Lo sé, chicas, dije que actualizaría pronto, pero la verdad es que no lo logré. Primero, tenía las ideas, pero cuando terminaba de escribir el capítulo no me convencía y tenía que empezar de nuevo. Después, la universidad, demasiados deberes académicos que me restan tiempo de escritura. Mil disculpas por este atraso de más de un meses. Rayos, nunca pensé que hubiera sido tanto tiempo, en serio lo lamento. Pero espero que este capítulo lo compense y que sea de su agrado. Sé que también tengo el blog abandonado y que se supone que las respuestas a sus reviews estarían ahí, pero esta vez no podrá ser, pero para el siguiente acto trataré de responderlos.

Advertencia: intento de lemon… Creo que algunos personajes van a quedar un poco OOC, espero que eso no les moleste.

Disclaimer: los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto.

Agradecimientos especiales a: viicoviic, Akiro Uchiha, velka98, istharneko, Hinata asumi Kaoru lore, StEpHyGrOcK3107, Solar Knight Marie, vmi5, Akasuna no Mikumi, diana carolina, ina minina, hikari16, Clara (que honor haberte inspirado!), nanao, aomi.

*Amor de Cabaret*

Acto 3: No hablemos de honor

Oh no, no puede ser. Este tipo… Este tipo… Cabello rubio desordenado, ojos celestes llenos de astucia. Ay no, por favor ¡¿Qué demonios hace Naruto Uzumaki aquí? ¿Acaso este es el cliente fácil que Madame Senju escogió para mí? ¡Imposible! Estoy absolutamente segura de que no es la primera vez que este maldito pisa un cabaret, mucho menos "este" cabaret, el más famoso de Tokio. Este sujeto es el hombre menos fiel que existe. El sólo pensar en lo que viví con él, hace que mi estómago se revuelva, y mis manos quieran aferrarse alrededor de su cuello, para estrangularlo, evidentemente. No, no puede estar pasándome esto a mí ¿¡Qué hice para merecer esto!

Naruto esperaba, recostado en el marco de la puerta, mientras miraba a la mujer con una sonrisa lujuriosa. Geisha se puso de pie, dedicándole una mirada seria, que rayaba en el desprecio. El hombre caminó lentamente hasta donde estaba ella. La chica se dio cuenta de su actitud y pronto disfrazó su indignación, con una sonrisa llena de sensualidad.

-Buenas noches – saludó la mujer, con un tono de voz bastante provocativo, al tiempo que caminaba, pavoneando sus anchas caderas – Bienvenido – Naruto la miró de pies a cabeza, deteniéndose, lascivamente, en su pecho y relamiéndose los labios.

-Vaya novata consiguió Madame ¿eh? – el sujeto aprisionó a Geisha entre su cuerpo y la pared, sujetando con firmeza sus muñecas y acercándose a su oído – Me haces querer arrancarte ese kimono ¿sabes?

¡Maldito desgraciado! ¿¡Quién rayos se cree que es! Aaah no, no quiero que me toque este engendro ¡Lo odio, lo odio! Maldita sea ¿por qué tenía que encontrarme con él justamente el primer día de mi nuevo empleo? No, me niego. No quiero tener sexo con Naruto Uzumaki, no después de… ¡Quién se cree para venir aquí y decir que esas cosas! Vamos Hinata, relájate, recuerda que él no tiene idea de quién eres. La persona que él conoció hace años ya no existe. Tienes que relajarte, sí, eso es, relájate y hazlo sufrir.

Geisha se relamió los labios y sonrió ampliamente. Acercó su cuerpo al de su "cliente", que soltó inmediatamente sus manos, mientras en sus labios aparecía una sonrisa pervertida. La mujer empezó a soltar la corbata de él, que ya estaba algo desordenada. Sus delgados dedos acariciaban el pecho del rubio, quien pronto se dirigió a los labios entreabiertos de la mujer, apoderándose de ellos con violencia. Ella empezó a empujarlo hasta el futón. Él quedó sentado en el futón, mientras ella se sentaba sobre las piernas de él.

-Eres bastante atrevida, para ser una novata – murmuró Naruto, acariciando las piernas de la muchacha.

-Lo tomaré como un cumplido – le respondió Geisha, empezando a desabotonar la camisa blanca – Entonces… - la mujer dejó de hablar al notar que el hombre tenía la vista fija en sus pechos, que casi se salían del atuendo. Entonces ella mordió suavemente el lóbulo de la oreja de Naruto, sacándolo de su ensimismamiento. Naruto rápidamente invirtió posiciones, dejando a la mujer recostada en el futón.

-Es lamentable, pero no seré yo quien se deleite con este cuerpo – Geisha lo miró, confundida – Verás, hay alguien que necesita más de ti que yo – Hinata se sentó y se acomodó el kimono, mientras Naruto se pasaba una mano por el cabello.

-Mmm… entonces… ¿Acaso no soy suficiente para usted… señor? – dijo la mujer, fingiendo resentimiento, a la vez que le dedicaba una mirada lujuriosa. En su interior Hinata gritaba de la felicidad. Al menos no tendría que hacerlo con "ese".

-Eres una belleza, pero aún eres una principiante – ella sintió unos grandes deseos de arrancarle la cabeza al estúpido sujeto que estaba enfrente – Además, mi amigo ha venido…

-Diablos, no tenías que caminar tan rápido, Naruto – dijo una voz a sus espaldas. Naruto se volteó y Hinata fijó su vista en la puerta, más bien, en el hombre que estaba allí. Alto, apuesto, de larga cabellera castaña y ojos color de luna. Se trataba, nada más y nada menos, que de Neji Hyuga.

