FUERA DE ESTE MUNDO, LITERALMENTE
DRAGON BALL Z ©AKIRA TORIYAMA
Sinopsis: Morgan adora Dragon Ball y en especial al Goten pequeño. Goten, ya crecido, está cansado de las chicas en su escuela y pide a Shenlong alguien que lo adore fuera de mundo. El deseo se cumple, Morgan cae en los brazos de un Goten crecido, justo como menos lo soporta. Ahora deben convivir hasta que las esferas funcionen de nuevo. ¿Sobrevivirán el uno al otro por seis meses?
Nota de la autora: Evidentemente después de leer los primeros capítulos, me di cuenta de que la trama la estoy avanzando de forma paulatina. En verdad, creo que tomaré este rumbo y no acelerar los hechos sin sentido. Si debe de explicarse todo, se explicará todo.
Capítulo 2
Después de la salida pronta del joven saiyajin, la reencarnación de Buu malo siguió su mismo destino, argumentando que cuanto más rápido fuera a la cama, sería mejor para su descanso. Goten tenía que terminar el trabajo para obtener una buena nota, tenía que esforzarse incluso no disfrutando del contenido y ni la materia.
—Es lo único que puedo hacer para demostrar que no soy un patán —se repitió para sumergirse en sus estudios.
Mientras tanto, Goku aprovechó que ni su hijo ni pupilo estaban y abrazó a su amada nuevamente usando el aire caliente de su boca en el cuello de ella mientras lavaba la vajilla.
—Goku ... —suspiró profundamente ante las caricias de su saiyajin—. Deja al menos que termine de lavar la vajilla —se volvió hacia él y sonrió dándole un beso.
Él se alejó y subió a su cuarto esperando a su esposa. Sería una larga noche. Para la madrugada y tras buscar con prisa su auricular cuando escuchó ruidos indecorosos, hizo su trabajo y lo terminó casi de madrugada. Cerró los libros y miró qué hora era.
—Bueno, esto sí me llevó tiempo —concluyó y suspiró profundamente. Se cambió la ropa por algo adecuado para dormir y se arrojó en la cama ubicando su cabeza hacia arriba y miró al techo—. ¿Debería quedarme callado?, ¿en verdad tiene sentido? Solo me estoy autodestruyendo con mi silencio y todos se están preocupando por mí —su más reciente fotografía familiar, donde el aprendiz de su padre se sumaba, captó su atención y provocó una mueca de tristeza en sus facciones—. ¡Maldita sea!
—¿Hermano…?
El susurro de Uub entorpece sus desvaríos sin coherencia. El de la piel morena estaba parado en el marco de su puerta con un rostro somnoliento, pero preocupado. Goten embucho saliva al contemplarlo así y no necesito más que un cruce de miradas para saber que Uub lo había escuchado quejarse, o al menos, lo necesario para estar parado justo allí.
Fue un descuido suyo pensar que el alumno tenía el mismo sueño pesado que el maestro.
—Deberías dormir.
—También tú.
—Estuve hasta hace instantes con mis estudios. ¿Qué hay de ti?, ¿tienes sueño ligero?
—Estoy acostumbrado a despertarme en cualquier momento gracias a mi padre y su trabajo.
—Ah, no tienes remedio...—suspiró, sonriendo—. Ven, pasa... —invitó dando palmadas en la cama, al lado suyo. El infante se arrastró y se colocó al lado con un rostro ansioso de saber que sucedía con su hermano adoptivo. Goten forjó una leve sonrisa ante su inquietud por su situación—. ¿Quieres la versión larga o corta de la historia?
—Aquella que tu prefieras, Goten —Uub se recostó en la cama como si nada y sonrió tal como su maestro de artes marciales solía hacer para rebajar tensiones—. Tenemos toda la noche para hablar y hablar.
