Capitulo 3
Habían pasado 30 días desde que Calihye había muerto y la bebé quedó a cargo de Artemis. 30 largas noches de incesante llorar y necesidad de atención. 30 días.
Artemis Entreri se preguntaba cómo era posible que la raza humana hubiera soportado TANTOS nacimientos. Gracias a su buena condición física había logrado sobrevivir sin muchos problemas esas primeras noches, pero eso no le exentaba de estar mental y físicamente fatigado. Estaba un poco desaliñado y sin rasurar. Para su alivio, Jarlaxle parecía tener suficientes conocimientos sobre bebés como para apoyarlo. La idea del drow cuidando a un infante le provocaba a veces escalofríos, pero era eso o nada.
Jarlaxle le instruía en los pequeños detalles de cómo sostenerla o darle de comer hasta la manera correcta de cambiar un pañal. Parecía físicamente imposible que algo hiciera tanto si comía tan poco, pero ahí estaba la bebé como prueba viviente al respecto. Tal vez cambiar pañales era lo que más aborrecía hacer, seguido de cerca por la toma cada dos horas y el lavado de las mamilas. Claro, Jarlaxle había conseguido a una 'mucama' para ayudar en esos detalles, pero Artemis se veía renuente a dejar a una extraña a cargo de su hija.
Por fortuna, ahora, parecía que la niña comenzaba a aplicar un horario fijo de sueño, y comenzaba a dormir casi 4 horas seguidas por la noche… justo lo que él necesitaba. Era como una larga batalla y ahora él tenía la balanza a su favor.
-No vas a ganarme- pensaba el asesino cuando la extraña jaqueca le atacaba cada vez que la pequeña lloraba sin razón aparente. Tal vez eso era lo que más le desesperaba… que solo llorara. Odiaba no poder hacer nada al respecto. Se sentía tan impotente solo quedarse ahí y oírla llorar durante horas… Hasta que Jarlaxle usaba alguna de sus tantas habilidades para silenciar el cuarto o dormirla mágicamente.
Pero eran momentos como los que estaba pasando en ese instante que hacían parecer que todo valía la pena. Artemis se encontraba recostado en la gran cama con la cabeza apoyada en su mano derecha mirando a la pequeña bebé envuelta a su lado. Dormía tan plácidamente, en total silencio, que la noción de esa paz se le contagiaba a él. La bebé bostezó abriendo su diminuta boca inhalando aire por ella y como si nada volvió al mundo de los sueños. Era cuando estaba solo con ella, y ella apretaba uno de sus dedos, o le miraba fijamente a los ojos… eran esos momentos los que le robaban una sonrisa ¡A él¡Artemis Entreri! El amo del autocontrol, de la seriedad…
Artemis negó con la cabeza. Había cambiado y eso no podía negarlo. Ya no guardaba todo en una caja en lo más olvidado de su ser. Estaba comenzando a dejar salir aquellos extraños sentimientos. Sentimientos que reconocía había tenido en su niñez, antes de haber presenciado los horrores que le habían convertido en el mejor asesino de Calimport.
Entreri observó su mano izquierda donde tenía sostenida la flauta. La bebé había estado llorando de nuevo sin razón y Jarlaxle no estaba en la casa para la desgracia de la paciencia de Artemis. Así que, ante las pocas opciones que tenía, hizo lo que cualquier asesino que ha perdido su juicio haría…
…Le tocó una melodía en la flauta.
La bebé se calmó, dejó de llorar y observaba a su padre mientras éste tocaba una canción. No tardó mucho en dormirse ante las notas y Artemis volvió a sonreír. Sonreía demasiado, se dijo, pero por fortuna solo sucedía cuando estaba a solas con ella. Se sentía seguro…
Se preguntó si todos los padres se sentirían igual. "No" murmuró con un odio tan implícito que hubiera hecho temblar a quien lo estuviera oyendo. No, no todos se sentían como él… entonces cómo era posible que abandonaran a sus hijos, que los traicionaran, que fueran capaces de… --
Artemis cortó en seco el pensamiento. Eso no tenía por qué sacarlo de su caja de los recuerdos, se convenció. Respiró profundamente y levantó con sumo cuidado a la bebé colocándola sobre su pecho. Era perfecta, tan simple como eso. Tenía fuerza…pues cuando tomaba su dedo no lo dejaba ir. Tenía un excelente sentido del oído, pues cuando ellos hablaban ella trataba de ubicarlos. Reaccionaba cuando la tocaban demostrando excelentes reflejos. Tenía resistencia para llorar horas y horas sin descanso… para luego comer y seguir llorando por más horas. Y era hermosa. Artemis no sabía dónde acomodar esa ultima verdad pero hasta dónde él le concernía, su hija era perfecta. Punto. Quien le dijera lo contrario terminaría con la daga vampírica en el pecho.
