Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K. Rowling, por lo que no gano nada. Sólo entretenimiento
Summary: Pues Harry vuelve a su quinto año, y nuevas sopresas y cambios lo tendran de cabeza
Characters: "Harry" Potter, Draco Malfoy, Hermione Granger, Pansy Parkinson, Blaise Zabini, Ronald Weasley, Lucios Malfoy, Remus Lupin, Sirius Black, Severus Snape y otros XD…
Couples: ya se va a ver muy pronto ;)
Antes que nada aclarar que el fic contiene slash, por ahora esta con situaciones tranquilas, pero en un futuro si es que lo tiene jeje va a subir de tono.
Así que si no aceptas este genero: chico-chico / chica-chica por favor no lo leas, conste que hay una advertencia, ok? A parte si eres hipersensible y no te gusta ver a Harry, distinto, te recuerdo q en este fic Harry no es un él... ...eso es todo :) /i
Pues sin más pueden leer :)
°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø, Alumnos, serpientes y un bebe °º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸
La semana había pasado rápida; los jefes-profesores de las cuatro casas en Hogwarts habían mencionado dos candidatos cada uno.
McGonagall, de primera había mencionado, como costumbre según Snape, a Harry Potter. Sin embargo, para sorpresa de esta y regocijo de este, Dumbledore había negado la opción, pidiendo silencio en su decisión.
Los alumnos por su parte, no dejaban de hablar; el profesor Dumbledore, los había reunido para dar a conocer las normas con que se elegiría a cada candidato y el anonimato en que quedarían, a excepción del elegido.
Los visitantes mantenían reserva y distancia. Los rumores hablaban de que iban practicando. Aunque, en ocasiones se les encontraba en algún pasillo, conversando con algún alumno.
Por otro lado y sin razón aparente; un Harry se sentía mortificado debido, más que todo, al comportamiento de su amiga y sobre todo, al comportamiento de Cho.
Por un lado Herm, que cada que una riña se desbocaba entre los líderes de Gry y SLy, intervenía, mandando a Harry y a Ron hacía atrás, para dar ella sola, la batalla.
Quería lo mejor para la castaña, pero…el rubio NO era eso! Déspota, arrogante, engreído, egoísta…mmm…alto, rubio, arrebatador, endemoniadamente sexy…ejem…estúpido, arrogante; no, definitivamente, no lo era.
Eso pensaba mientras estaban en el gran comedor, movidos por saber la elección de los respectivos campeones.
La mesa Sly era la más tranquila, en ella todos conversaban con su propia altanería. Sin embargo, entre ellos el tono era conciliador y familiar a excepción del rubio líder que se mantenía neutro, como su costumbre.
El mismo que era observado, de rato en rato, por un moreno, que trataba de explicarse lo que veían en ese hurón.
-Jajaja, tú qué me dices compañero? –preguntó Ron, divertido por las ocurrencias de los gemelos
-Ron! y ustedes dos! Si Malfoy sale, representaría al colegio –protestó Hermione-…no es cierto Harry?...Harry?...Haaaarry! –llamó fuerte, sobresaltando al moreno
-Sí, sí…como digas, prefiero el lechón –contestó, haciendo que sus amigos se miraran mosqueados.
Continuaron conversando, sin Harry, que de pronto y el techo era lo más interesante.
-Su atención –pidió el director tomando pie al centro de los profesores –ya saben las normas, sin más pido su atención y discreción –sonrió y extendió la palma de su mano, de donde levito un pequeño cristal rojo, que creció entre destellos blancos, hasta obtener el tamaño de un melón- este, es el corazón de Bermudas, se encargará de seleccionar y proyectar la imagen de cada participante.
Media hora más tarde, se había escuchado los nombres correspondientes a los cuatro campeones y sus discursos con palabras de compromiso de cada uno. Ellos eran: Michel Britchen de Salem, Robert Regan de Mayfair, Lu Blanche de Beauxbatons y Croser Brorm de Durmstrang. Se esperaba en silencio y con ansias el de la escuela principal.
En aquel momento el cristal volvía a girar, mientras las respiraciones se habían extinguido, y de pronto Gry sintió que agua helada caía sobre ellos. En tanto los Sly se paraban respetuosamente aplaudiendo.