Goten carcajeó y se recostó al lado de Uub. Le relato todos los acontecimientos que habían estado transcurriendo durante el último mes. Su odio profundo a Katsu y Meiko, toda su angustia por las calificaciones y cómo se sentía ante la soledad que sacudía su corazón al no conocer a una chica adecuada para pasar el resto de sus días.
—En mi aldea no solían pasar estas cosas. Somos pocas personas que habitan y no recuerdo ver a nadie pelear por chicas —apuntó Uub rememorando su sitio natal por un instante. De donde procedía era un sitio semejante a la montaña Paoz, solo que nadie de su aldea iba a la ciudad con la frecuencia que lo hace Goten por sus estudios; eso hacía a su aldea una población aislada del mundo actual y, por tanto, también de las costumbres—. Pero ¿por qué es difícil encontrar una chica para ti?
—Creo que tiene que ver con mi lado saiyajin —comenzó a explicarle—. Papá me dijo una vez que los saiyajin se sienten atraídos por mujeres con carácter fuerte y valiente. Eso explica porque papá soporta el carácter de mamá y lo mismo pasa con el señor Vegeta y la señora Bulma.
—Es cierto, cuando mi madre se enfada así con mi padre, no suele hablarle en días. Pero el señor Goku es diferente…
—¡Exacto! Y no solo afecta a los de raza pura. Solo basta con ver a Videl con mi hermano e incluso Trunks con Mai. Todas son mujeres con carácter —habló el saiyajin pensando en las personas cercanas a él. Grandes con excepcionales habilidades iban acompañados de mujeres extraordinarias que podían no compararlos en fuerzas, pero si en coraje—. Es por eso por lo que no encuentro a la chica adecuada, todas son unas consentidas y delicadas.
Sollozó y escondió la cabeza entre sus piernas, resignado. Aunque había abierto su interior a la reencarnación de Buu malvado todavía le provocaba mucho malestar el desorden sentimental que lo dominaba. ¿Por qué debía ser tan complejo hallar a alguien que lo complementará? No era un sujeto pretencioso a simple vista, su único deseo es que fuera chica ideal que lo adorara. Como su madre a su padre cuando cocina, como Bulma a Vegeta cuando deja su orgullo de lado…
—Por Kami, esto es muy agotador...—gruño entre dientes y se desplomó en cama rebotando el colchón. Mechones de cabello cayeron en su rostro y los sopló con desgano. Uub se alzó un poco y lo observó con un extraño gesto—. Estas muy callado, hombrecito. ¿Es que estás pensando?
—¿Eh? Bueno yo... —tartamudeo con nerviosismo—. En realidad, es solo una idea tonta, pero ya que nadie de tu escuela parece sonar como tu chica ideal. ¿Por qué no le preguntas al dragón de las esferas? Se supone que puede conceder cualquier deseo, ¿o no?
Como si fuera un puñetazo de su padre, la imagen se prendió en su mente como un foco incandescente. ¿Como no lo había visto antes? La idea era estupenda. Solo tenía que pedirle el radar del dragón a Bulma y reunir las esferas en un dos por tres, invocar al dragón y así cumplir su sueño.
—Uub, eres un genio.
A la mañana siguiente se levantó, vistió una camisa de cuello blanco, un pantalón marrón claro y unos tenis negros. Encaró el trabajo sobre su mesa de estudio, lo atrapó y respiro profundamente.
—Hoy voy a invocar a Shenlong y pedir mi deseo. Estoy siendo un cobarde a causa de una chica que nunca ha gustado de mí de forma sincera. Por más que yo esté herido no puedo permitir que se estén burlando de mí. También tengo sangre saiyajin entonces es el momento de ser uno —él pensó firme y bajó para tomar su desayuno con sus padres.
—¡Buen día madre! —le dio un beso en la cara de ella.
—Buen día hijo, ¿dormiste bien?
—No mucho, buscar y hacer un trabajo de la escuela no es muy fácil —se sentó la mesa suspirando cansado—. Buenos días padre—saludó al saiyajin que estaba en la mesa esperando la gran comida.
