Nota de Autor:

Bueno, aquí tenéis el tercer capítulo del fanfic. ¡Veo que no me habéis dejado muchos reviews eh! Pues espero que a partir de ahora me dejéis más o... quien sabe, quizá deje de publicar un nuevo capítulo cada viernes... ¿Es una amenaza¡Que va! Es solo... dejémoslo en un comentario inocente¿vale? Jaja A partir de este capítulo, el fanfic va adquiriendo un toque de humor más característico y propio con el que quizá disfrutéis más. Habrá más diálogo y menos narración, así que la lectura se irá haciendo más cómoda. Espero que os riáis y disfrutéis tanto con él como yo lo hago escribiéndolo (y creedme, disfruto mucho). ¡Un abrazo y, por favor, dejadme reviews!

Contestación a los Reviews:

Hermione granger de potter: ¡Gracias de nuevo! Me gusta que te guste jaja A partir de ahora, creo, te parecerá más entretenido aún, el fanfic irá mejorando capítulo a capítulo, así que... ¡no olvides seguir poniendo reviews!

Kailey Hamilton: En serio, me alegra mucho que te fascine tanto. Dices que te ríes mucho¡pues espera a ver lo que viene! Porque como digo, a partir de ahora se hará más cómico y más dialogado, aunque no perderá la facultad de ponerse seria la trama cuando se tenga que poner. Lo de lindo gatito... claro que me he dado cuenta. Lo hice a posta jaja Y lo de Sirius es muy fácil: Sirius es el típico creído que liga con quien quiere porque todas las chicas besan el suelo que pisa hasta que... llega una que no solo no vuelve tras él cuando se comporta mal con ella, sino que encima le planta cara. Y eso pues digamos que le toca la moral y le afecta. Además, el hecho de que sea difícil conseguirla no actúa más que como un desafío personal para el Gran Rompecorazones¿entiendes? Pero la cosa no acaba ahí... y lo que tenga que llegar, llegará ;)

Capítulo 3: El Torneo de Duelos (I)

Al día siguiente se levantaron para ir a clase y lo primero que hicieron al bajar a la Sala Común fue colgar un cartel en la tabla de anuncios que ponía:

"El próximo sábado por la noche se celebrará en la Sala Común de Gryffindor una fiesta, a la cual solo podrán asistir los alumnos de 6º y 7º curso de Gryffindor. Naturalmente, si queréis traer acompañante de otra casa, podéis hacerlo. Todos los que deseen participar (incluso los acompañantes), nos tendrán que dar una papeleta con su nombre y casa y con ellas haremos el Amigo Invisible. Mañana, justo después de cenar, venid a la clase en desuso que hay al lado de la estatua de Gregory el Jorobado, a poder ser en grupos pequeños para no hacer sospechar a los profesores.

Los Merodeadores."

-¿Creéis que se animará mucha gente? – preguntó Remus con duda.

-¿Bromeas¡Está claro! Con semejante firma… - le respondió Sirius con orgullo, provocando que Lupin se riera.

-Si tan seguro estás¿por qué no nos sentamos un momento a ver que dicen los que pasan?

-Hecho.

Ambos se sentaron en dos sofás, girándolos para que la gente no los viera antes de ver el cartel, y esperaron. A los pocos minutos aparecieron dos chicos de sexto y se pararon a mirar el cartel.

-Una fiest… ¡una fiesta¡y de los merodeadores¡ni loco me la pierdo!

-Vamos a avisar a Jack y a Ethan¿vale?

Dicho y hecho, se fueron corriendo por el retrato. Sirius, como no, le sonrió a Remus.

-¿Lo ves? Pan comido.

Pero al instante bajaron Lily, Ana y sus amigas. Al ver a Ana, Remus se encogió más aún en el asiento y escucharon atentos.

-¡Ey, mira Lily! – le dijo emocionada una amiga suya - ¡una fiesta este sábado!

