hola a to2! aqui publico un nuevo capitulo pero antes de todo quiero agradecer a RouceDBZ, Milk de Son, Arlequin of the Shadows, LoveDbz y Diosa de la Muerte por sus reviews, y tb a quienes agregaron a favoritos y follows. Gracias por su amabilidad :)
Espero que les guste este capitulo y sino pueden echar pestes con toda confianza :P
Dragon Matrix, Capítulo III
Como las presentaciones ya habían terminado, Goten se propuso llevar a Trunks a la cámara de recuperación para que pudiera retomar el movimiento normal de sus músculos atrofiados.
Así, el nuevo recluta pasó casi todo el día en la dicha máquina, la cual trabajó sin cesar mientras dormía, quedando totalmente recuperado tanto física como mentalmente.
Tras quince horas de descanso el hombre de cabellos lilas por fin despertó. Se irguió en la camilla y comprobó que ya sus músculos no le dolían. Entonces el hastío de su cuerpo por tanto tiempo recostado lo invitó a ir al salón principal. Quería recorrer y conocer los distintos recovecos de la nave hasta el último rincón.
Fue entonces cuando se topó con la rubia tentación en el pasillo, quien no esperaba encontrárselo tan de repente. Precisamente ella estaba pensando en él, como gran parte del día hacía. Así que al verlo, distraídamente su subconsciente se encargó de traicionarla y revelar sus verdaderos deseos en voz alta.
— Hazme tuya y azótame el trasero salvajemente.
Al darse cuenta de lo que había dicho, Marron se tapó la boca a la velocidad de la luz mientras todos los colores habidos y por haber se apoderaban de su rostro.
Pero por suerte para ella Trunks todavía estaba aletargado, así que no logró escuchar nada.
— ¡Hola! —saludó efusivo— ¿Me podrías repetir qué dijiste? —aunque Trunks no oyó nada, si le extrañó que se hubiera tapado la boca.
— Dije buenos días, sí, eso dije —sonrojada hasta decir basta, aprovechó de corregir lo que antes había dicho. La suerte se había aliado con ella para no pasar vergüenzas.
— Ah, okay — consintió él con una linda sonrisa, haciendo caso omiso de su sonrojo —¿Cómo despertaste? — como buen caballero, la cortesía que poseía no se extinguiría nunca.
—Pues muy bien, y mejor aún al verte tan bien, parece que estás totalmente recuperado —mencionó ya dejando de lado el pudor. Aunque nunca solía atacarla, con Trunks algo más allá de su comprensión lograba sacarle algunas dosis de timidez.
— ¡Qué bueno! —exclamó muy alegre — Precisamente ahora iba a hacer un recorrido por la nave para conocerla bien. Después de todo este será mi hogar ahora.
— ¡Genial! Entonces yo seré tu guía —dijo muy emocionada, para luego agregar —: Ven, lo primero que te mostraré será tu nueva habitación. Ojalá te guste, la decoré yo misma —mencionó muy animada a la vez que hacía gala de ojos brillantes de ilusión.
— Ah que linda, muchas gracias — le regaló una linda sonrisa como premio.
Caminaron juntos, aunque no mucho pues la nave no era grande. Pero a pesar de lo corto del recorrido ambos se veían muy compenetrados el uno con el otro. El pasillo era estrecho pero largo a la vez, como si se tratara de un submarino. Los cuartos de la tripulación se sucedieron uno tras otro, hasta que llegaron a los dos últimos del pasillo. El penúltimo tenía un letrero de madera café adornado con flores, el cual tenía tallado el nombre de Marron con letras doradas al igual que su cabello. El último cuarto, en cambio, tenía una placa plateada, de metal, el cual decía el nombre de Trunks con letras negras.
—Este será tu cuarto — anunció la rubia de ojos azules, los cuales realmente resplandecían.
—¡Justo al lado del tuyo! — exclamó feliz.
Por supuesto que ambas habitaciones estuvieran juntas no era una simple coincidencia. Ella había preparado todo.
Así, entraron a la habitación que a partir de ahora sería la morada de Trunks, cerrando la puerta tras de ellos.
Al adentrarse el aroma a perfume perforó las fosas nasales masculinas y, al fijar su vista al frente, pudo ver como su habitación estaba estupendamente arreglada. Tal vez demasiado para ser de hombre. Flores, adornos, peluches de ositos y corazones en las paredes eran sólo parte de los numerosos arreglos. Parecía más habitación de mujer que de hombre.