-Oh ya llegaste – saludó el rubio, con una sonrisa boba. Neji fijó su vista en la mujer que estaba sentada en el futón. En ese momento, Hinata tuvo que contenerse para no gritar. Neji. Neji Hyuga. El genio de la familia Hyuga, el hombre correcto, perfecto ejemplo de cómo debía ser un Hyuga, el sujeto con el puesto más alto en el departamento de Seguridad Informática, que hacía un par de meses se había dejado ver en una exclusiva fiesta, de la mano de su novia, la talentosa diseñadora de componentes electrónicos de alto nivel, Tenten Wang.

Imposible. Pero si es… Neji… Neji Hyuga. Esto deber ser una broma de mal gusto ¿Neji Hyuga en un cabaret? De verdad siento deseos de reírme. Es simplemente imposible ¿Qué sucedió con su novia? ¿Qué sucedió con su código de conducta tan riguroso y perfecto? Oh vamos ¿acaso todo el mundo planea burlarse de mí esta noche?

-La verdad no estoy seguro de… - empezó el castaño, cohibido ante la mirada de sorpresa que le dedicaba Geisha. Diablos, tengo que disimular, jamás puede darse cuenta de quién soy.

-¿Podrían explicarme qué sucede? – preguntó Geisha, poniéndose de pie y exhibiendo su mejor sonrisa.

-Oh sí, discúlpanos, estamos haciéndote perder tu tiempo – dijo Neji, con el leve sonrojo en sus mejillas, después de haber visto a la sensual mujer que estaba ante él – Naruto, sabes que, mejor… - el chico dio media vuelta para irse, pero el rubio lo sujetó por la muñeca.

-Olvídalo, no puedes retractarte – replicó Naruto, con rostro serio - ¿Acaso piensas decepcionar a esta chica tan bella? – tomó las manos de Hinata entre las suyas y le sonrió. La chica sintió unas terribles ganas de vomitar sobre el maldito que la tocó, de nuevo.

-No te preocupes, podemos tomar las cosas con calma – dijo Geisha, soltándose del agarre de Naruto y sacando un abanico de su pecho, cubriendo parcialmente su rostro con él y guiñándole un ojo. Neji sonrió tímidamente.

-¿Lo ves? Tan sólo relájate y disfruta, amigo – añadió Naruto – Yo tengo que irme, mi diosa me espera – les guiñó un ojo - ¡Adiós Neji! – antes de marcharse se volteó hacia la mujer - ¡Trátalo bien, novata! – ella asintió, con una sonrisa falsa dibujada en sus rosados labios.

Cuando Naruto se hubo marchado, Geisha invitó a Neji a sentarse en el futón, junto a ella. El muchacho parecía cohibido, pero accedió. Oh genial, no puedo creer que vaya a tener sexo con él ¡Con él precisamente! Parece que los dioses están en mi contra últimamente. Bueno, como sea, lo mejor es que me ponga seria y haga mi trabajo. Después de todo, no me vendría mal provocarlo un poco. Siempre me pregunté cómo sería pasar una noche con él. Entonces, perfecta oportunidad.

-Entonces dígame, señor – habló la dama, acercándose más al hombre - ¿Cuál es su nombre? – el castaño la miró, dudoso – Descuide, secreto profesional.

-Neji. Neji Hyuga – respondió él, con la respiración agitada. Geisha había colocado una de sus manos sobre la pierna del castaño.

-Es un placer conocerlo, señor Hyuga – dijo Geisha, con sensualidad – Parece que – ella se puso de pie y Neji no pudo evitar seguirla con la mirada – está bastante tenso ¿eh? – el castaño soltó un respingo, cuando las suaves manos de Hinata empezaron a masajear sus hombros – Sólo… relájese – le susurró al oído, haciéndolo estremecer.

-Supongo que sí, después de todo mi trabajo exige una gran responsabilidad.

-No me cabe la menor duda, Jefe del Departamento de Seguridad Informática de Konoha – dijo ella, acercando más su cuerpo al de él – He de admitir que se sorprende verlo por aquí.

-Es lógico, supongo – comentó el muchacho – En otras circunstancias, nunca hubiera entrado en un lugar como este – al parecer Neji buscaba una manera de zanjar la conversación, pues no le interesaba que una desconocida de enterara de los motivos que lo llevaron a aceptar la indecente, como pensaba él, proposición de su amigo de la infancia, Naruto.

-Ya veo. Entonces circunstancias especiales lo trajeron aquí – continuó ella, mientras seguía con su labor de masajear al hombre. La chica sintió cómo el cuerpo de Neji se empezaba a relajar y sonrió, complacida. Estaba decidida a conocer la razón por la que un tipo como él entró en un cabaret. Y, en definitiva, se planteó la meta de llevarse a ese hombre a la cama.

-Finalmente llegué a mi límite, es todo – Hinata no comprendió del todo las palabras de Neji – Esa mujer - ¿mujer? ¿Estará refiriéndose a su novia? Revolcándose con un maldito bastardo que no tiene dónde caerse muerto – la ira se apoderaba de su voz – Si piensa que es la única que puede divertirse, está equivocada – claro, Hinata lo entendió al instante, un hombre despechado. Un tipo que había ido a ese sitio para "revolcarse" con una mujer desconocida, para desahogar su frustración. Por supuesto, todo un "macho", que no podía, jamás, sentirse menos que su novia, o ex novia, más bien.

-Comprendo – dijo Geisha, arrodillándose entre las piernas abiertas de Neji e inclinando su cuerpo hacia él, de modo que tenía una "gran vista" de sus "atributos femeninos superiores". Un tono carmín se apoderó de las mejillas del castaño, que desvió la mirada, para evitar ser víctima de una hemorragia nasal. Hinata sonrió, complacida, no esperaba que intimidar a su "primo" fuera tan sencillo – Entonces, deberías divertirte tú también, Neji– el hombre pensó que jamás había escuchado su nombre ser pronunciado con tal erotismo.