En ese instante, reconoció el sonido de la puerta de la casa abriéndose. Jarlaxle había llegado a casa. Con la mayor delicadeza posible colocó a la niña de nuevo en la cama, se guardo la flauta y se acomodó poniendo sus brazos tras la cabeza, dando la impresión de que había estado descansando todo el tiempo. La seriedad volvió a abarcar su rostro dándole esa mirada dura e indiferente.
La puerta de la alcoba se abrió revelando a un Jarlaxle con su típica despampanante sonrisa. Parecía estar misteriosamente feliz.
"¿Cómo estuvo tu día?" preguntó el drow.
"Se puso a llorar pero pude dormirla…" Artemis se incorporó en la orilla de la cama, estirándose y masajeando su cuello.
"¿En serio¿Lo lograste¿Si magia?" la sorpresa de Jarlaxle solo hizo encogerse de hombros al humano. "Aah, mi amigo¡estás mejorando!" felicitó a su compañero palmeándolo en el hombro. El drow volteó a ver a la bebé y aunque estaba dormida le susurró "Tu papi está haciendo un mejor trabajo ¿verdad?"
"Déjala, la vas a despertar con tu voz" reprendió Artemis.
"Con mi voz solo puede disfrutar y tener hermosos sueños" dijo en tono ofendido provocando unos gruñidos incomprensibles de la boca de Artemis. "Tu padre no entiende los conceptos de la belleza, pero no te preocupes, yo si te voy a enseñar todo lo que sé…." Jarlaxle se mantuvo en silencio por unos segundos, cosa que extrañó a Artemis. El drow podía pasarse toda una hora hablando con la pobre bebé pero ese repentino silencio le llamó la atención.
"¿Qué pasa?" se levantó alarmado. La cara del Jarlaxle estaba mortalmente seria. ¿Había dejado de respirar? Artemis había escuchado que muchos bebés simplemente paraban de respirar en sus sueños, solo para ser encontrados al día siguiente inertes en sus cunas. La posibilidad le hizo parar el corazón por un segundo, poniéndose pálido. "¡Qué tiene?" se acercó al drow sobresaltado.
"Lo que pasa, mi amigo…" Jarlaxle miró a Artemis con una profunda formalidad "…es que no le has puesto nombre a la criatura"
Entreri tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para no golpear al drow en su calva cabeza. Se llevó una mano a la cara contando hasta un millón y dando un aliviado suspiro.
"¿No ves que necesita un nombre?" preguntó Jarlaxle consternado pero Artemis parecía no hacerle mucho caso.
"Un nombre que NO entiende"
"Pero no podemos decirle BEBÉ todo el tiempo, ya la he llamado princesa, dulcecito, corazón, pedacito de estrella…." Jarlaxle siguió por medio minuto más mientras Artemis le miraba sin mostrar emoción "… y bodoque. No puedo seguir con los adjetivos drow por que cuando se refieren a cosas pequeñas e indefensas… bueno, tu sabes, no 'nos' agradan mucho"
Oh, si… la jaqueca estaba de vuelta en la cabeza de Entreri. "¿Y quieres que le ponga un nombre…ya?" dijo en tono algo fastidiado.
"Pues, si, de preferencia… nosotros nombramos a los recién nacidos justo cuando llegan al mundo" Jarlaxle cruzó los brazos esperando la resolución del humano.
"No soy bueno con los nombres" gruñó en voz baja. A decir verdad, había esperado que Calihye se encargara de aquellos pequeños detalles.
"No es tan difícil…. ¿qué tal Calihye?" sugirió rápidamente el drow.
"No" negó de inmediato. Sentía que no podría ver a los ojos a su hija y llamarle por ese nombre. El sentimiento le parecía ridículo, pero ahí estaba. "Calihye no" miró al drow un segundo "¿cómo se llamaba tu madre?" preguntó en sarcasmo.