"Pero que aberración tan horrible, con este cuarto ahora dirán que soy gay...", pensó Trunks de inmediato.
— ¿Qué te parece? —preguntó ella ilusionada.
— ¡Está muy lindo! ¡Me encanta!
— Ah que bueno, me alegra mucho que te guste —una gran sonrisa se formó en su faz. La efusividad con que Trunks lo dijo le hizo pensar que sus palabras eran sinceras.
Agunatando su cara su verdadero sentir para no decepcionarla, Trunks siguió echando vistazos a su cuarto. Evidentemente Marron sería una excelente decoradora de cuartos de mujeres, pero de hombres... mejor ni hablar. Sólo le había faltado pintar las paredes de rosa.
Pero aún así, unos bellos cuadros con pinturas de la naturaleza, tales como cascadas, ríos y montañas, amenizaban la visión. Los paisajes de la naturaleza brillantemente plasmados hacían una vista deliciosa.
Y entre los numerosos y bellos cuadros de paisajes hubo uno que realmente le llamó la atención a Trunks. Lo encontró realmente hermoso, sublime, el mejor de todos. Le pareció la creación más perfecta de la naturaleza. Así que quiso saber más de ella.
— ¿Y esa obra de arte tan linda quien la pintó?
— Ehm, Trunks, eso es un espejo...
— Ah —se llevó una mano detras de la nuca al estilo Goku —Estaba bromeando, jeje.
—Pues a mí me parece verdad —le sonrió Marron feliz.
Trunks no era tímido para nada, pero la presencia de la rubia tentación si lograba ponerlo nervioso.
—Eso no es verdad, aquí la única creación perfecta de la naturaleza eres tú —la halagó sin siquiera pensarlo.
— No Trunks —rechazó ella —Tú eres adictivo, como la página porno que no se puede dejar de visitar — sonrió divertida, sin evitar sonrojarse un poco al hablar de porno. Pero Trunks le daba una confianza única.
Esta vez fue el hombre quien se sonrojó, con una sonrisa divertida posada en sus labios.
De súbito toda la sangre de Marron se fue a sus mejillas con el pensamiento libidinoso que se incrustó en su mente. Estaban solos, en la habitación de Trunks perfectamente decorada, a puertas cerradas y en un inigualable momento mágico. Era la oportunidad que no podía dejar escapar.
"Ahora es el momento del viejo truco del tropiezo", se dijo a sí misma. Así, puso en marcha su plan al dar unos pasos y tropezarse con quien sabe qué para caer en los brazos de Trunks.
— ¡¿Estás bien?! —preguntó preocupado inmediatamente.
— Ay me dio miedo, muchas gracias Trunks —se acurrucó apegándose más a él.
— ¡Qué bueno! —suspiró aliviado — ¿Con qué te tropezaste?
— Ni idea, pero creo que las hormigas están más cabezonas que antes.
Trunks se rió. Pero no pasó mucho tiempo para que ambos sintieran la química que desprendían sus cuerpos cuando estaban tan cerca. Los ojos celestes y azules se miraron con ansias; con deseos de encontrar sus almas a través de sus miradas.
Se miraron, con pupilas temblorosas. Se miraron, pensando en la felicidad que sentían juntos. Se miraron, perdiendo poco a poco sus conciencias. Sus corazones latiendo al mismo compás, sus rostros sonrojados, sus respiraciones agitadas. Al parecer, Trunks muy pronto dejaría de ser virgen.
Los dos acercaron sus rostros sin poder contener la enorme fuerza que los compelía a unirse por la eternidad. Sus frentes hicieron contacto, acariciando con sus alientos los labios del otro. Sus bocas temblorosas, anhelantes, deseosas muy pronto se unirían para producir la magia del amor.
Como si un rayo los hubiera tocado, los dos comenzaron a desvestirse mutuamente. Animales querían ser y muy poco les faltaba para serlo.
—Si no me dejas paralítica no es sexo —bromeó Marron con una sensual sonrisa, mientras daba agitados suspiros producto de la excitación.
—No te preocupes, yo te compraré la silla de ruedas —respondió Trunks en el mismo tono entre jocoso y excitado.
