claro son las serpientes más grandes y mas comelonas y mis tripitas así están ahora, vamos a alimentar a mi anaconda— jaló mi mano y la detuve.
— Anda tu a darle de comer a tu anaconda que yo me visto y bajo enseguida.
— Mami— me miré con carita de yo no fui— Se me cayó el maquillaje sobre tu pantalón es que quise sacar mi brillito para los labios y se me resbalo lo siento— salió disparada del cuarto dejándome como estatua en medio del camino voltee a mi cama donde haba dejado mi ropa lista y efectivamente estaban con una gran mancha de maquillaje liquido, con un suspiro camine rumbo a mi closet, que prácticamente estaba vacío, era la segunda vez que posponía la colada, ayer me tocaba hacerlo pero con lo de la recaída de Vanesa y el tener que bailar anoche se me olvidó y la semana pasada atendí un parto de emergencia en el centro comunitario, lo único que me quedaba allí era lo que no me gustaba usar, vestidos, odio usar vestidos pero no me queda de otra.
Revise todos y encontré una falda a la rodilla tipo lápiz en color caqui una blusa camisera azul rey, un cinto ancho caqui también y unas bailarinas del mismo color. Por nada del mundo me pondría tacones para ir al trabajo. Me recogí el cabello en un chongo apretado, no me gustaba batallar con mi cabello mientras trabajaba, me puse un poco de maquillaje, una sombra azulada difuminada en los ojos un poco de brillo en los labios y rímel, Salí y Vanesa estaba terminando su desayuno.
— Wow mamita te ves yumi yumi — dijo sonriente.
— Deja ya esa palabra Vanesa y anda a lavarte los dientes que se nos hace tarde. — la apuré.
— Ya voy mamita— corrió al cuarto mientras yo me serbia un poco de fruta.
Comí rápido y me lave los dientes, tome mi lentes adaptados, subimos al auto y emprendimos el camino ya conocido, mi hija prendió la radio y al puso en una estación de canciones viejitas, a pesar de su corta edad le encantaban ese tipo de música y la clásica.
— Esta me gusta está bonita— dijo al escuchar a música supe rápidamente de cual se trataba Eclipse total del amor.
— Suena bien— sonreí aunque no podía negar que a mí también me gusta.
La canción acabó al llegar al colegio, no quedaba tan lejos, y manejar por las calles de Las Vegas no era un desafío para mí, más si vivíamos en las afueras.
— Pórtate bien Vanesa cuando salga del hospital vengo por ti— dije desabrochando su cinturón antes de tomar su mano para bajar del auto.
— Sabes que si mami, ¿me das un abrazo? — siempre lo pedía y yo jamás me he negado a hacerlo, yo crecí deseándolos y mi hija tendría tantos cuantos quiera— Te qui… auch— su cabello se enredo con los botones de mi blusa y tiro fuerte haciendo volar los dos primeros botones, ¿podría mejorar?
— Lo siento mami estropee tu blusa— se disculpo rápidamente.
— Fue un accidente no te preocupes, mejor entra que se te hace tarde y yo también debo ir a trabajar.
— Te amo mami— gritó desde la puerta.
— También te amo— sonreí viendo como entraba de la mano de su amiga jane, desde el primer día se cayeron bien y allí están como hermanitas.
Mire mi blusa a ver si no enseñaba de mas, no me daba tiempo de volver a casa para cambiarme sin contar que era esta o un vestido no muy propio para el trabajo.
— Isabella Merie Swan están noche no te escapas de hacer la colada— susurré mientras encendía el coche y manejaba bastante por arriba del límite de velocidad rumbo al hospital.
¿Las cosas siguen mal? Porque no, llegue mas tarde de lo habitual aunque dentro de mi horario pero lo malo es que todos los estacionamientos accesibles estaban ocupados así que tuve que hacerlo en una esquina que odiaba, está bastante encerrada.
Camine hacia el elevador y me encontré con Renata, que también iba a toda prisa
— Hey Bella parece que no fui la única que se durmió— sonrió al tiempo que se hacía a un lado para dejarme entrar y pulsar el piso.
— No me dormí— susurre.
— Vaya amiga vienes echando tiros, ¿algo que ver cierto personajes mejor conocidos como los nuevos jefes? — preguntó picarona.
— Nada de eso esto es obra de Vanesa Lilian Swan— murmuré señalando mi ropa.
— Pues tiene muy buen gusto la muñeca— sonrió.
