YEH SHEN REN

CAP 3

-NOOOOOO! PARA!

-Quédate quieto maldita sea! Esto es por tu propio bien!

-NO! DÉJAME! SUÉLTAME! ESTÁS ENFERMO!

-DIJE QUE TE QUEDARAS QUIETO!

Un fuerte sonido de golpe sobre algo pesado se dejó percibir así como la caída completa de un cuerpo entre las paredes de aquella fría habitación de piedra desde la cuál, dos guardias protegían la entrada mientras que otros dos habían estado sosteniendo por los brazos contra una mesa de roca a quien hubiese sido hacía un tiempo, el legítimo heredero al gobierno de aquel lugar; mantenían una mirada dura y casi sin emociones a pesar de que por dentro se lamentaban grandemente el hecho de verse forzados a aquello cuando verdaderamente, su lealtad estaba con aquel jovencito golpeado y que ahora yacía lánguido y entre algunos temblores sobre la superficie negra donde se le había colocado

En el extremo contrario de la mesa se encontraba sentado quien había sido la segunda esposa del señor y quien por ahora gobernaba la casa, reposando sobre un banco pequeño mientras que con ayuda de lo que parecía ser una herramienta de presión de madera y metal, sostenía uno de los pies del chico al tiempo que lo iba vedando más y más; el primer pie del jovencito ya colgaba inerte por un lado y dejaba ver un tamaño tan reducido, que era casi imposible pensar que alguna vez se había tratado de una extremidad

Lo que fuese y por la coloración cada vez más oscura que tomaba la piel por encima de los vendajes… debía de ser bastante doloroso

-Finalmente… acabe

El hombre de rasgos toscos se secó la frente componiendo una expresión seria y severa mientras que otro guardia se acercaba para separar la prensa que sostenía el pie izquierdo del chico hasta que este quedó liberado; un rubor cálido empezaba a verse sobre las mejillas del menor, lo que indicaba que el procedimiento le estaba afectando a la salud y eso preocupó a ese guardia

-Mi señora…

Llamó con un tono educado y bajo, recibiendo la mirada fría de su superior

-Si enferma de forma grave, podría morir…- dijo muy despacio- no deberíamos…?

-Si muere, entonces era débil y no era digno de seguir con el apellido de la familia después de su hermano- cortó Kalim poniéndose de pie al tiempo que se sacudía las largas faldas del vestido- esto es por su seguridad y justamente, para que traiga honor a la familia ahora que no gobernará…

-Le ha fracturado los pies…

-Pfe! No espero que tú sepas nada porque solo eres un plebeyo que no sabe cerrar la boca ante su señora- cortó aquel personaje, recibiendo una inclinación profusa por parte del guardia

-Me disculpo, mi señora…

-Los pies de loto… los pies pequeños son algo hermoso y tradicional, que solo resaltan la belleza de quien los posee… -explicó aquel hombre alzando el rostro con orgullo, pasándose la punta de los dedos a lo largo del cuello hasta la barbilla como si se señalase a sí mismo y cerrando los ojos

A los demás guardias les salió una enorme gota de sudor en la nuca

"Si es así, por qué no se encoge usted mismo los pies?" pensaron

-Si todo sale bien, podremos conseguirle un esposo adecuado que le eduque y le haga conocer su lugar apropiadamente- se colocó un lado de un dedo cerca de la boca, cerrando un ojo- pero por el momento, habrá que enseñarle lo que es el trabajo duro, no conoce nada de eso y siente que todo se le debe de dar fácil…

-Pero señora…

Esta vez intervino otro guardia lo que hizo que el enorme hombre en vestido chino se volteara molesto, con los puños cerrados en la cadera

-Ustedes en verdad que también necesitan lecciones para saber su sitio- gruñó el sujeto moreno mostrando un poco los dientes- ahora qué?

-El joven ya tiene un prometido…- dijo despacio el guardia para luego serle arrojada una pieza de la prensa con la que había sostenido los pies del chico, cubriéndose muy apenas de ello

-No, ya no lo tiene! –soltó bastante enojado aquel sujeto- no era digno de Ren, no iba a encauzarle y a dirigirle como esperamos… y como era el príncipe de una tierra mayor a la nuestra… y si luego quiere exigir la posición y el título que le pertenecen a mi pequeño Manta?