Pero como si de una trágica maldición se tratara, alguien apareció para interrumpir el mágico momento. El rey de los inoportunos hacía acto de presencia.
—¡Oye mocoso idiota! No hay tiempo para perder la virginidad, ¡tenemos que entrenar! —vociferó Vegeta desde afuera del cuarto. Un par de minutos atrás se enteró de que su hijo ya se había levantado así que debía entrenarlo lo antes posible.
Así, Vegeta se convirtió en el hinchapelotas más grande del universo conocido. Era peor que escuchar el chiste de Tenshinhan con Kaiosama. Sí, ese de "El secreto de un moco es ser pegajoso"... ¿qué divertido verdad?
Por supuesto la reacción de ambos ante el príncipe fue todo un poema... y no de los buenos.
—¡Estoy durmiendo! — gritó Trunks.
—¡Yo estoy en mi cuarto! — gritó Marron.
—¡Déjense de tonterías! Me importa un bledo lo que hagan en su vida privada, pero ahora tengo que entrenar a este tarado — dijo el príncipe sin compasión.
Dos resoplidos llenos de fastidio se escucharon a través de toda la nave.
"Ay no, que fastidio, no sé cuando tendré otra oportunidad así", se lamentó mentalmente Marron, evidentemente decepcionada.
"Argh, maldito Vegeta, me quiere dejar con el trauma de la virginidad por siempre", se quejó Trunks a la vez.
Y sin más remedio ni alternativa ambos tuvieron que salir. Las miradas llenas de odio sólo eran comparables con las que daba una suegra a un yerno sin auto.
— Bien, virgencito, llegó la hora de tu entrenamiento. Préparate —anunció el saiyajin.
—Grrrr —se mosqueó Trunks —, no me llames virgencito —advirtió con su mejor cara de pocos amigos.
—Entonces derrótame. Sólo así podrás ganarte mi respeto, virgencito —recalcó la última palabra con una sonrisa llena de maldad.
—Muy bien tú lo pediste enanín. Te masacraré. Después no te quejes —advirtió chocando un puño contra el otro.
Así, ambos se dirigieron al cuarto principal de la nave en donde estaban las cámillas electrónicas que permitían conectarse a la Matrix.
Se recostaron y de las camillas electrónicas surgió un instrumento puntiagudo y extremadamente delgado, que a través de sus nucas se conectó con sus cerebros.
Segundos más tarde, ambos aparecieron en una amplia habitación de estilo japonesa. Ventanas y puertas no tenían seguro ni cerraduras. Ya estaban en la Matrix, dispuestos a tener una pelea épica.
Ansioso por darle su merecido a Vegeta, el joven de pelo lila fijó su vista al frente para divisar a su rival, pero no logró verlo por ningún lado. Movió su cabeza de un lado a otro pero nada. Ante esto comentó:
—Ja, cobarde, sabía que se escaparía.
Pero una voz lo sobresaltó para responderle.
—Maldito insecto, ¿a quién llamas cobarde? —espetó una potente voz con sumo enojo.
—¿Eh? —musitó confundido al no poder encontrar a quien le hablaba.
—¡Acá abajo, animal! —hizo notar su presencia con un fuerte grito.
Trunks hizo caso dirigiendo su mirada hacia abajo y justo allí, a sus pies, pudo ver al autoproclamado príncipe. Su estatura debía ser de unos cuarenta centímetros o quizás menos, incluso más pequeño que la primera vez que se encontraron.
—¿Pero qué te pasó? ¿por qué estás tan chiquito de nuevo? —preguntó realmente sorprendido.
—Porque Matrix me odia —bufó lleno de fastidio—. Cada vez que me meto me vuelve más pequeño —dijo evidentemente cabreado. Hasta el dedo pequeño de su pie desprendía enojo.
Trunks se rió a carcajadas por un largo rato.
—Jajajaja, que divertido será patearle el trasero a un duende —exclamó muy divertido.
—¡Cállate virgen del demonio! Te haré tragar esas palabras insolentes —alzó su pequeño puño como claro desafío.
— Lo dudo mucho, maldito duende —seguía riéndose, burlándose sin contenerse.
— ¿Por mi pequeño tamaño me juzgas? Pues hacerlo no deberías porque mi aliado es la fuerza y poderoso aliado es.