"¿Mi madre?" exclamó el Jarlaxle en voz baja y usando todas sus fuerzas para no reírse. Parecía que alguien les había lanzado algún hechizo para que el volumen de su voz no fuera la normal. "Me halagas, Artemis, pero el nombre de mi madre no creo que sea el indicado para una preciosura de bebé como la tuya…a menos claro que quieras que se vuelva una matrona"
Un escalofrío recorrió la espalda de Artemis "No, claro que no" suspiró y el cuarto se quedó en silencio de nuevo.
"Erh…¿y el nombre de TU madre?" Jarlaxle se había quedado en suspenso esperando que el asesino prosiguiera.
"¿Mi madre?" Entreri levantó la vista confundido. No estaba seguro. Sería arriesgado pero… cuando la tenía en sus brazos, cuando la miraba, esos lejanos recuerdos de calor y amor surgían por leves segundos. Artemis reprimió una sonrisa y pronunció "¿Elena?"
"¿Elena Entreri?" repitió Jarlaxle meditando. "No se oye mal…¿verdad Elena?" preguntó pero la bebé seguía dormida. "¡Entonces está decido! Elena Entreri"
El asesino se encogió de hombros. "Y… ¿en dónde estuviste toda la mañana?" inquirió de manera casual mientras se sentaba en una silla al lado de la cama.
El cambio repentino de tema no tomó desprevenido al drow "Estaba caminando por ahí y encontré a un guardia que de pura casualidad nos estaba trayendo una petición del Rey Gareth…" Artemis alzó un ceja esperando que el drow continuara con su relato. "…y como seguro estabas cansado por lo de la pequeña…¿para qué molestarte? Así que fui también en tu lugar" explicó Jarlaxle.
Algo en su cabeza le decía que lo que seguía no le iba a gustar. Con la yema de los dedos comenzó a masajearse la frente. "¿y…?" Trató de prepararse mentalmente para la respuesta.
"Solo quería saber cómo seguía la pequeña y cuando nos era posible salir a patrullar un poco en Vaasa" dijo Jarlaxle. Artemis miró al drow con sospecha. La experiencia le decía que siempre había algo detrás de las palabras de Jarlaxle.
"¿Qué le dijiste?" casi escupió la pregunta.
Jarlaxle sonrió "Que la niña está en perfectas condiciones y que podíamos salir en dos días"
"¡LE DIJISTE QUÉ?" Artemis se levantó casi de un salto. La niña comenzó a llorar y fue lo único que evitó que el asesino se acercara lo suficiente al drow como para agarrarlo. "Shhh...shhh" susurró palmeando levemente a Elena. Pronto dejó de llorar y se quedó dormida de nuevo.
"¿Qué tiene de malo?" preguntó Jarlaxle en voz baja ofendido "¿Me vas a negar que no quieres salir?"
Artemis gruñó, se levantó de la cama y se paró a escasos centímetros de la cara del drow. "Pues tengo un pequeño problema con ese plan…. Ese problema está en la cama y no creo que desaparezca en dos días"
Jarlaxle se alejó un poco cruzando los brazos y miró con aburrición a Entreri. "Mira¿por qué no haces cómo hacemos los drow con esos 'problemas'…?" preguntó sonriéndole de nuevo esperando calmarlo.
"¿Sacrificarla en nombre de una sádica diosa de las arañas?" expresó el asesino con ironía. La sonrisa del drow desapareció instantáneamente de su rostro y Artemis pudo notar que le costaba trabajo forzarla de nuevo.
"ehem….No, no me refería a ESO" Jarlaxle se aclaró la garganta y volvió a ser el mismo de antes "Hablo de encargarla con una nodriza"
"Ya había quedado claro que no la voy a dejar con una extraña" estaba hablando con los dientes apretados. ¿Cuántas veces tendría que explicarle eso? La Ciudadela debía andar por ahí con todos sus espías en el rincón menos esperado, y qué mejor forma de obligar a Artemis Entreri a hacer 'su trabajo' que tomando prestada a su hija durante algún tiempo. Apretó más los dientes. Cómo aborrecía tener ese tipo de debilidad ahora… ¡Cuantas veces no había recriminado a Drizzt la debilidad que le provocaba tener seres queridos? Los había usado en su contra, y sabía muy bien que otros no perderían la oportunidad para hacer lo mismo con él.