— No exactamente, verás primero tiró maquillaje sobre los pantalones que me iba a poner y después enredó sus cabellos y terminó arrancando los dos primeros botones a la blusa— susurré señalando lo obvio.
— Pues déjame decirte que se te ve genial, va de acuerdo con tu nueva puesto— se burló.
— Ni que lo digas, ahora que lo recuerdo no se lo conté a ma ni a pa y me van a matar por no hacerlo— con tantas cosas se me paso decirles ya casi podía escuchar el sermón.
— Ve pensando bien como bajarles el coraje, porque si supieran ahorita estarían armando una fiesta para celebrarlo— se burlo.
— Sabes que Charlie y Renee no necesitan pretextos para organizar fiestas— murmure.
— Eso sí, así que atente a las consecuencias amiga y de paso invitas— palmeo mi hombro cuando llegamos al checador y había al parecer un anuncio nuevo porque todos estaban viendo.
Al nuevo personal del hospital:
Se les cita a una reunión urgente en la oficina del director,
Pase de inmediato
Atentamente
Dr. Edward Masen
Director del hospital Meyer.
— Ya empezamos— suspiré y me despedí con la mano de mi amiga.
En el camino no me pasaron inadvertidas las miradas lascivas de más de uno pero las ignoré, lo más posible, casi al llegar choque con Heidi mier… ¿seguimos con el mal día? Al parecer si y eso que apenas empieza.
— Fíjate por donde caminas idiota— así o mas cortés.
— Buenos días doctora Mark— sonreí al ver la cara de tonta que puso, acomode mis gafas y me acerque a María, la secretaria de dirección- buenos días María al parecer el jefe nos espera- le sonreí
- En efecto, dejo dicho que conforme fueran llegando les hiciera pasar- señalo la puerta
- Muchas gracias María,- me despedí pero antes de llegar a la puerta Heidi Mark ya la tenía abierta.
— Buenos días señorita Mark tome asiento por favor— escuché la voz de león sexy.
— Buenos días Edward— saludó con familiaridad en un ronroneo.
— Perdón señorita Mark pero para que nos entendamos mejor aquí soy el doctor Masen, director de esta institución y le agradecería que me hablara con el debido respeto.
— He… si perdón Doctor Masen— titubeo antes de sentarse en el sofá que quedaba justo frente al de él, los demás ya estaban allí solamente faltaba yo, estaban Heidi y Joshua de pediatría, Elena y Marcus de traumatología, Matt de oftalmología, Ethan de otorrino, Safrina y Esther de hematología y neonatos respectivamente, Victoria , Jeff y los directivos, Whitlock, Macarty y León sexy, todos los asientos estaban ocupados así que salude rápidamente pegándome al a pared, — buenos días— un saludo general para no tener que tocar a nadie.
— Buenos días doctora Swan espero que no haya tenido problemas peluchosa anoche— sonrió Macarty marcándose profundamente los hoyuelos de sus mejillas.
— Para nada señor Macarty se durmió antes de recibir alguna reprimenda— le devolví la sonrisa.
— Doctora Swan puede hacernos el favor de sentarse— león sexy señalo su silla y él se quedo de pie recargado en el escritorio, con pasos temblorosos llegue al lugar y me senté lo mas dignamente posible.
— Bien, estando todos presentes, vamos al grano, les he citado porque se ha corrido el rumor, de que ustedes gozaran completamente de los mismos derechos que todos los demás médicos que tienen años de experiencia y servicio, nada más falso que eso, si bien fuimos accesibles en el aspecto de los horarios tomando en cuenta sus necesidades esa es la única concesión que tendremos con ustedes, estarán para iniciar cubriendo el área de urgencias, y los casos que los demás médicos que son titulares o directivos en el área les digan, y les pido se limiten a cumplir con su trabajo sin crear conflictos. — Nos miró a todos seriamente-— además quiero comunicarles que hoy se integra a nuestro equipo de trabajo el doctor Carlisle Cullen como director de urgencias por lo tanto quienes sean designados a esa área estarán bajo sus órdenes, en este momento el ya se encuentra allí. Jasper por favor. Cedió el lugar al doctor Whitlock.
— Seré breve, los que mencionare irán a urgencias y los que no se presentaran en el área que corresponde a su especialidad y se pondrá a las órdenes de su jefe inmediato. — Asentimos— Swan Isabella, Stevenson Helena y Thompson Esther, Morrison Marcus estará en su área pero disponible para cualquier cosa que se le necesite en urgencias.