—¿Ahora te crees Yoda? Te daré una paliza que nunca olvidarás enano — de a poco el semblante del joven comenzó a cambiar del despreocupado y divertido por uno mucho más serio. Acto seguido, se remangó preparándose para la paliza que daría.
Así, ambos se pusieron en posición de combate, listos para pelear con fiereza. Trunks estaba completamente seguro que una sola patada bastaría para noquearlo. Y efectivamente, sin previo aviso, lanzó una a toda velocidad pero absolutamente nada hizo contacto contra ella.
—¿Qué demonios? ¿donde se metió? —preguntó muy sorprendido con la velocidad del duende... digo, de Vegeta.
—Aquí estoy, insecto virgen —sintió una tranquila voz en sus oídos. Tan tranquila que llegaba a ser soberbia.
Al mirar en la dirección del sonido pudo ver, con total sorpresa, que Vegeta estaba en su hombro.
Trunks, sin perder un solo segundo, intentó cogerlo para triturarlo entre sus manos, pero nuevamente solo cogió el aire.
—Acá estoy basura —anunció Vegeta desde el otro hombro.
—¿Qué? ¡No puede ser posible tanta velocidad! —ahora intentó darle un puñetazo pero el pequeñín ya no estaba allí.
— Y eso que ni siquiera me estoy esforzando —le dijo Vegeta desde el fondo del cuarto, presumiendo sus habilidades con la arrogancia que lo caracteriza.
—Maldito pigmeo, ¡no me rendiré! —acto seguido, corrió hacia su padre y le lanzó una feroz patada, pero de la nada el tiempo pareció ralentizarse infinitamente. Su patada, increíblemente, se desplazaba más lenta que alguien yéndose a acostar cuando está entretenido en Facebook. Tan lentamente iba, que Vegeta se puso a bailar samba delante de él. Luego se puso a leer 50 sombras de Grey delante de sus ojos y el golpe ni siquiera se le acercaba todavía. Luego sacó unas palomitas de maíz y comió a sus anchas. ¡Y el golpe todavía no le llegaba! Después se puso a dormir una siesta, ¡y el golpe apenas se le estaba acercando! Luego se despertó, dio un largo bostezo y comenzó a hacer ejercicios para eliminar el letargo de su cuerpo. Y recién entonces la patada por fin llegó a destino. Vegeta dio un salto para esquivarla y de un certero puñetazo mandó a Trunks a colisionar contra el muro. El poderoso golpe recibido hizo que el muro se hiciera pedazos. El muchacho no podía creerlo. Realmente no podía.
La patada que lanzó fue tan lenta que parecía avanzar un milímetro cada una hora a pesar de que en realidad sólo había pasado un único segundo. Era como si Trunks se moviera a cámara ultra-lenta y Vegeta en cámara extra-rápida. La noción del tiempo se tergiversó completamente. Era absolutamente increíble.
— ¡No lo puedo creer! —se levantó con ojos desorbitados mientras se quitaba los escombros de encima —, ¿cómo diablos puedes ser tan rápido? No pude ni siquiera rozarte.
Fue entonces que Vegeta cruzó sus brazos con un aire de suma magnificencia.
— Soy así de veloz porque uso una técnica muy poderosa, que sólo un par de elegidos son capaces de usar.
El hombre lila abrió su boca sin poder creerlo.
— ¿Y cómo se llama esa poderosa ténica? —preguntó sin poder contener sus ansias.
De la nada una música muy dramática comenzo a sonar, mientras el viento comenzó a soplar con más fuerza. Tanto que de hecho comenzó a silbar.
— Se llama... el Fuah —sentenció con tremenda determinación.
— ¿El Fuah? —preguntó Trunks absolutamente sorprendido con ese término. Nunca lo había escuchado.
— Así es — confirmó él.
Trunks abrió la boca como si fuera a tragarse una ballena.
—¿Y qué es el Fuah? —preguntó tras poder reaccionar.
— Muchos dicen —inició su explicación— que fue inventada por un borracho, pero están equivocados. Los que creen eso se dejaron llevar por lo aparente. En realidad su inventor fue un monje shaolin que se hacía pasar por borracho.
— ¿Por qué hacía eso? —le entró la duda.
— Por que así Matrix no detectaría su enorme sabiduría.
