Hola personitas kawaiii, quiero agradecer a todos los que leen mi historia, los que la han puesto en favoritos y los que me han dejado un lindo mensajito.

N/A: solo para recordarles que Harry Potter y su mágico mundo es propiedad exclusiva de J.K. Rowling.


Chapter 3: Manejando el Campo de Batalla, Empieza el Cortejo.

—Me alegra que hayas regresado, verifique la casa y solo se le tiene que dar un poco de mantenimiento, de ahí en fuera, es completamente habitable—dijo Neville cuando vio entrar a Harry al despacho.

—Me alegra escuchar eso—dijo Harry sin mucha importancia.

—debería alegrarte que la casa no necesite arreglarse—añadió Neville mientras observaba unos documentos que tenía en las manos—esta bien, hablemos de otra cosa mas interesante para ti...—clavo una mirada inquisidora en su mejor amigo—¿sabes mas cosas de esa linda chica que encontramos en la calle?—.

La cara de Harry se ilumino, su amigo sabía perfectamente cual era su talón de aquiles—su nombre es Hermione Granger, hija del General Richard Granger, del cual se... fue un excelente militar y se le considera un buen hombre, su madre es Jane Granger, una mujer hermosa como su hija pero con mucho carácter, su hermano se llama Draco Granger que a simple vista es un patán, en la mañana lo vi en la oficina de Colagusano firmando unos papeles para que este le prestara dinero, eso me confirma los rumores de que su familia esta pasando por problemas económicos, es todo lo que se hasta el momento—.

—pues sabes bastante para llevar 3 días aquí—dijo Neville con una sonrisa picara para molestar a su amigo.

Harry odiaba que lo molestara, por lo que decidió cambiar de tema—¿ya revisaste los documentos?—.

Neville suspiro, sabía muy bien que no podía llevarle la contraria a Harry, si quería cambiar de tema, lo tenía que hacer—si, es claro que ese sujeto llamado Colagusano jugo chueco con el dinero de Don Snape y la cantidad que resulta faltante es de $10, 000 ¿que piensas hacer al respecto?—.

—le deje muy claro en la mañana, que si encontraba una anomalía en los libros de cuentas, se ateniense a las consecuencias, ahora mismo a de estar pensando como escaparse sin que lo detengamos, por eso le di hasta las 4 de la tarde, el pensara que tiene tiempo para juntar sus cosas y largarse, pero tu y yo le haremos una visita ahora mismo—dijo Harry tomando una copa de vino y llevándosela a los labios, ese era otro de los asuntos que lo había hecho ir a la capital, revisar los libros de cuentas de la hacienda Hogwarts y demás propiedades con las que contaba. Al enterarse de su existencia y de que Snape no llevaba un control adecuado de sus propiedades sabía que había gente aprovechándose de ello, pero él no era tonto, cuidaría que todas las personas que estuvieran trabajando para él fueran de confianza para que no lo traicionaran.

Harry deseaba mil veces dejar tierras en manos de gente humilde y trabajadora que le dieran resultados en vez de gente rastrera y sin escrúpulos que se ganaba la vida engañando a los pobres y desamparados.

Los dos muchachos tomaron su gabardina y salieron rumbo al despacho de ese individuo.

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La tarde había sido demasiado agitada, como Harry lo supuso, Colagusano estaba haciendo los preparativos para largarse de la capital, pero ante la emboscada tuvo que pedir clemencia a los pies de Harry dándole a este algunas propiedades de las que era dueño para solventar su deuda, pero grande fue la sorpresa de Harry al ver las escrituras de los Granger en sus manos...

—¡maldito bastardo! haz robado estas escrituras ¿cierto?—grito Harry tomando a Colagusano de las solapas de su mullida camisa.

—no... noo, mi señor—chillaba Colagusano—el señor Granger las ha em..empeñado—sus sollozos eran tan latentes que apenas se podía entender lo que decía.

—¡mentiroso! no creo que el General Granger quiera deshacerse de su hacienda y con la misera cantidad que tu tienes ahí escrita—Harry seguía agarrando con mucha fuerza el cuello de Colagusano sin darle oportunidad de escaparse.

—el...el General no...no sabe nada—tartamudeaba Colagusano tratando de zafarse del agarre de Harry en vano—el que me dio las escrituras fue...fue el hijo—.

—¿y le has dado solo $2,000 por esa enorme hacienda?—pregunto Harry fuera de si, ahora tenía mas en claro que ese hombre era una sabandija en toda la extensión de la palabra.

—tiene que entenderme.. el señor Draco vino muy tomado con los papeles en mano, chillando que tenía problemas de dinero—se justificaba Colagusano—yo...yo en esos momentos solo contaba con $2, 000 pesos, y se los di—.