-¿Si¡A mí como prefecta no me han avisado de ello¿tendrá el permiso de Mcgonagall?

-Vamos, Lily, no seas aguafiestas, seguro que será divertido – le contestó otra amiga guiñándole un ojo.

Lily movió la cabeza, sin convencerse demasiado.

-Bueno… déjame leer.

Sus ojos siguieron las líneas, convenciéndose, cuando entonces… llegó al final y se agrandaron.

-No, no, no… - susurró, alzando cada vez más el tono – ¡NO Y NO!

-¡Vamos, Lily! Pasa del idiota de James y diviértete. Además, quien sabe, a lo mejor incluso lo arregláis y todo¿no?

-Yo no quiero arreglar nada con ese… estúpido. Pero vale, lo haré por vosotras eh, que seguro que os hace ilusión ese juego raro del Amigo Invisible.

-Si, lo pasaréis muy bien – les dijo Ana, intentando parecer alegre.

-¿Cómo que lo pasar-emos? Tú también vienes – le contestó Lily fulminándola con la mirada.

-No, no, en serio, no estoy para fiestas.

-No será por lo de Lupin¿no? Ese siempre va de romántico y serio y luego… es igual que sus amigos.

-No, él no es así, lo que pasa… - intentó explicar Ana pero no encontró justificaciones.

-Lo que pasa – siguió Lily – es que no hay quien entienda a los chicos. Y menos aún a Lupin, porque mira que no haberse dado cuenta aún… es para echarle un avada kedavra.

-Bueno, será mejor que nos vayamos – dijo Ana, con miedo de que las oyeran.

Una vez salieron todas por el retrato de la Dama Gorda, Sirius se giró dispuesto a decirle un gran: "¡LO VES!", cuando para su asombro Remus le dijo:

-¿Darme cuenta de qué¿Se habrá cambiado el peinado?

-Moony, tú… tú… puff… mejor me callo.

-¿Qué?

-Nada, que será mejor que vayamos a contarle lo que dijo Lily a James.

Y los dos se dirigieron al Gran Comedor a desayunar, donde ya había ido James hacía rato.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Entraron en el Gran Comedor y se dirigieron a la mesa de Gryffindor (que estaba con un ánimo más alborotador de lo normal), donde se encontraron a un James mirando al infinito mientras le daba vueltas a tu tazón de leche.

-¡Ey, tío, que pasa! – gritó Sirius, con su peculiar alegría mientras le daba un golpe en la espalda y se sentaba a su lado.

-Ah, hola chicos – dice James mirándolos un segundo y volviendo a su mundo de oz.

-Ermm Prongs¿te pasa algo? – le preguntó Remus, preocupado, mientras se sentaba a su otro lado.

James miró a donde estaba sentada Lily y respondió con voz ausente:

-Nada, no os preocupéis, en serio.

Moony captó su mirada y, intentando animarlo le contestó:

-¿Sabes qué? Hemos visto la reacción de Lily y sus amigas al ver el cartel de la fiesta.

-¿Ah, si¿Y bien? – respondió James mirándolo con interés.

-Pues… bueno, ya la conoces, dijo que iría pero por sus amigas, no por nadie más… - y añadió rápidamente - ¡Pero! Sus amigas han dejado entrever como si ella quisiera arreglar las cosas en el fondo.

-No sé… yo no me fiaría eh.

- Bueno, quién sabe¿no?

-¡Ey, Wormtail! – gritó Sirius, alegre por ver a la víctima de sus bromas comiendo (o mejor dicho engullendo) enfrente de James.

-Ghjwolachficjos.

-¿Y eso que no te has esperado a nosotros¿temías que te robaran la comida?

-No – le contestó, tragando -. Pero es que tardabais tanto que, al ver que James ya bajaba, bajé con él – y sin esperar un segundo más, siguió comiendo.

-Es cierto, Prongs¿por qué has bajado tan pronto? – le preguntó Remus.

