Bueno que tengo que decir, solo que aquí esta otro capítulo más y esta vez si no tarde XD.


Confianza y desconfianza

En la dimensión caótica de Termina. Una batalla había acabado, la tierra fue manchada de sangre divina, un Dios mato a sus semejantes. Se podía ver los cadáveres en el suelo, se veía un Dios viejo, con una gran barba blanca y ropajes carmesí. Y otro joven que apariencia tendría de veinte años, pelo y de tez blanca y tenia los mismos ropajes.

-Tanto el padre como el hijo decidieron caer juntos.

Mientras estaban tirados bajo el suelo, ante los pies de una fiera que los veía con sus ojos vacios y sin vida, en el ojo derecho de la fiera reflejaba al padre y en el otro al hijo. Mientras aquel asesino no sentía nada al verlos, solo un pequeño pensamiento que paso rápidamente, un recuerdo.

-(Mph) Como sea. Ya no existen más.- Una vez acabadas esas palabras ambos Dioses se desvanecen, dejando sus armas. Unas espadas con el mango dorado y una hoja un poco larga que las demás espadas comunes y de metal muy resistente, al verlas parecían nuevas y majestuosas.- Y sin más que decir me quedare con sus espadas.

La Fiera Deidad había librado una pelea más en su larga e inmortal vida, tenía las marcas de guerra, algunos roces de espada y su armadura un poco agrietada, su batalla fue contra dos Dioses que eran igual que los demás querían su tierra para sí mismos y Oni no tuvo más que otra que matarlos, aunque eso le costaba un respeto que decaía con cada batalla hacia las demás Deidades que le temen.

Oni guarda su gran Espada Doble Hélice, pero antes de ello él, la mueve hacia otro lado, quitando la sangre que salpicaba en la tierra de Termina y al terminar el guarda su espada que deja de brillar. Después el Dios agarra las espadas y se les queda viendo de forma molesta, pero después Oni sonríe de forma malévola al matar aquellas Deidades que lo querían muerto.

El Dios De La Luz Y La Oscuridad se desvanece de su tierra y se retira hacia su lugar sagrado, a su luna.

Una vez en la luna, el Dios llega y la ve. El lugar sagrado de Oni era una gran pradera, hermosa y majestuosa, digna de los cuentos populares sobre un paraíso, un lugar tranquilo. Había pasto y flores en dicha pradera, pero nada más había un árbol y este estaba en medio. Aquel árbol tenía en su copa flores, pero también tenía frutas de diversos tipos, así también tenía algunas flores en su tronco y su alrededor.

Pero a pesar de que el Dios Guerrero estaba ahí, el mueve su mano y la gran pradera se distorsiona, la imagen desaparece y en su lugar Oni estaba en medio de la oscuridad y al frente estaba un templo y Oni estaba justamente a su entrada.

El Dios camina un poco en aquella oscuridad, acercándose al templo. Y una vez al frente de este Oni empieza a empujar unas grandes y gigantescas puertas de piedra de quince metros de largo, se oía el sonido al ser empujadas.

Una vez que el Dios entra al templo las puertas se cierran. La Fiera Deidad se encontraba en un cuarto gigantesco, pilares sostenían el techo, así también había dibujos y cuadros, algunas estatuas representativas y algunos muebles comunes y típicos. Oni empieza a caminar en su templo que existe desde antes de él. Pero a pesar de ser un gran templo, este estaba vacío, sin ningún alma más que la del Dios, era un lugar muy frio tanto en atmosfera, se sentía una gran soledad y perturbación.