El reflejo mostraba a un Draco en el mejor de sus ángulos (uno de todos), su mirada fría y calculadora, miraba hacia el cielo, su cabello rubio con rastros plateados ondulaba con un viento inexistente en el comedor, sus labios llevaban esa sonrisa de superioridad que lo caracterizaba.
El rubio sorprendido interiormente, con elegancia caminó al centro, ni de loco dejaba pasar esa oportunidad para demostrar de qué estaba hecho un Malfoy.
-No tengo discurso –comenzó a hablar seguro- y sé que mi elección ha sorprendido, pero, no pienso dejarla y llegaré al final –terminó y miró al director que le devolvía una vista divertida, había sido el más directo y corto.
-Bien, felicitaciones a los cinco, cada uno de los directores, incluyéndome, estamos orgullosos –habló mirándolos, que estaban a un lado de él –ahora la pista para la primera prueba, no os diremos fecha –dijo señalando el cristal que una ves más, giró, y para incierto, mostraba la imagen de Salazar Slytherin.
-Qué demonios? pero, si se parece a Malfoy –susurró Harry, y es que los ojos del hombre eran los mismos.
-Eso es todo, podéis retiraros –volvió a hablar el director.
Dumbledroe a diferencia de los excitados profesores, directores y alumnos, intentaba acelerar las cosas. Estaba más preocupado en los movimientos de Voldemort, y el porque de su interés en el ministerio, aunque presentía algo y habiendo declarado al ministro su conclusión, este, había encomendado tremenda distracción.
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En los pasillos de Hogwarts, cuatro días después.
Un chico con el uniforme a medio poner y más dormido que despierto, corría por los pasillos con la capa y los libros en la mano.
Se había quedado dormido por estar pensando en el campeón de Mayfair, quien el día anterior le había sonreído y guiñado el ojo. Al igual que el de Salem, quien parecía interesado en su amigo.
Y no que sean feos, el primero era rubio, alto, de ojos azules, con una sonrisa embromadora y una mirada picara que nunca lo dejaba, pero mmm no le atraía como a los demás. Mientras el segundo, era del tamaño de Ron (muy alto) y de cabello negro, ojos miel, y serio.
Detuvo su carrera, al ver como el primero se acercaba con su director, acto seguido se escondió detrás de la armadura del pasillo.
-Ahora lo sabes –hablaba el director- y la mejor manera de lograr el objetivo, es contrarrestando a las serpientes, sin embargo no podemos acabar con ellas.
-Pero señor. El quitarlas del camino sería fácil, equivaldría a la pérdida de puntos, pero…serían pocos. Dudo que se les pueda controlar –contestó Robert, el campeón de Mayfair-…creo que…
No pudo seguir escuchando, habían doblado en la esquina del pasillo. Pero, con la experiencia, eso de saberse la prueba, no era nada novedoso. Qué haría? Malfoy lo sabría o estaría en camino a lo incierto?
No obstante la respuesta le llegó dos días luego, en la clase de pociones con su profesor "más querido" quien por cierto, le había quitado 10 puntos por su demora, más 10 por sus, como dijo? Ah sí!: fachas.
A mitad de clase, hostigado de sentir una insistente mirada en su nuca y cada que giraba no encontraba nada, entrecerró los ojos y movió su caldero, hasta que una parte pequeña de metal le permitió pillar al susodicho.
Quedó sorprendido con esos ojos plateados, no llevaban nada de su arrogancia, parecían...eran cálidos, eran-eran…simplemente hermosos.
Molesto con sus pensamientos, Harry volteó y dos mesas más allá, lo cogió in franganti. Tanto, que sorprendió al rubio.
A los pocos segundos se escuchó una explosión y humo verde reino en el aula.
-Longbotton!! Un mísero día y no puedes controlar esa manía tuya de destruir MI clase!? –exclamó el profesor
-Y-yo no he sido profesor –se escuchó farfullar a Neville. PUM! Se escuchó de nuevo-…jeje…es sí, lo siento –agregó, cosa que hizo girar los ojos y sonreír al profesor, claro que lo hizo, porque nadie lo podía ver.
El humo se disolvió, mostrando a un contrariado Neville y a un estático Draco.
-10 puntos menos por su ineptitud Longbottom, y 10 menos para…-calló al ver al autor de la explosión-…Dra-Draco? –preguntó incrédulo, mientras este le devolvía la mirada parca, pero que el profesor pudo interpretar como estupefacta.
-Yo mmm me distraje –se excusó "Maldición, cuando no?, Potter, el causaste de mis desgracias."