Geisha enredó sus brazos alrededor del cuello de su cliente, pegando su pecho al de él. Neji permaneció inmóvil, sintiéndose acorralado por el seductor cuerpo de "su dama". Ella sonrió con picardía, para luego empezar a desatar la corbata negra de Neji, siguiendo con los botones de su camisa. Neji permaneció quieto, dejándose hacer. El chico tenía los sentidos nublados y una erección que iba en aumento, cuando la manga del kimono se deslizó más del hombro de la geisha, dejando al descubierto su seno derecho.

-Ups – se disculpó ella, volviendo a acomodarse el traje. La respiración de Neji estaba agitada, pero su cuerpo era incapaz de moverse.

-Yo… lo siento, no puedo hacer esto – agregó Neji, separando a la mujer de él y ocultando su rostro entre sus manos. Hinata frunció el ceño. Iba a ser más difícil de lo que se imaginó. De pronto, una luz se encendió en su cerebro, una idea.

-Como tú digas – Geisha se levantó del futón y caminó hasta el espejo de cuerpo entero que había del otro lado de la habitación. Neji no podía evitar seguir cada uno de sus movimientos con sus ojos. La forma en que movía sus caderas, sus largas y sensuales piernas, su cabello corto, recogido en un moño, su blanco cuello, sus hombros descubiertos. De pronto, no pudo evitar preguntarse ¿cómo sería hacer el amor con una prostituta? Porque, eso era lo que era, pensó Neji. Pronto, una sonrisa perversa se dibujó en sus labios.

Geisha se soltó el cabello y lo peinó con sus dedos. Sabía que Neji no había podido dejar de mirarla. Sus ojos no se habían apartado de ella, desde que se levantó del futón. Sabía que él la deseaba, bastaba con verlo en sus ojos. Lo que no comprendía era por qué simplemente no podía ser más atrevido. Entonces, decidió tomar medidas extremas. Recogió su cabello nuevamente y llevó sus manos hasta el delicado obi que sujetaba su kimono. Sin pensarlo dos veces, lo soltó.

Neji tan sólo pudo ver cómo la prenda se deslizaba por el cuerpo de la mujer, dejándola completamente desnuda. Al mirar en el espejo vio los pechos descubiertos de ella, perfectos, grandes, taaan tentadores. A ella parecía no importarle el hecho de estar desnuda enfrente suyo, al contrario, parecía estar muy cómoda, mirándose al espejo con naturalidad ¡Él no era de palo, maldición! ¡Sus malditas hormonas estaban muy despiertas! Como las de un adolescente. Pero él ya no era un adolescente, era un hombre serio y responsable, no era de esos que se dejaba llevar por sus impulsos sexuales, no era un pervertido, maniático amante del sexo como Naruto o Sasuke… Pero… ¡Maldita sea! ¡Tendría que ser homosexual para no querer lanzarse hacia esa mujer como una pantera!

Muy bien, había sido suficiente, decidió un sonrojado Neji, incómodo por la dureza en su virilidad. Se levantó violentamente del futón y agarró a la mujer por las muñecas, acorralándola entre la pared y su cuerpo. La boca de Neji se cerró alrededor del pezón derecho de ella, arrancándole un gritito de sorpresa. Neji se reprendió mentalmente por su impulsivo comportamiento, levantando lentamente la mirada, esperando una mirada indignada por parte de la mujer.

-Parece que después de todo – empezó ella, empujando delicadamente a Neji hacia atrás – sí puedes hacerlo ¿eh? – pegó más su cuerpo al de Neji, quien podía sentir sus pezones erectos rozar su pecho, por encima de la camisa que aún llevaba puesta.

-No creo que pueda ser gentil – admitió el castaño, que la miraba con ojos fogosos. Hinata sintió que el calor empezaba a apoderarse de su cuerpo. La mujer se deslizó hasta quedar sentada en el suelo, mirando a su "presa" instintivamente de arriba abajo.

Tal vez lo que estoy a punto de hacer no sea lo mejor, lo más ético o lo más decente. Quizás yo esté haciendo esto por venganza, después de haber visto a Tenten con aquel sujeto. Sin embargo, en este momento, no puedo pensar con claridad. Es como si mis instintos animales más primitivos se hubieran despertado y me incitaran a poseer a esta mujer, a una completa desconocida. Ha sido suficiente de pensar con claridad, de pensar con lógica y de forma correcta. Esta noche, al menos esta miserable noche saciaré mis deseos.

Neji se deshizo en un instante de su ropa, quedando desnudo enfrente de la Geisha, que se sorprendió con su reacción y sintió sus mejillas arder. No obstante, estaba consciente de que ella había provocado esa situación y, después de todo, ese era su trabajo ¿o no?

El castaño se deslizó hasta el piso y tomó a la mujer por los hombros, hasta dejarla sentada en sus piernas. Después, empezó a penetrarla, mientras se posesionaba de sus labios, introduciendo su lengua lo más posible en la boca de ella, que lo recibió, o más bien, se vio obligada a recibirlo. Sonoros gemidos de placer escapaban de la boca de ella, los cuales no hacían más que aumentar la excitación de Neji. Lentamente se fueron recostando en el piso, quedando Hinata encima de su cliente. Ella separó los labios de los de él y empezó a moverse. Podía sentir cómo la virilidad del hombre penetraba más hondamente en su sexo. Y eso no hacía más que empezar.

El hombre aprisionaba y acariciaba los senos de ella, mientras Geisha continuaba con su labor de bambolear sus caderas, para darle más placer a su cliente, pero al mismo tiempo incrementar el suyo. Neji se cansó de estar abajo y rápidamente intercambió posiciones con la dama. Los ojos de Neji despedían fuego, tanto que Hinata casi sentía que la quemaban. Él se quedó mirándola por unos instantes, como si estuviera recordando algo.

-¿Qué sucede? – preguntó ella, en tono sensual, al notar que su cliente había se había detenido. Él negó con la cabeza y ella sonrió ampliamente - ¿Te parece si vamos a un sitio más… cómodo? – sin pensarlo dos veces, Neji la levantó y la llevó en brazos a la cama, arrojándola sobre las finas sábanas de seda blanca, para luego colocarse encima de ella, rozando sus intimidades, mientras mordía uno de los pezones y aprisionaba su otro seno con su mano.

