La habitación del hospital era clara y espaciosa digna de la princesa de la Nación del Fuego que estaba tumbada en la cama, estaba sudando y por lo que Mai podía ver en su expresión debía tener una pesadilla o sufriendo grandes dolores. Ty Lee estaba sentada junta ella, de vez en cuando ella le cambiaba el paño de agua que tenia en la frente, esa chica se preocupa por Azula, demasiado para su propio bien, aun la costaba creer que hubiera llegado a traicionar a Azula para salvarla a ella, y aún más le costaba creer los actos de Azula actuales—No entiendo nada.
—¿Qué no entiendes Mai? — Dijo Ty Lee sin despegar la mirada de Azula.
—Todo ¿Por qué Azula ha actuado así? ¿Qué la ha hecho cambiar? ¿Y por qué de repente está enferma? —Esto era muy raro ¿Qué estaría tramando Azula? Al principio pensaba que esto era otra manipulación más de Azula, pero si lo fuera no hubiera hecho lo que hizo en la celda, lo que dijo era sincero, probablemente la primera vez que Azula era completamente sincera con alguien, y ahora de repente esta enfermedad ¿Tendía alguna relación? — ¿Tu qué piensas Ty Lee?
—Me da igual lo que haya pasado, lo importante es que estamos libres y Azula era sincera cuando dijo que quería volver a ser…no, volver no, ser una amiga de verdad y además no esta enferma, no físicamente al menos.
—¿A qué te refieres?
Ty Lee se volvió para mirarla a los ojos, Mai se sorprendió al verla con una sonrisa, sin embargo, en sus ojos todavía podía ver preocupación—Ella… ha tomado una decisión crucial que ha afectado a su espíritu, a su ser, y eso la esta cambiando, su aura está cambiando— Volvió su mirada hacia Azula unos segundos y luego la volvió a mirar a ella—La Azula que despierte no será la misma que conocíamos... creo.
"Otra vez las auras no" Pensó frustrada. Espíritus, auras, chakras, odiaba esas cosas, la daban dolor de cabeza ¿Por qué no podía estar todo regido por las leyes físicas, por leyes matemáticas inamovibles, fáciles de comprender y fáciles de manejar? No, siempre tenía que haber algún lio con el mundo de los espíritus—¿Eso es algo bueno o malo Ty Lee? —Dijo tras soltar un suspiro de resignación
—Eso depende completamente de lo que elija hacer Azula en su viaje.
—¿Viaje? ¿A dónde?
—No lo se ¿Quizás al mundo de los espíritus? —Fue la respuesta de una confusa Ty Lee—El que sabe de estas cosas es el General Iroh, yo solo he leído un poco acerca de esto, así que no entiendo demasiado, solo se que esto va a generar un cambio en Azula.
—El General Iroh, lastima que sea un traidor.
—Si, bueno, ahora solo nos queda esperar.
Mai vio como Ty Lee suspiraba y miraba a Azula con curiosidad—¿Qué te produce tanta curiosidad Ty Lee?
—Me gustaría saber que es lo que está soñando, bueno, experimentado.
Azula se encontraba sola en medio de la oscuridad, le recordaba a su visión del avatar Roku solo que ahora por lo menos el suelo no se rompía y parecía poder hablar— ¿Hola? — No hubo ninguna respuesta—¿Avatar Roku? ¿Es otra visión tuya? —Nada todavía— SI piensas que voy a traicionar a mi país y ponerme del lado del avatar solo por ayudarme un poco lo llevas claro—Sin respuesta ¿A qué estaba jugando el avatar? —Dame algo, una imagen o algo, no entiendo nada de esto ¿Y por qué estoy otra vez en esta pesadilla? ¿Acaso no te hice caso ya? He hecho las paces con mis amigas, ya he cumplido ¿No? —Silencio total—¡Maldición! —Siguió caminando un tiempo hasta que divisió un objeto a lo lejos, empezó a correr hacia allí. Según se fue acercando tomo forma hasta Azula llego al objeto— ¿Una mesa de Pai Sho? ¿Qué hace esto aquí?
De repente, un fuerte viento se levantó formando un remolino de viento en frente de ella, el viento comenzó a suavizarse y extrañamente empezó a tomar forma humana, una forma familiar y conocida que al instante hizo enfurecer a Azula ¿Qué demonios hacía él aquí? El viento se disipo y la figura que había enfrente de ella se sentó en uno de los lados del tablero de la mesa de Pai Sho—Hola Azula ¿Quieres un poco de té?