—¡Buen día! —respondió y lo miró sonriente—. ¿Estudiaste de noche?
—Sí, no tenía otra opción —confirmó olfateando el aire. El desayuno estaba por servirse—. ¿Qué tal tu noche, papá?
—Supongo que, si escuchaste música, debes saber —respondió con picardía.
Goten se encontró rojo hasta la médula e hiperventilando segundos después. Goku podría parecer tonto, pero no lo era, era más un sujeto muy privado o en exceso pícaro que solía incomodar a sus hijos respecto a las chicas. Gohan lo había pasado cuando su padre ofreció a su esposa al Supremo Kaio Shin anciano sin cuidado, solo resguardando a su propia esposa. Y desde que Goten fue madurando a su padre se le dio por decir comentarios muy mordaces sobre su vida privada. ¿Motivo? Era un pícaro sinvergüenza.
—Borra esa imagen de mi mente, gracias —contestó con nerviosismo y el rostro rojo. De pronto, el cuello le estaba apretando y el ambiente se volvió caluroso. Maldito fuera, simio espacial.
Milk colocó la mesa y ellos fueron a tomar el desayuno en silencio, Goten se despidió y salió volando a la preparatoria. Algunos minutos después descendió en una calle vacía y empezó a caminar a pie. Pero su destino no era la preparatoria, sino una lujosa casa de la Ciudad del Este.
Así que Goten se volteó a la calle y distinguió a Trunks que ya salía por la puerta. Cuando sintió el ki del amigo se resolvió por esperar.
—¡Buen día, Goten! —Trunks se acercó al amigo—. ¿Qué haces por aquí?, ¿acaso no tienes clases?
—Buenos días, Trunks —Goten lo miró serio.
—¿Es impresión mía, o estás con furia contenida? —preguntó caminando hacia la universidad—. Llamé a tu casa, golpeé varias veces en tu ventana, pero nada. Pensé que no estabas asistiendo a clases, pero yo sentía tu ki —él habló parando un poco y lo miró.
—Es una larga historia…—eludió. Escogía que Trunks no estuviera al corriente de su esmerado objetivo dicho con Uub. No sospechaba de su mejor amigo desde los pañales, sin embargo, el hecho que de que estaba por utilizar el radar de su madre implicaba otras cosas—. Estaba un poco ocupado en estos días así que digamos que ignore un poco a los demás.
—¿Pero ya está todo bien? —insistió Trunks. Su amigo estaba extraño.
—Sí, está todo bien —respondió sin más—. Trunks, necesito un favor. Quiero el radar del dragón.
—Sí, no hay problema. ¿Pero puedo saber para qué vas a reunir las esferas?
—Es que...— lanzó sin mucho pensar. En realidad, no había deliberado una excusa para reunir las esferas. ¿Qué podría ser óptimo y creíble? —. Quiero ropa interior de mujer.
—¡¿Qué?!, ¿en serio vas a pedirle eso a Shenlong?! —Trunks no entendía lo que escuchaba. El joven saiyajin detenido frente a él iba a solicitar a una deidad como el dios dragón algo tan morboso como las prendas femeninas—. Oye, ¿no será la ropa interior de mi madre? —siseo, furioso.
—¡No Trunks, para nada! —explicó carmesí hasta la médula. El retrato de la madre de su amigo en ropa interior era simplemente prohibido y por temor a que Vegeta leyera mentes tampoco la imaginaria—. Es de otra persona, ¿sí? —mintió—. Mira, solo dame el radar y asunto arreglado, ¿quieres? Dudo mucho que las vayamos a necesitar ahora. Llevamos varios años de paz.
El de cabellos morados anheló descifrar porque se hallaba actuando especial y solicitando el radar del dragón para un deseo aún más raro. Sin embargo, no le apetecía que por ultrajar su privacidad estuvieran peleados. Optaría por acceder a la petición de Goten y si este sentía la necesidad de contarle, esperaría paciente ese momento.