-Me desperté y no me pude volver a dormir – dijo este encogiendo los hombros con aparentada indiferencia.

-Am… - murmuró Moody mirándolo con preocupación, pues nunca lo había visto tan melancólico.

Una vez terminaron de desayunar, se levantaron y salieron al vestíbulo.

-¡Bueno, alegrad esas caras! – les animó Sirius, sonriendo, y añadió frotándose las manos– ¡que nos espera la mayor juerga habida y por haber! Miradme a mí, más conten…

Entonces se calló, pues Alice había bajado por las escaleras, y sin mirarle ni dirigirle la palabra, pasó al lado suyo para entrar al Gran Comedor.

-Esto… Sirius… - intentó James, con voz suave, pero como no funcionó tuvo que recurrir a su técnica más usada y aprendida de Lily: un collejón - ¡DESPIERTA!

-Ni me ha mirado… - le dijo Sirius con la mirada perdida.

-Bueno… - intentó arreglar Lupin – puede ser que no te haya visto¿no?

-Imposible – le contestó Padfoot desechando al instante esa idea – ¿quién no se fijaría en mí? Pero ella ni me ha mirado…

Parecía afectado y sus amigos empezaban a preocuparse.

-Bueno¿de qué te quejas? Mira que te lo avisé una y otra vez, pero claro¡tú ni caso! – decía Remus, desahogándose por fin.

-Ya, ya, pero es que… todas las demás me perdonaban al día siguiente, ya lo sabes. Ella ni siquiera me ha saludado…

-Alguna tenía que ser la primera¿no? – dijo James.

-Ya, pero…

-Bueno, será mejor que vayamos ya a clase, ya sabéis que Binns es totalmente puntual.

-Normal¡atraviesa las paredes y no duerme! – dijo Sirius, recuperando su sonrisa - ¡cualquiera llega tarde así! Aunque también tendría sus ventajas, claro…

-¿Cuá…? No, creo que prefiero no saberlo… – decidió Remus.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Al salir al recreo se encontraron con Alice y una amiga suya y, sorprendiendo a los otros dos, Sirius decidió saludarla.

-¡Hola, Alice!

-Evy¿oyes algo? – dijo esta a su amiga.

-Si, claro¿no lo…¡ouch! – exclamó Evy al recibir un codazo de Alice y siguió mientras la miraba medio-enfadada - ¿oír¿el qué?

Y sin parar de andar, pasaron de largo, dejando a Sirius con el único cambio de sus cejas levantadas.

-Buen intento, Padfoot, pero tendrás que ser más… ¿persuasivo? – le dijo James riéndose y dándole palmadas en el hombro.

-Pero, pero, pero… - repitió este muy rápido.

-Donde las dan… - dijo Lupin, disfrutando con la reprimenda y guiñándole un ojo – las toman.

-Bah, seguro que… se está haciendo la dura, sí… seguro que sí – aseguró o quiso asegurar Sirius.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Estaban todos comiendo cuando, de repente, Dumbledore se levantó de la silla y carraspeó. Claro, con el jaleo nadie le oyó, así que se apuntó a la garganta con la varita y con un "Sonorus" volvió a carraspear, oyéndosele por todo el Gran Comedor y haciendo retumbar los platos.

-¿Una pastilla para la tos? – le dijo la señora Pomfrey dos sillas a la derecha, preocupada.

-No, no se preocupe Poppy, ya está… - entonces miró a los alumnos y sonrió -. Bien, permitidme interrumpiros para deciros que el profesor Slythorn se ha puesto de acuerdo con el profesor Flitwick para preparar un torneo de duelos esta tarde después de las clases hasta la hora de la cena. Su objetivo es prepararos para los posibles peligros que os podrían esperar fuera de este colegio. No es obligatorio, pero podéis asistir todos los que queráis a las 6 aquí mismo – una vez terminó de hablar, se apuntó a la varita, y diciendo "Quietus", se sentó y juntó las yemas de los dedos, sonriendo.

