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Capitulo III:
"Este mundo no es tan malo…
El otro, tampoco es tan bueno"
Tsuna tocó la puerta débilmente, como si tuviera miedo de ser escuchado. Tal vez, realmente no quería ser escuchado; sus pensamientos estaban demasiado dispersos en su mente como para poder hablar con cualquier persona y ponerle la suficiente atención; no quería ser descortés ni con Talbot, y mucho menos con Giotto, si es que este último ya estaba "disponible" para hablar.
De hecho, lo habían mandado a ese lugar por lo descuidado que había sido en la mañana. Luego de salir de su habitación todavía en pijamas, correr hacia el sótano como un loco, volver a la parte de arriba con una expresión entre sorprendida y confundida, tirar a varios empleados por chocar con ellos y romper varios platos, el Noveno, Timoteo, creyendo que toda esa actitud era por nervios (pues a decir verdad, Tsuna no se atrevió a decirle a nadie sobre la travesía por la puerta; más por miedo a que no le creyeran que nada) le sugirió hacerle una visita a Talbot en el taller que le habían cedido en la mansión, y ¿quién sabe? Tal vez tuviera la suerte de que el hombre hubiera terminado su trabajo y hasta podría hablar con Primo.
La razón por la que ni Tsuna ni ninguno de sus guardianes tenían en esos momentos sus Vongola Gear, era porque Talbot se encontraba trabajando con ellos. El propósito era poder regresarlos a su forma de anillos originales, y, a la vez, que estos fueran capaces de cambiarse al Vongola Gear si el guardián lo desease. Al volver a estar en su forma original, el "milagro Vongola" se restablecía por completo, y la comunicación con los de la Primera Generación (e incluso todas las demás generaciones) quedaría restablecida como en un principio (pues a la hora de algún contacto, la voz sonaba entrecortada y la comunicación duraba muy poco. A Tsuna eso le llegaba a entristecer, hablar con Giotto era una de las pocas cosas que evitaban se volviera loco de tanta presión). Pero, de ser necesario, ellos podrían a su voluntad cambiarlos a su forma de Vongola Gear si la situación lo llegase a ameritar.
Así que, ahí estaba, afuera de la puerta del taller de Talbot, tocando tan fuerte como lo haría un pájaro con su pico y diciéndose mentalmente que aún tenía tiempo de salir corriendo, bajar al sótano sin que nadie se diera cuenta y tratar de volver a abrir la puerta que allí había con la esperanza de que el portal estuviera.
Para su suerte, la puerta se abrió.
Talbot lo miró con una expresión de pocos amigos.
Tsuna sintió que su alma salía de su cuerpo.
- T-talbot-san, yo-
- ¿Necesitas algo? - interrumpió al instante, sin dejarlo continuar. Tsuna tragó en seco, nervioso.
- E-el Noveno me envía a preguntar cómo va con los avances… - y realmente no era mentira, Timoteo también estaba interesado en ver cómo iba el trabajo, era el tesoro más preciado y poderoso de la familia después de todo - Y yo quería saber si… - dudó un momento; al final, meneó la cabeza y completó la frase - Si era posible hablar con Primo.
Talbot le dirigió una mueca. Una extraña expresión entre una sonrisa burlona y un gesto de enfado.
- Todavía faltan unos detalles - respondió secamente - Detalles que serían más fácil de completar si no interrumpieran.
Vaya, eso fue demasiado directo. Tsuna soltó una risilla nerviosa y retrocedió unos pasos con la intención de marcharse de ahí y dejar al artesano continuar con su trabajo, pero antes de que pudiera soltar alguna palabra, Talbot volvió a hablar.
- Pero sí he logrado comunicarme con Primo. Él te manda un mensaje.
El joven líder parpadeó confuso, y nuevamente antes de que pudiera articular algo, el mayor se le adelantó.
- "No vuelvas a cruzar por aquella puerta"
Y hablando de puertas, luego de decir eso el artesano le cerró la puerta de la habitación a Tsuna en la cara.