—De acuerdo, te lo daré. Solo ten cuidado, ¿quieres? —y no le pedía eso por la recolección de esferas. Lo decía por él y su persona, su integridad, su bienestar.
Goten sonrió a su amigo, satisfecho. Este no tardo más que unos minutos en buscar el radar y entregarlo. El hijo de Son Goku se lo agradeció y le dijo que pronto se lo estaría devolviendo. Salió volando dejando tras él una ráfaga de su ki y lo que alguna vez fue su presencia allí.
—Goten...—murmuró el joven saiyajin viendo hacia donde su amigo se volvía parte del horizonte.
—¿Trunks?, ¿todavía sigues aquí? —una voz femenina le cuestiono. El susodicho se giró y observó a su novia saliendo con sus cosas—. Te habías olvidado el libro de Marketing* y…, ¿está todo bien?
—¿Eh? Claro, claro. A mí no me pasa nada, Mai —fue lo que respondió con cierta inquietud—. Es solo que Goten…
—¿Goten?, ¿acaso discutieron de nuevo? —preguntó, preocupada.
—No, para nada. Es solo que anda actuando extraño desde hace días. Incluso ahora me pidió el radar del dragón para algo extraño. —comenzó a explicarle a su novia con calma. Mai asintió—. Está así desde la fiesta donde descubrió a Meiko con Katsu. Sé que él dijo que no me preocupara…
Conmovida, acaricio su mejilla y le acomodo unos mechones rebeldes.
—Pero eres su amigo y te preocupas. Trunks, eso está bien —comentó la chica de cabellos negros. El hijo del orgulloso Vegeta se posó en la mano de su novia con cariño—. Goten debe estar herido todavía por lo que esa perra vulgar le hizo.
—¡Mai!
—No me repliques, Trunks. Estoy hablando con la verdad —le corto y prosiguió—. Meiko fue adorable, sí. Solo al inicio de la relación, después fue sacando la hilacha y mostrando la víbora que era. ¿Recuerdas cuando chillo como loca cuando fuimos a comer a la montaña Paoz en un día de campo? Prácticamente le dijo que Goten que vivía como salvaje.
—Es verdad. Goten se sintió muy herido por eso.
Tal como había dicho Goku años atrás, era alguien que no soportaba ver sufrir a inocentes y animales. Su idéntico en esencia pensaba igual, era imposible para él ver sufrir a los animales de su preciada montaña o gente inocente. Idea que Meiko justificó de ridícula e infantil, causándole un terrible dolor al joven saiyajin.
—Goten quiere hacer el duelo por su cuenta, Trunks. Déjalo —Mai besó la mejilla de su novio y se giró sobre sus talones para volver a la Corporación—. Concéntrate en tus estudios —concluyó, ante de salir definitivamente de ahí.
Trunks asintió y se despidió de Mai con una leve sonrisa. Gesto que se tornó serio al recordar de nuevo a su amigo.
—Espero que estés bien, Goten —pensó y se dirigió volando hacia su propio destino.
Entretanto, en una región remota, el hijo menor del guerrero Goku se encontraba junto a un pequeño amigo recolectando las esferas. Uub había alcanzado a Goten a las afueras de la Ciudad del Este y de allí se habían dividido para recolectar las esferas. Fue un trabajo de todo el día juntar la gran mayoría, ahora solo restaban dos y eso los había llevado a la cima de una montaña cubierta de nieve.
—¡Ay, ay, ay, ay!, ¡hace mucho frío! —se quejó Goten escarbando en la nieve. Agradece el tener guantes para evitar que sus manos se pongan rojas—. Espero que la esfera no se encuentre muy enterrada en la nieve.
