Capítulo 3: Asimilando y sobrellevando.

A la mañana siguiente apareció Sasuke, siendo seguido de su padre dentro del hospital a primera hora de la mañana. Ambos lucían un tanto cansados. Se notaba que no habían podido descansar en lo absoluto estando demasiado preocupados por saber cuál sería el veredicto final del especialista.


Después de tantos exámenes tomados al rubio después de haber despertado a la mañana siguiente éste estaba agotado y harto de que lo hubiesen pinchado con más agujas que en su infancia. Dios, cómo odiaba los hospitales más que nunca.

Era el peor día de su vida por varias razones.

La mañana había sido un martirio. Comenzando por la comida de hospital que carecía de todo sabor y el cuerpo le dolía aún más que antes. Su padre tuvo que ayudarle a comer, retrocediendo varios años atrás y sintiéndose avergonzado cuando pasaban las enfermeras por la puerta abierta y soltaban sonrisitas.

- Qué escena más adorable.- comentaban enternecidas del gesto de padre a hijo. No importaba la edad que uno tuviese, la escena siempre luciría encantadora para los ojos de una mujer.

Naruto a ratos observaba sus dedos con miedo, pensando que explotarían al estar tan hinchados, recordándole a los globos que solía regalarle el dentista cuando era pequeño luego de haberse portado bien.

Su rostro escocía y todo su ser magullado clamaba por un anestésico para que le quitaran aquella agonía. Esto era peor que cualquier entrenamiento exhaustivo de Gai sensei, su profesor de educación física.

… Y el evento que se llevaba el galardón, coronando el mal día fue cuando sintió unas repentinas ganas de ir al baño… pero sus piernas no respondían. Preso del terror se puso a gritar palabras sin sentido y Minato tuvo que llamar a las enfermeras para que le dieran un calmante. Naruto no dejaba de golpearse los miembros inmóviles y estaba desesperado, y por qué no admitirlo; asustado.

Un especialista le había dado el diagnóstico final, y aunque ya sabía lo que sucedía con su cuerpo, no era capaz de creérselo del todo. El cuadro entero era demasiado repentino y choqueante. ¡Si apenas ayer estaba caminando y corriendo junto a sus compañeros de curso y hablando de su futuro! Todos sus sueños de pronto se veían aplastados y era irónico que hubiese disfrutado tanto aquel partido y vislumbrar aquel dulce futuro que se aproximaba si tan solo cerraba los ojos.

Ya se había arrepentido en haberle insistido tanto al doctor en dejar de lado los rodeos e ir al quid del asunto de una vez por todas.

- ¿Cómo dice? -dijo con los ojos bien abiertos.

El doctor suspiró mirándolo a los ojos con un tanto de lástima bien disimulada.

- Que no volverás a caminar, Naruto. – dijo con una expresión neutra. Esta era la peor parte de su trabajo pero aún así tenía que hacerlo.- Perdona que lo diga de esta manera.

- No, claro, pero…- no parpadeó en ningún momento- ¿Jamás…? ¿qué será de mí? Quiero decir, tengo sueños, cosas que quiero hacer que implica usar mis piernas… ¿seré un bulto el resto de mi vida?- no podía creer nada de lo que él mismo decía.

Minato guardaba silencio y observaba atento a su hijo quien se miraba las piernas bajo las sábanas. Por más que trataba de moverlas, éstas no respondían. Era raro. Si cerraba los ojos podía casi sentir las sábanas rozarle mientras las movía todo cuanto podía pero luego abría los ojos y la realidad era otra.

- No lo hagas sonar de esa manera, muchacho- dijo el doctor, tratando de calmarle. Ya había pasado por este tipo de casos anteriormente. Y las palabras escogidas con los años calmaban a todos y cada uno de sus pacientes.- Hay muchas cosas que los discapacitados pueden hacer incluso mejor que los que poseen las piernas en buenas condiciones. Sólo es cosa de actitud y no hay por qué echarse a morir.

Naruto no dijo nada por eternos minutos. Trataba de asimilar las palabras que le llegaban por todas partes tratando de apaciguar y embellecer su estado, cuando para él todo redundaba en; no podrás volver a caminar. Mejor cambia tus planes ahora que tienes tiempo. ¿Correr? Mejor rueda.

¿Acaso aquella pregunta que le había formulado Sasuke quedaría sin responderse?

- ¿Crees que será una tarea fácil ser entrenador personal?- un par de escolares más pequeños que ellos los pasaban corriendo animadamente.- Después de todo, por culpa de la tecnología hoy en día, ya no hay mucha gente que hace deporte. ¿Naruto?

- Eh, ah disculpa- dijo saliendo de sus pensamientos- Bueno, es un reto.- llegaron a la cancha donde ya varios esperaban- Aunque hay una técnica para evitar eso…

- ¿En serio, cuál es?- curioso, Sasuke lo miró expectante.

- Aún no lo sé. Pero debe existir algo.- soltó calmadamente. Sus brazos reposando tras su cabeza. Un bostezo perezoso escapó de sus labios seguido de una sonrisa.

No eso no era posible.

Aunque si recordaba bien, hace un buen tiempo había visto por la televisión a una persona en la misma condición que él. Gracias a un montón de esfuerzos, después de luchar contra las palabras del resto logró volver a caminar. Volvió a devolverse la esperanza.

Sí, eso debía hacer él. Debía proyectarse aún cuando todos los doctores le diesen la espalda… y él no era una persona que se rindiera fácilmente. Primero habría que esperar a que el dolor de las recientes heridas sanara para comenzar con su rehabilitación. Aunque no estaba seguro de lo que debería hacer… si hasta respirar le dolía.