El futuro Décimo no se movió de su lugar, se sentía incapaz de mover un musculo, su cabeza de pronto le dio vueltas y hasta sintió nauseas.
Aunque le hubiera gustado preguntarle a Talbot que se refería con ello, sabía que lo más posible era que el artesano no supiera exactamente los detalles y que sólo se había dignado a comunicarle el mensaje de Primo. Era justo en ese punto, donde Tsuna sintió debilitarse.
"No vuelvas a cruzar por aquella puerta"
¿Acaso…
…acaso se refería a la puerta del sótano?
¿Cómo era que Giotto sabía de ello?
¿Y esa advertencia?
Su cabeza le dolió más, su súper intuición le gritó de forma espantosa miles de cosas. Era una sensación parecida a cuando encontró aquella peculiar llave y abrió el objeto de sus actuales problemas, sólo que potenciada diez veces más.
¿Había abierto quizá, la caja de Pandora?
La mansión de los Varia se caracterizaba por algo en particular: siempre estaba en constante remodelación. Eso era porque no había día alguno en el que sus integrantes no destruyeran algo en sus constantes luchas entre ellos.
Algo normal en estándares Vongola.
Llegados a ese punto, Tsuna se llegó a preguntar si en el otro mundo en el que había estado también existían unas versiones de los Varia. Sería algo interesante de ver.
- ¿Qué les pasa a esos tipos? - masculló Gokudera enojado - ¡Hacernos esperar! ¡¿Se les olvidó quienes son los guardianes aquí o qué?!
- Vamos Gokudera, no te lo tomes tan apecho. Tal vez estén ocupados - comentó risueño Yamamato. Arriba de ellos, se escuchó un sonido de varios muebles rompiéndose y el techo encima, tembló. Tsuna sintió como una gota de sudor se resbalaba por su mejilla - ¿Ves?
- No creo que matarse entre sí sea estar ocupados…
Para evitar que todo su grupo siguiera ocasionando desastres en la mansión principal, los habían mandado a la mansión de los Varia a hacer un registro de quien sabe qué cosa. Todos estaban bastante conscientes (bueno, quizá Lambo no) de que eso había sido una excusa para sacarlos y evitar más daños económicos en ese día, pero ninguno se quejó al respecto. Tsuna necesitaba distraerse con algo, y tal vez el estar más preocupado de no morir en manos de los asesinos de elite Vongola lo ayudaría a ocupar su mente.
Lo sorprendente era que Mukuro y Hibari hubieran accedido a salirse de la mansión tan fácilmente. Aunque a Hibari lo había convencido Dino con una promesa de una futura pelea (Tsuna siempre estaba agradecido y dispuesto a hacerle un santuario al Cavallone por ayudarlo a calmar a la intensa Nube), nadie estaba seguro del porque Mukuro había aceptado. El ilusionista parecía estar interesado en hablar con Xanxus de algo y nadie sabía por qué ni de que se trataba el tema.
Si era sincero, a Tsuna le daba miedo pensar en esos dos llevándose bien.
Los había acompañado un oficial de uno de los grupos bajo el mando del Noveno. El hombre tenía una cara permanente de fastidio y los miraba a todos como si fueran un montón de niños quienes iban a llevar a la familia a la ruina. Su mirada más pesada siempre era dirigida al joven futuro Décimo, como si le gritara "declina de una buena vez y lárgate". Su nombre era Fabian, quien se encontraba de brazos cruzados, chasqueando la lengua y moviendo su pie en claras muestras de impaciencia.
El castaño lanzó un suspiro pesado, cada día era más y más difícil el aguantar el constante desprecio que proyectaban hacia su persona. A ese ritmo, no tardaría mucho en volver a perder el control, tal y como lo hizo la noche anterior.
De pronto, se sintió un leve temblor; el techo desprendió una cortina de polvo antes de que un ruido estruendoso apareciera y la parte de arriba colapsara y cayera encima de todos.