-Draco –susurró preocupado el profesor, no obstante se repuso al momento- por ser su primera ves, no se le quitaran puntos, se quedaran a terminar su poción y usted también Potter! –agregó luego de escuchar un: no es justo
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Llevaban media hora en la mazmorra, para asombro de Neville: sin discutir; aunque veía inquieto a Harry y conociendo a Malfoy se le podría alegar un nervioso…"Nah! Algo debe estar planeando; que no sea conmigo, que no sea conmigo. No quiero más problemas"
-Oye Potter –habló el rubio de pronto, se había decidido, mejor intentarlo
-Qué buscas Malfoy, no tengo gomina si eso es lo que quieres –contestó a la defensiva, dejando el caldero olvidado
-Quiero que me enseñes algo de parsel –ignoró su comentario y lo dijo de un tirón "sí, mejor ser directo, Potter no puede con eso" y era verdad, la cara de Harry era un poema de desconcierto.
-¡Cómo! Malfoy, el humo de la explosión, que por cierto TÚ causaste, te afecto la cabeza? –preguntó escéptico, hasta caer en cuenta el porque de la petición-…ah yaaa…por la primera prueba, verdad? Por eso me mirabas –concluyó inocente
-Claro, porque más –refutó Draco, para Neville eso había sonado a: salir del paso-…te propongo tu aportación por algo que pidas…no deseo tu ayuda Potter.
-Já! ni que te la daría –refutó molesto-…bien, a cambio de que me dejes en paz –habló y escuchó a Neville carraspear-…eh, y a Nev también –agregó.
El rubio en su interior, estaba sorprendido. Ese dejar en paz, sería acabar con riñas, encuentros de palabras, juegos de miradas, era tener indiferente al moreno. No que le costara, pero tenía que acercársele, por la petición de su padre y ese vacío de pronto en su interior, le molestaba.
-Bien –aceptó, al rato con desgana-…nos vemos más tarde, luego del almuerzo, en la biblioteca –dijo, dejando el pomo con su poción, al lado de un caldero ya limpio y salió del aula.
-Eso…eso, si que es extraño Harry –comentó Neville
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A la hora del almuerzo, les contó a sus amigos, quienes se mostraron incrédulos y negativos (más, por parte de Ron) ante la idea.
-No sé Harry, para mí ese Hurón se trae algo –objetó Ron engullendo un pedazo de pollo
-No lo sé, creo que haces bien en ayudarlo…aunque mejor ir con cuidado, al final es Malfoy, de quien hablamos –aconsejó Herm, mirando la mesa Sly
-Si Mione, al final a ti es quien te gusta el hurón –soltó Ron, sin comprender la mirada asesina de su amigo
-Malfoy? Gustarme? –preguntó incrédula y se echó a reír-…jajaja pero, que mal perceptivos que son…jajaja –alegó, mientras miraba la cara de no-entendemos-nada, de sus amigos.
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-Bien Potter, uno: llegas tarde, dos: busco perfección, no me gusta la mediocridad –dijo el rubio ni bien Harry había tomado asiento a su lado.
-Mira Malfoy, si te enseño es por la "paga" y por el colegio, no quiero que quede mal –farfulló molesto
-Bien, entonces comienza –apremió Draco, mirándole expectante, no podía negarlo estaba emocionado, por poder al menos decirle hola, a una serpiente.
-……….(silencio)
-Potter –habló, mirando la mirada nerviosa del otro, que jugaba con sus manos
-Ay, lo que pasa es que necesito ver a una serpiente para hablar –se excusó, mientras el otro lo golpeaba con la mirada- es que no sé, es como nuestro idioma, lo sé, pero a la vez desconozco como lo sé.
-Esta bien –suspiró dándose paciencia-…concéntrate y piensa en una, creo que va a ser difícil traer una serpiente a la biblioteca- ironizó.
Luego de media hora….
-Ya está! –siseó Harry, consiguiendo que Malfoy dejará a un lado las tareas que había decidido comenzar.
-Ya era hora…a ver, di: Hola –le propuso y cuando este volvió a sisear, cayó en cuenta que el tono era más femenino que otra cosa-…oye Potter, tienes la voz de una chica cuando hablas parsel o así suena –comentó divertido.