—Tío Iroh…— ¿Qué hacía él aquí? Por un momento sonrió al pensar que el traidor por fin había muerto y su espíritu venía a atormentarla, luego recordó que probablemente no fuera real, una ilusión creada por la visión, ya había sucedido antes y no volvería a caer otra vez—No, tu no eres mi tío.
—¿Cómo qué no? —Contesto con la voz calmada que tanto la irritaba — Tengo su aspecto, tengo su voz y tengo su personalidad, a todas luces soy tu querido tío Iroh.
—Se que no eres él ¿Quién eres? ¿Una simple alucinación de la visión? ¿Un recuerdo? O…—Para unos instantes y le señalo con el dedo de forma acusatoria— ¿O el Avatar Roku?
—Tan suspicaz como siempre, Azula, pero no, no soy ninguno de ellos, solo soy expresión de tu subconsciente, de tus más profundos pensamientos.
—Si eso fuera así no tendría la forma de mi tío—Él se limitó a reír de la forma habitual que hacía su tío.
—La mente es muy curiosa, y guarda secretos, muchos secretos…
—¿Y qué haces aquí? ¿Y yo que hago aquí otra vez? Explícate, ahora—Demando impaciente.
—La paciencia es una virtud—Puede que no fuera su tío, pero era igual de inaguantable que él—¿Por qué no te sientas y jugamos una partida de Pai Sho?
Azula miro la mesa con las fichas preparadas "Juegos de débiles y mediocres que te distraen de tus objetivos" eran las palabras de su padre sobre el Pai Sho en general, y prácticamente de cualquier otra forma de entretenimiento—No, odio este tipo de juegos.
Iroh se rio—No puedes mentirte a ti misma Azula, el único motivo por el que no juegas es porque a tu padre no le gusta y el hecho de que Ursa y Iroh les encantaba jugar te molesta ¿Me equivoco?
Tenia razón, por supuesto, al fin y al cabo, era un juego de estrategia, y ella amaba la estrategia. Iroh señalo el tablero con la palma de su mano invitándola a jugar, resignada Azula se sentó en el suelo—Esta bien, aunque no le veo ningún sentido a esto—Iroh se limitó a sonreír—¿Quién empieza?
—Puedes empezar tu si te place—Azula asintió, ¿Cuánto tiempo llevaba sin jugar? Bastante, pero aun se acordaba, y como la brillante estratega que era no habría ningún problema, aunque se enfrentara a ella misma. Azula cogió una ficha y comenzó el juego—Ah… la jugada del loto blanco—Dijo Iroh mirando sonriente la ficha del Loto Blanco—Una jugada que muy pocos utilizan, la subestiman y la consideran muy arriesgada, pero se equivocan ¿Verdad?
Azula se quedo callada, simplemente se limito a jugar durante unos minutos más, hasta que su paciencia se acabo—Ya es suficiente—Dijo apartando las fichas de la mesa— ¿Podemos ir al grano ya? ¿Por qué vuelvo a estar aquí? Ya he hecho lo que se me pidió ¿No?
—Esto no es lo mismo que la otra vez, esto no es una visión Azula, es algo mucho más profundo de lo que puedas imaginar—La voz de Iroh era mucho más seria de lo habitual confirmando que, en efecto, solo era una ilusión de su tío.
—¿Entonces qué es? ¿Y qué hago aquí? —Quería respuestas y las quería ya.
—Está bien—Espero unos segundos antes de continuar— Recientemente has tomado una decisión, una decisión crucial que iba en contra de todo lo que creías, y que ha afectado a tus propósitos y a tu propio destino.
—La decisión suplicar el perdón de sus dos compañeras— No era una pregunta era una simple afirmación de algo que ya conocía. Iroh simplemente asintió.
— Tu energía espiritual esta desbalanceada por esa decisión, esta luchando volver al equilibrio, pero son tus decisiones las que cambiaran la naturaleza de tu espíritu, cambiando tu destino e incluso a ti misma—Iroh sonrió— ¿Sabes? Tu hermano paso por algo similar en Ba Sing Se.
Azula abrió los ojos sorprendida—¡Lo sabía! —Iroh iba a responder cuando se dio cuenta del error que había cometido—Tu no eres yo—Le señalo con el dedo acusándolo— No eres Iroh, no eres una representación de mi mente ¿Qué eres?