Sonrió, recibiendo miradas desconcertantes de su padre, el doctor y el resto de presentes en su habitación.

- Descuiden. Sólo es cosa de tiempo para que las cosas cambien.

- Naruto…- comenzó a decir su padre pero su hijo continuó hablando.

- ¿Acaso creen que un pequeño incidente como éste podrá detener al gran Uzumaki Naruto? Aunque admito que ver todo desde otro nivel será complicado por un tiempo, jejeje- posando la mano tras su nuca comenzó a reír tímidamente, transformando completamente el aura alrededor. Todos parecieron calmarse con las palabras llenas de entusiasmo del rubio.

- Me alegro que lo veas así, muchacho- dijo el doctor, forzando una sonrisa- Ése es el espíritu. Ahora debo marcharme. Tengo más pacientes a los que revisar.- inclinó levemente la cabeza como despedida- Nos vemos.

- Oye, Naruto…- Sasuke no sabía qué decir para subirle el ánimo. Se notaba en su rostro que aquella sonrisa era solamente exterior pero no quería arruinarlo todo y tirar más abajo aún a su amigo. Bromear con hacer carrera de silla de ruedas, o rodar cuesta abajo en alguna colina cercana, hasta incluso no tener que sentir dolor alguno si algún día recibía una patada en la zona baja estaría fuera de lugar.

- ¿Quieres que te dejemos solo?- se aventuró a decir Minato. Había leído tras la sonrisa de su hijo y presintió que lo mejor sería darle algo de tiempo después de aquella brutal noticia.

Naruto asintió aún sonriendo.

- Por… favor.- formuló complicado. Mantener la sonrisa era cada vez más difícil.

Minato se hubiese quedado a reconfortarlo, pero se ponía desde la posición de hombre y lo difícil que era que otros te viesen llorar. Lo humillante que resultaba eso y entendía que Naruto quisiera unos minutos a solas.

Los tres hombres salieron si decir nada y cerraron la puerta. Éste simple sonido fue la señal que necesitó su cuerpo para que sus ojos se humedecieran con suma rapidez y los espasmos incontrolables de apoderasen de él. Aquellas arcadas provocaban más dolor del que ya necesitaba, aunque eso no le impidió seguir llorando en silencio. Abrazado a sus rodillas expulsó lentamente toda su impotencia, su rabia. ¿De qué manera lo habría llevado aquel tipo que vio en la televisión la vez pasada? ¿Habrá sentido la frustración que él mismo estaba experimentando ahora? Las sábanas bajo sus manos comenzaban a humedecerse rápidamente. Ni la persona más fuerte podría soportar el peso de los sueños con los que había soñado toda su vida verse imposibles ahora, como poder llegar a rozar las nubes con solo estirar las manos hacia lo alto del cielo. Las costillas dolían con los espasmos al aumentar si pesar.

- ¿Y qué se supone que haga ahora?- gimió apretando los dientes fuertemente con impotencia- ¡Maldito hijo de puta!- gritó refiriéndose al causante de su sufrimiento; aquel imprudente motociclista que reposaba en una habitación cerca a la suya sin que tuviese la más mínima idea. Siendo custodiado por la policía en caso de alguna huida inesperada.- Ojalá te atrapen y te pudras en la cárcel.

Maldecir y desearle mal a otros era algo que le había inculcado su padre a evitar fervientemente. "Puede que algún día se te devuelva, Naruto" decía éste mirándolo reprobatoriamente. Aunque en estas clases de situaciones los modales o las enseñanzas se ven olvidadas con la cabeza caliente.

Miró junto a su cama… y ahí reposaba una silla de ruedas. ¿La tendría que hacer su mejor amiga?

- No…-susurró limpiándose la nariz con el dorso de su mano- Yo sé que puedo volver a caminar, sólo es cosa de tiempo… Ya lo verán.

Con ambos brazos alzó de la parte baja de su cuerpo con todas las fuerzas que le quedaban y alcanzó la silla para poder ponerle los frenos y que de esa manera las ruedas no se movieran mientras trataba de subirse a ella. Un pequeño giro y utilizar el brazo sano para depositar con cuidado su peso sobre la inestable tela de la silla y estaba casi listo. Con cuidado depositó ambos pies sobre sus descansillos correspondientes para no lastimarlos. Eran su único recurso para volver a caminar. Sonrió con pesar. Recordaba la película en donde una rubia estaba en coma y después de cinco años dormida había perdido toda sensibilidad en sus piernas… pero eso no la venció y a base de fuerza de voluntad logró caminar. ¿Si ella podía por qué él no?


Y… mil disculpas por haberme tardado tanto en actualizar. Tuve que tomar inesperadas vacaciones y cuando había regresado a mi ciudad de nuevo tuve que salir sin poder siquiera volver a casa por un par de minutos. Estoy traspasando y editando el capitulo 4 ahora. Trataré de escribir la mayor cantidad de capítulos que pueda (sí, tengo la gran mayoría ya lista pero debo traspasarlos a Word palabra por palabra) y me aseguraré de no retrasarme porque detesto cuando eso me pasa.

¿Les gustó? ¿lo odiaron? Háganmelo saber en algún review loco.

La verdad me gustan este tipo de historias que no tratan únicamente de amor, sexo desenfrenado, ruptura y todo. Por lo mismo espero saber si vale la pena este fic y sigo actualizando. Aunque, claro, Hay gente que la sigue y eso me hace feliz pues están interesadas C:

Besos y nos vemos en el siguiente cap… solo si ustedes quieren, por supuesto.