Después de saciarse de aquellas tentadoras colinas, Neji se colocó detrás de ella para empezar a penetrarla por detrás, aferrándose a las anchas caderas de la mujer, para penetrar más en su interior.

-Oh, oh dios… - gemía Geisha, al sentir el miembro de su cliente penetrarla por detrás, de una forma que se le antojó lo más deliciosa que hubiera sentido nunca. Hacía muchísimo tiempo que no conocía a un amante con tanta energía en la cama, no desde aquel maldito rubio.

Neji empezaba a quedarse corto de energía. Él lo sabía, se había vuelto loco al ver el cuerpo desnudo de esa mujer y, sin pensarlo, se comportó agresivo desde el inicio ¡Maldición! Hacía mucho que no tenía un sexo tan bueno. No podía decir que su ex fuera mala en la cama, pero comparado con esa mujer que tenía ahora a su merced, que se dejaba hacer, Tenten Wang era una completa perdedora. Cuando finalmente Neji se dio cuenta de que necesitaba un respiro, soltó a Geisha y cayó rendido en la cama, ante la mirada de reproche de la dama.

Geisha aún no había quedado satisfecha. El tener a ese apuesto hombre a su merced… Un momento ¿había dicho apuesto? ¡Qué clase de incestosa era! ¡Estaba haciendo el amor con Neji Hyuga! ¡Su primo! El hijo del hermano de… bueno, de ese sujeto, al que no se le podía llamar padre… Un segundo, si se suponía que Hinata Hyuga estaba muerta ¿qué hacía ella preocupándose por con quién estaba teniendo sexo? ¡No había tenido mejor sexo! ¡En años! Sí, AÑOS.

Con ese pensamiento en mente y, sin sentirse completamente satisfecha aún, la mujer decidió tomar el control. Se deslizó ágilmente entre las piernas del castaño y, sin previo aviso, empezó a acariciar el endurecido miembro de Neji, que pegó un brinco. Definitivamente no esperaba que esa mujer fuera así de atrevida. Él la miró a los ojos, esos hipnotizantes ojos verdes. Ella simplemente le guiñó un ojo, pasando ahora a devorar su hombría, con su seductora boca.

-Ah… ah… ah… - se podían escuchar los jadeos cargados de placer del hombre, que se revolvía sobre las blancas sábanas. La respiración de Neji estaba agitada, sentía que pronto alcanzaría el clímax, pero sabía que aún no había disfrutado lo suficiente del cuerpo de aquella mujer.

Ella concluyó su tarea, colocándose nuevamente sobre él, moviendo sus caderas de modo que sus intimidades se rozaban constantemente. Geisha pasó su lengua por el amplio pecho de Neji, hasta llegar a su cuello, depositando unos cuantos besos en él.

Entonces, el castaño volvió a quedar rápidamente encima de ella y empezó a penetrarla nuevamente, esta vez con más velocidad y violencia. La chica sintió como si la estuvieran partiendo por la mitad, maldición, le dolía. Ahora sí que estaba siendo agresivo. Una sonrisa de placer se dibujó en los labios de Neji, que la sujeto por los hombros para moverse dentro de ella con mayor facilidad. Geisha enredó sus piernas alrededor de las caderas de su adorable cliente, buscando sentir más profundamente ese excitante contacto. Sus cuerpos, perlados por el sudor, danzaban a un ritmo acelerado, arrancándoles gemidos y jadeos de placer. Ambos estaban disfrutando, sabiendo que quizás nunca se volverían a ver… o al menos eso era lo que ellos pensaban.

Sin embargo, el caliente momento se vio interrumpido. Sí, interrumpido. Interrumpido por el tenue sonido de una campana. Sí, la campana que anunciaba que su tiempo se había terminado. Sus intimidades ya se habían separado, pero Neji seguía besando los senos y el plano abdomen de su dama.

-Se-Señor… Hyuga…

-¿Mmm?

-E-E-Espere… - insistía ella, entre jadeos, sin conseguir que el hombre se apartara de ella. Es más, ya había comenzado a besar sus labios – Se… se ha acabado… el tiempo… - pero él no se detenía – Es… en serio… señor…

-¿Se acabó el tiempo? – preguntó él, confundido - ¿Qué significa eso?

-Mi tiempo contigo se ha agotado – respondió ella, pero él aún seguía encima de su cuerpo. Neji parecía confundido, pero entonces recordó vagamente las palabras de Naruto, algo acerca del tiempo límite con una de las damas del cabaret.

-Ya veo – el muchacho se levantó y se dirigió al pequeño recibidor para recoger su ropa. Su ritmo cardiaco aún no regresaba a la normalidad y aún se sentía excitado. En otras palabras, sentía que no había sido suficiente. Sí, resultó que Neji Hyuga era en verdad un amante insaciable.

Por otra parte, Geisha se sentía igual. Por un momento deseó que no hubiera tiempo límite, pero en fin, así era su trabajo. Permaneció en la cama, mirando hacia el techo. Podía escuchar a Neji yendo de un lado a otro, mientras se volvía a vestir. Geisha decidió que tenía que "despedirse" de él antes de que se marchara. No le importó estar desnuda y se encaminó de nuevo al recibidor de la habitación, pero se detuvo, quedándose recostada en una pared, mirando fijamente a su amante de esa noche.

Neji se sentía observado. Sabía que ella estaba allí, mirándolo fijamente con esa sonrisa provocativa. De nuevo estaba provocándolo, como había estado haciéndolo toda la noche. Terminó de arreglarse la corbata y se volteó hacia ella. Sus ojos se perdieron en el sensual cuerpo de esa mujer, que parecía hija de dioses.

-Supongo que eso fue todo – dijo Neji, recogiendo su largo cabello en una cola baja. Ella se encogió de hombros.