El Dios sigue caminando hasta llegar a una de las aéreas del templo, Oni llega a unas puertas gigantes, menos largas que la de la entrada, esta solo era de cuatro metros y sus puertas eran de madera. Oni se mete a dicho cuarto ya al entrar este también era gigantesco, no se sabía que tanto media. Adentro de aquel lugar se encontraban sus trofeos. Había armas, espadas, centros, bastones. No solo había armas, había también telas o pedazos de ellas, eso incluía ropas, capas. Pero también había huesos y algunos esqueletos de bestias completos. Y todo eso estaba muy acomodado y en orden, parecía un museo. En ese cuarto la Fiera Deidad guarda sus trofeos de los Dioses que han caído ante sus garras, ahí almacena una parte de ellos, un símbolo de victoria para Oni.

El Dios de Termina camina en aquel cuarto hasta encontrar un lugar para sus trofeo y una vez que lo encuentra, el cuelga sus espadas en la pared, adornándola y llenando con más muertes aquel cuarto. Y después de eso Oni ve sus trofeos, solo para después dar un suspiro de mala gana, al darse cuenta que su salón está incompleto. Le hace falta una flor y un centro.

-Juro que te quitare esa flor Viridi. Y ti Palutena te quitare tu centro.- Oni decía eso casi entre dientes, mostrando una cara de furia.

La Fiera Deidad se mueve y sale de aquel cuarto, una vez afuera, el Dios se mueve y se pone al centro de su templo y se sienta en un trono que estaba ahí, mientras deja su gran espada a lado. El trono tenía almohadas de color rojo, era algo grande, aun para Oni, tenía metales dorados y plateados y hasta en la cima, tenía una luna media, como el emblema que carga Oni en su armadura.

-(Suspiro) Ya no se qué hacer.- Pensaba a si mismo, mientras el recargaba su cabeza sobre su mano izquierda y esta a su vez estaba apoyada en la agarradera del trono, mientras se sobaba la frente y los ojos, en señal de preocupación.- La Guerra Divina muy pronto empezara y al parecer no la puedo evitar. Los ataques ya son constantes, a pesar de que he extinguido a muchas Deidades a lo largo de los milenios, pero aun estoy en riesgo. Si esto sigue es solo cuestión de tiempo.

Oni se deja de sobar en la frente, mientras da otro suspiro con los ojos cerrados, pero de repente los abre.

-Aunque…


Hace cien años

Hace cien años, en el lugar sagrado de la Fiera Deidad, en su pradera. El Dios Guerrero estaba meditando y descansando. Hasta que el Dios de Termina escucha unos pasos, pero no eran comunes, se escuchaba más pesado, como si de un animal se tratase, un animal que galopeaba y se acercaba.

Oni al escuchar más cerca aquellos pasos responde.- Veo que te he subestimado un poco por tu apariencia, ¿Dime quien eres y porque osas pisar mi lugar sagrado sin mi permiso?- Después pregunta abriendo sus ojos vacios.

La Fiera Deidad al abrir sus ojos ve aquel piso de su luna. La fiera ve a una bestia blanca con ojos rojos y de fondo verde, una altura más grande que la de Oni, con una altura de tres metro, su pelaje era blanco con partes grises, así también en su cara contaba con esas partes grises, en su rostro también llevaba líneas horizontales y puntos verdes debajo de sus ojos, también tenía marcas doradas en sus pezuñas. Lo que más destacaba de aquel animal es un gran arco dorado que tenía en su tronco que se podía ver a simple vista, la forma en que se veía era muy sorprendente dejando ver la majestuosidad y una especie de energía que daba una tranquilidad al verlo, pero a la vez poniéndose imponente.

-Perdóneme si le he faltado al respeto. Le juro que no ha sido con intención de ofenderlo Dios Oni, Dios Feroz.- Respondió la Bestia y al hacerlo Oni se impresiona disimuladamente, abriendo un poco más sus ojos.- Y mi nombre es Arceus y yo soy conocido por mis hijos y creaciones y otras Deidades por ser el Dios Pokémon en mi dimensión.

Oni se para y alza un poco la mirada para ver aquellos ojos rojos de Arceus.