"¡Entonces tráela con nosotros!"
Artemis le miró gravemente "Por fin puedo decir que has perdido completamente el juicio" declaró convencido. Jarlaxle solo giró los ojos… el humano era más terco que un enano. "¡Qué no ves que podría matarla solo picándola con la punta de mis dedos?" señaló a Elena que estaba ajena a la discusión.
"Sabes, había una sacerdotisa en Menzoberranzan que solía hacer eso… tomaba a un…" Jarlaxle se detuvo por un segundo notando que Artemis le estaba picando las costillas con la punta del dedo "Eh...¿qué haces?"
"Me tomará tiempo, pero creo que podría matarte así"
El drow no pudo contener una suave risa y se movió terminando el 'juego' de Artemis "Está bien… Veamos…¿El problema es que sientes que ella no estaría segura?" sencillamente no se daba por vencido. "No vamos a conseguir una nueva gema (para mi desgracia), ni entrar a una fortaleza del mal o a enfrentarnos a un lych…solo vamos a patrullar" Artemis se quedó mirándolo en silencio. "¿Qué?" preguntó por fin Jarlaxle.
"Dracolich" musitó Artemis.
Jarlaxle levantó las manos como implorando "¡OH, vamos! Pensé que ya habíamos dejado eso atrás" suspiró profundamente y trató de conservar la calma. Después de todo ÉL le había dado la flauta al asesino, desencadenando toda esa serie de sentimientos. Tenía que aprender a lidiar con el 'monstruo' que había creado. "Te prometo…" se llevó la mano derecha al corazón "… que Elena va a ser la bebé más protegida en Vaasa, y tal vez todo el norte de Faerun"
Entreri se quedó perplejo "¿Por qué¿Por qué te empeñas tanto?" preguntó con curiosidad.
"Porque ambos sabemos que esta vida…" abrió los brazos señalando la alcoba, y la casa en general "…no te sienta muy bien que digamos. Necesitas salir, amigo mió, sentir la aventura en tus pasos"
Artemis desvió la mirada, pero sabía que tenía razón. No podía darle la espalda así nada más a la vida que había tenido. Lo traía demasiado grabado en su ser. Pero la niña….la niña. Se maldijo en silencio y sintió la mano de Jarlaxle palmeando su hombro.
"Ella va a estar bien, te lo aseguro. Y si se da la remota necesidad de desaparecer, lo haré con ella y no le pasará NADA… ¿Tranquilo?" el poder de convencimiento del drow era increíble. Algo renuente, Artemis asintió con la cabeza.
"Sé que al final me voy a arrepentir de esto" aclaró mientras Jarlaxle salía del cuarto para comenzar los preparativos. Lo único que podía hacer ahora era esperar que el drow le demostrara que ella estaría lo suficiente protegida.
Artemis se había rasurado totalmente diciéndole adiós al bigote y la barba que lo acompañaba por ya algún tiempo. Se preparaba para lo inevitable. Miraba furtivamente a Elena en su cuna y finalmente decidió que era hora de su mamila. Solo esperaba que no fuera su última comida. La acomodó en su brazo izquierdo y se dispuso a alimentarla.
El día anterior, Artemis no le había dirigido la palabra a Jarlaxle si no era estrictamente necesario. Volvía a sentirse ligeramente manipulado por él y le preocupaba el hecho de que Elena pudiera caer en los planes del drow. Pero no se atrevería, pensó el asesino tratando de persuadirse lo mejor que podía.
Justamente en esos segundos, Jarlaxle hizo su entrada por la puerta de la alcoba y depositó en la cama lo que parecía una ligera mochila de viaje. "Ya conseguí todo" confirmó con orgullo. Artemis suspiró y colocó a la pequeña cerca de la bolsa.
"Veamos qué tienes…" dijo casi como un reto.
"Solo estaba esperando que dijeras eso" diciendo esto rápidamente comenzó a sacar algunas ropas para bebe de la mochila. A simple vista se veían totalmente normales, pero Artemis sabía que si venían de Jarlaxle debían ser todo lo contrario. Jarlaxle comenzó a cambiar completamente a la niña y mostró un pañal de tela y una nueva mamila. "Olvídate de cambiar pañales y rellenar biberones" aseguró al humano "El pañal se limpia automáticamente y el biberón nunca se acaba"
Artemis le miró completamente perplejo. "¿Me…me hiciste cambiar pañales ….durante un mes¿A PROPOSITO?"