-¡Wow¡Alucinante! – dijo Sirius, riéndose.

-Si, podría ser interesante, además yo ya me esperaba algo así – dijo Remus, haciéndose el interesante.

-¿Ah sí? – le preguntó James, intrigado.

-¿No leéis el Profeta nunca o qué?

Sirius y James se miraron y dijeron a la vez.

-No.

Remus chasqueó la lengua, disgustado.

-Para información de vuestras cabezas llenas de hormonas, ahí fuera están ocurriendo cosas cuanto menos… graves. Los ataques a muggles se están intensificando día a día, y cada vez Voldemort se atreve a más. Es normal que Dumbledore quiera prepararnos de alguna forma.

-Va a estar genial¡ya veréis la paliza que os meto! – les dijo Sirius, animado.

-Sí, sí… ¡eso hasta que no lo vea, no lo creo eh! – le retó James.

Sirius le sonrió y guiñó el ojo.

-Eso está hecho.

-Aunque sinceramente, antes que contra ti, preferiría hacer un duelo contra Snape – añadió James, mirando con ganas a su peor enemigo.

Snape, como si sintiera que James le estaba mirando, le devolvió la mirada con una cargada de odio, como retándole a ver quién era el mejor.

-Si… decididamente… le tengo que dar su merecido – asintió James, sin retirar la mirada.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Estaba Peter andando por un pasillo, después de comer, y sonreía complacido mientras cantaba:

(N.A.: sobre la "canción" siguiente, las letras en mayúscula es donde hacía las tónicas del verso)

-Nooo… haaaaaay… nAda, como una ensalAda, con tomate y cebOlla, y garbanzos en la Olla… - cantaba, frotándose la barriga y relamiéndose.

Entonces vio a lo lejos a una chica rubia de Hufflepuff de sexto curso con la que nunca había hablado. Se fijo en su cabello, en su sonrisa mientras se acercaba a él, en su cuerpo delgado, que parecía de modelo… y en el pastel que se estaba comiendo.

-Oye, que… que… - le intentó decir Peter, nervioso, mientras la señalaba.

-O sea, tranquilo… ¿sabes? Yo estoy más que acostumbrada¿sabes? A que los tíos me traten de esta manera, o sea¿sabes?

-Que… que…

-¿Qué cómo me llamo? Pues me llamo Isabel, o sea, claro, pero… ¿por qué te estoy hablando, o sea, me pregunto?

Peter suspiró, mirándola embobada.

-Creo que nunca… había visto nada igual.

-Aiss, o sea, gracias, tontín – le contestó ella, riéndose, pero le miró preocupado al ver que estaba babeando.

-Nunca… mis ojos habían contemplado… algo tan…

-¿Bello¿Hermoso? O sea… ¿Brillante? – le intentaba ayudar Isabel.

-Tan dulce, sí, eso.

-¡Aissss! – chilló Isabel, emocionada - ¡Nunca pensé, claro, que alguien tan gordo y, o sea, grasiento como tú podría ser taaan romántico¿sabes?

-Eso… duulce... – seguía mirándola absorto.

-Pero¿qué Merlines…?

-¿Me regalas tu pastel? – le preguntó Wormtail con ansías.

-Mi… ¿mi pastel?

-Siiiii – dijo este, mirando con pinta de salido a sus… sus… manos.

-¡Ni loca! O sea, con lo que me gusta a mí, claro, el chocolate¿sabes? No tienes fe tú en grindylows con bigote en que te lo voy a dar¿sabes?

-¡DAAAAMEEEEE!

-¡NI AUNQUE ME AMENAZEN CON BESAR, O SEA, AL CALAMAR GIGANTE!

-¡HE DICHO QUE ME LO DEES!

-¡NOOOOOOOOOOOOOO! – chilló Isabel, respiró hondo y siguió- o sea… ¡OOOOOOOOOOOOO!