-Ya está aquí qué más puedo hacer. No eres una bestia ordinaria, sin ofender, sabes hablar por medio de telepatía y es muy poderosa.- La Fiera Deidad sonríe un poco y a la vez camuflaje ando mas su asombro al saber del gran poder que tiene Arceus al hablarle, aunque sean Dioses aun cuesta mucho trabajo hablar por telepatía al menos que se tenga una autorización de la Deidad con la que hablan.- Si, he oído de usted y es para mí un gran honor conocerlo finalmente, Dios Pokémon. Y también he estado en su dimensión hace tiempo.- Dijo poniéndose un poco serio.

Después el Dios Guerrero se mueve un poco estirando sus brazos y agarrando su espada torcida y guardándola detrás de él.

-Si estoy enterado de su presencia de mi tierra.- Comento la gran bestia blanca.- Me informaron mis Unown al respecto, sobre su presencia en mi tierra.

-¿Enserio?- la fiera se desconcierta y se pone nervioso un poco sobre los Unown, puesto que si sabe quiénes son y no tuvo una relación muy grata con ellos, en este caso uno.- Dígame Arceus, ¿A qué se debe su presencia a mi tierra?

El Dios Pokémon se queda callado un poco, pero después responde.- Iré al punto Dios Oni si no le molesta.

Un momento de silencio se toma Arceus.

-Dios Oni, Dios Guerrero de la tierra de Termina. Yo Arceus, Dios Pokémon, he venido ante usted para pedirle un gran favor, yo vengo ante usted ha pedirle una alianza. Que usted Fiera Deidad sea mi aliado para estos momentos venideros y difíciles de guerra.

Arceus humildemente hace una reverencia, se arrodilla de forma elegante, bajando la mirada y cerrando los ojos.

La Fiera Deidad se queda callado al escuchar eso, el da un respiro.- Ya veo, si usted no es el primero. Ya son varios, aun para mí.

-Lo entiendo.- Arceus seguía agachado, la bestia sabía que Oni era muy temido entre los demás, pero había algo que a diferencia de las demás Deidades no habían hecho con él.

-Puedo preguntar, ¿Por qué quiere una alianza conmigo?- Pregunto la fiera mientras lo seguía viendo con aquellos ojos fríos.- La verdad me desconcierta un poco, sus hijos se saben defender muy bien y eso lo sabemos todas las Deidades, usted hasta me podría atacar si lo deseara.

-Me temo que es cierto lo que usted dice. Si yo cree mi universo junto con mis hijos y era muy joven cuando lo hice, no me daba cuenta de las demás dimensiones vecinas, hasta que experimentamos el primer ataque de otro Dios.- Respondió Arceus que abrió sus ojos, pero aun tenía su mirada hacia abajo.- Yo he defendido mi universo ante las demás Deidades y empecé a explorar las dimensiones para saber que no era el único y que había mas seres de mi calibre y hasta más fuerte que yo y mis hijos.

-Lo entiendo, usted tal vez no está al tanto de la Guerra Divina.

-Oí de ello por otras Deidades que me atacaron y tan solo de escucharlo me lo imagine. Y desgraciadamente hemos tenido constantes ataques hacia nuestra dimensión, Deidades venían sin parar y nosotros logramos defendernos. Pero desgraciadamente nos hemos debilitado. No puedo seguir creando. Por eso he venido ante usted.

La Fiera Deidad se queda de nuevo en silencio, pensando.

Y la verdad no le puedo dar nada a cambio, no aun. Y no le pido nada a usted, solo quiero proteger mi tierra, así como usted protege la suya.

Oni seguía callado, viendo a Arceus, el sonó muy sincero en todas sus palabras. Pero la fiera tenía dudas, no sabía si decía con toda verdad.

-Suena muy sincero Dios Pokémon. Y descuide, la verdad no me interesa nada a cambio, a excepción de defender mi tierra igual que usted.- Respondió la fiera.- Pero sere sincero también. Agradezco mucho la propuesta. Pero no me interesa una alianza por el momento. Estoy conforme como estoy.

