Aquí está el tercer capítulo de la historia y, el tercer y último personaje que narrará los acontecimientos que sucedan EN LA PRIMERA PARTE. Quería actualizar antes el fanfic pero he tenido un fin de semana movidito, espero poder subir capítulos con frecuencia ^^ Algunos me habéis preguntado si el fanfic tendrá "VixCaitlyn" efectivamente, ellas serán una de las parejas que habrá en este fanfic, más adelante descubriremos cosas, nuevas, no os quiero avanzar nada jeje. Me hace mucha ilusión recibir vuestros comentarios, me ayudan a seguir adelante con esto, gracias a todos leerme, espero que disfrutéis del capítulo :3

Capítulo 3: Caitlyn

Caitlyn estaba encerrada en su despacho acabando de arreglar los informes del día. Nunca le había molestado hacer el trabajo de oficina, pero debía reconocer que, desde que Vi había entrado en el cuerpo de policía, sus destrozos habituales en las misiones, le causaban el doble de trabajo. Sin embargo, aquella noche le parecía imposible concentrarse en el montón de papeles que tenía delante. Había invitado a Vi a su casa. No es que fuera nada especial, muchos días la peli – rosa se esperaba hasta que ella daba por finalizada su jornada de trabajo y la acompañaba a su pequeño piso para tomar algo con ella, charlar y hacerle compañía. La sheriff nunca se había percatado de lo realmente sola que estaba hasta que Vi empezó a llenar ese enorme y oscuro hueco que tenía en su vida, haciéndose cada vez más dependiente de ello. Antes, la razón por la que se levantaba cada mañana y daba lo mejor de sí en la comisaria era para mantener el orden que con tanto esfuerzo había conseguido traer a Piltover. Ahora, pensar en la genuina sonrisa de Vi, era suficiente razón para salir de un salto de su mullida cama. Caitlyn se sorprendió a si misma recordando la noche en que decidió ir a por Vi, en medio de aquella calle mugrienta bajo la fría lluvia…

"La lluvia azotaba la cara de Caitlyn, fría e incómoda, pero no parecía importarle. Llevaba días con una disparatada idea en su cabeza, y hoy, era el momento de llevarla a cabo. Sus botas repiqueteaban en los charcos mientras avanzaba con determinación. Dobló la esquina y allí la encontró, encaramada a un cubo de basura examinando sus puños hextech con un tornavís medio oxidado. Tardó unos segundo en darse cuenta de su presencia, pero cuando lo hizo, habló sin ni si quiera mirarla.

- La famosa sheriff de Piltover viene a mi encuentro… - Musitó la chica con tranquilidad. - ¿He hecho algo mal?

- Podría detenerte tan solo por respirar. – Comentó Caitlyn con ironía. Observó a Vi en silencio. Su ropa estaba sucia y mugrienta y su pelo graso y mojado le caía en la cara. Aun así, la criminal era tremendamente atractiva. La sheriff meneó la cabeza, ahuyentando aquel pensamiento de su mente. "Por dios, Caitlyn, haz el favor de concentrarte". – He venido a hacerte una oferta.

- Soy todo oídos. – Dijo la criminal, guardándose el tornavís en la chaqueta y enfundándose los guantes.

- Quiero que te unas al cuerpo de policía como mi compañera. – Anunció Caitlyn con seguridad. Vi empezó a toser mientras reía, sorprendida.

- ¿Estás de coña, sheriff? – Espetó. – Porque si es broma no tiene ni puta gracia.

- Yo nunca bromeo, Vi. – Contestó ella, inmutable ante el vocabulario de la peli – rosa. – Creo que tus habilidades podrían servir gratamente a la ciudad. – La chica miraba fijamente al suelo, en silencio. Parecía un perrito abandonado en medio de la lluvia… Aquella imagen despertó en Caitlyn un extremo deseó de cuidar de ella, de protegerla y mimarla. Sabía que no se equivocaba al ofrecerle aquella oportunidad de cambiar su vida.

- ¿Cómo sabes mi nombre? – Preguntó Vi, volviendo al mundo real.