Y acto seguido salió corriendo como alma que se lleva el diablo, perseguido por un loco que quería comerse su más escondido tesoro… lo que escondía en lo más hondo… su… pastel.

Al verlos correr uno detrás de otro por el pasillo en que caminaban, los demás merodeadores se rieron a carcajadas y decidieron parar la locura antes de que fuera a más. Así que Sirius gritó:

-¡PETRIFICUS TOTALUS!

Y Peter se quedó totalmente petrificado. La chica, con un rápido "O sea, gracias¿sabes?" siguió corriendo antes de que se pasaran los efectos. Una vez se alejó, Lupin pronunció el contrahechizo.

-Chicos… - les dijo Peter pensati… bueno… mirando al vacío -. Creo que he visto un ángel.

-Si – le contestó Sirius, sonriendo con picardía – la verdad es que tienes muy buen gusto.

-¿De verdad? – le contestó sonriendo, Peter.

-Si, tiene un buen, pero buen buen…

-¡PASTEL!

Los otros tres lo miraron con los ojos abiertos y, mirándose entre ellos, prefirieron no entrar en detalles.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Era las 6 de la tarde y los merodeadores se dirigían al Gran Comedor para asistir a un torneo de duelos que prometía ser emocionante. Las cinco mesas habían sido retiradas y se había instalado una tarima donde antes estaba la mesa de los profesores. Entraron y se abrieron paso hasta primera fila, en la que "por casualidad" también estaban Lily, Ana y sus amigas. Después de algunas miradas de odio, miraron a los dos profesores, que estaban encima de una tarima azul con lunas grises, y reclamaban silencio. Flitwick parecía que no pegaba con el decorado, pues era tan pequeño que parecía raro que pudiera hacer un duelo en condiciones. A su lado estaba el profesor Slythorn, quien si que tenía todo el físico de ello. Era alto, pelo platino, rasgos faciales de un general y estaba en posición firme mirando a los alumnos con superioridad.

-Bien, lo primero que todo muchas gracias por venir – dijo el profesor Flitwick con una risita –. El director ha juzgado necesario que os enseñemos el arte del duelo o mejor dicho los hechizos defensivos para por si los llegáis a necesitar en el futuro.

Lupin les miró a los demás y les susurró: "¿lo veis?".

-Si¡y atención! – exclamó el profesor Slythorn -. Porque esto NO es ningún juego. NO quiero bromas, juegos ni hechizos malintencionados.

James al oír la palabra "hechizos malintencionados", miró con ansias a Snape, el cual miraba atento a los profesores como si cada palabra fuera interesantísima.

-Bueno, pero estamos seguros de que lo haréis genial – añadió Flitwick con una sonrisa -. Sailus, por favor, explica como será el torneo.

-Bien – dijo Slythorn, sacando pecho y poniéndose más firme aun cual general -. ¡PRIIIIIMERO!: Rellenaréis un formulario en el que especificáis que si morís en combate, no culparéis de ello al colegio – ante eso muchos alumnos abrieron los ojos de miedo -. ¡SEEEEGUNDO!: Procederemos al reparto por parejas de los participantes. ¡TEEEEEERCERO Y ÚLTIMO!: – se paró un momento y los miró atentamente, empezando a hablar muy lento -. Solo hay un, UN ÚNICO, ganador¿entendido, magos de pacotilla? El que gana el duelo, queda clasificado y así en eliminatorias hasta que solo quede UNO. SOLO UNO alcanzará la gloria de ganar el torneo y… - hizo una pausa haciéndose el interesante -. El premio que incluye ser el mejor duelista del colegio, claro.

Ante eso, muchos alumnos ahogaron un grito y murmuraron de emoción. Los ojos de James brillaron ante el reto, Sirius sonrió con prepotencia, Remus apretó fuerte la varita, impaciente, y Peter… Peter miraba embobado como una mosca volaba por el aire.

