Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, sólo la trama es mía.
-2-
La puerta de la casa se abrió, y pude ver perfectamente la figura de mi marido.
-¡Sheldon! ¿Qué diantres te pasa, escandaloso? –le gritó al perro, pero se detuvo en seco cuando vio que no estaba solo.
Me encontraba algo apartada de la entrada de la casa, por lo que tuvo que agrandar y achicar varias veces los ojos para asegurarse de que la persona que tenía delante era realmente yo. Se metió las manos en los bolsillos y empezó a caminar lentamente hacia mí. En aquel instante quise darme la vuelta y echar a correr pueblo abajo, pero para mi desgracia, mis pies no me respondían. Jasper se detuvo a unos cuantos pasos de mí y me observó en silencio. Después, sacó una de sus manos del bolsillo y se rascó la barbilla para volver a guardar la mano a continuación.
Me quedé algo atontada porque no recordaba que fuese tan atractivo, pero por más que quise serenarme, no pude evitar observarlo de arriba abajo. Iba vestido con unos vaqueros algo desgastados que se ajustaban perfectamente a sus piernas. Estaba segura de que habían sido diseñados exclusivamente para él. A ningún otro hombre le quedarían bien esos pantalones. Llevaba una camisa de color gris con rayas negras que formaban cuadros, arremangada hasta los codos, así que podía ver perfectamente sus bien trabajados antebrazos, y calzaba sus botas marrones de siempre.
-Hola –me atreví a hablar por fin a la vez que intentaba esbozar una sonrisa. Él no me iba a comer.
-Hola –contestó de igual forma. Carraspeó un par de veces y después soltó el aire que, al parecer, había estado reteniendo. – ¿Puedo preguntar a qué se debe tu visita? –cuestionó algo más tranquilo.
-Yo…bueno….tenemos que hablar –no me había preparado ningún tipo de discurso, así que no estaba segura de lo que debía decirle. –No recibiste ni los papeles ni la llamada, ¿verdad?
Jasper frunció el ceño, y aquel gesto me respondió a la pregunta.
-No. Pero ven, entra en casa. Creo que si tenemos que hablar, lo mejor es que lo hagamos dentro –me pidió acercándose mucho a mí para coger la maleta que había dejado en el suelo y a mi lado. Quise decirle que no era necesario que la llevase, pero sabía que no me haría caso porque siempre había sido muy caballeroso, así que opté por mantenerme en silencio.
Jasper se dio la vuelta para empezar a caminar hasta el rancho. Mis ojos se pasearon por su espalda sin que yo me diese cuenta, y fueron bajando hasta que llegaron al final de ésta, donde me obligué a detenerme. Sólo tenía que hacer que me firmara los papeles, no era necesario que le hiciera un repaso entero a su perfecta y trabajada anatomía.
Comencé a caminar torpemente detrás de él, y una vez entré en la casa, mis fosas nasales se inundaron de un aroma que conocía muy bien. Allí dentro olía a madera y me encantaba, además de que me traía muy buenos recuerdos. Recorrí con mis ojos todo el salón, que estaba casi igual a como lo dejé cuando me fui. Lo único que había cambiado era que había algún que otro mueble nuevo, pero a parte de eso, nada más.
-¿Te apetece tomar algo? –sentí la voz de Jasper detrás de mí y me sobresalté un poco, aunque intenté disimularlo.
-Sí, un vaso de agua estaría bien –sí que estaba sedienta. Y también hambrienta, pero no iba a pedirle comida a Jasper cuando estaba a punto de decirle que íbamos a divorciarnos.
Al cabo de un par de minutos volvió al salón con mi vaso de agua y me invitó a sentarme en el sofá. Cuando lo hice, él se sentó en el sillón de enfrente.
-Bueno, ¿cómo has estado durante todo este tiempo? –me preguntó juntando sus manos. No parecía en absoluto sorprendido con mi visita, aunque supuse que aquello era algo bueno.
No sabía que tenía ganas de charlar, pero ya que había llegado hasta ahí, no quería ser descortés con él.
-Bastante bien. Trabajo como diseñadora en una pequeña empresa, y hace unos cuantos meses abrí una tienda de ropa con una amiga.
-Caray, veo que las cosas te van bien. Me alegro.
-Sí, gracias. ¿Y tú qué tal? –había perdido una buenísima oportunidad para decirle que estaba a punto de casarme, pero yo también quería saber cómo le iban las cosas a él.