- Sé muchas cosas de ti… - Musitó la sheriff. – Sé tu nombre igual que sé que desde el incidente en aquella mina solo atracas a bandidos y criminales. – El silencio volvió a cernirse sobre ellas. La perseverancia con la que había llegado Caitlyn empezaba a desfallecer, comenzó a hacerse la idea que volvería a casa con las manos vacía. – Lo único que te estoy ofreciendo es seguir con tu vida pero desde el otro lado de la ley, llevándote por delante a muchos más criminales que ahora… Y a mi lado. – Caitlyn susurró aquello último, como si realmente fuera a aumentar su oferta de calidad. Vi pareció revivir de repente, miró a la sheriff con una enorme y cálida sonrisa y saltó del cubo de basura donde había estado sentada.

- Está bien, me uniré a tu reluciente cuerpo de policía. – Vi empezó a caminar bajo la lluvia, llena de vitalidad y energía, sin embargo, Caitlyn no la siguió. Aquella sonrisa radiante le había atravesado su corazón solitario, dejándola parada en medio de aquella calle de los suburbios de Piltover"

Caitlyn tardó unos minutos en darse cuenta que llevaban un rato picando a su puerta.

- Adelante. – Gritó, ordenando sus papeles, haciendo ver que trabajaba, hasta que una melena rosa se asomó, sonriente.

- ¿Te queda mucho, cupcake? Me muero de hambre. – Vi la miraba con aquellos ojos violetas, suplicándole que se fueran de una vez. Caitlyn miró el reloj, suspiró y se levantó de su escritorio, dejando los papeles para otro día. Cogió su abrigo, su sombrero y su rifle y salió del despacho seguida por Vi. - ¿Vas a cocinar tú, Cait?

- Sí, ¿qué te apetece? Había pensado en hacer algo de pasta, o quizá carne… - Contestó la sheriff, saliendo de la comisaria.

- Cualquier cosa que hagas tú estará buenísima. – Dijo Vi, inocentemente, haciendo que Caitlyn se sonrojara. Agradecida de que la oscuridad le ensombreciera el rostro, no pudo evitar sonreír ante el comentario de su oficial. Debería haberse acostumbrado a ellos, pues solían ser bastante frecuentes, pero, al fin y al cabo, Vi era un pozo sin fondo que engullía cualquier cosa que le echaras encima. Sin embargo, Caitlyn se acontentaba pensando que su comida era especial para ella… Al menos, la chica así la hacía.

- No seas pelota, no te subiré el sueldo por alagar mi comida. – Le contestó ella, animada. Se subió al coche, fregándose las manos. El invierno hacía acto de presencia en Piltover.

- ¿Tienes frío? – Preguntó Vi, al ver el gesto de la sheriff.

- No, solo son las manos, no es… - Pero antes que pudiera decir nada, los guanteletes de Vi habían rodeado sus manos. Caitlyn era plenamente consciente de que aquello no dejaba de ser un trozo de metal, pero estaba segura que si aquellas hubiesen sido las manos de Vi, hubiesen sido igual de agradables.

- Gracias… - Musitó ella, incorporándose en su asiento.

- No es nada. – Contestó Vi, ofreciéndole una de sus sonrisas.

Caitlyn se disponía a arrancar el coche, con el corazón acelerado por culpa de la peli – rosa, cuando vio a uno de sus oficiales salir corriendo de la comisaria, dirigiéndose a ellas. Bajó la ventana cuando ya estaba cerca, al ver la expresión de preocupación del hombre, su corazón se aceleró, pero esta vez, de preocupación.

- ¿Sucede algo, oficial? – Preguntó, poniendo el tono de voz serio e intimidante que usaba con sus empleados.

- Sheriff… - EL pobre hombre apenas podía respirar. – Tenemos una emergencia urgente en el museo de ciencia.

- Estaremos allí en un momento, envía seis de nuestras mejores patrullas, ¿contra quién nos enfrentamos? – Preguntó ella, visiblemente asqueada por aquel imprevisto. Su cena con Vi se había ido al garete en menos de un segundo.

- Jinx, señora. – Informó el oficial.

Caitlyn miró a Vi, apretando el volante con violencia. Las dos chicas adoptaron sendas expresiones de odio. Jinx, su archienemiga, había entrado en acción, y esta vez, no se les escaparía.