-¡Señor¡SEÑOR¿Y qué premio va a ser ese? – preguntó un alumno del fondo.

-UN PREMIO QUE ENORGULLECERÍA A CUALQUIERA – gritó Slythorn hinchando el pecho -. UN PREMIO QUE SIN DUDA HARÍA ENLOQUECER DE CELOS A CUALQUIERA DE VUESTROS RIVALES… UN PREMIO QUE CONSISTE EN…

-Un apretón de manos – dijo riéndose Flitwick.

Se produjo un silencio por todo el Gran Comedor y a lo lejos se oyó una lechuza ulular. Se produjo un silencio sepulcral de cinco segundos y… todo el mundo estalló en gritos de descontento.

-¡PERO VAYA PREMIO DE PACOTILLA! – gritaba Sirius -. ¿POR QUÉ NO UNA NOCHE CON MISS INGLATERRA?

-¡ESTO ES UNA VERGÜENZA¡YA OS PODRÍAIS HABER CURRADO ALGO MEJOR! – gritaron James y Lily a la vez, mirándose sorprendidos. Pero Lily le giró la cara con enfado.

-¡ESO¡ESO¡MÁS CHOCOLATE EN LAS COMIIIIIDAS! – gritaba como un poseso Peter, balanceándose de adelante a atrás, provocando un efecto "¿eing?" en cinco metros a la redonda (N.A.: lo siento¡pero es que es la mejor descripción!).

-¡Peter, no te has enterado de nada! – le gritó Remus, prefiriendo dejarlo defendiendo sus… em… ideales.

-¡TRANQUILOS, TRANQUILOS! – gritaba Slythorn mientras miraba con furia a Flitwick -. ¡QUE ESE NO ES EL PREMIO!

-¡Era una broma! – soltó Flitwick con una carcajada.

El hecho de que nadie le riera la "broma" le hizo suponer, y solo suponer, que a nadie le había hecho la menor gracia.

-El premio es…

La atmósfera se volvió más enrarecida debido a la tensión del aire, y Slythorn gritó:

-¡UNA PARTECIELOS 3000!

-¡DIOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOS! – gritó enloquecido James, y tocándose el pecho, se le fueron los ojos y, dándose un golpe contra el suelo, cayó desmayado.

Pero no era el único, a más de uno le había pasado lo mismo y se encontraban sentados, mareados. Otros hacían esfuerzos por respirar y el profesor Flitwick se rascaba la cabeza, sorprendido.

-Emmm Sailus… creo que los has matado.

-¡Que dices! Sino están preparados para una noticia así¿cómo lo van a estar frente al peligro?

Mientras tanto, Lily miraba a todo el mundo como si estuvieran locos.

-¿Qué le pasa a todo el mundo¿Y qué es una Ardecueros 3000?

-¿Ard…? – le miró sorprendido James, que ya se había levantado - ¡PARTECIELOS, LILY, PARTECIELOS¡LA MEJOR ESCOBA DEL MERCADO Y DE TODA LA HISTORIA DE LA MAGIA!

-Gracias por la clase, Potter, pero tampoco me importaba lo más mínimo – le dijo Lily dándole la espalda.

James miró a Sirius, triste, pero éste le hizo señas de que estaba totalmente loca. Los profesores les dieron los formularios y lo rellenaron con el nombre, apellido, padres, casa… lo típico. Después de eso, el profesor Flitwick daba saltitos de emoción, llegando al metro de altura.

-¡Bien! Antes de juntaros por parejas, os haremos una demostración de cómo tendréis que hacerlo.

Se situó a un extremo de la tarima y el profesor Slythorn en el otro. Los dos se colocaron en posiciones distintas, blandiendo la varita.