Aquella persona parecía escandalizada

-Ni hablar! Como el nuevo heredero mi hijo tendrá una esposa de cuna noble que solo le traiga beneficios a nuestras tierras… y Ren, solo tiene que mantener bien el apellido y verse bonito en un trato que no nos afecte…- comentó sacado el abanico y aireándose por encima de la nariz, a lo que los guardias se vieron entre ellos para después, retirarse e inclinarse con respeto hacia su señora

Kalim entornó los ojos con frialdad y gruñó por lo bajo

Todos esos tontos aún eran demasiado leales al mocoso y definitivamente a él no le convenía que algún gracioso en memoria del estatus que tenía su ahora hijastro, fuese a exigir retomar la situación que tenía ante el pueblo; tanto peor, como tuviesen un roce y eso llevara a investigaciones que no le convenían ni le ayudaban en lo más mínimo… resopló apenas, el destino de su querido y amado pequeño, y el propio para permanecer en el poder estarían en grave peligro

Observó al niño sobre la mesa de roca y los temblores que aún nacían desde sus pies hasta la parte superior

-Vaya que eres un problema… no sé ni porqué te mantengo

Cerró de golpe su abanico y entonces, sonrió muy a desgana para luego, voltear hacia la entrada de aquella habitación de los calabozos

-EH! Ustedes dos!

Los guardias que habían estado en la entrada ingresaron con expresión confundida y la madrastra rió entre dientes para después, apuntar su abanico cerrado en dirección del niño

-Llévenlo a las porquerizas con los cerdos…

Los ojos de los hombres se abrieron como platos

-Pero señora!... él…!

-HE DADO UNA MALDITA ÓRDEN! –levantó el banco donde se había sentado y se los arrojó a los guardias que emitieron un chillido y corrieron a cargar al jovencito de cabello en punta que seguía inconsciente por el dolor- YO SOY LA CABEZ DE FAMILIA EN ESTE LUGAR! SOY EL AMO DE ESTA CASA! DEBEN DE OBEDECER MIS ÓRDENES SIN TITUBEAR, AL SIGUIENTE QUE ME CUESTIONE CUALQUIER COSA, LE CORTARÉ LAS MANOS!

Los hombres guerreros salieron rápidamente llevando a aquel chico en brazos, que se balanceaba sin saber nada más de su destino y sin darse cuenta de que quienes alguna vez le habían jurado lealtad en aquellos momentos sentían profunda lástima por él

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Ren apretó suavemente los párpados

Tembló

Algo quemante, ardiente, algo como nunca había sentido subía desde alguna parte al fondo de sus piernas donde un hormigueo poderoso ya se había apoderado de estas y lentamente, a cómo iba despertando y el dorado de su mirada iba haciendo aparición, el dolor desgarrador que punzaba desde abajo y se extendía por todo su cuerpo en fuertes calambrazos, le hizo apretar los dientes y abrir los ojos de golpe para al siguiente momento encogerse muy apenas y cerrar los ojos con fuerza, abriendo tanto la boca de la angustia que un poco de saliva cayó al sucio suelo

-AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!

No había podido retener el grito ni aunque lo hubiera querido

Ya había sufrido varios tipos de dolor antes, era un guerrero bastante entrenado y conocía las heridas por armas y golpes de batalla, se suponía que le habían criado para ese tipo de situaciones donde tuviese que defenderse a sí mismo y al pueblo que gobernaba su familia; pero aquello que había sucedido y además, provocado por una de las personas que aunque no se llevaban bien y ya le había pegado anteriormente, no se hubiera esperado un acto de ese tipo…

Era demasiado

Volvió a gritar con fuerza y las lágrimas se agolparon en sus ojos sin caer

Justo cuando más las necesitaba, esas malditas se negaban a hacer aparición y traerle algo de alivio, todo por el orgullo que anteriormente solía presumir y ahora maldecía desde lo más profundo de su alma; giró muy apenas el cuerpo y extendió un brazo para acercar la mano a la parte inferior de sus piernas y sus ojos se clavaron en lo que parecían ser unos diminutos muñones de lo que alguna vez habían sido unos perfectos y poderosos pies, ahora reducidos a alguna especie de pulpa diminuta y embutida en tiras y tiras de lino y vendaje

Tembló en un espasmo y sin pensar se acercó a un montón de heno que había esparcido cerca suyo y vomitó

Los estertores de aquello que sus nervios llevaban hasta su cerebro eran demasiado y no tardó mucho en alejarse de sus fluídos y caer en otro lado, jadeando y con el rostro pegado a la mugre y la roña del suelo

Un poco más allá, un par de animales alzaron la cabeza y uno se acercó despacio y amenazante