Uub sacó el radar de inmediato, verificando la ubicación y reforzó todo viendo las esferas que ya tenían brillaban ante su compañera ausente: —Estamos cerca, hermano. Solo hay que cavar…
—Sí, pero si seguimos así tardaremos mucho —contestó sentándose con las piernas cruzadas—. Además, por cómo está el viento se acerca una tormenta —en eso, Goten se incorpora y coloca sus manos en una pose familiar—. Kame...—exclamó serio—. Hame…, —se alzó un poco y, alcanzando la fase uno del super saiyajin, último—. ¡Ha!
La técnica inventada por el legendario Roshi remató inmediato a la montaña causando un estremecimiento y un posterior desprendimiento. Goten sonrió satisfecho, su idea había surtido efecto.
—¡Uub, activa el radar y sigue esa esfera! —vociferó mientras agranda su ki y salía volando al ras de lo que había provocado.
Con el aparato entre sus manos, el mismo Uub aumentó su energía y arremetió contra la avalancha, mirando eso y el radar al mismo tiempo. Ambos luchadores estaban atentos al caos de la nieve y en eso, Goten se envolvió en helada avalancha y saco no solo una, sino dos esferas del dragón. Satisfecho, se elevó e hizo un miramiento del sitio más próximo e ideal para invocar al dragón.
—Vamos para allá, Uub. Allí invocamos a Shenlong y pedimos el deseo.
Aterrizaron en una planicie cercana a la montaña. El temblor por el derrumbe todavía se sentía así que la superficie donde pisaban estaba moviéndose.
—Creo que exagere al provocar la avalancha —comentó riendo muy despreocupado. Típico de los Son.
—De eso no hay duda, hermano —Uub carcajeó con él mientras acomodaba las esferas, estas brillaban con intensidad. Su rostro se volvió serio y miró a Goten—. Ya es hora.
El joven de melena negra asintió y se colocó frente a los siete orbes mágicos y con euforia, pronunció: —¡Sal de ahí, Shenlong!
Las esferas comenzaron a brillar con intensidad en ese momento y el cielo se tornó umbrático a causa de las inmensas nubes que comenzaron a aparecer en él. El destello dorado emano y se elevó hacia arriba con prepotencia, diversas direcciones comenzaron a tomar, todas irregulares y con forma o contra forma. Tomó forma, construyéndose en una inmensa bestia legendaria y antigua como sus invocadores más constantes.
Shenlong atrapó con mayúscula fuerza la estructura y color que lo definía. Sus ojos rojos destellaban majestuosos ante Goten y Uub; descendió a una altura conveniente para oír su deseo, pero asaz para conservar su preponderancia como dios dragón.
—Puedo concederles cualquier deseo, pero solo puede ser uno —articuló con su usual tono formal y recio.
Goten y Uub se escrutaron. A pesar de relacionarse hacía varios años y considerarlo parte de la pandilla, el dragón seguía siendo conservador, rozando lo frío, con ellos. Exceptuó ante la figura del señor Bills o cuando era sometido a presión.
—Bueno, es como el señor Vegeta. Nunca dejan de ser orgullosos —aclaró Uub, jovial.
—Es cierto —sonrió y levantó su visión al dragón, con circunspección—. Shenlong, escucha mi pedido. Quiero que me acarrees ante mí a la chica ideal para pasar el resto de mi vida —y antes de concluir, añadió—. Ten en cuenta mi sangre saiyajin, por favor.
—Mph...—pronunció el dragón advirtiendo a su invocador. Su cabeza descendió un poco más—. Ese deseo es muy fácil, pero hay muchas en este mundo ideales o compatibles a la sangre saiyajin. No puedo cumplir ese deseo.
—No lo había pensado...—fue lo único que sumó, cayendo en cuenta de la dimensión del deseo. Para colmo, no pretendía crear a esa chica ideal—. ¿Tienes alguna idea, hombrecito?
Uub se rascó la nuca, pensativo. Sinceramente no se le ocurría nada.
—No sé si haya alguien en este mundo, Goten —zumbó con cierta congoja. Tal vez fue mala idea insinuar que el poder de las esferas solucionaría dificultades personales.