Eso fue un gran golpe para el Dios Pokémon.

-Espero que lo entienda.

…- Arceus no dice nada por un momento y se empieza a parar.- Lo entiendo y lo respeto. Lamento haberle quitado su valioso tiempo.

-No se preocupe. Para mí fue un gran honor contar con su presencia.- Oni hace una reverencia hacia la bestia.- Aparte no tengo otra cosa mejor que hacer.

-Bueno… Con su permiso. Me retiro.

Y así el Dios Arceus da media vuelta y empieza a galopear hasta desvanecerse al frente de la Fiera Deidad.

-(Suspiro) Si tan solo fuera tan fácil tener esa confianza.

La Fiera Deidad no acepto debido a la desconfianza que siempre tiene hacia las demás Deidades. Todas las Deidades que Oni rechazo lo atacaron, por la ambición, siempre querían Termina a cambio de dicha alianza, por eso era su desconfianza.


Actualidad

La Fiera Deidad estuvo esperando la llegada del Dios Pokémon para enfrentarlo y matarlo, así como los demás que le propusieron una alianza falsa. Pero Arceus nunca llego. Y en su lugar había llegado la Diosa Viridi y aquellos dos Dioses.

-¿Sera que por una vez me he equivocado?- Oni se preguntaba con una cara perpleja, mostarndose esta vez sorprendido.- ¿Sera que haya Dioses que no vengan a mi por a mi por ambicion?, ¿Sera el primer Dios con quien haga una alianza?

El Dios se para de su trono y camina.

-¿Sera?, Ahora tengo que ir yo con él ha proponerle esa alianza.- Se decía mientras caminaba hacia otra puerta.- Que vergonzoso es esto. Yo nunca he pedido a alguien ser mi aliado y nunca lo he necesitado. Hasta ahora. Pero aparte si no lo hago, el vendrá eventualmente y me atacara, así que mejor aprovechare su fuerza y su ejército de bestias. Solo es cuestión de tiempo para que se dé inicio la guerra y yo me tengo que preparar.

La Fiera Deidad ha tomado una decisión y le toca ahora al pedir una alianza.

-Solo espero que aun me acepte. Me ha demostrado en este tiempo que es digno de confianza, no que las otras Deidades me atacaron sin perder tiempo.

La Fiera Deidad se acerca y abre una puerta y adentro de ella había otro cuarto solo que era pequeño que los demás, tenía el tamaño el doble de un cuarto común, el Dios camina hasta llegar a un gran y viejo ropero. Oni abre ese ropero que guardaba para él una sola cosa.

-Ya tiene casi quinientos mil años que no uso esto.

***Mientras tanto. Un día después***

En otra dimensión, en otra tierra donde el planeta le correspondía a otro Dios. Una tierra llena y rica de vida y de especies únicas. A diferencia de las demás tierras, esta fue creada por un Dios con apariencia de bestia, aquella Deidad creo su tierra con mil brazos, él y con la ayuda de sus hijos moldearon la tierra y la llenaron de vida con humanos y bestias. Aquellas bestias son únicas y poderosas entre las demás dimensiones, una potencia. Las demás Deidades conocen aquella dimensión como "La Dimensión Pokémon", ya que las bestias tienen ese nombre.

Ahora sobre el Mundo Pokémon, en los cielos, encima de un monte al que algún día seria famoso por un entrenador legendario, en esa parte las nubes se veían diferentes, se podía ver un remolino.

Sobre el Monte Plateado, en su cima, desde los cielos relámpagos se abre un portal en donde se ve otro mundo al otro lado una dimensión vecina, aquel portal que deja caer una ráfaga de color azul y de esa ráfaga desciende el Dios del mundo de Termina.

Aquella ráfaga se desvanece y deja ver la majestuosidad del Dios. La Fiera Deidad ha llegado a la Dimensión Pokémon.