—¿Por qué crees eso? —Respondió la ilusión de Iroh
—Porque si fueras un pedazo de mi mente no podrías saber esa información, ya que en ningún momento Zuko ha hablado conmigo de nada parecido y yo no lo he vivido, por lo que es imposible que pudiera conocer una información así.
—Supongo que me has pillado—La imitación de Iroh se levantó—Aunque no lo creas soy parte de ti, pero como tu has dicho no soy una "proyección" de tu mente, puedes considerarme una guía espiritual—Eso tenía aún menos sentido ¿O si?
—Eres un espíritu ¿Verdad?
—Así es…
Azula se puso de pie también y se cruzó de brazos, intentaba parecer intimidatoria, pero ante un espíritu eso era algo difícil— ¿Cuál es tu verdadera forma?
—No tengo—Fue la respuesta del espíritu ¿Cómo no iba a tener forma? Todos los espíritus tenían forma, a no ser…
—¿No tienes forma? ¿O te has transformado tantas veces que has olvidado cual era tu forma original?
—Veo que es imposible engañarte azula…
—Si lo sé, soy increíble, bla bla bla...—Dijo imitando con su mano la forma de una boca como si estuviera hablando— ¿Podemos empezar de una vez por lo que he venido a hacer aquí? Tengo otras cosas que hacer en el mundo físico ¿Sabes?
—Por supuesto Azula cuando quieras…
—Espera, antes cambia a otra forma más… satisfactoria para mi vista, no me apetece seguir viendo la cara de un traidor.
El espíritu sonrió— Tus deseos son órdenes, te mostrare la forma que más "satisface" tu vista—No le gusto nada como había dicho la frase, estaba segura de que iba intentar molestarla con la forma que adoptase. Sus peores temores se confirmaron cuando el viento rodeo la ilusión de Iroh y esta empezó a cambiar a una figura más pequeña, delgada, y más femenina, una figura que conocía muy bien, el espíritu se había transformado en Ty Lee—Oh Azula tu aura luce genial esta mañana—Dijo la ilusión de Ty Lee alegre, mientras hacia piruetas gracias a su flexibilidad.
—Oh Genial…— Azula se llevo la mano derecha a su frente, que suerte la suya, la había tocado el espiritu gracioso, esto iba a ser mucho más duro de lo que ella pensaba—Podemos acabar con esto por favor…—Suplicó en vano al ver la sonrisa divertida de la imitación de Ty Lee.
—Está bien Azula, charlemos…
Había pasado ya casi un día desde que Azula cayo enferma, bueno, según Ty Lee, en un trance espiritual que la iba a cambiar para siempre. En ese tiempo Mai se había dado cuenta de dos cosas importantes, Ty Lee no se había separado de ella ni un solo minuto, únicamente para ir al baño y porque ella la había obligado, la segunda, es que su padre no había venido a ver el estado de su hija, ni había preguntado por ella, ni siquiera había enviado sirvientes para que la vieran. Muy triste, si hasta el líder de los agentes Dai Li había venido a ver su estado, sabía que el padre de Azula no era precisamente una buena persona, ni un buen padre, eso era quedarse corto, era un monstruo, pero suponía que, al menos, se preocuparía por su hija favorita, aunque supongo que para él Azula no era más que una herramienta más. Mai suspiro cansada, Ty Lee lo noto y la miro preocupada
—¿Te pasa algo Mai? —Mai observo las ojeras de cansancio que tenia Ty Lee, y encima ella era la que preguntaba si pasaba algo malo.
—A mi nada—Contesto Mai, seria como siempre—Pero no puedo decir lo mismo de ti.
—Yo estoy bien—Contesto Ty Lee seguido de un profundo bostezo.
—No, no lo estas, debes descansar—Rebatió Mai señalando sus ojeras
—No hasta que se despierte
—Mira Ty Lee, no porque te comportas así con ella ahora, no lo entiendo, llevas años temiéndola, después nos encierra en la prisión cuando dejamos de temerla y ahora de repente le muestras tanto afecto ¿Solo porque se disculpó? No tiene sentido Ty Lee.