Lo siguiente que supo Tsuna, era estar en medio de un mar de gritos, amenazas, figuras que se movían entre la espesa atmosfera llena de escombros en las que estaba y muchas, muchas más explosiones que surgían alrededor suyo.
Cuando trató de pararse, un dolor punzante en su pierna lo hizo volver a caer al suelo. Un trozo grande de mármol había caído directo encima de su pierna y lo lastimó, dejándolo incapaz de moverse a total libertad.
- Pero, ¡¿por qué no estás haciendo nada?!
Alguien lo jaló del brazo, obligándolo a levantarse. Fabian lo miró con ojos inyectados en sangre.
- ¿No lo ves? ¡Están peleando, haz algo!
El ambiente se iba poco a poco limpiando, y con eso, Tsuna pudo ver el caos que se creó de un momento para otro. No estaba seguro de cómo ni de en qué momento, pero sus amigos también se habían unido a la pelea momentánea que los Varia tenían antes de que llegaran. Belphegor se reía felizmente, provocando a un enfadado Gokudera que le lanzaba dinamitas a diestra y siniestra con un Yamamoto tratando de detenerlo; Hibari se divertía destruyendo los cañones de Gola Mosca que volaba lanzando chispas a su paso; Mukuro tenía a Viper enredado con serpientes mientras Chrome miraba sin saber que hacer; Squalo trataba de detener a Levi de atacar a Lambo mientras la vaca lloraba a todo pulmón y electrocutaba a varios hombres de servicio con sus llamas; y Lussuria y Ryohei se estaban divirtiendo de lo lindo peleando entre ellos.
¿Era tan difícil un momento de paz?
¡¿Era tan difícil?!
Lo volvieron a jalar, la fuerte mano de Fabian apretó el brazo del Décimo, quien soltó un quejido de dolor.
- ¡Haz algo! ¡¿Tan inútil eres?!
"Basta" pensó aturdido el castaño.
Fabian pareció tomarlo como un desafío.
- ¡Eres un completo inútil! ¡No sirves para nada! ¡No deberías tan siquiera estar en esta familia!
"Basta" volvió a resonar en su mente.
- ¡Deberías largarte y dejar que alguien mejor ocupe el puesto! ¡No mereces si quiera respirar el aire de aquí!
Tsuna apretó los puños, su mandíbula estaba tensa y sus ojos iban perdiendo poco a poco el brillo. Cierto era que estaba acostumbrado a que lo trataran como alguien que no servía para nada desde que era pequeño, pero de eso a que cientos de personas le recriminaran algo que ni siquiera había pedido o querido a cada momento, bueno, había algo de diferencia.
No quería estar ahí, no quería estar ahí.
Si tuviera la oportunidad de volver a estar en aquel mundo donde todo parecía tan perfecto…
No le molestaría quedarse. Todas las personas que conocía también estaban en ese mundo, y eran mucho más sencillas y alegres. No había ninguna obligación, ni palabras que soportar, ni batallas dolorosas…
Si tuviera la oportunidad…
Tal vez, sólo tal vez, se quedaría contento en ese lugar para siempre.
De pronto, un sonoro disparo resonó entre las paredes, un torrente de llamas salió desprendido de entre las escaleras llevándose consigo todo el polvo y los vestigios del derrumbamiento mientras Fabian era lanzando por los aires hacia el jardín de la mansión.
Todos dejaron de moverse y voltearon a ver al autor de aquello, incluido Tsuna, que inconscientemente tembló ante tal abrupta interrupción que también lo sacó de sus pensamientos que se encaminaban hacia una peligrosa dirección.
La temible figura de Xanxus, con una pistola levantada hacia el frente, aura de guerra y expresión molesta, los dejó helados a todos.
- Basura - masculló el líder de Varia con enfado. Sus ojos centelleando de cólera - ¿Qué forma de hablarle a tu superior es esa?
Se estaba dirigiendo a Fabian.
El hombre, que se estrelló contra un árbol el cual yacía roto a su lado, alzó la vista y empezó a titiritar de miedo puro. Balbuceó una serie de incoherencias que no se lograron entender pues había perdido varios de sus dientes en el impacto.