Pero esta vez el Dios de Termina se veía diferente, su armadura era diferente, llevaba en su torso la misma armadura, pero ese era nada mas el diseño, era más clara y plateada y un poco más robusta, aun seguía llevando su luna y triangulo en sus pectorales, tenía también unas hombreras redondas. Las manoplas eran más claras y plateadas, pero aun tenían esas marcas rojas y esta vez estaba cubierto hasta los dedos. También llevaba sus codales arriba de sus manoplas, ahora no llevaba aquella camisa negra que se veía a simple vista, más bien no se veía, sobre ella estaba una cota malla plateada que cubría sus brazos. Las botas de cuero no estaban, ahora tenía un calzado de hierro que llegaba hasta sus rodillas, así también con rodilleras, sus pantalones negros seguían siendo los mismos, así como su túnica blanca, que aun se asomaba un poco en su torso. Detrás del Dios también llevaba una capa roja que se agitaba un poco por el viento que hacía, mientras esta aun ocultaba su gran Espada Doble Hélice.

Oni andaba elegante para el momento, aquella armadura le había pertenecido antes a su antecesor y ambos solo la ocupaban para ocasiones especiales. Aquella armadura es más resistente a los golpes. La Fiera Deidad uso por última vez esa armadura hace aproximadamente medio millón de años en una boda en otra dimensión.

-¿Con que esta es la dimensión del Dios Pokémon?, Vaya que ha cambiado desde la última vez que la pise.- Oni se preguntaba, mientras veía ese mundo, así como algunos Pokémon del tipo volador surcando los cielos.- Por lo que se por la Diosa Del Tiempo y las demás Deidades, el Dios Arceus debe estar encima de un monte, ¿Cómo se llamaba?... Monte Corona.

La Fiera Deidad se agacha un poco para darse impulso y da un gran salto, el Dios sale del Monte plateado y baja a tierra firme.

-¿Pero donde se encuentra ese lugar?- Oni se preguntaba otra vez, solo que confundido.- La última vez que estuve aquí fue hace dos millones de años y solo pise un poco ya que esas malditas cosas con un solo ojo me llevaron a otra dimensión, que suerte que mate a su líder, hasta le hice un favor a Arceus en quitarlo. En fin tengo que seguir.

Y así el Dios de Termina se empieza a mover para encontrar al Dios Patrono de aquella dimensión.


Un mes después

La Fiera Deidad seguía recorriendo la región de Kanto que ahí fue donde empezó, el Dios pudo observar las maravillas del Mundo Pokémon mientras recorría la tierra, las diferentes especies que habitaban en ellas, asi también pudo medios observar sus formas de vivir. Pero desgraciadamente también pudo observar las cosas desagradables y no por las especies. Oni seguía recorriendo lo que quedaba de la región y para su sorpresa en la parte de los bosques o lo que quedaba a encontrar las desgracias.

Oni al llegar aquella parte abre un poco mas sus ojos.- Al parecer el Dios Pokémon no estaba mintiendo a decir que ha tenido ataques hacia su dimensión.

En aquel lugar habia muchos, en cantidad de cadáveres Pokémon que yacían en el suelo. Aquella parte estaba cubierta de aquellas bestias. El Dios Guerrero sigue caminando a lo que alguna vez se libro una feroz batalla, la sangre estaba por doquier, hasta en algunos árboles, Oni sigue recorriendo el cementerio, la mayor parte de aquellos cuerpos sin vida estaban en su estado de putrefacción, los Pokémon estaban descuartizados, algunos quemados y otros atravesados por diferentes armas y por energia. Pero Oni sigue caminando. El viento traía el olor a muerte que se olfateaba en el ambiente.

La Fiera Deidad sigue hasta llegar a las costas y ver el mar que en lugar de azul, estaba rojo, lleno también de cadáveres, algunas olas traian los cuerpo y restos de Pokémon marinos. Y el olor putrefacto aun se alcanzaba a percibir mezclándose con el olor del mar salado.