-¿Cómo? –preguntó con voz normal, aunque su voz sonó más femenina. Con lo que consiguió una mirada de extrañes del rubio-…cof-cof, e-estoy con tos –comentó, intentando agruesar la voz, teniendo horrible resultado"demonios, ya había olvidado estos cambios con la plumita"
-Sí, sí…claro –contestó, pensando que harry estaba loco "eso pasa por andar con un viejo, come caramelos de limón"
Dos hora más tarde….
-Ya Malfoy? –preguntó, apesadumbrado con el trasero adormecido
-Sssí –siseó feliz, aunque por fuera era neutro. Había aprendido un "sí, no, retírense, déjenme camino libre y, necesito llegar al final"
-Bien –suspiró feliz, aunque el acento de Draco se le hacía burdo, era sorpresivo su temple y determinación.
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Aquella noche. Luego de reñir con Ron a costa del rubio, se cerró entre los doseles de su cama echando un silenciador y habó sin fingir la voz.
-Hola, hola, hola…probaaaaaando –gritó, y aterrado escuchó su voz fina y delicada- madre santa! Mi voz! Esta es MI voz?! –chilló, llevado sus manos a la garganta.
Sin pensarlo mucho quitó la pluma de sus bolsillos (que en cada ropa había incrementado) que no se quitaba por nada.
Vio su cintura más estrecha, caderas más saltonas y el busto más formadito, incluso sus piernas eran más formadas. Pero, respiró aliviado, aún conservaba intacto su amiguito.
Para él todo eso era Halloween, o vivía en una película de terror, o la última opción, que hasta ese momento era la más factible…estaba loco.
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Una semana más tarde, al entrar al comedor para cenar, se encontraron con un ambiente distinto y estudiantes tan absortos como ellos.
El comedor parecía haber sido ampliado dos veces su tamaño, en el centro de las mesas, entre una barrera azul, rastreaban serpientes gigantes, nada amigables.
-Mierda –exclamó Ron-…pobre, si se comen al hurón, les va a dar indigestión
-Ron! –exclamó Harry- son anacondas ni yo desearía estar ahí dentro
-Eso es cierto Potter –habló una chica a sus espaldas
El trío de oro, giró para encontrarse a una Parkinson preocupada y a un Zabini estupefacto.
Hermione de pronto se tensó, y Ron encontró que sus pies eran la maravilla del momento. Mientras Harry…pues él se preparaba para una lucha, que no llegó, porque el dúo los pasó de largo.
Juntos tomaron los mejores asientos en su mesa, a su lado se ubicaron Neville, Dean, Seamus, Ginny y los gemelos.
-Hola Harry! –saludó la chica china, con su mejor sonrisa
-Hola Cho, cómo estas? –preguntó por compromiso, no sentía ánimos
-Bien –contestó, y mirando el escenario comentó-…pobre Draco, al menos tiene la opción de nombrar a una chica.
-Síp, seguro y llama a Parkinson, total? Es SU amiga –contestó molesto "y por qué me siento así, celos? Eres una pesada Chang!"
-Seguro, pero…mmm…puedo sentarme con ustedes, de dentro se ve muy bien este lado o así parece –dijo sin esperar respuesta, ubicándose al lado de Hermione que ni caso le hacía.
Conversaban entre ellos, comentando loas posibles estrategias y las posibilidades de a que chicas podrían llamar. Cuando callaron al ver la presencia de "la sapo".
-Bienvenidos a la primera prueba –habló Umbridge- consiste en atravesar las anacondas, se quitaran puntos por daños y se descalificará por algún daño mayor. El objetivo es conseguir el cristal celeste, al final del camino –señaló el que levitaba imperioso-…cada uno puede contar con ayuda de una sola persona, una sola mujer. El cristal de bermudas que está en toda la temporada del campeonato, aceptará o negará su participación –terminó, volviendo a tomar asiento.
En el lado de profesores se podía ver al plantel de Hogwarts, el ministro, Percy, y tres hombres más…claro, también estaban, los directores de las otras escuelas.
-Bien, el primer participante es Robert de Mayfair –informó Dumbledore.
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Draco estaba fuera escuchando las palabras de los profesores, se sentía nervioso a parte de tener su estrategia, sentía sus piernas como gelatina. "Potter habrá estado como yo? Joder! Menuda hora en la que pienso en él!"
Fueron llamados en desorden, primero el campeón de Mayfair, luego el de Durmstrang, seguido por Beauxbatons y para terminar el de Salem, que hasta el momento era quien más aplausos había recibido.
