Ya hace tiempo, cuando era apenas un niño, mostraba signos de nobleza. Le era fiel a un pequeño montón de personas y se había propuesto ser fiel a otro puñado un poco más grande... no obstante, siendo tan niño como era, le falto visión para saber que su tragedia particular lo llevaría por caminos más difíciles y muchísimo menos transitados, total, a ese niño no podía culpársele por no seguir con ese código de fidelidad…

Una parte de él recordaba con amarga nostalgia la vez que vio a su prima por primera vez, aquella en la que le dijo a su padre que su pequeña prima era linda... la palabra exacta en esos tiempos era tierna, pero a falta de vocabulario había utilizado esa que aparte de halago parecía apropiada… luego entro en esa etapa de la vida cuando uno comienza a buscar su identidad y propósito. Esa etapa en la que por muy genio que uno sea se anda siempre perdido pues se sigue siendo un ser humano en formación, con más dudas que respuestas (aunque se sea un shinobi) y para colmo de males un ser humano sin padres. En soledad. Y pa´ pronto, un ser humano shinobi algo (muy) rencoroso.

Dicho sea de paso y en honor a la verdad, todos tenemos el derecho del rencor y la venganza pero también hay que reconocer que más bien son pocos los que realmente se atreven a seguirlo como objetivo único en la vida. Sí, sí, es cierto. Ya se sabe que el odio y el rencor pueden formar parte de alguna de nuestras fantasías para aliviar el alma e incluso puede que llevemos a cabo una mínima revancha. Pero está claro a estas alturas que Neji era de objetivos fijos, claros y hasta esa tierna adolescencia, inamovibles.

En esa etapa de su vida uno pudiera pensar que Neji se caracterizaba por su aparente sed de poder. Su ambición reflejada en cada entrenamiento, su frialdad y su latente indiferencia hacia todo aquello que se moviera.

También se le caracterizaba por su porte digno de la realeza, pues es bien sabido que aunque de la rama secundaria, era sobrino del líder del clan y por tanto debía de ser educado de acuerdo a su rango, un rango que pese a todo debía llevar con orgullo... aunque fuera un orgullo corrosivo, despiadado y nada sano que se alimentaba todos los minutos con imágenes de una Hinata débil rodeada de lujos. De una Hanabi fuerte y caprichosa; de un tío que pese a ser llamado líder era incapaz de ser uno... o eso pensaba él.

De cualquier forma como todos sabemos la cosa no iba por ahí y también es bien sabido por dichos populares que por su antigüedad y su eficacia probada son siempre ciertos. "Nada es lo que parece". Y que entre más alto llegues más dura será la caída… O esta ese otro que nos dice que hay que tocar fondo, romper esquemas para iniciar un cambio, tan es así que el shock provocado por Naruto fue el inicio de una cadena de cambios que al final lograron que Neji se volviera a encontrar. Regresando a su esencia verdadera, y si antes era llamado genio por su inteligencia ahora había ganado respeto por su humanidad, porque no cualquiera ve sus fallos, los acepta y mejora como persona.

La gente a su alrededor le era leal pues había demostrado que era digno, ganando la confianza ciega y absoluta de aquella a la que alguna vez casi mata.

Total que él, pese a su juventud, obtuvo lo que muchos pasan años buscando, queriendo y anhelando sin obtenerlo jamás. Neji conquisto para si la gloria, su armonía, claridad y el dominio de aquello que quería, adueñándose de su verdadero propósito en la vida.

Priorizo y cambio objetivos. Retomo la nobleza que antaño poseía y que mostraba con reservas (características de su carácter). Llevaba con él un deje de nostalgia por aquellos días pasados y casi olvidados que compartió con su padre, que fueron y no serán. Un padre idealizado en la memoria a falta de algo más sustancial.

A Neji, a veces se le veía sentado debajo del mismo árbol del bosque (su preferido) soñando despierto, recordando, mirando, observando, pensando, sintiendo… y aunque todos especulaban al fin nadie le prestaba más atención. Sólo unos pocos (entre ellos su primer y único amigo...Lee, porque como ellos bien sabían, las apariencias engañan) conocían lo especial de ese árbol que anestesiaba toda la nostalgia de Neji.

Aunque Lee no había preguntado y el otro no se había confesado. Fue un acto solemne cuando dijo: "este es un buen árbol, sirve para muchas cosas, hasta para que un niño juegue con su padre..." y se perdió de nueva cuenta en los pliegues del tiempo. Lee supo que recordaba de nueva cuenta un hecho vivido de hacía ya tiempo cuando era niño, mostrando su nobleza que no por ser él pequeño aquella lo era. Porque para Lee, Neji no había fracasado pues él se levantaba cada vez que caía… como el pájaro tatuado en su rente.

Neji voló una vez que caído… Lee no podía pensar en lo contrario ahora que su amigo se entregaba a la muerte.