Cerdos

Su madrastra le había arrojado a la parte techada y con suelo de la porqueriza donde solían criar a los animales que engordaban para venderlos en los mercados del pueblo o para la propia alimentación del castillo

Sus ojos temblaron y volvieron a humedecerse conforme se daba cuenta de que al menos, por el momento, le iba a ser prácticamente imposible ponerse de pie de ninguna manera

Era imposible

El enorme animal de manchones oscuros y evidentes colmillos largos se acercó un poco más, emitiendo sus profundos gruñidos y mostrando un brillo interesado en sus diminutos ojos negros; Ren tembló irritado, apoyando las manos en el suelo al tiempo que intentaba alzarse y clavaba una mirada de reto y enojo contra aquella criatura que parecía cada vez más confiada para ir en su dirección: el chico sabía que los cerdos se alimentaban de todo y no sería la primera vez que uno comenzara a devorar a una persona que descuidada, se dejara dormir cerca de estos o en una borrachera se fuese directo al lodazal

Y aquel bicho, tenía todas las luces de tener ganas de darle una mordida

A pesar de las náuseas que le traía el levantarse, el infame dolor de sus miembros y el mareo que amenazaba con dejarle inconsciente de nuevo, tomó lo más cercano que tenía que resultó ser un trincho de heno y se apoyó en este, subiendo el dolor tanto que en unos momentos la adrenalina se había encargado de dormirle la cintura de forma que había dejado incluso de percibir sus piernas

-ARGHHHHH! LARGO!

Rugió el chico arrojando aquella herramienta justo enfrente de la nariz del animal que emitió un chillido de pánico y corrió hasta el fondo donde otros puercos veían aquello; el chico cayó nuevamente al suelo, casi al borde del desmayo de nueva cuenta y entonces, se dio cuenta de la tamaña estupidez que había hecho al haber lanzado su única arma de defensa. Haciendo un gran esfuerzo y con gran lentitud, comenzó a arrastrarse sobre el suelo mugriento y apestoso para intentar alcanzar aquello que permanecía clavado en el suelo, aún meciéndose por la fuerza con la que había sido arrojado

Unos centímetros… medio metro…

Se fue estirando de poco en poco hasta que le pareció que quizá, aquello estaría al alcance de su mano…

Pero entonces, sus dedos chocaron con una textura suave, caliente y húmeda lo que le hizo alzar la vista con alarma al darse cuenta de que había chocado con el morro del cerdo más grande, gordo y alargado de todos los que vivían en aquel corral

El resto de animales tan solo veían entre gruñidos bajos aquello, como si intentasen ser discretos y los diminutos ojos castaños del animal observaban en silencio al niño que permanecía en tensión ante lo que fuese a suceder ahora; el animal le atacaría? Seguramente trataría de morderle los dedos y arrancárselos o le giraría hasta exponer su estómago para empezar a devorar sus vísceras. Ahora se lamentaba aquel día a sus 5 años cuando extendiese una manzana a un cerdo parecido, creyendo que nunca estaría tan cerca nuevamente como para tratar con ellos; en aquella ocasión, aunque era una situación indigna le había causado curiosidad el bicho que se había escapado a los jardines y discretamente, se había asomado por uno de los cercos de piedra de uno de los tantos pasillos que cruzaban palacio para tenderle aquel alimento a la criatura, que se había acercado y con gruñidos, lo había tomado

Era irónico pensar que ahora él sería el alimento de uno de aquellos seres

Pero el animal no le mordió. Se le quedó observando largo tiempo, intercambiando miradas con el chico de ojos dorados hasta que con un nuevo gruñido profundo y suave, el cerdo agachó la cabeza y se acercó hasta colarla un poco por debajo del brazo extendido del muchacho que parecía levemente temeroso pero sorprendido; nuevamente el animal emitió un gruñido agitando muy poco la cabeza y alborotándole el cabello con algo de saliva por un lado, despeinándole y haciendo que el chico compusiese un gesto de asco

-Qué quieres?

Un empujón por un lado por debajo de su brazo… y entonces creyó entender

-Quieres… que me apoye en ti?

Farfullo con un tic en un ojo y desconcierto para después, negar con la cabeza. Debía de estarse volviendo loco, un animal no tenía por qué querer ayudarlo o brindarle ningún tipo de apoyo; pero sin embargo, vilvió a ver los ojos castaños de aquel animal que seguía a su lado agachando la cabeza en una posición evidentemente incómoda y entonces, hizo una mueca

Qué tenía que perder, aparte de un brazo por un mordisco?

