A la mañana siguiente, devorando el desayuno, miré tu silla vacía y me entristecí. Giré la cabeza para alejar esas ideas, y casi pude ver cómo estabas en ella, sonriéndome con esa mueca tan tuya. Después me señalaste al sobre que estaba a mi lado. Lo abrí.

Aunque seas una pecho plano, seguro que encontrarás algunos vestidos que te quedes bien. Guárdalo, pronto los necesitarás y recuerda, no te compres un vestido blanco caro.

PD: Te amo...

¿Qué, incluso muerto me insultaba? ¡la madre que te parió!, estuve pensando mientras no paraba de reírme. Esto se comenzaba a poner enigmático, ¿para que iba a necesitar esos vestidos?

"No te compres un vestido blanco caro",releí esas palabras, y no pude evitar recordar una anécdota del pasado.

-¡Guau, Maka! -exclamó Tsubaki.

-¿Tan bien me queda?

-¡Te queda precioso! -exclamó Patty a su vez.

-Tampoco es para tanto...-dijo Liz, recibiendo un codazo de Patty.

Me miré en el espejo. Las chicas nos habíamos ido de compras, y acabamos en una tienda de marca, donde las chicas vieron un vestido que decían que era perfecto para mí. Era blanco, precioso y tremendamente caro. Me lo probé para que se contentaran.

-Cuando Soul te lo veo se va a quedar con la boca abierta -Patty ilusionada.

-Ese tonto...sólo dirá que estoy muy plana – me lo imaginé mentalmente.

Di un par de vueltas en el espejo del probador. Realmente me quedaba bastante bien, realzaba un poco mis casi inexistentes curvas, y me favorecía. Miré el precio y me desesperancé.

-Es demasiado caro -suspiré.

-Tampoco tanto...-dijo Patty tratando de animarme.

-Bueno, come poco éstos días...-propuso la hermana.

-Es una locura -musité.

-Te queda muy bonito -susurró Tsubaki.

-¿Qué prefieres sorprender a Soul o comer?

Me reí, y al final opté por comprar esa preciosa tela. Lo llevé en una fiesta que tuvimos poco tiempo después, cuando Crona y Kid anunciaron su compromiso, e hicieron una pequeña fiesta con los más allegados para celebrarlo.

-Estás plana -me comentaste acabando de vestirte.

-Y tú eres tan torpe que no sabes hacerte el nudo de la corbata -apunté.

Me acerqué con pasos lentos, dejando que la ropa que llevaba fuese flotando lentamente con cada paso, bajo tu deleite, que te relamías no precisamente interiormente, con esa mueca pícara en el rostro tan tuya.

Poniéndome delante de ti de empecé a arreglar el estropicio que habías hecho, poniéndote elegante. Mientras tanto, me comías con los ojos.

-¿Estás seguro de que me queda tan mal? -traté de sonar inocente.

Te acercaste mucho a mí, tentándome.

-Estás cool -me tomaste una coleta de forma coqueta.

-¿Ah sí?

Te cogí de la corbata, tirando de ella hacia mí, quedamos a unos milímetros, y cuando estabas pensando besarme, giré mi cara y te lo di yo en la mejilla.

-Ya estás.

Me alejé bajo tu atenta mirada, que me fulminaba por haberte evitado.

-Eso no fue nada cool -torciste el gesto.

-Al igual que mi vestido -te levanté una ceja.

Llamaron a la puerta con mucha energía, y un "yahooooooooooooo" se escuchó al otro lado, mientras que una voz femenina trataba de callar a la primera, que hablaba escandalosamente, sin importarle los vecinos ni los habitantes de los lares colindantes.

-¡Soul!, ¡si llegamos tarde no haré mi entrada triunfal! -exclamó el hombre.

-No seas escandaloso Black Star -le rogó.

Tus ojos pícaros parecían rogarme que no abriese, pero bajo tu atenta mirada, lo hice, pestañeando mucho para parecer inocente. Me fulminaste con la mirada de nuevo.

-Llegar tarde tampoco es cool -salí.

Echaste la llave y me tomaste la mano, yendo los dos juntos detrás de los compañeros que aún no se habían confesado sus propios sentimientos, no obstante, era sabido por todos, y nos encontrábamos esperando a que Black Star dejase a un lado su narcisismo y se fijase en la morena, que conocía cómo se sentía el contrario, pero era demasiado tímida para decir nada.

En la fiesta nos sentamos junto a Crona, que se encontraba muy colorada, y estaba pasando muchísima vergüenza, sobre todo con Shinigami-sama, que se estaba a su lado, hablando feliz y contento con su futura nuera. La chica no paraba de decir:

-No sé cómo lidiar con todo ésto.

Por mi parte traté de tranquilizarla, dándole apoyo, sonriéndole como cuando nos conocimos y le ofrecí ser amigas.

El futuro novio, correteaba de un lado a otro estresado, comentando que nada era perfecto porque, para empezar, éramos impares por que una invitada estaba embarazada, algo con lo que no contó el chico de la muerte. También no todas las mesas tenían las mismas sillas, o había una flor más en un lugar u otro.

Cuando conseguimos sentar al chico junto a su mujer, él la observaba con admiración.