— ¡Guau! —exclamó absolutamente sorprendido —. ¿Y en qué consiste el Fuah?
Vegeta le dio un aire de solemnidad a todo su semblante antes de responder.
— El Fuah significa sacar el carácter del estómago.
— Ah, ¡tengo que vomitar! ¿verdad?
Un largo silencio se hizo.
— ... No te equivoques, no es un vómito. El Fuah es dar el extra —imposible era que su voz saliera más solemne.
— ¿El Extra?
— Así es.
— ¿Pero cómo? ¡Explícame! —exigió ansioso el peli-lila.
— Es que ya no puedo, es que ya no puedo... —habló imitando la voz de un cualquiera, para luego responder como él lo haría — ¿cómo no? ¡Fuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!
Al instante de su grito un aura dorada comenzó a rodear su cuerpo.
— Y saco el carácter y saco la fuerza y saco el poder. No importa lo que hagas, no importa lo que realices, lo más importante es dar el extra. ¡El Fuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!
Rayos eléctricos cruzaban el cuerpo de Vegeta de arriba hacia abajo y de derecha a izquierda.
— El Fua significa dar el extra, lo que se proyecta hacia el universo, eso es el Fuah — terminó de decir con una voz que parecía venir de otra dimensión.
Trunks simplemente no podía cerrar su boca del asombro, estaba realmente impresionado. Esa aura dorada parecía convertirlo en un super guerrero venido de otra dimensión.
— ¡Vaya, es increíble! —a duras penas logró cerrar su boca, la impresión era abrumadora — ¿Qué debo hacer para dominarlo?
—Permanecer virgen toda tu vida.
— Véte al carajo.
Vegeta permitió que sus ojos sonrieran, no así sus labios.
— Ahora en serio insecto, debes entrenar, entrenar día y noche como un desquiciado. Sólo cuando estés dispuesto a perder tu vida por lograrlo, sólo entonces podrás usar el Fuah.
— ¿Y así podré vencer a Freezer?
—Aunque no sabes cuanto me molesta admitirlo, ni siquiera yo usando el Fuah podría derrotar a Freezer. Mis años ya me pesan, pero quizas tú puedas hacerlo... porque llevas mis...
Su boca no alcanzó a terminar la palabra, pero su mente si lo hizo: ... "Genes". Eso era lo que quería decir, pero aún no era momento para que Trunks supiera que él era su padre.
— ¿Mis qué? — preguntó el joven ansiando la conclusión de la frase.
— Mis esperanzas, las cuales están depositadas en ti, maldita alimaña. Pero no le digas esto a nadie o te mataré, ¿entendido? Tengo que mantener mi imagen de hombre rudo. Suficiente tengo ya con haber bailado un puto bingo.
El joven esbozó una sonrisa.
— De acuerdo. Por cierto, ¿tan poderoso es Freezer? ¿tan veloz y tan fuerte? —no podía creer que Vegeta, con ese impresionante nivel de habilidad, no pudiera derrotarlo.
—Lamentablemente sí —confirmó con furia apretando sus puños por causa de la frustración.
Trunks quedó mudo. Si tanto era el poder que poseía Freezer, resultaba realmente aterrador. Incluso daba más miedo que imaginarse desnuda a Uranai Baba.
— Sin embargo, tú tienes el potencial para derrotarlo —interrumpió su padre sus pensamientos—. Tú eres el elegido Trunks. Aunque no lo demuestre, tengo toda mi esperanza depositada en ti. Yo seré tu maestro y te enseñaré todo lo que sé y así acabarás con el dominio de las máquinas de una vez y para siempre. Tu lograrás ser el super fuahyajin legendario.
—¿De verdad crees que yo podré derrotarlo? —preguntó él realmente incrédulo, mientras alzaba una ceja.
— No lo creo. Estoy seguro —sentenció con inigualable aplomo.
— Vaya, gracias por la confianza. Daré mi mejor esfuerzo, te lo prometo. ¡Que el poder del Fuah me ilumine! ¡Voy con todo el Fuah!
— ¡Así se habla, sabandija virgen!
Y así, el duro y peligroso entrenamiento prosiguió. La determinación brillaba en los ojos de Trunks como una luciérnaga en la noche. Ahora estaba decidido a acabar con el malvado Freezer de una vez y para siempre. Por toda la humanidad debía hacerlo.
Continuará.