Se apoyó en su brazo izquierdo para alzarse y entonces, extendió el derecho para tratar de aferrar algo del grueso cuello del cerdo, que parecía que al sentir el soporte del niño, se inclinó sobre sus patas delanteras para ahora, tratar de colar la cabeza por debajo de su pecho

Ren emitió un quejido y por lo que parecieron largos minutos, se esforzó entre los empujones del animal hasta que finalmente, pudo abrazar del lomo a este, que se puso de pie con lentitud hasta que el muchacho acabo semi trepado en la espalda de este; los ojos del niño se abrían sorprendidos ante aquella gigantesca criatura que solo agitó un poco la cabeza y gruñó suavemente, casi de forma cantarina mientras que le dejaba apoyarse dentro de lo que podía

El chino hizo una mueca… si intentaba…

Haciendo un nuevo esfuerzo, terminó por treparse en todo el lomo quedando semi recostado en este ya que no podía apoyar los pies en el suelo y como si fuese una orden, el cerdo se acercó al trincho que finalmente, fue estirado por el Tao que se enderezó un poco y observó a la criatura entre sus piernas

-Querías ayudarme…

Dijo con algo de sorpresa y suavidad, percatándose finalmente del resto de animales que al parecer respetaban a ese en especial y solo emitían gruñidos curiosos mientras que al fondo, el cerdo espantado lloriqueaba su humillación en una esquina, dándole malas miradas; el de cabello en punta se inclinó sobre la cabeza del animal y le dio unas pequeñas palmadas con suavidad

-Gracias cerdo…

Dijo despacio para luego, parpadear y asomarse de lado con los ojos muy abiertos para luego mostrar un gesto de fastidio, un tic y sus ojos a media luna

-Ah… eres chica…

Se enderezó y emitió un suspiro cansino cerrando los ojos, volviéndose a apoyar en el lomo del bicho que se encaminó hacia uno de los montones más cómodos y frescos de paja y se recostó en este con cuidado de forma que el niño no cayese de encima suyo; el Tao volvió a levantar una mano para pasarla por la cabeza de la criatura y emitió un gemido, abriendo muy apenas los ojos

-Este ha sido un día horrible…

Volvió a suspirar mientras que el dolor punzante regresaba cada vez con mayor fuerza y le hacía tensarse una y otra vez

No sabía qué había hecho mal. No comprendía el por qué su madrastra le odiaba tanto, entendía que no se llevaran bien por el asunto de las herencias y eso… pero llegar a torturarle y arrojarle a los cerdos? Seguramente esperaba que efectivamente, estos le devoraran para pretender que había ocurrido un accidente y por lo tanto, ya no había más herederos de manera que el ascenso de Manta se diese sin complicaciones; pero… frunció el ceño suavemente

Le sorprendía mucho que su hermano estuviese permitiendo algo así, hasta que se dio cuenta de que, en realidad, ese pobre chico había estado aún bajo un yugo más pesado que el suyo al responder directamente al poder de ese sujeto

A cómo era su hermano, muy probablemente ya habría tratado de confrontar a su madre y había salido mucho muy mal parado

No le molestaba si Manta terminaba con el gobierno de aquel sitio…

Pero si se lamentaba, que las cosas hubiesen tenido que llegar a eso

Y la muerte de sus padres…

Ahora tenía muy serias dudas acerca de que hubiese sido en verdad una enfermedad terminal; frunció el ceño. Habría manera de demostrar que quizá, todo había sido una intriga y un asesinato muy bien planeado por aquel avaricioso sujeto?

-YEH SHEN!

Se escuchó el grito de aquella persona justamente y Ren dejó salir un gemido, hundiendo el rostro en la espalda del cerdo

-Qué le pasa a ese tipo?

-YEH SHEN, SAL DE LAS PORQUERIZAS Y VEN AQUÍ EN ESTE PRECISO INSTANTE!

Nuevamente aquel grito y entonces, el chico se enderezó con una nueva mueca y un tic aún más grande en el rostro, sin comprender quién más podría estar junto a él en las porquerizas como para recibir semejantes berridos de su madrastra; volteó a los alrededores, especialmente en la zona más oscura donde se congregaba el resto de cerdos como si intentase ver ahí la silueta de alguna chica, ya que aquel nombre era femenino. Se había perdido de algo en su dolor?

-Quién demonios es Yeh Shen?

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