Goten se adelantó hacia el dragón con las manos en los bolsillos y desviando su mirada solo hacia el dios. El aprendiz de Goku lo guardó cierta perplejidad y sintió un malestar al no satisfacer sus dudas.
—Goten, yo…
—Uub, ¿alguna vez te dije que eres un genio? —discutió girándose, luciendo una sonrisa resplandeciente. El de piel morena carcajeó y advirtió como el híbrido alzaba sus manos ante Shenlong y decía—. ¡Escúchame, Shenlong! Mi deseo es que traigas a la chica ideal para mi…, ¡fuera de este mundo!
—Está bien, eso es muy fácil —los orbes rojizos de Shenlong brillaron con elevado ímpetu.
Pero no ocurrió nada.
Goten y Uub avistaron el entorno con anhelo. El joven saiyajin se separa un poco e intenta concebir un ki diferente, no siente nada. Está a la mira de Uub por si puede atraer otro objeto, anula con la cabeza. Se giró, confundido. ¿Acaso Shenlong había fracasado al trasladar a su chica?
—He, Shenlong…
—He cumplido su deseo, me despido —dijo sin más—. Hasta otra ocasión.
—¿Eh? ¡No, espera…! —vociferó marchando hacia al dios que se disolvía en una luz dorada. Tropezó intentando alcanzar a las esferas que se levantaron en el cielo. Toda la oscuridad se desgarró y ningún rastro de Shenlong quedó. El joven Son bramó con frustración y apaleó sus puños contra el suelo, con impotencia—. ¡Maldición, maldita lagartija estafadora!
—¡Goten, espera! —Uub lo sujetó por detrás evadiendo que se enloqueciera. Su ki estaba aumentando de manera descomunal—. No te enfades, no lo hagas…—le rogó con voz quebrada. Lo desconocía, él desconocía a su hermano en ese momento.
El adolescente apreció la voz de pequeño sobre su piel y se contuvo. Sus energías bajaron estrepitosamente de un parpadeó y se hundió en el suelo. Mirada perdida en la nada, brazos extendidos a cada lado de su cuerpo y su corazón sonando como galope salvaje de caballo. Goten jadeo, jadeo de cansancio y terminó por golpear cabeza contra el césped, perdido y cohibido.
Uub tardó unos instantes en salir del estremecimiento inicial. Conocía la leyenda del descontrol de los saiyajin a causa de emociones como la ira, pero no fue testigo de nada aquello hasta ese momento. Eso era…, monstruoso. Actuaban como seres sin emociones cuyo objetivo solo era satisfacer la necesidad de combate o llenar algún hueco.
Goten había estado así unos instantes. Sin embargo, el miedo que sintió era enorme y pudo verlo en su mirada: odio, rencor y la ira contenida. ¿Por qué? Solo por un deseo no concedido. ¿Cuáles serían los límites de esas iras?, ¿cuándo se pasarían de la raya?
—Lo lamento, Uub. Yo no sé qué me pasó —comentó con amargura. El cielo todavía brillaba, el atardecer no aparecía y era señal de volver a casa para aparentar el horario de la escuela—. Volvamos a casa.
—Sí, hermano —contestó con simpleza. No le iba a pedir más explicaciones a Goten sobre su enfado. El pequeño de piel morena recogió sus cosas y el radar que ahora no desprende ninguna señal. Estaba vacío y solo, como Goten—. Shenlong, por favor. Trae a esa chica.
Y como si fuera que las palabras de Uub surtieron algún efecto, una ráfaga de viento golpeó en la zona y provocó que la tierra se levantara. La visión se tornó imposible y lo único que pudo oír el discípulo de Goku fue un quejido de asombro.
Al despejarse todo lo vio. Vio a Goten con una chica en sus brazos.
*En Dragon Ball GT (sé que no canónico y bla bla) Trunks estaba trabajando en Corporación Cápsula en el área empresarial. Es solo un guiño que esté estudiando algo respecto a eso.