Y ahora era su turno, luego de dos horas, interminables. Manteniendo su porte y con la cabeza en alto, ingresó para toparse con una escena ni siquiera pensada. Sabía que tendría que ver con serpientes, pero no creyó serían anacondas!
-Tranquilo Draco, tú puedes –susurró para sí mismo. Cuando en eso levantó la mirada y por una fracción de segundo vio los ojos verdes más bellos en el universo, pero digo fracción de segundo, porque una anaconda había levantado su cabeza mostrándole su majestuosa altura y colmillos –ay mierda, Draco, envía tu tranquilidad al drenaje y sal corriendo. NO, no, no…si Potter pudo, yo también.
Despistó a la serpiente con un hechizo y la esquivó, encontrándose a otra a quien le siseó un "retírate" para asombro de todos, menos Harry, que entendió como la serpiente le seguía la conversación y el rubio no entendía más.
-Maldición a este paso Malfoy va a ser jalea para serpientes –masculló con preocupación, cuando en eso vio que el rubio era lanzado con fuerza por la tercera anaconda que lo empotró en la barrera mandándolo al inicio.
-Ay no…Vamos Draco! –gritó Cho- por qué no llama a alguien…todos lo hicieron
-Porque es Malfoy –contestó despectiva Herm, que no dejaba de ver al rubio y el comportamiento de su amigo
-Vamos Draco! –se escuchó el grito de Pansy-…pide ayuda!
-Ella no va hacer mucho –susurró Harry, encaminándose si pensar hacia el cristal de Bermudas que levitaba en la entrada.
Harry no se explicaba su reacción, ver al rubio de esa forma había encendido una fuerza en su interior desconocida; así como temor garrafal. Tenía que ayudarlo, así tenga que amordazar al mismo Malfoy, aunque primero tenía que destruir al cristal…él era hombre.
Pansy se encaminaba a la ventana, Draco había aceptado luego de tremendo golpe la ayuda, pero se detuvo al ver como Potter prácticamente corría hacia la misma.
En realidad todo el comedor se batía entre ver a Draco y a Harry Potter. Mientras Dumbledore se sentía preocupado y divertido por la reacción de su estudiante.
-Déjame entrar, demandó al cristal que al igual que hizo con las demás, le proyectó un rayo rojo
-Por qué? –le preguntó para estupefacto de Harry, que esperaba un repelente violento
-Míralo! Está en problemas y a diferencia de los demás, no cuenta con utensilio y menos con la ayuda del conocimiento total de lo que se venía –protestó airado y desesperado
-Ya veo…cómo lo sabes? –preguntó de nuevo
-Arrrr…sus ojos! Lo sé. Déjame entrar! –gritó
-Pero…por qué? Por qué quieres entrar? –cuestionó terco y tranquilo
-Arrgghhh!!! Porque me gusta! Y no quiero que le pase NADA! –gritó de nuevo, y al momento de entender lo que había dicho, se llevó las manos a la boca y miró a todos lados asustado
-Bien, entonces tienes las puertas abiertas –habló y la barrera desapareció por un instante, donde sin pensarlo, Harry cruzó.
Para todos los que miraban, habían visto una escena donde el chico dorado movía los brazos y abría, y cerraba la boca. No escuchaban nada.
Por otro lado, los que más se cuestionaban, era el jurado, profesores, directores; sin embargo Fudge alegando que era Potter de quien se trataba, y que con él las reglas se iban al tachó, bajo la tensión.
-Bájalo –siseó molesto, sobresaltando a la serpiente y a todo el público, habían olvidado el detalle de Harry
-También eres de una sola palabra? Además este chico es muy perfecto para dejarlo ir –contestó la serpiente
-Estas abusando, con ningún otro fueron tan severas –refutó consiguiendo la atención de la anaconda.
-Así que tú si hablas –lo miró-…mmm pero que mujer para más extraña! –exclamó
-No soy mujer –siseó más molesto
-Conmigo no sirve esa pluma que llevas muchacha…por cierto eres muy bella –alegó la serpiente, consiguiendo la atención de las demás.
-Un cambio –corearon; al parecer la que sujetaba a Draco era la mayor.
-Me parece razonable, qué dices? –ofreció a Harry que aceptó al instante.