-Y eso que no ha empezado la verdadera guerra.- Se decía así mismo el Dios.- Espero nada mas que no haya llegado tarde.

Oni sigue su camino, recorriendo el mundo Pokémon, siguió recorriendo lo que quedaba de Kanto. Después la Fiera Deidad sigue su camino hacia la región de Johto.


Otro mes después

La Fiera Deidad seguía su camino y seguía viendo aquel maravilloso mundo. Pero también llego a ver las mismas desgracias y la única diferencia que tenía con Kanto, es que eran diferentes Pokémon.

Veo que las desgracias llegaron hasta este lugar también.

Oni se encontraba en las costas de la región de Johto, viendo la misma escena, esta vez por un largo tiempo.

-¿Hasta qué limites llegaran las ambiciones de las Deidades?, me dicen que soy un monstruo, pero me dan a entender que no estoy solo.- Oni se decía a sí mismo, mientras se preguntaba.- Pero tengo que apresurarme en encontrarlo, no puedo dejar mi tierra mucho tiempo.

El Dios apenas y sentía lastima por aquellos Pokémon, que tuvieron que morir a manos de las demás Deidades. Pero a pesar de ello Oni sigue su camino.


Otro mes después.

El Dios Guerrero seguía su camino, ahora en la región de Hoenn. Y esta vez a diferencia de las otras dos regiones anteriores a Hoenn al parecer no le había pasado nada, esta vez estaba todo tranquilo.

Solo que esta vez los Pokémon salvajes de aquella zona lo atacaban. Oni no se molestaba en pelear contra ellos, solo los ignoraba o los dejaba inconscientes. Pero había algo que no comprendía el Dios y era que no encontraba a los humanos, no encontraba a ninguno y al parecer no estaban en todo el planeta, solo las estructuras que habían hecho, sus aldeas, casas y algunos castillos.

Pero después Oni dejo de pensar en ello y aprovecho aquellas estructuras y se metía en cada una que le parecía útil e interesante a las bibliotecas y castillos para encontrar información y en efecto la encontró, la suficiente para saber hacia donde ir y eso incluyo un mapa.

-¡Al fin!- Exclamo un poco el Dios.- Ya me puedo ir más rápido.

Y así la Fiera Deidad se mueve más rápido ahora para llegar a su objetivo. Ir hacia la Columna Lanza.


Al día siguiente

La Fiera Deidad ya se encontraba en la región de Sinnoh, ahí se encontraba Arceus, en cima del Monte Corona. Pero el Dios se dio cuenta de que los Pokémon le rugían mas y los ataques hacia él fueron un poco más constantes que en la anterior región. Pero había otros que no lo consideraban una amenaza.

-Parece que estas criaturas y mas los del tipo psíquico saben lo que soy. Perciben la oscuridad en mí, así también la luz. Vaya que si son únicas.

El Dios seguía caminando y a lo lejos, a lo muy lejos veía el Monte Corona. Hasta que se cruza con un rio, Oni para y se inclina, esta vez tenía un poco de sed y solo quería satisfacerla. Ahí en ese rio se encontraban algunos Pokémon de bosque bebiendo y esta vez se habían percatado de Oni, algunos se fueron, pero otros no.

Oni agarra algo del liquido con su mano izquierda y lo bebe, después de satisfacer su sed, el Dios agarra de nuevo su agua se la echa en su cara.

Pero algo paso, mientras el Dios se lavaba su cara, en el rio una gran silueta oscura se hace presente, no se veía bien, pero se alcanzaban a ver lo que parecían unas alas. Los Pokémon que bebían el agua vieron eso y les entro un temor al verlo, aquella criatura con aquellos ojos rojos que se distinguían veía a la Fiera Deidad que se tallaba su cara.

Los Pokémon se alejan y corren, cuando eso paso, aquella silueta se dejo de ver.