—Aunque la temiera siempre hemos sido sus amigas, bueno, al menos, los más parecido a unas amigas que ella ha tenido—Ty volvió a mirar a Azula y poso su manos sobre la de ella—Puede que no fuera la mejor amiga del mundo pero esa disculpa era totalmente sincera, y tu lo sabes Mai—Mai se dedico a mirar a otro lado y no enfrentar las acusaciones de Ty Lee, pero tampoco negándolas—Sabes, por un momento vi a la Azula de verdad, la que era cunado éramos pequeñas, antes de que su padre la apartara de nosotras, y de todo el mundo.
Mai alzo sus ojos cansada—¿De verdad crees que puedes alejar a Azula de la influencia de su padre? ¿A ella? ¿La perfecta niña de papa?
—No lo sé—Fue la respuesta de una resignada Ty Lee—Solo se que lo que dijo en la celda era sincero, quiero ver como acaba esto Mai.
—Lo que tu digas Ty Lee—Mai seguía sin entender, pero era una completa perdida de tiempo seguir discutiendo con ella. En ese momento observó como Azula empezaba a moverse y abría poco a poco los ojos—Mira Ty Lee, tu bella durmiente despierta por fin.
Cuando Azula despertó le invadió la luz del sol cegándola unos segundos y dejándola confusa, cuando su vista se aclaró lo primero que vio la cara de Tu Lee sonriéndola.
—Al fin has despertado Azula—Le dijo Ty Lee aliviada.
—¿Qué ha pasado? —Azula observo la habitación dándose cuanta que no estaba en su globo de guerra— ¿Y onde estoy?
—Tes desmayaste en tu globo de guerra—Esta vez la que contesto fue Mai, indiferente como siempre—Ahora estas en la enfermaría del Palacio del Fuego.
Azula se sorprendió, aún estaba confusa y le dolía algo la cabeza, intento llevarse su mano a su frente, pero no noto que se la estaban sujetando, miro y comprobó que era Ty Lee que tenía su mano posada sobre la de ella ¿Estaba preocupada por ella? Volvió a mirar a Ty Lee que se dio cuenta de la situación y retiro su mano avergonzada, eso extrañó a Azula, Ty Lee no era de las que se avergonzaban
—¿Cuánto tiempo llevo inconsciente?
—Un día entero—Contesto Mai, ¿Todo un día? Eso explicaría porque les había dado tiempo el llevarla desde la Roca Hirviendo hasta la Capital de la Nación del Fuego—Según Ty Lee estabas en una especie de trance espiritual
—¿Trance espiritual? —Pregunto confusa Azula, no podía acordarse de nada de lo que había estado soñando
—Si, ya sabes… como una gran revelación—Dijo Ty Lee si saber muy bien lo que estaba diciendo—¿Te acuerdas de algo?
Azula intento recordar algo, pero era difícil, aun estaba algo confusa y todavía le dolía la cabeza—No se…—Hizo un esfuerzo mayor, miro entre la niebla que era ahora su mente—Recuerdo… recuerdo jugar al Pai Sho con el tío Iroh—Sus dos amigas la miraron confundidas—¿Eso significa algo?
—¿Qué te gusta el Pai Sho? —Respondió Mai sin mucho interés—La que sabe de esto es Ty Lee
—¿Recuerdas algo más Azula?—Dijo Ty Lee curiosa.
—No, de momento nada más—Azula se incorporo sobre la cama, pero Ty Lee puso su mano en su hombro deteniéndola.
—Deberías guardar reposo Azula—Azula aparto la mano de Ty Lee con suavidad y se levanto
—Ya descansado suficiente—Observo a Ty Lee que y sus ojeras—¿Qué te ha pasado Ty Lee? Pareces agotada
—Se ha pasado desde que te desmayas a tu lado, no ha dormido todavía—Dijo Mai haciendo sonrojar a Ty Lee, Azula la miro sorprendida.
—¿Eso es verdad Ty Lee?
—Alguien tenía que cuidarte Azula…
Azula se sintió bien con las palabras de Ty Lee, tanto que no pudo evitar sonreír, probablemente la primera vez en mucho tiempo que sonreía de una manera sincera y afectuosa, también sintió el impulso de abrazarla pero se reprimió, eso seria inapropiado—Gracias Ty Lee—Fue lo único que se le ocurrió, aun así fue suficiente para sorprender a Ty Lee y a Mai que no estaba acostumbras a que la Princesa Azula fuera amable y mucho menos agradeciera nada—Y Ty Lee, acuéstate, tu eres la que necesitas descansar.
—Pero yo...