— Bien ya escucharon al doctor Whitlock por favor encárguense de ello, que tengan una buena jornada de trabajo— dijo león sexy a manera de despedida.
Me levanté de mi lugar pero esperé que salieran los demás para salir, pues al estar detrás del escritorio no podía atropellar a la gente, en todo momento sexy me dio la espalda pero hasta así me tenia embobada.
— Espero que Vanesa no haya tenido otra recaída— me sonrió el rubio.
— Al parecer no, pero gracias por preocuparse— le sonreí.
— Bella mira, no sé si lo aceptes pero le compré esta mañana esto a peluchosita— me mostro un oso de peluche blanco con mejillas rosas y un gran moño de colores.
— No se hubiera molestado señor Macarty— susurré sonrojada.
— Nada de eso y dime Emmett el señor Macarty es mi abuelo y es tan rabo verde que tampoco le gusta que le digan así.
— Bien como quieras Emmett y gracias de nuevo— tomé el oso con cuidado de no rosar su piel— con su permiso iré a reportarme con mi nuevo jefe— reímos antes de que saliera del lugar.
Noté que león sexy no dijo nada, en fin tampoco es que quiera ser su amiga y menos algo más. Caminé a mi locker, y allí estaba Renata cambiándose de ropa.
— Wow Bella ya tuvo fruto tu nuevo look vaya no sabía que fueses tan rápida— me dijo sonriendo.
— Nada de eso Renata es un regalo para mi hija— le enseñe la tarjeta— lee para que me creas.
— ¿Quién es este peluchoso que firma? — me miro seriamente.
— Un amigo suyo, alguien que le presento James ayer— me encogí de hombros tampoco pensaba decirle que era uno de los nuevos jefes.
— Esa hija tuya es capaz de domar hasta un ogro con sus cosas— rió ayudándome a acomodar el oso en mi loquer y a acomodarme mi bata.
— Ni que lo digas ¿Dónde te toca hoy? — pregunté al ver a recogerse el cabello.
— Quirófano, y hay bastantes cirugías programadas— tomo su bloc de notas y caminamos hacia la salida— ¿Y tú? — me pregunto canchando su brazo con el mío.
— Urgencias, con el nuevo jefe— sonreí.
— Suertuda, todas las chicas por aquí dicen que es un bombón— sonrió con ojos soñadores.
— Quieres decir que esta yumi yumi— reí por usar la palabra de Vanesa.
— Te digo cien por ciento apetecible— me guiño el ojo pues llevábamos rumbos distintos
Urgencias era un caos, todos corrían de aquí para allá al parecer una van con turistas perdió los frenos y se volcó poco antes de entrar a la ciudad y la mayoría estaban herido no de gravedad pero requerían algo de asistencia médica, así que mi presentación con el jefe tendría que esperar.
Me la pasé de un paciente a otro, algunos requirieron suturas, otros traían algún hueso fuera de lugar y ocupaban alguna férula, al fin se me fue la mañana, y la hora de mi almuerzo.
— ¿Doctora Swan? — habló una voz a mis espaldas se me hizo conocida pero no la ubique así que me gire a ver de quien se trataba, en mi vida recuerdo haberlo visto, alto, como uno noventa, de cabellos rubios, no creo que tenga los treinta se ve bastante joven, sus ojos de un verde muy familiar.
— Diga— susurré cuando encontré mi voz.
— Me han dicho que no ha parado de atender pacientes desde que llegó puede ir a almorzar algo y luego viene, no queremos mas enfermos— sonrió y su sonrisa fue contagiosa así que se la devolví.
— Enseguida doctor… — no recordaba su apellido.
— Perdón soy Carlisle Cullen y por favor llámame Carlisle— sonrió estirando su mano gracias a los cielos que lo llamaron y no me vi obligada a tocarlo, la única forma que tocaba yo un hombre era en calidad de paciente, se despidió con una inclinación de cabeza que respondí.
Camine a la cafetería y pedí un sándwich de pollo y un jugo de zanahoria con naranja. Me senté en la barra mientras me preparaban mi pedido.
— Me puede dar por favor un sándwich de pollo con un jugo de naranja por favor— hablo una voz muy cerca de mí.
— Claro doctor Masen enseguida se lo preparamos ¿ Quiere naranja sola o con algo más? — coqueteo la mujer con el.
— Si le puede poner zanahoria sería perfecto— sentí que sonrió porque no me giré al verlo pero en el tono de su voz lo deduje.