-Fue divertido… jugar contigo – comentó Geisha, acercándose hacia él y depositando un último beso en sus labios. Cuando iba a separarse, Neji la sujetó por la nuca, para profundizar más ese último contacto, enredando su lengua con la de ella.

Finalmente, Neji se separó de ella y abrió la puerta de aquella habitación, la llamada Okiya. Hinata recogió su kimono y se lo colocó sobre los hombros. No pudo evitar soltar una risotada. Después de todo el resentimiento que Neji Hyuga siempre le había guardado a Hinata Hyuga, resulta que esa noche se acostó con ella. Eso podía considerarse un punto a su favor en su objetivo de hundir a la familia Hyuga.

H&N

-Dos días después-

El esplendoroso edificio de la Organización Akatsuki. Una alta estructura de metal, que resplandecía con los rayos del sol. Emplazada en el centro de la ciudad, era el edificio más alto del centro corporativo de Tokio. Sin embargo, no se trataba de una típica estructura alta con forma de torre. No, porque la Torre del Amanecer, como se le conocía, diseñada por la famosa arquitecta Samui Nii, estaba construida con una extraña forma de espiral y un techo inclinado. Todas las ventanas habían sido hechas individualmente, pues cada una tenía una forma única. Sus interminables escaleras de caracol, en el interior, eran otro de los elementos característicos de la icónica torre.

Pues bien ¿qué clase de negocio albergaba la incomparable Torre del Amanecer? Se trataba nada más y nada menos que del grupo de inversionistas más poderoso de Tokio en la actualidad. Los Uchiha I ¿Uchiha "Primero"? Sí, efectivamente, porque ellos eran una ramificación de la reconocida Familia Uchiha de Tokio, separada internamente por conflictos generacionales. Como inversionistas, había apoyado la creación de importantes empresas, dando apoyo económico y asesoría a jóvenes empresarios japoneses.

El fundador de Akatsuki era el reconocido economista, ex Ministro de Economía del Japón, Madara Uchiha. Un hombre poderoso, de mundo y bastante influyente en el mundo de los negocios, de amplia trayectoria en el ámbito empresarial. El Sr. Uchiha I, como él mismo solía llamarse, se encontraba en su amplia oficina en el último piso de la torre. Se trataba de una amplia estancia, con una hermosa vista de la ciudad. Los pisos eran del más fino mármol, de color avellana; las paredes eran impecablemente blancas, con cuadros abstractos. En el centro yacía el amplio escritorio de madera de sauce, con una cómoda silla, de tapiz negro. Amplios estantes de libros estaban elegantemente repartidos por la habitación. Además, unos hermosos sillones con forma de U le agregaban un toque acogedor a la oficina.

Madara se encontraba mirando por los amplios ventanales de su oficina. Se trataba de un hombre de corto cabello negro, surcado por las canas. Llevaba un elegante traje negro, camisa blanca y corbata negra a juego. Su rostro, con algunas arrugas, no demostraba en realidad la edad del hombre. Madara escuchó las puertas de su oficina abrirse, sin embargo no apartó la vista del paisaje.

-Tan puntual como siempre – dijo Madara.

Un hombre joven entró en la habitación. Era alto, de complexión atlética; su cabello era largo y negro y lo llevaba sujeto en una perfecta cola a la mitad de la cabeza. Vestía un traje blanco, con una camisa negra, así como su corbata. Madara se volteó hacia el joven y esbozó una tenue sonrisa.

-¿Cómo ha ido la reunión? – preguntó el mayor.

-Un éxito. Tsume Inuzuka ha estado de acuerdo con las condiciones y firmó de inmediato – respondió el muchacho.

-Siempre supe que tenías talento, muchacho.

-Me halaga, padre – añadió el recién llegado, enfatizando la última palabra. Madara soltó una sonora carcajada, invitando al muchacho a sentarse y sentándose él a su lado – ¿Qué es tan gracioso?

-Creo que aún se me hace algo extraño que me llames así, Itachi – respondió el hombre. El joven que estaba con él se llamaba Itachi, Itachi Uchiha I, el hijo de 29 años de Madara, su "orgullo y mejor arma", como le gustaba decir a él. El menor rió.

-Ya deberías estar acostumbrado, después de todo, me has criado prácticamente desde que nací – dijo Itachi – No podría llamar padre a nadie más que a ti, Madara Uchiha I.

-Lo sé. Aunque nunca he sido un hombre demasiado sentimental.

-Yo tampoco – agregó el joven, estirándose – Supongo que eso nos hace compatibles.

-En efecto. El único Uchiha con quien guardo una relación cercana es contigo – comentó Madara – Los otros Uchiha son demasiado conflictivos ¿no te parece? – Itachi asintió – La Honorable Familia Uchiha, vaya apelativo más patético.

-E igual de patético es en actual líder. Francamente ese sujeto no puede hablar de honor.

-Mucho menos su esposa… Esos recuerdos no me son gratos…

-Un momento ¿Cuándo fue que esta se convirtió en una conversación acerca del pasado? – Madara sonrió a modo de disculpa. A Itachi no le agradaba en absoluto hablar de su tormentoso pasado.

-Tienes razón, olvidemos eso – se excusó el padre – Tienes programada una entrevista con una nueva estudiante de Cordon Bleu ¿cierto?

-Oh sí, una joven llamada Ikeda – respondió el pelinegro – Sin embargo, es la última estudiante que admitirá la academia este año. Supongo que podré ir esta noche a ese evento de caridad de los Senju.

-Esos chicos que escogiste tienen un futuro prometedor. Franck también es un cazatalentos muy exitoso ¿no crees? Eres su "fichaje" más valioso.

-Sólo acepté ese puesto como un favor a Franck, porque es uno de tus grandes amigos – dijo Itachi – Aunque ser Director de Admisiones de Cordon Bleu no está del todo mal – Madara sonrió y se puso de pie.

-Es más de mediodía, vayamos a almorzar. Hoy nos espera una tarde ajetreada.