Harry no sabía que era lo que le molestaba mas, si la confesión de Colagusano o saber que el desdichado de Draco Granger era el que llevaba poco a poco a su familia a la ruina.

—tranquilo Harry, hay que arreglar las cosas de otro modo—interrumpió Neville mientras alejaba a su amigo de ese sujeto, que al momento de verse libre, se acurruco en un rincón llorando a lagrima suelta—ahora tenemos los papeles, ya llame a la policía para que este hombre sea llevado a Askaban y pague por sus actos—.

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Después de lo sucedido Harry solo quería descansar pero aún tenían muchos papeles que revisar, aspiró aire para llenar sus pulmones y lo dejo salir en un fuerte suspiro que no paso desapercibido para Neville.

—patrón, hay un hombre en la entrada que quiere hablar con usted—interrumpió en el despacho un empleado.

—¿y quien es?—preguntó Harry.

—dice que se llama Draco Granger—.

—hazlo pasar Seamus—ordenó Harry sobándose la cien para tranquilizarse, por lo visto ese día iba a ser demasiado largo.

—pase—dijo Seamus abriendo la puerta para darle paso a Draco, mientras el y Neville salían del despacho.

—señor Potter ¿que tal? ¿como ha estado?—saludó Draco retirándose el sombrero de la cabeza.

—bien ¿y usted?—sonrió Harry con suficiencia, mientras Draco asentía en forma de respuesta —¿quiere sentarse?—.

—muchas gracias, ¿podemos dejar de formalidades y hablarnos de "tu"?—preguntó Draco aceptando la copa de vino que Harry le entregaba.

—por supuesto—concedió Harry tomando otra copa y recargándose en su escritorio.

Draco bebió con prisa de su copa vaciandola por completo—hice algo imperdonable de lo que me encuentro muy arrepentido, pero las circunstancias en cierto modo me impulsaron—Draco removía la copa en sus manos como signo de nerviosismo—tengo problemas con el juego, no se que a ocurrido, últimamente he pasado por una mala racha, perdí mucho y todos sabemos que deudas de juego, son deudas de honor—Harry escuchaba atentamente a Draco desde su lugar—se que fue una idiotez y estoy muy arrepentido—.

—no creo que estuvieras tan arrepentido cuando le entregaste esos papeles a Colagusano—interrumpió Harry volviendo a tomar un sorbo de su copa de vino.

—no sabía lo que estaba haciendo, estaba muy embriagado—se justificó Draco— ahora no se como salir de ese problema—después de un rato de silencio dijo—ahora se, que esos papeles los tienes tú...—.

—Colagusano me los dio en pago por un dinero que le estafo a mi padre hace algunos años—explicó Harry.

—Harry, de caballero a caballero, te pido que me devuelvas esos papeles—Draco se aproximo a Harry y le entrego un costal pequeño—se que eres un hombre cabal, mi madre me dio sus joyas, se que no es suficiente pero...—.

—¿tu madre esta enterada de esto?—interrumpió Harry, era obvio que no confiaba en Draco.

—por supuesto que si—Draco respiraba trabajosamente—y no sabes lo desesperada que esta, necesitamos esos papeles ¡estamos a un paso de la quiebra!—.

—me doy cuenta que la situación de tu familia es bastante difícil—dijo Harry sirviéndole otra copa de vino a Draco.

—es trágica—respondió Draco bebiendo con prisa de su copa—acepta las joyas, y te pido tiempo para encontrar una solución a esto ¿que dices?—.

—a mi la verdad, las joyas no me interesan—dijo Harry aventándole el costal a Draco—y con lo que se refiere a las escrituras, te las puedo devolver pero no a cambio de dinero, sino de otra cosa...—el rostro de Harry era impenetrable.

—lo que sea... dilo—urgió Draco—nada mas dilo—si tenía que humillarse como un perro para recuperar las escrituras, lo haría aún cuando su orgullo quedara por los suelos.

—me gusta tu hermana—.

—¿mi hermana? ¿que quieres decir con eso?—.

—lo que estas pensando, la quiero como mi mujer—soltó Harry con un aire de suficiencia—pero tampoco te lo pondré tan fácil, puedes ir planeando una comida para mi y tu familia mañana, hasta entonces y si es seguro, te regresare las escrituras, ya te puedes marchar—ordenó Harry a un desconcertado Draco haciendo señas para que se retirara.

—¿que es lo que haz hecho Harry?—preguntó Neville entrando al despacho después de ver salir a Draco como un demonio y ver la expresión de satisfacción de la cara de su amigo.

—esto se esta poniendo muy interesante—contestó Harry con una sonrisa en los labios.