-¡OS QUIERO VER BIEN ATENTOS, MAGOS DEL TRES AL CUARTO! – gritó Slythorn -. Hay muchas posiciones para hacer frente a un duelo de magos, así que podéis poneros en la que más cómoda os resulte, siempre teniendo en cuenta que en un duelo de magos, siempre es mejor ser el primero en lanzar una maldición, debido a que muchas veces si eres el segundo… no llegas a tiempo.

-Si, y os recuerdo que solo podréis utilizar movimientos de defensa, así como de ataque muy débiles – siguió Flitwick -. ¡No temáis! Os juntaremos con parejas del mismo curso, ya que un alumno de sexto ni tiene el mismo nivel que uno de cuarto.

-Exacto, repetimos¡SOLO DE DEFENSA, Y SI SON DE ATAQUE, QUE SEAN DE NIVEL BÁSICO¿ENTENDIDO? Y NO OLVIDÉIS QUE QUIEN TOQUE EL SUELO FUERA DE LA TARIMA EN MEDIO DEL DUELO, QUEDA DESCALIFICADO – les gritó Slythorn con mirada altanera -. Así pues, una vez colocados… ¡Que alguien haga la cuenta atrás!

Todos se miraron unos a otros, no sabiendo quien hacerlo y el profesor Slythorn se impacientó.

-¿QUÉ HE DICHO¿ESTÁIS SORDOS O OS HAN HECHIZADO ANTES DE TIEMPO? QUIZÁ VUESTRAS MADRES, PARA NO OIROS LLORAR POR LAS NOCHES, OS HECHIZARON MAL Y ACABASTÉIS MÁS SORDOS QUE… QUE… que…

-¿Qué si hubiéramos oído cantar a Dumbledore en la ducha? – dijo Sirius, haciendo reír a todo el mundo.

-TÚ, SEÑOR… COMOTELLAMES, POR SER EL GRACIOSILLO DE TURNO, TE HA TOCADO HACER LA CUENTA ATRÁS¡VENGA, A QUÉ ESPERAS!

-Tres… - dijo Sirius, con pinta de aburrido.

Los dos profesores volvieron a colocarse en posiciones tensas, dispuestos para ser el primero en hechizar al contrario.

-Dos… - siguió Sirius, con un bostezo.

Los contrincantes se miraron, ansiando que llegara el momento. Slythorn se arremangó y se mordió la lengua con concentración.

-Uno – dijo Sirius, más animado, mirándolos malévolamente.

Se miraban, se retaban con los ojos, que parecía que echaban chispas…

-¡¡CEEEEE…RO COMA CINCO!! – gritó Sirius riéndose.

Y sucedió. El profesor Slythorn, debido a la impaciencia tan característica en él, decidió ser el primero en lanzar el hechizo y sin darse cuenta le lanzó un "Petrificus Totalus". Flitwick, asombrando a todos, hizo un escudo protector antes de ser alcanzado por el ataque, repeliendo el hechizo hacia el fondo del Gran Comedor.

Sirius se reía a carcajadas y le dijo al profesor Slythorn:

-¡Eso no vale¡Eso es trampa!

-Ya verás cuando te pille, hijo de banshee… - gruñó con rabia.

-¡Bueno, bueno! – medió Flitwick - ¡haya paz! Venga, señor Black, termine la cuenta atrás.

-Tres.

Flitwick se colocó rápidamente en posición de duelo y Slythorn, al ver esto, ignoró a Padfoot y se colocó también.

-Dos.

Los dos se miraron con infinita concentración. Slythorn respiró hondo y Flitwick analizó cada uno de sus gestos intentando adivinar su próximo movimiento.

-Uno.

Prepararon la varita, decidieron qué hechizo utilizar y tensaron las rodillas, atentos a si tenían que esquivar algo. Sus ojos se juntaban en una línea invisible de reto y cada esencia se fusionó con la otra en un intentó de ver cual quedaba por encima. Un rayo traspasó el cielo, iluminando ambas caras y el ruido ensordecedor del trueno inundó la estancia.

-¡YA!

Los dos alzaron la varita y…