H&N

El debut de Geisha en la cama finalmente había pasado ¿El resultado? Bueno, ella pensaba que no había salido tan mal. Aunque sí que había sido una sorpresa el que Neji Hyuga fuera su primer cliente. Es que… ¡Era Neji Hyuga! Ese sujeto serio, orgulloso, algo prepotente y extremadamente malhumorado, con un gran sentido de la honorabilidad. Sí, el mismísimo Neji Hyuga, experto en seguridad informática de Konoha, pisando un cabaret, cuando él mismo había jurado nunca entrar en un lugar así. Pero, en fin, es por eso que se dice "nunca digas nunca".

Si Neji Hyuga se hubiera enterado de quién era realmente la mujer con quien tuvo sexo, se habría indignado de tal manera que de seguro la hubiera sermoneado con algo así como "has mancillado el honor de los Hyuga". Pero, para Hinata ese "honor" no significaba nada. Honor. Hiashi Hyuga no podía hablar de honor después de la forma en que trató a su primogénita. La Honorable Familia Hyuga. ¡Tonterías! Ese apelativo no era más que una máscara para esconder las denigrantes y arcaicas reglas de los Hyuga.

Habían pasado dos días. Tres clientes para Geisha desde su debut, y al parecer su cuerpo ya se estaba acostumbrando al ritmo de trabajo. Pero era otro asunto el que la inquietaba. Su cuerpo sentía la necesidad de hacer el amor con Neji Hyuga. Ni ella misma sabía por qué tenía tales deseos, era como si el cuerpo de ese sujeto se hubiera convertido en su droga, además estaban las palabras de Tsubaki. El recuerdo de esa noche llegó a su mente.

-Flashback-

Neji se había marchado y en cuanto la puerta de La Okiya se cerró tras él, Hinata se derrumbó en el futón, exhausta y dolorida. No había tenido sexo desde hacía siete años y definitivamente su cuerpo no estaba acostumbrado a las embestidas de un hombre despechado, mucho menos un hombre con una virilidad como la de Neji Hyuga. Hinata siempre había pensado que aquel que fuera su primo era muy atractivo, sin embargo, jamás pensó que tuviera un cuerpo digno de héroe griego.

-Jamás pensé que sería tan… agotador – se dijo a sí misma la chica, cerrando los ojos – Pero creo que ha estado bien.

La mujer se puso de nuevo el kimono y se tendió en la cama, cerrando los ojos, dispuesta a descansar unos minutos, antes de regresar a casa. Sin darse cuenta se quedó dormida. No se dio cuenta de cuánto tiempo llevaba dormida, y se habría quedado allí el resto de la noche de no ser porque la voz de Ino la regresó a la realidad.

-¡Hina, despierta! ¡Hina! – decía Ino en voz alta, mientras la sacudía suavemente.

-Mmm… quiero dormir – replicaba la chica, sin abrir sus ojos.

-Es hora de regresar a casa – pero su amiga se negaba a despertar – Oh mira, Franck Henry ha venido a verte.

-¡Qué! – exclamó Hinata, despertando de golpe - ¿Dónde? ¿Dónde está? – añadió ella, mirando a su alrededor.

-Jajaja sí que eres ingenua, claro que él no está aquí – Hinata frunció el ceño e infló las mejillas como una niña pequeña. Franck Henry era el representante en Japón de la Academia Le Cordon Bleu. La historia de cómo se había convertido en multimillonario fascinaba a Hinata y era uno de los hombres a quien ella admiraba más.

-Me engañaste.

-Lo siento, pero tú no querías cooperar – respondió Ino – Ven, es hora de regresar a casa. Vamos para que te cambies de ropa – la chica asintió y siguió a su amiga, a través de una pequeña puerta que estaba en la parte trasera de la habitación. Esta puerta estaba conectada con los camerinos de las chicas.

-Vaya que estoy agotada – decía la recién "iniciada" Geisha.

-Hiciste un buen trabajo, Geisha – dijo la rubia, al entrar en el camerino – Pero no puedo creer que ese sujeto fuera tu primer cliente. Neji Hyuga viniendo aquí.

-No me lo recuerdes, no puedo creer que tuve sexo con ese hombre – comentó Geisha, con expresión seria. Aunque ella sí que había disfrutado esa noche junto a él, pero no iba a admitirlo enfrente de Ino – Ya sabes que él…

-Olvídate de eso, tú no tienes ningún vínculo con Neji Hyuga ¿verdad? – Ino le guiñó un ojo y ella asintió. Era cierto, desde aquel día en que Hiashi la desterró de la mansión, ella había dejado de ser una Hyuga – Ahora cuéntame qué tal estuvo – Geisha se sonrojó, pero no respondió – Oh vamos, al menos dime qué tipo de amante es.

-Tímido – fue lo primero que se le vino a la cabeza. Ino se sorprendió, pero antes de que pudiera decir algo más, Hinata continuó – Pero después se volvió un poco más "salvaje", francamente no yo no tenía mucha creatividad, así que lo dejé hacer lo que quisiera conmigo.

-¡Qué! ¿Estás diciendo que lo dejaste tener el control? – exclamó la rubia.

-Vamos, vamos, no te alteres. La próxima vez investigaré en internet o leeré Kamasutra.

-¿Estás diciendo que quieres volver a verlo? – Hinata se quedó pensativa unos instantes, meditando la pregunta de su compañera. Un momento, lo estaba pensando ¿acaso quería volver a verlo?

-Quién sabe – fue lo único que respondió la "novata", cuando un par de voces se iban acercando a los camerinos.

-¿Qué tal ha ido tu primera noche? – preguntó Samui, que se acercó al espejo para quitarse los lentes de contacto de color rojo.

-Pues… en realidad el sujeto era algo inexpresivo así que…

-Debut exitoso, Geisha – intervino Tsubaki, que recién iba entrando en la habitación. Ino, Hinata y Samui se voltearon hacia ella – Debieron ver la cara del sujeto Hyuga cuando salió de La Okiya, traía una expresión de enorme satisfacción – agregó la ahora peliplateada, ante la mirada incógnita de sus compañeras.