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—Vamos niña, no haga esto... tiene que alimentarse—rogaba Padma con un platon de sopa en las manos.

—no tengo hambre Padma, ¿que no lo entienden?—lloraba desgarradoramente Hermione—mi vida ya no tiene sentido, él se llevo la mitad de mi alma—.

—pero mi niña... ese hombre la engaño—susurraba Padma—no puede dejarse caer por esa clase de hombre—.

—¡no es cierto! todo esto es una mentira, una cruel mentira—Hermione se desplomo en la cama.

—lleva días sin saber de él, lleva días encerrada aquí en su habitación, esta perdiendo peso y color—dijo una angustiada Padma.

—ya nada me importa... quisiera estar muerta para dejar de sentir este dolor tan atroz—el llanto de Hermione no permitía que se le entendiera muy bien las palabras.

—¡pero Herms! ¿que te ocurre?—Minerva Mcgonagall, tía de Hermione entraba despavorida en la habitación—¿que es lo que pasa mi niña?—preguntó angustiada mientras envolvía a Hermione entre sus brazos. Después de Padma, Minerva era la confidente de Hermione, hacía apenas 4 años se había ido a vivir con la familia de su hermana Jane al quedar viuda y sin un quinto. Minerva era una mujer encantadora que se había enamorado de un pobre pero cortés peón y se había fugado con el, viviendo los mejores 22 años de su vida hasta que un disturbio y una lluvia de balazos en el pueblo donde vivía le había quitado al amor de su vida. Tomando sus pocas pertenencias, se había ido a vivir con su hermana pero esta no la recibió de buen modo, dándole techo y vestido a cambio de hacer quehaceres domésticos, Minerva estaba a punto de irse pero al conocer a su sobrina y ver que era una chica de buen corazón decidió quedarse.

—lo amo tanto tía, ¡tanto!—sollozaba Hermione.

—lo se mi niña, lo se—acurrucaba Minerva a Hermione acariciándole su cabellera castaña, ella mejor que nadie sabía lo que su sobrina estaba pasando—pero tienes que alimentarte, venga... vamos a dar un pequeño paseo—se le destrozaba el corazón al ver a su sobrina así, pero de su cuenta corría que las cosas cambiaran.

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La hacienda Granger era un caserón enorme que se localizaba en el centro de la cuidad, con una hermosa fachada y un enorme jardín.

—bienvenido señor Potter, lamento mucho que mi marido no se encuentre en casa, tuvo que resolver unos asuntos importantes en el Valle de Godric y no regresara hasta dentro de unos días—dijo Jane como buena anfitriona—pero estoy segura que habrá otra oportunidad para que se conozcan—.

—si, estaba enterado de que el General no se encontraba y sería un placer conocerlo en otra ocasión—contestó cortésmente Harry.

—vi a su difunto padre algunas veces, mi marido si lo trato un poco más cuando venia de visita a la capital—comentó Jane mientras lo invitaba a tomar asiento en el gran salón—tengo entendido que Don Severus era un hombre muy reservado, también conocí a su madre que en paz descanse, aunque nunca supe que tuvieron un hijo, pero no se preocupe, las noticias a veces llegan demasiado tarde—.

—lo lamento, pero no soy hijo de esa señora—la sola mención del antiguo patrón hacía que a Harry le hirviera la sangre, este se había casado con una mujer de dinero llamada Bellatrix pero lamentablemente no le había dado un hijo, algunos años después esa mujer falleció, al no poder tener descendencia, el patrón se aprovechaba de las mujeres que se le antojaran solo para calmar sus ansias y lamentablemente su madre era una de sus victimas.

—la que lo lamenta soy yo, entonces su padre se volvió a casar...—

—no lo hizo—exclamó Harry.

—perdone, no le entiendo—comentó una desconcertada Jane.

—soy un bastardo señora—respondió Harry con mucho orgullo, él no se avergonzaba de su origen, estaba seguro que su madre era mucho mas decente que todas esas señoras de la alta sociedad que había conocido en la fiesta. Harry había hablado con toda sinceridad para que esa familia estuviera al tanto de su situación, no quería emparentar con ellos guardando secretos, el motivo de su visita era por ese motivo, conocer los problemas de los Granger en primera instancia.

—no tiene de que preocuparse, soy una persona discreta, hoy en día no es importante el origen o la cuna, lo que importa es el individuo pero no estaría de mas que ese secreto se quedara entre nosotros—añadió Jane con una risa superficial en su rostro.

—a mi no me importa en lo mas mínimo, si la gente quiere hablar... que hable—Harry odiaba que a los de su clase los trataran como perros roñosos.