—Es una orden—Cortó Azula con una voz suave pero autoritaria como solo Azula sabía hacerlo— No desobedezcas a tu princesa—Azula miro fijamente a los ojos a Ty Lee, ella hizo una reverencia aceptando su orden
—Como desees Azula—Ty Lee se levantó y se marchó de la habitación, probablemente a la habitación que tenía para ella en el palacio cunado venia a visitar a Azula.
—Eso ha sido rudo—Dijo Mai.
—¿He hecho mal? —Pregunto Azula, esperaba que no hubiera enfadado a Ty Lee.
—No—Mai aparto la mirada de ella—De todas formas ¿Desde cuando te preocupa hacernos mal o no? ¿Desde cuando te preocupas por nosotras?
—Sois mis amigas, Mai—Mai la miro con dureza.
—No durante años, solo hemos sido tus herramientas, el mido es la única manera ¿Recuerdas? ¿Qué te ha hecho cambiar de parecer?
Azula medito unos instantes ¿Debería hablarla sobre la visión? Mai no era una persona espiritual, era racional y lógica, como ella, no, decidió que debería guardarse ese secreto, quizás a Ty Lee podría contárselo…—Simplemente me he dado cuenta de que el miedo no es la única manera, no con vosotras, al menos.
Mientes—La acusó Mai señalándola con el dedo—Te conozco Azula, siempre tienes motivos ocultos, puede que lo que dijeras en la celda fuera sincero, pero estoy completamente segura de que nos estas ocultando tus verdaderos motivos.
Eso no era cierto, no del todo al menos—Puedes creer lo que quieras Mai—Es cierto que quería su amistad para no convertirse en la mujer de su visión, si es que eso podría ocurrir, pero eso no quería decir que no quisiera ser su amiga ¿No? —Fui sincera en la celda, os necesito a mi lado y eso no va a cambiar.
—¿Entonces soy libre de irme si quiero?
Azula se sorprendió ¿Quería abandonarla? ¿No la había perdonado entonces? No pudo evitar bajar su cabeza decepcionada y algo triste, sabía que Mai iba a ser difícil, pero también quería de verdad llevarse bien con ella, al fin y al cabo, era a la que más se parecía—Si eso es lo que quieres…
Hubo un incómodo silencio y un intercambio de mierdas, un silencioso e incómodo desafío, finalmente Mai decidió hablar—Gracias, ahora si me disculpas me voy.
—¿De verdad te vas a ir? —Dijo Azula decepcionada, todos sus esfuerzos para nada, por lo menos aun le quedaba Ty Lee.
Mai sonrió—Si, me voy a echar una siesta, yo también estoy agotada de tener que cuidarte todo el día—Azula se sorprendió y sonrió—Cuando descanse podremos seguir maquinando planes malvados para conquistar el mundo.
Azula espero a que Mai saliera de la habitación para soltar un suspiro de alivio, estaba salvada, de momento. Ahora tendría que hacer las cosas que hacen las amigas para ganarse aun más su lealtad, no mediante el miedo, sino mediante el afecto, de todas formas ¿Qué coas hacían las amigas? Cruzar el mundo para cazar al avatar y a su hermano no suena como una de esas cosas por muy divertido que fuera. Aparto eso pensamientos cursis de su cabeza, tenía otras cosas más importantes que hacer, y además no tenia que hacer esas cosas tampoco, no estaba dispuesta a rebajarse tanto.
—Princesa Azula…—La voz de una sirvienta interrumpió los pensamientos de Azula, miro hacía la entrada de la habitación encantándose con la mujer postrada esperando una respeta por parte de ella
—¿Sí?
La mujer tardo unos segundos en responder, parecía nerviosa ¿Tenía miedo? ¿O es que pensaba que no debería ver a la princesa en el estado en que estaba?—Me alegro de que ya se encuentre mejor— ¿Para eso había venido? Que amable de su parte preocuparse por ella, una preocupación falsa por supuesto, seguramente quería el favor de Azula—Siento molestarla, pero su padre la ha hecho llamar—Eso tenía más sentido ¿Qué querría discutir padre?
—Gracias, puedes retirarte—Probablemente era la primera vez que daba las gracias al servicio, algo que noto también la sirvienta, todavía debía estar enferma si había hecho eso.
—¿Necesitas ayuda para vestirte, estoy aquí para servir?