-¿Un Hyuga? – preguntó Samui - ¿Quién rayos era?

-Neji Hyuga – se apresuró a responder Tsubaki. Samui abrió los ojos por la sorpresa.

-¿Qué demonios hacía un sujeto como él aquí? – Tsubaki se encogió de hombros y miró de reojo a Hinata – Vaya sorpresa.

En efecto, había sido una sorpresa para muchos el darse cuenta de que Neji Hyuga había pisado el cabaret Moulin Rouge. Y no sólo eso, para muchos también había sido una sorpresa la enorme sonrisa que se había dibujado en el rostro del estoico Director del Departamento de Seguridad Informática de Konoha Corp. Ni siquiera sus amigos, Naruto Uzumaki y Sasuke Uchiha, que lo conocían tan bien, podían creer las palabras de Neji cuando este les dijo que ansiaba volver a ver a esa mujer que se hacía llamar Geisha.

-Fin del Flashback-

Después de esa noche, Geisha estuvo con dos hombres más. Primero, Suigetsu Hozuki, un biólogo marino, asistente de Kisame Hoshigaki; y después con un sujeto bastante extraño, que sólo se hizo llamar Hidan. Sin embargo, a pesar de eso y a pesar de que era su trabajo complacer a sus clientes, sin involucrar su propia satisfacción, Hinata no había dejado de pensar en Neji, en ese hombre con su peculiar forma de tener sexo. Ya varias veces se había sorprendido a sí misma, pensando en esa noche con él, y así mismo, se había reprendido por tener esos pensamientos tan ilógicos. Definitivamente Hinata Ikeda parecía estar delirando, o al menos eso era lo que ella pensaba.

La mujer decidió no pensar más en ello y prepararse para su entrevista esa tarde.

H&N

-Oficinas de la Sede japonesa de Le Cordon Bleu-

Le Cordon Bleu es un prestigioso centro de estudios, líder en la educación de Administración Hotelera, Ingeniería Alimentaria, gastronomía y artes culinarias, en fin, todo lo relacionado con el negocio de los hoteles y restaurantes. Su sede central se ubica en París, Francia, sin embargo, el fundador de la academia, Monsieur Dominique Moreau, había forjado una alianza con la Universidad de Tokio, para educar a jóvenes japoneses en el arte de lo que él llamaba Ingeniería Hotelera. Por tal motivo, la Toudai había acondicionado, con la asesoría de profesionales franceses, un amplio edificio que fungiría como sede de la Academia en Japón.

La administración de Le Cordon Bleu en Japón, al mando de Franck Goncourt, gerente de la Academia en territorio nipón, había solicitado el reclutamiento de un selecto grupo de prometedores jóvenes, que había demostrado tener grandes habilidades para la Ingeniería Hotelera. El Gerente de Admisiones, Itachi Uchiha, era un verdadero genio para localizar jóvenes talentos, además de ser un excelente estratega en los negocios.

Hinata bajó de su taxi, enfrente de las oficinas administrativas de Le Cordon Bleu, ubicadas en un elegante edificio blanco, de estilo contemporáneo. Ella vestía un conjunto de falta y chaqueta, de color azul marino. Calzaba unos elegantes zapatos de tacón, de color negro.

-Bien Hinata, tranquilízate – se decía a sí misma, al notar el temblor de sus manos. Esa era su única oportunidad para ingresar a Le Cordon Bleu ese año. La mujer caminó hasta la entrada, cuyas puertas de cristal se abrieron automáticamente. Se aproximó hasta la recepcionista, una mujer de cabello rojo, corto, y ojos azules. Vestía un conjunto de color blanco, con el emblema de la Academia en el pecho.

-Buenas tardes, señorita ¿puedo ayudarla? – preguntó amablemente la mujer, con marcado acento francés. Hinata se fijó en su identificación, se llamaba Amelie.

-Sí, vengo a una entrevista con el Director de Admisiones.

-Claro, con Monsieur Uchiha – dijo Amelie – Suba al ascensor, cuarto piso, primera puerta en el pasillo de la izquierda.

-Muchas gracias – dijo la peliazul, siguiendo el camino que Amelie le indicó. Pronto se encontró enfrente de la oficina indicada. La chica se acercó al escritorio de la secretaria, una chica de cabellera corta y castaña.

-¿Puedo ayudarte? – preguntó la muchacha. Hinata la miró fijamente y cayó en la cuenta de quién se trataba. Era Rin Hatake, su compañera del Moulin Rouge, que llevaba el mismo uniforme que la recepcionista – Hola Hina – saludó Rin, en voz baja - ¿Vienes a ver al señor Uchiha?

-Eh… sí, tengo una entrevista.

-Dame un momento – Rin levantó el teléfono – Señor, la señorita Ikeda ha llegado. Enseguida – se dirigió nuevamente a la peliazul – Puedes pasar, suerte – Hinata sonrió, agradecida y abrió la puerta.

Las paredes de la habitación eran azul cielo y los pisos de cerámica blanca, había un par de libreros y un par de cuadros con kanjis. En el centro de la oficina había un escritorio de madera de roble. Detrás de él, sentado en una hermosa silla ejecutiva de tapiz azulado estaba Itachi Uchiha, con la vista fija en la pantalla de su computador portátil, de color plateado.

-B-Buenas tardes – saludó tímidamente Hinata. El pelinegro levantó la vista y le sonrió. Al encontrarse con los penetrantes ojos negros de Itachi, la chica no pudo evitar sonrojarse.

-Buenas tardes, Srta. Ikeda, por favor, póngase cómoda – dijo el hombre, señalando un par de cómodas sillas que estaban frente a su escritorio. Hinata se sentó, bastante nerviosa. Itachi volvió su vista hacia el computador – Bien, hace un par de días recibí sus papeles. Un ensayo excelente, si he de ser franco – uno de los requisitos para optar por un cupo en la academia era que el postulante debía elaborar un ensayo, acerca de la importancia de una educación de calidad para un Administrador Hotelero.