-Estás tan simétrica esta noche -se le iluminaban los ojos.

Al hacer un brindis, la joven del pelo lila, sintiéndose muy vacilante, ya que tampoco sabía cómo actuar en situaciones como aquellas, me echó vino encima.

-¡No, el dinero de todo un mes! -se lamentó Soul -, ¡no es nada cool!

-Lo siento -se entristeció la joven.

-No pasa nada, Crona, es tu día -traté de tomármelo lo mejor que pude.

Recordé aquello y sonreí. Esa misma tarde, acompañada de Crona, Liz, Patty y Tsubaki, me fui de tiendas, acabando comprándome uno de color color. Si lo hubieses visto habrías dicho también que me hacía los pechos planos.

-Chicas -dijo con timidez la de la coleta

-¿Qué sucede, Tsubaki? -la miré mientras me observaba en el espejo.

-Ayer hablé con Black Star...

-¡Y se te declaró, aque sí! -intervino la mayor, la chica se limitó a asentir.

-¡Qué bien! -exclamó la joven.

Sólo sonreí levemente, ya que me costaba aún hacerlo. Ellas continuaban su vida, al tiempo que la mía parecía haberse detenido para siempre, desde tu muerto. Me sentí fatal esos días.

-¿Cómo fue?

-Extraño -contestó vacilante.

Nos contó cómo fue, y sucedió más o menos así:

-¡Tsubakiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii iiiiiiiii! -la llamó entrado en la casa.

-Hola, Black Star -le saludó.

-¡Tengo algo que decirte! Estaba yo impresionando a todos mientras entrenaba y pensé algo.

-Es un progreso -sonrió.

-Que soy el mejor, y tú eres la mejor, así que, para ser los mejores debemos estar juntos.

-¿Cómo?

Y sin pensarlo, la besó.

-Y así fue -contó avergonzada.

Todo el mes, un poco encerrada en mí misma, procurando no salir demasiado ya que odiaba sentir que todo le marchaba bien a todos, y yo estaba sola, sin ti, con una casa enorme, sin que tú dijeses que tal o cual cosa no era cool.

La siguiente nota me inquietó.

Ponte tu vestido y prepárate para cantar, pechos planos, esta vez no te caigas.

PD:Te amo...

¡No, me negaba! Desde aquello...

En mi mente apareció aquello, cuando salí una vez a cantar en un karaoke.

-No serás capaz -me tentabas tú.

-¿No? Te vas a enterar.

Salí al escenario muy convencida, y canté Obvious de Hey Monday, para intentar declararte lo que sentía por ti. Mientras lo hacía no te quitaba los ojos de encima, lo cual provocó que tropezase y me cayese al suelo, rompiéndome la nariz.

Jamás volví a ir a un local de esos, sintiendo pánico por un escenario.

En el hospital, sintiéndome horriblemente humillada, ni me atreví a mirarte a la cara, aunque me obligaste a hacerlo.

-¿Qué quieres?

-Te quiero también

Sin avisar me diste mi primer beso, y supe que jamás querría besar otros labios que no fuesen los tuyos, ya que me provocaban bandadas de mariposa que harían centenares de huracanes en lugares lejanos.

Nos separamos.

-Fue cool -comentaste con una sonrisa tonta.

-Estúpido.

Me giré colorada.

-¡No pienso hacerlo!

-Pero, Maka, Soul lo hizo para ti -trató de convencerme Tsubaki.

-Odio los karaokes, ¡no valgo para cantar!

-¡Venga, Maka! Te acompañaremos -me ofreció Liz.

-¡Sí, a cantar! -exclamó la hermana.

Siendo arrastrada por mis amigas, que me obligaron a lucir ese bonito vestido que me compré porque tú me habías dicho que lo hicieses, acabé en el escenario, siendo observada por extraños y todas las chicas, que tenían los dedos cruzados y me miraban esperanzados.

-Esta noche tenemos a Maka Albarn, ¡un fuerte aplauso!

Las luces se encendieron. Ya no podía huir.

-Sed buenos con ella, es la primera vez que viene después de mucho tiempo.

Te odio, te odio, te odio, te odio.

La música comenzó a sonar, y canté, algo temblorosa las primeras letras de Love you till the End, de The Pogues.

Abrí los ojos, y no había nadie en todo el bar sólo estabas tú, en la mesa más cercana al escenario, con una sonrisa pícara, diciéndome que podía hacerlo, que no tuviese miedo, que estabas allí, como siempre, y no me dejarías.

Me armé de valor y canté con más fuerza y más confianza, llegando hasta el final, derramando sólo unas lágrimas, pero bajo tu atenta mirada.

Al acabar todos me aplaudieron con ganas, incluso mis amigas, que se sentían orgullosas de mí. La gente había vuelto al escenario, y tú te fuiste esfumando.

Entre el bullicio de los aplausos, me perdí, imaginándote todavía allí junto a mí. Casi pude escucharte pronunciar "eso fue cool".

¿Qué me habrías preparado para el siguiente mes, Soul?

¡Lo sieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee eeeeeeeeeeeeeeeeeeento!

¿Ruegos, preguntas, lamentaciones, faltas de hortografía?