—No, puedo hacerlo yo sola, retírate—Tras un día entero inconsciente quería moverse un poco y quería hacer algo tan básico como vestirse por ella misma. La mujer se levantó hizo una reverencia y se marchó.
Ozai la esperaba en la sala del trono que estaba cubierto por las llamas de su padre, unas llamas que tarde o temprano serian azulas, sus llamas, pero ahora el trono le pertenecía a su padre. Cuando se acerco al trono se arrodillo—¿Padre me has llamado?
—Princesa Azula—El tono de su padre era severo—¿Eres leal?
¿A qué venia esa pregunta? Azula siempre había sido leal, no había hecho nada para poner en duda su lealtad—Claro, padre.
—¿Acaso no te he ensañado bien? —Azula seguía sin comprender ¿Qué había hecho mal? No entendía nada, casi parecía que su padre la estaba hablando como si fuera Zuko—Contéstame Azula
—Por supuesto padre, me has enseñado todo—Era mentira por supuesto, hacia ya tiempo que Azula había superado a su padre, a todo el mundo, no por nada sus llamas eran azules, lo había conseguido por si misma, pero había que mantener las apariencias—Le debo todo lo que sé padre.
—Si eso es verdad ¿Por qué me has traicionado?
Azula levanto su cabeza sorprendida para mirar la silueta de su padre tras las llamas ¿De qué estaba hablando? —Padre no se de qué hablas yo…
—¿Entonces estas negando que has liberado a dos traidoras sin mi consentimiento, y no solo eso, sino que las has recompensado devolviéndolas sus títulos nobiliarios? — ¿Estaba enfadado con ella por Ty Lee y Mai?
—Yo…— ¿Qué se supone que iba decir?
—¡Si o no Azula! —Gritó su padre. La furia de Azula creció ¿Cómo se atrevía a tratarla como a Zuko?
—Así es padre, pero…—Las llamas del trono aumentaron de intensidad mostrando la ira de su padre.
—¿Es que acaso no te he enseñado bien? —Azula se quedo callada— ¿Qué es lo te he enseñado Azula? —Azula no contesto, no por miedo, sino por la ira que la invadía—¡Dímelo!
—El miedo es la única manera—Contesto Azula, un miedo que se la había vuelto en contra en la Roca Hirviendo.
—¿Entonces porque has mostrado misericordia a dos traidoras? ¿Desde cuándo te has vuelto tan débil Azula? —Azula reprimió las ganas de atacar a su padre y acabar con él ahora mismo, notaba como su temperatura interior aumentaba, quiera quemar algo ¿Débil? ¿Ella? Quizás debería mostrar a su padre cual era su fuerza de verdad, se obligo a reprimir esos pensamientos, aun no era el momento, todavía no.
—Padre, son unas aliadas útiles todavía, ellas resultaron de mucha ayuda en la toma de Ba Sing Se—Esperaba que mencionar el mayor logro de la Nación del Fuego en la historia reciente sirviera para aplacar su ira—Aun son útiles, cometieron un error al considerar que Zuko debía ser capturado vivo, que matarlo generaría muchos más problemas que los que solucionaría, y tras meditarlo estoy también de acuerdo, Zuko debe ser capturado vivo.
—¡¿Esperas que me crea eso Azula?!—La ira de Ozai aumento con sus llamas para luego volver a relajarse haciendo las llamas más débiles— Esta bien, si quieres mantener a tus mascotas correteando libres, es tu problema—El que llamara a Ty Lee y Mai mascotas la enfureció más que todo lo que le había dicho antes, tenia que calmarse, sino cometería un error—Pero no pienses que voy a tolerar tu debilidad una vez más, ahora largo.
—Si padre— Azula se levanto hizo una ligera reverencia y se dispuso a marcharme.
—Y Azula…— Ella se dio la vuelta para mirarlo— No me vuelvas a decepcionar o compartirás el destino de tu hermano.
Azula apretó los dientes con furia, cerro sus puños, tenía que controlar su ira "Este no es el momento, ya llegara tu hora" Se decía una y otra vez para calmar su ira—Comprendo padre…
Azula se marcho de la sala del trono pensando en el futuro, un día el trono serio suyo, la Nación del Fuego y el mundo serian suyos, solo debía tener la paciencia necesaria, aunque quizás el día que tomara el control se había adelantado un par de décadas, quizás su padre viviría para verla subir a su trono…
Continuara…