"¡Cómo iba a negarte la incomparable experiencia de una de las tareas mas representativas de ser padre?" explicó Jarlaxle. Parecía que Artemis trataba de matarlo con la mirada, con infructuosos resultados. "¿qué mas..¡ah sí!" Sin prestar más atención el drow siguió con su trabajo y vistió a la pequeña con una blusa sin mangas, una camisa, un pequeño pantalón de lana, zapatitos y guantes de algodón. "Protección contra el fuego, el frío, algunos hechizos mágicos, flechas, armas cortantes…" hizo una pausa para saber si Artemis le estaba siguiendo. "… También en el caso de que se cayera tiene 'Caída de pluma'…si de alguna otra manera la hieren se activa automáticamente una habilidad de curación…frotando su pie derecho activas una invisibilidad y silencio que durarán algunos minutos …"
Artemis estaba impresionado. Jarlaxle parecía que había tomado muy enserio su palabra. Lentamente el drow envolvió a la niña en una nueva sábana blanca con un encaje dorado, pero el emblema qué estaba bordado en una esquina no fue pasado por alto por los ojos del asesino. "¿qué es eso?" preguntó consternado señalando el emblema de un sol en el amanecer "¿Lathander?" inquirió incrédulo.
"Si, lo es" Jarlaxle se preparó para la avalancha. Los ojos del asesino se fijaron en él con extrema frialdad.
"No creo que necesite tanto de la ayuda de algún dios" habló con voz gélida. "No quiero que ella se la marioneta de alguno de ellos"
"Creo que estás exagerando un poco tu reacción" casi parecía un regaño. "La sábana tiene una protección especial, no les será fácil tratar de atacarla"
"Me las puedo arreglarsin ella" se dispuso a levantarse y quitarle la sábana a la niña, pero Jarlaxle le tomó de la muñeca deteniéndolo. Los dos se quedaron estáticos durante algunos segundos, como la calma antes de la tormenta. Jarlaxle pudo ver los músculos de Artemis tensarse, como un gato antes de atacar.
"Por lo que sé, Lathander es el patrón de los nacimientos. Elena tuvo mucha suerte al poder nacer ¿no lo crees?"
"Pero Calihye no" respondió Artemis todavía inmóvil.
"¿Hubieras preferido que las dos murieran?" de nuevo la quietud inundó el cuarto "A veces no puedes hacer más… lo sabes. Mejor que nadie." El asesino lo miró todavía unos segundos más y comenzó a retirar su mano. Jarlaxle le soltó de inmediato, no quería presionar más ese punto.
"Sabes que no estoy de acuerdo con eso" aclaró el humano.
"Y tu sabes que al final ella tomará su propia decisión respecto a los dioses " Jarlaxle finalmente terminó de arreglar a la bebé. Artemis solo se quedó callado. "Ponte esto" el drow le pasó una especie de mochila para llevar a la bebé cargando. "Por delante" Artemis se lo puso a regañadientes y con ayuda de Jarlaxle colocó a la bebé dentro. "¡AH! Espera…" dijo de repente regresando a la morral de dónde había sacado la ropa "…el sombrero"
Por un horroroso momento la mente de Entreri viajó al futuro y visualizó a su pequeña corriendo por las calles de la Villa de Bloodstone con un desagradable y enorme sombrero de ala ancha y una capa de colores chillantes. "Oh no…" meneó la cabeza tratando desesperadamente de volver a la realidad. Lo que sacó Jarlaxle del morral no era otra cosa en un pequeño gorro azul con un girasol de tela cocido al frente y un par de listones para amarrarlo.
"Esto provocará un encantó natural en la pequeña" explico terminando de ajustarlo a la cabeza de la bebé. Artemis se miró de pies a cabeza valorando su imagen.
"Me veo ridículo" afirmó.
"Amigo, parece que no supieras que las mujeres encuentran muy atractivo a un hombre que cuida de sus bebés, podrías tener suerte de nuevo"
El humano hizo como si estuviera riéndose sarcásticamente y por fin salieron los dos juntos de la casa hacia la puerta de Vaasa sin decir otra palabra.
¡Finalmente el tercer capítulo! Espero que les haya gustado tanto como a mi me gustó escribirlo!