- Una basura como tú… - las X-gun brillaron, cargándose de llamas de la ira - No tiene ni siquiera el derecho de dirigirse al Don de Vongola, ¿y te atreves a tratarlo de esa manera?
Tsuna no lograba comprender lo que sucedía. ¿Xanxus lo estaba….
¿Defendiendo?
Fabian logró sacar fuerzas a base del miedo y salió corriendo del lugar.
Le dio un sorbo al vaso de agua enfrente de él. Al tener un poco de medicina diluida sabía un poco mal, pero soportable.
El castaño alzó la mirada, preguntándose qué debería hacer o decir. Enfrente de él, Xanxus estaba sentando en su tan famosa silla mientras bostezaba de sueño.
Al final, Tsuna decidió ser él mismo, a ver qué pasaba.
- Gracias.
Xanxus abrió un ojo con pereza.
- Por ayudarme, hace unos minutos…
La sola aparición de Xanxus enojado, había hecho que los Varia se estuvieran quietos. Y eso, ayudó a que los Guardianes también lo hicieran. Pudieron hablar relativamente bien y cumplir con la misión que les habían encomendado. ¡Sí incluso le habían dado a Tsuna un poco de medicina para el dolor de la pierna!
- No malinterpretes, basura - habló el líder de Varia - Es simplemente que en grado de molestia, esas personas son menos soportables que tú.
Tsuna sonrió nerviosamente.
- A-aun así, lo agradezco…
Un silencio algo pesado se terminó de instalar entre los dos. El joven décimo se sentía algo incómodo, a decir verdad.
- No deberías dejar que ese tipo de comentarios te afecten tanto.
Tsuna miró sorprendido a Xanxus, quien le dirigía la palabra con los dos ojos fijos en él.
- Cuando eres alguien que llega de pronto a la familia, siempre habrá personas disconformes como ese idiota. No es algo por lo que tengas que sufrir.
- Pero… - dijo casi en un susurro - Es molesto. Siempre se quejan, siempre hablan, nunca dejan de criticar.
- Eres parte de la familia más fuerte en el maldito mundo, ¿qué esperabas? ¿Qué no hubiera gente que te intentase tirar? - replicó - Al final, ¿qué son ellos? No son de importancia, no estarán a tu lado en los momentos difíciles. Preocúpate cuando tus allegados digan eso, no cuando sea esa escoria.
Tsuna de pronto comprendió. Por qué inesperadamente, Xanxus lo había defendido (por mucho que no lo dijera abiertamente).
Seguramente, él también pasó por algo así.
Xanxus fue el niño recogido de un barrio pobre, una infeliz creatura a quien el Noveno decidió cuidar. ¿Qué tanto le habrán dicho a él? ¿Qué no habrán dicho a sus espaldas, entre susurros que se escuchan como chillidos de ratas? ¿Qué expresiones de disgusto, rasgos que se distorsionan con enfado y miradas de odio soportó? ¿Qué tanto lo habrán insultado, criticado, difamado?
Xanxus sabía lo pesado que era lidiar con aquello, él lo había vivido en carne propia años atrás. ¿Estaba loco si pensara que por eso actuó de esa forma? ¿Qué tuvo un extraño gesto de simpatía hacia él al ver que estaba en una situación parecida a la suya propia tiempo antes?
Sin poder evitarlo, el castaño sonrió sinceramente.
- Gracias…
- ¿Es lo único que sabes decir?
Otro silencio apareció luego de eso, esta vez, más cómodo que el anterior.
A Tsuna no le hubiera importado quedarse así todo el día, por curioso que era, ahora se sentía mucho mejor estando con Xanxus de lo que alguna vez imaginó. Lástima que el momento fue roto cuando una mucama tocó la puerta para informar que la Décima Generación tenía que volver al cuartel principal, órdenes directas del Noveno.
Antes de abandonar la habitación, Tsuna decidió hablar por última vez. Tal vez Xanxus quien vivió por años en la mansión Vongola sabría algo.