-M-Muchas gracias.

-Por favor, no se ponga nerviosa que no muerdo – la chica asintió, aún sonrojada, pues su entrevistador era muy apuesto y parecía ser muy joven – Muy bien, veo que no ha tenido experiencias previas en el campo de la Ingeniería Hotelera, entonces ¿qué la impulsó a optar por una carrera en la academia?

-Verá, mi sueño siempre ha sido estudiar Administración Hotelera en Le Cordon Bleu – respondió Hinata, ahora con más seguridad – Sé que ya no soy una jovencita, pero siempre estoy anuente a aprender nuevas cosas. Además, admiro a Monsieur Goncourt, creo que la historia de su vida es increíble.

-¿Se siente identificada con la historia de Monsieur Goncourt?

-Se puede decir que sí – Hinata sólo rogaba porque no le preguntara nada acerca de su educación previa – Creo que me identifico con él en su ambición por alcanzar sus metas con trabajo duro.

-Ya veo – dijo Itachi, con rostro inexpresivo. Hinata no podía saber si las cosas iban bien o mal – Entonces, Srta. Hinata, ¿conoce usted todos los ámbitos que engloba la carrera de Administración Hotelera de esta academia?

-Por supuesto – respondió inmediatamente la peliazul – Comprende desde el área de atención al público, administración de restaurantes, gastronomía, hasta estrategias de negocios turísticos. El perfil profesional del egresado es muy amplio.

-Le plantearé una situación – la chica escuchaba con atención – Imagine que un inversionista se acerca a usted con la intención de financiar su negocio, pues usted desea iniciarse como empresaria ¿qué tipo de negocio sería?

-Una cadena de hoteles, sin lugar a duda – Itachi parecía sorprendido. Muy pocos candidatos respondían tan rápido y con tal seguridad. La chica tenía agallas, sin duda – Empezaría por abrir un hotel en la zona de Shimatachi, debido a su popularidad entre los turistas. Imagino visitas guiadas a los alrededores del Palacio Imperial, además de ofrecer la típica arquitectura tradicional japonesa. Después buscaría ir expandiendo, gradualmente, el número de hoteles en el país.

-Sin duda una mujer muy ambiciosa – intervino Itachi, con una media sonrisa – Eso me gusta.

-Los negocios turísticos siempre han sido mi pasión. El abrir una cadena de hoteles, que se conviertan en los mejores de Japón y sean reconocidos internacionalmente, es mi mayor ambición.

-Una persona que piensa en grande – comentó el pelinegro, haciendo sonrojar a la chica con su penetrante mirada – No me queda más que decirle – se puso de pie – bienvenida a Le Cordon Bleu – la chica estuvo a punto de ponerse a saltar y gritar de la felicidad, pero se contuvo. No podía dar una mala impresión al sexy director de admisiones.

-Vaya… yo… - ella no podía hablar de la emoción. Jamás pensó que la entrevista sería tan corta y que terminarían aceptándola tan pronto.

-Notará que mis entrevistas no son para nada convencionales – le ofreció su mano y ella se la estrechó.

-Se lo agradezco mucho, Sr. Uchiha, es un honor para mí.

-La Srta. Hatake le enviará los detalles necesarios a su correo electrónico – dijo el hombre – Aproveche esta oportunidad, Srta. Ikeda. Es la última postulante que admitiremos este año.

-Claro que la aprovecharé – Hinata le dedicó una reverencia, antes de salir de la oficina, con una gran sonrisa dibujada en sus labios.

-¿Cómo te fue? – preguntó Rin, expectante. Hinata simplemente levantó el pulgar - ¡Genial! Muchas felicidades.

-Gracias, Rin.

H&N

En cuanto llegó a casa, Hinata se dispuso llamar a su inseparable amiga, Ino. Se tendió en el gran sofá de la sala y marcó a la oficina de Ino. Después de un minuto, escuchó la voz de su amiga del otro lado.

-¡Hinata! ¡Por fin llamas! – exclamó la rubia – No sabes lo nerviosa que he estado hoy. Casi no he podido concentrarme en el trabajo ¡Cuéntame!

-Sólo diré esto – respondió la peliazul – Soy oficialmente estudiante de la Academia Le Cordon Bleu – Hinata escuchó un grito de Ino, del otro lado de la línea.

-¡Excelente! ¡Sabía que lo conseguirías! Oh Hinata, estoy tan feliz por ti. Pero – el tono de voz de la rubia se tornó serio - ¿No tuviste problemas con el asunto de tu educación anterior?

-El Sr. Uchiha no me hizo ninguna pregunta al respecto.

-El Sr. Uchi… ¡No me digas que te entrevistó Itachi Uchiha en persona!

-Así es ¿por qué la emoción?

-¿Por qué…? ¿Por qué la emoción dices? – replicó la rubia - ¿Es que acaso no lo viste? Ese hombre es taaan guapo – Hinata asintió, completamente de acuerdo con las palabras de Ino - ¡Dios, qué no daría por estar con él a solas! Le haría…

-¡Ya, guárdate los detalles, pervertida! Sí, es muy apuesto. De hecho lo conocí hace años, en un evento de caridad cuando, ya sabes…

-Sí, entiendo ¡Qué afortunada! Pero bueno, dejando eso de lado ¡Esta noche vamos a salir a celebrar! – exclamó Ino, muy contenta.

-Cierto, hoy tenemos la noche libre – recordó Hinata - ¿Adónde iremos?

-Ya lo verás.

H&N

Yey! Hina fue admitida en Le Cordon Bleu y se irá de fiesta para celebrar… ¿Qué sucederá esa noche?

Las invito a seguir leyendo HiGh ScHoOl DrAmA.

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