-No puedo quejarme –me dijo encogiéndose de hombros despreocupadamente. –Sigo haciendo lo mismo que hace seis años. De vez en cuando trabajo haciendo arreglos en algunas casas y suelen pagarme bastante bien. También vendo leche y huevos, e incluso, en ocasiones, vendo ganado.
-Suena genial. Me alegro de que estés haciendo lo que te gusta.
Asintió mirando al suelo y después me observó directamente, cosa que me puso nerviosa.
-Imagino que no has venido para saber cómo me van las cosas –no se le escapaba una.
-No. Yo…he venido porque tengo algo que pedirte.
-De acuerdo. Pídeme lo que sea –me sorprendieron aquellas palabras, pero me concentré en lo realmente importante, y decidí soltarlo de golpe:
-Me voy a casar –por un segundo me pareció ver su rostro crispado, pero seguramente fue mi imaginación porque después sonrió.
-¿De veras?
-Sí. Pero no podré hacerlo si tú no firmas los papeles del divorcio.
-Entiendo –asintió.
-No tienes porqué preocuparte. No te voy a quitar nada. Me refiero a que podrás quedarte con el rancho y con todo lo demás. Yo sólo quiero tu firma para legalizar que nuestro matrimonio queda anulado.
-Pues sí que pides poco. Eso significa que realmente estás interesada en casarte.
No supe si debía tomarme aquellas palabras bien o mal, pero decidí quedarme con la primera opción.
-Sí, Garret es muy buena persona y soy muy feliz con él –le expliqué con una radiante sonrisa.
-Eso está bien. Me alegro mucho por ti, Alice –quise creer lo que decía, pero se me hizo difícil y no comprendí porqué. –Imagino que te quedarás aquí hasta la semana que viene, ¿no? –me preguntó cogiendo su sombrero que estaba sobre la mesa que teníamos al lado.
-No, me voy mañana –le contesté extrañada. ¿Por qué tenía que quedarme hasta la próxima semana?
-¿Mañana? Creo que no. No vas a poder irte mañana.
-¿Cómo que…?
-Hay huelga. ¿No lo sabías? –me interrumpió.
-¿Huelga? –casi grité levantándome del sofá. – ¿Huelga de qué?
-De transportes. Y la habrá hasta la semana que viene, seguramente –me contestó tan tranquilo.
-¿Y por qué me entero ahora? –acabé gritando.
-Porque sólo la hacen en Texas. Es un tema político complicado, y como a mí me importa un comino la política, no puedo darte mucha información.
-No puedo creerlo. Con la de estados que hay en el país, y justamente he ido a parar al que hacen huelga. Esto es increíble.
Rió entre dientes y aquello hizo que me desesperara más. ¡Yo no podía quedarme una maldita semana en Dilley!
-Tengo que…buscar un hotel porque tengo… tengo que ordenarme.
-Tranquila, sólo es una huelga, no es el fin del mundo –intentó calmarme Jasper. –Además, puedes quedarte aquí si quieres. Al fin y al cabo, ésta también fue tu casa.
-No, eso sí que no –contesté rotundamente. –No puedo quedarme. Me…me refiero a que no es justo que me haya presentado aquí sin avisar y que encima me ofrezcas asilo. Así que muchas gracias por tu oferta, pero no.
-Vamos, lo pasaremos bien. Tenemos que ponernos al día sobre nuestras cosas. Y creo que cuando te cases, no vas a venir mucho por aquí. ¿No?
Maldita sea, tenía razón. Pero aún así no podía quedarme una semana con Jasper.
-Es que…
-Nada, no pienso permitir que duermas en una de esas pensiones de mala muerte del pueblo. Te vas a quedar aquí y se acabó.
Tragué saliva cuando lo vi subiendo mi maleta por las escaleras, e incluso estuve a punto de desmayarme por la presión que sentía.
Resultaba que debía permanecer en Dilley una semana entera. Siete días. Y lo peor de todo era que iba a pasarlos con Jasper, mi futuro ex –marido. Aquello era simplemente genial. ¿Cuándo habían empezado a cambiar tanto las cosas?
Jojojojo... Yo no pondría ninguna objeción en quedarme una semana entera con ese hombretón...*¬* Es más, incluso pagaría por pasar con él algunas horitas...jejejejee ;p Es que sólo de imaginarme a Jasper como ranchero me entran calores...buff... que suerte tienen algunas xD
Bueno, ya paro. Espero que os haya gustado el capi (que sé que muchas lo esperábais. Y que sepáis que me han asustado vuestros reviews, sinceramente O.O)
¡Nos leemos el miércoles!
XOXO