— Por supuesto se lo servimos junto al de la doctora Swan— me señaló y me encorve en mi asiento.
— Así que, doctora Swan creí que la hora de almuerzo era más temprano— habló muy cerca de mí y retrocedí de manera instintiva.
— Se me fue el tiempo y me mando el doctor Cullen a comer dijo algo como que no quería un paciente mas— respondí.
— Tiene razón en eso Bella ¿puedo llamarte así? — preguntó sentándose en el banco que estaba a mi lado.
— Claro usted es el jefe doctor Masen— dije tratando de controlar mi ritmo cardiaco.
— Dime Edward por favor— sonrió y juro que mis bragas me llegaron a las rodillas.
- Creí que era falta de respeto- recordé lo que le dijo a Heidi.
- Lo es cuando yo no lo permito- sonrió de nuevo nota mental traer bragas extras.
-Me parece…- no pude expresarlo porque llegaron nuestros pedidos.
— Aquí tiene doctor Masen, doctora Swan— estiré la mano para pagar pero se me adelanto el león sexy.
— Cobre ambos de aquí por favor— sonrió a la cajera que se sonrojo completa.
— No es necesario— traté de protestar pero me ignoro ¿Qué mier…? Tomo su cambio y salió del lugar.
— Cóbrate por favor mi pedido— le extendí el billete a la joven.
— Pero el doctor— trato de protestar.
— Que quede pagado su desayuno de mañana— me encogí de hombros y la chica cobro mi pedido y anoto en un pos it un desayuno para el doctor Masen PAGADO.
Me comí rápidamente mi sándwich y bebí mi jugo, fui a mi locker y en el baño que tenemos allí lave mis dientes y volví a urgencias, ahora todo estaba tranquilo, demasiado, el doctor Cullen traía unos expedientes en la mano estudiándolos y todas las féminas del lugar tenían sus ojos estudiándolo a él.
El sonido de la sirena de la ambulancia nos hizo estar alerta, el doctor salió a recibir el paciente acompañado de una de las enfermeras, y como no, Salí yo también ante la mirada de reojo de mis compañeros.
— Mujer de veintisiete años con seis meses de embarazo, colisionaron su auto desde atrás y salió por el cristal del frente, sangrado abundante posible aborto, herida grande en la cabeza…— mire como el doctor se quedo estático viendo la paciente sin moverse como si lo hubieran clavado cual estatua.
Me camine rodeándolo la vedad la paciente se miraba muy mal, abrió los ojos y miro al doctor
— Carl, nuestro bebé— mier… era su pareja.
— Ya le atendemos señora, soy Bella, no se duerma, míreme, soy su doctora y voy a hacer toda lo que esté en mis manos para salvar a usted y su bebé— ella asintió con debilidad.
— ¡Esme! Amor que paso, por Dios dime que estarán bien, no cierres los ojos amor, por favor mírame, no me dejes— susurraba con la voz rota Carlisle.
— Manténgala despierta doctor…— dije antes de ladrar ordenes a diestra y siniestra.
No lo puedo creer!
Muchas gracias chic s por aceptar tan bien esta nueva historia.
Vanerk muchísimas gracias por tus consejos, mientras checo lo de alguna beta he corregido algunos, de verdad aprecio lo que hiciste.
Gracias por leer ésta historia chicas y por regalarme sus reviews Maya Masen Cullen**yasmin-cullen**Vanerk**jakie94**princesitajane**Madriguerita**Lady Etain Engel**vanecullenciprianogrey**V1V1**Narraly**ETERNOAMANECER**Gretchen Cullen Masen**Angie M. Cullen**Mon De Cullen**katyms13**nadiia16**ludwikacullen**tattadevia**BETH**ashleyswan**susykstorena**JadeHSos**yolabertay**lupin410**Liz Cullen Mason**Kady Belikov Cullen**Karlie7**emma**Andrea**IkucSwan**Gretchen CullenMasen**VictoriaMasenCullenVulturi **sacurav21**vivvianithaarooz**SallyLuna**Tina**Paola**Schatzie0713**salma amghar sak**Kristen Pattinson swan**crucitaegr**Tecupi**Melania**Mary de Cullen** Guacha**Tina**crepusculototal**flexer**naye15**namy33**salyluna**dulcesito**thequeenredforever **danigoich**JENNIFER**Ptmarfa21**DoriisAriias**rokergirl661**Melania**INDIO2**
No olvido a quienes nos han regalado sus favoritos y alertas.
Besotes chicas.