Oni quita las manos de su cara, también al oír como las bestias se alejaron del rio. El Dios no alcanzo a ver la silueta, supuso que retrocedieron por él, pero después empezó a dudar de ello, y se le quedo viendo a su alrededor, poniendo un poco de guardia.

Pero aquellos pensamientos fueron interrumpidos al escuchar un relámpago caer. El Dios Guerrero alza la mirada y ve el monte corona.

-Parece que una tormenta se avecina para mi, mejor me apresuro.

Y después de unos minutos la Fiera Deidad logra llegar al Monte Corona, estaban tan solo medio kilometro de tan solo llegar.

-Al fin llegue.

Oni para un momento, para ver el monte. Pero después la tierra empieza a temblar bruscamente, pero solo un poco. Las nubes se empiezan a inquietar, solo para después empezar a lanzar rayos, primero dos rayos azotaron al mismo tiempo pegando la cima del Monte Corona. Después dichos rayos pegaron a otras partes de la tierra, un rayo azul trato de pegarle a Oni que esquivo, después uno rosa que también fallo. La Fiera Deidad esquivo aquellos ataques. Después el cielo se oscureció, sacando rayos negros, que intentaron lo mismo, solo que estos son lanzados de forma más errática sin ningún orden. Las nubes se empiezan a formar haciendo un remolino, los rayos dejaron de salir y así se quedo unos segundos.

Después el cielo empezó a emanar electricidad alrededor de las nubes negras, solo unos segundos después. Y por último se empezaron a escuchar rugidos de tres bestias diferentes.

Tres bestias legendarias empiezan a descender de los cielos, aquellos Pokémon de nuevo rugen, pero con furia y aquellos tres se dirigían a toda velocidad hacia donde se encontraba la Fiera Deidad

-Ya se me hacia raro. Era demasiado bello para ser cierto.- Oni sonríe sarcásticamente, camuflajeando lo que realmente siente.

Las tres bestias caen y se ponen alrededor de la fiera.

Un dragón azul de acero estaba al frente de Oni y lo que más destacaba del dragón es que tenía un diamante incrustado en su pecho con una altura de cinco punto cuatro metros.

Otro dragón esta a lado derecho de Oni y lo que más destacaba de él es que era blanco con marcas rosas en todos su cuerpo, se paraba en dos patas y en sus brazos tenia perlas, una en cada brazo con una estatura un poco menor que el anterior dragón por treinta centímetros.

Y el tercer dragón estaba de tras de Oni, el dragón se veía de forma fantasmagórica con colores rojos y grises, así también partes doradas en su cabeza y tronco que tenía tres anillos o arcos, sus escamas eran muy resistentes y estaban hechas de platino, tenía seis tentáculos con pinchos rojos que simbolizaba también como alas, tres del lado derecho y tres en el izquierdo. La fiera voltea y lo ve y con una altura más grande que los últimos dos casi de siete metros.

Después aquel dragón fantasmal y de platino cambia de forma, le empezaban a salir piernas y se empezaba a formar pecho y cuello, para adaptarse, se encogía a una altura de cuatro metros y medio.

-(Suspiro) Si tan solo fuera tan fácil tener esa confianza.

El Trió Dragón ha hecho presencia y ha interceptado a la Fiera Deidad. El Dios de Termina se pone serio y se pone en guardia, porque presiente el peligro y ante la amenaza se prepara para pelear. Las tres bestias rugen de nuevo y empiezan a caminar rodeando a la fiera, sin dejar de apartar la mirada.


Bueno ya voy en este punto en que cuento las alianzas y ya pase de Kid Icarus a Pokémon.

Quiero agradecer mucho sus comentarios que mandan, me motivan a seguir escribiendo así también les mando saludos cordiales a DemonOfSpace ha Acqua OfThe Back Y a Sam que me han seguido desde los inicios, muchas gracias.

Me despido. Adios Y Cuidense. Hasta la siguiente actualización.