La serpiente soltó a Draco que en trayecto se las arregló para caer elegante sobre sus pies, y acto seguido ver el porqué de su liberación, para encontrarse con un Harry que era envuelto por la serpiente, aunque sin la brusquedad que tuvieron con él.
-Pero qué…qué haces aquí Potter? –cuestionó descolocado-…cómo has entrado?! –exclamó
-Te dije que lo hacía por el colegio –mintió- y entré por la puerta, tanto tiempo de cabeza, te afectó? –preguntó, siendo elevado por la serpiente- vete! –vio como el rubio dudaba y agregó-…las serpientes dicen que eras demasiado feo, para que te quedaras con ellas
-Un Malfoy no es feo Potter –sin más viendo que estaba bien y a sabiendas que Albus-come-caramelos-limón-Dumbledore no dejaría que le hicieran dañó, se alejó; no obstante las demás anacondas se interpusieron
-Déjenlo pasar –siseó de nuevo Harry-…y suéltenme
-Bien, bien…pero primero me das un beso –propuso la anaconda
-Eins? "Un beso? Estas serpientes están corchas?" …acepto –sin demora, con ternura le beso la cabeza que había agachado la serpiente.
Al instante fue bajado y el rubio obtuvo el camino libre. Sin demora llegó y el problema era como llegar al cristal, pero lo resolvió al instante. Usó un hechizo que lo hizo levitar.
Este hecho sorprendió a muchos, esa era magia muy avanzada.
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Llegó a tierra triunfante, fue el más rápido y el del mejor espectáculo, aunque reconocía que Potter había tenido que ver en mucho.
Los aplausos no se hicieron esperar. Las escenas eran memorables y más cuando de un momento a otro, con un movimiento de varita, por parte del director, el lugar de la prueba desapareció.
-Bien, felicitaciones a todos. Lo han conseguido muy bien…ahora su…-fue callado por el llanto de bebes que resonaron en el comedor.
Draco que lo escuchó notablemente cerca, giró y vio la túnica de potter en el piso cubriendo un bulto que se agitaba frenéticamente.
Se acercó con cautela y tiró de esta. El rubio casi se desmaya, frente a él estaba un bebe y no podría ser otro que Potter, los ojos verde-esmeralda y la cicatriz eran más que evidencia.
Los demás campeones estaban en las mismas, sus ayudantes se habían encogido, y al igual que Draco, devolvían miradas horrorizadas a sus directores.
Los demás veían sin moverse, cuando el cristal de Bermudas proyectó una imagen con palabras.
"He aquí su deber, he aquí su responsabilidad,
sólo volverá a ser, cuando su corazón encuentre paz y bienestar.
-Bien, excelente –comentó Albus, recibiendo miradas asesinas de todos-…la segunda prueba es con esos bebes. Pueden retirarse con sus responsabilidades, recuerden son personas –sonrió
Draco miraba al bebe como si este fuera de otro mundo. Qué prueba! Prefería haber sido devorado por esa anaconda! Si le pedía al director, quizás la volvía aparecer.
-Buaaaa!!! –lloró el bebe
-Cállate Potter –amonestó, haciendo gritar más al bebe ante las miradas reprobatorias de la multitud. Él aún estaba al centro- joder, joder…por qué tienes que ver con mis desgracias? –reprochó en un susurro
Sin cuidado, alzó al manojo de ropas con bebe incluido. Sin intuir la caída de una pluma, que desapareció al instante.
Con la cabeza en alto y con un bebe en llantos, un Draco Malfoy salió orgulloso del comedor.
Los Gryffindor estaban temerosos, y preocupados..Malfoy tendría que cuidar a su amigo. Y este ni siquiera podía defenderse! Ni siquiera contestarle, a lo mucho y babearlo, pero nada más! Merlín salve a Harry Potter!
Una ves fuera del comedor Draco suspiró apoyado en una columna y dejó al bebe en el suelo, que más cómodo se logró desenvolver de las capas, quedando desnudo ante los ojos de Malfoy que se abrieron desmesuradamente.
-Maldición! Te castré Potter!...me matan, de esta no paso! –exclamó alarmado, sin precaver la mirada divertida de la abejita zumbadora.
Y bien? Jejeje….espero que les haya gustado…mmm sé que estoy demorando…pero ando un poco corta de tiempo, y cada que tengo un hueco aprovecho por ahí para avanzar un capitulo o al menos la idea jeje…
Espero les este gustando
Besos!!