- ¿Conoces la puerta que está en el sótano? - soltó de pronto - Una pequeña, con una llave en forma de botón.
Cuando Xanxus lo observó sin comprender a que se refería, Tsuna sintió un horrible escalofrió recorrer todo su cuerpo.
- Basura, creo que tanto estrés te hizo alucinar.
Pero, entonces, ¿cómo era posible?
- No existe ninguna puerta en el sótano. Enrico solía esconderse mucho en esa parte, por eso estoy seguro de ello.
¿Qué estaba pasando?
- …O al menos, no existía.
No sólo había abierto la caja de Pandora, sino que esta se le apareció a él en específico.
¿Por qué?
Cuando cayó la noche, Tsuna lo estaba esperando.
A su lado, recargando en otra almohada de la enorme cama que tenía su habitación, Leon tembló levemente como respuesta al recuerdo a lo ocurrido a la noche anterior. Al notar el gesto, Tsuna volteó enseguida hacia la puerta de su cuarto, que esta vez había dejado abierta con toda intención.
El zorro blanco pareció sonreírle entre la oscuridad de la noche. Moviendo su cola felizmente, dio unos pasos afuera del recinto y lo miraba fijamente, como si le dijera que lo estaba esperando.
Cuando Tsuna se paró para seguirlo, le dio una última caricia al pequeño camaleón que lo miró con preocupación, y se adentró en el negro pasillo.
No podía creerlo.
En la mañana no estaba. ¡No estaba!
Al seguir al zorro hasta el sótano y volver a verlo desaparecer en la puerta, Tsuna, con la mano temblorosa, la abrió de par en par y se encontró el mismo túnel de espiral y color vivido que la noche anterior.
Esta vez estaba seguro, no era ningún sueño. Era algo real.
Y si era sincero, si no fuera por el pequeño pero preciado momento de tranquilidad que pudo pasar gracias a Xanxus, no hubiera dudado un instante en dejarse caer al vacío de la entrada y volver a ese otro mundo que lo había recibido con los brazos abiertos.
También, estaba la advertencia de Primo que de repente resonaba intensamente en su cabeza.
"No vuelvas a cruzar por aquella puerta".
Todavía no era muy tarde. Aún podía llamar a los demás para decirles sobre esto, ¿no es así?
Pero antes de tan siquiera voltearse, Tsuna sintió un espectral agarré que lo sujeto de su camisa. Era como tener unos dedos largos y esqueléticos sosteniéndolo, con unas afiladas garras muy cerca de su cuello.
Algo lo jaló hacia el interior de la puerta.
¡Hola a todos!
Vaya, ¡pero qué semanas he pasado! ¡Una disculpa por la enorme tardanza! Primero la escuela se me viene encima con varios exámenes y tareas, y cuando finalmente tengo tiempo, ¡pum! ¡Mi computadora se descompone! Ahora acabo de "secuestrar" la computadora de mi padre porque no aguantaba el actualizar.
Ahora, vamos a los comentarios del episodio.
Quiero aclarar esto por si no quedó claro. Realmente, nunca me gustó del todo el cambio que se hizo de Anillos Vongola a Vongola Gear, los anillos me gustan mucho más pues se me hacen una tradición; por eso, aquí planteó la situación de que vuelvan los anillos tal y como estaban luego de la pelea contra Byakuran en el futuro (con todo y la posibilidad de interactuar con las otras generaciones cuyo "tiempo" se quedó encapsulado en el anillo, como se explicó cuando Tsuna pasa la prueba para ser considerado Vongola Décimo) pero con la posibilidad de que puedan volver a ser los Vonola Gear si el guardián así lo desea. De ahí la participación de Talbot en esto.
Sé que es un capitulo algo corto, pero en compensación les prometo que el siguiente será más largo (una vez que logre recuperar mi computadora).
Realmente, no tengo mucho que decir. Sólo agradecer todo el apoyo que me dan con esta historia, ¡muchas gracias por ello! Espero que siga siendo de su agrado.
Atte: ElenaMisaScarlet