—y a mi tampoco me importa, pero si nuestras amistades se enteran que usted es hijo natural, pueden surgir malos entendidos y todos nos veríamos envueltos en una situación un poco embarazosa...—

—la niña Hermione ya esta lista, bajara en unos momentos—interrumpió Padma.

—muchas gracias, puedes retirarte—ordenó Jane viendo marcharse a la dama de compañía—solo quiero que sepa que ni mi marido ni mi hija saben que Draco empeño las escrituras de la hacienda—dijo dirigiéndose a Harry—mi hijo me hablo de su ofrecimiento y su interés hacía Hermione, tiene que estar consciente que esas cosas toman tiempo, tanto mi hija como mi marido tienen que estar de acuerdo con ello...—

—yo tengo todo el tiempo del mundo señora, pero ¿ustedes lo tienen?—la interrumpió Harry—como ve, soy una persona franca y me gusta decir las cosas como son—Jane poso una mano en sus labios ahogando un pequeño gritito—lamento si mi atrevimiento la ofende, pero así fui criado, estoy muy de acuerdo que su hija decida, nunca la forzaría a algo, pero no quiero que su decisión tenga que ver con el hecho de ayudarlos económicamente—sentenció Harry entrelazando sus dedos a la altura de su barbilla—eso quiere decir... ¡no quiero que ella se entere que les voy a prestar dinero!—la determinante voz de Harry dejo sin palabras a Jane—si Hermione me acepta, quiero que sea por mi mismo—.

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Hermione bajaba las escaleras con un hermoso vestido color marfil, con volados en las mangas y un cuello en v, su cabellera se encontraba agarrada de media cola dejando bucles que caían con gracia hasta su cuello. Detrás de ella se encontraba su dama de compañía y una mujer entrada en edad.

—buenos días señor Potter—saludo Hermione.

—buenos días señorita Granger—respondió al saludo Harry tomando su mano para depositar un pequeño beso en el.

—Draco llegara en unos momentos—dijo Minerva mientras los demás se dirigían al comedor.

—ya te puedes retirar—ordenó Jane a Minerva.

—con su permiso...—dijo Minerva haciendo una leve reverencia.

—espera tía—dijo Hermione tomando el brazo de su tía—quiero que conozcas al señor Potter—Jane miraba con ojos asesinos a su hija— señor Potter, mi tía Minerva viuda de Mcgonagall—.

Harry quedo sorprendido, por un momento pensó que esa mujer era una sirvienta mas por la ropa que traía puesta y la forma en la que la trato la señora de la casa. Esa pequeña acción había hecho que Harry estuviera mas interesado en Hermione, ya que ella no veía con repulsión a esa mujer sino con un gran amor.

—mucho gusto, señora Mcgonagall—Harry tomo su mano y la beso, hecho que hizo que Minerva se acongojara y se pusiera roja como un tomate.

—el gusto es mio, señor—dijo Minerva haciendo una reverencia.

—pasemos a la mesa, la comida se esta enfriando—dijo Jane apresurando las cosas.

—con su permiso—dijo Minerva volviendo a hacer una reverencia para pasar a retirarse.

—seria un gran honor si usted nos acompaña a la mesa, señora—dijo Harry para evitar que esa mujer se fuera.

—no tiene usted que preocuparse por mi, señor—contesto Minerva aun mas sonrosada.

—si usted no nos acompaña a la mesa, me temo que no me apetece comer—dijo Harry de manera cortes.

—vamos tía, siéntate con nosotros—Harry no sabía que le alegraba mas, ver la hermosa sonrisa de Hermione o la cara de enojo de Jane.

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—espero que la comida haya sido de tu agrado—repuso Draco mientras cerraba las puertas de su despacho—toma asiento—incitó para que Harry lo hiciera.

—gracias, la comida fue magnifica—dijo Harry mientras tomaba asiento detrás del escritorio—no le demos tantas vueltas al asunto, aquí están las escrituras de tu hacienda—dijo mientras sacaba unos papeles y se los entregaba—quiero que seas franco ¿tu hermana tiene otro pretendiente o alguien que le interese en particular?—.

—por supuesto que no ¿como se te ocurre?—exclamó Draco—lo que pasa es que Herms no esta acostumbrada a convivir con hombres, ¿como decirlo? ella es tímida—.

—tal vez... yo no sea de su gusto—.

—¿como crees? solo dale tiempo—Draco invito un puro a Harry pero este se negó—no hay nadie, te lo aseguro—.

To Be Continued...


¿como ven? la cosa se esta poniendo cada ves mas interesante, gracias a todos los que leen esta hermosa historia, nos estamos leyendo.

Att: Kathy~chan

Ja ne.